lunes, 24 de diciembre de 2018

Tres de cuatro lo recomiendan. Los médicos divididos por el vino.




Los médicos divididos por el vino.


Tres de cada cuatro médicos argentinos recomiendan beber vino con moderación y uno lo contraindica totalmente, según una investigación presentada recientemente en un congreso internacional y coordinada por el cardiólogo Ricardo López Santi, que demostró que no hay acuerdo entre los profesionales acerca del consumo de esa bebida.
El estudio, realizado entre 745 médicos argentinos -671 cardiólogos, 18 especialistas en medicina interna,17 médicos generales y otras 36 especialidades- y presentado en el Congreso Mundial de Cardiología, que se realizó este mes en Dubai, fue avalado por la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y aprobado por el Consejo de Ética en Investigación de la Universidad de Queen, Canadá.
  • 71% lo considera beneficioso (sobre todo si es tinto)
  • 24% afirma que se perjudicial
  • 5% aun no toma una posición en el debate. 
Los resultados son preliminares, ya que se completarán con datos que aportarán profesionales canadienses y uruguayos, países donde también se está realizando la encuesta sobre el efecto del alcohol en la salud cardiovascular.
  • 1 copa de vino (100 mililitros)
  • 1 porrón de cerveza (250 mililitros)
  • 1 vaso de whisky (30 miliitros)
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la medida diaria recomendable, conocida técnicamente como UBE (Unidad de Bebida Estándar), contiene unos 10 gramos de alcohol, lo que equivale a una copa de vino de 100 mililitros, un porrón de cerveza de 250 o un vaso de whisky de 30 mililitros. 
Asimismo, las medidas difieren según el género: debido a diferencias en el metabolismo, se recomiendan dos UBE para hombres y una para mujeres por día.

Con respecto a las percepciones sobre la ingesta moderada de alcohol, el 71% de los médicos del país piensa que el consumo moderado "es beneficioso" para la salud cardiovascular, aunque la mitad (36%) afirma que ese efecto se da "en especial con el vino tinto".
En tanto, el 24% (179/737) consideró que "cualquier ingesta es perjudicial", mientras que el 5% restante (37/737) tuvo otras opiniones.
El estudio concluyó que tres de cada cuatro médicos recomiendan a sus pacientes beber con moderación, mientras que uno lo contraindica totalmente.

"El consumo excesivo de alcohol establece un riesgo sanitario, ya que según la OMS aparece como causante de más de 200 enfermedades que determinan 3,3 millones de muertes por año", afirmó a Télam López Santi.
Sin embargo, el consumo leve a moderado "no fue reportado como un peligro para la salud", y en el caso particular del vino está asociado con la "prevención de enfermedades crónicas como las cardiovasculares, la diabetes y el cáncer", señaló.

"Hay una doble mirada. Por un lado el exceso de consumo puede provocar daño en varios órganos, incluido el corazón, provocando dilatación y falla cardíaca. Por otro lado el consumo moderado, en especial de vino tinto, muestra evidencia de menor cantidad de individuos con enfermedad de sus arterias coronarias", planteó.
Y continuó: "Eso llamó la atención, sobre todo después de estudios publicados en la década del 90 que analizaban la dieta de los franceses, con mucho contenido de grasas y, contrariamente a lo esperado, con una menor presencia de enfermedad coronaria".
"Esto se conoce como la 'paradoja francesa' y se atribuyó al consumo moderado y regular de vino, por lo que se estima que beber 200 centímetros cúbicos de vino cinco veces a la semana podría ser la dosis apropiada para los varones, y la mitad para las mujeres", precisó.
Consultado sobre las diferencias en las recomendaciones de los médicos, López Santi comentó que el estudio que coordinó junto al canadiense Adrián Baranchuk "buscaba respuestas".

"Más del 80% de los médicos encuestados dijo no estar satisfecho con su grado de conocimiento de las guías internacionales de consumo y afirmó que esas medidas son confusas. Además, cuatro de cada 10 dijeron directamente que no las conocían", detalló.
Publicado en Diario "Uno" de Mendoza, 23/12/2018. 
Fotos archivo.

domingo, 23 de diciembre de 2018

Los secretos del vino de Luis, que aún se vende en damajuanas. La bodega, de características artesanales, está en Sargento Vidal y produce anualmente unos 100.000 litros. Tiene clientes de hace más de 30 años.

Los secretos del vino de Luis, que aún se vende en damajuanas.

La bodega, de características artesanales, está en Sargento Vidal y produce anualmente unos 100.000 litros. Tiene clientes de hace más de 30 años. La historia de un inmigrante que llegó al Valle en busca de un mejor destino y decidió conservar parte de sus raíces en los viñedos de la chacra.


La historia de inmigrantes que llegaron de Italia a forjar su destino en el Valle es una de las marcas características de la zona. Luis Dellanzo, de 84 años, es una de las tantas personas dentro de este grupo. Llegó desde Sarzana, Liguria, y hoy cuenta con una bodega que produce anualmente más de 100 mil litros anuales de vino con características y sabores únicos que hace que tenga clientes fieles desde hace más de treinta años.
Entre los varietales tienen Cabernet Sauvignon, Malbec, Spira, Canela, Tempranillo, Sirah, y Bonarda.
Los secretos de la bebida que produce tiene su raíz en el país europeo, lugar donde Luis adquirió los primeros conocimientos en viñedos. Hoy las riendas de la producción las lleva su hijo Ricardo Dellanzo.
Buscan su producto no solo de la provincia sino de otros puntos del país. “El vino lo vendemos todo acá (en la bodega). No hacemos ningún reparto. En litros hacemos entre 100 y 120 mil litros anualmente”, describió Ricardo.
Sostuvo que un “buen vino” depende en un 70 por ciento de la producción de uvas en la planta y en este punto “la poda es uno de los factores más importantes”.
“Todo comienza con elegir la primera uva a moler que uno considera al probarla y tomarle los brix y que esté con la graduación justa para molerla y que no se pase. Que no tenga sabor herbáceo, que esté madura la semilla, y ahí empieza la cosecha, ahora en bins”, comenzó la explicación Ricardo y continuó: “Pasa después por una despalilladora, que uno elige si la muela más o si entra el grano entero a la pileta, y de ahí va a fermentación que está entre 8 y 20 días, y todos los días se le hacen de dos a tres remontajes. Se mueve para que el jugo pase por la cáscara y vaya absorbiendo el color” añadió.
“Los blancos no, entran limpios”, detalló y agregó que ahora tienen una prensa neumática “donde la uva blanca entra de la despalilladora a la prensa neumática y se extrae el jugo directamente, y entra limpio a la pileta de fermentación. No entran con orujos, cáscara, y semilla como hacíamos antes, y por eso sale el vino más claro”.
Una vez que el material ingresa a la pileta se coloca metalbisulfito de potasio para evitar el contagio de bacterias y que se comience con la fermentación.
“Ahora estamos probando usar levaduras vírgenes. Antes usábamos levaduras indígenas que son las naturales de la uva. Estamos probando para ver la diferencia”, comentó.
Desde la bodega recalcan que el producto es orgánico.
“Solo se ponen conservantes cuando son vinos dulces, para estabilizarlo, porque sino es difícil paralizar la fermentación”, acotó Ricardo.
La región posee suelos aptos para el cultivo de este frutal. Los vientos fuertes característicos de la zona producen sequedad y evitan la aparición de enfermedades lo que favorece la realización de vinos orgánicos. En relación con esto Luis comentó cómo se asombraron unas personas que lo visitaron de Italia cuando les dijo que no hacía ninguna cura en las plantaciones.
La pasión por el vino se contagió a sus hijos. Es el caso de Daniel y Ricardo que transcurrieron su infancia y adolescencia entre viñedos. “Desde que tenía diez años ya estaba arriba del tractor, iba a la escuela y trabajaba acá”, contó Ricardo.
“Las anécdotas de chicos cuando cargábamos lo tambores o molíamos no se olvidan nunca”, dijo Daniel y a la vez contó que su hijo también estuvo participando en algunas de las labores culturales de la chacra.
“Por tradición de familia teníamos la costumbre que tuviera varios grados y era una manera de conservarlo”, señaló Luis sobre su producción años atrás.
Ricardo agregó que en comparación con varios años atrás ahora hay muchas menos bodegas.
Sobre la rentabilidad, el hijo de Luis consideró que “se puede vivir de esto” pero que hay que tener tecnología. En el lugar ya trabajan para empezar en poco tiempo a fraccionar el vino en botellas.
“Ahora no se le da el valor que se le daba antes al vino. Uno llegaba a la casa de un amigo que no veía por mucho tiempo y lo primero que se hacía era sacar un vaso de vino y se conversaba”, expresó Luis sobre la bebida que prepara desde su niñez.

Desde su creación la bodega San Pablo vendió vino en bordolesas de 200 litros, luego damajuanas, y ahora planean usar botellas

La única bodega de Sargento Vidal y una de las más añejas de la zona.
“Empezamos a poner en marcha la bodega. Pero la prensa era a mano y la moledora la usábamos con un motor a explosión”, recuerda Luis Dellanzo, que trabaja en el lote donde hoy se emplaza la bodega desde 1963.
Pero antes vivió en otros lugares. Tuvo un lote en Campo Grande y luego en Barda del Medio.
Contó que cuando llegaron al loteo donde hoy viven ya se había hecho vino en ese sitio y la gente de Villa Manzano llegaba queriendo comprar. “Pero era del otro dueño así que no estábamos autorizado a venderlo” por lo que pidieron autorización al Instituto Nacional de Vitivinicultura (IVN), contó Luis.
Agregó: “Compré un camión y empecé a negociar fruta en La Pampa y andaba bien porque se pagaba seis o siete veces más que acá”.
Recordó que “al principio había podos de cualquier variedad y se plantaba mezclado, era rosado o clavete”.
Junto a otras dos chacras tienen unas 20 hectáreas de cultivo de vid. Su hijo Ricardo señaló que en comparación de varios años atrás ahora hay mucho menos bodegas.
Al Valle por la guerra y por ser zona frutícola.
Las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial fue lo que generó que Luis Dellanzo viniera al país. “Las cosas allá andaban mal porque habíamos pasado una guerra y después hay que reconstruir”, recordó el productor.
Dijo que los primeros años de la guerra no la sentían pero que cuando “llegó a la zona nuestra había bombardeo todos los días y estábamos en los refugios”.
En el área donde vivía se producía viñas, duraznos y caquis. “Cuando fuimos a ver después del primer bombardeo de aviones no había quedado nada”, reveló. Por esto decidió de muy joven venir a Argentina junto a su hermano José. Era 1952. “ Mi papá tenía un primo en Buenos Aires y por intermedio de él vine acá porque no se podía venir libremente”.
“Estuvimos un año y medio en Buenos Aires. A mí no me sentaba el clima. Lo primero que hice cuando llegué a Argentina fue pelar papas en un restaurante de avenida Corrientes”, contó mientras dejaba escapar una sonrisa. Confesó cómo fue que decidió emprender viaje hacia el sur: “No me sentaba el clima y estaba agarrando reuma infeccioso. Y el médico me dijo tenés dos opciones, o te volvés a tu pueblo o sino tenés el sur de Argentina. Y así fue”.
Allí empezó, junto a su hermano, a consultar los viajes que hacía el ferrocarril hacia la Patagonia.
“Nos contaron que si íbamos para el lado de Zapala se extraían minerales y si íbamos para el lado de Río Negro había plantaciones de fruta, y eso nos gustó porque era lo que hacíamos allá ( en Italia)”, rememoró.
Sumó que “lo que había que hacer acá nosotros ya lo sabíamos hacer, así que cuando llegamos el cambio no fue brusco porque era algo que ya veníamos haciendo”.
Tractor y maquinarias. Cambio en las labores
Lo que transitó Luis Dellanzo en su vida vuela por su mente y se exterioriza en cientos de anécdotas. Contó que en los primeros años de la bodega, y durante dos meses, trabajaban de noche y se iluminaban con velas. Con su hermano se “turnaban para prensar, porque si no se podía moler y eso era muy lento”.
Después trajeron una prensa hidráulica y se agilizó mucho la tarea. En la década del 70 adquirió un tractor luego de pedir un crédito y todo fue diferente. “Ahora es fácil, entrás con un tractor y movés la tierra. Pero en aquellos años toda la arada la hacía con caballo”, narró Luis. Agregó que la molienda se hacía toda manual y los tambores que pesaba entre más de 100 kilos se transportaron en una chata pero se subían a mano.
Producción local
hectáreas de vid había en 2017 en la Región Sur (Río Negro, Neuquén, La Pampa, y Chubut). En el país fueron 220.848 ha.
3.760
120 litros
litros anuales es la producción de la bodega de Sargento Vidal entre todos los varietales. Se fracciona en damajuanas.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 23 de Diciembre de 2018.

Sargento Vidal es una localidad argentina ubicada en el Departamento General Roca de la Provincia de Río Negro. Se encuentra en el valle del río Neuquén, a 4 km de dicho río. Su principal vía de comunicación es la Ruta Nacional 151, que la vincula al norte con Catriel y al sur con Barda del Medio. Wikipedia

miércoles, 5 de diciembre de 2018

¿Cuáles son los seis vinos argentinos que se llevaron el oro en el International Wine Challenge? En Londres, el prestigioso concurso llamado International Wine Challenge volvió a premiar a los vinos argentinos con los más altos puntajes.

¿Cuáles son los seis vinos argentinos que se llevaron el oro en el International Wine Challenge?

En Londres, el prestigioso concurso llamado International Wine Challenge volvió a premiar a los vinos argentinos con los más altos puntajes.
En Londres, durante el mes de noviembre se volvió a realizar el riguroso concurso internacional con más de 100 jurados entre los cuales se encuentran Masters of Wine, Masters Sommeliers, Críticos de Vinos y reconocidos especialistas de vino del mundo.
De esta manera los vinos locales volvieron a lucirse  con los más altos puntajes en la primera parte del concurso denominado Tranche 1, según destaca el portal Winefera, de la jurado internacional argentina, la sommelier María Laura Ortíz.
El encuentro enológico mundial se desarrolla mediante una cata a ciegas donde  los vinos van superando diferentes etapas hasta obtener su puntuación final.
En esta etapa 6 vinos obtuvieron el ORO
96 ptos Doña Paula Selección de Bodega 2016

96 ptos Trapiche Perfiles Calcareo Malbec 2017
95 ptos Trivento Gaudeo Paraje Altamira Malbec 2015
95 ptos Trivento Gaudeo Tupungato Malbec 2015
95 ptos Cadus Appellation Cabernet Sauvignon 2016
95 ptos Finca Ferrer Acordeón Malbec 2017

Las Medallas de Plata fueron para:
94 pts Norton Lote Negro 2016

93 pts Salentein Finca La Pampa Argentinian Malbec 2017
93 pts La Mascota Malbec 2017
93 pts Krasia May Petit Verdot 2012
92 pts Estacion 1883 Malbec 2017
92 pts Finca Las Moras Bourbon Barrel Aged Malbec 2017
92 pts Alambrado Cabernet Sauvignon 2018
92 pts Trapiche Gran Medalla Malbec 2016
92 pts Ruca Malen Kinien Malbec 2014
92 pts Trivento Golden Reserve Black Series Cabernet Franc 2016
92 pts Trivento Private Reserve Malbec 2017
91 pts Altimus 2015
91 pts Berry Brothers & Rudd Argentinian Malbec 2017
91 pts Alambrado Gran Selección Cabernet Sauvignon 2018
91 pts Doña Paula 1350 2017
91 pts Paz Malbec 2017
91 pts Inca Tree Estate Organic Malbec 2018
91 pts Tensión La Ribera Malbec Petit Verdot 2017
90 pts Doña Paula 969 2018
90 pts Aguaribay Gran Reserva 2016
90 pts Rs Rios de los Andes Malbec Reserva, 2017
90 pts Santa Julia + Malbec 2018
90 pts Trivento Lejanamente Juntos Tinto 2015
90 pts Winemakers Reserve Cabernet Sauvignon 2016
90 pts Uvas del Sol Reserva Malbec 2018
90 pts Zuccardi Apelación Tupungato Chardonnay 2017

En comparación con los otros países del nuevo mundo podemos destacar que Australia obtuvo 10 medallas de Oro, Chile 2, Sudáfrica 2 y Nueva Zelanda 8.
Jurado argentina.
Además, cabe destacar que Argentina contó con una única representante en el jurado de este estelar evento, María Laura Ortiz. "Tuve la gracia de ser invitada por 5° año consecutivo como Jurado, siendo la única representante Argentina. Trataré de estar en en la siguiente etapa, Tranche 2, donde se catarán el resto de los vinos y entre ambos segmentos se elegirán los Trophies. Espero que consigamos muchos!", explicó la profesional mendocina.

lunes, 26 de noviembre de 2018

La Peña: el aperitivo simple, o la versión de los argentinos por Jorge Vergara.-

La Peña: el aperitivo simple, 
o la versión de los argentinos.

A propósito del vino en damajuana, con o sin soda, aparecieron los nostálgicos y sugirieron rescatar la figura del vermut, que para muchos es un tipo de bebida pero para otros es toda una ceremonia.
Es decir, el vermut como tal es una bebida, hoy con una amplia propuesta comercial, que se consume previo a las comidas, en otros tiempos a media mañana o media tarde, aunque con los años las costumbres fueron cambiando.
La definición encontrada en internet dice que el vermut es “un vino macerado en hierbas servido durante los aperitivos, compuesto de vino blanco, ajenjo y otras sustancias amargas. Estos vinos son típicamente europeos, con un aroma característico que les da una elegancia particular para un cóctel o aperitivo. Generalmente se puede encontrar dos tipos: rojo y blanco”.
Pero las costumbres y las tradiciones fueron imponiendo otras cuestiones. Para algunos de nuestros lectores, el fernet también entra en la categoría de los aperitivos. Se consumió por décadas en esos horarios donde se hacía una pausa en el trabajo, es decir tipo once de la mañana o media tarde. Lo tomaban puro o a lo sumo con un poco de soda. No existía por ese tiempo ninguna de las opciones que están al alcance en la actualidad. Ni se mezclaba con jugos o gaseosas de frutas. El agua tónica era utilizada por algunos de los que formaban la rueda de amigos para cortar alguna de las bebidas, para aligerarlas como solían decir, pero no dejaba de ser vermut.
Pero el otro escenario se fue argentinizando porque le sumaba a ese aperitivo alguna pequeña picada, a veces no tan pequeña, que incluía básicamente queso cortado en cubos, si había jamón se incluía, pero lo que no debía faltar era una buena mortadela. Esto no distinguía clases sociales, porque la mortadela era un elemento tan indispensable como el vermuth en los bares y confiterías de la época. ¿Será el día para un buen aperitivo?
Autor: Jorge Vergara.
Publicado en Diario "Río Negro", domingo 25 de noviembre de 2018.

sábado, 24 de noviembre de 2018

Hoy 24 de noviembre es el Día del Vino Argentino "Bebida Nacional". Argentina es el primer país vitivinícola en declarar al vino como bebida nacional y, a partir de esto, desde el año 2013 cada 24 de noviembre se celebra el Día del Vino Argentino Bebida Nacional.

Fue el 24 de noviembre de 2011 cuando se firmó el decreto presidencial que declaró al Vino como la bebida nacional. Esta declaración es un reconocimiento al valor cultural que tiene el vino y la vitivinicultura y a su rol en la identidad de los argentinos.
SU MAJESTAD EL VINO.
El vino, inspiración de los poetas y de los artistas; símbolo de la sangre del Resucitado; fruto de la vid; rojo tulipán de la primavera; licor celestial; leche de Venus según Píndaro; bebida de los dioses; supo alegrar por generaciones el corazón de los hombres.
Ya lo supo decir el Maestro de Galilea que no se "debe volcar el vino nuevo en odres viejos". Y así es. Ha evolucionado con el correr de la historia y de los tiempos para afincarse en las distintas regiones de nuestro país para ser coronado como "nuestra bebida nacional". ¡Qué privilegio!
Podemos decir como el rey impío de Macbeth "¡Dadme vino, llenad la copa hasta sus bordes!". O tal vez aceptar prudentes el concejo del Quijote a su gordo escudero Sancho Panza, futuro Gobernador de la ínsula, "se templado en el beber, que el vino demasiado, ni guarda secreto ni cumple palabra". O advertir como Baltasar de Alcázar "no eches agua, Inés, al vino para que no se escandalice el vientre". O bien pensar que casi todas las cosas al decir de Maese Gonzalo de Berceo "bien valdrán como creo un vaso de bon vino". O cantar como el extremeño Menéndez Valdez el himno "amigos bebamos; y en dulce alegría pasemos el día, la copa empinad". Aseverar como el gran Víctor Hugo que "la uva y el vino son la obra admirable del famoso poeta sol".
Junto al gran nicaragüense Rubén Darío que descansa bajo sus leones de marmolina escribir que "amo tu delicioso alejandrino como el de Hugo, espíritu de España; éste vale una copa de champaña como aquél vale un vaso de bon vino". Como el persa en las Rubaiyat glosar "bebe vino porque largo tiempo estarás bajo la tierra sin mujer y sin amigos". El vino, siempre el vino "porque el vino se parece al hombre como supo decir el atormentado Baudelaire.
"¿Qué no haya vino? ¡Qué estulticia! ¡Qué locura! Si decís que no haya vino por causa de los borrachos, debéis decir también por grados: que n o haya noche por causa de los ladrones, que no haya luz por causa de los espías, y que no haya mujeres por caso de los adúlteros".
"El que bebe se emborracha, el que se emborracha duerme, el que duerme no peca, el que no peca va al cielo. Puesto que al cielo vamos ¡bebamos!".
Buena carne y vino puro dicen las antiguas leyes, agua que toman los bueyes que tienen el cuero duro".
Yo atónito ante tanta sabiduría al escribir esta crónica digo: ¡Salud, mester de vinería! Admiro en la redondez plena de la uvada el sabor gozoso que rige al vino y sus misterios, el ornato de las hojas de la vid y los brazos leñosos de los sarmientos. Voy catando la escribir las palabras como aquel protagonista desgraciado de "El tonel de amontillado", el famoso cuento de Edgar Allan Poe.
Viajo a la prehistoria; lo observo al patriarca Noé con su aladrería ya dispuesta a la embriaguez para dar reposo a su labor; levanto el ritón del griego; beso el cuerno del germano; miro el "vino cuando en la copa rojea" y que después que alguien me ate al mastelero.
Cántaros, ánforas, cálices, vasos, pipetas, odres, damajuanas, botellas, limetas, pellejos, cubas, toneles, piletas, lagares, bordelesas. Forma y contenido Para que nunca se queden en agraz las uvas del vino y sus secretos.
Porque en ninguna parte -decía Jorge Edwards- se conversa una botella de vino como entre nosotros. Vino compañero del pan en la mesa familiar, de la convivencia, del amor y de la amistad.
Jorge Castañeda, escritor que reside en Valcheta (Río Negro, Patagonia Argentina).

lunes, 19 de noviembre de 2018

Vinos de la región: buena cosecha y la mira puesta en la exportación. Neuquén y Roca recibieron al Grupo Mundial de Comercio del Vino. Debatieron cómo superar barreras para arancelarias.

DE LAS EXPORTACIONES MUNDIALES SON REALIZADAS POR LAS BODEGAS DE LOS PAÍSES QUE INTEGRAN EL GRUPO MUNDIAL DE COMERCIO DEL VINO.
Vinos de la región: buena cosecha y la mira puesta en la exportación.

Neuquén y Roca recibieron al Grupo Mundial de Comercio del Vino. Debatieron cómo superar barreras para arancelarias.



El 2018 no es positivo para la comercialización de vinos argentinos en el mercado interno. Bodegas de la región estiman una caída promedio del 10% en sus ingresos dentro de este segmento y por eso este año buscan potenciar las exportaciones. Sin embargo, la salida al mundo de sus productos no siempre es sencilla y para aceitar esos carriles fue importante la reunión del Grupo Mundial del Comercio del Vino (GMCV), que se realizó en Neuquén y Roca a fines de la semana pasada.
El GMCV es una agrupación de países productores de vino constituida por Argentina, Australia, Canadá, Chile, Estados Unidos, Georgia, Nueva Zelanda, Sudáfrica y Uruguay, que son responsables de alrededor del 30% de las exportaciones mundiales, el 31% de la producción y del 27% del consumo mundial de este producto.
El Grupo es un líder mundial en temas relacionados con el comercio de vinos y sus referentes explican que desde sus inicios, en 1998, aboga por una industria vitivinícola exitosa, competitiva, en crecimiento y que opere en mercados internacionales sin barreras comerciales.
“La reunión es para discutir los temas que sirvan para destrabar el comercio. Siempre hay trabas para arancelarias, a través de los componentes de los productos, los sulfitos, entre otros aspectos. Por eso el objetivo del grupo es dejar recomendaciones en los diferentes países para que el comercio del vino fluya lo más libremente posible y que el comercio internacional crezca”, explicó Guillermo Barzi, presidente de la Bodega Humberto Canale, anfitriona de la cena de gala realizada en Roca.
El empresario regional destacó la excelente cosecha de este año en la región patagónica. “Hoy estamos probando los blancos del 2018, los semillón y pronto vienen los pinot, los merlot y vamos viendo que tenemos una producción que nos hará recordar por mucho tiempo este 2018”, describió.
No obstante, reconoció que el contexto económico del país afecta a la actividad. “Estamos en un período de recesión. Las ventas de mercado interno están un 10 por ciento abajo, pero se están compensando con las exportaciones. Salimos fuerte a jugar afuera. Fuimos a los mercados más importantes para nosotros, que son Estados Unidos, Inglaterra, Brasil, Canadá y de alguna forma recuperamos lo que estábamos perdiendo”.
Los países miembros del Grupo Mundial del Comercio del Vino participan desde lo público (en Argentina: Secretaría de Agroindustria, Instituto Nacional de Vitivinicultura y Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto ) y desde lo privado, con representantes de la industria.
La Patagonia fue elegida como marco para realizar esta reunión anual, en ocasión de cumplirse los 20 años de funcionamiento del grupo y en oportunidad de tomar Argentina la presidencia pro tempore.
Publicado en Diario "Río Negro", 19/11/2018. Imágenes del mismo medio.

domingo, 18 de noviembre de 2018

La Peña: vinos, ¿con o sin soda? ¿botella o damajuana? por JORGE VERGARA.

La Peña: vinos, ¿con o sin soda? ¿botella o damajuana? por JORGE VERGARA.

Dice el almacenero que le cuesta conseguir el vino en damajuana. Que no hay mucha oferta en ese rubro, pero que sí hay gente que lo pide.
Y algunos días después lo tiene a la venta. Es de una bodega de Regina. A buen precio según algunos clientes. El relato me tuvo de espectador en realidad, pero vale la pena contarlo por lo que significa para muchos ese tipo de vino.
Por el precio de la damajuana pensé que era más o menos parecido a su equivalente en botellas de vino económico.
El cliente del almacén me dijo muy convencido que para él el vino en damajuanas tiene un significado afectivo. “Toda mi vida, desde mis abuelos, tomamos vino en damajuana, y si era posible con soda”. Le creí porque el vino en damajuana llegó a las casas desde la economía y la practicidad. Era ahorrar y comprar más cantidad, aunque en otros tiempos no se resignaba calidad. No eran tiempos de varietales, eran vinos reservas o comunes y los comunes por lo general se tomaban con soda.
Y de paso agregó que en su casa todavía están en la mesa los pingüinitos de cerámica en los que se sirve el vino a la hora del almuerzo o la cena.
Me encantó presenciar el relato de quienes preservan costumbres llenas de historias. Porque el vino en damajuanas es una versión casi extinguida de la industria vitivinícola actual, que en el país creció tanto que la cantidad de etiquetas es enorme.
Sin embargo, hay gente que se aferra a sus gustos por más que la modernidad les traiga mejores propuestas.
Lo de mejor es relativo porque todo depende de los gustos. Un buen vino con soda bien frío es una tentación en sí misma, por más que también nos guste un buen varietal de calidad. Son dos mundos diferentes, tan diferentes que tal vez el que toma vino con soda esté convencido de que es la mejor opción.
Pueden convivir perfectamente. Con o sin soda, el vino está presente en cada casa y no importa si es de botella o damajuana.

Publicado en Diario "Río Negro", domingo 18 de noviembre de 2018.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Los vinos artesanales de la Patagonia recibieron sus medallas (compitieron con destacadas bodegas locales).

Los vinos artesanales de la Patagonia recibieron sus medallas (compitieron con destacadas bodegas locales).

(Por Pablo Comoli) El 4to “Concurso de Vinos de la Patagonia” mostró paridad y, a un futuro cercano, óptimas chances para que los “artesanales” sigan en su escalada creciente de producción, elaboración y comercialización.
Conversamos en la entrega de las distinciones con una de las artífices de esta positiva actualidad, Silvia Gandolfi, coordinadora del Programa Vitivinícola de Centro PyME-Adeneu explicó que “los elaboradores han mejorado sus presentaciones, ya no se encuentran vinos defectuosos en el mercado y, como entendemos que el vino es uno solo este año le abrimos el juego a la bodegas”.
La evaluación y el trabajo de los jueces fue minucioso, porque en las más de 40 muestras presentadas desde Río Negro, Neuquén, La Pampa y Chubut (se sumó este año), el 67,5% de las presentadas obtuvieron distinción. El jurado estuvo integrado por 20 jurados de la región, quienes determinaron con sus devoluciones que 5 vinos merecieran medalla de oro, 7 medallas de plata, 9 de bronce y 6 menciones especiales, lo cual demuestra la calidad de la región patagónica.
Para Gandolfi la participación de reconocidos enólogos elevó el nivel de las puntuaciones, en ese sentido comentó que “los jurados son reconocidos por sus tareas en toda la Patagonia, fueron ellos mismos quienes dictaminaron que ya no hay tanta distancia entre un vino artesanal y uno de bodega”. Y agregó que  “ellos manifestaron que no deberían existir las categorías dentro del concurso porque la calidad ha subido tanto que se pueden comparar, no hay vinos con defectos sino que existen tomadores distintos que los hacen relevantes”.
La felicidad plena de nuestra entrevistada se evidenció en cada palabra, la responsabilidad de llevar adelante el programa vitivinícola tiene su historia, porque si bien el presente del programa es realmente prometedor, “desde el 2010 que nos enfocamos primero en la plantación y producción, luego pasamos a la infraestructura, maquinaria e insumos y, desde el año pasado ya estamos ayudando en la comercialización de los vinos con la creación de la marca ‘Notas de Vino’, una acción importante de marketing”.
En lo que refiere al apoyo económico desde el Centro PyME-Adeneu han colaborado para que los productores locales pudieran “hacerse” de créditos accesibles, por un total de $ 1.500.000 destinados para que el sector siga creciendo. En Neuquén esta entidad brinda asistencia técnica y asesoramiento enológico a unos 40 productores y elaboradores.
Recibieron sus respectivas medallas las muestras de Bodega del Fin del MundoPuesto ChañarEstilo 152 (La Pampa), Fincas Patagónicas, Las 4 MaravillasBodega Goldstein-Penros, por citar solo algunos. Ellos presentaron tintos, tintos secos -con y sin madera- pinots, algunos rosados y blancos, y otros blancos dulces.
Venta promocional “hasta agotar stock” (caja de 6 vinos artesanales por 950 pesos)
Hoy, jueves 8 de noviembre, finaliza el tiempo de reservas, aunque los productos pueden ser retirados el 10 de noviembre en la globa que se instalará en Olascoaga y Mitre de Neuquén capital. La idea es que coincida esa actividad comercial con la campaña nacional “Vino Argentino, Bebida Nacional”.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Fecovita invirtió USD 40 millones en una planta de fraccionamiento de vino.

Fecovita invirtió USD 40 millones en una planta de fraccionamiento de vino.

Se transformó en el establecimiento vitivinícola más moderno del mundo en su tipo. Incluye un centro de distribución, en Bodega Toro.


"Esta inversión fortalece el lazo con nuestros consumidores, que eligen a Toro como el vino de la mesa argentina desde hace más de 120 años. Toro es la marca de vino más vendida en Argentina y la segunda en el mundo, lo que representa 180 millones de unidades por año. Este vínculo refleja nuestro compromiso con todos los que trabajan día a día para hacer el vino del laburante argentino, aquel que es constante, decidido, que busca el bien común y para el que el trabajo duro es el único camino hacia la prosperidad. Por eso decimos que donde hay un laburante, hay un Toro", dijo el anfitrión, Eduardo Sancho, presidente de Fecovita.
"Trabajo en equipo, confianza e innovación constante son parte inherente de la filosofía de Fecovita. Así, apuntamos a ganar competitividad e internacionalización, en un escenario más complejo y desafiante para todos. Junto a reglas claras y previsibles, estamos seguros de que podremos, entre todos, construir un futuro más beneficioso para el país", resaltó Sancho.
Al acto oficial de inicio de operaciones de las nuevas instalaciones concurrieron el intendente de San Martín, Jorge Omar Giménez; el ministro de Economía, Infraestructura y Energía de la provincia de Mendoza, Martín Kerchner, y el secretario de Gobierno de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere.
Eduardo Sancho agregó: "Es un auténtico orgullo poder concretar esta inversión que refuerza el compromiso cotidiano de los 5.000 pequeños y medianos productores integrados en nuestra estructura cooperativa, y que a su vez representan un pulmón vital e indispensable de las economías regionales de nuestro país. Inversiones de esta envergadura les permiten a nuestros productores ganar en eficiencia y competitividad para salir al mundo con el fruto de su trabajo".
Las inversiones realizadas forman parte del programa de reingeniería operativa de Fecovita y apuntan a lograr mayor productividad con impacto en toda la cadena de valor de la empresa, desde el aprovisionamiento del vino que se nuclea en Bodega Toro, con una capacidad de almacenaje de 95 millones de litros, siguiendo por el proceso productivo al incorporar tecnología de última generación y con la optimización de la logística para estar cerca de los clientes en Argentina y en el mundo.
Para la construcción de la nueva planta trabajaron más de 150 personas durante dos años, articuladas con más de 50 proveedores y contratistas, habiéndose aplicado al proyecto más de 5.000 horas de ingeniería, en una combinación virtuosa de talento, fundamentalmente mendocino.
Destacaron los dirigentes de Fecovita que "las instalaciones cumplen no solo con las últimas normativas en materia de seguridad y eficiencia ambiental, sino que dan un salto de calidad en sustentabilidad al reducir un 50% el uso de agua en el proceso productivo".
Por otra parte se han incorporado diversos dispositivos para hacer más eficiente el consumo de vapor, además de iluminación LED de bajo consumo. Tanto la construcción de la nave productiva como el almacén cuentan con panelería con aislación térmica y sonora.
La planta incluye tres nuevas líneas de fraccionamiento con tecnología de última generación, que permiten producir en su máxima capacidad hasta 38.000 litros por hora. Esto la convierte en la más moderna del mundo en su tipo.
"Esta es la planta de envasado de vino en cartón de mayor capacidad del mundo. Con su volumen de fraccionamiento se ubica en un lugar de privilegio en la industria vitivinícola internacional. Para Tetra Pak es una gran satisfacción contar con la confianza de Fecovita para implementar esta innovación y nos enorgullece todo lo que hemos logrado en estos más de treinta años de trabajo en conjunto", dijo Javier Quel, director general de la empresa para el Cono Sur.
Uno de los grupos vitivinícolas más grandes de América.
Fecovita nuclea a 29 cooperativas de las zonas vitivinícolas más apreciadas de Mendoza con el propósito de generar un futuro sustentable para 5.000 productores asociados, con 25.000 hectáreas de viñedos, mediante la inversión genuina, el aporte de la tecnología, la mejora continua de la calidad y la proyección internacional de sus productos, de la mano de marcas emblemáticas.
Como parte de su estrategia de reconversión, la entidad ha consolidado un proceso de mejora continua que apunta a profundizar competitividad y eficiencia para potenciar su presencia tanto en el mercado local como en el internacional, con productos en todos los segmentos.
Comercializa alrededor de 270 millones de litros al año y tiene una participación de alrededor del 30% del mercado local. Además, exporta sus productos a más de 30 países.

Fuente: https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/10/29/fecovita-invirtio-usd-40-millones-en-una-planta-de-fraccionamiento-de-vinos/
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jueves, 25 de octubre de 2018

Vinos en latas y barriles: la opinión del campeón argentino de los sommeliers. Ayer, el INV autorizó a que se expenda "tirado" como la cerveza. Martín Bruno recomienda cómo tomar el vino en estos nuevos envases y analiza cómo va a impactar en el mercado.

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Vinos en latas y barriles: la opinión del campeón argentino de los sommeliers.

Ayer, el INV autorizó a que se expenda "tirado" como la cerveza. Martín Bruno recomienda cómo tomar el vino en estos nuevos envases y analiza cómo va a impactar en el mercado.

El vino en lata, si bien no es el envase más tradicional ni elegante, es una alternativa válida para proponer una forma de consumo más descontracturada. En países como Australia, Italia, Estados Unidos y otros, hace rato ya están instaladas y son muy bien recibidas por el segmento más joven de los consumidores, los millennials. Valoran de este tipo de envase la posibilidad de ir con ellos a lugares donde no se permite ingresar con vidrio, la mayor facilidad de reciclaje y el precio más accesible, además de verlo como una forma de consumo menos pretenciosa.
En Estados Unidos, por ejemplo, esta forma de presentar y consumir el vino creció un 43% entre septiembre de 2017 y el mismo mes de 2018. Existen, blancos, tintos, rosados y espumosos envasados en lata, además de cocktails a base de vino listos para beber. En general, lo que más se encuentra en latas son vinos que se disfrutan más bebiéndolos fríos.
Creo que es un gran paso en el necesario camino de acercar el vino a las nuevas generaciones de consumidores. La posibilidad de envasarlo en latas o barriles de hasta 50 litros es una forma muy interesante de fomentar el consumo de vino en bares y cervecerías, espacios en los que salvo raras excepciones, el vino prácticamente no tiene un lugar ganado.
Martín Bruno. Para el sommelier, el formato de lata o barril es una buena opción para los vinos jóvenes (Diego Díaz)
Falta tiempo y experiencia como para tener certeza de si este formato va a ser viable o no para vinos con posibilidad de guarda, pero hoy es una muy buena opción para vinos jóvenes.
Por otro lado, al ser un recipiente herméticamente cerrado, los vinos en lata pueden presentar problemas de reducción. Es decir, que por falta de interacción con el oxígeno, los aromas se presentan más cerrados y, a veces, hasta con algo de olor a azufre. Sin embargo, esto se resuelve muy fácilmente: sirviendo el vino en una copa y haciéndolo girar moviendo la copa. Percibir los aromas de un vino es una de las partes más placenteras de la experiencia de tomarlo, y beberlo directamente de la lata no permite que se “abran" sus aromas, por lo que al tomarlo de esta manera nos estaríamos perdiendo de una de las partes más lindas de la experiencia.
Hay que animarse a romper con los prejuicios. Hoy una de las metas fundamentales para todos los que trabajamos en la industria del vino es acercarlo al consumidor, de manera amigable, sin rebusques y sofisticaciones innecesarias. No veo al vino en lata como una amenaza para los vinos en botella, sino como un complemento para hacerlo llegar a consumidores que hoy están eligiendo otras bebidas.
Por Martín Bruno. Miembro de la Asociación Argentina de Sommelier, elegido Mejor Sommelier de Argentina 2017 y brand ambassador de Cafayate Bodegas Etchart.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/vinos-latas-barriles-opinion-campeon-argentino-sommeliers_0_4olsQz4bp.html

¿Qué sucedió con el primer vino en lata que se produjo en la Argentina?

¿Qué sucedió con el primer vino en lata que se produjo en la Argentina?
Para alentar la venta de vinos y competir con la cerveza, se autorizó la venta de vino en lata. Hubo un antecedente: se llamó Iron Wine.

La industria vitivinícola está tratando de encontrarle la vuelta a un problema que viene de larga data: el consumo viene cayendo todos los años y cada litro que se pierde, no se recupera. 
En paralelo, en los últimos 20 años creció significativamente el consumo de cerveza: a fines de la década del 90 se consumían 40 litros per cápita de vino contra 37 litros de cerveza. 
Sin embargo, esa relación cambió sustancialmente: el año pasado, el consumo anual per cápita de vino bajó a 20 litros y el de la cerveza pasó a más que duplicarlo, con 42 litros.
Frente a este cuadro de situación, el INV dispuso que las bodegas argentinas podrán comercializar vinos para venta directa al público en envases de acero inoxidable, es decir, que se podrán vender en latas, así como en garrafas, formatos utilizados por la industria de la cerveza.
La resolución sostiene que “este tipo de recipiente permite mantener al vino bajo una atmósfera inerte, evitando alteraciones del mismo y conservando las características físico-químicas y organolépticas del producto original”.
En general, las repercusiones frente a esta medida, fueron positivas. Desde la Cámara de Bodegueros de San Juan, por ejemplo, señalaron que puede ser una excelente alternativa para competir en el mercado y dejar de lado los prejuicios de que el vino "sólo se debe beber en copa". 

¿Qué pasó con el primer vino en lata de Argentina?

La realidad es que no es algo nuevo. En 2005, un emprendedor argentino desarrolló la marca Iron Wine y desafió las las costumbres de esta industria al presentar un producto tan innovador como desafiante: el primer vino en lata de producción nacional. 
"La idea se me ocurrió como consumidor. Yo no vengo de la industria del vino, pero siempre me preguntaba por qué no habí­a vino en lata, me parecí­a un formato realmente cómodo", explicaba allá por el año 2008 a este medio Jaime Travers, socio gerente de la empresa Iron Wine.


"Para comenzar y ver si mi idea era viable o era una locura tení­amos que comprobar si técnicamente se podí­a comercializar vino en este formato. Hace 30 años en la Argentina habí­a habido un primer intento, pero como la industria del packaging no estaba tan desarrollada y habí­an usado envases de hojalata, de menor calidad, la vida útil del vino era muy corta y esa prueba no funcionó", comentó. 

Pero una vez que las pruebas con nuevos materiales fueron exitosas, "junté un grupo de inversores para hacer posible el proyecto y en 2005 sacamos las primera latas para vender al exterior", detallaba el emprendedor.
Con un capital inicial de u$s400.000 y luego de tres años de experiencia, Iron Wine llegó a alcanzar una producción de 360.000 latas anuales y llegó a destinar más del 90% a los mercados externos. 
Sus dos variedades y formatos eran un Malbec Cabernet y un Chennin Blanc en latas de 250 cm3 y 350 cm3, envasados por la bodega mendocina Jean Rivier, de San Rafael.
Los tres destinos más importantes de los 20 a los que llegó a exportar fueron España, Holanda y Colombia.
Desde Iron Wine explicaban hace más de una década que si bien "para el consumidor suena rarí­simo que el vino esté en contacto con el metal, hoy es algo común, casi todas las bodegas fermentan vino en tanques de acero inoxidable. Lo que hicimos simplemente fue llevar una técnica usual en la industria a la palma de la mano de los clientes. No es algo que esté reñido con las prácticas de producción"
A nivel técnico, las latas estaban recubiertas por un barniz especial que evitaba que el aluminio transmita sabores extraños al vino.
No fue un camino fácil 
Que en su momento este vino de producción nacional haya sido más fácil de conseguir en Aruba o en Guatemala que en la Argentina respondía a las características del mercado local, en el que costó imponer el formato.
Además, el proyecto debió enfrentar la crisis internacional de 2008 y el comienzo de un proceso inflacionario en el plano local, que llevó a que cayeran fuertemente las órdenes de compra del exterior.
Ante las dificultades para mantener el nivel de exportaciones y los problemas para lograr aceptación en el mercado local, el emprendimiento debió replantearse los próximos pasos.
En un momento, Iron Wine intentó conseguir el apoyo de nuevos inversores, pero la idea no prosperó. Hoy su página web es un dominio que está a la venta.


Fuente: https://www.iprofesional.com/vinos/280176-vinos-vino-malbec-consumo-Que-sucedio-con-el-primer-vino-en-lata-que-se-produjo-en-la-Argentina?fbclid=IwAR2IryKHI4GegJ2DeGQxn3FfEzkUTu1_bJ9zEPPFj7QQnJl10bb3UW1A8M

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