miércoles, 15 de enero de 2025

Bodega Walter Bressia. Conociendo Bodega Walter Bressia.

 

Conociendo Bodega Walter Bressia.

A punto de cumplir 20 años visitamos su bodega.

En el marco de mi habitual viaje anual a Mendoza con el colega Nicolás Orsini, para visitar bodegas de manera completamente independiente, fuimos un mediodía a conocer la de uno de nuestros más destacados enólogos: Walter Bressia.

Inicialmente fuimos recibidos en la sala de recepción por la sommelier Eliana Cinquegrano, quien nos alcanzó enseguida una copa de espumante para refrescar la boca. Era algo indispensable en un día en que el caliente viento Zonda soplaba tan fuerte, que hacía vibrar los techos de la recepción y doblarse los álamos que circundan la bodega.

En la finca donde ésta se encuentra no hay viñedos propios, ya que el espacio no alcanza, pero lo subsanaron comprando en 2020 otra finca a la que llaman Marita Teresa (nombre de la esposa de Walter). Se trata de un viñedo de 10 hectáreas, principalmente Malbec, de donde surgen las uvas para su vino con Denominación de Origen Controlada Distrito Agrelo, que salió en 2023.

Luego comenzamos a recorrer las instalaciones, comenzando por las dos salas de tanques: una de 2005 y otra que se agregó más tarde. La simple recorrida permite darse cuenta que la bodega no ha parado de crecer en los últimos años, ya que prácticamente no queda espacio sin ocupar.

Poseen tres cubas de roble, cuatro tanques de acero inoxidable con sistema denominado "air mixing", que se utiliza para hacer remontajes automáticos, dos tanques en forma de huevo de acero inoxidable de 2.500 Litros, cuatro huevos de PVC y cuatro cubas de roble Garbelotto de 5.000 Litros.

Hay tres cavas de guarda, y visitamos la que se utiliza para los vinos de alta gama, llamada Cava del Ángel en honor a un hijo que falleció de chico y que representa el símbolo de la familia unida. Allí se guarda el vino que conforma el Lágrima Canela blanco y el Profundo, con varios fudres y barricas.

Cabe destacar que, si bien lleva su nombre, hoy en día la bodega es un proyecto enteramente familiar, ya que en un momento Walter reunió a sus cuatro hijos y les propuso que se sumen:

Marita es administradora de empresas y se dedica al comercialización, exportaciones e inició el proyecto de hospitalidad.

Antonella, es licenciada en enología.

Gastón es ingeniero agrónomo y se dedica al área de fincas, trabajando en la innovación tecnológica y el contacto con los productores.

Álvaro está gerenciando un nuevo proyecto en Jujuy.

Matías, el marido de Marita, lleva el comercio interior.

Marita Teresa, esposa de Walter, realiza el paisajismo y decoración de la bodega.

Delia, hermana mayor de Walter, fue la primera en acompañarlo desde la parte administrativa y aún lo hace, con 83 años.

Walter es enólogo, pero aclara que a diferencia de muchas bodegas tradicionales familiares de Mendoza, él es primera generación. Su abuelo paterno tuvo una finca, pero no la trabajó porque se desempeñaba en Gas del Estado.

La historia nos la contó Walter de primera mano: se había recibido en el Liceo Agrícola, con orientación enología, pero quería estudiar medicina, para lo cual rindió examen de ingreso en la facultad. Lo hizo bien pero, por los cupos, no pudo ingresar, lo que lo obligaba a ir a estudiar a Córdoba o a Tucumán. Lamentablemente, esto no compatibilizaba con su situación familiar por entonces: su madre había fallecido recientemente y no quiso dejar a su padre solo, con sus tres hermanas.

Además, ya estaba de novio con Marita, por lo que decidió no quedarse un año sin hacer nada y entró a trabajar, en 1977, a Boero Nápoli y Cía., una bodega de una familia de Rosario que hacían muy buenos vinos tintos. Allí pegó onda con el encargado de la bodega y el encargado de las fincas de Ugarteche y Tupungato, don Luis Romani, dando inicio a una impresionante carrera.

Estuvo un año, y en 1978 (un 15 de febrero, recuerda con precisión), por intermedio de un asesor que trabajaba para Adriano Senetiner le surgió la posibilidad de ir a la bodega Nieto Senetiner. Allí "cuidaba a los toneles como a mi familia", rememora.

Luego de un paso estelar por Nieto Senetiner, cuando Adriano la vendió se asociaron para la posterior fundación de bodega Viniterra donde estuvo hasta 2003 y realizó grandes y exitosos vinos, dando inicio a la bodega que lleva su nombre.

"La primera uva que empecé a trabajar fue un Chenin que iba a Santa Isabel y que es la misma finca que ahora compramos una parte. Estuve 20 años en Nieto Senetiner, donde tuve todo mi desarrollo como profesional, incluyendo prácticas en Francia e Italia y en Napa Valley. Viniterra se inicia en 1996 junto con Adriano Sentiner, hasta 2003, pero para el año 2001 ya había empezado a hacer el vino Brescia Profundo, en la bodega de un amigo".

Los primeros vinos se elaboraron en un par de bodegas distintas, pero en 2003 compra la finca, en marzo del 2004 escritura y se empieza a construir el primer cuerpo de la bodega, que se inaugura el año 2005, junto con la primera vendimia.

"Tengo fudres desde hace 12 años, con una de las cavas de fudres más grandes de la Argentina, totalizando 26 unidades", detalla Walter.

Pero Walter no es el típico enólogo al que le cuesta salir de la bodega: tomó por primera vez el cargo de director de Bodegas de Argentina en 1981 representando a Nieto Senetiner (Adriano Senetiner fue presidente del Centro de Bodegueros dos veces): “dije que sí porque no me pesaba el cargo”, afirma. También hizo el mandato 2015 - 2019 y lo volvió a ocupar desde 2023 hasta ahora.

Sus proyectos no se detienen y desde hace poco ha incursionado con "Sueños de la Quebrada" en Purmamarca: se trata de una finca de 30 hectáreas ubicada a 2.000 msnm, con 5 hectáreas plantadas, pero que aún no dieron fruto y  de dónde está por salir el vino Sangre de Tintas 2024, elaborado en un principio con uvas compradas a sus vecinos de Bodega Kindgard.

"Nunca pensé que iba a terminar teniendo un proyecto en Jujuy. Un amigo que tenía un socio allá me empezó a entusiasmar para hacer algo los tres. La única forma que entraría sería como socio y en partes iguales", explica.

Operan, además, un club de vinos con más de 2.000 socios, para el que incluso importan los vinos de Juan Gil de Jumilla, Murcia, España.


En la próxima nota te contaremos también con bastante detalle todos los variados vinos que elaboran, los que se han ganado un merecido reconocimiento en el mercado argentino e internacional.

Ad astra per aspera: a las estrellas con sacrificio, 2021; reza el escudo familiar que lucen con orgullo en las paredes de la bodega de esta nueva dinastía vitivinícola. 

 *** Publicado en blogspot Ángel y Vino.

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