domingo, 22 de diciembre de 2019

Los vinos en lata llegan con todo este verano para competir contra la cerveza.

Los vinos en lata llegan con todo este verano para competir contra la cerveza.

Son de alta calidad a precios accesibles. Un formato para atraer a los jóvenes.

La industria vitivinícola argentina tiene grandes expectativas en la "revolución de la lata para el vino" y así varias bodegas están lanzando algunos de sus productos en este tipo de envase.
"Entender lo que significó para la cerveza este envase entre 2015 y 2018 es abrir una oportunidad de ganar mercado para el vino", aseguraron desde la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).
Según datos de Kantar Worldpanel, 43% del volumen de cerveza que se vende hoy en el país es en lata, 37% más que en 2015; este año la venta de cerveza en lata creció 35% en relación a 2018 y ya tres de cada 10 consumidores de cerveza sólo lo hacen en lata.
Para la Coviar, "la lata le aporta diversidad al vino, por la oportunidad de llegar con una mayor variedad de productos a distintos y nuevos consumidores, practicidad, para abrir nuevas instancias de consumo, en especial para los blancos y rosados".
Además, brinda la posibilidad de "llegar con precios más bajos por producto, ya que se fracciona la cantidad vendida, para ampliar el abanico de opciones comerciales y de promociones a lo ya existente".
Según el ejecutivo, además de ofrecer nuevos momentos de consumo, "el vino en lata es un producto de alta calidad que mantiene el sabor intacto de la bebida en un envase práctico, innovador y cómodo".
Asimismo, Agnello remarcó que "la lata es un envase sumamente sostenible, debido a que es 100% e infinitamente reciclable, ahorra energía y emisiones de gases".
Publicado en Diario "Río Negro", 20 de diciembre de 2019.

viernes, 20 de diciembre de 2019

¿Qué vinos elegir para el verano?

¿Qué vinos elegir para el verano?

En la época más cálida del año es importante tener algunos cuidados a la hora de disfrutar un vino.

Para potenciar el disfrute del vino en verano es realmente importante tener en cuenta la temperatura de servicio del vino, entre otros.
En esta nota del sitio Vinetur, la sommelier y periodista Mariana Gil Juncal brinda varios consejos para tener en cuenta a la hora de descorchar una botella durante los meses más cálidos del año. Para apuntar.
1. Beber a bajas temperaturas de servicioLos maridajes de estación hablan justamente de este tipo de elecciones: preparaciones frescas o frías en verano acompañadas con vinos que sean servidos a bajas temperaturas. El vino blanco, rosado o espumoso debería estar conservado en una cava o refrigeradora a bajas temperaturas. Y para mantener la temperatura durante todo el servicio deberían siempre acercar a la mesa una frapera o balde con hielo para que las bajas temperaturas se conserven pese al calor del ambiente.
2. Elegir vinos ligeros. Con el calor, el cuerpo siempre estará más proclive a recibir bebidas y alimentos contrapuestos a la temperatura del ambiente. Motivo por el cual los vinos más frescos y ligeros son los ideales para el verano. Blancos, rosados, espumosos y tintos jóvenes son los aliados del verano. Un consejo: los tintos los podemos refrescar un poco más para evitar que el alcohol sea la primera sensación que percibamos tanto en nariz como en boca. Siempre es preferible servir el vino un poco más fresco que cálido.
3. Elegir vinos con refrescante acidez. La acidez del vino blanco joven es la espina dorsal. Es el alma de cada botella. Es lo que hará que podamos no sólo refrescarnos en verano, sino que además será el sostén del maridaje que elijamos. ¡Recordemos siempre que un vino blanco sin acidez es un vino sin vida! Para que un vino blanco, y también rosados y espumosos, se puedan lucir en nuestras copas la acidez debe estar siempre presente.
4. Elegir vinos con graduaciones alcohólicas medias o bajas. En el frente o en la contraetiqueta de cada vino que elijamos es obligatorio exhibir la graduación alcohólica. En verano es ideal elegir vinos que no sean tan alcohólicos para no favorecer la deshidratación. Más allá de este consejo, siempre es indispensable beber dos copas de agua por cada copa de vino. 

Qué vino elegir en verano

Vinos blancos
  • Cuidar siempre la temperatura de servicio para que resalte la acidez y aplaque las sensaciones cálidas del alcohol.
  • Temperatura de servicio: 7 a 9  grados.
  • Maridaje: ideales para acompañar ensalada con mariscos o pescados grillados.
Vinos espumosos
  • Se suman las burbujas que aportan un toque de frescura extra a la acidez.
  • Temperatura de servicio: 6 a 8 grados.
  • Maridaje: ideales con bocados frescos, mousses o patés.
  • Vinos rosados
  • Clásicos en esta época del año. Frescos como los blancos, pero con destellos de los tintos.
  • Temperatura de servicio: 10 a 12 grados.
  • Maridaje: ideales con carnes blancas, quesos suaves, ensaladas y sushi.
  • Vinos tintos jóvenes

viernes, 15 de noviembre de 2019

La Bodega Piatelli, del empresario norteamericano Jon Malinski, construye un wine resort en Cafayate, Salta. El prestigio mundial de los vinos argentinos.

Una bodega que invierte a contramano de la crisis.

La Bodega Piatelli, del empresario norteamericano Jon Malinski, construye un wine resort en Cafayate, Salta. El prestigio mundial de los vinos argentinos.
Si ser emprendedor implica, en todos los casos, ser aventurero, bien vale detenerse en Jon Malinski (76), un norteamericano que quiere invertir en la Argentina de 2019. Oriundo de Minnesota, tras una carrera de negocios diversa pero exitosa, al dueño de Bodega Piattelli no parece amedrentarlo la situación actual. Llegó a la Argentina en 2001 pero, mientras todos veían la crisis, él vio otra cosa. De manera fortuita, recaló en Mendoza y su olfato lo llevó a comprar una finca en Agrelo.
“Empecé a conocer vinos de altísima calidad que no estaban muy volcados a la exportación. Allí encontré una oportunidad. Y por eso pensé en crear Piattelli y transformarla en una compañía internacional”, explica hoy. Y asegura no saber cómo llegó a transformarse en bodeguero. Cuando arribó al país, estaba completamente retirado y su único contacto con el mundo del vino era “disfrutar mucho mientras lo bebía”.
En 2007, la finca de Agrelo entregó su primera cosecha y se transformó en una en una empresa con el lanzamiento de la marca Piattelli. En 2009, Malinski comenzó a explorar el valle de Cafayate, Salta, donde compró 200 hectáreas en las que inauguró su segunda bodega en 2012, con un centro de visitas que anticipó el paso que está dando ahora.
La próxima inversión de Malinski se anota en la línea seguida por las grandes bodegas: sumar un negocio turístico a la elaboración de vinos. Piattelli está construyendo un exclusivo wine resort en Cafayate, con cabañas de primer nivel, un spa e instalaciones para eventos que se inaugurará en noviembre de 2020. Añadió una web específica para conectar el vino con los atractivos turísticos de la zona. “No hay mejor inversión que atraer a gente de todo el mundo a disfrutar de nuestro valle y nuestros excelentes vinos. Y eso será muy bueno para nuestra marca”, explica Malinski. El empresario sabe que el momento es crítico, asimilable al momento de su llegada al país, y que “habrá ganadores y perdedores”. Confía estar entre los primeros: “Los que se enfoquen en la calidad van a ganar, porque eso es lo que pide el mercado internacional. Son tiempos difíciles, otra vez, pero los argentinos los van a saber superar y las inversiones deben hacerse. Hay que mantenerse activos y aprovechar los avances de calidad de los últimos años. Los vinos argentinos son reconocidos en todo el mundo, son de alto nivel”. Para Malinski, la clave es “reinventarse y saber cambiar antes de estar obligado a hacerlo". "Cuando uno cambia porque debe cambiar es demasiado tarde.”
Compañía. Una pieza central de su plan de negocios es Arlene, su esposa hace 50 años y, según sus palabras, su “única socia”. Lo acompañó a lo largo de su extensa e inquieta carrera empresarial, en la que no faltó nada: una fábrica de fotocopiadoras cuya venta capitalizó al extremo, ocho años tumultuosos en la Rusia post-soviética volcado a las telecomunicaciones, un explotación ganadera en Wyoming, inversiones en real estate que todavía manejan sus hijos y hasta la cría de búfalos en Lakeville, Minnesota. Malinski sugiere que Arlene es quien pone el freno si alguna aventura inversora se excede. Hoy, maneja el diseño y la estética del wine resort de Cafayate y transita a la par de su esposo los dos o tres meses al año que pasan en la Argentina, repartidos entre Mendoza, Salta y Buenos Aires.
Bodega Piattelli exporta el 80% de la producción. Estados Unidos es su cliente principal, pero también vende a Canadá, Reino Unido, Brasil, Australia, México, Corea del Sur, Suiza y varios mercados más. “Si se mantiene la relación precio-calidad, los precios incluso pueden subir un poco”, confía su dueño. Bajo la conducción de la enóloga Valeria Antolín, entre sus establecimientos de Agrelo y Cafayate tiene capacidad para producir 1,2 millones de litros de vinos malbec, cabernet sauvignon, torrontés y chardonnay. Su marca pionera es Piattelli, a la que luego se sumaron Trinitá y, por supuesto, Arlene.
Malinski se integró a la forma de hacer negocios en el país, pero eligió no tener socios locales: “El que toma las decisiones siempre debe moverse rápido. Y las sociedades a veces generan desacuerdos y demoras. Los chinos dicen que se viaja más rápido estando solo, pero se llega más lejos de a muchos. Hay que balancear las dos cosas. Y conseguí armar un gran equipo en la Argentina”.
En su filosofía para invertir no existe el miedo. Si hubiese elegido otro país, tal vez no hubiera sido lo mismo: apunta que en Estados Unidos la tierra es más cara, por lo que el rendimiento de una bodega como la suya llegaría recién en el largo plazo. En la Argentina dice sentirse como en casa y en sus visitas frecuenta al gobernador salteño, Juan Manuel Urtubey, a quien considera “un verdadero caballero, muy accesible”. Malinski acepta que algún empresario de su país lo mandaría al psicólogo por confiar en la Argentina, pero también cree que les falta información, vital para las buenas decisiones: “Invertir en la Argentina es para una clase especial de personas. Y en Estados Unidos hay mucha gente especial que tiene dinero para invertir. Si vienen aquí, van a encontrar un país hermoso, diverso en nacionalidades y regiones, con gente amable y una gran cultura. Todos leen los diarios y allí se ve siempre el lado malo, pero no todo es negativo”.

miércoles, 30 de octubre de 2019

Quilmes se mete en el negocio del vino y lanza una “botellita”.

Quilmes se mete en el negocio del vino y lanza una “botellita”.

Llegará con tapa a rosca en 375 ml. Se venderá solo en CABA en 400 puntos. Desarrollan prueba piloto con “vino tirado¨.


El gigante de la cerveza pone un pie en la industria del vino. El rumor corría desde hace unos meses, pero nada hacía suponer que lo haría desembarcando en segmento de consumo “personal” y con un tinto y otro blanco en botella 375ml. A lo que también le sumarán el desarrollo la categoría de “vino tirado”.
“Root” es la marca con la que la empresa saldrá al mercado. Serán dos vinos: uno malbec- syrah y  el otro chenin, en envase de 375ml y con tapa a rosca.
Además, también extenderán en algunos puntos el concepto de “vino tirado”, es decir, que al igual que se hace con la cerveza, harán punta con este concepto que hasta la semana pasada, era exclusivo de la cerveza. 
Fuentes cercanas a la empresa confirmaron que se trata de una prueba piloto pequeña que realizarán sólo para CABA en 400 puntos de ventas. Explicaron que encontraron que el consumidor argentino, en el segmento de vino, tenía muy pocas ocasiones de consumo “personal” y así surgió parte del proyecto.
Hasta el momento sólo comercializarán 85 mil botellas en esta primera etapa, pero si el proyecto funciona la idea es comenzar a trabajar para agrandar este espacio.
De hecho, a pesar de que Quilmes tiene una de las distribuciones de bebidas más grandes de la región, con la que llega diariamente a 300 mil puntos de venta, lo cierto es que es que este proyecto contará con un tercero. En este caso, la empresa Conyntra, especializada en la distribución de productos gastronómicos premium -en su mayoría importados- será la encargada de colocar en producto en Capital Federal.
La “botellita”, que contiene dos copas (375ml), se venderá a $ 100 tanto el tinto como el blanco. Este producto es elaborado en Mendoza, bajo una sociedad estratégica con el grupo Origin Wine, que en nuestra provincia controla Mendoza Vineyards y Finca La Anita.
Cabe recordar que Cervecería y Maltería Quilmes es una de las compañías de bebida más grande de América Latina, y que si bien, se la asocia a las cervezas, lo cierto es que, produce, elabora, distribuye y comercializa también, gaseosas, aguas minerales, jugos e isotónicos, en alianza con PepsiCo y Nestlé.

Un espacio que crece.
Hasta hace unos meses, la ocasión de consumo llamado “personal” para la industria del vino era, prácticamente, un espacio desconocido.

Así lo muestran los números del INV, que advierten que en el caso del envase en botella, las de hasta 650 cm, tienen menos del 1% del total del share del mercado del vino. Y el vino en lata, para el mercado interno todavía no aparece en desagrado del organismo.
Sin embargo, en las últimas tres semanas, Bodega Estancia Mendoza, Bianchi, Zuccardi y Peñaflor, decidieron sacar al mercado vino en lata. Nada mal para una industria que es acusada sistemáticamente de no innovar al ritmo que lo hace su competidora más cercana, la cerveza.
Los últimos números dados a conocer por el INV, muestran que los despachos al mercado interno mostraron un aumento para el período enero - setiembre del 2,3%.
Esa suba en el volumen está dada por la suba de las ventas en tetra brik, en botellas de 1,125 litros y en bag in box, que en último tiempo volvió a crecer.
La suba de la venta en tetra está dada por los precios relativos y el hecho, de que el vino hoy se ubica, en precio debajo de la cerveza. En tanto, el “botellón” creció 34,5%, impulsado principalmente por una bodega de la zona Este. En tanto, el bag in box, creció 59%.

Publicado en Guarda 14 del Diario "Los Andes" de Mendoza, lunes 28 de octubre de 2019.

sábado, 26 de octubre de 2019

Bodega Familia Schroeder presenta un nuevo Deseado Extra Brut.

Bodega Familia Schroeder  presenta un nuevo  Deseado  Extra Brut.
El enólogo Diego Puppato da detalles del flamante espumante con marcadas notas patagónicas.

Leo Puppato es mendocino, tiene en su ADN la viticultura como estandarte. Hincha de River fanático, el hombre por estos días sonríe como la imagen de un amanecer en pleno campo. Es el jefe de enología de Bodega Familia Schroeder y uno de los máximos responsables de la creación del espumante Deseado, uno de los hits más grandes del país en materia de burbujas.

Charlamos sobre el nuevo integrante de la familia, el Deseado Extra Brut, cómo se vislumbra la cosecha 2020 y cuáles son las cepas protagonistas en este tiempo.
¿Qué características tiene este nuevo Deseado Extra Brut?
Es un espumante que a los ojos se presenta con un color amarillo pálido con destellos dorados, de burbujas muy finas y persistentes. En nariz es frutal y floral, intenso y elegante, con delicadas notas a pan y frutos secos. En boca es frutado, fresco, toque cítrico y herbal de buena acidez, cremoso y con un largo final. En su composición lleva 40% Chardonnay, 40% Pinot y 20% Sauvignon Blanc. El método de fermentación es Charmat.
¿Cómo te imaginas que serán los vinos y espumantes de la cosecha que se viene?
Si bien falta mucho por delante para la cosecha 2020 imagino que va a ser una linda vendimia en Patagonia. La brotación viene dentro de los tiempos normales y sólo hubo una pequeña helada en la zona, así que por ahora no hay daños en el viñedo. En general las bases de espumantes por elaborarse temprano, son mucho más estables y homogéneas año tras año. Desde que elaboro espumantes en la zona (ya 17 cosechas) han sido muy parejas y de buena calidad, manteniendo siempre la fruta y frescura que los caracteriza. Estamos año a año sacando nuevos espumantes para ser cada vez más competitivos.
¿Cómo ves la producción de vinos en la provincia?
Neuquén ha crecido mucho en calidad pero no tanto en cantidad porque con la crisis económica no se han plantado nuevos viñedos, inclusive algunos se han abandonado. Son momentos en los que hay que tratar de exportar todo lo que se pueda y para ello tenemos que adaptar vinos para cada mercado, en eso estamos. Hay que jugar en primera y para ello se necesita trabajar bien, cuidando todos los detalles.
¿Cómo acercamos más al consumidor a tomar vino?
Hay que hacer vinos que le guste a la mayoría, vinos fáciles de beber, no tan alcohólicos, frutales, accesibles en precio y para diferentes segmentos. Y además en diferentes envases y tamaños. Por lo general los vinos armados desde la enología, estructurados y complejos, no son los que después más se consumen en volumen. En nuestra bodega Familia Schroeder el ejemplo claro es Deseado, el espumante dulce natural que sin mayor complejidad, es el que más se consume, cerca de 600.000 botellas al año contra 15.000 botellas del espumante más complejo y de 12 meses sobre lías.
¿Cuál es el varietal protagonista de los próximos años para vos?
La variedad estrella es el Pinot Noir, sigue creciendo la demanda, el consumidor argentino empieza a descubrirla y es un varietal muy versátil con el que se pueden hacer muchos productos y cada uno con potencial, rosados, tintos jóvenes, reservas con madera, fermentados en barricas, blend y hasta cosecha tardía. La otra variedad que toma protagonismo, a mi parecer es el Cabernet Franc y en Patagonia por su ciclo de madurez se da muy bien.

Publicado en Diario "La Mañana de Neuquén", 25 de octubre de 2019.

jueves, 24 de octubre de 2019

Uvas criollas: el INTA recupera cepas ancentrales de gran valor.

Uvas criollas: el INTA recupera cepas ancentrales de gran valor.

A través de un importante trabajo a campo y estudio de ADN, investigadores argentinos rescataron variedades autóctonas con resistencia a sequía, salinidad, enfermedades y que pueden tener alta calidad enológica.
Por:Hugo Carmona Torrespara diariodecuyo.com.ar

La Argentina tuvo una viticultura colonial, muy básica, pero no menos importante por el valor que tenía su uva, su pasa y lo más preciado para la vida de sus primeras poblaciones de la conquista española: su vino. Muchas de esas variedades se fueron perdiendo desde 1850 en adelante, cuando surgió la viticultura industrial y que las reemplazó por otras cepas consideradas de mayor importancia enológica.


Un equipo de investigadores de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza del INTA, Jorge Prieto,Rocío Torres, Gustavo Aliquó, Martín Fanzone, Santiago Sari, María Palazzo y Jorge Pérez Peña, vienen haciendo desde hace 5 años, una trabajo de rescate de estas variedades criollas ancestrales de Argentina y continúa prospectando viñedos viejos en distintas zonas, recolectando material y analizándolo en busca de identificar otros genotipos. 



EL ORIGEN.

Se denomina variedades criollas a las variedades que se originaron en Sudamérica. En general, se generaron a partir de cruzamientos naturales entre las plantas de vid traídas por los españoles desde la época dela conquista. Los cruzamientos naturales se producen cuando el polen de una variedad fecunda la flor de otra variedad, originando una semilla genéticamente distinta a sus progenitores, por lo tanto, un nuevo genotipo, o en el caso de la vid una nueva variedad. Si bien esto parece poco probable que ocurra, hay que considerar que las plantas se cultivaban mezcladas en la misma parcela y que esas variedades convivieron juntas por casi 400 años. Esta hipótesis fue probada hace algunos años por investigadores de la Universidad Nacional de Cuyo y de Chile, quienes determinaron que la mayor parte de estas variedades tienen como "progenitores" al Moscatel de Alejandría (variedad de origen griego traída a América por los jesuitas) y a la denominada comúnmente Criolla Chica, que en realidad es una variedad española cuyo nombre original es Listán Prieto. Estas dos variedades se cruzaron repetidas veces y originaron las variedades criollas más conocidas hasta el momento. Se trata, por lo tanto, de cepas que vienen siendo cultivadas en nuestro medio desde hace casi 400 años y adaptadas al medio ambiente local.



 En el mundo existen más de 5000 variedades de vid diferentes para distintos usos: en fresco, para vinos y pasas entre otros. Sin embargo, el mercado mundial de vinos está acotado a un grupo minoritario de variedades en su mayoría francesas, españolas e italianas. Estas pocas variedades (Cabernet Sauvignon, Chardonnay, Merlot, Malbec, Tempranillo, etc.) ocupan un gran porcentaje de las ventas de vino a nivel mundial. 



El mercado argentino no es muy distinto, en especial luego de la transformación de la industria vitivinícola durante los años 90, cuando se realizó una reconversión de viñedos hacia variedades de alto valor enológico, todas europeas. Pero aún existen alrededor de 74.195 ha cultivadas con variedades criollas, un 33 % de la superficie cultivada con vid en Argentina. Las variedades criollas más cultivadas corresponden a Cereza (29.190 ha), Criolla grande (15.970 ha), Pedro Giménez (11.389 ha) y Torrontés riojano (8.221 ha). Durante las décadas de los 70 y 80 se privilegió el cultivo de estas variedades debido a su alto potencial de rendimiento. Su destino es principalmente la producción de vino básico y/o mosto dependiendo de las condiciones del mercado. Hoy en día, estas variedades están cuestionadas debido a su escasa aptitud enológica, en especial para la elaboración de vinos tintos. Una mención aparte merece la variedad Torrontés Riojano, la cual es considerada hasta el momento la única variedad criolla de alta calidad enológica.



A pesar de este cuestionamiento sobre las variedades criollas más conocidas, existe un interés creciente por parte de algunos actores de la industria en elaborar vinos de alta o media gama con estas uvas y de generar productos únicos del territorio, de calidad y que puedan diferenciarse en los mercados. Asimismo, es importante resaltar que algunas de ellas (poco conocidas al día de hoy) tienen un alto potencial enológico, el cual amerita ser estudiado en mayor profundidad.


Diversidad genética y enológica sin explotar.


Hasta hace algunos años, la única forma de identificar o diferenciar una variedad de vid era a través de las características morfológicas de hojas, ápices, brotes y racimos (ampelografía). Actualmente, a través de estudios del ADN se puede identificar un individuo o una variedad de forma precisa. Además, se pueden comparar los resultados con otras bases de datos en otros países para saber si la variedad ya existe en otra parte del mundo, o si se trata de una variedad original. En este estudio se trabajó con marcadores moleculares validados por la Organización Internacional de la Vid y el Vino y por trabajos de investigación previos nacionales e internacionales.. 


Cuando se habla de variedades criollas, es inevitable pensar en las variedades Criolla grande o Cereza y asociarlas de inmediato con una baja aptitud enológica. Sin embargo, existe otro grupo de variedades criollas que no se encuentran difundidas en el medio y que están siendo estudiadas con el objetivo de identificarlas genéticamente y conocer su origen y los posibles progenitores involucrados. De forma simultánea se está trabajando también en su caracterización agronómica y enológica. La mayoría de estas variedades se rescataron en la década del 50 de viñedos antiguos del Oeste argentino y se implantaron en la colección de variedades de la EEA Mendoza INTA, por los ingenieros del INTA José Vega y Alberto Alcalde. Algunas de estas variedades se perdieron con los años. Basta mencionar que había una colección con 50 variedades criollas que se arrancó en los años 70 y de la cual se pudieron recuperar algunos individuos. No obstante, muchas fueron conservadas en la colección ampelográfica que posee la EEA Mendoza INTA actualmente y han permanecido en el olvido hasta el presente, debido al interés casi exclusivo que despertaron las variedades europeas. Este trabajo se ha realizado en colaboración con un grupo de investigadores del INRA de Francia, donde se encuentra la colección de variedades de vid más grande del mundo y que alberga más de 7800 accesiones, que son materiales vegetales de vid recolectados de distintos lugares. 



Gracias al análisis de ADN, pudimos encontrar hasta el momento 28 variedades criollas diferentes, de las cuales 18 corresponden a genotipos no conocidos anteriormente y 10 a variedades ya previamente estudiadas. De las 18 variedades nuevas hay muchas que no están presentes en viñedos comerciales y es probable que las plantas de la colección sean las únicas existentes de la variedad. Por otro lado, los resultados también indicaron que hay otras variedades que actuaron como progenitores (además de Criolla chica y Moscatel de Alejandría antes mencionados) originando nuevas variedades. Entre ellas, se puede citar al Moscatel de grano pequeño y también al Malbec. El hecho que el Malbec sea el progenitor de dos variedades criollas indica que el proceso de hibridación continuó hasta después de la llegada de las variedades francesas a mediados del siglo XIX. En consecuencia, el proceso de "formación" de las variedades criollas fue más complejo y diverso de lo que tal vez se pensaba. 



Surge el interrogante si es entonces, el Torrontés riojano, la única variedad criolla con alto potencial enológico. Luego de identificadas las variedades y verificado su posible origen y progenitores, se evaluaron sus características vitícolas (peso de poda, rendimiento, evolución de la madurez, peso de baya, composición química de la uva) y enológicas (composición química y análisis sensorial de los vinos) mediante la elaboración de sus vinos a escala piloto. Estos 5 años de estudio permitieron identificar cerca de 10 variedades con potencial enológico promisorio debido a su composición poli fenólica, perfil aromático y acidez y que permiten asegurar que hay otras variedades criollas, además del Torrontés riojano que tienen elevado potencial enológico. 
Actualmente están multiplicando estas variedades para establecer un ensayo de mayores dimensiones y elaborar sus vinos a una escala mayor. En base a los resultados obtenidos en el presente trabajo, es posible diversificar la oferta varietal argentina de vinos a través del uso y valorización de variedades criollas de alto potencial enológico y generar una diferenciación en los mercados. Si bien puede sonar arriesgado, los resultados obtenidos hasta el momento permiten proponer esta vía de desarrollo.



Es muy probable que en viñedos y parrales antiguos aún existan muchas otras variedades desconocidas, mezcladas y/o confundidas. También es probable que muchas se hayan perdido. Esta erosión genética tiene consecuencias importantes, ya que implica una pérdida de patrimonio y diversidad del encepado argentino.

El 33 % de nuestras cepas todavía son criollas de ahí su importancia en identificarlas correctamente y buscarle el valor que puedan aportar por su resistencia y por el vino de calidad que puedan entregar usando la nueva tecnología. 


Fuente de información: 

lunes, 21 de octubre de 2019

Una familia inició una prueba con cepas Malbec y Pinot Noir al pie de la barda sur del VIRCh. Con poco más de media hectárea plantada ya consiguieron una mención en la Muestra Agropecuaria de Gaiman.

Vinos: la opción productiva que crece en el Valle.


Una familia inició una prueba con cepas Malbec y Pinot Noir al pie de la barda sur del VIRCh. Con poco más de media hectárea plantada ya consiguieron una mención en la Muestra Agropecuaria de Gaiman y estiman envasar un centenar de botellas de vino premium a fin de año.

La elaboración de vinos en el Valle Inferior del Río Chubut ya no es una novedad, y si bien el número de productores aún es acotado, el trabajo sostenido a lo largo de los años empieza a arrojar los primeros resultados interesantes en cuanto al producto final.

Al pie de la barda sur, y muy cerca del acceso a Trelew por ruta 3 desde Comodoro Rivadavia, una familia inició hace algunos años un proyecto con fines en un principio domésticos, pero que a fuerza de un trabajo constante y con el asesoramiento de profesionales enólogos, hoy proyectan culminar el año con un centenar de botellas de vino de alta calidad listas para presentar.

Martín Pauluka, impulsor del proyecto Familia Pauluka, contó en diálogo con Cadena Tiempo que la historia de la producción de vinos en su caso nació “con un proyecto junto al INTA; hicimos una pequeña prueba porque queríamos hacer vino en casa, teníamos el espacio y nos prendimos. En el año 2007 adquirimos plantas de Malbec y Pinot Noir, con los que hemos tenido buenos resultados, y ampliamos la plantación en los últimos años a poco más de media hectárea, a pocos metros de ruta 3, a la altura del circuito Mar y Valle”.

“Nosotros teníamos el espacio y el INTA venía con ese proyecto de probar las plantas y como reaccionaban en el valle. Me prendí en las capacitaciones y bueno la verdad que agarre mucho impulso, termine ampliando la plantación y este año obtuvimos la primera mención por el Malbec en la Muestra Agropecuaria de Gaiman, lo que nos entusiasmó mucho para seguir adelante” sostuvo el productor, quien aseguró que se vio involucrado en la vitivinicultura a partir de esta experiencia.

En ese marco, afirmó que hay “mucho esfuerzo personal y familiar, primero no sabíamos mucho del tema, tuvimos que aprender sobre la marcha e íbamos viendo como resultaba” y con el paso del tiempo el producto “empezó a dar buenas características, buen aroma, buen color, y eso nos motivó a seguir adelante con este proyecto, con la intención de ampliarnos más, siempre y cuando nos del presupuesto el trabajo”.

En la actualidad, la plantación tiene un poco más de media hectárea, “y unas 2000 plantas, aunque no todas están en producción. A las dos cepas que ya nombramos queremos sumar una tercera, que es Cabernet Franc, pero recién vamos a ver como resulta en un par de años” indicó Martín en la entrevista con el programa “Suban El Volumen”.

En ese contexto comentó que todo está en etapa de experimentación y que por las características, “son muy parecidos a lo que es el Alto Valle de Río Negro”, para luego contar que trabaja junto al enólogo Marcos Lascano y definió al producto como “un vino artesanal pero tecnificado, no hacemos cosas caseras ni nada de eso; para hacer un buen vino lo esencial es hacerlo con un profesional, de manera de sacarle lo mejor a la materia prima que es lo que estamos haciendo nosotros”.

“La tierra en el Valle es bastante diferente. El valle no es homogéneo y no es lo mismo lo que hacemos nosotros que lo que hacen otros colegas con los que siempre charlamos y trabajamos, porque a veces la tierra es más arenosa o arcillosa depende el lugar del valle y yo estoy más cerca del mar por ahí son vinos con una influencia distinta por los vientos”.

Con una base de trabajo que se inicia en el laboreo de la tierra, el riego y la preparación de las plantas, tras la cosecha de fines de marzo y principios de abril se inicia el proceso de vinificación de la cosecha. “Hacemos un vino de alta gama, todo lo tecnificado que podamos, pero siempre digamos con condiciones artesanales. Por ahora las referencias son muy buenas, estamos con el pulgar arriba como se dice, y estamos buscando para fin de año tener envasada la cosecha de marzo de este año”.

Publicado en Diario Jornada.
www.diariojornada.com.ar/
https://www.diariojornada.com.ar/256798/sociedad/vinos_la_opcion_productiva_que_crece_en_el_valle/

viernes, 18 de octubre de 2019

Para captar al público joven, cuatro bodegas argentinas lanzan vino en lata. Las latas serán de 269 y 330 ml. Dilema, New Age y Santa Julia, entre otras, las marcas que se ofrecerán en ese envase.

Cuatro bodegas lanzarán vino en lata en el mercado argentino durante noviembre próximo, un envase ya instalado en el mundo y que apunta sobre todo al público joven, según informaron los establecimientos involucrados en la iniciativa.
El sector cooperativo, de la mano de Fecovita, tiene proyectado lanzar en el mercado interno Dilema, elaborado por Bodega Estancia Mendoza.
Según Fecovita, se proyecta comercializar un millón de latas, con un fraccionamiento de 269 ml, para las variedades Dilema Sparkly Pink, y Dilema Sparkly Blanco.
Franco Lubrano, gerente de Bodega Estancia Mendoza, explicó: "Con este lanzamiento apuntamos a liderar un nuevo segmento asociado a la innovación.
Para este desarrollo la bodega estableció un convenio específico con la empresa Ball dedicada al envasado de bebidas en lata.
En tanto, Bodega Santa Julia, de Familia Zuccardi, pondrá a la venta el próximo mes sus primeros vinos en lata en el mercado doméstico.
A principios de año había lanzado en el mercado de Estados Unidos sus primeros tres productos de vino en lata, fraccionados en ese país.
Ana Amitrano, gerenta comercial de Familia Zuccardi, informó que “en Argentina vamos a lanzar un Chenin Dulce Natural, en latas de 330 cm3”.
Por su parte, Bodega Bianchi saldrá al mercado con New Age, su vino gasificado de menor graduación alcohólica, con este formato.
Adrián Cura, gerente de marketing de la bodega, dijo a Télam que “la lata permite mayor frecuencia (de consumo) y penetración".
En tanto, el Grupo Peñaflor estudia lanzar sus vinos gasificados Frizzé y alguna etiqueta de la sanjuanina Finca Las Moras.
En Estados Unidos, la venta de este formato creció 59,5% en el último año y aunque sólo representa 0,2% del total, es el envase que más crece entre todos los alternativos al vidrio, según un estudio de la consultora Nielsen.
Fuente de información e imagen:
https://www.lavoz.com.ar/negocios/para-captar-al-publico-joven-cuatro-bodegas-argentinas-lanzan-vino-en-lata

lunes, 23 de septiembre de 2019

Finca Quara de Salta de Familia Lavaque. Bodega Lavaque de Mendoza de Familia Lavaque.

A fines del Siglo XIX, José Fortunato Lavaque arribó a Buenos Aires procedente del Líbano, y enseguida comenzó a buscar el que sería su destino definitivo. Fue entonces cuando, seducido por el singular paisaje del valle, se instaló en Cafayate, que era el pueblo más próspero de la provincia de Salta. Y al poco tiempo comenzó a operar su propia bodega, produciendo cerca de 1500 hectolitros anuales de vino.
El negocio familiar siguió funcionando durante todo el Siglo siguiente. Así fue que en la década del ’80, Rodolfo Lavaque, de la cuarta generación, se ubicó al frente de la bodega.
Unos años más tarde, la familia Lavaque adquirió la Finca El Recreo, que durante los Siglos XVII y XVIII había pertenecido a la familia Peñalva Frías y, por aquellos años, era de los Michel Torino. Rodolfo Lavaque inauguró allí Finca Quara. Motivado por su empuje y su espíritu avasallante, se convirtió en uno de los principales actores de la reactivación vitivinícola del Norte Argentino que tuvo lugar durante la década del ’90 y los años posteriores.
En la actualidad, los descendientes de Rodolfo y quinta generación vitivinícola, continúan en el camino de excelencia productiva, inspirados por el ejemplo de su padre; elaborando vinos destacados a nivel local y mundial.

La Finca.

La Finca Quara se encuentra en el corazón del Valle Calchaquí, estratégicamente ubicada entre los distintos viñedos de Cabra Corral, El Buen Retiro, San Miguel, La Esperanza, San José, El Bordo. La casona lindante a la bodega, ubicada al pie de los cerros, es un auténtico monumento arquitectónico inspirado en el estilo renacentista tan característico que Andrea Palladio impuso en el Cinquecento; una de las construcciones más antiguas y mejor conservadas de la región. Actualmente muchos son los visitantes que se acercan a conocerla y disfrutar del armonioso paisaje, el aire puro de la montaña y el ritmo tranquilo del pueblo.

En la década del ’80, Rodolfo Lavaque, de la cuarta generación familiar dedicada al vino, se ubicó al frente del negocio y, unos años más tarde, adquirió la Finca El Recreo, que durante los siglos XVII y XVIII había pertenecido a la familia Peñalva Frías y, por aquellos años, era de los Michel Torino. Allí se inauguró Finca Quara, liderando la reactivación vitivinícola del Norte Argentino que tuvo lugar durante la década del ’90 y los años posteriores.
En la actualidad, Finca Quara continúa en el camino de excelencia productiva, inspirándose en el ejemplo de Rodolfo, y elaborando vinos destacados a nivel local y mundial.
Qué es Quara: “La de la llamita”.
La quara es un tipo de llama de pelo corto. La especie fue creada por los pueblos andinos nativos a partir de guanacos salvajes que fueron domesticados. El Imperio Inca le daba múltiples y muy importantes usos; fundamentalmente como animal de carga, debido a su capacidad para transportar cargas pesadas en terrenos escarpados. El Valle de Cafayate fue durante siglos su principal morada, al punto tal de ser sinécdoque de la región. Por eso le rendimos tributo al Valle usando el nombre de la protagonista de su fauna.
Terroir: altitud: entre 1600 y 2000 msnm
Con unas imponentes alturas que van de los 1.600 a los 2.000 metros sobre el nivel del mar, el Valle Calchaquí es uno de los terroirs más altos del Mundo. El clima seco y soleado, le dan a la uva un sabor contundente. El otro factor clave es la enorme amplitud térmica que impera en esas latitudes, la cual permite la elaboración de vinos de alta calidad, capaces de transmitir en su color, aroma y paladar toda la personalidad única que el Valle posee.

La Finca, en el Valle de Cafayate
Finca Quara se encuentra en el corazón del Valle Calchaquí, estratégicamente ubicada entre los distintos viñedos de Cabra Corral, El Buen Retiro, San Miguel, La Esperanza, San José, El Bordo. La casona lindante a la bodega, ubicada al pie de los cerros, es un auténtico monumento arquitectónico inspirado en el estilo renacentista tan característico que Andrea Palladio impuso en el Cinquecento; una de las construcciones más antiguas y mejor conservadas de la región. Actualmente muchos son los visitantes que se acercan a conocerla y disfrutar del armonioso paisaje, el aire puro de la montaña y el ritmo tranquilo del pueblo.

Líneas y productos
El objetivo de Finca Quara es elaborar vinos para todos los segmentos de consumo, manteniendo altos estándares de calidad cada una de sus líneas.

QUARA SINGLE VINEYARD
(MALBEC 2011 “Viña Cabra Corral”  / CABERNET SAUVIGNON 2011 “Viña San José” / TANNAT 2011 “Viña El Recreo” / TORRONTES 2012 “Viña La Esperanza”)
Los Single Vineyard destacan por su identidad propia, derivada de su cualidad de “viñedo único”. Como tope de línea para la marca Quara, buscan mostrar lo mejor que se puede lograr dentro de la finca, resaltando las características de cada variedad.
ALPACA  (BRUT NATURE)
Alpaca es, ante todo, una sorpresa. Por muchas razones: es un espumante del norte, que no abundan; es un brut nature, que no abundan; y además está hecho con método champenoise, lo cual le da un toque especial. Por eso es tan atractivo y distinto.
QUARA RESERVA (MALBEC / CABERNET SAUVIGNON / BONARDA / TORRONTES / SAUVIGNON BLANC / CHARDONNAY)
A la forma de ser descontracturada que tiene Quara, se le suma un período de maduración que se refleja tanto en el envase como en su contenido, mucho más conciso y equilibrado, con una excelente relación calidad precio.
Precio Sugerido (x bot.) $89,90.-
Tintos: Malbec – Cabernet Sauvignon -Bonarda / Blanco: Torrontés – Chardonnay – Sauvignon Blanc
QUARA  (MALBEC / CABERNET SAUVIGNON / MERLOT / TANNAT / SYRAH / TORRONTES / TORRONTES COSECHA TARDIA)
Famoso por su diseño colorido e irreverente. Quara es conocida por la llamita de su etiqueta. Se trata de un vino típicamente salteño, fiel exponente de Cafayate:lugar alto y seco. El resultado es un vino joven pero con carácter, ideal para cualquier momento.
PECADO RESERVA  (MALBEC / CABERNET SAUVIGNON / TORRONTES)
La línea Pecado se completa con sus ediciones de Reserva, que mantienen las bondades de los varietales y, producto de su paso por madera, suman complejidad en sus sabores y aromas.
Además, la estructura también se complejiza: son vinos con mayor cuerpo, que avanzan sobre el paladar y allí permanencen.

DOLCE PECADO (TINTO DULCE / ROSADO DULCE / BLANCO DULCE)
Respondiendo a una nueva tendencia mundial y al igual que los varietales de Pecado representa, dentro del mercado local, la transgresión de las formas.
Como su nombre lo indica, son vinos dulces, gratos a los sentidos; ideales para cualquier momento.
PECADO  (MALBEC / CABERNET SAUVIGNON / SYRAH / TORRONTES /  COSECHA TARDIA DULCE NATURAL)
Pecado es un nuevo concepto. Así como la palabra pecado significa la transgresión voluntaria de un precepto considerado bueno, este vino simboliza una nueva forma de hacer y disfrutar el vino, desafiando los dogmas tan tradicionales de la industria. Esta línea carga con el gen norteño pero en su forma más suave.
Fuente de información e imagen del sitio http://fincaquara.com/

Un legado de sueños tejidos por cinco generaciones

En 1970 José Fortunato Lávaque, un inmigrante de origen libanés, plantó las primeras vides nobles en Cafayate, inspirado en las artes del continente europeo.
En 1889 su hijo, Félix Lávaque, tomó la posta y elaboró el primer vino de alta calidad en los Valles Calchaquíes.
En 1930, Gilberto Lávaque, el menor de los hijos de Félix, llevó la tradición familiar a la provincia de Mendoza, donde fundó Bodegas Lávaque San Rafael.
En 1993 Rodolfo Lávaque, hijo de Gilberto, adquirió Michel Torino -con las bodegas La Rosa y El Recreo incluidas- y marcó de esa forma el reencuentro del legado vitivinícola familiar en las tierras donde su bisabuelo había plantado los primeros viñedos nobles a fines del siglo XIX.
Junto con su socio, Freddy Mattei y su hijo Francisco, un joven enólogo recibido en California (Estados Unidos) en 2003, Rodolfo Lávaque llevó a El Recreo a su máximo crecimiento y expansión. Francisco, quien encarna a la quinta generación familiar, dirige desde hace un tiempo la tradicional bodega de Cafayate, que ganó presencia en la plaza interna y los mercados internacionales con más de un vino de excelencia. Félix y Quara son dos de esos buenos varietales que cobraron vida en los últimos tiempos.

Fuente: El Tribuno
BODEGA LAVAQUE DE SAN RAFAEL DE MENDOZA.
De remoto origen libanés, y con sus raíces de expertos vitivinicultores en Cafayate, la familia Lavaque creó Bodegas Lavaque en San Rafael, Mendoza, luego de su unión con los Paolucci, antiguos fundadores de Bodegas Rodas.
Gilberto Lavaque, tras su casamiento con Malena Paolucci, estableció su nombre en dicha región, transformándose en un pionero en la elaboración de vinos finos con el establecimiento de la marca en el sur mendocino, adquiriendo viñedos y bodega propios a partir de la década del ´70.
Su hijo, Rodolfo F. Lavaque, dio continuidad y nuevos horizontes a la bodega, transformándola en una de las líderes del mercado argentino, e iniciando el camino de la inserción internacional. Su visión empresarial logró una producción de alta calidad, tanto en partidas limitadas como en producción a gran escala, y a todos los niveles de precios. Desde la década de 1990 Lavaque alcanzó la plena adaptación a un consumidor que buscaba vinos de alta gama, asociados a un estilo de vida refinado, a través de cambios tecnológicos, culturales y prácticos, e introduciendo nuevas técnicas y tecnologías tanto en la bodega como en los viñedos. Así, de acuerdo a la concepción de Rodolfo, se lograron vinos para cada tipo de consumidor y para cada una de las ocasiones de consumo.
Hoy, la familia Lavaque continúa la misma pasión de producir los mejores vinos para la Argentina y el mundo.
Algunas marcas que comecializan:
Della Natura, Gamela, La Mendocina, Lavaque, Nee-An-Doo, Pampa, Región 1, Vieja Barrica, Tero.

Fuente de información e imagenes: http://lavaque.com/