jueves, 25 de octubre de 2018

Vinos en latas y barriles: la opinión del campeón argentino de los sommeliers. Ayer, el INV autorizó a que se expenda "tirado" como la cerveza. Martín Bruno recomienda cómo tomar el vino en estos nuevos envases y analiza cómo va a impactar en el mercado.

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Vinos en latas y barriles: la opinión del campeón argentino de los sommeliers.

Ayer, el INV autorizó a que se expenda "tirado" como la cerveza. Martín Bruno recomienda cómo tomar el vino en estos nuevos envases y analiza cómo va a impactar en el mercado.

El vino en lata, si bien no es el envase más tradicional ni elegante, es una alternativa válida para proponer una forma de consumo más descontracturada. En países como Australia, Italia, Estados Unidos y otros, hace rato ya están instaladas y son muy bien recibidas por el segmento más joven de los consumidores, los millennials. Valoran de este tipo de envase la posibilidad de ir con ellos a lugares donde no se permite ingresar con vidrio, la mayor facilidad de reciclaje y el precio más accesible, además de verlo como una forma de consumo menos pretenciosa.
En Estados Unidos, por ejemplo, esta forma de presentar y consumir el vino creció un 43% entre septiembre de 2017 y el mismo mes de 2018. Existen, blancos, tintos, rosados y espumosos envasados en lata, además de cocktails a base de vino listos para beber. En general, lo que más se encuentra en latas son vinos que se disfrutan más bebiéndolos fríos.
Creo que es un gran paso en el necesario camino de acercar el vino a las nuevas generaciones de consumidores. La posibilidad de envasarlo en latas o barriles de hasta 50 litros es una forma muy interesante de fomentar el consumo de vino en bares y cervecerías, espacios en los que salvo raras excepciones, el vino prácticamente no tiene un lugar ganado.
Martín Bruno. Para el sommelier, el formato de lata o barril es una buena opción para los vinos jóvenes (Diego Díaz)
Falta tiempo y experiencia como para tener certeza de si este formato va a ser viable o no para vinos con posibilidad de guarda, pero hoy es una muy buena opción para vinos jóvenes.
Por otro lado, al ser un recipiente herméticamente cerrado, los vinos en lata pueden presentar problemas de reducción. Es decir, que por falta de interacción con el oxígeno, los aromas se presentan más cerrados y, a veces, hasta con algo de olor a azufre. Sin embargo, esto se resuelve muy fácilmente: sirviendo el vino en una copa y haciéndolo girar moviendo la copa. Percibir los aromas de un vino es una de las partes más placenteras de la experiencia de tomarlo, y beberlo directamente de la lata no permite que se “abran" sus aromas, por lo que al tomarlo de esta manera nos estaríamos perdiendo de una de las partes más lindas de la experiencia.
Hay que animarse a romper con los prejuicios. Hoy una de las metas fundamentales para todos los que trabajamos en la industria del vino es acercarlo al consumidor, de manera amigable, sin rebusques y sofisticaciones innecesarias. No veo al vino en lata como una amenaza para los vinos en botella, sino como un complemento para hacerlo llegar a consumidores que hoy están eligiendo otras bebidas.
Por Martín Bruno. Miembro de la Asociación Argentina de Sommelier, elegido Mejor Sommelier de Argentina 2017 y brand ambassador de Cafayate Bodegas Etchart.

Fuente: https://www.clarin.com/sociedad/vinos-latas-barriles-opinion-campeon-argentino-sommeliers_0_4olsQz4bp.html

¿Qué sucedió con el primer vino en lata que se produjo en la Argentina?

¿Qué sucedió con el primer vino en lata que se produjo en la Argentina?
Para alentar la venta de vinos y competir con la cerveza, se autorizó la venta de vino en lata. Hubo un antecedente: se llamó Iron Wine.

La industria vitivinícola está tratando de encontrarle la vuelta a un problema que viene de larga data: el consumo viene cayendo todos los años y cada litro que se pierde, no se recupera. 
En paralelo, en los últimos 20 años creció significativamente el consumo de cerveza: a fines de la década del 90 se consumían 40 litros per cápita de vino contra 37 litros de cerveza. 
Sin embargo, esa relación cambió sustancialmente: el año pasado, el consumo anual per cápita de vino bajó a 20 litros y el de la cerveza pasó a más que duplicarlo, con 42 litros.
Frente a este cuadro de situación, el INV dispuso que las bodegas argentinas podrán comercializar vinos para venta directa al público en envases de acero inoxidable, es decir, que se podrán vender en latas, así como en garrafas, formatos utilizados por la industria de la cerveza.
La resolución sostiene que “este tipo de recipiente permite mantener al vino bajo una atmósfera inerte, evitando alteraciones del mismo y conservando las características físico-químicas y organolépticas del producto original”.
En general, las repercusiones frente a esta medida, fueron positivas. Desde la Cámara de Bodegueros de San Juan, por ejemplo, señalaron que puede ser una excelente alternativa para competir en el mercado y dejar de lado los prejuicios de que el vino "sólo se debe beber en copa". 

¿Qué pasó con el primer vino en lata de Argentina?

La realidad es que no es algo nuevo. En 2005, un emprendedor argentino desarrolló la marca Iron Wine y desafió las las costumbres de esta industria al presentar un producto tan innovador como desafiante: el primer vino en lata de producción nacional. 
"La idea se me ocurrió como consumidor. Yo no vengo de la industria del vino, pero siempre me preguntaba por qué no habí­a vino en lata, me parecí­a un formato realmente cómodo", explicaba allá por el año 2008 a este medio Jaime Travers, socio gerente de la empresa Iron Wine.


"Para comenzar y ver si mi idea era viable o era una locura tení­amos que comprobar si técnicamente se podí­a comercializar vino en este formato. Hace 30 años en la Argentina habí­a habido un primer intento, pero como la industria del packaging no estaba tan desarrollada y habí­an usado envases de hojalata, de menor calidad, la vida útil del vino era muy corta y esa prueba no funcionó", comentó. 

Pero una vez que las pruebas con nuevos materiales fueron exitosas, "junté un grupo de inversores para hacer posible el proyecto y en 2005 sacamos las primera latas para vender al exterior", detallaba el emprendedor.
Con un capital inicial de u$s400.000 y luego de tres años de experiencia, Iron Wine llegó a alcanzar una producción de 360.000 latas anuales y llegó a destinar más del 90% a los mercados externos. 
Sus dos variedades y formatos eran un Malbec Cabernet y un Chennin Blanc en latas de 250 cm3 y 350 cm3, envasados por la bodega mendocina Jean Rivier, de San Rafael.
Los tres destinos más importantes de los 20 a los que llegó a exportar fueron España, Holanda y Colombia.
Desde Iron Wine explicaban hace más de una década que si bien "para el consumidor suena rarí­simo que el vino esté en contacto con el metal, hoy es algo común, casi todas las bodegas fermentan vino en tanques de acero inoxidable. Lo que hicimos simplemente fue llevar una técnica usual en la industria a la palma de la mano de los clientes. No es algo que esté reñido con las prácticas de producción"
A nivel técnico, las latas estaban recubiertas por un barniz especial que evitaba que el aluminio transmita sabores extraños al vino.
No fue un camino fácil 
Que en su momento este vino de producción nacional haya sido más fácil de conseguir en Aruba o en Guatemala que en la Argentina respondía a las características del mercado local, en el que costó imponer el formato.
Además, el proyecto debió enfrentar la crisis internacional de 2008 y el comienzo de un proceso inflacionario en el plano local, que llevó a que cayeran fuertemente las órdenes de compra del exterior.
Ante las dificultades para mantener el nivel de exportaciones y los problemas para lograr aceptación en el mercado local, el emprendimiento debió replantearse los próximos pasos.
En un momento, Iron Wine intentó conseguir el apoyo de nuevos inversores, pero la idea no prosperó. Hoy su página web es un dominio que está a la venta.


Fuente: https://www.iprofesional.com/vinos/280176-vinos-vino-malbec-consumo-Que-sucedio-con-el-primer-vino-en-lata-que-se-produjo-en-la-Argentina?fbclid=IwAR2IryKHI4GegJ2DeGQxn3FfEzkUTu1_bJ9zEPPFj7QQnJl10bb3UW1A8M

Publicado en

miércoles, 24 de octubre de 2018

Vino, el mejor antioxidante Según un estudio científico el consumo de vino retrasa el envejecimiento

El consumo moderado de vino, tanto en el hombre como en la mujer, es beneficioso para la salud porque repara los daños producidos por el metabolismo, según un nuevo concepto científico que reclasifica a esa bebida como un alimento con efectos antienvejecimiento y de rejuvenecimiento porque enlentece y repara los daños del organismo.
Ese nuevo concepto científico tiene origen en un estudio sobre consumo de alimentos en 26 países que llevó adelante la OMS en la década del '80 y que mostró a Francia con las cifras más bajas de mortalidad per cápita a pesar de su alto consumo de grasas, y ese resultado fue atribuido a la presencia del vino en la dieta.
"El estrés oxidativo, que es un estado de desbalance por el exceso de radicales libres producidos por el metabolismo y que no se pueden eliminar por el déficit de defensas antioxidante, causa envejecimiento prematuro y está en el origen de las enfermedades como la hipertensión, la diabetes, el cáncer y las neurodegenerativas", explicó Raúl Pastor, médico del Hospital de Clínicas de Buenos Aires.
El profesional, especialista en Seguridad Alimentaria, Consumo, y Nutrición, agregó que "una nueva generación de antioxidantes como el resveratrol, presente en el extracto de las uvas, neutraliza a los radicales libres de manera natural, selectiva y sin efectos secundarios".
"Hoy sabemos que el consumo de vino no sólo es beneficioso para la salud sino que además repara los daños del metabolismo producidos por el estrés oxidativo", resaltó.
Destacó que "incluso, si se compara la cantidad de polifenoles que contienen algunas frutas, verduras y bebidas comunes, el vino es la principal fuente de polifenoles de la dieta y en este sentido vale destacar al vino argentino, que se diferencia por las bondades que posee gracias a los métodos de elaboración y las características que presenta el clima del país, por ejemplo." Junto a otros especialistas internacionales, Pastor participó en Londres del coloquio "Vino y Salud", con el auspicio de la Embajada Argentina en Gran Bretaña, la Academia Argentina de la Vid y el Vino, y Bodegas de Argentina.

¿Cómo es el "vino tirado" que ya se puede disfrutar en Argentina?

Cómo es el "vino tirado" que ya se puede disfrutar en Argentina.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) autorizó el fraccionamiento y comercialización de vino en recipientes de acero inoxidable, que facilitará la venta por copa.
El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) autorizó el fraccionamiento y comercialización de vino en recipientes de acero inoxidable, que facilitará la venta por copa.
Una resolución oficial  permite que el vino también se pueda comercializar en el canal “on trade” (restaurantes, wine bar, cafés) por copas, a través de tanques como los que se suelen utilizar para la cerveza tirada.
En sus considerandos, la norma señala que “este tipo de recipiente permite mantener al vino bajo una atmósfera inerte, evitando alteraciones del mismo y conservando las características físico-químicas y organolépticas del producto original”.
La resolución habla de tanques (de estilo de los que se usan en la cerveza tirada) y lo que ponen como techo son con capacidad de hasta 50 litros.
En ese sentido, el presidente del INV, Carlos Tizio, dijo que la norma se refiere a “envases de acero inoxidable, hasta 50 litros. Igual a los contenedores o tanquecitos usados para la cerveza”.
Nada dice de permitir también las latas (de menos de 500 cc) como las que se utilizan en muchos mercados del mundo, y el uso de su material que es otro metal, el aluminio, porque aseguran que ya existían antecedentes del uso de estos envases.
Hace más de una década una empresa de la Argentina exportó vinos en lata a diferentes mercados bajo la marca Iron Wine, luego discontinuada, y mucho antes existieron otros antecedentes, ya que en la década del ‘90 el INV había aprobado este tipo de envases, confiaron las fuentes.
Según el INV, si una bodega quiere utilizar este tipo de fraccionamiento, tiene que presentarlo ante el organismo y el producto deberá pasar por análisis de laboratorio hasta su aprobación, antes de ser comercializado.
“Vamos a acompañar a la industria en todas las iniciativas que le permitan la llegada del producto al consumidor, y no poner impedimentos para ello mientras se mantenga la genuinidad del producto”, concluyó Tizio.