jueves, 31 de diciembre de 2020

Humberto Canale: viñedos viejos para los mejores vinos patagónicos.


Humberto Canale es sinónimo de la vitivinicultura en la Patagonia. Esta bodega recorre la historia del Alto Valle del Río Negro, desde la llegada del ferrocarril a finales del siglo XVIII hasta el día de hoy, presentando vinos que compiten entre los mejores del mundo. Allí, en medio de un oasis verde irrigado por las aguas del Río Negro, la Patagonia se muestra como lugar único, con cielos amplios y vientos poderosos.

"La bodega nació en 1909, poco después de que el Ingeniero Humberto Canale recorriera esta zona para implementar los sistemas de irrigación de la región junto con otros directivos de Obras Públicas del gobierno del General Roca", explican desde esta casa. Esa historia familiar es la que le permitió a Humberto Canale lanzar su premiada línea Old Vineyards, vinos de viñedos viejos que ya son parte del patrimonio nacional. "Los Old Vineyard provienen de nuestros viñedos más antiguos; representan nuestra historia y también nuestro presente. Y elegimos algunas de las variedades que creemos que mejor se dan en la zona, que expresan el terruño de donde provienen. Tenemos un Pinot Noir y un Pinot Noir Rosé, un Malbec, un Riesling, un Semillón y dos cortes", explica Guillo Barzi, a cargo del área comercial y parte de la quinta generación familiar de la bodega. "Son vinos muy emotivos para todos nosotros; para cada variedad, nuestro padre tomó como inspiración las distintas personalidades de los nietos de la familia. El Riesling, por ejemplo, se llama La Morita, en honor a mi hija", continúa su hermana Lucrecia Barzi.

En la viticultura, los viñedos viejos son muy buscados, ya que aseguran el equilibrio natural de la planta, logrando bajos rendimientos de uvas de gran concentración y profundidad aromática. "Los viñedos del Riesling son parrales del año 1937, que seguramente están entre los más antiguos parrales de esta variedad de todo el país. El Semillón surge de viñas plantadas en 1942, y tenemos paños puros de Pinot Noir del año 1969", dice Lucrecia.

A 39.2 grados de latitud sur, en la Patagonia Argentina, la región cuenta con un clima desértico y templado, de noches muy frías que se alternan con días de sol intenso. Esa amplitud térmica (que en los días previos a la cosecha llega a alcanzar los 18ºC de diferencia) aseguran una maduración lenta y cuidada de las uvas. Por su lado, los vientos que bajan por los Andes, secos, constantes y frescos, colaboran en la sanidad del racimo, mientras que las pieles de las uvas se engrosan a modo de defensa. Todo esto logra concentración de sabores y aromas, colores intensos y una gran frescura en los vinos.

"Nuestra historia con la tierra también es un compromiso a futuro, trabajando bajo premisas de sustentabilidad, referidas a los suelos y también a la comunidad. Miramos hacia adelante proponiéndonos crecer. La zona nos ofrece el agua y los recursos naturales mas puros del planeta y cada paso que damos lo hacemos mejorando el cultivo y el medio ambiente", agrega Guillo.

Entre las últimas novedades, la bodega acaba de presentar la segunda añada de su vino ícono, Barzi Canale, el mayor exponente de la casa. Un vino elaborado bajo una mirada moderna, aportada por las nuevas generaciones de la familia. Es un corte de Malbec, Merlot, Cabernet Franc y Petit Verdot de gran complejidad, textura delicada y aromas profundos, que perdura por largo tiempo en la boca.

"Barzi Canale sintetiza 110 años de viticultura patagónica. Es nuestra historia y nuestro presente. Y es también nuestro lugar en el mundo".

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Publicado en Diario "La Nación", 22 de diciembre del 2020.

miércoles, 30 de diciembre de 2020

EL AMANECER DE LA CRIOLLA CHICA, UN FALSO PINOT NOIR PARA DESCUBRIR. Los consumidores de vino caen rendidos a los pies de una uva que parece, solo parece, Pinot. Enterate quién es. por Joaquín Hidalgo.


EL AMANECER DE LA CRIOLLA CHICA, UN FALSO PINOT NOIR PARA DESCUBRIR.

Los consumidores de vino caen rendidos a los pies de una uva que parece, solo parece, Pinot. Enterate quién es.

por Joaquín Hidalgo.

Hay un puñado de vinos en el mercado que están enamorando paladares. Son tintos delgados, con cierto paso apretado de taninos, que en aromas ofrecen un plan que va de la tierra húmeda a la frutilla, pasando por un trazo apenas herbal. Si pensaste que hablamos de Pinot Noir, estás equivocado: hablamos de una uva conocida en Argentina como Criolla Chica y mundialmente nombrada como Listán Prieto, una suerte de falso Pinot Noir.

¿Por qué falso Pinor Noir? Porque elaborado en estilos como el que mencionábamos más arriba puede pasar por un Pinot. Pero, lejos de serlo, la Criolla Chica es hoy una uva tinta que abre el panorama de los vinos ligeros. Particularmente en el norte, donde está muy difundida.

Pero primero lo primero: ¿de qué hablamos cuando hablamos de Criolla Chica?

En tiempos coloniales, el Listán Prieto hilvana a todos los países productores, pero en cada lugar toma un nombre diferente: uva País en Chile, Mission en California, Negra mollar en Perú y Criolla Chica en Argentina.

De Listán a Criolla Chica.

En la saga de los vinos americanos en tiempos coloniales, el Listán Prieto hilvana a todos los países productores. Pero en cada país toma un nombre diferente: uva País en Chile, Mission en California, Negra mollar en Perú y Criolla Chica en Argentina, por citar algunos ejemplos.

Originaria de España, los historiadores aún debaten si llegó al continente desde Canarias, donde en tiempos de Colón los barcos repostaban alimentos y donde está muy cultivada, o si en rigor entró desde el continente en los mismos barcos.

Cualquiera sea el caso –aunque el primero está bien fundado–, lo importante es que la Listán Prieto llegó a América y se difundió notablemente, como también lo hizo la Moscatel de Alejandría, su par blanca.

Ambas son variedades antiguas en términos de historia. Pero lo más importante para la uva Listán es que resulta muy rústica y plástica; tanto, que se adapta a climas tan diversos como Ica, en el desierto de Atacama; la región del Bio Bio en Chile, y encontró en los valles del norte de Argentina, pero también en Cuyo y Río Negro, terreno fértil para prosperar.

La Criolla Chica es una uva rústica y plástica que se adapta a climas diversos como Ica, en el desierto de Atacama; la región del Bio Bio en Chile, y encontró en los valles del norte de Argentina y en Cuyo y Río Negro, terreno fértil para prosperar.

Paleta exótica.

Como sucede a menudo en el mundo del vino, el uso y las costumbres definen los nombres de las cosas. Plantada en los patios de las casas, a la vera de la ruta y trepándose a añosos troncos de algarrobos, el Listán Prieto perdió su nombre y se transformó en una uva tan criolla como el mate, aunque no lo es.

La Criolla Chica volvió al ruedo de la mano de productores con ganas de experimentar otro universo de sabores.

Sinonimias aparte, en estos últimos años la Criolla Chica volvió al ruedo de la mano de productores con ganas de experimentar otro universo de sabores. Ahí es donde entró a tallar el Listán: de poco color –aunque puede ofrecer mucho bien tratada–, fue su paleta aromática exótica que combina la fruta roja con la tierra húmeda y cierto trazo de herbal, sumado a un paladar ligero, lo que sedujo a los productores primero y luego a los consumidores, que las descubrieron.

El ascenso de la Criolla Chica.

Si uno mira el mercado del vino desde el punto de vista estilístico hay, por un lado, un pelotón de tintos frutales y potentes, con buen cuerpo, donde están casi todas las variedades francesas. Y en el otro extremo, el Pinot Noir, delgado y ligero, que ahora comparte espacio con la Criolla Chica.

Pero si hasta hace una década estaba considerada una uva clase B –con un criterio indubitablemente galo, que discrimina incluso a las variedades italianas o españolas– la exploración estilística lo trajo de nuevo a la palestra.

La exploración estilística de los productores de distintas zonas pusieron a la Criolla Chica otra vez en la palestra.

En eso, el trabajo de los productores del sur de Chile y del norte de Argentina es notable. A ellos se suman, claro, algunos más en Mendoza.

Del Maule al Bio Bio, por ejemplo, la País es cultivada en el secano costero –sin riego– y sobre suelos graníticos o volcánicos que le dan unos taninos recios. Bien trabajados, aportan un carácter definido. Mientras tanto, en los Valles Calchaquíes, con temperaturas mayores y más alta insolación, esos taninos pierden parte de su protagonismo, aunque lo gana la acidez. En eso, la altura hace lo suyo, como sucede en Calingasta, San Juan, o en Tupungato, Mendoza, de donde provienen también algunas buenas criollas.

Lo importante es el valor estilístico de la Criolla Chica a la hora de definir perfiles de vinos poco vistos en la góndola.

Más allá del origen, lo importante es el valor estilístico de la variedad a la hora de definir perfiles de vinos poco visitados en la góndola. Y si bien el mote de falso Pinot Noir no le hace del todo justicia, al menos describe claramente el modelo de vino del que hablamos.

Del Maule al Bio Bio, en Chile, la País es cultivada en el secano costero –sin riego– y sobre suelos graníticos o volcánicos que le dan unos taninos recios.

¿Qué vinos probar?

Buenos ejemplares de Criolla Chica en la Argentina ofrecen Cara Sur 2019, Vallisto Extremo 2020, Valle Arriba La Criollita 2019, Sunal Ilógico 2019 y Cadus Signature Series 2019. De Chile, en cambio, buenas botellas para probar este verano son Bouchon País Salvaje 2019, País Santa Cruz de Coya 2018 y A los Viñateros Bravos La Resistencia 2019.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2020/12/criolla-chica-falso-pinot-noir/

Fuente de información e imagen: https://vinomanos.com/

martes, 29 de diciembre de 2020

Hans, el trotamundo que eligió la patagonia.

Hans, el trotamundo que eligió la patagonia.

Nació en Sudáfrica, se crió en Francia y reside actualmente en Mainqué donde está al frente de su exitosa bodega Noemia. 

Por Nico Visne.

La mamá de Hans nació en Inglaterra, el papá en Dinamarca. Hans lo hizo en Stellenbosch y vivió hasta los 4 años. Su padre trabajaba para una bodega muy importante llamada Rustenburg, luego se mudaron a Bordeaux, Francia, y allí el pequeño Hans se terminó de impregnar con toda la atmósfera del vino.
En esos años franceses, Hans iba a una escuela primaria en Saint Estephe, sitio donde la directora de la escuela era la esposa del enólogo (maestro de cava) de un célebre chateau de esa región. En esa escuela Hans fue con su hermano menor y en el almuerzo las autoridades les daban vino mezclado con agua.

En su infancia Hans no tuvo televisión hasta los 18 años, porque no había y porque no se podía. Luego, cuando se pudo, Hans compró dos televisores.

De pequeño su padre lo enviaba a trabajar a la viña en las vacaciones de verano. Hans tiene 51 años y más de 60 vendimias encima.

En 1979, el padre de Hans se juntó con unos socios australianos y compraron un Chateau llamado Rahoul en la zona de Grave en Bordeaux. Hicieron muchos experimentos con semillón, cabernet sauvignon y levaduras.

La primer vendimia profesional de Hans fue en 1987 en la bodega Tyrrell’s Wines en Hunter Valley NSW Australia. Fue para la cosecha y se quedó un año y medio.

-> Primera cosecha en Argentina

La primera cosecha en Argentina de Hans fue en 1998, en Humberto Canale. Su primer vino fue Marcus Reserva pinot noir, merlot y luego malbec. Cuenta Hans que estaba convencido del potencial del malbec que en esa época no era tan popular como el cabernet sauvignon.

Cuenta Hans: “En Humberto Canale estuve entre 1998 y 2000, yo estaba buscando la identidad. Había viñedos viejos, todas las cepas andan muy bien, blanco, tintos, andan muy bien. En ningún lugar en el mundo encontré esto, no conozco lugares así. No voy a comparar Río Negro con Mendoza, cada sitio es un mundo propio, no hay que compararlo. Es como comparar Borgoña y Bordeaux; son totalmente diferentes, además el malbec se presenta diferente. Es un error ir por ese lado”, reflexiona Hans.

“De este sitio me sorprendió la luminosidad más que la temperatura, todo brilla es como increíble. La calidad del agua, hay que preocuparse, es una cagada lo que está pasando y un escándalo. Vamos matar el lugar y no falta mucho, debería haber más información con el tema del agua. Todos sabemos, es el corazón del valle sin el Río Negro olvídate. Yo que viajo por el mundo todo el tiempo te digo que es uno de los pocos ríos que quedan en el mundo. Son 2000 metros cúbicos por segundo de agua tirándose en el Atlántico. Hablando de minerales en los vinos de Río Negro eso lo define el agua”.

Luego vendría Noemia, su bodega en Mainqué en Rio Negro, hasta la actualidad.

La llegada de un hijo, la vida en familia y los asesoramientos en bodegas de la zona.

Hoy Hans respira desde el viñedo y cuenta en esta entrevista su visión de la viticultura, su historia, sus deseos y proyectos.

Publicado en "La Mañana de Neuquén", 22/12/2020.

https://www.lmneuquen.com/hans-el-trotamundo-que-eligio-la-patagonia-n757985

miércoles, 2 de diciembre de 2020

Innovaciones en el vino y su packaging para sumar nuevos consumidores.

 


Innovaciones en el vino y su packaging para sumar nuevos consumidores.

En lata, Bag-in-Box y botellones: ninguna bodega quiere quedarse atrás.


El vino en lata, el Bag-in-Box y los botellones, entre otras innovaciones para la comercialización en la industria vitivinícola, ganan terreno en el mercado con el apoyo de los nuevos consumidores.

"Para conquistar a nuevos consumidores, una de las revoluciones del vino en el mercado interno se tiene que dar a través de los empaques", sostiene el informe "Situación competitiva del vino argentino en el mercado interno" elaborado por la Consultora W de Guillermo Oliveto para la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

El estudio expresa las necesidades de la actividad para sostener e incrementar sus mercados y traza líneas de acción en pos del crecimiento con inclusión de todos los actores de la vitivinicultura argentina.

Y destaca que "el consumidor argentino está abierto, captan su atención y ve con expectativas favorables las innovaciones que se están dando y se pueden dar en el vino y su packaging en pos de ganar nuevos consumidores".

El consumidor argentino siempre está abierto a las nuevas propuestas, recalca la industria vitivinícola nacional, que hoy está enfocado en ganar a los jóvenes, especialmente a las mujeres.

Según datos del Instituto Nacional de la Vitivinicultura (INV), el crecimiento del "share" (porción de mercado) de estos envases demuestra la buena recepción que tienen para el público en general.

El botellón de hasta 1,5 litros tuvo un crecimiento de 50,6% en la comercialización total de vino entre agosto de 2018 y 2019, y de 23,8% entre agosto de 2019 y 2020.

El Bag-in-box también tuvo importantes crecimientos en ambos periodos: 77,8% entre agosto 2018-agosto 2019, y 37,6% para el mismo periodo entre 2019 y 2020.

Por su parte, la lata -que se comenzó a medir este año- representó más de 77.000 litros de la comercialización total de vino en agosto de 2020.

"Confiamos en que el consumo de latas continuará creciendo, impulsado además por las últimas tendencias y ventajas del envase, como la practicidad, la seguridad y la posibilidad de enfriarse más rápido", afirmó Andrés Agnello, gerente comercial para Argentina y Uruguay de Ball Envases de Aluminio.

Para Agnello, "la orientación de los consumidores hacia envases que sean amigables con el medioambiente marcará el rumbo de la innovación y transformación del sector".

"A un año del debut de la lata en la categoría de vinos llevamos lanzadas 10 etiquetas; vinos de calidad, en latas de aluminio con desarrollos distinguidos y volúmenes muy importantes que superaron ampliamente las proyecciones más optimistas", completó.

Según Oliveto, pese a dudas que circundan en el imaginario de algunos consumidores habituales, "el vino en lata tiene muy buena aceptación"; a 57% de los consumidores de bebidas con alcohol les parece muy o bastante interesante la propuesta porque es una novedad que transmite modernidad, juventud y permite otras ocasiones de consumo.

Según los encuestados, los aportes de la lata a la imagen del vino radican en una estética moderna y cuidada; además, para vinos refrescantes, como espumantes o blancos, el aluminio enfría bien y brinda practicidad; y aporta una medida justa e individual a la hora del consumo personal.

Asimismo, se relaciona a este empaque con propuestas más jóvenes y modernas, abriendo oportunidades en diversas escenas como previas, picnics o camping, permitiendo a su vez variedad en reuniones con amigos y fiestas.

Otra de las variables de empaque que destaca el informe, como una innovación que requiere ser bien explicada y comprendida para tener impacto, es el "Bag in Box", alternativa innovadora del vino en caja que, en la Argentina, debe luchar con los prejuicios que existen sobre la calidad de los vinos en este tipo de envases.

No obstante, según Oliveto, "al conocer cuales son sus propiedades, mejora la percepción en base a tres atributos: practicidad, conservación y accesibilidad".

En cifras, a 68% de los consumidores de bebidas con alcohol, les pareció "muy o bastante interesante", en oposición con la opción del "vino en sachet", que a 75% les pareció "poco o nada Interesante".

Por último, aparece otra propuesta que desde hace tiempo se presenta como una opción de consumo en mayor cantidad: los vinos en botellón de 1,5 o 1,25 litros.

Según el estudio, esta opción está aprobada por 62% de los consumidores de bebidas con alcohol y lidera el ranking de las innovaciones más atractivas.

"A través de las innovaciones en el producto en sí, pero también a través del empaque, la comunicación y la estrategia de comercialización, la industria vitivinícola se va adaptando a las nuevas necesidades de los consumidores, ampliando su alcance y contribuyendo a generar nuevas ocasiones de consumo", concluye la Consultora W.

Publicado en "YO COMO" del Diario "Río Negro, 30 de noviembre del 2020. Imágenes del mismo medio.

https://www.rionegro.com.ar/innovaciones-en-el-vino-y-su-packaging-para-sumar-nuevos-consumidores-1590803/

miércoles, 18 de noviembre de 2020

El mejor vino del mundo se hace acá: Pinot Noir Treinta y Dos 2018, de Bodega Chacra.

 


El mejor vino del mundo se hace acá: Pinot Noir Treinta y Dos 2018, de Bodega Chacra.

El Pinot Noir 2018 Chacra Treinta y Dos, de la bodega Chacra, de Piero Incisa della Rochetta fue elegido el mejor del mundo. Qué dice el italiano que encontró en Mainqué su lugar en el mundo para crear el vino favorito de este 2020.

Acá nomás, en una bodega que se confunde con la barda norte, en la pequeña localidad de Mainqué, se hace el mejor Pinot Noir del mundo. No es que lo diga su dueño, Piero Incisa della Rochetta; o el enólogo, o los que trabajan allí. Lo dice “Top 100 Wines of 2020”, el ranking que elabora el prestigioso crítico norteamericano James Suckling y que puso a esta etiqueta en el número uno de la lista. Y lo dice después de catar 1.800 vinos de todo el mundo. A Piero lo llamaron y se lo dijeron: su pinot Noir, Chacra Treinta y Dos, es el mejor del mundo.

Dicen que eso raramente ocurre dos veces, pero este 2020 es un año particular. Para el mundo y para Piero Incisa, este descendiente de la aristocracia italiana, cuyo escudo familiar se luce en la Fontana di Trevi, que tiene un ancestro que aparece mencionado en “La divina comedia” de Dante Alighieri, y que encontró su paraíso terrenal acá nomás, en Mainqué. A Piero, ese hombre obsesionado con el pinot noir, enamorado de los cielos de esta parte del mundo, de los vientos patagónicos, y de la salinidad del terruño, le pasó dos veces. Y dos veces en este año.

Cuando le dijeron que su vino era el mejor del mundo, Piero Incisa estaba junto al enólogo, y "los chicos" en el viñedo. "Fue un momento muy particular por un motivo especial. Si uno, alguna vez, logra que alguno de sus vinos tenga una clasificación de 100 puntos, puede sentir que ya ganó el Oscar. Eso nos pasó en abril de este año con el mismo Pinot Noir 2018 Chacra Treinta y Dos, que obtuvo los 100 puntos del ranking de Suckling. Y si eso ocurre, uno ya puede darse por satisfecho de por vida. Entonces, cuando nos llamaron para decirnos esto, fue muy muy especial. Para que se entienda: es como ganar un Oscar y la Champion League el mismo año", dice Piero, locuaz y divertido en esa lengua tan propia que mezcla los rastros de su italiano natal con el español.

Esta Champion League, como le dice él, llega después de 17 años de trabajo en este terruño que lo enamoró desde que probó, una vez, en Nueva York, un pinot Noir de la patagonia. Y que lo enamoró al punto de decidir tomarse un avión y venir hasta aquí a buscar estas tierras que ahora habita algunas partes del año. "Ustedes tienen aquí un diamante. Es la mezcla del suelo, del río que corre acá cerca, de la salinidad, de los vientos que lo hace tan especial", describe, con pasión.


Y aunque está claramente orgulloso de Chacra (siempre habla en plural, nunca en singular), dice que no se obsesiona con los premios. "No hago las cosas pensando en el resultado, sino en el camino. Y el camino lo disfrutamos entre todos los que trabajamos acá, porque este vino es el resultado del trabajo de todos. Si uno solo piensa en el resultado el trabajo resulta un calvario, en cambio cuando uno disfruta el proceso es todo placer.Para mirar para nosotros es un placer levantarse cada mañana a trabajar en la viña. Y así debe ser el vino, un placer, para disfrutar", le dice a RÍO NEGRO desde el otro lado del teléfono.

El premio, además del plural que abarca a todos los que trabajan en su terruño, dice Piero, "es un orgullo para la Argentina, para la Patagnia, para Río Negro y para Mainque, porque es un regalo líquido de este lugar para todo el mundo".

También dice Piero que si tiene que elegir unas pocas palabras para definir el vino campeón, diría: "Floreal, transparente, energético, mineral y simplemente delicioso", así, sin hablar de taninos ni de reminiscencias en el paladar. Así dice Piero sobre su vino, el que este 2020 ganó el Oscar y la Champion League.

Lo que dice la elección:

Los 10 vinos principales de la crítica incluyen etiquetas de Argentina, Alemania, Italia, Austria, Australia y Chile, la mitad de los vinos blancos, una selección increíblemente diversa y un reflejo de la visión cada vez más amplia del "buen vino" como categoría.

Los vinos anteriores del año de Suckling han tendido a gravitar alrededor de Burdeos, Napa o su amado Brunellos .

Su elección del Pinot Noir ‘Patagonia Treinta y Dos 2018’ de Chacra (cuando se plantaron las vides en 1932) este año es algo sorprendente, aunque parece confirmar su incipiente historia de amor con los vinos sudamericanos.

Más sorprendente aún es el hecho de que también haya elegido un vino "natural"; procedente de viñedos cultivados biodinámicamente, con crianza predominante en hormigón y barricas de roble segundo, tercero, cuarto y quinto llenado, fermentado espontáneamente con levaduras naturales y sin filtrar antes del embotellado.

Suckling explicó que no solo era un "vino maravilloso" digno de su etiqueta de 100 puntos, sino que también encapsulaba una serie de otros puntos que han ganado en importancia en la elaboración del vino hoy en día, que representan: "valor asombroso, producción ambientalmente responsable y sostenible, carácter claro y transparente que refleja su ecosistema, y ​​una potabilidad increíble ”.


El vino número uno del mundo, el de 2018, puede llegar a costar 25.500 pesos.
Publicado en Diario "Río Negro", 18/11/2020.

https://www.rionegro.com.ar/el-mejor-vino-del-mundo-se-hace-aca-pinot-noir-treinta-y-dos-2018-de-bodega-chacra-1575106/

Imágenes: Diario "Río Negro".

jueves, 12 de noviembre de 2020

2020 LPQTP: un espumante invita a despedir el año "con todas las letras". Se trata de una edición limitada de la bodega Dante Robino de Mendoza.

 

2020 LPQTP: un espumante invita a despedir el año "con todas las letras".

Se trata de una edición limitada de la bodega Dante Robino que se popularizó en redes antes del anuncio oficial. 

Sale a la venta en 10 días y rondará los $ 400.

El video empezó a circular por las redes y los grupos de WhatsApp antes de que se lanzara la campaña de forma oficial. Un espumante llamado "2020 LPQTP" invita a "despedir el año con todas las letras". Se trata de un lanzamiento de la bodega Dante Robino que llegará al mercado en menos de dos semanas para aprovechar la temporada de brindis de fin de año, ya sean online o según los protocolos de distanciamiento.  "Lindo Período Qué Tiempos Pletóricos" es el anagrama oficial del nombre del vino de la bodega mendocina que a fines de febrero fue comprada por la cervecería Quilmes pero la invitación es "a que cada uno le asigne el significado que quiera" para cerrar el año de la pandemia y darle la bienvenida al 2021, a la espera de la vacuna contra el coronavirus.
El spot que circula no es el definitivo y el mensaje cierra en ese video con el significado tradicional que se le podría asignar a la sigla "LPQTP". El lanzamiento será en diez días, con la llegada a los puntos de venta de todo el país y un precio que rondará los $ 400, según pudo averiguar PERFIL. De acuerdo con las redes de la bodega, se trata de una edición limitada de 300 mil botellas. 
"2020 LPTQP es un extra brut de color amarillo brillante, fresco, con delicadas notas frutales y cítricas, pensado para ocasiones tan sublimes como la de enviar este año calendario del dos mil veinte a lugares especiales, oníricos", plantea el flyer que acompaña la presentación. "Alce la copa y alce también su voz a niveles que van un poco más allá de lo normal y diga algo bello mientras eleva sus deseos al cielo. Y dígalo, eso que tiene atragantado, con todas las letras. Un fuerte abrazo y feliz 2021", promociona. 
 Se trata de un varietal 50% Chardonnay y 50% Cenin con origen en Luján de Cuyo, Mendoza, que se la bodega recomienda servir a una temperatura entre 6 y 8 ºC. 

lunes, 2 de noviembre de 2020

Vino en lata: en 2020 ya se despacharon más de un millón de litros.

Vino en lata: en 2020 ya se despacharon más de un millón de litros.

Aunque aún representan una porción minoritaria del mercado, las cifras publicadas por el INV muestran una consolidación. Más bodegas están interesadas en sumarse a esta ola de consumo.

En la búsqueda de ampliar el espectro de sus consumidores, la industria vitivinícola continúa apostando por la diversificación de su oferta. Así como desde hace algunas semanas comenzó a hablarse de la posibilidad de elaborar vino desalcoholizado o con menos graduación alcohólica, en este 2020 ha comenzado a consolidarse la opción de vino en lata.

Este envase, que ya era utilizado por las gaseosas, cervezas, y otras bebidas alcohólicas, continúa ganando terreno consolidándose como el cuarto envase más utilizado en 2020 en Argentina y cada vez más bodegas comienzan a plantearse seriamente utilizarla para ampliar el espectro de sus consumidores.

Según las cifras dadas a conocer por el Instituto Nacional de Vitivinicultura, en los primeros nueve meses del año se despacharon al mercado interno 1.135.660 litros fraccionados en lata. Esta cifra no tiene comparativa interanual, pero si se toma referencia respecto de otros envases, la lata ya superó con creces la performance en este mismo período de 2019 del bag in box y lo duplica en la representación total con un 0,2% de participación. Aún está lejos de los 25.840.090 de la damajuana, que ocupa el tercer lugar en la participación con 3,7%. En este sentido, las botellas de vidrio siguen dominando la escena con el 58,9% del total de todos los envases y un crecimiento interanual del 16,3%.

Estos datos se enmarcan en un 2020 positivo que nos ha dejado hasta setiembre que, pese a la pandemia de coronavirus y todas las restricciones que ha traído aparejadas, en Argentina se han consumido 50 millones de litros de vino más que el mismo período pero del año pasado.

Las perspectivas para este envase son muy buenas, más si se tiene en cuenta que muchas bodegas están pensando lanzar sus líneas de vino en lata en corto plazo y que esta nueva presentación les ha permitido llegar a un nuevo público.

Eduardo Sancho, presidente de Fecovita, consideró que “es difícil prever cuánto puede crecer” pero, según sus estimaciones, “puede llegar a estar en 2% o 3% del total en un mediano plazo”. “Esto va a depender de cómo se instale el consumo y si más bodegas se inclinan por la lata. A medida que otras marcas se sumen a la utilización de este tipo de envase, se va a producir un aumento del consumo”, dijo.

“Indudablemente el consumo en lata está aumentando. Como es un producto nuevo, tiene algo de distinto, pero también de desconocimiento. Por lo tanto, nosotros creemos que va a ir aumentando más. Por supuesto no va a llegar a volúmenes muy importantes porque es para una situación de consumo, pero creemos que dentro de los productos que está ofreciendo la vitivinicultura, va a ser un mercado interesante”, opinó Sancho.

Actualmente, Fecovita tiene en el mercado Dilema, de Bodega Estancia Mendoza, una línea de vino blanco y rosado en latas de 269 ml. pero, para el año próximo, planean el lanzamiento de una nueva alternativa que incluirá un tinto. “Vamos a continuar con Dilema, que es un vino más bien de baja graduación y en lata chica. Tenemos previsto para mediados de 2021 el lanzamiento de un nuevo vino, más económico, con una marca distinta. Seguiríamos con Dilema y sumaríamos ésta a uno nuevo a menor precio. La idea es que sea en tinto y blanco”, contó el presidente de Fecovita.

Bodegas Bianchi, Fecovita, Santa Julia, Peñaflor, Bodegas López, Viniterra y Blasfemia (de la cervecería Quilmes), son algunas de las que ya cuentan en el mercado con una alternativa en lata.

Sin embargo, no son los únicos. Por caso, Leandro Funes, enólogo de Bodega A16 anticipó que se están preparando para lanzar muy pronto una nueva línea de vinos en lata. A diferencia de los que ya han apostado por este envase, la propuesta del establecimiento lujanino apunta a un vino seco.

La experiencia de Bodegas López.

Desde hace seis meses, uno de los establecimientos mendocinos que apostó por lanzar su vino en lata fue Bodegas López. En su participación en la charla “Entre enólogos”, el ciclo organizado por Guarda14, Juan Pablo Díaz aseguró que se trata de un envase con muchas ventajas que “viene a crear nuevos momentos de consumo en el vino”.

El Traful de Bodegas López es un blend de Moscatel, Torrontés y Semillón. “Es un vino muy aromático, muy fresco. Tanto el Moscatel como el Torrontés se elaboran como un dulce natural y el Semillón es un vino seco sin azúcar”, comentó. Su conservación es de 12 meses y está pensado para el consumo rápido.

“Es algo nuevo para todos. Cuando empezamos a estudiar esto no había mucha información. Lo único que sabíamos era que en Estados Unidos funcionaba muy bien. que está desde 2000. Es otro mercado y había que capacitar al consumidor de lo que se trata”, aseguró el experto que desde hace 14 años trabaja en López.

Para Juan Pablo “lo importante es la devolución del consumidor” y resaltó algunas de sus ventajas: “La lata es fácil de abrir, no necesitás un destapador; no necesitás estar preparado para ir a tomar un vino. Es muy fácil de enfriar, tiene un envase muy liviano y cómodo de trasladar. Otra virtud es que resiste a los golpes. Además te permite un consumo individual. También te da la ventaja de que, si no tenés copa, lo podés consumir directamente desde la lata teniendo la precaución de lavarla bien antes”.

Este vino ha sido creado para un consumo descontracturado y para todo público. “No creo que venga a competir de manera directa con ningún otro producto, sí indirectamente. La conclusión que he sacado sobre la lata es que crea otro momento para disfrutar el vino que no existía. Tenés la opción individual. No tenés que abrir una botella si no querés tomar tanto”. dijo Díaz.

“En la relación precio calidad es muy barato. Nos falta tiempo a los comunicadores del vino para dar a conocer que lo que se van a encontrar dentro de la lata es de la misma calidad que lo que van a encontrar en botella. Hay que sacarse el prejuicio de que la lata es de peor calidad”, afirmó.

Hasta el momento, Bodegas López sólo ha presentado su vino blanco dulce, pero no descarta expandirse hacia otros varietales. “Esto tiende a abrir muchas ramas. Creo que nos falta tiempo de comunicación con el consumidor para que entienda esto. Siempre digo que la lata no ha venido a remplazar ningún envase”, declaró Díaz, a lo que sumó: “Seguimos analizando cómo se comporta el mercado con este vino dulce. Ojalá que los clientes pidan y saquemos un rosado y un tinto”.

Publicado en Diario "Los Andes", domingo 1º de Noviembre del 2020.

https://www.losandes.com.ar/economia/vino-en-lata-en-2020-ya-se-despacharon-mas-de-un-millon-de-litros/

jueves, 29 de octubre de 2020

El enólogo argentino sorprendido por una danesa fanática de su vino y sus etiquetas.

 


El enólogo argentino sorprendido por una danesa fanática de su vino y sus etiquetas.

28 de octubre de 2020.

"El vino... ¡no sé por qué atrae de la forma que lo hace!", pregunta Jorge Rubio, como si todavía pese a sus más de 40 años de vida de enólogo la respuesta fuera un misterio a desentrañar. Dice que a él el vino le dio todo; le dio la oportunidad de viajar y conocer otros países, de visitar otras bodegas y distintas culturas.

Y algo de misterio hay. Como lo muestra la historia de la bodega que fundó en el 2003 en General Alvear, una pequeña localidad de la provincia de Mendoza en la que se encontró con sorpresas insólitas. Como aquella vez que una mujer danesa, fanática de los vinos que la bodega exporta a su país, se confeccionó un blazer íntegramente realizado en patchwork con más de 400 etiquetas de cuero que obtuvo de las botellas del Privado, la colección de malbecs y tintos insignia del enólogo.

Él cuenta esta anécdota desde su casa, aledaña a la bodega familiar en General Alvear. "Nuestra primera exportación fue a Dinamarca en el año 2007 y por lo visto nuestros vinos gustaron mucho", cuenta Jorge rememorando el día en que le llegó la foto. "En cierta ocasión, en 2017, el wine shop de Copenhague que vende nuestros vinos realizó una degustación y allí se presentó una joven, luciendo un saco realizado con las etiquetas de cuero del Privado. ¡La verdad es que fue toda una sorpresa para él y para nosotros!!" cuenta.

Los inicios como entrepreneur.

Sus reconocidas etiquetas de cuero, emblema de la marca y uno de los grandes atractivos a la hora de conquistar a aquellos consumidores que buscan probar un vino distinto., llamaron la atención. La singular etiqueta está labrada con el nombre de la cepa y el año de la botella: "El origen de las etiquetas de cuero fue un poco por casualidad: siempre me habían llamado la atención las etiquetas de los jeans, así que al momento de pensar en nuestra segunda etiqueta, parte por curiosidad y parte por la necesidad de diferenciarnos, nos lanzamos con la idea y resultó muy bien", cuenta Jorge.

Todo el proceso de producción del vino se realiza en la bodega familiar y esto incluye el pegado de las etiquetas, una por una, en forma manual como en los inicios.

Los vinos de la primera de sus marcas, llamada Finca Gabriel, en honor a su suegro viticultor, quien le cedió los viñedos donde cultivan las uvas propias, tienen una etiqueta de cartón con un lacito. Junto a su mujer Piky, empezaron cortando los cartones y anudándolos uno por uno.

Lo que inició como un modesto proyecto familiar, en poco tiempo creció a pasos agigantados, casi sin darles chance de internalizar la nueva realidad. "Si bien los orígenes fueron difíciles, tenía la inmensa satisfacción de hacer lo que quería", rememora Rubio. "No nos pesaban las dificultades, ni las horas de trabajo, al estar inmersos en lo que nos gustaba hacer". Contaron con ayuda: alquilaron una pequeña bodega para lograr su primera elaboración; sus colegas enólogos y conocidos les prestaron las bombas, los caños y las mangueras que les hacían falta y así sacaron sus primeras 20 cajas a la venta.

En el año 2006 compraron 7 hectáreas ubicadas en Ruta 143 N y Calle F, en el 2009 hicieron la primera elaboración ya en su propia bodega. Fue el primer gran logro, el que les dio la pauta de que habían comenzado un crecimiento que podía ser sostenido a lo largo del tiempo. Contaban con una nave de 30 vasijas y dos pequeñas oficinas. Hoy ya tienen cinco naves, 90 vasijas de distinta capacidad, una sala de recepción, oficinas, sala de reunión, sala de degustación, una cava para almacenar 1.500 barricas, fábrica de espumantes, salón de eventos y una fábrica de cognac.

"Desde que empecé tuvimos un crecimiento sostenido, vendiendo veinte cajas; después 50; al otro mes, 200 y a los 6 meses de iniciado ya me fui de la bodega donde yo trabajaba. Ya el cuerpo no me resistía tantas horas en dos lugares al mismo tiempo y elegí el proyecto personal", recuerda Rubio acerca de sus inicios como entrepreneur.

Un sueño familiar.

A los 45 años, después de haber trabajado desde los 18 como enólogo para una gran bodega mendocina que ya cerró sus puertas, Jorge Rubio fundó su propia bodega. Los medios de comunicación especializados, al ver que era uno de los primeros enólogos en crear sus propios vinos y manejar su propia marca, bautizaron a sus creaciones como "vinos de autor", y así fue como decidió adoptar la designación y un poco, también, creérsela. Sin soberbia, según aclara, pero también con el noble orgullo y el asombro de quien cumplió un sueño y ve superadas sus expectativas.


"En el año 2003, decidí hacer realidad lo que había soñado siempre, ya que, soy enólogo, el proyecto consistía en tener una marca propia de los vinos que elaboraba y el objetivo fue lograr destacarme en la presentación y comercialización", recuerda Jorge.

En ese entonces había pocos enólogos que hacían sus vinos ellos mismos. Rubio supone que él debe haber sido uno de los primeros mientras destaca que en la actualidad hay muchos jóvenes enólogos con marcas propias o pequeñas bodegas. "Hay un enólogo y escritor español que compara a los vinos de autor con una obra de arte, con un cuadro. Está el pintor que pinta por encargo y el que puede hacer su propia creación. En los vinos es lo mismo. Nosotros hacemos un poco lo que pide el mercado pero nos damos el gusto de hacer lo que nos gusta. A mí me gustan todos mis vinos, por eso me cuesta decir cual es el mejor; son como mis hijos, los quiero a todos por igual". Pero reconoce que el poder elaborar vinos con identidad propia fue parte de lo que contribuyó a diferenciar a la marca en el mercado, fue una estrategia de posicionamiento de marketing que resultó efectiva, tanto en el mercado nacional como en el exterior.

"Mis dos hijos trabajan conmigo: María Silvina que es la mayor y es escribana reparte su jornada entre su estudio propio y la bodeg; Germán, que estudió ciencias económicas en la capital de Mendoza y a los dos años se volvió y comenzóa trabajar conmigo", presenta y aclara: "Empezó de abajo, lavando pileta, haciendo el trabajo de un operario; después el encargado se fue y en la medida que fuimos creciendo Germán se incorporó a mi lado en la administración de la bodega". Quien completa el cuarteto de trabajo es Gisela, la enóloga que trabaja desde hace 15 años en la creación de los nuevos vinos. "Entre los 4 vemos cómo hacemos los cortes, si incubamos los vinos o no. En ese aspecto siempre he delegado. No soy una persona que se aferra al gusto propio, escucho mucho a los jóvenes". La fusión empresa y familia se amplió con cuando Piki, la mujer de Jorge, se jubiló y también se sumó a la bodega. Pero la influencia del grupo se extiende aun más, hacia la comunidad local. "Las empresas se enraízan al lugar, a su comunidad", observa Jorge. "Uno comparte con la gente que trabaja un montón de horas. Las vivencias que hay no solo de lo que ocurre en la bodega sino de lo que ocurre en la vida", observa.

Su último lanzamiento es el espumante Privado Blanc de Blancs, una nueva línea compuesta por dos espumantes de guarda elaborados con uvas 100 por ciento chardonnay del Oasis Sur mendocino con másde 30 meses de descanso sobre lías. Ya hace cuatro años que Rubio se embarcó en el proyecto de construir su propia champañera con el objetivo de elaborar vinos espumantes que transmitan la esencia de los suelos del sur mendocino y la pandemia no lo detuvo. Todo lo contrario, al ser los vinos un producto alimenticio en ningún momento su comercialización se detuvo por las medidas sanitarias de aislamiento obligatorio que se implementaron en el país a partir del 19 de marzo por el Covid-19. De hecho, la pandemia resultó en un crecimiento inusual de las ventas de vino, hasta un 68 por ciento de aumento en septiembre con respecto a agosto para la bodega, con lo cual las expectativas para la línea de espumantes, un producto estrella de las fiestas de fin de año, son optimistas.

"Solo extraño las degustaciones".

Como para todos, las celebraciones de diciembre, le resultan una incógnita. ¿Podremos reunirnos en familia a despedir el año? No lo sabemos, se extrañan los encuentros. Y entre ellos, el ritual más preciado de todo amante del vino: la cata. "Lo que más extraño en estos tiempos son los momentos compartidos en las degustaciones del equipo enológico, junto a mi hijo, donde se comparten sensaciones variadas y a la vez únicas".

Sin embargo, la ausencia de encuentros se compensa con la presencia de nuevos proyectos, el trabajo en equipo, las ganas y la posibilidad de mejorar.

"La otra ventaja que tiene nuestra profesión es que todos los años podés mejorar y evitar volver a cometer los errores que hiciste durante la elaboración pasada. Ya estamos pensando cómo vamos a hace la próxima elaboración. Creemos que podemos tener mejores vinos, mejor color, más estructura, aromas, en definitiva poder complacer al público", concluye. Y aclara: el rumbo no se orienta a crecer en cantidad sino en lograr mejores productos, tener más variedades y más calidad. En definitiva, a seguir disfrutando.

Publicado en Diario "La Nación". Imágenes del mismo medio.

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-enologo-argentino-sorprendido-fanatica-danesa-su-nid2481512

miércoles, 28 de octubre de 2020

En pandemia crecieron las ventas de vinos patagónicos.

 

Las ventas de los vinos de patagónicos crecieron en pandemia en un 50%, según explicó el dueño de la Bodega Patritti, quien destacó que «si bien la caída de ventas en el canal restaurantes fue muy fuerte, en las vinotecas creció mucho y aumentamos los despachos un 50% en la pandemia. Más que nada de los vinos de gama media y alta. Los de bajo costo no, porque si se le suma el transporte se encarecen. Con las exportaciones, nos encontramos con mercados bastante dormidos y los envíos no fueron muy importantes. El consumo de vinos de gama media y alta gama creció mucho, la gente como no iba a los restaurantes acompañaba la comida con un buen vino. Bebía productos de mejor calidad dentro de su casa».

Rubén Patritti, Presidente de Wines of Patagonia, señaló a BAE Negocios que «contamos con treinta bodegas concentradas en las provincias de Chubut, Río Negro, Neuquén y el sur de La Pampa, esa es la región vitivinícola de la Patagonia. Más al sur es muy difícil tener maduración. Tenemos el 2% de las vides del país, producen el 1,5%, porque tienen menor rendimiento que en la zona de Cuyo. Mientras en el Sur se producen 10.000 kilos por hectárea, en San Juan o Mendoza llegan a 40.000 o 50.000 kilos. Pero todos los vinos son de calidad media porque es más concentrada la uva. En 2019, la producción fue de 13 millones de litros».

Un tercio de las bodegas patagónicas exportan el 30% de lo que producen. Llegan a mercados como Estados Unidos, Holanda, España, Inglaterra, Brasil, Bélgica, entre otros. «Los vinos de la Patagonia son vinos aromáticos y concentrados, con bastante taninos, esto se debe al terruño. Producimos en Patagonia el 14% del pinot noir y el 7% de todo el merlot que se produce en el país. Son dos cepas insignias de Patagonia», indicó el dueño de la bodega Patritti y agregó que atravesaron la pandemia como pudieron, tuvieron algunos faltantes de insumos, botellas, corchos, pero ya se está normalizando, a la vez que anunció que está ultimando los detalles de la Expo Vinos de la Patagonia que se realiza el 30 de octubre en forma virtual.

La vitivinicultura patagónica no es ajena a la crisis económica que vive la Argentina. Por esa razón, los empresarios del sector aseguran que los programas de fomento para que la actividad cuente con incentivos que le permitan pasar la tormenta resultan indispensables. Por caso, el gobierno de Río Negro trabaja para fortalecer la actividad, que hoy cuenta con 1.623 hectáreas en producción.

Cabe señalar que la Patagonia argentina es una de las regiones que muestra cada vez más el potencial del pinot noir y el merlot. Concentra el 2% de las vides de todo el país, pero logró atraer a reconocidas familias empresarias como los Bulgheroni, Eurnekian y hasta sedujo al afamado enólogo danés, Hans Vinding Diers, quien junto a la condesa Noemí Cinzano invirtieron en la bodega Noemia. Los productores vitivinícolas del sur argentino buscan mostrar sus vinos al mundo y no los detiene la pandemia, por eso organizaron una feria virtual.

La bodega más austral pertenece a la familia Bulgheroni y se llama Otronia y está ubicada en el Valle de Sarmiento en la provincia de Chubut. El vino más codiciado de pertenece a la bodega Chacra y es el Pinot Noir Chacra 55 que cotiza a $6.500 la botella.

Publicado en ADN Río Negro, 28 de Octubre del 2020.