Canciller.
Canciller: el vino que nos recuerda que
#LaVidaEsTodosLosDías.
Canciller: el vino que nos recuerda que la vida es todos los
días.
Hay historias del vino que se escriben con paciencia, con
años de cosecha, con aciertos, tropiezos y renacimientos. Entre ellas, pocas
resultan tan emblemáticas como la de Bodega Canciller y su origen en la
legendaria La Colina de Oro, una bodega que supo ser la más grande del mundo y
que hoy vuelve a levantar su nombre, con fuerza y memoria.
Orígenes de un emblema nacional.
El recorrido comienza hacia 1900, en las riberas altas del
río Mendoza, cuando dos pioneros -Juan Giol y Bautista Gargantini-
transformaron La Colina de Oro en una empresa colosal. Para 1910, la bodega
llegó a tener 3.500 empleados y producir 38 millones de litros de vino, cifras
impensadas para la época.
Su fama trascendió fronteras hasta capturar la atención de
una figura histórica: la Infanta Isabel de Borbón, invitada especial durante
las celebraciones del Centenario de la Revolución de Mayo en Buenos Aires.
Fascinada por la calidad de los vinos, la Infanta otorgó a La Colina de Oro una
medalla de oro oficial en nombre de la Corona española. Ese medallón —símbolo
de excelencia y orgullo nacional— es hoy el sello que aparece en cada botella
de Canciller.
Una barrica para hacer historia.
La ambición de Giol y Gargantini no terminaba allí. En 1909,
viajaron a Francia con un objetivo singular: adquirir una barrica monumental de
roble de 75.000 litros, decorada con relieves de bronce por un artista europeo.
La enorme pieza cruzó el océano, llegó a Argentina y un año después recibió
otro premio en la Exposición Internacional del Centenario.
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| Aquel barril se convirtió en símbolo de poderío industrial y cultural. Y con él nació Canciller, llamado así porque actuaría, desde entonces, como embajador del vino argentino en el mundo. |
Caída y renacimiento.
La historia parecía indestructible, pero la ruptura de la
sociedad entre Giol y Gargantini, sumada a crisis económicas del país, hicieron
que La Colina de Oro se apagara con el paso de los años. Sus paredes quedaron
en silencio, como esperando a quien entendiera lo que allí había ocurrido.
Ese momento llegó en 2016, cuando un equipo
interdisciplinario de la Cooperativa Fecovita decidió recuperar la esencia de
aquella bodega monumental. No buscaban solo producir vino: buscaban devolverle
identidad, relato y gloria.
David Gargantini: el legado vuelve a las manos de la familia.
Entre los integrantes de este renacimiento, aparece una
figura que parece dictada por el destino: David Gargantini, descendiente
directo de Bautista. Formado como enólogo en la Universidad Don Bosco, con
experiencia en Cepas Argentinas y Navarro Correas, encontró un anuncio por
casualidad… en una bodega que tenía en su historia su apellido, dentro del
grupo Fecovita.
David asumió como enólogo jefe de Canciller en 2015,
aportando innovación sin traicionar los principios fundadores. Su tarea
devolvió actualidad a las etiquetas Canciller, hasta que en enero de 2024
asumió un nuevo desafío como enólogo en Bodega Andeluna donde reemplazó a
Manuel González Bals. Su paso, sin embargo, dejó una huella imborrable: el
renacimiento ya estaba en marcha.
Donde todo empezó: el territorio.
La bodega hoy trabaja con viñedos seleccionados de Maipú y
Luján de Cuyo, la primera zona vitícola de Mendoza. Su ADN varietal es el
Cabernet Sauvignon, elegido como homenaje a los fundadores, quienes —dice la
leyenda— llegaron como polizones desde Europa y se enamoraron no solo de la
tierra mendocina, sino también de su gente: las hermanas Bondino, quienes les
dieron compañía, descendencia y hogar.
Las líneas de Canciller.
Canciller se articula hoy en distintas familias de productos
que conservan la tradición pero, a la vez, buscan nuevos públicos:
Bag in box: envase de tres litros de tinto (Merlot, Syrah y
Malbec) y blanco (Chenin, Torrontés y Chardonnay).
Línea Blend: La más emblemática, comprende una cuidada
selección de cortes blancos y tintos pensada como una herencia compartida “de
generación en generación”.
Varietales y Raíces: los varietales son vinos jóvenes de
Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon y Chardonnay ideales para cocina diaria o
reuniones informales. Y los Raíces, con Malbec de Mendoza, Torrontés de
Catamarca, Bonarda de Mendoza, Torrontés de Cafayate y Syrah de San Juan.
Dulces Naturales: tinto, blanco y rosado, entre los más
vendidos del país en este estilo.
Reserva: Vinos para guardar, con paso por madera y enfoque
en complejidad, estructura y elegancia.
Espumantes Canciller: elaborados por método Charmat.
Disponible en Extra Brut, Brut, Demi Sec y Gran Canciller Extra Brut, este
último el más sofisticado de la línea.
Tradición que vuelve a levantar la copa.
Canciller es una marca que revive algo más que una bodega,
recupera valores, ambición, identidad y una forma de entender el vino como
patrimonio cultural y como tal, un alimento que debe estar presente en "la
vida es todos los días", frase de cabecera de las campañas publicitarias.
Fecovita es uno de los grupos más grandes del vino en
Argentina, de los que sostienen la producción
de vinos de mesa que son el sostén de la industria, con marcas como Toro
y Canciller, y los publicitan en forma masiva.
En las redes sociales apuntan a aspectos de la vida diaria y
campañas basadas en premios, como las maravillas de Canciller, que ofrecían
cenas para dos personas, escapadas de fin de semana y un premio final para
viajar a uno de los maravillosos destinos turísticos argentinos; o Canciller
barrio por barrio en la que decían: "El vino de la medalla está regalando
100.000 botellas en una nueva campaña nacional, presente en los principales
canales del país ".
Pero donde es más fácil verlos es en los medios
tradicionales, como la televisión. Este año lanzaron un spot que decía:
"un vino que no necesita jurados con bigotes largos, ni palabras raras,
para ganarse una medalla🥇: Canciller tiene una
medalla todos los días. Porque la gente, que es el jurado más importante, los
elige en cada mesa argentina".
En cada botella, el medallón dorado de la Infanta no es un
recuerdo: es una promesa. Esa que hace más de un siglo dijo que Argentina podía
producir grandes vinos. Y hoy, Canciller vuelve a recordarlo.
Imágenes: https://angelyvino.blogspot.com/
https://angelyvino.blogspot.com/2025/12/canciller.html
https://angelyvino.blogspot.com/
Publicado por Ángel Ramos.
VIEJAS PUBLICIDADES DE CANCILLER.
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VIEJA BOTELLA BORGOÑA. Vino fino tinto CANCILLER de GIOL. |