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jueves, 29 de febrero de 2024

Bodegas López: de “casi un garaje” a un creador de clásicos que cumple 125 años.

 

Eduardo López, cuarta generación de la familia fundadora, es quien hoy está al frente de la bodega. -
: Ignacio Blanco / Los Andes.

El histórico establecimiento de Maipú está celebrando 125 cosechas, un hito para la viticultura argentina. Un repaso por su historia, el presente y los objetivos a futuro.

Como muchos inmigrantes que llegaban en esa época, en 1886, José López Rivas desembarcó en Argentina con apenas 18 años y con la ilusión de encontrar en América todo lo que había dejado en su Algarrobo natal, un pequeño pueblo de Málaga. Pero ese jóven andaluz, quizás, difícilmente haya podido imaginar que no solo iba construir una próspera bodega en una Mendoza incipiente, sino que su proyecto que inició “casi en un garaje”, como lo recuerda hoy su bisnieto Eduardo, se iba a convertir en uno de los establecimientos históricos de la provincia que hoy está celebrando sus 125 cosechas y que él, a más de un siglo de haber partido de su patria, se convertiría en inmigrante más exitoso de su pueblo, incluso condecorado con una placa en la plaza central y una calle que lleva su nombre.

Pero la realidad puede llegar a superar los sueños y hoy Bodegas López es parte de la historia viva de la vitivinicultura argentina, con un portfolio lleno de clásicos que han trascendido generaciones y que la familia López ha sabido aggiornar para mantenerse siempre vigente en una industria feroz. Marcas como Montchenot, Chateau Vieux, Rincón Famoso, Vasco Viejo o Traful han estado en algún momento en la mesa de los amantes del vino.

Fundada en 1989 por José López Rivas y sus hermanos, la bodega comenzó en un predio cercano al ferrocarril de la estación de Gutiérrez, el mismo en el que actualmente residen. De a poco fueron comprando terrenos aledaños a ese galpón inicial que construyeron y plantando viñedos para producir el vino que enviaban en barriles y cascos por tren a sus clientes de Buenos Aires, quienes distribuían en destino a bares y restaurantes.

Como lo recuerda Eduardo López, cuarta generación de la familia y hoy CEO de la bodega, quien cambió completamente el rumbo de la historia fue su abuelo Federico, quien ingresó a la bodega en 1922 y tomó la decisión, primero, en la década del ‘30, de comenzar a fraccionar en origen, algo que en esa época era garantizar la calidad, uno de los grandes principios que hoy mantiene la bodega. Y, en segundo lugar, fue él quien tomó la decisión de instaurar el añejamiento de sus vinos en los toneles de roble que ya utilizaba la bodega desde sus orígenes por ocho años, toda una rareza en esa época. Ese vino salió al mercado como Chateau Vieux (1934), un clásico de la bodega que justamente está cumpliendo 90 años. “En aquel momento más de uno debe haber pensado que estaba loco, pero tan errado no estaba porque hasta el día de hoy lo seguimos haciendo así”, destaca Eduardo.

Después le llegó el turno a la tercera generación, comandada por Carlos (padre de Eduardo) y Federico. “Creo que esta generación siempre estuvo enfocada en la calidad y le tocó una época de expansión de la bodega, con mucho crecimiento del vino fraccionado y una importante ampliación de las marcas. Fue una época de consolidación”, relata.

En 1989 Eduardo comenzó su recorrido en la bodega y él fue el encargado de comandar una difícil tarea: renovar un clásico. Sin dejar de lado todo lo que sus antecesores habían logrado, hace alrededor de cuatro años impulsó la decisión de hacer un rebranding a algunas marcas, logrando diseños más atractivos y modernos que se adapten a lo que hoy buscan los consumidores.

Pero lo que comenzó con la idea de modificar un par de líneas terminó con un cambio total en el portfolio y la incorporación de nuevos productos como el Petit Montchenot, las latas de Traful o algunos varietales inéditos en líneas que ya tenían. Incluso, todas las innovaciones propuestas por el bodeguero y el trabajo del laboratorio experimental de la bodega derivaron en el más reciente lanzamiento: Universo Paralelo, una nueva marca que nació de Bodegas López, pero que busca instalarse por fuera de ella, y que incorpora el añejamiento en barricas, algo inédito en su historia.

Pero, como mismo lo dicen en la bodega, estos son solo sus primeros 125 años y su historia la siguen escribiendo. Así, continúan incorporando productos que, quizás, en otros 125 años sean los hitos que se recuerden de esta época. Muestra de ello es el próximo lanzamiento del que habla Eduardo, nuevamente algo que hasta este momento no habían hecho en la empresa: una colaboración con una bodega boutique, un vino rosado que saldrá al mercado en los próximos meses.

El Estilo López.

Si bien para el éxito no existe una fórmula ni receta, podría decirse que una de las claves de la permanencia de la bodega por 125 años ha sido el “Estilo López”. Aunque Eduardo confiesa que por muy imponente que sea el número no es algo que tenga todo el tiempo en la cabeza, si es consciente de que su caso es más bien hoy una excepción a la regla dentro de la industria vitivinícola, porque son pocas las bodegas que hoy en día permanecen en manos de la familia fundadora, mucho menos comandado por el bisnieto de su primer propietario.

Pero es justamente ese lineamiento directo, asegura Eduardo, una de los secretos de la vigencia de López, una transmisión de generación en generación del saber hacer dentro del negocio vitivinícola, pero, sobre todo, de los valores y convicciones con las que José López Rivas fundó la empresa.

“Mantener lo que hemos hecho hasta hoy es un enorme desafío. En Argentina es difícil hacer planificaciones a largo plazo, pero si no tenés un rumbo claro, estás perdido. Nuestro foco está en hacer marcas nuevas, vinos nuevos, estilos de productos distintos. Pero si hay algo de lo que estamos convencidos es que lo clásico que tenemos no se cambia, aunque sí vamos mejorando, aprovechando la tecnología que tenemos”, dice con total convicción Eduardo.

El vino favorito de las estrellas.

“Hemos trascendido generaciones, hoy me encuentro con gente que me dice: ‘Mi abuelo tomaba López’. O también otros que recuerdan que fuimos el vino de su casamiento o estuvimos en momentos importantes de su vida”, menciona con mucho orgullo Eduardo López. Pero la bodega tiene en su haber otro hito que no muchos pueden mencionar: es el vino elegido por dos de las personalidades más importantes del país y del mundo, Susana Giménez y Lionel Messi.

La diva de los teléfonos es una historia conocida que no pierde vigencia. En más de una oportunidad, incluso hace unos meses en una entrevista, Susana ha confesado que “su vino” es el Montchenot de Bodegas López. “Los elige desde siempre, pero jamás hemos tenido un acuerdo comercial. Siempre ha sido muy frontal y si dice que toma Montchenot es porque le gusta. Hay un montón anécdotas, incluso fotos de su asistente personal bajando del auto para comer en algún lugar con botellas de nuestro vino. Sí le hemos mandado algunas botellas por su cumpleaños o cuando iniciaba su programa, pero los vinos nuestros que toma siempre los ha comprado”, recuerda Eduardo.

En el caso del mejor jugador del mundo, su predilección por López se dio en un momento muy especial, el año pasado en una de sus primeras visitas al país después de haber salido campeón del mundo cuando estuvo cenando en el popular restaurante Don Julio y eligió también el Montchenot, pero en su caso de la añada 1986, el año de su nacimiento. “Me llamó Pablo Rivero, dueño del lugar, y me contó que había elegido nuestro vino. Después, por medio del Pocho Lavezzi le enviamos una caja del vino que tomó” completó.

Bodegas López celebra 125 años de historia. - Foto: Gentileza.

Carlos López Laurenz, Carlos Alberto López y Eduardo López Laurenz. - Foto: Archivo Los Andes.


El Petit Montchenot es uno de los últimos lanzamientos de Bodegas López - Gentileza.

Eduardo López ingresó a la bodega familiar en 1989. - Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

*** Publicado en GUARDA 14 del Diario Los Andes de Mendoza.

GUARDA 14.

Domingo, 25 de febrero de 2024.

Imágenes: Guarda 14.

https://guarda14.losandes.com.ar/noticias/bodegas-lopez-de-casi-un-garaje-a-un-creador-de-clasicos-que-cumple-125-anos/

domingo, 4 de diciembre de 2022

RINCÓN FAMOSO 2022 DE BODEGA LÓPEZ SIGUE Y SE RENUEVA...

 

En 1886 José Gregorio López Rivas llega a la Argentina, proveniente de Algarrobo en Málaga, España.

Desde su fundación en 1898, Bodegas López representa un caso excepcional dentro de la industria vitivinícola argentina.

En 2018 un 6 de Junio, a los 82 años, fallece en Mendoza Don Carlos Alberto López. Dejando en manos de sus hijos y nietos el legado de una historia construida con gran esfuerzo y cariño. Hoy continúa Bodega López en manos de la familia fundadora algo que es auspicioso en nuestra Argentina tan cambiante.

La extensa línea que ofrece la bodega mendocina supera los 45 productos, entre clásicos, varietales, espumantes, aceite de oliva.

Posee 1.100 ha de viñedos propios distribuidos en unas 12 fincas ubicadas en el Alto Valle del Río Mendoza, en los departamentos de Maipú y Luján de Cuyo, denominada Primera Zona y en el Valle de Uco, departamento de Tupungato.

Entre las variedades tintas, cultiva: Malbec, Cabernet Sauvignon, Sangiovesse, Merlot, Pinot Noir y Syrah. En blancas: Chardonnay, Semillón, Chenin Blanc y Sauvignon Blanc.

La tradicional Bodegas López de Mendoza anunció tres cambios de imagen en el portfolio de sus vinos una renovación en la imagen que busca acercar, seducir a un público más joven, a los nuevos consumidores. Una muestra es la tradicional marca Traful que también se comercializa en lata, una marca nacida en 1946.

En el mercado se verán un relanzamiento de sus líneas clásicas de Rincón Famoso, Montchenot y López en vinos espumantes.

Con imagen renovada, Rincón Famoso Chardonnay-Chenin Blanc se posiciona como uno de los vinos más elegidos para esta temporada de verano por su frescura y sus notas frutales y florales. 

Se buscó mantener los elementos que componían históricamente las etiquetas de Rincón Famoso: la marca en diagonal, que era fácil de identificar en las góndolas de los supermercados y almacenes, en la etiqueta y la información de las fincas en el frente.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Ley de alcohol cero: “Si se aplica vamos a terminar todos los enólogos presos”.

 


El trabajo de los enólogos estaría condicionado por las modificaciones a la Ley de Transito. 

Referentes de la industria del vino reaccionaron en contra de la media sanción a la modificación de la actual Ley de Tránsito y plantearon que traería complicaciones a su trabajo.

Lmedia sanción de la Ley de Alcohol cero con una amplia mayoría de 195 votos a favor y sólo 19 en contra ha traído seria preocupación para los referentes de la industria vitivinícola y principalmente los enólogos. Es que pese a que en el gobierno de Mendoza se analiza no aplicar la norma en el territorio provincial, en caso de entrar en vigencia traería serias complicaciones a su trabajo.

Mariano Di Paola, uno de los enólogos más respetados de la industria, comentó a Los Andes que la medida le parece “demagógica”. “Los accidentes suceden por encima de los 0,5 gramos de alcohol en sangre. Si se aplica, los enólogos vamos a terminar todos presos. En nuestro trabajo tenemos que degustar y muchas veces son muchas copas. Si bien no las tomamos, el alcohol queda en la boca y eso puede arrojar un entre 0,1 o 0,4 a la hora de un examen, pero estas en perfecto estado a la hora de manejar, porque si la prueba se hace en sangre daría cero alcohol”, argumentó.

“Está bien, pero no tenemos que ser exitistas y que todo el mundo se rasgue las vestiduras. Los accidentes de tránsito ocurren, pero por encima del consumo moderado. Creo que esto es más demagogia que otra cosa”, expresó el director de enología de Rutini Wines y Bodega La Rural.

Para Di Paola, esta medida podría condicionar mucho su trabajo y planteó que, por ejemplo, las degustaciones diarias que deben realizar para controlar los vinos solo las podrían hacer en cierto horario ya que luego, los restos de alcohol en la boca podrían ser motivo de sanción. “Al momento de salir con destino a casa podría arrojar positivo y te puede retener el vehículo. Además, todos los trabajadores de la bodega tenemos disponibles controles a la hora de salir y si superás el límite no manejas. Con esta nueva medida nos tendríamos que quedar a dormir todas las noches en la bodega”, declaró.

Otro de los que se mostró en desacuerdo con la medida fue Eduardo Pulenta, Export Manager de Pulenta Estate. “Hay numerosos estudios que demuestran que los accidentes que se producen por exceso de consumo alcohol van muy por arriba de los niveles de tolerancia, con lo cual, el 0,5 que rige actualmente, que son dos copas de vino, no imposibilita a una persona a manejar y las estadísticas lo dicen”, explicó.

“La industria del vino no deja de ser una industria alimenticia. Es considerado dentro del Código Alimentario y forma parte de la dieta mediterránea. El consumo moderado tiene que estar permitido, como sucede en los países más avanzados del mundo”, añadió el empresario vitivinícola.

En tanto, Juan Pablo Díaz, enólogo de Bodegas López, remarcó que la postura de los enólogos está lejos de buscar polémica y lo que plantean es un consumo responsable de alcohol. “No es que no queremos que se reduzcan los accidentes de tránsito y que tengamos menos problemas, todo lo contrario. Pero, viéndolo desde el punto de vista en el que Mendoza es una provincia que vive del vino y del turismo, esta decisión pone en juego una de las principales actividades económicas”, explicó.

“No hay duda de que el alcohol al volante es malo en exceso. Pero esto complica mucho a la industria del vino, al turismo y a nosotros como profesionales. Creo que hay etapas de la vida donde vos tenés conciencia o no la tenés. Y el vino genera lo que muy pocas bebidas, que es que acompaña una etapa de madurez, donde lo acompañas con las comidas, en algún momento especial o un asado con amigos. Eso no sucede con otro tipo de bebidas, como algunas bebidas blancas, donde la ingesta de alcohol en mínimas cantidades si puede afectarte”, defendió el enólogo de Bodegas López.

Finalmente, Juan Pablo Díaz planteó que debería diferenciarse el consumo de vino de otras bebidas. “No sé cuántos de los accidentes de tránsito han sido causados por el consumo excesivo de vino. Es una decisión masiva que nos afecta a todos. El causante de esos accidentes no es justamente el vino, sino otras bebidas alcohólicas. Esto nos va a afectar a nivel económico y en el trabajo diario. Será una decisión a la que tendremos que amoldarnos, pero es algo para evaluarlo con el sector privado también porque también puede tener su sus problemáticas y eso definitivamente recae sobre todos los empleados de las empresas”, concluyó.

Noticia publicada en Diario Los Andes de Mendoza.

Sábado 26 de noviembre de 2022.

Imagen: Diario Los Andes de Mendoza.

https://www.losandes.com.ar/economia/ley-de-alcohol-cero-si-se-aplica-vamos-a-terminar-todos-los-enologos-presos/

miércoles, 18 de mayo de 2022

Bodegas López: cuatro generaciones, una misma familia.

 

Establecido en 1898, es uno de los establecimientos más tradicionales de nuestra provincia, con más de 120 años de historia.

La bodega fue fundada por José López Rivas, quien llegó a la Argentina en 1886 proveniente de Málaga. Se arraigó en Mendoza y comenzó en 1898 con la elaboración de sus vinos, respetando las tradiciones de corte y crianza de los grandes vinos de Francia y España.

Este estilo clásico se basó en el uso de tonelería de gran tamaño de roble francés para el añejamiento de los vinos tintos y con un principio que se mantiene hasta la actualidad: controlar, cuidar y supervisar todos los pasos de la elaboración.

Posteriormente, a finales de la década de 1910, comenzó a colaborar en la empresa el hijo del fundador, José Federico López, dando un impulso decisivo al crecimiento que experimentó la bodega en décadas posteriores.

La bodega fue fundada por José López Rivas, quien llegó a la Argentina en 1886 proveniente de Málaga. Se arraigó en Mendoza y comenzó en 1898 con la elaboración de sus vinos, respetando las tradiciones de corte y crianza de los grandes vinos de Francia y España.

Este estilo clásico se basó en el uso de tonelería de gran tamaño de roble francés para el añejamiento de los vinos tintos y con un principio que se mantiene hasta la actualidad: controlar, cuidar y supervisar todos los pasos de la elaboración.

Posteriormente, a finales de la década de 1910, comenzó a colaborar en la empresa el hijo del fundador, José Federico López, dando un impulso decisivo al crecimiento que experimentó la bodega en décadas posteriores.

Sabores regionales, en Rincón de López.

Su tradicional restaurante cuenta con un gran salón y terrazas con vistas panorámicas hacia los Andes, el establecimiento y sus jardines. Allí se puede disfrutar de un menú gourmet a la carta o fijo acompañado de sus clásicos, varietales, espumosos y cavas.

Todos los platos están elaborados con su propio aceite de oliva virgen extra. La bodega también está abierta al turismo los sábados y domingos de 10 a 14.

PUBLICADO EN GUARDA 14 DEL DIARIO LOS ANDES.

IMÁGENES GUARDA 14 DEL DIARIO LOS ANDES.

https://www.guarda14.com/experiencias/bodegas-lopez-cuatro-generaciones-una-misma-familia/

martes, 16 de marzo de 2021

Duelo de tintos, hasta $500: 5 clásicos vs. 5 modernos. Desde los 90 comenzó un cambio en el consumidor y las ofertas de las bodegas. En 2000, fue más notorio. En la mesa, el debate de cuál es el más rico.

 


Hay vinos cuya vigencia se mide en décadas. A esos les llamamos clásicos. Y hay otros vinos, más nuevos, que se postulan para llegar a ser clásicos aunque les falta el recorrido de los años, la aprobación de los consumidores y el carácter gustativo para enamorar a varias generaciones.

Entre los clásicos, las bodegas del siglo XX alumbraron algunas botellas perennes. Un poco por estilo, otro poco porque supieron llegar a las mesas de los consumidores y otro poco por azar o mera vigencia, en el mercado hay marcas que se vende como pan caliente y que llevan siete, ocho décadas de vigencia. A ellas se oponen los nuevos postulantes. Ofrece un estilo diferente. Moderno podríamos decir. Pero la prueba recién comienza.

Los clásicos.

Son marcas que, con los años, llegaron a ser patentes de estilo. Mientras que el mercado se corre e inunda la góndola con propuestas de todo tipo, esos vinos siguen fieles a su raíz, no importa desde dónde sople el viento. Estos tintos –todos de corte– pasan de padres a hijos como herencias cargadas de simbología. Son:

Don Valentín Lacrado. Nació como ícono de la casa en el año 1965 y, desde entonces, forma paladares. Su gran virtud está en la combinación de aroma ligeramente frutal y boca de cuerpo delgado y acidez elevada. Una interpretación gastronómica del vino de mesa que va de asados a pastas.

Norton Clásico 1895. Con una reciente lavada de cara, Norton relanzó uno de los tintos más vigentes de la historia. Desde bodegones a quinchos, desde parrillas a comedores de paso, es una apuesta de suave perfume frutal, paladar con un grip ligero, todo anclado en una acidez media.

Rincón Famoso 2016. Cuando una etiqueta lleva casi nueve décadas rotando en la mesa de los argentinos habla por sí sola. Eso es lo que sucede con Rincón Famoso –lanzada en 1938– que, desde 2016, ajustó un poquito su estilo sin dejar de ser un tinto de estilo López: caoba en color, aromas de crianza y evolución, paladar de frescura media.

Marcus Merlot 2019. Lograr un estilo es todo un desafío. Eso es lo que ofrece Marcus Merlot, que abreva de los tintos de la casa con una pequeña crianza en los toneles de la casa. El resultado es un tinto honesto, con cierto carácter frutal y una boca de elevada frescura y tanicidad moderada. Asadero, que se dice.

San Felipe Cepa Tradicional 2016. Secreto a voces entre conocedores, el Cepas de La Rural, como se lo conoce, ofrece un eslabón perdido entre los nuevos tintos y los clásicos: violáceo, ligeramente frutal, propone un paladar jugoso y con cierto grip. La etiqueta está aggiornada, pero sigue siendo un clásico.

Los modernos

A contar de la década de 2000 empezó a campear en los tintos cotidianos un perfil diferente. Varietales con fruta fresca a madura, cuerpo y frescura moderada, ganó aceptación entre los paladares formados en el mundo de las gaseosas que buscaban intensidad. Entre ellos, estos son los que se ganaron un lugar.

Portillo Malbec 2020. Con uvas del valle de Uco, el destacado de la línea es el Malbec, con una aromática bien fruta, paladar jugoso y de taninos moderados a activos. Tiene dos décadas de vigencia.

Emilia Malbec 2020. Elaborado por Nieto Senetiner, este Malbec apunta a un perfil frutal elevado, con boca jugosa y de frescura media. Los taninos activos le dan relieve.

Elementos Malbec 2020. Lanzado por Bodega El Esteco en 2004, esta línea de varietales ha ido cambiando de foco y estilo hasta encontrar su punto actual: un tinto frutal, de perfil moderado y con paso amplio.

Las Perdices Malbec 2020. La bodega está a punto de cumplir dos décadas y su marca icónica se vende en toda la Argentina. El estilo es de fruta directa, paladar de frescura media y taninos suaves. Jugoso.

Santa Julia Malbec 2020. Lanzada a mediados de la década 1990, Santa Julia es una marca de Familia Zuccardi que tiene vigencia y presencia en toda la argentina. El estilo se ha ido ajustando y hoy ofrece un tinto jovial, de perfume frutal y frescura jugosa.

Cambio de consumo.

Hacia la década de 1990 comenzó un cambio de gusto en el consumidor y en la oferta de las bodegas. Los tintos clásicos, moderados en su sabor, quedaron detrás de los varietales que ganaron la escena y atomizaron el mercado en materia de gustos.

Publicado en la Mañana de Neuquén, 14 de marzo del 2021.

https://www.lmneuquen.com/duelo-tintos-500-5-clasicos-vs-5-modernos-n780248

domingo, 7 de octubre de 2018

“La calidad y el estilo de López son innegociables”.

“La calidad y el estilo de López son innegociables”.

Omar Panella, enólogo de la mítica y centenaria bodega López, nos explica en esta entrevista el clásico estilo, la vigencia, la forma de hacer vinos, los nuevos proyectos, y las particularidades de la que es sin dudas una de las empresas icónicas de la vitivinicultura, no sólo de Argentina, sino de América.


Bodegas y Viñedos López, ubicada en Maipú, Mendoza, que fue fundada en 1.898, mantiene su particular y afamado estilo desde hace añares, sostenido en la calidad de toda su línea de producción, desde la materia prima, hasta la comercialización, pasando por la vinificación y el añejamiento de sus vinos. Es sin dudas un estilo clásico, pero vigente, particular, excelso…una marca registrada que logró trascender al tiempo y a las generaciones.
DVyV: ¿Cuál es su filosofía y la de López a la hora de idear un vino?
OP: Más allá de las exigencias del mercado, a las que siempre estamos atentos, partimos de dos preceptos muy claros: la Calidad y nuestro Estilo, que son innegociables. Es la filosofía que día a día inculcó José Federico López (hijo del fundador y gran impulsor de nuestros vinos finos) y que se mantiene hasta el día de hoy.
Permanentemente estudiamos y debatimos ideas y propuestas que van surgiendo. Luego, con aquellas de mayor potencial, iniciamos un largo camino de desarrollo: en el mundo del vino nada se logra en poco tiempo. Desde el equipo de enólogos y en conjunto con el Directorio delineamos el nuevo producto para luego avanzar definiéndolo integralmente, desde sus características enológicas hasta su imagen y comunicación. Así surgieron recientemente, por ejemplo, el Chateau Montchenot 1983 y nuestros Champagnes Montchenot Rosé y López Dulce, entre otros.
DVyV: ¿Cómo definiría el auténtico estilo López?
OP: Para explicarlo nos remontamos casi tres décadas atrás. La industria vivió en los ‘90 el comienzo de un cambio muy grande en el estilo de vinos que se producía en Argentina. Los “vinos del nuevo mundo” habían llegado para quedarse.
Bodegas López decidió mantener el método de producción, un estilo clásico basado principalmente en el uso de tonelería grande (toneles y cubas de entre 5 mil y 35 mil litros de capacidad) y no barricas de 220 litros. En ellos la superficie de contacto entre el vino y la madera es menor, por lo que la transferencia de aromas y aportes de la madera también lo es, lo que permite un mayor tiempo de añejamiento.
Procuramos obtener amabilidad en los taninos y redondez plena, lo que hace que el color de nuestros vinos posea tonalidades más claras, producto de ese añejamiento más extenso. También buscamos equilibrio en la madurez de las uvas, para que sus alcoholes ronden los 12,5 - 13 grados. En síntesis: vinos equilibrados, suaves, fáciles de beber.
Como dijimos, nuestro Estilo demanda más tiempo de guarda en tonel para lograr un añejamiento correcto y ese equilibrio justo entre vino y madera, dando prioridad a los descriptores varietales. De modo que hoy estamos comercializando, por ejemplo, del Montchenot 10 años (el clásico), la cosecha 2008. Todos estos factores hacen que el resultado sea un vino de guarda con un sabor particular y fácil de tomar, que expresa mejor todas sus cualidades luego de ser correctamente decantado.
Pero este Estilo no refiere sólo a vinos: Bodegas López ha trabajado desde el inicio en mantener una conducta comercial justa y clara. Mantiene para todos los clientes una lista de precios única, uniforme.
Es el legado que nos dejaron quienes nos antecedieron, mucho trabajo, esfuerzo, aprendizaje y convicción de seguir con nuestro estilo, “El Estilo López”.
DVyV: ¿Vinos varietales o vinos de corte?
Si bien el mercado tradicional se inclinaba por los vinos de corte, como el Federico López o grandes clásicos nuestros como Chateau Vieux y Montchenot, los varietales son una opción para apreciar las virtudes de cada uva. Las preferencias del mercado han fluctuado entre unos y otros, y desde nuestros inicios atendemos estas variaciones ofreciendo productos que acompañan el gusto del consumidor, pero siempre respetuosos de nuestro estilo.
DVyV: ¿Se puede concebir la idea de un vino de guarda sin el paso por roble?
OP: Claro que se puede. Sin ir más lejos, los tintos de nuestra línea Xero no tienen paso por tonel y poseen un potencial de guarda de 5 años o más. Incluso hay tendencias que abrazan esa idea: lograr vinos de alta gama, 100% libres de roble en cualquiera de sus formas.
Es así que nuestra decisión de siempre fue utilizar para el añejamiento grandes toneles, donde el aporte de la madera es mucho más suave, progresivo y menos agresivo que en las barricas, buscando vinos con mayor definición varietal.
No hay dudas de que el paso por madera aporta al vino complejidad. Pero hoy no es condición inexorable para obtener un buen vino de guarda.
DVyV: ¿Hay algún vino en particular de los que elabora que le dé mayor placer hacer?
OP: La pasión que ponemos en el trabajo está presente en cada uno de nuestros productos. Pero hay un vino en particular que posee una emotividad muy fuerte: Federico López tinto Gran Reserva cosecha 2.000.
José Federico López fue el gran impulsor de nuestros vinos finos, y sus hijos, nietos y bisnietos quisieron homenajearlo creando este corte de Cabernet Sauvignon y Merlot. Cada uno dio lo mejor de sí en su elaboración y estamos seguros que estaría muy orgulloso del resultado.
DVyV: ¿Qué es un gran vino?
OP: Mi opinión es que un gran vino es aquel que se convierte en clásico. Puede haber infinidad de modas pasajeras, pero sobrevivir al paso del tiempo, permanecer en el gusto del consumidor por décadas e instalarse en su corazón es algo reservado para muy pocos: esos pocos son, para mí, los que merecen ser considerados “grandes vinos”.
DVyV: ¿Qué fenómenos ocurren dentro de los grandes toneles que utiliza López para añejar sus vinos?
OP: En los toneles se produce un proceso de microoxigenación: esto es un proceso de intercambio de oxígeno a través de los poros de la madera, que permitirá que el vino desarrolle un bouquet particular, con la formación de los conocidos aromas terciarios. Esto contribuye a lograr mayor suavidad y redondez en los vinos.
DVyV: ¿Por qué los vinos de López tienen la particularidad de poder ser guardados en botella por muchos años (casi eternamente)? ¿Se debe a la pregunta anterior?
OP: En gran parte sí. Como reza nuestro lema: “El tiempo y la paciencia dedicados al añejamiento los ponemos nosotros”. Controlar y cuidar cada proceso y dedicar el tiempo necesario al añejamiento, tanto en tonel como en botella, nos permite obtener vinos que pueden transitar muchos años de guarda y entregar su mejor expresión al momento de degustarlos. Este tipo de vinos es necesario decantarlos con suficiente antelación (al menos una hora) para disfrutarlos en su plenitud.
Por Diego Di Giacomo
diego@devinosyvides.com.ar
Sommelier - Miembro de la Asociación Mundial de Periodistas y Escritores de Vinos y Licores.


jueves, 7 de junio de 2018

Murió el bodeguero Carlos López, dueño de Bodegas López Se trata de unas bodegas icónicas de la provincia de Mendoza. Carlos Alberto fue la tercera generación de la familia bodeguera.


Carlos López ha sido una de grandes figuras de la vitivinicultura argentina. De bajo perfil y con gran compromiso social, el bodeguero llevó adelante López, y fue el impulsor de las grandes y reconocidas marcas que hoy tiene la bodega como: “Vasco Viejo” nacida en 1950, “Montchenot” (1966), gran clásico de la bodega y “Selección López” en 1973, vino que hoy se denomina“Malbec López”. 

Durante su trabajo en la bodega logró grandes hitos como en la década del ´70 incrementar en 200% sus exportaciones. "En ello incidieron los sucesivos recambios tecnológicos, y el aumento de la capacidad de almacenamiento de vinos finos. Pero el aspecto clave de este decenio fue la reafirmación de tres elementos interdependientes y fundamentales en la vida comercial de la empresa, y que hablan de su constante vocación de excelencia: calidad, marca e imagen", cuentan desde el establecimiento. Trabajó para lograr que sus vinos estuvieran entre los grandes clásicos y los´80 produce la incorporación de la cuarta generación familiar: Carlos Alberto y Eduardo López Laurenz, lo que lleva a la bodega a transitar varias décadas exitosas más. 

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, jueves 7 de junio de 2018.-