miércoles, 8 de julio de 2026

Mabellini Wines. La nueva expresión del Alto Valle.

 


Mabellini Wines.

Mabellini Wines. La nueva expresión del Alto Valle.

Con viñedos en Confluencia y Mainqué, la bodega impulsa una identidad patagónica que combina historia, mezcla de cepas y una enología de alto nivel.


En nuestro recorrido por la región del Alto Valle, la familia Mabellini abrió las puertas de su bodega, en la zona de Confluencia, Neuquén, para probar sus vinos y también los de otros pequeños productores de Río Negro y Neuquén.

Carlos Mabellini y su esposa Lorena Nicolás Creide compraron una chacra en Colonia Confluencia (una zona anexa a la capital de Neuquén) ubicada 1 km del río Limay, 300 metros del río Neuquén y 1,8 km del río Negro (que nace de la confluencia de los dos primeros, de allí el nombre de la colonia). La Chacra Confluencia abarca 6 ha, de las cuales 4,5 fueron plantadas con vid en 2017, reemplazando los frutales originales que la poblaban.

La decisión de plantar vid, se sostenía en un sueño con condimentos “genéticos”. Es que los abuelos de Carlos en 1928 llegaron al valle desde su Brescia (Italia) natal y se asentaron en un pequeño pueblo llamado Cinco Esquinas (a 13 km de esta chacra, pero del lado de la provincia de Río Negro). Allí encontraron que los ingleses del ferrocarril (llegado en 1902 a la estación Limay en Cipolletti) y la Compañía de Tierras del Sud habían instalado en 1908 una estación experimental con las que estudiaban las posibilidades agrícolas de la zona.

La puesta en valor se dio no solo por el ferrocarril, sino también por las obras hidráulicas diseñadas en 1890 por el Ingeniero italiano Cesare Cipolletti (quien había sido contratado en Mendoza por Tiburcio Benegas para el mismo metier) que permitieron construir el dique Ing. Ballester y los canales de riego, que se extienden hasta más allá de Valle Azul y riegan por gravedad más de 70 mil hectáreas.


Los Mabellini plantaron frutales, pero también vides, con cuyas uvas el tío Don Giovanni hacía unos 8.000 litros anuales de un vino que llamaban el “vino alegre”. El padre de Carlos, Pedro, nació en 1931 en La Picasa y su destino no fue hacer vino, sino que fue enviado a estudiar en La Plata, para volver como escribano, profesión que su hijo Carlos también adoptó.

En ese entorno Carlos Mabellini vivió tiempos felices en su infancia y, ya mayor, el vino pasó a ser parte de su vida, convirtiéndose en uno de los más importantes coleccionistas privados del país, con una impresionante cava subterránea que roza las 15.000 botellas.

Pero ese camino de enófilos consumados no iba a ser suficiente, Carlos recuerda que siempre le decía a su padre “tenemos que hacer vino” y este le contestaba “a vos no te gusta hacerlo, te gusta tomarlo”. El desafío estaba planteado y, junto a Lorena, tomaron una decisión que cambiaría el rumbo y en pocos años los ubicaría como protagonistas en la escena del vino de la Patagonia norte: plantar viñedos, construir desde cero una bodega y hacer etiquetas que pudieran competir en nivel con aquellas encumbradas que pueblan su cava.

Así fue como, en esta Chacra Confluencia de suelos aluvionales francos arenosos con un poco de todo lo que trajo el río, hay no solo viñedos, sino también una bodega reluciente, que luce quince impecables tanques de acero inoxidable con capacidades desde 5 a 15 mil litros y 10 huevos de cemento, más una sala con un ánfora y una cuba grande de cemento. Además, cuentan con tres grandes fudres Grenier, que sirven para fermentar, porque tienen tapa extraíble.

También destaca la sala de barricas francesas (de 500 litros) de las mejores marcas: Sylvain, Taransaud, Vernoy, Damy y Mercure, que más de un bodeguero de cualquier parte del mundo envidiaría. La enóloga es Valeria López (también patagónica, de Villa Regina, con paso por Fin del Mundo, Aniello y Pirri) quien, junto con la asesoría de Daniel Pi, desde hace cuatro años viene haciendo maravillas.

La bodega tiene capacidad para bastante más que las uvas de esta chacra, así que en 2020 compraron otra en Mainqué, región donde destacan bodegas como Chacra y Noemía, que eran compradoras del Pinot Noir. Incluye una bodega de 1 millón de litros construida en 1912 y por ahora abandonada, más 20 ha plantadas en 1912 y parcialmente renovadas en 1930 y 1970. Esa chacra tiene historia, fue plantada por los Verdecchia, luego pasó a la familia Sanz y, después del 2000, al enólogo local Kamada. Mabellini trabaja con el asesoramiento agronómico del reconocido especialista mendocino Marcelo Casazza.

Allí encontraron 112 filas de cepas mezcladas, que no sabían bien qué eran, pero un estudio ampelográfico develó como Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Zinfandel, Bonarda, Petit Verdot, Trousseau, Balsamina y Criollas, todas tintas. Este año se separó el Merlot (suman 4 ha de esta cepa), que era lo que estaba más impecable, con el cual hacen un lindo Mabellini Rosé de Merlot.

Entre ambas chacras suman 25 ha de viñedo propias (no compran uva a otros productores) y vienen creciendo en producción: de las primeras 7 mil botellas de 2021 pasaron a 15 mil en 2022, 23 mil en 2023 y 75 mil en 2024, con un horizonte de 100 mil botellas.

Los vinos Mabellini.

Elaboran en dos líneas, con varietales de Malbec, Chardonnay, Merlot y Pinot Noir: una reserva con paso por barricas y la otra Gran reserva con paso por fudres o tonel.

Recorriendo la bodega probamos muestras, comenzando con un Chardonnay 2026 elaborado con uvas de Confluencia, tomado del huevo de cemento, que está excelente. Lorena me contó que cuando lo probó el crítico inglés Tim Atkin, preguntó a la enóloga cómo lo hizo y consultó si el vino estaba en la carta del Restaurante Oviedo de Buenos Aires (especializado en pescados y mariscos). Cuando le contestaron que no, mandó en el momento una foto al dueño, Don Emilio Garip, para que lo sume. Ahí se dieron cuenta que le había gustado mucho y luego se enteraron de que le otorgó 94 puntos. Bueno, a mi esta 2026 me encantó, aún antes de conocer esta historia, y no me sorprendería que los supere.

También probamos el Gran Chardonnay desde la barrica de 500 litros en que está reposando la cosecha 2026. Es la misma uva, cosechada igual, pero que termina su fermentación en barrica Taransaud y hasta agosto se sigue haciendo batonnage. Seguimos con los Pinot Noir de Mainqué, cosechas 2026 (30% racimo entero, fermentado en fudre Grenier de 6.500 lt) y 2025 ya con 12 meses en fudre; los dos Malbec de Mainqué: el 2026 en huevo concreto y el 2025 concreto + fudre.

Durante el almuerzo tomamos los vinos ya embotellados, cuyas etiquetas muestran la confluencia de los ríos Limay y Neuquén y el nacimiento del río Negro, incluyendo las dos zonas de sus chacras: Confluencia y Mainqué.

Mabellini Gran Chardonnay 2024, con 11 meses en barrica (es un clon 95 plantado en Confluencia)

Mabellini Merlot Rosé 2024, sin madera, uvas seleccionadas en dos cuadros de Mainqué, vestido en hermosa botella.

Mabellini Pinot - Pinot 2024. 12 meses en barricas de 2º y 3º uso, mitad uvas de Mainqué y mitad de Confluencia, clon 115.

Mabellini Gran Pinot Noir 2024. 100% de Mainqué, selección masal de 70 años.

Mabellini Malbec - Malbec 2024 de Mainqué y Confluencia, con 16 meses de guarda en barricas.

Mabellini Blend de blancas 2024. Compuesto por Torrontés, Maticha Blanca, Semillón, Pedro Giménez, Moscatel rosado, de esas 102 hileras mezcladas que comentamos en Mainqué.

Mabellini Cabernet Franc 2022, uvas de Confluencia.


Mabellini Malbec 2023 con y sin crianza submarina. Se trata de una prueba realizada en conjunto con la Provincia de Río Negro consistente en sumergir un numero de botellas en las aguas del mar para observar su añejamiento, proceso que modifica la evolución del vino y logra un perfil más suave y complejo.

“Trabajamos día a día para ser lo más genuinos y auténticos posibles, sin copiar a ningún otro”

Ángel Ramos, Lorena y Carlos Mabellini.

Carlos Mabellini cumplió “el sueño del pibe”, y el tío Giovanni puede descansar tranquilo sabiendo que su sobrino no solo sigue su legado, sino que está decidido a hacer los mejores vinos posibles en ese mágico terruño del Alto Valle.

Publicado en

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

martes, 7 de julio de 2026

ESPAÑA CONDECORÓ A ALBERTO ARIZU CON LA CRUZ DE OFICIAL DE ISABEL LA CATÓLICA.

El ingeniero Alberto Arizu junto a Ramón Blecua Casas Cónsul General de España en Mendoza.
ESPAÑA CONDECORÓ A ALBERTO ARIZU CON LA CRUZ DE OFICIAL DE ISABEL LA CATÓLICA.

El ingeniero agrónomo, pieza clave de Bodega Luigi Bosca, recibió una de las máximas distinciones civiles que otorga el Reino de España. La entrega estuvo a cargo del cónsul general español en Mendoza, en un encuentro con familiares y amigos en Finca El Paraíso.



La ceremonia tuvo lugar en Finca El Paraíso, la histórica propiedad de la familia Arizu en Mendoza, en un encuentro íntimo del que participaron familiares y amigos. La distinción fue entregada por Ramón Blecua Casas, cónsul general de España en Mendoza.

Ingeniero agrónomo y referente central de Bodega Luigi Bosca, Alberto Arizu forma parte de una de las familias fundacionales de la vitivinicultura argentina. Con raíces españolas y una historia de más de 125 años en el país, la familia Arizu ha sido protagonista de algunos de los capítulos decisivos en la consolidación de Mendoza como uno de los grandes territorios vitivinícolas de Sudamérica.

A lo largo de su trayectoria, Arizu acompañó la evolución de Luigi Bosca desde su base histórica en Luján de Cuyo hasta su expansión y consolidación internacional, en un proceso que llevó a la bodega a posicionarse entre las casas familiares más reconocidas del vino argentino.

“Recibir esta distinción es un honor y estoy profundamente emocionado. Es un reconocimiento al trabajo y a la continuidad de un legado que atravesó cuatro generaciones, que encontró en Argentina una tierra de oportunidades y que mantuvo siempre vivo el vínculo con sus raíces españolas”, expresó Arizu durante el acto.

Creada en 1815, la Orden de Isabel la Católica distingue a personas e instituciones —españolas y extranjeras— por su contribución a las relaciones de España con otros países y a la cooperación internacional. A lo largo de su historia fue otorgada a jefes de Estado, diplomáticos, empresarios y referentes culturales.

En este caso, la condecoración reconoce no sólo una trayectoria personal, sino también una historia familiar profundamente ligada al vino y al vínculo entre España y Argentina, una relación que la familia Arizu ha sostenido durante generaciones.

Finca El Paraíso, la histórica propiedad de la familia Arizu en Mendoza.

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Publicado en VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2026/07/alberto-arizu-cruz-isabel-la-catolica/

https://vinomanos.com/

*** Imágenes: VINÓMANOS.

Destacado color amarillo de VINÓMANOS.

sábado, 4 de julio de 2026

Estancia Chimehuin: la historia de un viñedo entre Junín y San Martín de los Andes.


Estancia Chimehuin: la historia de un viñedo entre Junín y San Martín de los Andes.

En la Estancia Chimehuín, a pocos kilómetros de San Martín de los Andes, un pequeño viñedo familiar crece en un territorio donde no existen manuales ni certezas. Entre noches de heladas, variedades en experimentación y una apuesta colectiva por el sur neuquino, el vino comienza a escribir una nueva historia en la Patagonia andina.

Mientras la mayoría duerme, Clara Rubio suele estar atenta al termómetro. Entre octubre y abril, las noches en la Estancia Chimehuín pueden convertirse en una carrera contra el frío. Las heladas no dan tregua y cuidar las vides implica encender motobombas, controlar el agua y vigilar cada rincón del viñedo hasta el amanecer.

A unos 50 kilómetros de San Martín de los Andes, en un paisaje dominado por montañas, ríos y bosques, el vino parece, a primera vista, un protagonista inesperado. Sin embargo, hace algunos años, un grupo de personas decidió preguntarse qué ocurriría si las vides encontraban aquí su lugar.

Sin antecedentes previos ni información disponible para consultar, el proyecto comenzó como un experimento: once variedades plantadas para descubrir cuáles serían capaces de adaptarse a uno de los rincones más australes y desafiantes de Neuquén.

Hoy, tras años de observación, trabajo artesanal y aprendizaje constante, Pinot Noir, Merlot, Malbec, Chardonnay, Gewürztraminer y Sauvignon Blanc son las variedades que mejor expresan el potencial de este pequeño viñedo familiar. Pero, más allá de las cepas, la verdadera historia está en el vínculo cotidiano con el territorio, en las decisiones tomadas a pulmón y en la convicción de que cada cosecha es también una forma de explorar un paisaje que todavía tiene mucho por revelar.




Un experimento sin antecedentes.

«El proyecto vitivinícola fue impulsado por los dueños anteriores de la estancia. La idea era incorporar una producción más intensiva en un campo de mil hectáreas y las opciones eran arándanos o vides. Finalmente se decidieron por la vitivinicultura y trabajaron junto con el INTA para poner en marcha un proyecto experimental”, nos cuenta Clara Rubio, ingeniera agrónoma quien revela que la plantación original fue en 2004.

Ella nos relata que era el primer viñedo de esta zona del sur neuquino, así que no había antecedentes ni información sobre cómo podía comportarse la vid en estas condiciones. Por eso plantaron once variedades distintas —entre ellas Cabernet Franc, Bonarda y Tempranillo— para observar cuáles lograban adaptarse mejor.

Buscaron un sector con buena orientación y la mayor cantidad posible de horas de sol. El objetivo inicial era desarrollar unas diez hectáreas, pero el terreno de montaña fue imponiendo sus propios límites.

“Cuando llegué encontré un suelo con muy poca estructura. Hubo que empezar prácticamente desde cero: mejorar la capacidad de retener agua y nutrientes, incorporar materia orgánica, favorecer el desarrollo de microorganismos y fortalecer las raíces. Al principio las plantas sufrían muchísimo el frío y hubo que trabajar mucho para ayudarlas a crecer”, detalla Clara.

Las super variedades.

“Con los años vimos cuáles eran las variedades que realmente completaban su ciclo y alcanzaban los niveles de madurez necesarios. En este viñedo, entre las tintas, las que mejor responden son Pinot Noir, Merlot y Malbec. Entre las blancas, Chardonnay, Gewürztraminer y Sauvignon Blanc”, agrega.

También probaron Riesling durante mucho tiempo, pero nunca alcanzaba la madurez que necesitaban. “La planta producía bien, pero la uva no llegaba al punto justo antes de comenzar a desgranarse. Ahí entendimos que, por más interesante que fuera la variedad, este no era su lugar”, explica.

Si hay algo que resalta Clara es que en este lugar el pronóstico es clave. “Acá no tenemos luz de red, trabajamos con agua de vertiente y, además, no existe un período libre de heladas. Desde octubre hasta abril vivimos pendientes del pronóstico”.

Así en esa época del año, Clara y su equipo cada noche, salen a recorrer el viñedo. “Ponemos en marcha motobombas a explosión y activamos el sistema de riego por aspersión para proteger las plantas. Son jornadas de nueve o diez horas de helada durante las que cualquier cosa puede fallar”, revela.

Durante mucho tiempo, además, no tenían suficiente disponibilidad de agua. “Dependíamos únicamente de las vertientes, que con los años de sequía fueron disminuyendo cada vez más”, sostiene.

"Los viñedos en Estancia Chimehuin reflejan que, con esfuerzo y previsión, esta región puede convertirse en un nuevo polo vitivinícola". Clara Rubio Ingeniera agrónoma.

El 2023, el año más difícil.

En 2023 vivieron uno de los momentos más duros del proyecto. “Habíamos trabajado durante toda la temporada y faltaba apenas un mes y medio para la cosecha cuando llegaron cuatro heladas consecutivas. No alcanzó el agua para defender el viñedo y perdimos toda la producción”, recuerda.

Fue un golpe muy fuerte porque detrás de esa cosecha había meses de inversión, dedicación y trabajo. A partir de ese momento, decidieron hacer una perforación para contar con una fuente de agua propia que permitiera enfrentar mejor las heladas futuras.

A partir de entonces, pudieron incorporarse al calendario oficial de vendimias porque empezaron a tener una producción continua. “En realidad fue el propio Gobierno de Neuquén el que se acercó para invitarnos a participar. Al ser el primer viñedo de esta zona entendieron que podía ser una forma de fortalecer el turismo y mostrar que esta actividad también está creciendo en el sur de la provincia”, resalta Clara.

Y nos cuenta que ellos no hacen turismo de manera organizada. “Si alguien quiere conocer el viñedo puede visitarlo, pero la estancia es un establecimiento privado y nuestro foco sigue siendo la producción».

Sobre el vino, revela que las uvas las envían a la bodega Estepa, en Río Negro, donde el enólogo Marcelo Miras realiza toda la elaboración. Él recibe nuestra producción, hace el vino y luego nos entrega las botellas terminadas.

“Para nosotros sería muy difícil elaborar acá. No tenemos energía eléctrica de red y, además, en esta zona hay muy poca mano de obra especializada. Las tareas de poda, desbrote, fertilización y manejo del viñedo requieren personal con experiencia, por eso contratamos gente del Alto Valle para esos trabajos específicos”.

Al mismo tiempo, toda la producción está atravesada por un fuerte compromiso con el ambiente. Hace seis años comenzamos la transición hacia un manejo orgánico y desde hace tres contamos con la certificación.

Todavía estamos evaluando cómo seguirá ese proceso en el futuro, pero hay algo que no va a cambiar: queremos mantener buenas prácticas agrícolas que reduzcan al máximo el impacto sobre el entorno y respeten el equilibrio natural de la estancia.

Juan Delicias Magazine.

https://juandeliciasmagazine.com/estancia-chimehuin-la-historia-de-un-vinedo-entre-junin-y-san-martin-de-los-andes/

martes, 30 de junio de 2026

El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Alto Valle de Río Negro y Neuquén.


El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

El estado de la vitivinicultura en la región.

Esta vez El Ángel del Vino se lanzó a recorrer bodegas en una zona que le es bien conocida por lazos familiares (abuelos) que se establecieron allí hace un siglo y por haberla visitado cada año durante la niñez y adolescencia, viendo y admirando las tareas que se llevaban a cabo en un chacra prototípica de las de la región, donde además de las tradicionales peras y manzanas se cultivaban unas pocas hectáreas de viñedos, se hacían vinos caseros y se enviaban uvas a una cooperativa llamada La Picasa.

El río Negro nace de la unión de los ríos Limay y Neuquén, en la región conocida como Confluencia, que hospeda a las ciudades de Neuquén y Cipolletti, y desemboca en el océano Atlántico en las inmediaciones del Balneario El Cóndor, a 30 km de Viedma, la Capital provincial.


La configuración geográfica del valle del río Negro ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia, habiendo el cauce del río experimentado desvíos y crecidas (como la que en 1899 arrasó con el primer asentamiento de lo que hoy es General Roca) que han modificado y formado los suelos de dichas zonas.

Otra influencia en los suelos se debe a que en las inmediaciones del río Negro las rocas evidencian la presencia de ambientes continentales, que luego fueron inundados por una transgresión proveniente del océano Pacífico durante el Cretácico inferior, cuando la Cordillera de los Andes era apenas una cadena de volcanes que no interrumpía la llegada del mar desde el oeste. Con posterioridad y como consecuencia de la subducción de la placa tectónica pacífica por debajo de la placa tectónica sudamericana, el terreno se elevó hacia el oeste, impidiendo para siempre la llegada de aguas del océano Pacífico (izquierda, en la figura siguiente).

Cerca de finales del período Cretácico, el valle del río Negro fue inundado nuevamente por el mar, aunque en este caso proveniente del océano Atlántico (derecha, en la figura). En un tiempo posterior, el mar se retiró, dando lugar a la depositación de sedimentos continentales.

Una característica del valle es que el mismo se ubica entre dos estribaciones denominadas "bardas" que son el borde de la meseta que se fue erosionado, principalmente, por el agua del río al formar el valle, aunque en la actualidad el río ocupa una mínima parte de la extensión entre ambas bardas, aún así es el más caudaloso de la Patagonia Argentina; pero durante el proceso de deshielo de la última glaciación, hace unos 10.000 años su caudal era imponente, ocupando por completo el espacio del actual valle.

 

A lo largo de su recorrido llama la atención la riqueza de plantaciones frutales en toda la extensión, facilitada por la construcción del canal grande, un curso de agua artificial que transporta aguas del río Neuquén, desde la localidad de Barda del Medio, que son utilizadas para el riego por inundación. Esta mega obra hidráulica extiende el valle fértil del río varios kilómetros hacia el norte y da sustento económico a la región (Navarro Floria y Nicoletti, 2001).

La Historia.

La actividad vitivinícola está profundamente vinculada con el crecimiento de cada una de las poblaciones que tras la Conquista del Desierto se fueron creando a lo largo del río Negro y durante muchos años fue un importante motor en la economía de la región. 

Las plantaciones de vides fueron para los colonos, que llegados de Europa iban poblando las distintas ciudades del Alto Valle, Valle Medio y del Valle Inferior, una de las alternativas productivas más rápidas y efectivas al momento de buscar darle rentabilidad a los proyectos de crecimiento que cada uno de ellos traía en sus valijas (ver nota). Así, la provincia de Río Negro llegó a contar con casi 300 bodegas en marcha en poco tiempo elaborando vinos comunes que en aquellas épocas era a lo que se volcaba la importante producción de uvas para vinificar.

Sin embargo, 1930 encontró a los productores vitícolas con un panorama muy desalentador ya que la uva prácticamente no tenía precio y, en consecuencia, los ingresos para las familias eran escasos. Pero, pese a las dificultades, quienes habían apostado a esta producción encontraron la vuelta para salir adelante y de esa forma se fueron conformando en la provincia distintas cooperativas de trabajo que permitieron nuclear a los productores, entregar su producción y seguir elaborando vinos, cambiando de esta manera la rentabilidad final.



Reglamento Cooperativa La Picasa y foto Coop. Limay.


Hasta cerca de 1980 la producción de vinos en la región se mantuvo en crecimiento pero nuevamente ese año se produjo otro fuerte golpe para los productores de uvas para vinificar muchos de los cuales optaron por erradicar los viñedos y volcarse a la producción de frutas como peras y manzanas, mucho más rentables que las uvas por esos años. Tras la desaparición de los viñedos una a una fueron cayendo las bodegas.

Los cambios en los hábitos de consumo fueron otro de los factores que afectaron a las bodegas de la zona que seguían elaborando vinos comunes de mesa mientras los mercados exigían una mayor calidad. Esto también incidió en la desaparición de otro importante número de bodegas que no pudieron adaptarse a las nuevas exigencias. De las 18.000 hectáreas de viñedos que estaban implantadas en toda la provincia el número se redujo a 1.659 ha en 265 viñedos, según datos del INV del año 2018 (en Neuquén se suman 1.758 ha y 88 viñedos) que se encuentran implantadas con uvas para vinificar y uvas de mesa, en todos los casos con variedades requeridas por los mercados consumidores.

Las variedades más cultivadas son: Malbec (21% en RN y 37% en NQN), Merlot (16% en RN y 14% en NQN) y Pinot Noir (8% en RN y 13% en NQN).





Variedades Neuquén Variedades Río Negro

Variedades en % en Neuquén y Río Negro (INV 2018).

La actualidad y el futuro.

Los cambios fueron rápidamente aceptados por otras bodegas que se han ido transformando en referentes de los vinos de muy buena calidad que se elaboran en la región. Sin embargo, un dato que no deja de ser llamativo es la apuesta sobre la que han avanzado un importante número de productores vitícolas que ahora no sólo producen uva de calidad que entregan a las bodegas de la región, sino que al mismo tiempo se han transformado en pequeños elaboradores de vinos, también apostando a una buena calidad final del producto.

Así, es posible ver desde el extremo oeste del Alto Valle hasta el Valle Inferior el surgimiento de bodegas que manejan un volumen de producción que oscila entre los cinco mil y los 15 mil litros pero con una fuerte apuesta a la calidad del producto. Muy lejos quedaron las viejas bodegas que contaban por millones de litros su producción anual.

 

Bodega Noemía (recuperación de Bodega Napolitano).

En el INV figuran 29 bodegas registradas en Río Negro y 11 en Neuquén (datos 2021, sin contar vinos artesanales ni caseros). En la zona del Alto Valle, de ambas provincias. logramos visitar 10 de ellas: Aniello, Agrestis, Dominio de Freneza, Fin del Mundo, Gennari, Humberto Canale, Infinitus, Malma, Noemia y Familia Schroeder. No es poco, un 25 % es una muestra bastante representativa y pronto iremos publicando notas sobre la actualidad de cada una de ellas.

Si bien algunas tienen varias décadas en la zona, la mayoría de estas bodegas comenzaron su trabajo en las últimas dos décadas, con un aprovechamiento de las viejas plantaciones de vides de Río Negro que fueron reacondicionando, mientras que en Neuquén son todas nuevas plantaciones. En ambos casos se han incluido variedades óptimas para la elaboración de vinos que han demostrado las mejores condiciones para adaptarse al lugar.

La coincidencia es plena en este sentido, la actividad vitivinícola puede ser rentable si se logra unificar la producción en la elaboración; aprovechando además las excelentes condiciones de tierra y clima que tiene esta región, que la han llevado a posicionarse a nivel nacional e internacional por la calidad de sus vinos, y a ser una zona que se mira con mucho interés por parte de capitales comienzan a instalarse en la región.

Fuentes:

Este artículo ha sido en parte preparado compaginando párrafos publicados por los siguientes autores, a los cuales damos nuestro reconocimiento y sincero agradecimiento:

de Archuby, Salgado, Brezina, Casadío, El Ojo del Cóndor Nº 7 (10-15), IGN, 2016

La viticultura en Río Negro. Diario Río Negro on line.

Informe vitivinícola de la región Sur de la Argentina. INV 2018.

Si leíste esta nota quizá te interese también su continuación: 5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén

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https://angelyvino.blogspot.com/2021/10/el-vino-en-el-alto-valle-de-rio-negro-y.html

Publicado en Ángel y vino.

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