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domingo, 28 de mayo de 2023

Aporte a productores vitivinícolas beneficia a rionegrinos.


NOTICIAS.

Aporte a productores vitivinícolas beneficia a rionegrinos.

El Ministerio de Desarrollo Social de la Nación destinará $500 millones para asistir a unos 4.000 productores vitivinícolas familiares de hasta 10 hectáreas que hayan sufrido pérdidas por contingencias climáticas. Así lo informó este viernes la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar). Río Negro está entre las provincias beneficiadas.

El dinero será administrado por la Coviar a través de los Centros de Desarrollo Vitícola (CDV) en alianza con el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) a nivel país. El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) será el encargado de controlar la supervisar los viñedos afectados.

Los productores beneficiados deberán trabajar bajo una estructura familiar en Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta, Rio Negro y Neuquén; y que hayan sufrido pérdidas por contingencias climáticas y se encuentren en situación de vulnerabilidad social. La ayuda se entregará como Aportes No Reembolsables (ANR) de entre $80 mil y $160 mil, dependiendo del daño sufrido y la cantidad de hectáreas afectadas.

El dinero deberá ser destinado a cubrir el costo de las tareas de poda y fertilización, asegurando su cumplimiento mediante la asistencia técnica y el seguimiento de los técnicos de la Coviar y el INTA, a través de los CDV de las distintas zonas vitivinícolas del país. Para un productor que llegue al monto máximo de $160 mil de beneficio, este aporte le permitirá solventar los gastos de cinco hectáreas de su viñedo, logrando de esta forma recomponer su estructura productiva afectada por las contingencias climáticas sufridas, estimó la entidad público-privada.

Con la presencia de la ministra de Desarrollo Social, Victoria Tolosa Paz, el presidente del INV, Martín Hinojosa, y el presidente de la Coviar, Mario González, se realizó en la Enoteca de Mendoza la firma del convenio de cooperación para la entrega de aportes no reembolsables. «Queremos llegar directamente al pequeño productor y nos proponemos seguir trabajando con Coviar para llevar asistencia y apoyo a todos los viticultores; porque si un productor abandona la actividad, Argentina pierde capacidad productiva», afirmó Tolosa Paz.

Según Tolosa Paz, «el desarrollo social es aquel que potencia la generación de trabajo y que fortalece las capacidades de nuestra comunidad productiva». «Queremos que la vitivinicultura argentina no se detenga porque es fundamental en la generación de riqueza y de divisas, y además fomenta el empleo y el arraigo en muchas provincias del país», completó la ministra.

«Para el sector primario, que ha sufrido mucho este año las duras heladas y el granizo, esta ayuda es un aliciente muy importante», agregó González, quien destacó el rol estratégico que tendrán los CDV. Por su parte, Hinojosa afirmó: «La realidad de la cosecha 2023 nos compromete, hoy más que nunca, a estar cerca y acompañando a todos los productores argentinos. Los productores son el motor del desarrollo económico». Frente a las contingencias climáticas es que muchos productores se vieron fuertemente afectados, colocándolos en condición de vulnerabilidad al restringirse sus ingresos. Por ello, completó Hinojosa, «entendemos la importancia de generar acciones conjuntas para los pequeños productores».

Noticia publicada en ADN RÍO NEGRO.

https://www.adnrionegro.com.ar/2023/05/aporte-a-productores-vitivinicolas-beneficia-a-rionegrinos/

viernes, 10 de marzo de 2023

La vendimia más chica de la historia: bodegas de la región ante los desafíos del cambio climático.

 

La escasez de lluvias, sequía, granizo y heladas tardías en distintos puntos del país golpearon duro a la vendimia. El Instituto Nacional Vitivinícola (INV) anunció la previsión de cosecha más baja de los últimos 50 años. En la región se adelantó con mermas muy importantes para la mayoría y hubo pocos pudieron sostener los volúmenes gracias a sus sistemas de defensa. “Estamos con desafíos climáticos a nivel global, intensos y hay que prepararse”, es la expresión común de los bodegueros de Río Negro y con Neuquén.

A fines de octubre de 2022 una helada tardía golpeó a los productores de uva de todo el país. En nuestros valles fueron 7 horas de mucho frío y ni los establecimientos con tecnología para hacer defensa pudieron frenarla.

En febrero, con la cosecha lista para levantar, otra noche fría afectó los viñedos. En el valle de Uco, Mendoza, ocurrió algo inédito: los productores tuvieron que prender los calefactores para salvas las uvas. (Ver recuadro)


La mitad de los viñedos se dañaron.


El INV anunció una reducción del 52% para la producción de uvas para el sur del país los datos obtenidos, luego del trabajo de campo realizado hasta el 15 de febrero, y muestran una estimación de producción de uvas para el sur del país, con una reducción del 52%. Esto se calculó sobre los 170.688 quintales que se cosecharon el año pasado y los 81.700 quintales que se espera cosechar esta temporada.

El presidente del INV, Martín Hinojosa, explicó que las contingencias climáticas, “nos llevarán a tener una de las vendimias más bajas de los últimos años; el clima nos está castigando cada vez con más frecuencia y frente a ello deberemos comenzar a trabajar en defensas efectivas y modernas que nos permitan darle lucha y seguir produciendo”.

Desde San Patricio del Chañar, Julio Viola uno de los propietarios de la bodega Malma relató que en su caso, la vendimia se adelantó unas dos semanas por cuestiones climáticas y terminaron rápido por la poca uva. “Es algo atípico pero para la calidad de los vinos la uva es excelente, sana, equilibrada”, dijo. Y agregó que tienen sectores con defensa de helada y pudieron proteger parcialmente el campo, aunque tuvieron pérdidas.

El viñedo de Malma es uno de los más fríos de El Chañar, por eso se adaptaron e invirtieron en defensas, pero asegura que “no es común que las bodegas de acá tengan, siempre fue una zona libre de heladas. Pero en los últimos años vemos que se pone más extremo el clima. Hay días más calurosos y días más fríos. Desde el ‘85 creo que no pasaba una helada en febrero y ahora se dio”.


El testimonio de los bodegueros más dañados.


En Fernández Oro, Cervantes y en Valle Medio, muchas bodegas chicas perdieron casi toda su cosecha. Es el caso de Gaspar Ratrilla, de Bodega Aonikenk, que busca contra reloj la manera de cosechar las pocas uvas que quedaron. “Estamos arrancando la cosecha y por más que tengamos muy poco nos cuesta conseguir cosechadores. El daño de la helada de primavera fue muy grande. Ahora, con la uva, lista heló de nuevo. Tenemos muy pocos kilos y lo que queda lo cuidamos porque se lo están comiendo las palomas, no podemos levantarla todavía”, dijo.

La falta de personal para los trabajos en campo también es un factor que afecta a todo el país, con hileras raleadas y más diferencias entre los racimos , la cosecha se vuelve compleja y más costosa.

Por eso en Valle Medio, algunos productores que salvaron algo de uva, piden 150 pesos por kilo pero la cosecha la debe hacer al bodeguero. (Ver recuadro)

Las bodegas más grandes de la región incorporaron la cosecha mecanizada hace algunos años.


Una cosecha más corta por la uva escasa.


El enólogo Horacio Bibiloni de bodega Canale, de General Roca explicó que en su caso empezaron la cosecha el 22 de febrero y para fines de marzo terminarán. Será una cosecha corta, hay menos uvas y la madurez se adelantó por las altas temperaturas .

“Se comprime la cosecha, en condiciones normales hubiésemos tenido un parate entre variedad y variedad y terminábamos en abril. Estamos con un 50% de un volumen normal de cosecha. Fue grande la merma. Cuanto más al sur, más merma pero afectó a todo el país”, sostuvo.

La elaboración de vinos será menor, pero normalmente las bodegas trabajan con stock técnico. Al tener volumen de vino en guarda, por más que haya menos elaboración, si la próxima cosecha es buena recuperarán el stock, no se quedarán sin vino.

Viñedos

1.551
Las hectáreas en producción en Río Negro. Sólo el 5 por ciento cuenta con sistema de defensa de heladas,

“La disminución no se ve inmediatamente y juega también en la ecuación, los volúmenes de venta y la exportación que se pueda concretar”, explicó Bibiloni.

En Río Colorado, la Bodega Trina, adelantó la cosecha pero “con una fruta increíble”, dice Ezequiel Naumiec, el propietario. Dice que tuvieron mucha suerte porque no los agarró la helada, ni la piedra que cayó allí.

“Un muy pequeño porcentaje de los bodegueros de la Patagonia tienen defensa de helada. La defensa por aspersión es lo único que sirve, yo prendí fuego y no defendimos nada. Las heladas nos vienen castigando hace un montón, pero lo que pasó es que esta fue muy larga, duró 6 o 7 horas. Ese paredón frío no lo parás con nada”, aseguró.

Suma también que el verano fue difícil. Hizo mucho calor tuvieron 40 grados en la chacra, eso genera deshidratación. Ezequiel Naumiec, hizo una lectura sobre el cambio climático y como afecta a sus negocios.

“Hay que entender que se vive del medio ambiente y tenemos que empezar a cuidarnos. Hacemos vinos orgánicos, con una mirada ecológica y nos hace seguir a fondo con esto: nos debemos al 100 por a la naturaleza”, concluyó.


Crece la compra de uvas: de 150 a 250 pesos el kilo.


Ante un escenario con poca uva para vinificar -y con pocos lugares para conseguirla porque las heladas golpearon a todos por igual- el productor que tenga es tentado en estos días por los bodegueros.

Los precios varían según la variedad y la escasez los tira hacia arriba

Algunos productores chicos del Valle Medio piden 150 pesos por el kilo de uva , pero el comprador debe hacerse cargo de levantarla.

Es que el costo de cosecha será esta vez más caro, porque el trabajador tendrá que esforzarse mucho más, con hileras raleadas y menos racimos en la planta.

Otros productores estiman que por el kilo de la variedad Malbec, la más búscada, se pagarán 250 pesos.

En Mendoza, algunos lotes ya se vendieron a $ 300 y escasean las uvas blancas.

De todos modos, vale aclarar que el precio cambia según la variedad.


Inédito: calefactores encendidos en febrero.


El cambio climático produce fenómenos inéditos y que asustan: en Mendoza encendieron los calefactores en pleno febrero para defender a los viñedos de las heladas.

Alcides Llorente es ingeniero agrónomo, un referente de la vitivinicultura regional y se muestra sorprendido por las variaciones abruptas del clima.

“En 50 años que llevo en esta actividad no he registrado accidentes climáticos, extemporáneos, como las heladas de octubre, heladas tempranas ( por la evolución vegetativa de la planta) y heladas tardías o tempranas en el año, que provocaron importantes daños en la producción”, explicó a Río Negro.

Indicó que “las heladas primaverales encuentran al brote en pleno crecimiento y racimos con pequeños granos. Las de finales del verano u otoño dañan a la vegetación y secan al racimo”.

Llorente dijo que la vid es muy susceptible a la helada. “En pleno crecimiento, octubre y noviembre, con un grado bajo cero por al menos dos horas, queman brotes y racimos”.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

10/03/2023.

https://www.rionegro.com.ar/economia/la-vendimia-mas-chica-de-la-historia-golpea-a-las-bodegas-de-neuquen-y-rio-negro-2787214/

sábado, 10 de diciembre de 2022

Lamento bodeguero en Río Negro: pocos racimos tras las heladas y temor por el vino.

Foto Andrés Maripe.

Lamento bodeguero en Río Negro: pocos racimos tras las heladas y temor por el vino.

El daño está a la vista en los viñedos de Río Negro. Hubo rebrotes, pero traen poca uva. Viñateros, funcionarios y técnicos describen el escenario que vendrá.

Los viñedos de la región lucen hoy con brotes largos, de un verde muy vivo. Pero a los viñateros no los entusiasma esa imagen. Todo lo contrario. Al correr las hojas con sus manos, los racimos no aparecen, desaparecieron con las heladas tardías. Los pocos que se ven surgieron por los rebrotes. Se habla de pérdidas del 70 al 100% y el gran interrogante es si escaseará el vino, ya que el daño abarcó a todas las provincias productoras. No habrá dónde ir a buscar uvas para compensar lo que falte.

“En Río Negro hay 33 bodegas y la pérdida en el volumen de vinos la vamos a ver a en julio del 2023”, indicó Carlos Banacloy, ministro de Producción. “Al tener un daño tan grande en la región, ya no habrá alternativa de ir a buscar uvas a Neuquén o a San Juan, por ejemplo, porque allá el castigo fue similar o mayor”, añadió el funcionario. 

Río Negro tiene 1.551 hectáreas de vid distribuidas en 237 viñedos, según los datos de la secretaría de Vitivinicultura. Solo el 5% tienen sistemas de defensa contra heladas. La mayoría de las bodegas son medianas y chicas y la única grande equivale a una pequeña de Mendoza.

Un productor chico de la provincia, que genera 10.000 botellas anuales, caería el próximo año a 2.000 con estas estimaciones de daños. Con ese capital tiene que sostener la producción. Y tras el impacto de la helada, debe seguir con las tareas culturales, con los desbrotes, poniéndole más costos a la vid.

La helada es tiempo y temperatura. Vos podés poner la mano en el freezer y no pasa nada. Ahora, si la dejás un rato, se te congela”. Horacio Bibiloni, enólogo de bodega Canale.

“Fue catastrófico lo de la helada de la noche del 31 de octubre”, explica Ricardo Tello, de la bodega San Sebastián, ubicada en la barda norte de Cervantes. No hubo leña para quemar que les alcanzará para cubrirse de una helada que arrancó a la medianoche, llegó hasta los -6° y se sostuvo durante 8 horas. El daño fue casi total porque todas las variedades estaban brotadas y florecidas.

En San Sebastián esperan salvar algo con el rebrote, pero Tello ya estima un incremento en el valor del vino por la merma en las cosechas. “Sumále la inflación, suba de insumos como corchos, botellas, cajas. Y en la cosecha, el costo será más elevado porque al trabajador no le rinde con pocos racimos, tiene que andar mucho más”.

El daño en viñedos del Valle Medio.


El impacto fue más leve para algunos viñateros del Valle Medio. Gerardo Costaguta, de la bodega Enclave Sur, formada por cinco socios, habló de pérdidas del 30 al 40%. Vio “mucho corrimiento” en Malbec y poco grano en el racimo, aunque no tanto en Cabernet Franc y Pinot. “No sabemos qué va a pasar con la calidad”, alertó.

Enclave Sur elabora 12.000 litros anuales en 45 hectáreas. A otros productores de la isla la helada los dañó más fuerte.

Canale, con más espalda.

Distinto es el caso de las bodegas con espaldas más anchas, como es el caso de establecimiento Humberto Canale, que tienen stock técnico para afrontar coyunturas críticas. La bodega elabora 1.600.000 litros anuales, un 60% se destina al mercado interno y el 40% se exporta.

Horacio Bibiloni, enólogo del establecimiento, dijo que todavía es muy difícil estimar qué volumen van a perder porque el daño no es lineal, no depende de la superficie afectada sino de la evolución que muestre la planta y lo que pase con cada variedad.

En los viñedos de Canale trabajó un plantel de 80 trabajadores en la noche de la helada fatal, que duró ocho horas. Hay pérdidas pero esperan todo lo que puedan traer los rebrotes. 

“Hay algunas que reaccionan mejor y los brotes vuelven con racimo, es el caso del Pinot, pero otras vuelven sin nada”, aclaró.

Sobre fines de enero tendrán una proyección más clara de cuánto ha sido la merma en cada variedad.

La mayor producción de Canale es en Malbec y luego sigue el Merlot. Todos sus viñedos nuevos son en Pinot Noir, que es su apuesta para los próximos años.

Babiloni dijo que se abastecen también con un 30% de uva que compran a productores locales, que igual fueron dañados.

Todas las bodegas, en condiciones similares por el daño.


“Vamos a estar todas las bodegas medianamente iguales, entonces, salir a compensar la disminución de cosecha captando uva que entraba a otras bodegas no es la mejor estrategia porque va a generar distorsiones en los precios, movimientos en el mercado que no son los deseados. Y en la medida en que Canale tenga stock técnico, el abastecimiento del vino para el año que viene lo tiene asegurado”.

El enólogo de bodega Canale consideró que ante el escenario de daños hay que ser cuidadosos con las especulaciones, porque “en algunas variedades no habrá nivel de uva pero esto no es directó, automático y significará que en mayo del próximo año no habrá vinos para vender”.

Viñedos 1.551. Las héctareas destinadas a la vitivinicultura en Río Negro, con mayoría de bodegas chicas y medianas.

Dijo que el daño está, existe y es general. “Cuando se trata de granizo, el daño es puntual. Algún viñedo o cuadro se ha visto afectado, entonces podés salir a compensar con viñedos propios o comprando a terceros. Pero ahora, como el daño helada se dio en toda en toda la provincia, salir hoy a querer comprar uva es distorsionar el mercado y eso no favorece a nadie”.

Ante el escenario muy complejo y con una cosecha difícil de estimar, los bodegueros rionegrinos están expectantes con lo que pueda suceder en el 2023.

La voz de un bodeguero dañado.


Ricardo Tello tiene 39 años, la misma edad de la chacra que compraron en la barda norte de Cervantes para producir uvas y desde hace 20 años elaborar vinos.

Es el enólogo de Viñedos San Sebastián y ante la consulta de este diario por el impacto de las heladas tardías se ataja con un “fue catastrófico”.

Dice no tener recuerdos de una helada tan fuerte y prolongada.

Sin sistema de defensa activo, lo que hacen es rastrear y riego en cuadros cuando hay pronóstico malo, al que suman en su momento fuego con leña.

“Íbamos para una cosecha record, viña en plena producción, cuatro heladas superadas… Pero ese día, el 30 de octubre, ya tenímos -1,5° . Pasamos toda la noche combatiendo. A las 3 ya teníamos -6°”, cuenta Ricardo. No hubo leña que alcance ni modo de frenarla.

El daño fue tan grave que están armando de vuelta la planta.

“Acá me tenés, ajustando las ramas de los rebrotes -explica a Río Negro con voz pausada desde el celular- para ver cuánto es lo que salvamos”.

Apuesta a los rebrotes porque la planta “nunca te deja en banda”.

Banacloy: «El daño lo veremos en julio del 2023»


Carlos Banacloy, ministro de Producción de Río Negro, indicó que por el daño que dejaron las heladas tardías habrá menor producción de vinos regionales, un cuadro que los bodegueros no podrán revertir con la compra de uva a terceros, ya que todas las provincias productoras fueron afectadas.

Calificó de graves a a los daños, del orden del 70 a 100%.

“Por un lado tendremos esta nueva coyuntura con uva escasa y a productores que tendrán menores ingresos; y por otro todo, lo que originará a nivel comercial el no disponer de las materias primas para abastecer a los mercados”.

En cuanto a la pérdida en el volumen de vinos, sostuvo que la incidencia va a ser alta y que “la vamos a notar a partir de julio del 2023, que es cuando se liberan los vinos de la cosecha que viene. Pero al ser un daño tan grande el que tuvo la región, ya no habrá alternativa de ir a buscar uva a Neuquén o San Juan, por ejemplo, porque allí las pérdidas fueron similares o mayores. No hay forma de reemplazar”.

El ministro explicó que hoy se está consumiendo el stock de vinos de temporadas pasadas, principalmente de la liberación de vinos del 2020/22, que ocurrió en junio pasado.

Se mostró optimista por el comportamiento que viene mostrando el sector y destacó que este año se sumaron 100 hectáreas nuevas a las 1.600 existente, un número no se daba desde hace 20 años. Para apuntalar el proceso, advirtió que “no nos podemos permitir seguir perdiendo cosechas con las heladas. Hay que preservar lo que tenemos sumando sistemas de defensa y mejorando la tasa de reposición de viñedos viejos”.

P – ¿Cómo es la radiografía de los daños en Río Negro?

R – La helada no golpeó tanto en algunos lugares del Valle Medio y el centro del Alto Valle, que tiene un microclima, una zona más defendida de lo que es la barda norte. El sector en general tiene muy poca defensa. Por eso es importante seguir con las políticas de mitigación. Desde la Provincia se está acompañando con financiamiento muy blando para todo el sector productivo, pero ante este cuadro, hay que buscar herramientas más blandas que las preexistentes. Es muy distinto un financiamiento para un consumo en fresco (cerezas en caja de exportación) que para un producto que va a la industria, como pasa con la uva, que debe ser procesada, molida.

P – Describa al sector vitivinícola en la provincia.

R – Río Negro casi no tiene bodegas grandes. Lo que es una bodega grande aquí, equivale a una pequeña en Mendoza. Nuestra máxima categoría es una bodega de 1.500.000, 2.000.000 de litros anuales. La mayoría son medianas a pequeñas. Hay 33 bodegas en la provincia, 18 son elaboradores artesanales. Gran parte del sector está integrado. No tenemos bodegas sin uvas. La mayoría son productores y además le compran algo más a otros. Independientes hay muy pocos.

P – ¿Cómo es el perfil del productor?

R- En Río Negro los proyectos vitivinícolas son de productores, a diferencia de otras provincias en que los desarrollan inversores. Hoy en el país ves a empresarios vinculados al petróleo, comercio, medios de comunicación y ex futbolistas que tienen sus bodegas. Aquí, cuando uno recorre las bodegas, ve que están atendidas por sus dueños, en familia. Uno elabora, otro maneja el autoelevador, está quien comercializa, gestiona el marketing y las redes sociales. Río Negro es la única provincia centenenaria de la Patagonia en elaboración de vinos.

P – ¿Qué lugar ocupan los vinos de Río Negro en el mercado?

R – Hay un buen posicionamiento de marcas. Es la provincia con el valor FOB promedio más alto del país y con exportaciones por encima de la media nacional.

Los sistemas de defensa.


Una de las voces autorizadas en vitivinicultura en la región, el enólogo Alcides Llorente, explicó la necesidad de un buen funcionamiento de los sistemas de defensa contra las heladas.

Dijo que más allá de la helada extraordinaria de fines de octubre que generó el daño, ocurrió que “muchos viñedos presentaban el suelo sucio, seco y sin desmalezar a nivel del interfilar. No es la solución, pero uno o dos grados levantan”.


Llorente sostuvo que las heladas tardías son un fenómeno que ocurre “cada tres o cuatro años” y recordó las que se dieron en noviembre en 1981 y 1982, que generaron un gran daño al sector.


«Son heladas tardías en todo sentido -aclaró- y se dan octubre y los primeros días de noviembre, cuando el brote está más sensible, está en pleno crecimiento y floración».

Los dos sistemas:

Activo: por calentamiento con el uso de calefactores, quema de leña, y con el riego por aspersión (cuesta 3.000 dólares por hectárea). Puede ir por arriba del viñedo para formar hielo, o subarbóreo, por debajo de la copa, para generar un ambiente de humedad. El subarbóreo es para heladas menos intensas. Otra defensa activa es con ventiladores, para bajar la capa de frío.

Pasivo: Se debe tener el suelo limpio, bien trabajado y húmedo. Libre de malezas debajo de la planta y en el interfilar. Durante el día, el poco calor que llega de la atmósfera lo toma el suelo. La helada se produce por una inversión técnica. Abajo hay mucho más frío que en las capas más altas.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

10/12/2022.

https://www.rionegro.com.ar/economia/lamento-bodeguero-en-rio-negro-pocos-racimos-tras-las-heladas-y-temor-por-el-vino-2637038/

Imagen: Diario Río Negro. 10/12/2022.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Heladas: ¿cuáles son las claves para el manejo de viñedos afectados?

 Desde el INTA recomiendan no podar los viñedos ni eliminar los brotes helados. Además, señalan que es necesario realizar una fertilización con nitrogenados. Apícolas piden ser incluidos en la emergencia.

En estos días, la preocupación de los productores ante el daño provocado por unas heladas que se extendieron durante varias horas, cuando muchas plantas estaban en un momento de alta susceptibilidad, encontraron como respuesta el anuncio de diversas medidas de asistencia, pero que recién comenzarán a implementarse el mes próximo. Por lo pronto, deben enfocarse en qué labores realizar -y cuáles no- en los cultivos.

Desde el Centro Regional Mendoza San Juan del INTA hicieron una serie de recomendaciones de manejo en los cultivos afectados por las heladas tardías. En el caso de los viñedos, señalaron que las plantas van a rebrotar a partir de yemas no afectadas por el frío, ya sean contrayemas, yemas francas no brotadas, yemas casqueras o yemas de la madera vieja.

Por eso, plantean que no se debe podar ni eliminar los brotes helados, sino esperar unos 15 a 20 días y darle tiempo a la planta para que los brotes y las yemas que no han sido dañadas retomen el crecimiento vegetativo. También señalaron que es importante no descuidar los tratamientos fitosanitarios preventivos para que los brotes y las plantas se mantengan sanos.

Luego de que la vid haya rebrotado, se recomienda realizar un desbrote, eliminar los “chupones” que hayan surgido en el tronco (“deschuponado”) y favorecer el crecimiento de los brotes con racimos que se hayan salvado -si la afectación por la helada fue parcial- y los que pudieran surgir con el rebrote (los que nacen de las contrayemas, o de las yemas ciegas, pueden ser fértiles y producir algo de uva, según las variedades).

Desde el INTA detallaron que, si bien se debe asegurar al cultivo una adecuada provisión de agua, el consumo de la planta depende de la cantidad de hojas que tenga y no del mes calendario. Lo que se aconseja es aplicar los riegos más distanciados en fincas o cuarteles que están iniciando nuevamente la brotación y más frecuentes en los que tienen brotes más grandes.

Y si no se fertilizó antes de la helada, es conveniente utilizar fertilizantes nitrogenados y fosfatados de liberación rápida, para estimular el buen crecimiento y desarrollo de los nuevos brotes y raíces. También se puede realizar una fertilización foliar nitrogenada complementaria, para que la acción del nitrógeno sea más rápida en el crecimiento y desarrollo de los nuevos brotes.

Para los frutales, recomendaron no intervenir en la planta y mantener un buen estado hídrico y nutricional, para estimular brote para la próxima temporada. En los nogales, donde brotes y flores fueron dañados, se aconseja esperar el rebrote y obtener una segunda floración. Asimismo, indicaron que no se deben descuidar los tratamientos fitosanitarios preventivos para mantener una correcta sanidad de las plantas.

en el caso de las hortalizas, plantearon que es importante determinar en cada finca la intensidad con la que se afectaron las plantas, y evaluar, luego de pasados algunos días, si es posible continuar con el cultivo o realizar una resiembra o trasplante según corresponda.

El ingeniero agrónomo Javier Chaar, de la Agencia de Extensión Rural del INTA Guaymallén, señaló que cada especie y variedad tiene sus particularidades en cuanto a susceptibilidad frente a las heladas tardías. De ahí que el daño dependa del estado fenológico en el que se encontraba la planta: aquellas con frutos más grandes, al tener mayor contenido de sólidos solubles, tienen un punto más bajo de congelación.

Los brotes, en cambio, tienen mucha agua, que se congela y los daña cuando la temperatura cae unas décimas por debajo de cero. De ahí que la vid, que recién estaba brotando, haya sido el cultivo más afectado. Por otra parte, las plantas que tienen más follaje cuentan con mayor protección que aquellas que recién están brotando.

Chaar indicó que, en el caso de los frutales, habrá que ser muy cuidadoso, unos días después, con el raleo de los frutos que puedan haber quedado, para evitar que su distribución sea despareja, en general en la parte alta de la planta. En cuanto a la vid, indicó que está la posibilidad de que brote una segunda yema, aunque de menor capacidad productiva.

Diferentes estimaciones.

Las heladas más tardías de las que se tiene registro en la Dirección de Contingencias Climáticas ocurrieron un 1 de diciembre. De ahí que las de las noches del 31 de octubre y el 1 de noviembre puedan considerarse dentro de lo normal. Sin embargo, el estadio fenológico de los cultivos, sobre todo la vid, y el hecho de que hubiera varias horas de frío, produjo daños considerables en distintas zonas de la provincia.

En cuanto a la cantidad de hectáreas afectadas, hay diferencias considerables en las estimaciones que realizaron la DCC y el INTA, aunque desde ambos organismos resaltan que son números preliminares. La Dirección de Contingencias Climáticas realizó una estimación probabilística -basada en fenómenos similares en esta época del año- y calculó que debe haber unas 40 mil hectáreas afectadas, de las que 10.549 de vid y unas 13.746 de frutales tendrían daños del 100%.

El titular de la DCC, Julio Eluani, resaltó que la ley 9083 establece que, en el caso de viñedos y frutales, se deben esperar 20 días desde ocurrida la contingencia para abrir el registro de denuncias por parte de los productores. Esto, porque es conveniente aguardar para que se produzca la floración y el cuaje definitivo, que permite saber si hubo pérdida en la producción y cuantificarla. De lo contrario, se puede sobreestimar o subestimar el daño.

En tanto, desde el INTA estimaron, en base a la información suministrada por técnicos de las diferentes Estaciones Experimentales y sus Agencias de Extensión, un 40% al 60% de pérdidas en uvas de vinificar en la provincia. Aunque aclaran que se deben esperar la floración y cuaje, ya que podría producirse un gran corrimiento del racimo que puede incrementar estos porcentajes.

Sólo de vid, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria calcula que habría unas 154.400 hectáreas con diversos porcentajes de afectación, mientas que 67.895 hectáreas tendrían un 100% de daño; es decir, pérdidas totales.

Daños por sectores y zonas.

José Luis Navarro, presidente de la Asociación de Productores y Empacadores de Fruta Fresca, indicó que los mayores daños en frutales se concentraron en el Valle de Uco, no tanto en el Este, pero que hay afectación en nectarines (pelón), durazno, pera y manzana, que no sólo se debe a las heladas del 31 de octubre y 1 de noviembre, sino en las anteriores.

Y sumó que, en la zona de Agua Amarga y Los Árboles, entre Tunuyán y Tupungato, hubo una granizada muy fuerte hace unos 20 días, que también perjudicó a algunos productores. Navarro lanzó que a los daños climáticos se suman los costos altos y los precios bajos, y adelantó que no va a haber mucha fruta mendocina.

Mauro Sosa, gerente del Centro de Viñateros y Bodegueros del Este, indicó que, a la severa helada, que ha ido secando las plantas, se sumó una incipiente pero notable ola de calor, que también las está deshidratando. Cuando los viñedos están vigorosos, acotó, tienden a recuperarse casi inmediatamente, pero eso no está sucediendo ahora.

Si bien señaló que es importante esperar esos 20 días que plantea la ley para poder realizar la denuncia, también para poder ver si habrá un nuevo brote, otra floración, planteó que la helada fue muy fuerte, con quemaduras visibles y racimos que se caen al piso. Pero también indicó que la escasez hídrica y la falta de fertilizaciones, por la dificultad que tienen los productores para realizar las labores culturales, han provocado que las plantas no tengan el vigor necesario.

Mario Leiva, presidente de la Sociedad Rural del Valle de Uco, señaló que las pérdidas en vid en esa zona son totales, con mucha afectación de Malbec y desaparición de uvas blancas. También hubo casi 80% de daño en nogales y muy marcada en durazno. Es que, como la helada se prolongó por 6 horas, fue muy difícil sostener la defensa activa. Añadió que hay vecinos que han quemado y les quedó apenas 30% de la producción, y en esos casos se complica conseguir personas que quieran cosechar.

PIDEN QUE EL SECTOR APÍCOLA SEA INCLUIDO EN LA EMERGENCIA.

Alberto García Carbajo, presidente del Consejo Asesor Apícola provincial, señaló que, cuando las flores de queman por las heladas, las abejas no se pueden alimentar del néctar y el polen que segregan las plantas. Y que se vieron afectados tanto los montes frutales que son polinizados por las abejas, como la vegetación de las áreas de secano, por lo que solicitan que la emergencia agropecuaria se extienda al sector apícola.

García Carbajo recordó que ya en 2017 debieron pedir una declaración de emergencia para la apicultura, porque la actividad no es incluida en un primer momento, pese a que han presentado un proyecto para que así sea. Y sumó que, cuando las abejas se quedan sin el alimento de las flores, los apicultores deben utilizar bolsas de azúcar para preparar un jarabe y suplir el néctar, además de darles multivitamínicos y realizar curaciones para evitar que se mueran. Es que la falta de una nutrición adecuada favorece la aparición de enfermedades bacterianas y/o víricas, pero sobre todo del parásito varroa destructor.

Los productores, detalló, se enfrentan a una situación compleja, porque el precio de la miel se mantiene desde 2020 en torno a los $300 a $330 el kilo a granel, mientras que la bolsa de 50 kilos de azúcar hoy cuesta $8.000 y dos años atrás costaba $2.800. También han aumentado los multivitamínicos, tortas proteicas y antiparasitarios, entre otros insumos.

En un petitorio que presentaron al director de Ganadería de la provincia, Damián Carbó, resaltan que, si no pueden realizar estas labores de suplementación y de cuidado, se pueden perder colmenas que fueron preparadas durante el otoño. García Carbajo recordó que más del 50% del alimento que produce la humanidad depende de las abejas y que, por eso, en 2019 fue declarado el animal más importante del planeta. Esto, además de que es una actividad productiva que tiene un impacto claramente positivo en el ambiente.

RECLAMO DE LOS CONTRATISTAS.

Mientras se esperaba la llegada de Sergio Massa a la provincia, el lunes pasado, un grupo de contratistas se reunió en el nudo vial y de ahí partió hacia la Legislatura, marchando por las calles del centro, con el objetivo de reclamar su inclusión en las medidas de asistencia por las heladas.

Edgardo Lera, titular del Sindicato Único de Trabajadores Contratistas de Viñas y Frutales, explicó que la mayoría de las acciones se enfocan en los productores, por lo que los contratistas quedan sin acompañamiento ante estas situaciones, ya que no pueden acceder a un crédito. Esto, pese a que los que se vieron afectados por las heladas recién van a poder cosechar en 2024.

Lera detalló que el contratista trabaja la tierra con los elementos e insumos que aporta el propietario, y cobra por ello una mensualidad y el 18% del producto cuando cosecha; algo que no podrán hacer los que tuvieron daños totales. Por otra parte, la mensualidad asciende a $32 mil de bolsillo para quien trabaja 10 hectáreas. De ahí que también estén pidiendo un nuevo aumento, para poder equiparar el 100% de inflación (hoy apenas superan el 50% de ajuste).

ASISTENCIA PROVINCIAL.

El gobierno provincial declaró el estado de emergencia o desastre agropecuario para las propiedades rurales ubicadas en zonas bajo riego de 135 distritos, distribuidos en 15 departamentos de la provincia, entre el 1 de diciembre de 2022 y el 31 de marzo de 2024. Esto implica que los productores que hayan sufrido un daño del 50% al 79% en sus cultivos serán enmarcados en emergencia, y los que hayan tenido afectación del 80% o más serán considerados en situación de desastre. En ambos casos, podrán acceder a los beneficios previstos en la ley 9083.

El artículo 11 enumera los beneficios para quienes estén en emergencia (e inscriptos en el Registro del Uso de la Tierra), como: la eximición del pago del impuesto inmobiliario y del 50% del canon de riego (superficial y subterráneo); bonificación del 25% en las facturas de energía eléctrica utilizada para riego agrícola (presentando el certificado a la distribuidora); prórroga en los vencimientos de créditos otorgados por organismos financieros oficiales o mixtos provinciales, sin recargos, intereses ni actualización monetaria; y suspensión de juicios por deudas del Inmobiliario, Irrigación y tarifa de riego por hasta 90 días hábiles después de terminado el período de emergencia; entre otros.

El artículo 21 detalla los beneficios que recibirán los productores en situación de desastre agropecuario: la eximición del pago del impuesto inmobiliario y del canon de riego (superficial y subterráneo); bonificación del 50% en las facturas de energía eléctrica utilizada para riego agrícola (presentando el certificado a la distribuidora); prórroga en los vencimientos de créditos otorgados por organismos financieros oficiales o mixtos provinciales, sin recargos, intereses ni actualización monetaria; y suspensión de juicios por deudas del Inmobiliario, Irrigación y tarifa de riego por hasta 180 días hábiles después de terminado el período de desastre; entre otros.

El subsecretario de Agricultura y Ganadería de la provincia, Sergio Moralejo, detalló que, además, los productores vitivinícolas y frutícolas que estén adheridos al seguro agrícola y hayan sufrido un 100% de daño recibirán $72 mil por hectárea. Mientras que a los hortícolas con daños totales se les otorgará $14.000 por hectárea con daños totales.

Por otra parte, el Gobierno provincial ya envió a Nación el pedido de declaratoria de emergencia nacional, que suma a estos beneficios otros, como la prórroga en los pagos de AFIP y al Banco Nación.

Asimismo, detalló que habrá una línea de crédito de Mendoza Fiduciaria para pequeños productores, por $2 mil millones, y que se otorgará una parte a través del Fondo para la Transformación y el Crecimiento, y otra a través de un fideicomiso de emergencia agropecuaria para quienes no se pueden bancarizar. En principio, serían préstamos a 21 meses, con 12 de gracia y una tasa del 24,9%.

Y en el marco del programa Mendoza Activa 4 se incluyó un sistema de sostenimiento de empleo, denominado Recuperagro, con un financiamiento de $833 millones. La directora general de Empleo y Capacitación, Emilce Vega Espinoza, detalló que los pequeños y medianos productores de hasta 20 hectáreas declaradas en el RUT, al igual que los contratistas, podrán elaborar un proyecto para incluir hasta 4 personas.

Podrán ser quienes actualmente trabajan con ellos o quienes quieran capacitarse en labores agrícolas. Los beneficiarios recibirán un incentivo de $37.400 durante 6 meses (estiman que será de diciembre a mayo) y deberán hacer una contraprestación de 20 horas semanales, propuesta por el productor. En el caso de las fincas en las que el daño no sea total, podrán dedicarse a estas tareas, pero quienes estén desocupados podrán capacitarse en poda, raleo, cosecha, etc.

ANUNCIOS DESDE NACIÓN.

Como las heladas no sólo afectaron a los productores mendocinos, sino que se extendieron hacia el norte y el sur, el ministro de Economía de la Nación, Sergio Massa, eligió Mendoza para anunciar medidas para todo el país. Sin embargo, varias propuestas fueron criticadas desde distintos sectores, por plantear que se han diseñado sin conocer la realidad de las economías regionales.

Una de las más polémicas fue el anuncio de un dólar agro, similar al de la soja, que estará vigente por 40 días -desde el 20 noviembre al 30 de diciembre- y será un tipo de cambio diferencial, cuyo importe no explicitó para los casos en que exista un contrato entre exportadores y productores, y los integrantes deben participar del programa Precios Justos, para garantizar abastecimiento al mercado interno.

También planteó que se destinarán $1.500 millones para financiar la recuperación productiva con subsidios y créditos; préstamos para inversión que dispondrán el BICE y el Banco de la Nación Argentina, con un monto de hasta $5 millones por productor, a devolver en 60 meses, con 18 meses de gracia y una tasa del 49%; créditos de hasta $500 mil para pequeños productores con 18 meses de gracia y tasa 0.

Por otra parte, adelantó que se homologarán las declaraciones de emergencia agropecuaria de las provincias, con lo que la AFIP dispondrá una prórroga de los compromisos fiscales y previsionales, y el Banco de la Nación Argentina otorgará otra de los compromisos crediticios.

NOTICIA PUBLICADA EN DIARIO LOS ANDES DE MENDOZA.

https://www.losandes.com.ar/fincas/heladas-cuales-son-las-claves-para-el-manejo-de-vinedos-afectados/



martes, 8 de noviembre de 2022

HELADA LETAL Y DESPUÉS: EL IMPACTO EN LOS VIÑEDOS DE TODA LA ARGENTINA.

 


HELADA LETAL Y DESPUÉS: EL IMPACTO EN LOS VIÑEDOS DE TODA LA ARGENTINA.

Por la helada tardía de comienzos de la semana pasada, hay daños en los cultivos de todo el país. Los paliativos oficiales y la polémica en Mendoza por la falta de agua para las defensas activas.

Por Joaquín HIDALGO.

Donde quiera que uno pregunte, el panorama es malo. Hay zonas donde se estiman pérdidas totales y otras en las que la helada tardía de la semana pasada casi no dejó huellas, pero sí secuelas. Los optimistas ponderan una baja del 10%, los alarmistas hablan de una pérdida de la mitad de la producción argentina, según vean el mapa completo o estén en una zona muy afectada.

Mientras, los gobiernos provinciales se aprestan a dar paliativos para lo que se asoma como una crisis de la que pocos tienen memoria.

Lejos de ser un fenómeno aislado, las heladas en viñedos argentinos en primavera suelen ser una guadaña que sega los volúmenes de producción cada año. Lo atípico de la helada del 31 de octubre y del 1 de noviembre pasados es el alcance.

Heladas en viñedos argentinos.

Debidamente pronosticada, los productores ya sabían de ese riesgo con al menos 10 días de anticipación. Lo que ninguno pudo prever, a juzgar por lo que dicen, fue la longitud y el alcance geográfico.

En la reunión de Bodegas de Argentina el viernes pasado, los viñateros y productores dieron cuenta de un panorama duro para la vendimia 2023, de pérdidas generalizadas pero variables.

Al respecto dice Martín Kaiser, agrónomo de Doña Paula: “Es difícil estimar las pérdidas, más allá de que hay pocas regiones que pudieron escapar de la helada”. Marcelo Belmonte, director de producción de Peñaflor, abona la idea: “Hay mucha variabilidad, según el estado de las plantas en cada lugar; la diferencia fuerte se da si la helada estuvo acompañada de aire frío en movimiento o no. En el primer caso, como en Patagonia y San Rafael, los daños son mayores”.

Tanto en Mendoza como en Río Negro, a la fecha los gobiernos provinciales están lanzando líneas de apoyo a los productores que reporten pérdidas totales o superiores al 80% por las últimas heladas en viñedos argentinos. Declarada la emergencia, el subsidio por pérdidas en Cuyo puede ascender a $72.000 por hectárea.

El frente y la helada.

Con la entrada de un frente polar de alta presión típico del mes de agosto, pero dos meses más tarde, las condiciones de temperatura en la tarde del 30 de octubre, con una atmósfera muy seca, cayeron abruptamente desde la Patagonia hasta los Valles Calchaquíes.

La helada que sobrevino los días posteriores quemó los brotes de un año que venía bastante productivo, a juzgar por los viñateros.

En el este de Mendoza, por ejemplo, donde los brotes ya tenían 20 centímetros y las inflorescencias prometían buena carga de uva, la noche del 31 arrojó hasta seis horas de temperaturas bajo cero, con picos de hasta -6C. “La helada hizo un desastre”, reporta Lucas Niven desde Junín.

El mismo panorama pegó en las zonas bajas de Valle de Uco y Luján de Cuyo y en Patagonia en general, donde el efecto fue devastador.

Estuvieron los que hicieron defensas activas y quemaron esa noche cantidad de combustible y quienes tenían defensas pasivas bien trabajadas, como capacidad de riego y corredores para que el aire frío escurra y no se acumule.

“Nunca había visto una helada como esta”, describe Pablo Severino, desde Bodega Casarena, ubicada en Agrelo, Luján de Cuyo.

Con todo, aquellos viñedos que están en pendientes fuertes y que no presentan embanques de aire, pudieron escapar. “Esta semana fue muy complicada, pero a nosotros no nos impactó”, casi suspira Gustavo Matocq desde el viñedo Pyros en Pedernal.

Por su parte, Leonardo Puppato, al frente de Schroeder, dice: “Pegó muy duro en las zonas bajas, pero lo que está sobre la barda está impecable”. Su visión es compatible con la de los vecinos de la zona.

En Río Negro, sin embargo, el golpe fue más duro. “Nadie se salva de la helada negra”, reporta Hans Vinding Diers desde Noemía. Desde Cafayate, en la antípoda de San Patricio del Chañar, Alejandro Nesman, enólogo de Piattelli, reporta: “Al sur, hacia Catamarca, fue muy duro; en Cafayate, en la ruta al Este, también; hacia los cerros nos salvó la pendiente”. Su descripción coincide con la de otros productores.

El hervidero del Este.

La helada sucede cuando se enfría el suelo por la noche. Si el aire y el suelo están secos, el calor acumulado se disipa muy rápido y en cuestión de horas se alcanzan temperaturas bajo cero.

Ese es hoy el centro de un conflicto que promete escalar. A los productores del Este (concentra el 46% del vino de Mendoza) esta helada los encontró con hasta 40 días sin riego, en condiciones de suelo muy secas y sin margen para combates pasivos.

Con el pronóstico del frente frío ya declarado, presionaron para que Irrigación liberara el agua de riego a los canales. El organismo, según los productores, se negó. Y lo que fue una política de austeridad en medio de una crisis hídrica, se convierte ahora en centro del problema.

Los productores de uva que perdieron todo apuntan contra el organismo. “Soy Mario Reyes –declara uno en un audio de whatsapp que le contesta al inspector de Irrigación– y si tenés dudas de que el agua combate la helada, vení acá que te muestro cómo donde pude regar con el pozo tengo la viña sana y cómo perdí todo en el resto”.

El suyo es un reclamo que engloba muchas voces. Y connota una bronca que está circulando entre los productores del Este.

Con o sin riego, con o sin defensa activa con quemadores, la helada del 31 de octubre y 1 de noviembre dejará una huella difícil de borrar. Ahora sólo falta esperar el rebrote, que alguna uva traerá.

Esta helada, sumada a la temprana del 30 de marzo pasado, deja a las plantas en cierta situación de debilidad. Son todas malas noticias. Pero quizás el verano traiga algunas buenas. Por ahora sólo resta esperar.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

Imagen: VINÓMANOS.

7 de noviembredel 2022.

https://vinomanos.com/2022/11/heladas-en-vinedos-argentinos/

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