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domingo, 9 de agosto de 2026

Pinot Noir de Neuquén: ¿por qué hoy es el emblema de la vitivinicultura provincial?

 


Pinot Noir de Neuquén: ¿por qué hoy es el emblema de la vitivinicultura provincial?

No es la variedad más plantada de la provincia, pero es la que mejor mostró cómo cambia el vino cuando cambia el lugar donde nace. La historia del Pinot Noir, desde las primeras plantaciones en San Patricio del Chañar a fines de los años 90 hasta convertirse en el emblema de la vitivinicultura neuquina.

Por Sergio Landoni (*), especial para «Río Negro».


Cuando se habla del vino neuquino, el Pinot Noir ocupa un lugar que ninguna otra variedad alcanzó. No es la más plantada ni la más difundida en el mercado. Es la que mejor mostró cómo cambia un vino cuando cambia el lugar donde nace. Esa sensibilidad permitió descubrir que Neuquén no era una única región vitivinícola, sino una provincia donde cada valle empezaba a mostrar un carácter propio.

Nada de eso formó parte de un plan original. A fines de la década de 1990, cuando comenzaron las primeras plantaciones en San Patricio del Chañar, el objetivo era comprobar si la vid podía desarrollarse en una meseta donde prácticamente no existían antecedentes. Julio Viola impulsó aquel proyecto y, con los primeros viñedos, comenzó un aprendizaje que sigue hasta hoy.

Marcelo Miras fue uno de los protagonistas de esa etapa y suele resumir aquellos años con una frase sencilla: todo estaba por aprender. Había que entender mejor los suelos, la respuesta de las distintas variedades, el manejo del riego y la influencia del clima en un lugar que no se parecía a ninguna otra región vitivinícola argentina.



Las primeras vendimias empezaron a despejar algunas dudas. La baja humedad favorecía la sanidad del viñedo, el viento ayudaba a mantener las plantas saludables y la amplitud térmica permitía alcanzar una maduración equilibrada. Entre todas las variedades hubo una que respondía diferente. Bastaba una pequeña diferencia de suelo, de temperatura, de disponibilidad de agua o de manejo del viñedo para que el vino también cambiara.

Vendimia tras vendimia fue apareciendo una idea que hoy parece natural, aunque entonces nadie podía anticiparla: Neuquén no era una sola región vitivinícola.

Ese aprendizaje también modificó la forma de trabajar de los enólogos. Leonardo Puppato sostiene que gran parte del vino se define antes de la cosecha, en el manejo cotidiano del viñedo. Lucas Quiroga entiende que ninguna vendimia se parece a la anterior. Nicolás Navío resume esa misma mirada con una idea simple: intervenir lo necesario para que el vino conserve el carácter del lugar donde fue producido.

El trabajo del enólogo ya no consistía solamente en elaborar un buen Pinot Noir. También implicaba entender qué tenía para decir cada lugar y cómo acompañarlo sin que perdiera su identidad.

Las primeras vendimias demostraron que el potencial del Pinot Noir no terminaba en San Patricio del Chañar. A medida que crecía la experiencia aparecieron nuevos proyectos sobre la ribera de los ríos Neuquén y Limay. Senillosa, Picún Leufú y la Confluencia empezaron a construir una identidad propia sin perder el vínculo con el origen de la vitivinicultura moderna de la provincia.

La Confluencia muestra bien ese cambio. La fruta pasó a ocupar casi todo el paisaje, aunque el vino nunca desapareció. Algunas familias volvieron a plantar viñedos y aparecieron nuevos proyectos que volvieron a poner al vino en el paisaje.

Uno de esos proyectos es Mabellini Wines. La familia retomó una historia que comenzó en Cinco Esquinas en 1928 y hoy elabora vinos con uvas de viñedos propios en Neuquén y Mainqué, Río Negro. La enóloga Valeria López forma parte de una nueva generación de profesionales formados en la Patagonia. Sus primeras exportaciones a Francia muestran que los vinos neuquinos también despiertan interés en un país donde el Pinot Noir forma parte de la cultura del vino.

La meseta también planteó un desafío. Pensar en viñedos de calidad lejos de los grandes valles irrigados parecía difícil, pero Cutral Co demostró que había otro camino. Allí el agua llega de perforaciones profundas y eso cambia la forma de trabajar el viñedo. La experiencia de Viñedos del Viento abrió nuevas preguntas y Plaza Huincul ya empezó a dar sus primeras respuestas con las nuevas plantaciones de Pinot Noir.

La cordillera presentó otro escenario. En el valle del Chimehuín, entre Junín de los Andes y San Martín de los Andes, una hectárea implantada en 2004 reúne Pinot Noir junto con otras variedades elegidas para observar su adaptación a un ambiente de montaña. No hay energía eléctrica de red y la defensa contra las heladas depende de motobombas, generadores y muchas noches de trabajo cuando la temperatura baja de cero. Así se trabaja cada temporada y probablemente así trabajen también quienes decidan plantar nuevos viñedos en otros sectores de la cordillera, entre ellos el valle del río Aluminé.

Más al norte vuelve a cambiar el paisaje y, con él, las preguntas. Desde Chos Malal hasta el valle del Nahueve, siguiendo el corredor que une Taquimilán, Andacollo, Huinganco y Manzano Amargo, aparece uno de los ambientes de montaña con mayor potencial para la vitivinicultura. Desde la Torre recuperó la elaboración de vinos en Chos Malal y volvió a poner en valor una actividad con profundas raíces históricas. En el valle del Nahueve, sobre el faldeo del Domuyo, los primeros viñedos empiezan a mostrar todo lo que puede dar la combinación de altura, agua de deshielo, amplitud térmica y clima seco.

San Patricio del Chañar dejó de ser la única referencia. A ese recorrido se fueron sumando la ribera de los ríos Neuquén y Limay, la Confluencia, la meseta, la cordillera y el Alto Neuquén. Cada lugar fue mostrando una expresión diferente del Pinot Noir.

El interés por el Pinot Noir creció en muchas regiones del mundo. Cada vez son más valorados los vinos capaces de expresar con claridad el lugar donde nacen. Hoy no alcanza con hacer un buen vino. También importa que tenga identidad y que pueda contar de dónde viene.


Impulso para la actividad vitivinícola.

Neuquén encontró ese camino sin intentar parecerse a Borgoña, Oregón o Central Otago. Una misma variedad puede dar vinos muy distintos según el lugar donde crece, y eso es lo que la provincia empezó a demostrar con sus propios tiempos.

Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura ayudan a entender esa realidad. Neuquén concentra alrededor del 12 % de la superficie implantada con Pinot Noir de Argentina y Añelo reúne cerca del 90 % de esas hectáreas. Son datos importantes, pero por sí solos no explican lo que pasó en la provincia. La diferencia la hicieron más de veinticinco vendimias, el conocimiento que dejaron y la experiencia acumulada en cada uno de esos lugares.

Ese trabajo también empezó a verse fuera del país. Las primeras exportaciones de bodegas jóvenes, el interés de importadores especializados y la presencia de vinos neuquinos en degustaciones internacionales muestran que Patagonia ya no es solo un nombre en una etiqueta. Neuquén empieza a ser reconocida por una manera propia de hacer Pinot Noir.

Ya no se trata de demostrar que la vid puede crecer en la provincia. La pregunta ahora es otra: qué puede aportar cada nuevo lugar donde alguien decide plantar un viñedo.

Patagonia ya tiene un nombre en el mundo del vino, pero Neuquén todavía está construyendo el suyo. Esa tarea no depende solamente de las bodegas. También la hacen los productores cuando muestran sus viñedos, los restaurantes cuando incorporan vinos neuquinos a sus cartas, los sommeliers cuando los presentan y los periodistas cuando cuentan lo que pasa en cada lugar.

Hace apenas veinticinco años casi todos los viñedos estaban en San Patricio del Chañar. Hoy resulta natural hablar de la ribera de los ríos Neuquén y Limay, la Confluencia, la meseta, la cordillera y el Alto Neuquén como parte de una misma vitivinicultura. Cada nuevo proyecto ayudó a conocer un poco mejor la provincia.

El Pinot Noir es el emblema de la vitivinicultura neuquina. No porque sea la variedad más plantada ni la más difundida. Lo es porque ninguna otra ayudó a entender Neuquén como lo hizo el Pinot Noir. Cada nuevo viñedo mostró una parte distinta de la provincia. Cada vendimia ayudó a conocerla un poco más. Al final, el Pinot Noir terminó contando Neuquén.

Sergio Landoni (*) Sommelier de territorio.

Publicado en YO COMO del Diario Río Negro.

8/8/2026.

https://www.rionegro.com.ar/gastronomia/pinot-noir-de-neuquen-por-que-hoy-es-el-emblema-de-la-vitivinicultura-provincial/

martes, 24 de junio de 2025

Marcelo Miras. El enólogo que hoy exporta sus propios vinos a los mercados más exigentes del mundo.

El enólogo que hoy exporta sus propios vinos a los mercados más exigentes del mundo.

Marcelo Miras llegó al Valle en 1990 para ser el enólogo de Bodega Humberto Canale y luego de varios años se marchó a San Patricio del Chañar, que nacía como polo vitivinícola neuquino. Hoy tiene su propia marca y sus vinos compiten con los mejores del mundo.

Marcelo Miras, enólogo, destacado por Tim Atkin como Leyenda de la Enología.

En 1990 el enólogo de la bodega Humberto Canale decidió embarcarse en nuevos rumbos y esta emblemática firma vitivinícola de la Patagonia se vio en la necesidad de conseguir un nuevo profesional para cubrir ese puesto vital en la elaboración de caldos de calidad.
La vitivinicultura local estaba en un proceso de cambio donde ya se perfilaba una nueva forma de hacer vinos y donde cobraba cada vez más fuerza la calidad por sobre la cantidad.

En la bodega Humberto Canale ya trabajaban sobre esa nueva forma de producir vinos y encontrar un enólogo que pudiera acompañar ese proceso era una cuestión fundamental.

Ese mismo año, en Mendoza, Marcelo Miras ya llevaba seis temporadas trabajando para la vitivinícola Vidaña, estaba casado y su proyecto de vida estaba muy lejos de la Patagonia. Al menos eso era lo que él pensaba.

“Venía a una zona que no conocía, sabía de Humberto Canale por su prestigio y trayectoria, pero la decisión tenía sus riesgos. Muchos enólogos han venido a la zona y no les ha ido bien, el desarraigo es difícil”. Marcelo Miras, enólogo de Bodega Miras.

Todo cambió cuando un compañero de la facultad le dijo que viera a don Raúl de La Mota porque estaban buscando un enólogo y que en una semana iban a recibir la visita del ingeniero Guillermo Barzi, en ese momento el corazón y la mente de la bodega Humberto Canale.

Luego de una charla para conocer posturas entre Barzi y Miras la propuesta estaba sobre la mesa. “Yo estaba trabajando en vitivinícola Vidaña que ya no existe, comencé a trabajar cuando empecé en la Universidad, era un joven con experiencia, como piden ahora”, cuenta Miras.

Llegada a Roca en 1990.


Con la venia familiar, Miras y su esposa Sandra llegaron a Roca en 1990. El proyecto no estaba exento de temores que solo podría despejar el paso del tiempo.

“Venía a una zona que no conocía, sabía de Humberto Canale por su prestigio y trayectoria, pero la decisión tenía sus riesgos. Muchos enólogos han venido a la zona y no les ha ido bien, el desarraigo es difícil”, planteó el enólogo.



Dice Miras: “Me encontré con una actividad vitivinícola muy arraigada, había cooperativas como Millacó, Viñateros Unidos en Cipolletti o El Lobo en Huergo, se trabajaba mucho volumen”.

Pero ya la industria apuntaba hacia otro lado y uno de los desafíos que tuvo el profesional fue trabajar mucho en viñedo con los varietales para mejorar la calidad de los vinos y el objetivo visto hoy desde la distancia “se cumplió con creces”.

“En esta zona había un espíritu frutícola, hubo que trabajar con la gente para cambiar esa forma de pensar. Pero desde lo productivo la diferencia no era grande. Canale era la bodega de avanzada que, aunque embotellaba vinos de corte como chablis o borgoña, había comenzado con un trabajo de varietales. En ese momento el tope de gama de la bodega era el Íntimo”, cuenta Miras.

Pero se trabajó mucho sobre Pinot Noir, Malbec, Sauvignon Blanc y se plantaron variedades nuevas como Cabernet Franc.

También se empezó a trabajar con barricas de 225 litros en una bodega donde había toneles y cubas de roble grandes, buscando otros estilos de vinos.

¿Te sorprendió alguna de las variedades que tenía Canale en esa época?
“El Merlot era una variedad excelente para la zona y que se daba muy bien. Hicimos algunas cosas interesantes en el estudio de los distintos cuadros de Semillón que tenía y tiene hoy la bodega. Se atacó la parte vitícola y enológica viendo cuáles eran las características de cada uno de los cuadros en las distintas chacras de la empresa”, dice Miras.

Hacer vinos en San Patricio del Chañar, un gran desafío.

En el 2003 aparece un nuevo desafío en el camino. Hacer vinos en San Patricio del Chañar, un proyecto que comenzaba desde cero y en el cual estaba todo por descubrir.

“San Patricio del Chañar fue una desafío enorme desde lo profesional, era todo lo opuesto a cuando vine a trabajar a Canale. Era todo nuevo y cuando fui no estaba la bodega como hoy se la conoce, no existía ese edificio, tuve la suerte de participar en la creación de esa bodega. Ahí sí todos los vinos pasaron por mi cabeza”, comenta orgulloso.

«San Patricio del Chañar fue una desafío enorme desde lo profesional, era todo lo opuesto a cuando vine a trabajar a Canale»..Marcelo Miras, enólogo, titular de Bodega Miras.

“Lo que tenían estas bodegas era la posibilidad de incorporar la última tecnología que había en enología en ese momento”, nombra entre las ventajas de esos proyectos.

En el 2001 el enólogo Hans Vinding Diers, un amigo de Miras, comienza con su emprendimiento Noemía acá en la zona y “me impulsa a hacer algunos vinos propios”.


“Empezamos a elaborar en dos barricas que me regaló Hans, se sumó parte de la familia y en una bodega chiquita en Roca comienza ese camino paralelo a mi trabajo en Fin del Mundo donde estuve 16 años”, recuerda Miras.

El proyecto familiar se expande.

Pero como todo tiene un final y un nuevo principio “llegó un momento en el cual lo nuestro había tomado cierto volumen con ventas en mercado interno y algo de exportación, ya era una empresa y me desvinculé para dedicarme a la bodega familiar”.

Con la adquisición de una chacra de 10 hectáreas en Mainqué, que había sido de un productor que “cuando yo trabajaba en Canale le comprábamos la uva a él”, más el arriendo de lo que fue la bodega Estepa para la elaboración, hoy Bodega Miras produce 90.000 litros de vino por año, de los cuales un 25% está presente en los mercados más exigentes del mundo.

Publicado en diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/rural/el-enologo-que-hoy-exporta-sus-propios-vinos-a-los-mercados-mas-exigentes-del-mundo

lunes, 27 de enero de 2025

Las bodegas de Río Negro apuntan a la calidad y al enoturismo para dar un nuevo paso en su evolución.

 

Las bodegas de Río Negro apuntan a la calidad y al enoturismo para dar un nuevo paso en su evolución.

Con una producción marcada por la pequeña escala pero con vinos de muy buena calidad, la articulación turística entre las bodegas y con otras actividades económicas es clave para crecer.

Por Néstor Pérez / Diario Río Negro.

Marcelo Miras y Andrés Rosberg recorren los viñedos en Mainqué y hablan de la “transformación en la vitivinicultura” rionegrina en los últimos años. (Foto: Andrés Maripe).

Las bodegas de Río Negro son tan disímiles como el territorio que abarcan. La vitivinicultura en la provincia se desarrolla desde la cordillera a la costa, pasando por los valles regados por el generoso río Negro. Y en ese recorrido que a veces acompaña al caudal del río, decenas de empresas están buscando un camino que hoy está directamente relacionado con el turismo.

Enoturismo es la palabra que mencionan todos los referentes consultados por Río Negro. Es el camino, remarcan, y aseguran que la calidad de los vinos que se producen en Río Negro está más que probada, pero que ahora se necesita aceitar la llegada a los consumidores y hacer funcionar con fluidez el Camino del Vino, la ruta de visitas que discurre entre las bodegas rionegrinas. Otro tema que plantean es la necesidad de trabajo conjunto con cámaras empresarias, porque la hotelería y la gastronomía son claves para generar el circuito.

“La calidad de nuestros vinos ya está probada y tiene el reconocimiento nacional e internacional”. Pero el enoturismo está en “pañales”. Marcelo Miras, de Bodega Miras en Mainqué.

“Río Negro ha venido teniendo una transformación de su viticultura desde hace muchos años”, señaló Marcelo Miras, enólogo y referente ineludible de la actividad vitivinícola de la provincia. Mendocino pero con 35 años en la región, Miras siempre habla de “nosotros” cuando hace referencia a bodegueros de Río Negro. Cita a la bodega Humberto Canale (en la que trabajó cuando llegó al Valle) como la pionera en elaborar vinos finos y señala que ese camino abierto hoy llevó a los productores a abordar la viticultura “respetando el origen, la tradición y las variedades de la zona, pero dándole una impronta hacia la producción de calidad”.

Miras tiene su viñedo con una pequeña bodega garage en Mainqué. La chacra tenía plantas antiguos que el mismo recuperó y de los que se ha nutrido parte de la producción de los vinos que llevan como marca su apellido.

En una charla con Río Negro, a la que se unió Andrés Rosberg, uno de los sommeliers más importantes del mundo, Miras indicó que “la calidad de nuestros vinos ya está aprobada y tiene el reconocimiento nacional e internacional”. Pero señala que aún se está en “pañales” en el enoturismo.

“Hicimos esta sala para entrar en turistas, pero traer turistas, no un turista por mes, la idea es traer una combi por semana como hace Mendoza”. Gustavo Favretto, bodega Fravretto de Regina.

Miras cree que el enoturismo es una de las patas de la actividad “que tenemos que apoyar y trabajar en conjunto”.

Rosberg, que visita todos los años Roca por cuestiones familiares y aprovecha para recorrer la zona y los bodegueros amigos, está entusiasmado con la recuperación de viñedos que están haciendo algunos productores en la zona de Mainqué. También cuenta que se encontró con nuevos proyectos en marcha. “Hay un gran patrimonio acá”, remarca el sommelier.

«Hay que hacer gamas medias y altas, que es donde mejor honrás y hacés lucir el potencial real que tiene la zona y es hacia donde va el mundo”. Andrés Rosberg, sommelier.

“En Río Negro el potencial es enorme para hacer calidad. Para competir en volumen y en precio no están dadas las condiciones. Hay que hacer gamas medias y altas, que es donde mejor honrás y hacés lucir el potencial real que tiene la zona y es hacia donde va el mundo”, señaló.

Al hablar del enoturismo en las bodegas de Río Negro, Rosberg indicó una vez que hay un flujo de turistas interesados por el vino en la zona es clave tener “masa crítica en las bodegas que sean interesantes de visitar”. Cree que la actividad se puede ir alimentando y ser atractiva para otros empresarios de la zona, lo que puede llevar a por ejemplo instalar un restaurante en una bodega.


Gustavo Favretto lidera la bodega familiar en Villa Regina. (Foto: Juan Thomes).

Mariana Cerutti fue designada hace pocos meses como directora de Vitivinicultura de Río Negro y tiene el concepto de enoturismo entre los principales objetivos de su gestión.

“Si bien tenemos muchas bodegas de Río Negro y que exportan a los mercados más exigentes y compiten perfectamente con miles de cualquier vino de otra parte del mundo, nuestros volúmenes son menores, por lo cual estamos buscando los nichos de mercados, que sean específicos para vinos que son de alta calidad”.

Y en el plano local y vinculado directamente con el enoturismo, la directora de Vitivinicultura señala que es inminente el lanzamiento de un plan de capacitación para todas las bodegas que hacen enoturismo.

Cerutti remarcó también la incorporación de las nuevas generaciones en la producción de vinos. “Se van metiendo en las empresas familiares y van innovando en lo que es la producción”.

Regina tuvo en su momento una importante cantidad de bodegas que paulatinamente han ido desapareciendo.


Las bodegas apuestan a combinar su producto con la gastronomía.

Dato 4.176.300 fue el ingreso de uvas a establecimientos elaboradores de vino y/o mosto de Rio Negro en la Temporada 2024.

Una de las más tradicionales es bodega Favretto, reconocida por la calidad de sus vinos en damajuana.

Desde hace poco más de 20 años comenzaron también a producir vinos finos.

En 2010 Gustavo Favretto se hizo cargo de la bodega familiar. Gustavo es nieto de Ferruccio Favretto, que llegó desde el Véneto italiano allá por 1944 y plantó las primeras viñas para una bodega que empezó a funcionar en 1948. Durante un largo camino el trabajo lo hicieron el padre y el tío de Gustavo.

Con 77 años de actividad, la bodega conserva intacta y en funcionamiento parte de la estructura en la que se elaboran los vinos en damajuana que los caracterizan y que son la parte más importante del negocio.

Pero además de la producción de vinos finos, uno de los cuales lleva el nombre de su abuelo, también se diseñó en la chacra, que está al oeste de Regina, un lugar especialmente ambientado para recibir turistas. En este salón con botellas de las variedades que comercializa la marca, hay un lugar para comer y antigüedades relacionadas con la bodega. Quienes contratan la visita guiada disfrutan de la degustación de tres vinos y una picada, mezclados con juegos relacionados con el vino.

Allí también se hacen almuerzos a pedido de los visitantes, y se planifican actividades empresariales.

Favretto remarca que para que la actividad dé un paso adelante hace falta que se conozcan más los productos de Río Negro. Y destaca al enoturismo como la piedra angular. “Hicimos esta sala para traer turistas, pero no un turista por mes, la idea es traer una combi semanal como hace Mendoza. Yo estoy preparado para recibirlo”. El desafío, dice, es cómo articular las visitas.

También remarca la necesidad de que se consuman vinos de la zona en sector gastronómico. Pero allí la competencia es feroz con los vinos foráneos que a veces ingresas a precios con los que es muy difícil competir.

Un plan de capacitación.

La directora de Vitivinicultura de Río Negro, Mariana Cerutti, adelantó que está listo un proyecto de capacitación para el desarrollo de experiencias enoturísticas en la provincia, diferenciando las zonas vitivinícolas, como son la zona andina, el Alto Valle, Valle Medio y Valle inferior.

Dentro del plan de capacitación se apuntará a la gente que está o va a trabajar en enoturismo, y a prestadores que participan de la actividad y que no necesariamente están en las bodegas.

Según indicó la funcionaria, la idea también es potenciar las capacidades de los diferentes actores del turismo dentro de la red del enoturismo.

Cerutti indicó que se apunta también a ayudar a las bodegas a que desarrollen “experiencias innovadoras, diferentes y sostenibles en el tiempo, para poder ofrecer diferentes actividades”.

“Es algo único en el mundo una provincia que tenga la posibilidad de tener bodegas desde la cordillera hasta el mar y lo tenemos que aprovechar”, destacó la directora de Vitivinicultura.

Mainqué, el paraíso de los viñedos antiguos en Río Negro.

Situada prácticamente en el centro del Alto Valle, Mainqué tiene en sus chacras viñedos de una antigüedad y calidad que no dejan de sorprender a los enólogos y especialistas del mundo del vino.

Plantadas a mediados del siglo pasado, muchas hectáreas de viñedos fueron abandonadas o desmontadas, pero en los últimos años hay una paulatina recuperación de estas “joyas” olvidadas.

Esta riqueza histórica que destacan tanto Marcelo Miras como Andrés Rosberg, llevó a que en Mainqué se instalaran bodegas como Chacra, Noemia o Aniello, todas productoras de vinos de alta gama.

Miras desarrolló en este lugar su viñedo y una bodega garage que muestra con orgullo. El resto de su producción la elabora en Fernández Oro.

En la entrada de la chacra que está al norte de Mainqué, a poco más de un kilómetro del pueblo, se pueden ver los parrales antiguos que el enólogo mendocino atesora. A medida que se avanza en el viñedo, aparecen las variedades más nuevas. 

Si uno recorre Mainqué, e incluso desde la Ruta 22, se ven sus viñedos reverdecidos.

Eso sí, también asoma el maíz y los frutales siguen siendo mayoría. Porque el Valle hoy es cada vez más diverso. Y eso está bien dice Miras y menciona una plantación de maíz frente a su chacra con la que convive sin problemas.

Publicado en Diario Río Negro.

Lunes 27/01/2025.

https://www.rionegro.com.ar/economia/las-bodegas-de-rio-negro-apuntan-a-la-calidad-y-al-enoturismo-para-dar-un-nuevo-paso-en-su-evolucion-3977196/ 

sábado, 22 de junio de 2024

Agrestis, la bodega que nació para hacer espumantes y hoy brinda por el traspaso a una nueva generación.

Norberto Ghirardelli fue el impulsor del proyecto, pero ahora un hijo y una de sus hijas siguen el camino productivo, con el agregado de la veta turística y la realización de eventos. Un recorrido por una de las bodegas emblema de la vitivinicultura valletana.

El proyecto familiar de la Bodega Agrestis ubicado en la zona de chacras de General Roca comenzó en 1992, como resultado de una idea de un inquieto productor valletano: Norberto Ghirardelli.

Pasaron 32 años desde que la idea se cristalizó y creció a través del tiempo. Pero hoy transita nuevos aires, ya que se sumó la sangre joven necesaria para la continuidad de estos emprendimientos productivos de la Norpatagonia.

Norberto continúa con algunas labores en la bodega y sigue aportando sus ideas, pero de a poco se va convenciendo de que ya es hora de delegar. Y quien mejor que sus propios hijos/as para hacerse cargo de una idea que vieron nacer y crecer desde que eran apenas unos niños.

Pero será el mismo impulsor de Agrestis el encargado de contar su historia, la de una bodega que soñó e hizo realidad hasta alcanzar un lugar de privilegio entre los elaboradores de espumantes en la región.

“Compramos esta propiedad con la bodega que existía, que estaba abandonada, y empezamos a reconvertir con viñedos nuevos, en aquel momento importamos plantas de Francia porque desde un principio esto nace como un proyecto de hacer el producto que hacemos”, dice Ghirardelli.

“Empezamos a plantar en el año 94 y simultáneamente comenzamos a reciclar un poco la bodega, que era tradicional de piletas de hormigón, las fuimos revistiendo con epoxi”, rememora el productor vitivinícola.

«En el 97 hicimos la primera elaboración, pequeña, habrán sido unas 1.000 botellas, en el 98 fueron 3.000 y ya en el 99 fue una elaboración más grande». Norberto Ghirardelli, de Bodega Agrestis.

“Yo venía de otro emprendimiento vitivinícola en la zona de Guerrico donde no hacíamos espumante, alguna experiencia había con el proyecto del vino fino de las zonas frías y después salió los vinos espumantes de la zona frías”, cuenta Ghirardelli sobre sus antecedentes en la materia.

“En aquel momento la provincia contrató a un técnico mendocino que se llamaba Antolín, que era referente de espumantes en Mendoza, que nos estuvo capacitando, yo después viajé a Francia donde estuve espiando y ahí empezamos acá”, relata sobre los comienzos del emprendimiento.

“En el 97 hicimos la primera elaboración, pequeña, habrán sido unas 1.000 botellas, en el 98 fueron 3.000 y ya en el 99 fue una elaboración más grande ya que el viñedo producía un poco más, fue más a nivel comercial”, indicó el productor.

Producción y varietales.

“En esta propiedad tenemos unas 20 hectáreas, hay una pequeña parte con frutales y el resto es viñedo”, cuenta Ghirardelli.

“Acá cultivamos cinco variedades de uvas. El 75/80% de lo que elaboramos son vinos espumantes y el 20/25% restante corresponde vinos tranquilos”.

Continúa: “Para hacer esos vinos, que los hacemos exclusivamente con uvas propias, cultivamos dos variedades blancas y tres tintas”. “Las blancas con Chardonnay y Gewürztraminer y las tintas son Pinot Noir, Malbec y Cabernet, con ellas hacemos ese pequeño porcentaje de vinos tranquilos”, comenta sobre la parte productiva de la chacra.

“A los espumantes van el Chardonnay, Gewürztraminer y gran parte del Pinot Noir. El Pinot Noir lo usamos una parte en blanco para hacer corte con Chardonnay para el champán y otra parte lo hacemos rosado para elaborar espumantes rosados de Pinot Noir”, dice ya directamente sobre la etapa de elaboración.

En la actualidad la producción de espumantes de la bodega está compuesta por las marcas Agrestis y Tenuis en los distintos varietales utilizados para la elaboración.

Falta impulso.

El sector vitivinícola regional buscó dar un mayor impulso a la actividad a través de la denominada Ruta del Vino. Esa iniciativa continúa en pie, pero le falta una mayor dinámica de ejecución, con el aporte de nuevas ideas y gente con ganas de trabajar.

“A nivel provincial había una secretaria de Turismo, que era Ana Boschi, que fue la impulsora de las rutas alimentarias, para lo que contrató un experto y se diseñaron cinco rutas alimentarias de la provincia: la ruta de la pera y la manzana, la ruta del vino, la ruta de la carne de ovina en la línea Sur, la ruta de los sabores andinos y la ruta de los sabores del mar”, cuenta Ghirardelli sobre las iniciativas que se implementaron para el sector años atrás.

“Nos falta mucha infraestructura, los problemas de la ruta por ejemplo. La gente llega en avión a Neuquén y para llegar acá empiezan las complicaciones”. Norberto Ghirardelli, de Bodega Agrestis.

“Se trabajó mucho y de esos proyectos sólo se concretó el del vino, se pudo conformar una ruta entre las bodegas, nos dieron la personería jurídica y hasta el día de hoy es la única asociación formalmente constituida que existe en la provincia, referida a la vitivinicultura”, aclaró el productor.

No obstante, indicó: “Nos falta mucha infraestructura, los problemas de la ruta por ejemplo. La gente llega en avión a Neuquén y para llegar acá empiezan las complicaciones”.

“Tampoco hay mucha gente dispuesta a fomentarlo porque los que hacen turismo se dedican a un turismo emisivo y no receptivo. El hecho que la zona no sea un destino turístico como Bariloche o Mendoza no nos acompaña”, finalizó.

El recambio generacional, una buena noticia.

La bodega Agrestis cuenta hoy con un valor incalculable de cara a los desafíos productivos que se avecinan: el recambio generacional.

¿Cómo se está dando este paso fundamental para la continuidad de un proyecto de este tipo? Lo cuenta Ghirardelli en detalle, ya que lo vive en primera persona. “Cuando comenzamos con este proyecto mis hijos tenían entre 10 y 12 años, después se fueron a estudiar. Un poco influidos por mi actividad… creo, mi hija, que es la mayor, se fue a estudiar Turismo y Hotelería y el hijo varón se fue a estudiar Agronomía, otras dos hijas se volcaron a otros rubros”, cuenta a Diario Río Negro.

“Cuando terminan de estudiar se quedan en Buenos Aires un tiempo trabajando allá y la primera que vuelve es mi hija Florencia. Cuando me dijo que se volvía pensé ¿qué irá a hacer acá, porque esto no es un destino turístico?”

Me dijo: “Yo quiero hacer algo relativo a la bodega, turismo enológico, y empezó organizando algunos cursos de cata, eventos relacionados con charlas de vinos donde invitaba a algún referente como Alcides Llorente o Marcelo Miras”, relata Ghirardelli.

“Esto donde estamos ahora era un quincho familiar, de fin de semana. Así empezó a desarrollar un negocio complementario que fue creciendo hasta que decidimos hacer una inversión y ampliar este espacio para ya dedicarse de lleno a ese tema”, comenta sobre la llegada de la nueva generación.

“Después decidió volver Alfredo, yo me alegré sobremanera porque dije acá está el reemplazo, porque estos proyectos si uno no logra tener una continuidad se pierden”, dice el productor.

“Por suerte vino muy entusiasmado, el vio esto desde muy chico desde que plantamos e hicimos las primeras botellas, el hecho de haber estudiado Agronomía, ayudó para esa voluntad de incorporarse al proyecto…y hace 7 u 8 años que ya maneja todo”, aclaró.

Como en todo cambio estas nuevas incorporaciones fueron bienvenidas, pero casi siempre hay un pero. “Bueno, choques siempre hay…”, se sincera Ghirardelli, quien toma el recuerdo con humor aunque sin entrar en detalles.

Según dice: “Ahora estoy en franca retirada pero no me puedo despegar de esto, sigo yendo todos los días, menos tiempo pero voy. Te confieso que muchas veces voy pensando a ver qué macana se están mandando y después llegás y ves que no pasa nada, o que están haciendo las cosas mejor de lo que yo lo hacía… a uno le cuesta, delegar es muy difícil”.

“Por eso hay dos o tres cosas que sigo manejando yo”, aclara el productor.

Además de manejar “casi todo”, Alfredo Ghirardelli está terminando la Licenciatura en Enología, lo que le permitirá a la bodega contar con su propio profesional en la materia. Por ahora esa tarea recae en una persona que sabe y mucho del tema, el enólogo y asesor Marcelo Miras.

Por Miguel Vergara.

Publicado en el Suplemento LA PATAGÓNICA del Diario Río Negro (Edición papel Nro. 27274), domingo 16 de junio del 2024. Imágenes: Diario "Río Negro.

miércoles, 6 de septiembre de 2023

Las bodegas redefinen estrategias para elaborar el "vino del futuro.

Productores de la región, enólogos, y funcionarios relacionados a la promoción del mercado vitivinícola tuvieron un encuentro organizado por Wines of Argentina en la bodega Humberto Canale de General Roca.

Las bodegas redefinen estrategias para elaborar el "vino del futuro.

Wines of Argentina, encargada de la promoción mundial del vino, hizo un encuentro en General Roca. En ocho meses invirtió US$ 1,6 millones en un contexto difícil para el pago en dólares. Se analizaron cambios en el perfil de consumidores y las plazas de Estados Unidos y China.

Productores de la región, enólogos, y funcionarios relacionados a la promoción del mercado vitivinícola tuvieron un encuentro organizado por Wines of Argentina en la bodega Humberto Canale de General Roca.

La pandemia, los nuevos hábitos de consumo y el mundo digital, están redefiniendo cuál será el “vino del futuro” en los paladares de los mercados mundiales, donde Argentina y la Patagonia están dentro de ese debate de cómo diseñar la densidad de la marca vino argentino.

Productores de la región, enólogos, y funcionarios relacionados a la promoción del mercado vitivinícola tuvieron un encuentro organizado por Wines of Argentina en la bodega Humberto Canale de General Roca.

Pero estas nuevas señales de cambios en los consumidores tienen un impacto directo en los productores y bodegas de la región, debido a que la marca Patagonia tiene un gran peso simbólico que abre mercados, también de la mano de otros productos turísticos y culturales asociados al vino.

 El encuentro duró poco más de dos horas en la bodega rionegrina, con un zoom con otras empresas argentinas, preguntas del público y con un chat virtual en distintas partes del país.

 “Este tipo de encuentros en la región resulta de suma importancia para seguir comunicando todas las actividades que se realizan desde hace varios años a través de Wines of Argentina”, expresó Guillermo Barzi, director de bodega Humberto Canale.

 Y acotó: “En esta misma línea, aprovechamos el espacio para enfatizar y seguir defendiendo la marca Patagonia en el mundo, con el objetivo de que todos los productos de la región tengan su propia identidad”.

El encuentro hizo foco en las oportunidades de captar consumidores en este contexto complejo, no sólo del país, donde hay restricciones las dificultades para hacer pagos en dólares al exterior (que la principal herramienta de WofA para realizar acciones de promoción en ferias y en marketing digital), sino también en el cambio del perfil del consumidor en las plazas mundiales.

Uno de los datos es que de enero a agosto de este año WofA destinó US$ 1.619.061, de los cuales USS 976.608 se destinaron a la inversión en los distintos mercados mundiales y US$ 642.453 en inversión en ferias en distintos países.

De acuerdo a las variables de los distintos mercados y la situación impositiva, se habló de reevaluar estrategias de cara al 2024.

Un tema presente es el marketing digital, orientado a captar a los “consumidores ocasionales” en redes sociales, que pueden hacer compras digitales de manera directa. Es un público más bien joven, independiente profesional, que vive solo o en pareja y que se fidelizó alrededor del consumo de vinos.

Estados Unidos sigue apareciendo como la plaza más fidelizada del vino argentino, que se lleva el 41% de las inversiones de WofA. Si bien aumentó el consumo de vinos, hay una diversificación de nichos que implica pensar en el “vino del futuro”.

Una de esas pautas es que los consumidores se han volcado a vinos con baja graduación alcohólica, y hay una gran demanda de cepas y cortes de blancos y espumantes.

Pero el mercado estadounidense tiene la oportunidad de llegar a 1,3 millones de consumidores, donde el 80% está concentrado en el estado de California, que es el más desarrollado en la industria vitivinícola, consumo, inversiones y promoción de productos.

El perfil de consumidor en Estados Unidos es de gente mayor, de alto poder adquisitivo, profesional y comprometido con el producto. Argentina está dentro de los 10 países desde donde se importan vinos, y se pretende sostener ese mercado. Sólo en ocho meses, en Estados Unidos WofA destinó US$ 233.811 para promocionar en 393 bodegas.

Consolidar Brasil.

Pero una de las plazas a recuperar es el mercado de Brasil, donde WofA destinó una inversión menor en promoción. De acuerdo al dato oficial informado, US$ 70.905 en 130 bodegas, descontando la feria de San Paulo.

Hay un dato importante y es que las inversiones netas en promocionar la marca Vino Argentino en los mercados, se está chocando con la falta de acceso a dólares y el Impuesto País, que por cada dólar invertido se destina otro más a impuestos. Es decir que, para Argentina, se duplicaron los costos de promoción en pocos meses.

En Reino Unido y en Europa se registró un descenso en el consumo, con una tendencia hacia los vinos blancos y espumantes. Se hizo una promoción de US$ 76.280 en 395 bodegas de las cuales el 60,5% son MiPymes.

La evaluación de China.

China quizás sea la apuesta más grande que tiene el vino argentino, pero también la más compleja, debido a la diversidad de los competidores. “Todos quieren estar ahí”, dijeron.

En esta plaza WofA destinó la mayor inversión en promocionar los vinos, tanto en eventos, como en plataformas de marketing digital. Se destinaron US$ 225.670 para promocionar 60 bodegas y el 10,7% fueron para empresas de producción a pequeña y mediana escala.

“Es un mercado que no tiene una performance interesante, todos los competidores están comprando ese mercado”, dijeron durante el encuentro.

En ese sentido, también se habló de que aún no se logró capitalizar el mercado de Australia, que está cooptado por los vinos de procedencia chilena.

Así las cosas, el cambio generacional que se viene dando desde hace 50 años hasta ahora alrededor del vino, los nuevos paradigmas de consumo, con la inclusión de segmentos jóvenes y el nicho de mujeres, está redireccionando las estrategias.

En este sentido desde WofA indicaron que se trabaja en un posicionamiento del intangible vino argentino, en el que indefectiblemente, surge el emergente de los productos patagónicos a menor escala, pero con la densidad de la marca Patagonia.

Participantes e invitados.

Entre los/as invitados que asistieron al encuentro se encuentra el Ministro de Producción y Agroindustria del Gobierno de Río Negro, Carlos Banacloy; el Director de Vitivinicultura e Industrias Afines de Río Negro, Marcelo Miras; el Director de Comercialización y Competitividad del Ministerio de Producción de La Pampa, Nicoló Cavallaro; Luciana Girotti y Robero Oscar Bigorito del Ente Provincial del Río Colorado (La Pampa); el Ing. Agr. Sebastián Landerreche en representación del Centro PyME de la Agencia de Desarrollo Económico del Neuquén (ADENEU); Ana Viola, Presidenta de la Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia; representantes de organizaciones como INTI, así como bodegas de la región: Humberto Canale, Familia Schroeder, Malma de Patagonia, Viñas del Lago Pellegrini; Fincas del Limay, Moschini, Gérôme Marteau, Cutral Co, Casa Pirque, entre otras, a las que se sumaron virtualmente integrantes de la Comisión Directiva WofA, productores/as de distintas zonas de Patagonia y socios/as de la entidad.

“La Patagonia tiene un gran potencial, no solamente por la calidad enológica de los vinos y por los nuevos proyectos que se van instalando, sino que constituye un factor diferencial de comunicación que tenemos que aprovechar. Es reconocida internacionalmente por sus recursos y atractivos naturales y, en este sentido, reafirma el mensaje de diversidad que estamos comunicando desde WofA. La idea es seguir trabajando en conjunto: empresas e instituciones del sector público-privado para profundizar la singularidad de esta región, que es única en el mundo y es nuestra. Y tenemos que seguir defendiéndola, por sobre todas las cosas”, expresó Alejandro Vigil, presidente de WofA.

Publicado en Diario La Mañana del Neuquén.

Imágenes: La Mañana del Neuquén.

https://www.lmneuquen.com/neuquen/las-bodegas-redefinen-estrategias-elaborar-el-vino-del-futuro-n1054331

domingo, 27 de marzo de 2022

Con mermas, un año perfecto para las tintas.

 


Con mermas, un año perfecto para las tintas.

Las bodegas de la Patagonia norte encaran ya la etapa final de la vendimia 2022, que se ofrece prometedora para algunas variedades.

La mayoría de las bodegas de la Patagonia norte encaran ya el final de la vendimia 2022. Quedan algunos hectáreas para cosechar en San Patricio del Chañar y otras en Río Negro, pero el grueso de la añada fermenta en las bodegas. Con la suerte ya echada, el ciclo que llega a su fin se ofrece prometedor para algunas variedades, en particular las tintas, y según la visión de cada productor con los claroscuros propios de una vendimia donde el clima tuvo un rol protagónico.

En la semana 16 de la vendimia, y según datos del INV delegación Roca, en Patagonia Norte las uvas cosechadas están un 24% abajo respecto a la vendimia 2021 (que fue particularmente importante en volumen), y un 18% debajo de la 2020 y un 3% respecto a 2019. “Las heladas de octubre explican las mermas”, dice Marcelo Miras, propietario de Familia Miras. A lo que Hans Vinding Diers, desde Noemía, suma: “quienes pudieron combatir la helada del 6 de octubre tienen la cosecha soñada: nosotros conseguimos volumen y calidad”, dice. Loenardo Puppato, des Familia Schroeder, apunta: “el viñedo para nosotros tuvo un rendimiento récord”. Lejos de la norma, para algunos productores del valle la helada fue particularmente dramática.

Las pérdidas no sólo se explican por la helada en Patagonia. Entre Fernández Oro y Allen el 10 de diciembre una manga de piedra pegó duro. “Algunas viñas quedaron peladas”, reporta el enólogo Agustín Lombroni que opera en la zona. Si la helada es un fenómeno general, el granizo es bien aislado. Lo que marcó el año, en todo caso, fueron las altas temperaturas de enero. “Fueron dos semanas con temperaturas de hasta 40ºC –reporta desde Aniello la enóloga María Eugenia Herrera– que aceleraron todo el proceso”. En la misma sintonía, Puppato describe: “este año partimos el 28 de enero con las bases de espumantes y nos emparejó el resto de las variedades.”

Luego del calor vino una lluvia intensa del 21 y 23 de febrero, que en algunos puntos alcanzó cotas de hasta 150 mm. “Fue una bendición”, dice Vinding Diers, quien cree que la 2022 está entre las mejores vendimias de las que tenga memoria. Por su puesto, se refiere a los vinos tintos.

Para Chardonnay, por ejemplo, el agua llegó en el momento en que las uvas estaban en su punto ideal. Lombroni dice: “no estoy conforme con el Chardonnay porque quedaron algo diluidos”. La suya no es una opinión generalizada, sin embargo. “Para nosotros son sorprendentes”, reporta Ricardo Galante desde Fin del Mundo. Los Sauvignon Blanc, por su parte, “tienen buena frescura y son finos, me gustan más que los Chardonnay”, reporta Puppato. La lluvia no pegó igual en todos los sitios y el tipo de suelo en cada caso hizo la diferencia.

Premio Malbec

Nicolás Navío, enólogo de Peñaflor en la región, con el 80% de las uvas cosechadas, se entusiasma con el Malbec: “será un súper año, de gran color, fruta muy linda y con frescura, el Malbec será el que se lleve los premios.” Eso es lo que opinan todos los técnicos consultados sobre la variedad.

Es que las condiciones fueron ideales para un año de tintas. El raleo natural causado por la helada, sumado a las buenas temperaturas del pico del verano y un comienzo de otoño moderado, completaron la madurez con un ciclo ideal.

En Pinot Noir, por ejemplo, Galante destaca “el carácter menos frutal y más especiado, que le da profundidad”, mientras que Puppato, reporta: “Pinot Noir vuelve a sobresalir”. Para Merlot, Vinding Diers, asesor de Malma donde lo elabora, lo describe “con una fruta delicada, ciruela pura nada confitado, sobre todo si lo cosecharon antes”. Herrera apunta al varietal: “estamos muy contentos con el Merlot, aún siendo que venimos un poco atrasados”.

Mientras que el clima permitió a cada variedad llegar en su punto justo, la falta de mano de obra fue un desafío. En la zona costó mucho conseguirla. Con pronóstico de heladas para esta semana que arranca, lo que quede por cosechar se cuenta entre los últimos vinos posibles. Por ejemplo, el Cabernet Sauvignon. “Estamos en plena cosecha y la uva está muy sabrosa, así es que soñamos con grandes vinos de la variedad”, dice Galante. Lo que se coseche a máquina llegará perfecto.

Así las cosas, a punto de cerrar las puertas de la 2022, los vinos de Patagonia Norte prometen. A manera de síntesis, Marcelo Miras, con muchos años de experiencia en la zona, sentencia: “por lo que veo en la bodega la precisión y definición de cada variedad será una de las características del año”.

La cosecha en Mendoza.

En Mendoza la helada se hizo sentir con fuerza en las zonas más productivas. Y un febrero lluvioso y húmedo generó focos de peronóspora que hoy deshojan los viñedos. Entre ambos se generó una escasez de uva que empujó los precios al alza lo que trastoca el costo de los vinos: en 2022 ese será el factor determinante para el centro del negocio.

PUBLICADO EN LA MAÑANA DE NEUQUÉN.

https://www.lmneuquen.com/con-mermas-un-ano-perfecto-las-tintas-n897535