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jueves, 8 de septiembre de 2022

TRES VERSUS DEL VINO PARA DESAFIAR A TUS AMIGOS.

 


TRES VERSUS DEL VINO PARA DESAFIAR A TUS AMIGOS.

Nada de tintos, blancos y rosados: salinos o salobres; ácidos o refrescantes, astringentes o texturados. Sí, así también pueden ser los vinos. Aprendé sobre estos descriptores y canchereá en tu próximo asado.

Por Joaquín Hidalgo.

Hablar es una forma de darle entidad al mundo. Si uno dice que un vino recuerda a cerezas, cualquier bebedor del mundo tiene claro de qué estamos hablando. Hay otros conceptos y descriptores del vino, sin embargo, que resultan más esquivos, pero no por ello menos precisos. 

El punto es que ofrecen un grado de detalle que a veces es complejo de explicar, más por falta de experiencia común que por la validez del concepto.

Por eso, una de las formas más simples de llegar a algunos acuerdos, es hacerlo por contraste. En el marco, claro, de cierto alcance temporal en los usos. 

De modo que, si uno está entre los bebedores que gustan de explicarle a otros con algún grado de precisión, en las palabras y versus que siguen habrá buenos descriptores del vino para nombrar aquello que se siente al beber.

Incorporando descriptores del vino: salinos o salobres.

Entre los descriptores con estrella ascendente –al fin y al cabo, contar una experiencia es también un fenómeno cultural– se encuentran los vinos salinos. La descripción hace referencia a cierta sensación de conjunto que, al cabo de beberlos, realza la cualidad de todos los gustos exactamente como trabaja la sal en un plato. La mayoría de las veces se puede describir técnicamente como una sensación de umami –el quinto gusto, al menos para los japoneses– pero si salino ya es complejo, hablar de umami es entrar en otro estado de la materia.

Lo interesante es que salino no es salobre o salado. Y aquí es donde hay que hacer un giro por la negativa. En los últimos años, por ejemplo, la sequía que azota algunas regiones a ambos lados de la cordillera ha concentrado sales en los suelos. 

No todas llegan al vino, pero algunas sí. Y entonces aparecen vinos salobres, el segundo de estos descriptores del vino: el equivalente a tener un grano de sal gruesa disuelto en la boca. Si es muy marcado, se considera defecto. Pero el hecho de que un vino sea salino, en la gama del umami, es un atributo positivo.

Ácidos o refrescantes.

Muchas veces los consumidores confundimos, y con razón, esta situación. Un vino ácido refiere a aquellos donde el balance –esa entelequia que comparten la filosofía y los estudios contables con sentidos bien distintos– del vino se expresa como una situación de equilibrio: ningún gusto sobresale del resto, es decir, ni el amargo, ni el dulce, ni el ácido, ni el salado gobiernan la sensación de boca. 

La moda actual de tintos y blancos apunta en esta línea y es dable encontrar vinos ácidos en el mercado, algunos muy ácidos. 

La confusión con la refrescancia, otro pilar importante de los descriptores del vino, nace en otro punto. La razón por la que un paladar de un vino es refrescante es que tiene ácidos. Y esos ácidos, sean tartárico o málico, al interactuar con la saliva y las papilas generan una sensación agradable que describimos como frescura o refrescancia. ¿Entonces? 

En el caso de un vino ácido lo que se rompe es el balance; en el caso de un vino refrescante ese balance sigue en equilibrio, pero la sensación de boca es jugosa, con energía y cierta vibrancia que la hace agradable. 

Si ácido es el costado negativo, el positivo es la frescura. En general van de la mano, pero hay casos de vinos que son refrescantes y de balance dulce, por ejemplo.

Astringentes o texturados.

Textura es la palabra de moda en los descriptores del vino actuales. Astringencia, en cambio, es una que está cayendo en desuso. Las dos refieren a las sensaciones táctiles del vino en la boca y, en algunos casos, están tan relacionadas que cuesta despegarlas. 

La astringencia se refiere a la sensación que los taninos del vino dejan en las encías, principalmente, donde generan una cierta sequedad seguida de una sensación rugosa en el paladar. Si esa sensación es placentera, se describe como textura. 

Ahora bien, hay vinos que son tersos, aterciopelados, sedosos o con textura de tiza o talco, para mencionar algunas. En todos los casos son los taninos los que operan, sólo que cambia el estado de madurez en el que fueron cosechados y la cantidad. 

Astringente es cuando hay muchos y en general verdes, mientras que aterciopelados son aquellos que tienen taninos pulidos en la crianza, y con talco o tiza los que ofrecen una granulometría tan fina de esos taninos que equivalen a la sensación que deja borrar un pizarrón (de tiza, obviamente): una cierta sequedad de grano fino. 

Salvo la astringencia, considerada negativa y sólo tolerada o ciertamente esperable en la juventud de un vino, el resto son sensaciones positivas.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2022/09/descriptores-del-vino/

lunes, 27 de junio de 2022

Salinos o salobres, y otras descripciones de vinos curiosos.


Salinos o salobres, y otras descripciones de vinos curiosos.

En esta nota, recorremos conceptos más detallados a la hora de disfrutar y conocer más sobre las propuestas que encontramos en el mundo de los vinos.

Por Joaquín HIDALGO.

Hablar es una forma de darle entidad al mundo. Algo que queda cada vez más claro en la discusión un poco insulsa sobre la posibilidad y los matices que propone el lenguaje inclusivo, sea prohibido por ley o usado por rebeldía. El mundo del vino no está ajeno a esas discusiones, aunque menos importantes.

Si uno dice que un vino recuerda a cerezas, cualquier bebedor del mundo tiene claro de qué estamos hablando. Hay otros conceptos y descriptores de vino, sin embargo, que resultan más esquivos pero no por ello menos precisos. El punto es que ofrecen un grado de detalle que a veces es complejo de explicar más por falta de experiencia común que por la validez del concepto.

Por eso, una de las formas más simples de llegar a algunos acuerdos, es hacerlo por contraste. En el marco, claro, de cierto alcance temporal en los usos. De modo que si uno está entre los bebedores que le gusta explicarle a otro con algún grado de precisión, en las palabras y contrastes que siguen habrá buena información para nombrar aquello que se siente al beber.

Salinos o salobres.

Esa es la cuestión. Entre los descriptores con estrella ascendente –al fin y al cabo contar una experiencia es también un fenómeno cultural– se encuentran los vinos salinos. La descripción hace referencia a cierta sensación de conjunto que, al cabo de beberlos, realza la cualidad de todos los gustos exactamente como trabaja la sal en un plato. La mayoría de las veces se pude describir técnicamente como una sensación de umami –el quinto gusto, al menos para los japoneses– pero si salino ya es complejo, hablar de umami es entrar en otro estado de la materia.

Lo interesante es que salino no es salobre o salado. Y aquí es donde hay que hacer un giro por la negativa. En los últimos años, por ejemplo, la sequía que azota algunas regiones a ambos lados de la cordillera, ha concentrado sales en los suelos. No todas llegan al vino, pero algunas sí. Y entonces aparecen vinos salobres: el equivalente a tener un grano de sal gruesa disuelto en la boca. Si es muy marcado, se considera defecto. Mientras que el hecho de que un vino sea salino, en la gama del umami, es un atributo positivo.

Ácidos o refrescantes.

Muchas veces los consumidores confundimos, y con razón, esta situación. Un vino ácido refiere a aquellos donde el balance –esa entelequia que comparten la filosofía y los estudios contables con sentidos bien distintos– el vino se expresa como una situación de equilibrio: ningún gusto sobresale del resto, es decir, ni el amargo, ni el dulce, ni el ácido, ni el salado gobiernan la sensación de boca. Un rompe por este lado. La moda actual de tintos y blancos apunta en esta línea y es dable encontrar vinos ácidos en el mercado, algunos muy ácidos.

La confusión con la refrescancia nace en otro punto. La razón por la que un paladar de un vino es refrescante es que tiene ácidos. Y esos ácidos, sean tartárico o málico, al interactuar con la saliva y las papilas generan una sensación agradable que describimos como frescura o refrescancia. ¿Entonces?

En el caso de un vino ácido lo que se rompe es el balance, en el caso de un vino refrescante ese balance sigue en equilibrio, pero la sensación de boca es entre jugosa, con energía y cierta vibrancia que lo hace agradable. Si ácido es el costado negativo, el positivo es la frescura. En general van de la mano, pero hay casos de vinos que son refrescantes y de balance dulce, por ejemplo.

Astringentes o texturados.

Textura es la palabra de moda en los vinos. Astringencia es una que está cayendo en desuso. Las dos refieren a las sensaciones táctiles del vino en la boca y, en algunos casos, están tan relacionadas que cuesta despegarlas. La astringencia se refiere a la sensación que los taninos del vino dejan en las encías, principalmente, donde generan una cierta sequedad seguida de una sensación rugosa en el paladar. Si esa sensación es placentera, se describe como textura. Ahora bien, hay vinos que son tersos, los que son aterciopelados, sedosos o con textura de tiza o talco, para mencionar algunas. En todos los casos son los taninos los que operan, sólo que cambia el estado de madurez en el que fueron cosechados y la cantidad. Astringente es cuando hay muchos y en general verdes, mientras que aterciopelados son aquellos que tiene taninos pulidos en la crianza y talco o tiza algunos que ofrece una granulometría tan fina de esos taninos que equivalen la sensación que deja borrar un pizarrón (de tiza, obviamente): una cierta sequedad de grano fino. Salvo la astringencia, considerada negativa y sólo tolerada o ciertamente esperable en la juventud de un vino, el resto son sensaciones positivas.

Es tan complejo describir lo que se siente al beber un vino o probar una comida que en el mundo hay una ingente cantidad de diccionarios que los describen, como el de Mauricio Wiesental o el de Bernard Pivot. Vale la pena pegarles una mirada, aunque hoy la web es más interesante para buscar usos y costumbres en materia de vinos. Con una advertencia: hay mucho sitio español que tiene otros giros.

PUBLICADO EN DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.

Domingo 16/06/2022.

https://www.lmneuquen.com/salinos-o-salobres-y-otras-descripciones-vinos-curiosos-n923401

miércoles, 26 de mayo de 2021

HERVÉ FABRE: “TENEMOS MUCHAS POSIBILIDADES DE SORPRENDER A LOS MERCADOS”. Dueño de Bodegas Fabre Montmayou, el enólogo fue distinguido por Tim Atkins y nominado como Mejor Winemaker del Año de Vinos Tintos. Nueva línea de Reserva y el cuidado del equipo humano.

 

Hervé Fabre, propietario y enólogo de Bodegas Fabre Montmayou, acaba de ser nominado por tercera vez como “Mejor Winemaker del Año de Vinos Tintos” en la 37º edición del International Wine Challenge. Pionero en el desarrollo de la vitivinicultura de alta gama en Argentina, el 30 de junio sabrá si resultó ganador, tal como ocurrió en 2018. 

Integrante de una familia de comerciantes de vino de Burdeos, se sintió atraído por el impulso de los vinos del Nuevo Mundo y decidió invertir en la Argentina para elaborar etiquetas que combinan la excelencia de terruños locales con el savoir faire francés.

Para eso adquirió viejas fincas de Malbec con vides plantadas en 1908 en Luján de Cuyo, 18 km al sur de la ciudad de Mendoza, a 1.150 metros sobre el nivel del mar. Allí construyó su chateaux.

Años después, llegó al Alto Valle de Río Negro, a 40° de latitud sur, y creó Infinitus, transformando antiguas instalaciones en la primera bodega boutique de la Patagonia a partir de viñedos añejos, de baja producción y cepajes nobles.

El mes pasado, además de su nominación, recibió de parte del renombrado crítico inglés Tim Atkin el apelativo de Leyenda de la Enología, en el marco de su Reporte Especial de Argentina 2021 y como reconocimiento a su larga trayectoria y su gran aporte a la industria nacional del vino. 

Hervé Fabre Mejor Winemaker, los diferenciales.

En diálogo con Vinómanos, Fabre destaca el cuidado que la bodega destina al equipo de trabajo y anticipa proyectos.

¿Qué diferenciales piensa que encuentran los jurados en su labor como winemaker?

Creo que fuimos nominados nuevamente por nuestra perseverancia y empeño en mantener la calidad de los vinos desde hace 30 años, gracias a todos los que trabajan en los viñedos y en la bodega.

¿Cómo ve el panorama de los vinos argentinos en general, y de los tintos en particular?

Desde mi llegada al país y hasta hoy en día, la calidad de los vinos argentinos no ha dejado de crecer. Hay muchas posibilidades de sorprender a los mercados con viñedos nuevos, cortes de vinos inéditos y también profesionales jóvenes que aseguran un buen futuro para nuestra viticultura.

¿Cuáles fueron las características de la cosecha 2021 para la bodega y qué perspectivas comerciales le adjudica?

Ha sido una cosecha con gran calidad y con un volumen de uvas razonable. La gran ventaja que tiene la Argentina sobre otros países productores es una calidad casi constante en sus vendimias, lo que evita altibajos que desorientan al consumidor.

¿Qué similitudes y diferencias manejan hoy entre los viñedos que tienen en Mendoza y los de Patagonia a nivel productivo y comercial?

La gran diferencia que existe entre ambas regiones se debe a que la superficie de viñedos es mucho más reducida en la Patagonia que en Mendoza, lo que limita la oferta: no alcanza para cubrir la demanda de los mercados internacionales. No obstante, la manera de cultivar y elaborar los vinos es bastante igual entre las dos regiones con la diferencia de que en la Patagonia la cosecha empieza más tarde por tener temperaturas más frías y en consecuencia presenta una maduración atrasada de las uvas, en comparación con Mendoza.

¿Cuál es hoy el mayor desafío para la bodega?

Nuestra prioridad es cuidar a nuestra gente que trabaja tanto en los viñedos como en las bodegas, a nivel sanitario y también económico. 

¿Qué proyectos tienen en marcha?

Estamos por lanzar una nueva línea de vinos Reserva, basada en la identidad de nuestros terruños.

Productos

En su bodega mendocina, Fabre ofrece las siguientes líneas de vinos:
    • Fabre Montmayou Grand Vin.
    • Fabre Montmayou Gran Reserva Malbec y Cabernet Sauvignon.
    • Fabre Montmayou Reserva Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Chardonnay, Syrah y Cabernet Franc.
    • HJ Fabre Malbec/Merlot, Malbec/Petit Verdot, Malbec/Cabernet Franc y Malbec Rosé
    • Phebus Malbec Magnun.

A su vez, desde la Patagonia suma otras dos: Infinitus Gran Reserva Merlot e Infinitus Barrel Selection Malbec y Cabernet Sauvignon. 

Publicado en VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2021/05/herve-fabre-mejor-winemaker/