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martes, 8 de junio de 2021

120 años de esfuerzo familiar. Adiós al viñedo: vendió su tractor para irse a vivir a Italia. Por la pérdida de rentabilidad.

 Adiós al viñedo: vendió su tractor para irse a vivir a Italia. 

Por la pérdida de rentabilidad, Alejandro Palazzo, de Mendoza, cortó sus viñas y las hizo leña. Ahora se radicará en ese país de Europa.


Alejandro Palazzo cortó los viñedos de su finca e hizo leña para vender. También se desprendió de su tractor para comprarse un pasaje para radicarse en Italia.

“Con mucha tristeza me veo obligado a hacer de mi viña, leña. Ahí van nuestros sueños, esfuerzos y alegrías de cuando podíamos cosechar, sorteando la suerte de la naturaleza, con heladas y granizos y con políticas que acompañaban al pequeño productor y que permitían vivir del suelo con nuestra gente dignamente. No me queda más que hincarme a la par de mis cepas y decirles gracias y perdón”.

Las palabras pertenecen a Alejandro Palazzo, un vitivinicultor de Santa Rosa, en la provincia de Mendoza, en un posteo en redes sociales. Con 58 años, su vida ha pasado por los viñedos. Sin embargo, porque los números “no cierran” decidió cortar las plantas para venderla como leña, dejar la actividad y radicarse en Italia.

“Nunca los pequeños y medianos productores la tuvimos fácil. Pero en 2016 un incendio en una finca vecina me quemó un espaldero de 11 hectáreas de uvas finas de las 21 que tengo y aunque traté de seguir adelante, fue imposible remontarla”, contó a LA NACION.

Según el viñatero, desde hace tiempo que los números no cierran “por más empeño que uno le ponga”.

“No soy el único que está en estas condiciones porque tras 12 meses, en donde uno arriesga entre heladas y granizos y, luego de la cosecha, debemos esperar un año para poder cobrar pesos. No todos aguantan, con la inflación que hay sumado a los insumos dolarizados, todo se torna cuesta arriba.”, explicó.

“En mi caso particular, las plantas a las que les había agarrado el fuego ya no servían y había que poner nuevas y no tenía manera de hacerlo porque un Estado ausente lo único que me dio como ayuda fueron 10 bolsas de abono orgánico”, agregó.

“Somos muchos los que la venimos luchando desde hace tiempo, donde siempre le pusimos el corazón. Me da pena y angustia tener que desarmar la viña pero estoy agotado”, sentenció.

Fue así que con pocas hectáreas activas, decidió vender la madera que cortó de sus viñedos improductivos, levantó el alambre que también vendió y, por último, liquidó su tractor para comprarse un pasaje a Italia, la tierra de sus ancestros, donde espera rehacer su vida.

Según relató, sus abuelos Pietro y Severina llegaron a Mendoza desde Piamonte en el año 1903, escapando de la hambruna europea y se pusieron a trabajar en el campo. Poco a poco, fueron entrando en la actividad y llegaron a tener una bodega pequeña que luego la continuó su padre.

“Soy descendiente de inmigrantes, mis abuelos se instalaron en la provincia con el sueño de trabajar y progresar. Yo traté de seguir adelante con el proyecto familiar pero me vi doblegado y no puedo continuar. Me cuesta dejarlo porque representa todo mi vida, pero estoy resignado”, describió.

Por último, contó que ya ha hecho contacto con su prima Bruna, a la que no conoce, para instalarse en Alfiano Natta, un pueblo piamontés de 800 habitantes de donde son sus familiares. Ya tiene pasaje para el próximo 15 de septiembre y espera que Italia le abra los brazos como la Argentina se los brindó a sus ancestros hace casi un siglo.

“Es la primera vez que voy a salir del país. La finca no la vendí, se la dejo a la familia que ha trabajado conmigo para que vivan allí y, a la vez, exploten las dos únicas hectáreas productivas que quedaron”, finalizó.

Publicado en Diario "La Nación", 7 de junio del 2021.

https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/regionales/adios-al-vinedo-vendio-su-tractor-para-irse-a-vivir-a-italia-nid07062021/

Todo concluye al fin, nada puede escapar
Todo tiene un final, todo termina
Tengo que comprender, no es eterna la vida
De "Presente" de Vox Dei.

Pregunta: ¿Qué será de la Argentina nuestra en unos años?

lunes, 15 de febrero de 2021

Por primera vez: Mendoza fija el precio de la uva emblema para frenar una crisis.

 

MENDOZA.- Para contrarrestar el impacto de la pandemia en la producción vitivinícola, teniendo en cuenta que se aproxima además una cosecha escasa para este 2021, viñateros, bodegueros y Gobierno avanzan en un plan para potenciar al sector. De esta manera, ante la preocupación de los productores, no sólo se logró fijar por primera vez el precio de la uva Malbec, sino que se financiará a los diferentes eslabones de la cadena para los operativos de vendimia y elaboración de la bebida nacional, con el objetivo de apuntalar las ventas internas, pero sobre todo la exportación.

De esta manera, el Ejecutivo local se mete en los operativos de cosecha y elaboración de vino, financiando a productores, contratistas e industriales, apostando a la rentabilidad en los diferentes eslabones de este sector vitivinícola, además de fijar el valor de la uva emblema argentina.

"Es intervención del Estado provincial, pero sin que la misma implique un gasto para las cuentas del Estado", indicaron desde el gobierno provincial a LA NACION, luego del encuentro que mantuvieron todos los actores de la cadena con las autoridades mendocinas de Economía, poniendo en valor que, por primera vez en la historia provincial, se activa un operativo dirigido a tonificar el precio de la cepa insignia.

"Se decidió seguir estando cerca de los productores, agregando este año al Malbec. Tenemos que ver también el financiamiento que realizamos, que es a tasa cero y a valor producto, que es lo que siempre los productores nos han pedido. Acá no hay subsidios, acá hay financiamiento", expresó el vicegobernador Mario Abed.

Así, a la espera de la cosecha de este año, que se perfila escasa, además del bajo stock vínico, el gobierno provincial financiará a los productores y bodegas que adhieran a los operativos, para que puedan concretar las tareas de cosecha, acarreo y elaboración de las uvas. Lo nuevo de esta medida es que se devuelve el crédito con el producto elaborado, a un precio referencial, que permite dar un margen de rentabilidad, indicaron las fuentes.

"Este operativo anticipo de cosecha para uva Malbec es un hito, por primera vez el Estado puede intervenir buscando equilibrar los precios y la rentabilidad de la uva", señaló Alfredo Aciar, asesor del Ministerio de Economía y Energía. Para el especialista, la meta es tener un vino de exportación y de calidad.

"El financiamiento que el Estado provincial otorgará a todo el sector vitivinícola es a tasa cero, y se paga con el mismo producto. Es decir, todo lo que el Estado le preste al contratista o al productor para cosechar y acarrear su uva a la bodega, y todo lo que el Estado le preste al industrial para elaborar el vino, será devuelto con vino Malbec de exportación que el mismo Estado se encargará de vender", indicó Aciar.

En este sentido, sobre el precio referencial de la uva Malbec se puso en $40 el kilo para la zona noroeste de la provincia, $50 para la zona del centro, y $65 para el Valle de Uco, cuando la temporada pasada el valor promedio rondaba los 25 pesos. "Según los estudios de costos que hemos abordado con distintos organismos, estos son los precios de referencia entendiendo que es un precio justo para equilibrar a todo el sector", indicaron desde la cartera de Economía.

En cuanto al financiamiento, a través de Mendoza Fiduciaria, se otorgarán $400 por quintal de uva para cosecha y acarreo. En tanto, para las bodegas habrá un financiamiento de $250 por quintal elaborado de uva Malbec.

Lo que dicen los productores

En diálogo con LA NACION, diversos productores destacaron la medida sin dejar de poner sobre la mesa su dura realidad y la importancia de un acompañamiento oficial sostenido, lo que permite ahora tener más valores de referencia para pelear mejores condiciones.

"Existe una expectativa en el sector productivo de aumento de precio significativo de las uvas respecto al año pasado de forma tal que alcancen valores que cubran los costos de producción e incluso se obtenga una rentabilidad que permita continuar trabajando las fincas. De no darse, el abandono de propiedades continuará y se intensificará, ya que el sector lleva años trabajando a pérdida y esto hace cada vez más insostenible la actividad", explicó a este diario Gabriela Lizana, titular de la Asociación de Productores del Oasis del Este de Mendoza (Aproem).

En tanto, Diego Stortini, titular de la Cámara de Comercio, Industria, Agricultura y Turismo de Tunuyán, puso en valor la medida oficial. "Vemos este operativo como un buen primer paso para este año, y pedimos que se sostenga en el tiempo para evitar que suceda lo que sucedió años atrás, en donde el precio de la uva cayó tanto. Este operativo está pensado para cooperativas regionales y bodegas medianas, y esperamos poder continuar en el tiempo con estas medidas que benefician a la producción primaria del Valle de Uco", dijo.

También la Sociedad Rural del Valle de Uco destacó la iniciativa. "Es un gran avance para los pequeños y medianos productores de Malbec al contar con un precio de referencia. Llevamos años pidiendo esto, por eso creemos que este es un gran progreso y el productor podrá tener rentabilidad si se respeta el precio que se ha puesto como referencia. Esperemos que las grandes bodegas se incorporen a estas acciones", indicó Mario Leiva, responsable de esa entidad.

"Los precios de la uva y el vino, venían en caída libre durante los últimos tres años aproximadamente, ahora se han empezado a recuperar pero todavía no alcanzan un nivel rentable. Esta debacle en los mismos, ocasionó que los viñedos no hayan tenido la atención y cuidados que requieren, con las consecuencias de baja productividad y en muchos casos, el abandono de la finca", graficó Daniel Rodríguez, viñatero del sur provincial.

"Los precios, van a tener que recuperarse mucho más, si queremos seguir teniendo y manteniendo a los viñateros que todavía siguen en pie. El atraso tecnológico es monumental. En fin, estas son las consecuencias, las causas son varias, algunas causadas por la irresponsabilidad de la industria", concluyó el productor.

Publicado en Diario "La Nación", 12 de febrero del 2021.

https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/por-primera-vez-mendoza-fija-precio-uva-nid2600230

miércoles, 4 de marzo de 2020

Viñedos: se perdieron más de 3.000 hectáreas de uva. La superficie implantada cayó en el último año, pero se observa que las propiedades son cada vez más grandes.


El informe anual de superficie del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) reveló que en 2019 se perdieron 3.064 hectáreas de viñedos con respecto al año anterior. Para los referentes del sector, esta situación es consecuencia de la falta de políticas de Estado y deficiencias de infraestructura, entre otros aspectos sectoriales.
En detalle, los datos de la Subgerencia de Estadísticas y Asuntos Técnicos Internacionales del organismo vitivinícola indican que la superficie de vid de la República Argentina pasó de 218.233 hectáreas en 2018 a 215.169 hectáreas al 31 de diciembre de 2019.
Si se mira a largo plazo, se observa una situación diferente, ya que la superficie con viñedos creció 7% en el país desde el año 2.000, aunque la cantidad de viñedos es menor. Actualmente hay un total de 23.668 inscriptos en todo el país, 263 viñedos menos que en 2018 y 1.512 menos que en el año 2000. Entonces, la tendencia indica que cada vez hay menos propiedades, pero más grandes. El tamaño medio del viñedo en el año 1990 era de 5,8 hectáreas, en el año 2000 de 8  has y en el año 2019 de 9,1 has.
Mendoza con el 70% del total.
El tamaño medio de los viñedos en el país es de 9,1 ha., y dentro de las siete principales provincias vitícolas el viñedo medio más extenso corresponde a la provincia de Neuquén (18,8 ha), seguido por Salta (12 ha.), Mendoza (9,9 ha) y San Juan (9,3 ha), siendo Catamarca la que tiene los viñedos menos extensos (2,1 ha. Promedio).
No obstante, en superficie total, Mendoza ostenta la mayor cantidad de hectáreas (151.490), con el 70% de la superficie cultivada a nivel país, y con 15.302 viñedos inscriptos (64,7% del total).
Mendoza marca la media de lo que sucede en el país, ya que la disminución de hectáreas de la provincia supera el 50% de lo perdido a nivel nacional (1.539 hectáreas, respecto a lo registrado en el año 2018). Sin embargo, la superficie del último año en la provincia 7,4% superior a la registrada en el 2000.
Al igual que a nivel nacional, a pesar de que la superficie es mayor a la del inicio del milenio, la cantidad de viñedos es menor, y lo que ha crecido es el tamaño de las propiedades. Es que en el año 1990 el promedio era de 7,3 hectáreas, para 2000 era de 8,8 hectáreas, y a la fecha, el promedio alcanza las 9,9 hectáreas en Mendoza.
Producción por departamento.
Hacia el interior de la provincia, el departamento con mayor superficie cultivada es San Martín (18,6% del total), le sigue Luján de Cuyo (10,2%), Rivadavia (10%), Lavalle (8,7%), San Rafael (8,6%), Maipú (7,5%), y Junín (7,5%).
El comportamiento de cada municipio ha sido muy diferente en los últimos años. Desde 2010 hasta hoy, algunos departamentos registran aumentos considerables, como Luján de Cuyo (ganó 1.940 hectáreas), Tupungato (1.496 has de crecimiento) y San Carlos (1.202 hectáreas). Los departamentos que registran mayor disminución de superficie en este período son: San Martín (-2.272 has), Maipú (-2.147 has) y San Rafael (-1.374 has).
Desde el 2000 se han implantado en Mendoza 73.168 hectáreas, lo que implica una renovación de la superficie de vid en Mendoza. Como resultado el 53,3% de la superficie tiene una edad menor a los 20 años. En tanto, un 16,8% de la superficie tiene de 21 a 40 años, 20,4% entre 41 a 60 años, 7,2% entre 61 y 80 años. El restante 2,2% tiene más de 80 años de edad.
También ha cambiado el sistema de conducción, Mientras que al comienzo del milenio la mayor superficie de vid estaba conducida en parral, hoy la espaldera representa el 57,3% del total (un aumento del 33,9% desde el inicio del milenio), y el 42% corresponde al parral. Existe un 0,7% con otros sistemas de conducción. Hay un aumento de 21.964 has. de espaldera y una disminución de
Igualmente, el Malbec es la variedad que más ha aumentado su presencia en los cultivos locales, pasando de 14.338 has. en el año 2000 a las actuales 37.754 has. Le siguen en importancia por su crecimiento en superficie, aunque con bastante diferencia cuantitativa: Syrah (3.392 has. nuevas), Aspirant Bousquet (3.379 has), Bonarda (2.444 has) y Ancellotta (1.730 has). Esta última variedad es la que más ha crecido en términos relativos, ya que en 2000 solo habían plantadas 2 has de Ancellotta en Mendoza.
Por el contrario, las variedades que más disminuyeron superficie en este período son: Criolla Grande (perdió 10.612 has), Moscatel Rosado (-5.108 has), Pedro Giménez (-4.238 has) y Cereza (-3.314 has).
Es válido destacar además que de las 25 variedades más cultivadas en Mendoza, hay 24 que tienen aptitud para elaboración y solo una variedad es apta para consumo en fresco, Red Globe.
Rosadas y blancas.
La disminución de hectáreas en Mendoza durante el último año responde especialmente a una reducción en variedades rosadas y blancas aptas para elaboración, que explican 1.287 y 781 respectivamente, de las 1.539 hectáreas perdidas en total.
Por su parte, la superficie de variedades aptas para consumo en fresco aumentó 25 hectáreas y las uvas aptas para pasas disminuyeron 32 hectáreas en el último año.
Concentración de la actividad.
De acuerdo con Mauro Sosa, titular del Centro de Bodegueros y Viñateros del Este, la vitivinicultura no escapa al fenómeno de profundización de concentración de la tierra en Argentina, lo que tiene que ver con el abandono de viñedos y su posterior venta. “Eso va directamente a aumentar la concentración de la propiedad de dichos establecimientos. Parece que estamos yendo hacia una vitivinicultura sin agricultores, y en nuestro caso sin productores ni elaboradores”, comentó.
Para el bodeguero, resulta necesario que el Gobierno y el sector privado se ocupen seriamente de este fenómeno. “La baja rentabilidad influye: el productor abandona sus viñedos y las bodegas cierran sus lagares. En los últimos tres o cuatro años los precios se han mentenido en el orden de los $ 8 para el vino tinto (precio sostenido) cuando la inflación ha llegado a superar el 50%. No hay capital que resista eso”, agregó.
“A su vez, tenemos del otro lado un mercado recesivo que aporta su problemática desde el punto de vista del consumo. No hay mucho secreto en esto y si no hacemos algo cuanto antes, y empezamos a discutir profundamente estas situaciones, vamos a terminar en un modelo de 12 litros per cápita, cinco bodegas exportadoras, y cinco abasteciendo el mercado interno de vinos. Los demás se repartirán las migajas de un mercado cada vez más chico, tanto en oferta como en demanda”, cerró.
Para el titular de Coninagro, Carlos Iannizzotto, la pérdida de 3.000 hectáreas viene siendo arrastrada por varios años hacia atrás. “En el país hay un descenso de las explotaciones agrícolas, por falta de políticas de Estado, infraestructura vial, hídrica y energética”, comentó.
La falta de conectividad es otro factor que, según Iannizzotto, desalienta a las actividades rurales y favorece el abandono. “Poco a poco los productores dejan de realizar tareas. No cierran y lo anuncian como una fábrica, pero cae la producción y la rentabilidad. Tenemos caídas en bodegas y en establecimientos productivos, lo que termina en una concentración industrial porque cuando el productor no puede defender su precio, los pocos que lo compran, lo definen”, apuntó.
Para el referente del sector, la falta de créditos a tasas accesibles contribuyó a agravar la situación, especialmente para los pequeños productores sin posibilidades de autofinanciarse. En este marco, la propuesta de Coninagro es “promover el asociativismo, el desarrollo rural por medio de la conectividad, y una fuerte apuesta al mercado externo para que, en forma conjunta con el Estado, el empresario pueda solucionar los problemas de sobrestock”.
Sin largo plazo.
Para Nicolás Vicchi, subgerente de la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas de Argentina (Acovi), se requiere una lectura a diez años para entender cómo las altas y bajas en los precios afectaron a los pequeños productores.
“Estamos viendo una caída de más de 2.500 hectáreas de un ciclo a otro, pero cerca del 97% de las mermas corresponden a superficies de menos de diez hectáreas. Son los pequeños productores los que han caído”, explicó.
Para Vicchi, un análisis de una década permite ver cómo no solo la vitivinicultura se vio afectada, sino que la falta de desarrollo de políticas para mantener a la gente en el ámbito rural generó, como efecto colateral, una caída en el PBG rural de los departamentos.

De lo publicado en Diario “Los Andes” de Mendoza, sábado 29 de febrero de 2020.

lunes, 6 de enero de 2020

Conversación entre Genaro Cacace y Javier Urondo.


Conversación entre Genaro Cacace y Javier Urondo.
Hoy la esquina de Beauchef y Estrada está adormecida por un sol invernal, no es el murmullo habitual que caracteriza el salón el que llena el ambiente. El dueño de la casa, Javier Urondo, avanza a paso firme con una mirada clara y un cajón lleno de puerros y papas del Mercado Central. Un par de mates hacen de entrada a la conversa con un hombre humilde y sencillo.

Genaro– Hace un año unos muchachos de Córdoba fueron a conocer la bodega. En el recorrido por la finca vieron unos olmos muy particulares, ya que no es una zona que se caracterice por ese tipo de árboles, en general son olmos insertados. “Eso son los olmos filosóficos”, les dije, “Mi papá enterró un montón de libros en la década del 70”. No lo podían creer.

Urondo– Qué vigencia, sobre todo en esta etapa en que la clase media viene pegándose tiros en los pies… Les encanta, de alguna manera creen en la teoría del derrame, tienen esa fantasía. Les chafaron los ahorros, los cagaron veinte veces y no registran.

Genaro– Es una cuestión cultural. Creo ser de clase media en serio. Mi papá era socialista y porteño, tenía una empresa particular de construcción aunque siempre hemos cuidado el mango, hemos crecido en un ambiente intelectual distinto. Yo estoy más cerca del tipo que trabaja conmigo que de la imagen de bodeguero, estoy más cerca del sindicato que de la unión de empresarios. No me cabe otra. Mis compañeros de la facultad al recibirse se fueron trabajar a grandes empresas como Peñaflor, Trivento, 12 horas por día en la empresa. Un chofer los pasa a buscar por la bodega y los mete en un barrio privado, se encierran en su casa y se ponen a ver a Tinelli. Están en todo su derecho, ¿pero cuándo piensan?

Urondo– Viven aislados en esa burbuja.

Genaro– El otro día mi hijo, que estudia administración, me pide que vaya a la facultad para dar una charla sobre la industria vitivinicultora y sus costos. Asentí con gusto, pero le propuse que hagamos una experiencia: voy, los busco, vamos a la finca, les doy una tijera, un tacho y vamos a llenar este camión entre todos. Terminamos, nos sentamos y le ponen un precio a los que ellos consideran digno para hacer el trabajo que hicieron. Hablemos de costos… El ejemplo de Francia es ponerle un precio mínimo a todas las uvas, de esa manera le aseguran rentabilidad al productor, aseguran que se quede a vivir en la región, por lo que nadie vende y compra por debajo del mínimo. El hecho de que exista ese parámetro protege al productor cuando la cosecha es escasa, siempre hay rentabilidad para el productor, el elaborador y la comercialización, siempre dentro de un margen de equilibro.

Urondo– Si no los protegieran no tendrían vinicultura, habría entrado el salvajismo del estado, por los tamaños de las unidades productivas.

Genaro– Acá te aplastan la cabeza. Tal como se está estructurando, la vitivinicultura argentina es neoliberal, conservadora, piramidal hacia abajo. Las grandes bodegas son cada vez más grandes y están excluyendo. Las PyMEs no nos vamos a quedar afuera por producir un vino de mierda, sino que nos van a desplazar porque no podemos competir contra los grandes.

Urondo– ¿Es parecido al modelo chileno?

Genaro– En Chile son tres grupos los que manejan el mercado. Lo que sí existe en común es que las empresas vitivinicultoras no dependen de la vitivinicultura, son parte del menú de negocios. Dependen del cloruro de potasio, de las mineras del norte de nitrato, de las madereras del sur. Como acá Molinos, que compró Nieto, después compró Ruca Malen y después Viña Cobos.

Urondo– En Mendoza vas a cualquier restaurante y están las cuatro o cinco marcas principales, siendo que es un lugar donde tendrías que tener diez botellas abiertas para afirmar una cultura democrática del consumo.

Genaro– La publicidad que se hace del vino es tan genérica que termina beneficiando a las grandes bodegas. Aparece gente linda, artistas reconocidos. El tema sería ocupar esos minutos de televisión para hacerle conocer al consumidor, hacerlo saber más de vinos, que deje de ser fanático de unas pocas marcas. Un buen tomador de vino no puede ser fiel nunca, permanentemente tiene que estar cambiando, se tiene que desmarcar de las cinco empresas multinacionales que manejan el mercado.

Urondo– El vino era parte de la industria alimenticia y pasó a ser un producto con más desarrollo, segmentado. ¿Cómo participás vos en todo ese proceso?

Genaro– Nosotros arrancamos en el 80 a elaborar vinos, con toda la tecnología de la década del 60. Descobajábamos, escurríamos el Merlot y la Bonarda la hacíamos blanco. El Cabernet y el Malbec valían menos que la uva criolla. Encima las grandes bodegas de ese momento, Catena, Giol, producían vino masivo en damajuana, los trenes venían a Buenos Aires y se fraccionaba en Paternal y en Palermo. A partir de los 90 se generó un cambio importante en el concepto de qué vino hacer, cómo cuidar la fruta, el color, trabajar con levaduras seleccionadas, invertir en tecnología.

Urondo– ¿Cómo es la situación del mercado argentino?

Genaro– Se ha estructurado el sistema vitivinícola de tal forma que no se tiene en cuenta al pequeño y mediano productor que no se actualiza, no se aggiorna. No tiene que ver con la capacidad de trabajo de la gente sino con los niveles de inversión que hacen falta. Se están perdiendo cada vez más las PyMEs vitivinícola, porque las grandes empresas son cada vez más grandes y pasan a ser grupos inversores. A futuro se puede complicar la necesidad de tecnificar la producción para poder llegar a precios competitivos en el mercado, lo que significaría miles de personas que no van a tener trabajo. Se está imponiendo riego por goteo, cosecha mecánica, una máquina sustituye a 150 cosechadores, el trabajo de poda también se mecaniza, es posible adquirir tecnología es factible trabajar 400 o 500 hectáreas con cuatro empleados. Otro problema es que se está permitiendo que empresas grandes como Catena planten en la Pampa, que tradicionalmente es una zona más apta para otro tipo de cultivos, va producir vinos distintos, ricos, todo mecanizado, encima no tiene que regar porque el agua viene de arriba, lo único que tiene que hacer es combatir las palomas. Se viene un desplazamiento social en la vitivinicultura, que no nos convence. Se está industrializando demasiado, se estandariza mucho, el Cabernet termina siendo igual que el Malbec o el Tempranillo y los diferencian en laboratorio agregándoles taninos para cambiarles el perfil.

Urondo– ¿Qué solución le ves?

Genaro– El Estado debería intervenir en la vinicultura para regular y evitar los monopolios, darles oportunidades a los pequeños productores para que sean eficientes. El productor que trabaja su propia finca sin costos extras y que contrata a personas para que le den una mano debería estar contemplado socialmente, para que mantenga la actividad. El Estado debería regular, intervenir, definir en qué zonas del país se produce cada cultivo. Vamos a morirnos ensojados, pongamos un límite a la soja y promocionemos el trigo, el maíz, el olivo. Como argentinos, nosotros debemos definir la zona para producir vino, que produce mejores concentraciones y por sus características no puede producir otra cosa: es el pedemonte argentino, desde Salta hasta Neuquén. No plantemos viñas en La Pampa, Entre Ríos, Tandil. Sin un Estado que intervenga, con sentido democrático y de inclusión, estamos en el horno.

Urondo– La cosecha del año pasado sufrió muchísimo.

Genaro– Sí, el 30% de los viñedos se han abandonado, de 540 bodegas habilitadas para elaborar en nuestra zona, solamente elaboraron 188. Hay poca uva a raíz de accidentes climáticos el años pasado, la lluvia genero niveles muy altos de pudrición, a tal punto que tuvieron que importar vino de chile y España. Cuando había que aportar capital para poder defenderse contra las inclemencias climáticas, muchas empresas no tenían recursos financieros para enfrentar los costos. Las curaciones han llegado a ser diez veces más costosas que en un año normal, provocando la necesidad de utilizar productos de síntesis química de la Bayer o Monsanto que valen muchísimo más. No se viene agregando abono, el granizo se está incrementando…, una serie de factores que llevaron a que los productores con unas 25 hectáreas (que es un promedio interesante) hayan abandonado los viñedos.
Urondo– Hay bodegas a las que por los costos les conviene tercerizar.
Genaro– A igual consumo eléctrico, en el período enero-febrero del año pasado pagamos $19.700 y en el mismo período de este año $42.000. Por otro lado, ¿qué sentido tiene fraccionar el vino?, cuando por el traslado te cobran una fortuna. El costo de distribución nos afecta muchísimo a las PyMEs, nos cuesta entre $50 cuando no $105 por caja. Esos son valores que nos dejan fuera de competencia o si no tenemos que vender vinos muy complejos, concentrados y caros. Si el año que viene tenemos una buena cosecha, los precios van a empezar a bajar. Las grandes bodegas tienen menos necesidades de materia prima porque la tecnificación ha permitido que las grandes empresas y sus satélites tengan producción propia. En estos momentos las grandes empresas presentan como muy folclórico al vino, con mucha tradición y viñedos históricos. No es así, las grandes empresas son grupos financieros que invierten porque ven que hay un negocio rentable. Los que  hacemos un vino para que ustedes lo tomen somos muy pocos ya.
http://stage.hamartia.com.ar/2017/12/16/el-estado-debe-intervenir-en-la-vinicultura-para-evitar-los-monopolios/