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sábado, 20 de mayo de 2023

En abril los vinos aumentaron 21,3%, casi el triple de la inflación

 NOTICIAS.

En abril los vinos aumentaron 21,3%, casi el triple de la inflación.

Con un alza promedio del 21,3%, los vinos subieron muy por encima de la inflación de abril del 8,4%, según el "Informe de Precios del Mercado del Vino Argentino", realizado por el centro de investigación Vinodata.

Esto sugiere que, en promedio, los vinos han mostrado incrementos por encima del nivel general de precios, que se ubicó en 8,4% el último mes y representa la mayor suba en 21 años.

 La fuerte corrección de los precios del vino en abril llegó después de dos meses en los que los ajustes fueron más bajos que los del Índice de Precios al Consumidor (IPC). En marzo habían aumentado solo 1,7% y en febrero 5,1%.

Sin embargo, entre octubre de 2022 y abril del 2023, el IPV acumuló una variación del 59,2%, mientras en ese lapso la inflación fue del 46%.

"Esto sugiere un posible patrón estacional en las estrategias de remarcación de precios en el sector (o bien una aceleración en el ritmo y/o magnitud de las remarcaciones)", indicaron desde Vinodata.

El relevamiento comprende el monitoreo de los precios de alrededor de 5.000 botellas que cumplen con ciertos criterios mínimos de continuidad en la comercialización, distintos canales de venta, gama de precio, provincia de origen y variedad.

Además del salto en los precios, otro dato que da cuenta del impacto de la inflación es que más del 80% de las botellas relevadas para calcular el IPV registró aumentos, contra 51% en febrero y 28% en marzo.

Del informe también surge que, mientras que hasta el mes de marzo de 2023 el incremento acumulado del IPV fue mayor en las gamas de precios más altas, la tendencia se revirtió a partir de abril.

De hecho, durante dicho mes el IPV correspondiente a todas las gamas de precios de menos de $3.500 subió más de 20%, mientras que las etiquetas de más de $5.000 tuvieron aumentos promedio del 13%.

En términos de variedad de la uva, los vinos naranjos (77%) y rosados (64%) fueron los que más aumentaron, en tanto que los vinos dulces fueron los que menos subieron (44%) durante ese período.

A nivel provincias también se observó cierta heterogeneidad: aquellas que sufrieron mayor aumento acumulado de precios entre octubre de 2022 y abril de 2023 fueron Neuquén (68%), Río Negro (63%) y San Juan (62%), mientras que los vinos salteños fueron los que registraron los incrementos más bajos (55%).

En este sentido, el ranking de precios por provincia de origen lo encabezan el grupo de "emergentes" (los precios promedio se ubican en $ 5.400), seguidas de Río Negro (alrededor de $ 4.500).

Los de Mendoza, la provincia con la mayor incidencia en producción vitivinícola, promedian los $ 3.700 y los vinos de San Juan ($ 1.450) y La Rioja ($ 1.964) son los de menor precio relativo.

Publicado en Diario LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/529842-En-abril-los-vinos-aumentaron-213-casi-el-triple-de-la-inflacion.note.aspx

sábado, 31 de diciembre de 2022

Vinos argentinos: balance 2022 entre números y tendencias.

 


Para la industria vitivinícola, como en la realidad del país, fue un año de altibajos. Las perspectivas para 2023 y la preocupación por el consumo y la tolerancia cero.

Se cierra un año que para muchos será recordado por el mundial, es verdad. Pero también se cierra un 2022 en que pasó de todo: la inflación fue el tema del año (lo es desde hace más de una década), un año en que la justicia estuvo en boca de todos (a favor y en contra), mientras que la injusticia no desapareció de los escenarios.
Para el vino, en todo caso, el 2022 supone un año con algunos altibajos, muy a tono con los picos de adrenalina y los momentos depres de este país.

Puestos a elegir, este 2022 marcó algunos elementos centrales en materia de vinos. Son:

El negocio exportador.

En términos de negocio de exportación y con los datos disponibles –hasta octubre de este año– 2022 no ofrece grandes sorpresas ni al alza ni a la baja. Sigue dentro de lo esperable, con unos 700 millones de dólares facturados, pero faltan dos meses en esa cuenta. Dicho así, el año que se va redondeará unos 850 millones de dólares –prorrateando mes a mes con los datos de 2021– lo que supondrá una ligera caída respecto al 2021 y una mejoría respecto a 2020. Estados Unidos continúa siendo el principal mercado para los vinos argentinos (1/3), seguido de Reino Unido (12,8%) y Brasil (11,1%). Los datos los aporta el Observatorio Vitivinícola.

El vino que bebimos.

El mercado doméstico está complicado con la inflación y las restricciones que suponen algunos precios cuidados y otros descuidados. En ese sentido no escapa a la ilógica de este país en que un día estamos trepado a un semáforo festejando y al rato nos estrellamos contra el asfalto. En efecto, este 2022 hasta octubre ofrece un crecimiento de despachos de vino en torno al 2,6% respecto de 2021. Un ligero repunte si se toma en cuenta que 21 sobre 20 había ido a la baja (-11%). El dato de color –nunca mejor dicho– es que los blancos en 2022 crecieron en el orden del 13,4% respecto al año anterior. Acá la comparación entre 2021 y 2020 es mejor aún: el blanco crece otros 17%, lo que refrenda una tendencia al alza. Siempre medido en despachos, es decir, lo que sale de las bodegas.

Entre estos valores curiosos, los espumosos vuelven a la calle. Si 2021 fue un mal año para las burbujas debido a que no hubo botella, 2022 ofrece números positivos en torno al 21%. Siempre siguiendo despachos medidos por el Instituto Nacional de Vitivinicultura.

Precios.

Para el merado exportador los precios se acomodaron respecto a 2021 y 2020, porque la inflación global dio cierto aire para tocar precios, contrario a lo que sucedió en la década pasada. Hoy el recio promedio para exportación es de 3,1 dólares por botella, equivalente a 2016, luego de que cayeran de forma sistemática entre 2018 y 2020.

En el mercado doméstico, sin embargo, reina un proceso algo descriteriado. Los vinos de la base de la pirámide se recompusieron parte frente a la inflación, y no es fuera de la regla encontrar vinos que ajustaron hasta el 80%, contrario a lo que dicen los datos del INDEC. Es en las gamas medias, por arriba de los 2500 pesos, donde hay vinos que no se han movido respecto a marzo y otros que le dieron hasta dos vueltas. Si el consumidor tiene que elegir, en este segmento es donde se puede hacer gran diferencia. En una medición particular para el Informe Malbec que elaboramos en Vinomanos.com hemos visto vinos que se plancharon y bajaron entre uno y dos escalones respecto a la categoría, pero sin cambiar la cosecha, es decir, que se ajustaron a un precio más lógico o apostaron por ganar mercado. El 2023 dará su veredicto.

Puntajes en alza.

El 2022 fue un buen año en materia de reconocimiento y puntajes para los vinos domésticos. Hubo un puñado de trepó hasta los 100 en prestigiosas publicaciones –algo que parece ya una realidad cotidiana para algunas marcas– mientras que la percepción general de la crítica internacional arroja resultados más interesantes cada año. Es verdad: buena parte de los íconos catados representa la cosecha 2019 que fue muy buena.

Tolerancia cero.

Este 2022 que se va ofrece ciertos nubarrones para la industria del vino y las bebidas alcohólicas en general. El ascenso de la tolerancia cero en el test de alcoholemia amenaza con la caída de consumo sobre todo en restaurantes y canal de botella abierta. La última jurisdicción en asumir este criterio fue la provincia de Buenos Aires, sumándose a Córdoba, Entre Ríos, Jujuy, La Pampa, Río Negro, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego y Tucumán. Todo pareciera indicar que el endurecimiento de este criterio se volverá nacional en 2023 ya que falta la aprobación en diputados para la aplicación federal.

Al cierre del año no se habla de otra cosa que del precio de la uva para el 2023. La helada general de octubre y noviembre pasado mermó la producción y hay cierto nerviosismo respecto de cómo incidirá en el precio. Pero se se verá en vendimia. Por ahora es el coletazo del 2022 que toca a su fin.

Por Joaquín Hidalgo.

Publicado en el Diario La Mañana del Neuquén. 

31/12/2022.

https://www.lmneuquen.com/vinos-argentinos-balance-2022-numeros-y-tendencias-n981537

domingo, 10 de octubre de 2021

¿A qué nos referimos cuando hablamos de vinos de colección?

 

¿A qué nos referimos cuando hablamos de vinos de colección?

Son el puñado de vinos que tienen valor de reventa. Su reputación en el mercado es clave. Aunque cueste creerlo, en algunos casos es mejor no beberlos.

Hay una categoría de vinos que aún teniendo bordes difusos le da vida al mundo del vino desde hace un par de siglos. Son los llamados vinos de colección o coleccionables. Esas botellas que un puñado de bebedores decide atesorar por las razones que sólo el coleccionista maneja. O casi.
Porque en el fondo un vino de colección reconoce algunas reglas a las que está suscripto. Esas reglas están dadas por el mercado que los compra y los vende, pero sobre todo, porque los compra y vuelve a vender más de una vez. En pocas palabras son el puñado de vinos que tienen valor de reventa. Pero ahí no termina la cosa. Recién comienza.

Puestos a analizar qué tiene un vino para ser un vino de coleccionable hay que recorrer las no tan específicas reglas que unen a esos raros vinos que la gente muere por tener, a tal punto que incluso llega a no beberlos. Sí, leíste bien: en algunos vinos es mejor no beberlos.

A esa categoría empieza a ingresar Argentina.

La reputación.

Construir una reputación lleva muchos años. Y está asociado a muchas cosas, como el prestigio del productor, la capacidad de sostenerlo en el tiempo y las añadas que respaldan ese trabajo. En general, y ahora desde el punto de vista del mercado, los productores de vinos singulares –no de porfolios amplios– adquieren más rápidamente esta reputación. La ecuación de un gran vino y de elevados puntajes por la crítica internacional –como los que hoy reciben algunos vinos argentinos–, un único viñedo y la suma de los años parece la más probada. De hecho, es lo que buscan los comerciantes de este tipo de vinos. Es el modo bordelés de construcción.

Cuando todo eso se alinea y el vino se convierte en un objeto de deseo, se forma la tan ansiada reputación. En vinos de Francia, por ejemplo, los casos paradigmáticos con Pétrus –un vino, un viñedo, un productor y una región– pero también casas como Lynch Bages, Ozone o Angelus funcionan como buenos ejemplos.

La identidad.

Puede haber sutiles cambios. Puede darse que las añadas se marquen entre los diferentes años de la vida de un vino. Y puede darse incluso que cambien las etiquetas. Pero a la hora de construir un vino de colección lo que permanece es más importante que lo que se renueva. Es un mundo conservador, es verdad, pero sólo así se consolida una tradición y una reputación.

En los grandes vinos de colección todo parte del terroir: es decir, a la combinación de suelo, clima y vid, junto con la conducción del hombre. Ahí está la gran explicación a todo lo que atraviesa la vida del vino, la que abona a la singularidad y también a la escasez.

La escasez.

Siempre que algo es limitado tiene un precio atado a la demanda. Si esta crece, aumenta el precio. Por eso no hay vinos de colección si un concepto de escasez o de limitación a la producción. El terroir es también una variable clave en esta ecuación. Un viñedo determinado de una región no puede dar más que un determinado número de botellas. Y ese límite garantiza la escasez siempre que crezca la demanda. Y la demanda, hay que decirlo, depende de la reputación, que depende a su vez del precio.

El precio.

En ese equilibrio fino de variables, la dificultad para el productor es entrar en el eslabón justo que garantiza que la rueda gire como está mandado. Y el precio es uno de esas variables determinantes. Ningún vino de colección puede arrancar a un precio bajo. Pero tampoco puede hacerlo con la sola ambición del precio. Construirlo de forma creíble es uno de los elementos más difíciles. Si el terroir es diferenciado, si la marca suma valor, si la escasez garantiza la demanda y la demanda de un vino se tensa por la reputación, luego el precio está garantizado en su puja ascendente. Y si crece, todo el circuito se vuelve positivo.

Todo esto está sucediendo hoy en Argentina con la suma de puntajes altos, con el interés de plazas comerciales y con una demanda creciente sobre algunos vinos, sea a nivel doméstico como internacional. No falta mucho para que en las cavas del mundo Argentina tenga su rincón de prestigio. Aunque el cuento recién comienza.

Los que más saben de vinos de colección son los comerciantes de La Place de Burdeos. Es un sistema en el que los négociants –así se llaman– compran a un precio fijo directo del productor de vino cuya reputación se encargan de construir. Como venden los Chateaux más prestigiosos del mundo, tienen de clientes a los coleccionistas. La novedad es que en los últimos años comenzaron a vender vinos de Chile y Argentina.

PUBLICADO EN EL DIARIO "LA MAÑANA DE NEUQUÉN", 9 de octubre del 2021.

https://www.lmneuquen.com/a-que-nos-referimos-cuando-hablamos-vinos-coleccion-n850495