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lunes, 22 de junio de 2026

Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Los vinos de la Patagonia norte.


 
Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Los vinos de la Patagonia norte.

Recorrimos el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

La Patagonia es única por donde se la mire. El agua, proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes, fluye a través del desierto, generando a su paso un verdadero oasis en medio de la estepa.

Pero hasta principios de los 1900, el aprovechamiento del agua en la región del Alto Valle era limitado a aquellas tierras susceptibles de riego, cercanas al río, y por eso también a devastadoras inundaciones que ponían en peligro el trabajo de un año. 

Cesare Cipolletti, ingeniero hidráulico italiano, fue contratado por el gobierno para estudiar la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro, y definió los pasos a seguir para el máximo aprovechamiento de su curso, a través de un ingenioso sistema de presas y canales que irrigarían toda la región del Alto Valle. Son éstos los canales que nutren con agua todos los viñedos de la zona.


El vino en Río Negro y Neuquén.

En realidad, vale la pena aclarar que hablar del vino de dos provincias tan grandes como estas no deja de ser bastante reduccionista, porque si bien el 87 % de los vinos que ofrecen estas dos provincias del norte de la Patagonia provienen de una región que puede ser incluida en un radio de 120 km a partir del puente que une las ciudades de Cipolletti y Neuquén, lo cierto es que fuera de esa región hay viñedos importantes en el Valle Medio del río Negro, en la zona atlántica en la que este desemboca y también esparcidos a cuenta gotas en otros de los departamentos y regiones de ambas provincias, algunos antiguos y otros que, poco a poco, se van desarrollando en menor escala, como en las regiones andinas.


Lo cierto es que la zona que rodea la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, que dan origen al río Negro, es un área geográfica clave al norte de la Patagonia, comúnmente conocida como 
“Alto Valle del Río Negro”  o, en un contexto urbano y administrativo más amplio, Región Metropolitana Confluencia. El nombre exacto depende del enfoque geográfico o institucional que se utilice.

Alto Valle: Es la denominación tradicional y microregional. Se utiliza ampliamente para referirse a la franja agrícola, productiva y urbana que se extiende a lo largo de ambas orillas del río Negro y de los dos ríos que lo forman (Limay y Neuquén).

Región Metropolitana Confluencia: Es el nombre político y de planificación urbana. Agrupa a 12 municipios biprovinciales (Neuquén y Río Negro) ubicados alrededor del punto donde confluyen el río Limay y el río Neuquén para dar origen al río Negro.

Cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro: Es el nombre técnico e hidrológico utilizado por la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC) para todo el sistema hidrográfico.

Aclarada esta cuestión, vamos a entrar de lleno en las características que, en 2021, me llevaron a escribir esta nota afirmando que existían cinco importantes razones para que los protagonistas del vino de la región mostraran su optimismo: el agua, el clima, el cambio climático, la infraestructura y tradición vitícola, y las inversiones.

En esta ocasión, pasados cinco años, sumaremos otras conclusiones gracias a una nueva visita recorriendo en profundidad durante cuatro intensos días la región del Alto Valle, de la mano de Fernando Musumeci en el marco del tour #LaCuevaVisitaPatagonia, visitando 10 bodegas y probando vinos de otros 8 proyectos más, totalizando 111 vinos degustados.

Resumen del recorrido

Día 1 - Neuquén: Familia Schroeder, Malma y Patritti.

Día 2 - Río Negro: Chacra, Agrestis, Humberto Canale y una ronda en el bar El Distinto, donde catamos los vinos de Bodega Costa y Principios y finales.

Día 3 - Río Negro: Noemía, Marcelo Miras y Ribera del Cuarzo.

Día 4 - Neuquén: Bodega Mabellini donde, además, la sommelier local Nerina Domínguez organizó una presentación de varios pequeños productores: Dominio de Freneza, Dellanzo, Bonomi & Bernal, Des de la Torre, Tero Rengo y Videla Dorna. 

El Alto Valle de Río Negro y Neuquén presenta condiciones estructurales excepcionalmente favorables para el desarrollo vitivinícola, sustentadas en la combinación de abundante disponibilidad de agua, un clima sano y equilibrado, infraestructura creciente y una tradición histórica significativa. A esto se suma un contexto climático global que, en términos generales, ha tendido a mitigar uno de los principales riesgos de la región: las heladas.

Ventajas estructurales clave.

Agua: La presencia del sistema hídrico del río Negro ,regulado por represas, garantiza disponibilidad constante y de alta calidad, un diferencial crítico frente a otras regiones vitícolas argentinas afectadas por estrés hídrico.

Clima: Las condiciones frías, secas y ventosas favorecen la sanidad del viñedo, reducen enfermedades y permiten una maduración pausada, con alta acidez natural.

Cambio climático: La disminución relativa de heladas ha mejorado la estabilidad productiva, potenciando la aptitud de la región.


Identidad enológica consolidándose.

En los últimos años, los vinos del Alto Valle han comenzado a afianzar una identidad distintiva basada en frescura (acidez), fineza y equilibrio. La mayor latitud aporta más horas de luz durante el ciclo vegetativo, lo que permite alcanzar una notable madurez azucarina y polifenólica, a la par y armónicamente.

Existe además una proporción significativa de vinos de alta y muy alta gama (ej. Noemía, Chacra, Ribera del Cuarzo), que ha sido reconocida con hasta 100 puntos por los mejores críticos internacionales (algo no tan común en otras regiones argentinas) lo que confirma el potencial cualitativo de la región en el segmento premium.

Hans Vinding Diers (Noemia)

Diversidad de terroirs: oportunidad aún subexplotada.

Un aspecto crítico a considerar es la comunicación y diferenciación de microterroirs. Hoy el mercado tiende a percibir la región de manera homogénea (“Neuquén” o “Río Negro”), cuando en realidad existen contrastes relevantes dentro de cada provincia y región. Por ejemplo, San Patricio del Chañar brinda uvas con pieles más gruesas por la exposición al viento y el sol, que generan vinos de más color y taninos. Pero en las zonas cercanas al río, de suelos arcilloso-limosos, más fríos y húmedos, las variedades de ciclos cortos, como el Pinot Noir, se expresan mejor, mientras que el Malbec ofrece una cara distinta y el Chardonnay muestra características muy destacadas.

La demarcacion de indicaciones geográficas sería de ayuda en este proceso. Existe la IG Alto valle de Río Negro (Resolución INV Nº C.37 de 16 de diciembre de 2002) pero, lamentablemente, no vemos productores que la utilicen. Comenzar a hacerlo sería una muestra de fé en sí mismos y en las características distintivas de la región.

En ese rumbo existe un incipiente movimiento de emprendedores pequeños interesados en elaborar vinos de calidad que cuentan con el apoyo de instituciones técnicas locales como el INTA, INTI, universidades y municipios, y una buena disponibilidad de insumos acorde a una zona agrícola. La valorización de estas diferencias de terroir será clave para un futuro posicionamiento internacional.

Viñedo Schroeder.

Los desafíos

Pero no todo es color de rosa: hay múltiples desafíos, como la escasez de mano de obra, más atraída por la industria del petróleo (aunque en parte compensada por el gran crecimiento demográfico de la región).

Otro punto es que falta infraestructura. Si bien en Neuquén se va desarrollando (impulsada por la industria energética), del lado de Río Negro da lástima: parece anclado en el tiempo. Por ejemplo, rutas troncales como la 22 y la 151 no han mejorado en 60 años y no se ven indicios de que vayan a hacerlo a corto plazo.

Los productores grandes son pocos y algunos de ellos parecen no tener el ímpetu ni el alma puestos en la vitivinicultura, que sí mostraron los pioneros en Mendoza. Los productores medianos o más chicos sí lo tienen, pero claramente es un momento del mercado que no ayuda.

Oportunidades.

Desarrollo turístico: Es aún incipiente y representa una de las mayores oportunidades, ya que podría actuar como motor económico complementario, como ocurre en otras regiones emergentes del país (Jujuy o Córdoba), donde la mayor parte de los vinos se venden en la zona, con alto porcentaje ligado al turismo.

En ese sentido, en el Alto Valle hay pocas opciones completas de enoturismo, exceptuando Malma y Schroeder, que cuentan con recepción al turismo y buena gastronomía, y algunas de las bodegas de la Ruta del Vino de Río Negro (se han ido sumando con la reciente ampliación de las bodegas participantes). Pero las bodegas más famosas en el mundo enófilo (Chacra, Noemia y Ribera del Cuarzo) no ofrecen recepción al turismo, y las que sí lo hacen, en algunos casos, no alcanzan el nivel de sus pares mendocinos o salteños.

Enoturismo en Malma.

El Alto Valle tiene una buena cantidad de viñedos y bodegas, pero para que la zona comience a recibir al turista capaz de realizar un viaje exclusivamente enoturístico, hace falta la oferta de un circuito claro, con más atractivos gastronómicos y mejor hotelería (otro aspecto poco desarrollado en la zona). En ese sentido, se advierte la posibilidad de explotar varios nichos de turismo especializado (naturaleza, pesca, deportes, granjas agrícolas, health and fitness, etc.) que podrían generar combinaciones atractivas con el enoturismo.

Comunicación: Se nota una falta de articulación, que podría lograrse formando una agrupación de pequeños productores locales que realice una tarea de difusión organizada y unificada, con una estrategia colectiva de promoción.

Atraer nuevos productores: Que se sigan sumando emprendedores de fuste. Matervini pronto lanzará un vino de Valle Azul; el Grupo Peñaflor adquirió una bodega que renombró Marantiqua, e inversores locales de otros rubros apuestan al vino, como el caso de Mabellini.

Carlos Mabellini.

Conclusión

El Alto Valle posee condiciones naturales sobresalientes: agua abundante (al río Negro le dicen el Nilo de la Patagonia) y clima óptimo, que sumados a una tradición vitivinícola que aún subyace en algunos ámbitos, lo posicionan como una de las regiones con mayor potencial de crecimiento cualitativo en la vitivinicultura argentina.

Creo que el camino hacia su consolidación dependerá de:

La capacidad de construir una identidad segmentada por terroirs.

La articulación entre actores (especialmente pequeños productores).

El desarrollo del enoturismo y la infraestructura.

Y la continuidad de inversiones estratégicas.

En síntesis, la región combina ventajas naturales excepcionales con un desarrollo aún incompleto, lo que configura un escenario de alto potencial, aunque condicionado por factores económicos, organizativos y de mercado. Ojalá alcance para revertir la caída de hectáreas de viñedos registradas en los últimos años.

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https://angelyvino.blogspot.com/2026/06/alto-valle-de-rio-negro-y-neuquen.html

Publicado en Ángel y vino.

El ángel del vino. Blog de vinosVino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

https://angelyvino.blogspot.com/

jueves, 6 de junio de 2024

12 VINOS EXTRAORDINARIOS QUE DEFINEN EL GENUINO SABOR PATAGÓNICO.

12 VINOS EXTRAORDINARIOS QUE DEFINEN EL GENUINO SABOR PATAGÓNICO.

Centradas en la calidad, las bodegas de esta región deslumbran con etiquetas que es un placer probar. Aquí, nuestras elegidas.

Por Joaquín Hidalgo *

La Patagonia es un extenso territorio al sur de Argentina. Ese mapa, que es el mismo que hemos visto hasta el cansancio desde la primaria en adelante, es sin embargo impreciso. Más aún en materia de vinos.

Es que la Patagonia arranca a la mitad de la Argentina, no en el sur. Y, como se suma la Antártida al territorio nacional en los mapas, vendría a ocupar el centro norte. 

Rarezas de la cartografía, si esa misma óptica se aplicara al vino, la zona más plantada con vid de la Patagonia estaría poco más que al norte de nuestro país. En esa perspectiva, esta región vitícola que da cuenta del 1,5% del vino en Argentina tendría otra visibilidad.

En la región patagónica hay unas 3500 hectáreas de viñedos de las que Neuquén tiene la mayor parte, con unas 1770. Siguen Río Negro, con 1550 hectáreas, La Pampa con 302 y Chubut, con unas 80.

Los australes, mejor puntuados.

Conviene tener en mente esta otra comparación: si los viñedos están entre los 39 y 45 grados de latitud Sur, sería el equivalente austral de los viñedos de Europa. Otra sobrada razón para ponerla en el centro. Pero aún hay más.

En materia cualitativa y de precio, la Patagonia es una región que ofrece un promedio alto. Aquí, el clima y la distancia hacen inviable el negocio de alta rotación y precios módicos, con lo que las bodegas se concentran cada vez más en vinos cualitativos. 

Con un plus de largo plazo y reciente aparición: es una región en la que se están explorando suelos, territorios y climas más que en ninguna otra zona del país. 

De ese fenómeno la provincia de Chubut es la que hoy se muestra más vital: entre los viñedos del Hoyo de Epuyén a los de Trevelin en la Cordillera, sumados a los que se plantan en los valles del Río Chubut y Senguer, ahí es donde hay terreno fértil para descubrir.

Tanta alharaca sobre la Patagonia tiene mucho que ver con un tasting que publiqué hace unos meses en Estados Unidos y donde, de los vinos extremos de Argentina –por condición geográfica, no estilística– los más interesante y mejor puntuados venían de la región austral. 

Algunas de esas etiquetas, incluso, marcan un espacio propio en la cancha de vinos de Argentina. 

12 vinos extraordinarios elegidos.

Y puestos a conocer el sabor de la región, conviene apuntarse con algunas botellas. Las que rankearon con más de 90 puntos son:

1. Fabre Montmayou Merlot 2021. Elaborado con viñas viejas plantadas en Allen, este tinto profundo ofrece estructura y sabor frutal. 

2. Ribera del Cuarzo Blend Parcela Única 2020. Con uvas de Valle Azul, este corte 48% Malbec, 40% Merlot y 12% Petit Verdot brinda buen cuerpo y jugosidad.

3. Humberto Canale Gran Reserva Malbec 2022. Oriundo de Roca, este Malbec une fruta confitada con un paladar jugoso y de taninos finos. 

4. Alandes Malbec de la Patagonia 2022. Cosechado en Fernández Oro, este tinto de crianza conjuga intensidad de sabor y paso jugoso.

5. 45 Rugientes Merlot 2021. Desde Sarmiento, Chubut, este Merlot ofrece una nueva cara a la variedad, con fruta fresca y taninos pulidos. Rico.

6. Chacra Treinta y Dos 2022. Mainque, en Río Negro, tiene viñas viejas de Pinot Noir con el que se elabora este tinto delicado y lleno de sabor.

7. Noemía Malbec 2021. Con viñas viejas de Mainque, Río Negro, este tinto perfumado y con matices consigue deslumbrar en el país del Malbec.

8. Special Blend 2021. Desde Bodega del Fin del Mundo, en San Patricio del Chañar, y con crianza, este corte de 40% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 20% Merlot propone un tinto maduro y jugoso. 

9. Saurus Malbec Barrel Fermented 2022 fermenta y se cría en barricas. Con uvas de San Patricio, alcanza un perfil frutado y jugoso, con textura aterciopelada.

10. Wapisa Malbec 2021 proviene de la costa atlántica de Río Negro y propone un perfil más ligero y de fruta madura en boca. 

11. Contra Corriente Pinot Noir 2020 viene de Trevelin, Chubut, y ofrece un tinto delicado y de elevada frescura.

12. Familia Miras Cabernet Sauvignon 2022 emplea uvas de Mainque y consigue un tinto de cierta ligereza y profundidad de fruta con esta variedad bordelesa.

Por Joaquín Hidalgo.

* Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

Publicado en Vinómanos.

4 de junio del 2024.

https://vinomanos.com/2024/06/vinos-extraordinarios-de-la-patagonia/

lunes, 26 de diciembre de 2022

LITIGIO POR LA MARCA PATAGONIA: EL PARTIDO DE IDA LO GANARON LOS PRODUCTORES ARGENTINOS DE VINO.


LITIGIO POR LA MARCA PATAGONIA: EL PARTIDO DE IDA LO GANARON LOS PRODUCTORES ARGENTINOS DE VINO.

La justicia británica les dio la razón a los elaboradores de vinos patagónicos y revocó la titularidad de la marca Patagonia registrada por una compañía chilena.

Por Joaquín Hidalgo.

En el litigio por la marca Patagonia que sostienen los productores de vino del sur del país por la Indicación Geográfica Patagonia como marca de uso común y no como marca registrada privada, la justicia de Reino Unido, en un fallo publicado el mes pasado, laudó a favor del reclamo de los productores y revocó su utilización en el territorio de las islas.

En un fallo firmado por el juez Catrin Williams, bajo en el expediente titulado “O/1032/22 Trade Marks Act 1994 in the Matter of Registration no. 900435438 in the name of Viña Concha y Toro S.A. in respecto of the trade mark: Patagonia in class 33 and the applications for revocation under no. 504500 by Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia Argentina Asociación Civil”, el magistrado le da razón a los productores que piden la revocación de la marca Patagonia.

Según consta en las 12 fojas, la legislación de Reino Unido aún luego del Brexit sigue empardada con la de la Unión Europea, por lo que se espera que la revocación tenga también alcance hacia el resto del Viejo Continente.

Para decirlo en pocas palabras: la justicia británica les da la razón a los productores de vinos patagónicos y revoca la titularidad de la marca Patagonia registrada por la compañía chilena.

Litigio por la marca Patagonia: las razones.

Las razones que expone el fallo son técnicas, pero una es sustancial (la traducción es nuestra): “En conjunto, mi conclusión –escribe Williams– es que la marca Patagonia no ha sido usada y que el propietario de la marca ha fallado en establecer las razones por las que no la ha usado en el sentido de aplicación de la ley. La aplicación para la revocación sobre la base de que no ha sido usada entonces permanece en pie bajo las secciones 46 (1) y 46 (2) (b). La registración de la marca será revocada respecto a todos los bienes en los que haya sido registrada”.

Y luego agrega: “La revocación de la marca se retrotrae al 4 de septiembre de 2006, la fecha más temprana de petición”.

Para los productores de vino de la Patagonia este es un paso crucial. Es el primero en la puja que sostienen por evitar el uso indebido de la marca comercial Patagonia para los bienes y productos que no procedan de la región.

Si este primer paso involucra a compañías del vino, la segunda batalla es con Patagonia Inc., la marca de ropa, quien patentó Patagonia Provisions como una aplicación de su marca registrada para alimentos y bebidas.

Los antecedentes.

La región patagónica supone unas 3730 hectáreas de viñedos (el 1,8% del total argentino), de las que el 90% se concentran en la confluencia de dos ríos, el Neuquén y el Limay, que dan origen al Río Negro.

Desde 2002 la Indicación Geográfica Patagonia es un denominativo regional, inscripto conforme a la ley argentina. En 2014 la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca dictó sentencia definitiva en la que se declaró la nulidad del registro de la marca Patagonia en el país.

Respecto al registro en otras partes del mundo con anterioridad a 2002 es donde se presentan las zonas grises, que el reciente fallo comienza a despejar. De hecho, la marca fue registrada en 2001 para el Reino Unido y la falta de uso es lo que permite su revocación.

El litigio por la marca Patagonia como marca comercial, sin embargo, tocó a su fin con el fallo del juez Williams, al menos en lo contingente al uso para UK y de parte de la propietaria de la marca.

No obstante, en el mismo fallo se detalla la situación de la marca Patagonia en otros mercados, tanto para la empresa chilena como para la norteamericana Patagonia Inc.

En su foja 9, el fallo arroja luz sobre algunos hechos interesantes. La marca Patagonia, al menos en lo que respecta a la categoría 33 (vinos y licores), estuvo sujeta a 14 disputas abiertas en diferentes países, desde Corea a Finlandia, Taiwán, Suecia, Polonia, China y la Unión Europea.

En todos los casos la marca Patagonia para vinos estuvo sujeta a oposiciones realizadas por Patagonia Inc y en al menos dos casos Patagonia Provision. La lista comprende sólo las oposiciones recientes, entre agosto de 2019 y diciembre de 2021.

Esos antecedentes bastan para componer un escenario difícil para el mediano plazo. Conviene aclarar que la revocación que ofrece la justicia inglesa a la marca Patagonia en el rubro 33 se debe a la falta de uso y no al reclamo de los productores sobre el uso indebido.

La batalla contra Patagonia Provision promete ser más dura aún. Pero hay un antecedente positivo de convivencia entre Patagonia Inc. y los productores de vino. Habrá que ver cómo sigue esta contienda.


JOAQUÍN HIDALGO.
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.

* Publicado en Vinómanos.
Imágenes de Vinómanos.

26 de diciembre del 2022.

https://vinomanos.com/2022/12/litigio-por-la-marca-patagonia/

domingo, 14 de noviembre de 2021

Merlot: un viejo conocido para redescubrir en Patagonia.

 

Merlot: un viejo conocido para redescubrir en Patagonia.

La cepa que busca salir del "cono de silencio" con los nuevos vientos que soplan a la hora del consumo de vino. En nuestra región hay distintas propuestas a probar.

Por Joaquín Hidalgo.
EMerlot está de capa caída. Los compradores, los importadores, los opinadores lo corrieron de sus ambiciones –como si le hicieran bullying– y lleva ya más de una década en el cono de sombras. No está claro por qué. Ni cómo. Pero sí hay una fecha fatídica que marca el calendario: la película Sideways –Entrecopas, 2004– disparó contra la variedad y movió buena parte del gran consumo hacia otras uvas y estilos, especialmente en Estados Unidos, principal mercado de vinos del mundo.
Fue una estocada del mercado. De buenas a primeras el Merlot –cuyo nombre deriva de merle, mirlo el francés, pájaro que come sus frutos cuando están maduros– dejó de cantar en las góndolas de los supermercados, las vinotecas y los restaurantes. Y así, algunas regiones productoras quedaron con un patrimonio ocioso y lo arrancaron o replantaron, mientras que otras defienden a la variedad como lo hacen algunos consumidores enamorados.

Entre esas regiones está la Patagonia. Con una superficie cultivada de 500 hectáreas, al sur del Río Colorado el Merlot aún ofrece el sabor frutado y especiado que lo caracteriza, en un puñado de vinos que dan cuenta de un pasado y sobre todo de un futuro. Razones para esa resistencia hay muchas. Pero la más importante de todas es que, en los lechos arcillosos formados por el Río Negro y Neuquén, las raíces del Merlot viven felices.

También podemos sumar otra razón. Menos evidente, pero es la que está llena de futuro. Al Merlot, los estilos ampuloso, dulces y licorosos, con taninos firmes que campearon en la década pasada le siente mal. Muy mal. Variedad de matices y elegancia, variedad de sutilezas y cierta delgadez, la exigencia de un estilo que no está en su ADN lo convirtió en un tinto anabolizado que al final perdió la complexión armoniosa que lo caracterizaba. Y se cayó del mercado.

Pero ahora que soplan otros vientos en el consumo, ahora que una parte de los consumidores están de vuelta y eligen la elegancia, los buenos Merlot están ahí para aportar un sabor diferente.

El gusto del Merlot.

Los más famosos son los bordeleses, pero en particular los de Pomerol, donde se producen algunos de los más celestiales Merlot. Ahí, en climas donde la lluvia es la justa y las arcillas de los suelos retienen y administran el agua a lo largo del ciclo, esta variedad alcanza niveles de energía y sutileza que enamoran.

En la gama de las frutas rojas, un buen Merlot vibra en la escala del cassis y la guinda, con matices de frutas negras como arándanos o moras si están más maduros. La nota característica, sin embargo, es cierto toque especiado, con una pimienta negra que subraya el carácter del vino. En la boca es donde se explica buena parte de su fama: con taninos finos y algo reactivos –que marcan las encías cuando es joven–, el cuerpo medio del Merlot adelgaza con los años y funde a los taninos ya convertidos en el fino polvo del tiempo con la textura de la seda. Ahí es cuando los grandes ejemplares ganan trazos de trufa y hongos, tierra mojada y recuerdan al cuero.

Pero nada de esa gloria líquida se alcana si el Merlot parte desbalanceado. Por eso la región es tan importante como el manejo en la bodega.

Merlot Patagónicos.

Esta semana que pasó probé una docena de Merlot patagónicos con diversos puntos de madurez. En todos ellos los taninos son finos y, en casi todos, el balance es un dato precioso. Puestos a elegir un puñado de ricos y motivadores Merlot de la Patagonia, con chances de volver a enamorar al gran público, estos son buenos ejemplos: Malma Reserva 2020, en un plan delicado; Fin del Mundo Reserva 2020 (aunque la añada vigente es la 2019) con cierto trazo licoroso y frutado; Miras Joven Merlot 2021, uno de los más complejos en aromas y boca llena de sabor; Aniello 006 Merlot 2020, con pizca de menta y fruta negra; Humberto Canale Estate Merlot 2020, de un fruta negra y pimientas bien precisas.Lo interesante de Patagonia para Merlot, y también para la otra gran cepa bordelesa, el Cabernet Sauvignon, es que ofrecen hoy una paleta estilística y de sabor que agrega matices a los ya conocidos. Probarlos es viajar a otro paisaje gustativo. Y eso siempre vale la pena.

Cabernet sauvignon patagónico.

En el recorrido por los vinos patagónicos emerge un viejo conocido que ahora, calentamiento global mediante, consigue madurar casi todos los años: el Cabernet Sauvignon. Para prestarle atención a la finesa de taninos que aporta la región. Buenos ejemplos son Noemia Due Cabernet Sauvignon 2017, Saurus Select Cabernet Sauvignon 2020 y Intimo Cabernet Sauvignon 2020.

Publicado en el Diario "La Mañana de Neuquén", 14 de noviembre del 2021.

https://www.lmneuquen.com/merlot-un-viejo-conocido-redescubrir-patagonia-n860530

miércoles, 9 de junio de 2021

Vinos bajo el mar: la bodega argentina que sumergió sus botellas en cavas submarinas. En la costa de Río Negro, Wapisa hundió botellas de vino en el mar. Nuevos sabores y un atractivo para el buceo.

 

Inspirados en la cercanía del mar y en las historias de botellas encontradas en buques hundidos, Fincas Patagónicas decidió aventurarse y probar. Por segunda vez, hundió botellas de vino frente a las costas de Las Grutas, en Río Negro, con el objetivo de experimentar a partir de los efectos de las mareas y la temperatura del agua de mar en la bebida.

Fincas Patagónicas tiene tres bodegas. Una de ellas es Wapisa, en la localidad rionegrina de San Javier. Las otras están en Mendoza, puntualmente en Luján de Cuyo (Zolo) y en el Valle de Uco (Tapiz).

Y si bien la actividad turística con visitas a bodegas y viñedos está concentrada en la provincia de Cuyo, Wapisa se vincula a la actividad a través de esta exótica experiencia que tiene antecedentes en otras bodegas (y mares) del mundo.

Trabajo conjunto.

Es que este proyecto se concreta a partir del trabajo conjunto con la comunidad de buceo y las agencias de turismo locales, que son los encargados de hundirlas, custodiarlas y retirarlas.

 

“Sin su apoyo, esta experiencia no sería posible”, explican en la bodega y aclaran que en la zona del golfo San Matías se practica buceo y estas cavas sumergidas son un atractivo más para quienes practican este deporte. Es maríalgo único y que se espera que crezca en un futuro.

La primera vez que se animaron a hundir botellas, se decidieron por el malbec y lo hicieron en septiembre. Esta vez, eligieron vinos cabernet sauvignon y apostaron por una fecha más temprana: se adelantaron y lo hicieron en mayo.

Las primeras degustaciones entre el equipo técnico fueron un éxito.

"Después de 8 meses bajo el mar el vino expresaba una mayor complejidad en aromas y sabor, con una notable expresión frutal en comparación con los vinos testigos que envejecimos en nuestra cava. Nos encontramos con un vino delicioso y maduro, con un final mucho más largo", describieron como parte del resultado.

Viaje al fondo del mar.

Todo está en etapa experimental pero la idea es que la gente pueda degustar estos vinos imaginando ese viaje al fondo del mar. Incluso las botellas traen adheridos pequeños crustáceos que recuerdan su origen.

La bodega rionegrina tiene una capacidad de 300.000 litros en tanques de acero inoxidable y cuenta con 150 barricas de roble, 80% francesas y 20% americanas.

“La ciencia popular afirma que tres años de envejecimiento en una bodega son equivalentes a un año bajo el agua. Decidimos que esto era algo que queríamos probar, así que en 2019 lanzamos un proyecto de investigación frente a las costas de la provincia de Río Negro”, explican desde la bodega.

Junto con la Universidad Comahue de Patagonia, se analizaron los efectos de la temperatura, la luz, la presión y los movimientos del mar a diferentes profundidades y su impacto en el envejecimiento y la evolución del vino.

“El primer paso fue asegurarse de que no se produjera contaminación cruzada. Trabajamos con la agencia ambiental local para asegurarnos de que éramos respetuosos con el ecosistema submarino y protegimos el vino mediante el uso de jaulas de acero inoxidable y cierres de cera especiales para los corchos”, señalan.

De lo publicado en Diario "Clarín" Viajes, 9 de junio del 2021.

https://www.clarin.com/viajes/vinos-mar-bodega-

miércoles, 12 de mayo de 2021

Vendió sus relojes de Nueva York para hacer en la Patagonia un vino premiado Instalado desde 2002 en el Alto Valle del Río Negro, Piero Incisa della Rochetta, integrante de una familia de la aristocracia italiana, logró un Pinot Noir considerado en 2020 el mejor del mundo por el crítico de EE.UU. James Suclinkg

 


Y un día, desde Mainqué, en el Alto Valle del Río Negro, Piero Incisa della Rochetta logró que su vino Pinot Noir Chacra Treinta y Dos fuera elegido entre 36.000 etiquetas como el mejor del mundo, en el Ranking Top 100 Wines of 2020 del crítico norteamericano James Suclinkg.

De familia aristócrata de la Toscana italiana e instalado en la Patagonia desde el 2002, supo desde que pisó esas tierras que allí había un potencial enorme. Su entusiasmo por la producción vitivinícola nació en su casa, con su abuelo el marqués Mario Incisa della Rocchetta, que fabricaba en su finca Tenuta San Guido, un vino de la casa (da távola) para consumo familiar llamado Sassicaia, que con el tiempo se convirtió en uno de los más importantes del mundo.

El joven fue creciendo y luego de estudiar en Suiza y Estados Unidos, decidió forjar su propio camino lejos de Italia. Mientras desarrollaba distintos proyectos, un día en una feria de vinos en Nueva York, su prima, la condesa Noemí Marone de Cinzano, le hizo degustar un vino Pinot Noir argentino.

Piero quedó deslumbrado con las virtudes del producto argentino y en 2001 decidió recorrer la región de donde provenía ese vino. Se tomó un avión a Neuquén para visitar viñedos con esa cepa. “Con todos los registros que existían fui recorriendo una a una las plantaciones de Pinot Noir, pero la mayoría ya no existían más. Los productores, al ver que la viña era vieja y que producía poco, las sacaban para reemplazarla por manzanas”, cuenta a LA NACION.

Después de mucho andar, encontró una finca con viñedos muy antiguos en la región rionegrina de Mainqué, que si bien estaba semiabandonada, le vio buenas perspectivas. Volvió a Nueva York y vendió toda su colección de relojes que tenía guardada en un banco para poder alquilar dos hectáreas y media de la finca.

La historia de su familia se entrelaza con la historia misma del estado italiano. “Mario, mi abuelo paterno, era hijo de un importante militar y su madre descendía de príncipes romanos Chigi. Él mismo nació en el Palazzo Chigi, hoy sede de la presidencia de Roma. Luego se casó con mi abuela, que provenía también de una familia tradicional de Toscana, Gherardesca. El conde Ugolino della Gherardesca aparece en la obra de La divina comedia, de Dante Alighieri. Mi abuelo materno también era un príncipe de Firenze”, relata.

Su entusiasmo por la producción vitivinícola nació en su casa, con su abuelo el marqués Mario Incisa della Rocchetta, que fabricaba en su finca Tenuta San Guido, un vino de la casa para consumo familiar llamado Sassicaia

“Cuando yo era chico, Mario me daba a probar los mejores vinos franceses. Era un niño con un paladar de viejo. De él aprendí el respeto y la conservación de la naturaleza. Por eso, la agricultura para nosotros debe ser amigable con el medioambiente”, añade.

En 2003, tuvo su primera cosecha pero no hubo un buen vino. Al año siguiente, la cosa empezaría a revertirse. “En 2004 ya tuvimos una buena producción. Unas 1330 botellas de Pinot y unas 600 botellas de Barda. Con una muestra de esa producción, decidí ir a Verona a una feria anual de vinos. En un primer momento, los italianos prejuzgaron mi vino hecho en la Argentina pero los hice catar y en dos horas ya había vendido toda mi producción. Ahí la prensa especializada empezó a tener interés en nosotros”, dice.

Desde los inicios, consideró que en su bodega eran “una familia de campesinos que trabajaba la tierra, donde la protagonista es la naturaleza y la gente la trabaja con el máximo respeto”. Fue así que vio como fundamental tener una certificación orgánica y biodinámica para su producción: “Por eso la llamé Chacra. Quería usar una palabra autóctona, que tenga valor para los campesinos, sumado a mi responsabilidad de cuidar este lugar para las próximas generaciones”.

A su vuelta de Verona, las inversiones debían continuar. Había que encontrar dinero para comprar la viña, maquinarias, poner luz, agua corriente, construir una bodega así como también reacondicionar los viñedos y poner en marcha una práctica orgánica y biodinámica.

“Ni bien pude, regrese a los Estados Unidos en busca de inversores que se enamoren del proyecto. Pero nadie quería invertir en la Argentina hasta que encontré un señor en el estado de Colorado a quien le vendí el 30% de las acciones de Chacra para financiar la empresa”, describe.

El viticultor insiste en la calidad de su mercadería, donde nunca se va a buscar el camino más corto. “Soy obsesivo con eso. Los vinos que no los considero perfectos no se embotellan. Preferimos ganar menos dinero pero mantener la calidad que buscan y esperan nuestros clientes”, detalla.

En 2017, con Jean-Marc Roulot, como socio, empezó una producción de Chardonnay que en 2019 fue considerado entre los 100 mejores vinos blancos del mundo.

Hoy tiene 23 hectáreas con viñedos de Pinot y 16 hectáreas con Chardonnay, donde trabajan 34 personas de la región. El año pasado se embotellaron unas 6960 botellas. Solo entre un 15% y 25% se vende a vinotecas, coleccionistas y restaurantes del país, el resto se exporta a 30 países, como Estados Unidos, Canadá, Japón, Europa y Singapur, “donde cada etiqueta no se vende a menos de US$200″.

“Los socios nunca recuperaron su inversión. Todas las ganancias se reinvirtieron siempre. Tener esa capacidad económica, me permite experimentar, sin la presión de ganar dinero. Estamos en un experimento permanente siempre, cuando paremos ya no será Chacra”, finalizó.

Publicado en Diario "La Nación".

https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/regionales/vendio-sus-relojes-de-nueva-york-para-hacer-en-la-patagonia-un-vino-premiado-nid10052021/