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martes, 29 de septiembre de 2026

Petróleo y vino: así construyó Bulgheroni su imperio en la Patagonia.


Petróleo y vino: así construyó Bulgheroni su imperio en la Patagonia.

Un almacén de campo en Santa Fe. Cerro Dragón. Vinos al fin del mundo. La historia de un apellido que reescribió la Patagonia.

Alejandro Bulgheroni, ingeniero industrial, lidera hoy uno de los grupos más diversificados del país.

Esta historia nos lleva a principios del siglo XX. Un inmigrante italiano llamado Ángel Bulgheroni desembarca en Argentina y se instala en Rufino (Santa Fe) y abre un almacén de ramos generales con "todo para el hombre de campo", desde ropa hasta herramientas. Nadie podría haber imaginado entonces que ese mostrador de pueblo sería la primera piedra de uno de los grupos empresarios más poderosos de América Latina, con fuerte anclaje en Patagonia.

Su hijo, Alejandro Ángel Bulgheroni, hereda algo más que el negocio: hereda la ambición. En 1948 funda Bridas, una compañía que nace pequeña pero que lleva en su ADN la vocación de crecer. Años después, esa semilla dará sus frutos más inesperados lejos de Santa Fé: petróleo en el sur profundo y vino en el confín del mundo.

Así llegamos al 24 de octubre de 1943, en esa misma Rufino, nace Alejandro Pedro Bulgheroni. Se forma como ingeniero industrial en la Universidad de Buenos Aires y, a los 22 años, en 1965, se suma a Bridas junto a su padre. No lo sabe todavía, pero está subiendo al primer escalón de un imperio.

En la foto se ve al matrimonio de Angel Bulgheroni y Rosa Botto, su hijo sentado en el extremo inferior izquierdo es Alejandro Angel Bulgheroni, padre de los reconocidos empresarios Alejandro y Carlos Bulgheroni, fundadores del Grupo Bridas. 

@antiguasfotografiasargentinas

De Rufino al mundo: la gran apuesta.

Bridas crece durante los años setenta hasta convertirse en una de las firmas privadas más influyentes del sector energético argentino. A su lado, el hermano menor, Carlos Bulgheroni, construye junto a él ese camino, hasta su muerte en Washington, en septiembre de 2016.

El gran salto llega en 2010: la familia vende el 50% de Bridas Corporation a la petrolera estatal china CNOOC por 3.100 millones de dólares. Es el momento en que un negocio familiar argentino se convierte en un jugador global. Dos años más tarde, la compañía suma Axion Energy Argentina y refinerías junto a activos de ExxonMobil en Paraguay, Argentina y Uruguay. En 2017, la fusión entre Bridas, BP, Pan American Energy y Axion da forma a Pan American Energy Group (PAEG), hoy conducido por Alejandro Bulgheroni junto a su sobrino Marcos.

Carlos Bulgheroni intentó en 1995 construir un gasoducto que atravesaba Afganistán. La historia fue publicada en 1997 en el Suplemento Económico de Clarín.Hay un lugar donde esta historia se vuelve subterránea, literal y metafóricamente: Cerro Dragón, en la cuenca del Golfo San Jorge, Chubut. Allí, PAE perfora, extrae y reinventa su negocio desde hace casi 70 años. Es el escenario donde el apellido Bulgheroni se volvió sinónimo de energía en la Patagonia.

En 2025 llega una noticia que reactiva la apuesta: la compañía confirma la existencia de shale gas en la formación D-129 y convierte el área en una concesión no convencional por 35 años, prorrogables por 10 más. La inversión inicial: 250 millones de dólares para un plan piloto de cinco pozos. Un año después, en mayo de 2026, PAE presenta ante el RIGI el primer proyecto de petróleo convencional de la provincia bajo ese régimen: 680 millones de dólares para 22 plantas de inyección de polímeros, 220 pozos inyectores y 650 productores, con una producción incremental estimada en 24 millones de barriles.

Otronia, al sur de Chubut, a apenas 50 kilómetros de la frontera con Santa Cruz y 150 de Comodoro Rivadavia, es la más nueva de las bodegas, centrada en alta gama.

Cuando el petróleo se vuelve vino.

Pero la historia de los Bulgheroni no se agota en el subsuelo. Con la fortaleza del negocio energético como cimiento, Alejandro decide mirar hacia otro horizonte: la tierra fértil y preside Alejandro Bulgheroni Family Vineyards, un mapa de bodegas que se despliega por Mendoza, la Patagonia, Burdeos, Barossa Valley, Toscana, Napa Valley y Garzón, en Uruguay.

En 2011, el empresario elige un campo cercano a Sarmiento, Chubut, y destina 1.300 hectáreas a un proyecto que suena casi imposible: producir vino en la estepa de Patagonia sue. Dos chacras iniciales, de 11 y 39 hectáreas, son el punto de partida de Otronia, que en 2023 obtiene su propia Indicación Geográfica del Instituto Nacional del Vino (INV) y hoy elabora los vinos más australes del planeta, sobre el paralelo 45° Sur.

Otronia forma parte de Grupo Avinea, primer productor de vino orgánico del país, y comparte holding con una participación del 50% en Bodega Vistalba. Según fuentes del sector, la inversión total del grupo en el negocio vitivinícola ya supera los 76 millones de dólares.

Bulgheroni llevó la vitivinicultura al límite: hoy sus viñedos crecen sobre el paralelo 45° Sur.

Dos historias, un mismo apellido.

Del mostrador de un almacén en Rufino a las plantas de inyección de Cerro Dragón, y de allí a las cepas más australes del mundo, la trayectoria de Alejandro Bulgheroni condensa más de siete décadas de decisiones audaces. La Patagonia, ese territorio que algunos asocian a la potal cordillerana y otros a la estepa o yacimiento, es hoy el escenario donde conviven dos negocios que parecen opuestos, pero que responden a la misma lógica familiar: mirar lejos, invertir fuerte y sostener la apuesta en el tiempo.

Más Producción del Diario La Mañana de Neuquén.

https://masp.lmneuquen.com/vitivinicultura/petroleo-y-vino-asi-construyo-bulgheroni-su-imperio-la-patagonia-n1255194

lunes, 24 de agosto de 2026

El enólogo que puso a la Patagonia en una botella: creó una sidra de hielo, un espumante de pétalos de tulipán y prepara uno de frambuesas.

Ingeniero agrónomo y enólogo
Darío González Maldonado.

El enólogo que puso a la Patagonia en una botella: creó una sidra de hielo, un espumante de pétalos de tulipán y prepara uno de frambuesas para una chocolatería top de Bariloche.

El enólogo Darío González Maldonado hizo de la Patagonia su territorio de experimentación. Desde Chubut y con proyectos que llegan hasta Ushuaia, desarrolla vinos de alta gama, sidras, espumantes de frambuesa y una elaboración inédita a partir de pétalos de tulipán. Pequeñas producciones, materias primas regionales y nuevos desafíos marcan el camino de un profesional que sigue buscando hasta dónde puede llegar la producción en el sur.

El ingeniero agrónomo y enólogo Darío González Maldonado llegó a Chubut en el año 2000 para quedarse por cinco años, ya pasaron 26. Hoy trabaja en distintos puntos de la Patagonia, desde la Línea Sur de Río Negro hasta Ushuaia. Vinos premium, sidras de alta gama, sidra de hielo, espumantes de frambuesa y el inédito espumante de pétalos de tulipán forman parte de una búsqueda incansable de nuevos productos que también tiene nuevos capítulos en Tierra del Fuego.

La historia del enólogo con la Patagonia comenzó el 11 de enero de 2000. Nacido en Angaco, un pequeño pueblo rural de San Juan, en un ambiente familiar ligado a los parrales cuyanos y al viñedo, estudió Ingeniería Agronómica en Mendoza, mientras trabajaba y realizaba una beca rentada en el INTA de Luján de Cuyo.

Cuando estaba cerca de recibirse apareció una propuesta que cambiaría definitivamente su recorrido profesional: una bodega buscaba profesionales para trasladarse a Chubut y desarrollar

González Maldonado aceptó. La idea inicial era permanecer cinco años, adquirir experiencia y regresar a Mendoza para realizar una maestría en viticultura y enología mediante un convenio con la Escuela de Viticultura de Montpellier, Francia.

Pero ese regreso nunca ocurrió. “Me vine al sur para hacer cinco años de experiencia laboral y después volver para hacer la maestría, nunca volví. Hace 26 años que estoy acá”, cuenta a Río Negro Rural.

Primeros desafíos.

Lo que encontró fue un territorio con condiciones completamente diferentes a las que conocía. El desafío inicial consistió en adaptar conocimientos y técnicas de otras regiones vitivinícolas a un clima mucho más riguroso.


González Maldonado disfruta los desafíos, y su profesión es la excusa perfecta para buscar nuevos productos.

Los primeros años fueron una combinación de ensayo, observación y correcciones permanentes. Los sistemas de conducción de la vid fueron modificándose y también aparecieron problemas sanitarios que obligaron a investigar qué estaba ocurriendo en las plantas.

Una de las primeras dificultades fue la mortandad de plantas. El análisis fitopatológico permitió determinar que el problema estaba relacionado con hongos xilófagos y no directamente con las condiciones climáticas.

Durante los primeros años, mientras todavía no existía una bodega en origen, las cosechas de 2003, 2004 y 2005 fueron enviadas a Mendoza para realizar microvinificaciones. Los resultados fueron determinantes. “Dio que era apta la zona para vinos de alta gama y ahí se decide construir la bodega”, explica el enólogo.

“Siempre estamos hablando de vinos de alta gama. No apuntamos al volumen, sino a pequeñas cantidades de calidad premium, por ende, de un valor agregado mucho más alto”. Darío González Maldonado, enólogo.

En abril de 2006 se elaboró el primer vino en origen en Chubut, en Patagonia Wines. A partir de allí comenzó una etapa de desarrollo que buscó demostrar que los valles cordilleranos podían producir vinos de calidad y con características propias.

González Maldonado trabajó inicialmente con el respaldo técnico de Roberto de la Mota y posteriormente con Pedro Rosell en el desarrollo de espumantes.

En 2019 Patagonia Wines fue vendida y Darío decidió dejar la conducción de la bodega. Para entonces ya tenía varios asesoramientos en marcha y optó por profundizar una actividad que se ajustaba mejor a su perfil. “Yo soy un bicho que no le gusta estar 44 horas semanales en un mismo lugar, me aburre”, reflexiona.

Producción de vides en Ushuaia para elaborar el primer espumante de ese origen, el gran proyecto de Darío González Maldonado.

Su campo de trabajo se extiende actualmente desde Valcheta, Bariloche y distintos puntos de la Línea Sur de Río Negro hasta Ushuaia. También tiene proyectos en Chubut y Santa Cruz.

Ese recorrido le permite trabajar con diferentes ambientes y materias primas, pero también comparar las posibilidades productivas de cada territorio. El objetivo, explica, no es producir grandes volúmenes. “Siempre estamos hablando de vinos de alta gama. No apuntamos al volumen, sino a pequeñas cantidades de calidad premium, por ende, de un valor agregado mucho más alto”.

Diversificación.

La diversificación es una de las características más marcadas de su trabajo. A la producción de vinos sumó asesoramientos y desarrollos de sidras de alta gama, además de productos experimentales que buscan ocupar nichos específicos.

Entre plantas de vid, el universo profesional de
Darío González Maldonado.

Uno de ellos nació después de un viaje a Asturias, España, en 2017. Allí se capacitó en la elaboración de sidras y conoció la denominada sidra de hielo.

La experiencia le abrió una nueva posibilidad. En 2018 comenzó a elaborar sidras para Laberinto Patagonia, buscando desarrollar un producto diferente de las sidras tradicionales que se consumen en Argentina. “Yo voy a hacer sidra, pero que no parezca sidra”, pensó en aquel momento.

El proyecto evolucionó hacia diferentes estilos: sidra elaborada mediante método tradicional, sidra charmat y, especialmente, sidra de hielo.

La sidra de hielo.

La elaboración de sidra de hielo requiere condiciones específicas. Se utilizan variedades de manzana de maduración tardía y se priorizan la acidez, la complejidad aromática y determinados niveles de taninos. La fruta se cosecha después de varios días de heladas intensas, cuando las manzanas están completamente congeladas.

Sidra de hielo, elaborada en El Hoyo, Chubut.

“En esas condiciones se muelen y se prensan. El rendimiento es muy bajo: de un kilo de manzana se obtienen aproximadamente entre 100 y 120 centímetros cúbicos de mosto altamente concentrado”, cuenta Darío.

La fermentación es parcial y las propias características del proceso generan una bebida con un elevado nivel de azúcar residual.

El resultado es un producto de elaboración limitada y de alto valor agregado. “Este año vamos a hacer apenas 1.000 botellas de medio litro de esa sidra de hielo”.

De una flor a un espumante.

La innovación más llamativa de los últimos años nació en Trevelin, a partir del vínculo con Juan Carlos Ledesma, productor de bulbos de tulipán.

Las botellas de espumante de pétalos de tulipán saldrán en octubre al mercado.

El crecimiento del turismo alrededor de los campos de tulipanes llevó a buscar nuevas formas de agregar valor a esa actividad. De allí surgió la idea de utilizar los pétalos descartados durante la cosecha.

“Le dije: ‘Me gustaría hacer un producto con los pétalos de tulipán, ¿me podés enviar cuando cosechen?’ Me los pudo mandar y ahí comenzó todo”.

González Maldonado comenzó entonces una investigación prácticamente desde cero. Buscó antecedentes y encontró que no existían referencias de fermentos elaborados a partir de pétalos de tulipán. “Busqué y no hay nada a nivel mundial. No hay ningún fermento a partir de pétalos de tulipán”.

“Busqué y no hay nada a nivel mundial. No hay ningún fermento a partir de pétalos de tulipán”. Darío González Maldonado, enólogo.

A partir de allí desarrolló su propia receta. El producto se elabora en una pequeña bodega de El Hoyo, Ayestarán Allard, de unos 190 metros cuadrados, que reúne el área industrial, la atención al turismo y los espacios destinados a cava y elaboración de espumosos.

La producción inicial es muy limitada: alrededor de 150 botellas. A diferencia de la uva, el pétalo no aporta por sí mismo el volumen líquido necesario para elaborar el espumante. Por eso, la base se obtiene a partir de una infusión de los pétalos en agua de pozo, proveniente de una perforación de unos 80 metros de profundidad.

Experimentación permanente, una de las características del trabajo que realiza Darío González Maldonado.

Los pétalos permanecen en infusión durante aproximadamente 24 horas. Luego se extrae el líquido, sin prensar el material vegetal. A partir de allí se ajusta la acidez, se lleva el pH a aproximadamente 3,4 y se incorpora azúcar de caña hasta alcanzar unos 20 grados Brix.

La primera fermentación se realiza con levaduras especiales importadas de la región de Champagne. Después llega la segunda fermentación en botella, siguiendo el método tradicional.


Pétalos de tulipán, la materia prima del espumante que elaboran en El Hoyo, Chubut.

El enólogo guarda parte de la receta como un secreto profesional, especialmente los ajustes que realiza durante la elaboración y el licor de expedición utilizado para conseguir el equilibrio final.

El resultado, según su propia descripción, tiene aromas muy sutiles, un color entre rojo rubí y piel de cebolla y una burbuja pequeña y persistente. “Es un producto sedoso, con un equilibrio perfecto entre el alcohol y la acidez”. Cuando tiene que definirlo en dos palabras, no duda: “Elegante y revelador”.

Otro espumante: 100% frambuesa para Rapanui.

El catálogo de productos experimentales no termina con el tulipán. González Maldonado también está desarrollando para la familia Fenoglio, vinculada a Rapanui, un espumante elaborado íntegramente con frambuesas. La bebida utiliza nuevamente el método tradicional y está prevista para llegar al mercado entre octubre y noviembre.

Producción de vides en Ushuaia, un gran proyecto que avanza a paso firme.

Pero el proyecto que probablemente más sintetiza el espíritu experimental de González Maldonado está en el extremo sur.

En Ushuaia trabaja sobre pequeños ensayos vitivinícolas y otros cultivos. En el predio del hotel Tolkeyén se experimenta con vides, manzanas, sidra, olivos, berries y ruibarbo. También participa de un proyecto de incorporación de variedades híbridas de vid, conocidas como Piwi.

“Si llego a producir una botella de espumante en Ushuaia, ya no quiero más, me jubilo”. Darío González Maldonado, enólogo.

Pero hay una meta que sobresale sobre las demás: conseguir elaborar un espumante con uvas producidas en Ushuaia. “Si llego a producir una botella de espumante en Ushuaia, ya no quiero más, me jubilo”.

La frase tiene algo de humor, pero también resume el desafío profesional que lo mantiene activo: encontrar nuevos límites para una actividad que, en la Patagonia, todavía tiene mucho territorio por explorar.

Publicado en RURAL del Diario Río Negro.

Domingo 23 de agosto del 2026.

https://www.rionegro.com.ar/rural/el-enologo-que-puso-a-la-patagonia-en-una-botella-creo-una-sidra-de-hielo-un-espumante-de-petalos-de-tulipan-y-prepara-uno-de-frambuesas-para-una-chocolateria-top-de-bariloche/

Enlace recomendado:

https://cepasargentina.blogspot.com/2026/07/de-la-patagonia-al-mundo-llega-el.html

viernes, 31 de julio de 2026

De la Patagonia al mundo, llega el primer espumante de pétalos de tulipán.


De la Patagonia al mundo, llega el primer espumante de pétalos de tulipán.

El enólogo Darío González Maldonado desarrolló vinos, sidras y espumantes en la Patagonia. Los desafíos y su creatividad abarcan terruños desde Río Negro, Chubut, Santa cruz y hasta en Ushuaia. Ahora, lanza un espumante de tulipanes. Y se prepara como jurado de Argentina Spirits Awards 2026.


El ingeniero agrónomo y enólogo Darío González Maldonado supera los desafíos del clima patagónico y sus propias metas: lanza el primer espumante de pétalos de tulipanes rojos que coronan sus casi treinta años de trabajo desarrollando vinos y espumantes de toda la región. Además,  la semana pasada fue elegido para integrar el jurado de los premios Argentina Spirits Awards 2026.  

“Es un producto inédito a nivel mundial. Es el 1º que se hace, ni siquiera en Holanda lo han elaborado espumantes a partir de pétalos de tulipán. En este caso, son de tulipán rojo”, cuenta a Tiempo desde su casa en El Hoyo sobre la Ruta Nacional 40 en Chubut, zona a dónde recaló de su San Juan Natal en el año 2000.

Formado en la Universidad Nacional de Cuyo y ahora con 54 años, el enólogo sigue creando, desarrollando y estudiando lo que selló su destino en sus primeros pasos en la región de los valles chubutenses donde conoció por primera vez la vitivinicultura de clima frío. Su experiencia comenzó como director apoderado de Patagonia Wines, una de las primeras bodegas en la región que hoy llega a exportar a unos 30 países. 

“No tengo bodega propia, soy asesor, consultor y asesor técnico”, explica pero se sabe que recorre, estudia y analiza cada porción de territorio desde hace 26 años en los que pasó por El Hoyo y toda la zona sur de Rionegro.  Aprendió a adaptar sus conocimientos a estos terruños y a las condiciones agroclimáticas para alcanzar el desafío de producir vinos de calidad en una de las regiones más australes del mundo. En dos décadas se convirtió en una de las experiencias más novedosas del país y su nombre siempre relacionado al desarrollo y crecimiento del enoturismo al pie de la cordillera.  

Aroma embriagador.

Alguna vez al probar el licor de violetas de Toulouse (Francia) y combinar unas gotas con un espumante, el resultado a la vista fue de un color subyugante, lavanda violáceo y al hablar en una reunión, flotaba en el aire un aroma suave a violetas. ¿Será así el espumante de tulipanes? Le consulta Tiempo al experto quien suelta una sonrisa como respuesta.

Lo del espumante de pétalos es cosa. Y muy curioso el producto. “En el proceso, se recolectan los tulipanes, las cabecitas, se produce una deshidratación parcial. Después se hace un control de calidad, se van eliminando todas las partes verdes, todas las partes que son indeseadas,  se revisa pétalo por pétalo”, explicó González Maldonado. 

 Después, “se hace una maceración, se obtiene un líquido, al que se le hacen correcciones a nivel de azúcares y acidez, y unas cositas que son secretos del enólogo, y se provoca una 1º fermentación para obtener un producto base, y luego se provoca una 2º fermentación ya en botella, y, una vez terminada la fermentación alcohólica en botella, se lleva pupitres (estanterías inclinadas) para que las borras se muevan hacia el pico la botella”, contó. 

Además, la botella se pone parcialmente inclinada hacia abajo, en pupitres y, se lo deja ahí de uno a cinco para que evolucione. “Luego de ese proceso viene el degüelle, se congela el pico de la botella donde está depositada toda la borra (levaduras muertas), se destapa, el mismo gas que produjo naturalmente empuja ese tapón de espumante congelado con las borras, y se coloca el corcho, el bozal, se fagina la botella, se etiqueta y sale a mercado”. Impecable.

Un clásico hecho tulipán.

Ese método de elaboración es el tradicional “champenoise”. Explica Maldonado: “A ninguno de los productos, ya sea espumantes a partir de uva, manzana, frambuesa o, en este caso, tulipanes, le agrego licor de expedición. Así que salen con el estilo brut; brut nature o nature, que es el que realmente representa una zona o te marca la identidad de una zona o un terroir”.

La presentación oficial del espumante está prevista para el Día de la Madre en Tulipanes de la Patagonia (el campo de Trevelin De Juan Carlos Ledesma). Darío González Maldonado manda fotos donde se lo ve en Ushuaia plantando. “Ya tuvimos los primeros racimos, dio muy bien los azúcares, pero no dio para elaborar. Esta nueva temporada que viene (el próximo otoño), seguramente vamos a producir bastante uva en Ushuaia. Todos esos productos raros, como lo espumantes de pétalo de tulipán, de frambuesa, lo estoy elaborando en bodega Ayestarán Allard”, dice y se refiere a la bodega y viñedos ubicados en la localidad de El Hoyo, Capital de la Fruta Fina, Chubut.

Su  trayectoria y su perfil de pionero en una de las zonas más australes del planeta le significaron otra alegría: la de ser elegido para integrar el jurado de Argentina Spirits Awards 2026 que se realizan en octubre en Mendoza con jurados nacionales e internacionales y espirituosas de todo el mundo.

Publicado en Diario Tiempo Argentino.


23/07/2026.















































miércoles, 19 de marzo de 2025

Bodega Viñas del Nant y Fall.

 


Muy cerca de la ciudad de Trevelin (Chubut), en el Valle 16 de Octubre camino hacia la frontera con Chile, se encuentra el Establecimiento Agroturístico Nant y Fall que se presenta como un sitio de acampe con chacra y viñedos, estos últimos cuentan principalmente con la variedad Pinot Noir.


Esta es la segunda vez que visito la bodega y en la chacra pueden verse el desarrollo de las vides de Pinot Noir y también del Riesling y Gewurtztraminer. Todos los viñedos están protegidos por sistema de aspersión para minimizar los efectos de las heladas, que se producen varias veces al año y en las diferentes estaciones.
La nueva bodega se ha construido en un espacio que anteriormente ocupaba una huerta y está equipada con maquinaria de primera línea, que incluye prensa neumática y tanques de acero inoxidable pequeños y medianos, acordes al volumen que maneja la bodega.
Actualmente elaboran Pinot Noir en tinto y rosado, además algunas botellas de Riesling y Gewurtztraminer.

Por otra parte el establecimiento cuenta con un restaurante y visitas guiadas con diferentes alternativas en todo momento.
También se pueden comprar otros productos regionales en un local muy bien acondicionado, que era donde anteriormente se ubicaba la Bodega.
Bello emprendimiento familiar que brinda alojamiento turístico en diversas modalidades, buena comida típica y la posibilidad de acompañar con los vinos de la chacra.

EL BLOG DEL VINO PATAGÓNICO.

jueves, 6 de junio de 2024

12 VINOS EXTRAORDINARIOS QUE DEFINEN EL GENUINO SABOR PATAGÓNICO.

12 VINOS EXTRAORDINARIOS QUE DEFINEN EL GENUINO SABOR PATAGÓNICO.

Centradas en la calidad, las bodegas de esta región deslumbran con etiquetas que es un placer probar. Aquí, nuestras elegidas.

Por Joaquín Hidalgo *

La Patagonia es un extenso territorio al sur de Argentina. Ese mapa, que es el mismo que hemos visto hasta el cansancio desde la primaria en adelante, es sin embargo impreciso. Más aún en materia de vinos.

Es que la Patagonia arranca a la mitad de la Argentina, no en el sur. Y, como se suma la Antártida al territorio nacional en los mapas, vendría a ocupar el centro norte. 

Rarezas de la cartografía, si esa misma óptica se aplicara al vino, la zona más plantada con vid de la Patagonia estaría poco más que al norte de nuestro país. En esa perspectiva, esta región vitícola que da cuenta del 1,5% del vino en Argentina tendría otra visibilidad.

En la región patagónica hay unas 3500 hectáreas de viñedos de las que Neuquén tiene la mayor parte, con unas 1770. Siguen Río Negro, con 1550 hectáreas, La Pampa con 302 y Chubut, con unas 80.

Los australes, mejor puntuados.

Conviene tener en mente esta otra comparación: si los viñedos están entre los 39 y 45 grados de latitud Sur, sería el equivalente austral de los viñedos de Europa. Otra sobrada razón para ponerla en el centro. Pero aún hay más.

En materia cualitativa y de precio, la Patagonia es una región que ofrece un promedio alto. Aquí, el clima y la distancia hacen inviable el negocio de alta rotación y precios módicos, con lo que las bodegas se concentran cada vez más en vinos cualitativos. 

Con un plus de largo plazo y reciente aparición: es una región en la que se están explorando suelos, territorios y climas más que en ninguna otra zona del país. 

De ese fenómeno la provincia de Chubut es la que hoy se muestra más vital: entre los viñedos del Hoyo de Epuyén a los de Trevelin en la Cordillera, sumados a los que se plantan en los valles del Río Chubut y Senguer, ahí es donde hay terreno fértil para descubrir.

Tanta alharaca sobre la Patagonia tiene mucho que ver con un tasting que publiqué hace unos meses en Estados Unidos y donde, de los vinos extremos de Argentina –por condición geográfica, no estilística– los más interesante y mejor puntuados venían de la región austral. 

Algunas de esas etiquetas, incluso, marcan un espacio propio en la cancha de vinos de Argentina. 

12 vinos extraordinarios elegidos.

Y puestos a conocer el sabor de la región, conviene apuntarse con algunas botellas. Las que rankearon con más de 90 puntos son:

1. Fabre Montmayou Merlot 2021. Elaborado con viñas viejas plantadas en Allen, este tinto profundo ofrece estructura y sabor frutal. 

2. Ribera del Cuarzo Blend Parcela Única 2020. Con uvas de Valle Azul, este corte 48% Malbec, 40% Merlot y 12% Petit Verdot brinda buen cuerpo y jugosidad.

3. Humberto Canale Gran Reserva Malbec 2022. Oriundo de Roca, este Malbec une fruta confitada con un paladar jugoso y de taninos finos. 

4. Alandes Malbec de la Patagonia 2022. Cosechado en Fernández Oro, este tinto de crianza conjuga intensidad de sabor y paso jugoso.

5. 45 Rugientes Merlot 2021. Desde Sarmiento, Chubut, este Merlot ofrece una nueva cara a la variedad, con fruta fresca y taninos pulidos. Rico.

6. Chacra Treinta y Dos 2022. Mainque, en Río Negro, tiene viñas viejas de Pinot Noir con el que se elabora este tinto delicado y lleno de sabor.

7. Noemía Malbec 2021. Con viñas viejas de Mainque, Río Negro, este tinto perfumado y con matices consigue deslumbrar en el país del Malbec.

8. Special Blend 2021. Desde Bodega del Fin del Mundo, en San Patricio del Chañar, y con crianza, este corte de 40% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 20% Merlot propone un tinto maduro y jugoso. 

9. Saurus Malbec Barrel Fermented 2022 fermenta y se cría en barricas. Con uvas de San Patricio, alcanza un perfil frutado y jugoso, con textura aterciopelada.

10. Wapisa Malbec 2021 proviene de la costa atlántica de Río Negro y propone un perfil más ligero y de fruta madura en boca. 

11. Contra Corriente Pinot Noir 2020 viene de Trevelin, Chubut, y ofrece un tinto delicado y de elevada frescura.

12. Familia Miras Cabernet Sauvignon 2022 emplea uvas de Mainque y consigue un tinto de cierta ligereza y profundidad de fruta con esta variedad bordelesa.

Por Joaquín Hidalgo.

* Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

Publicado en Vinómanos.

4 de junio del 2024.

https://vinomanos.com/2024/06/vinos-extraordinarios-de-la-patagonia/

viernes, 18 de agosto de 2023

18 de agosto: Día Internacional del Pinot Noir.

 


Cada 18 de agosto se celebra el Día Internacional del Pinot Noir, fecha que conmemora a esta cepa de uva de origen francés que hoy se cultiva en la mayoría de los países productores de vino del mundo y sobre todo en las regiones frías del mundo.

La variedad Pinot Noir o Pinot Negro crece en todo el mundo aunque es asociada especialmente con la región francesa de Borgoña.

Se dice que en la Argentina nuestra, la uva llegó en el siglo XIX de la mano del entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento.

Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el Pinot Noir se cultiva en la mayoría de las provincias vitivinícolas argentinas sobre todo en zonas frías. Una de las provincias que lidera el cultivo de esta variedad es Mendoza con 1,468 es decir, un 73.7% del total,  seguido por  Neuquén con 239, que representa el 12% y Río Negro con 127,  que representa el 6.4%, luego se ubican las provincias argentinas de Córdoba, Chubut y San Juan.

En nuestra Argentina, donde esta uva se adaptó muy bien a los terroirs de climas fríos como los que se encuentran en las zonas altas del Valle de Uco, en Mendoza, y la Patagonia, principalmente.

Es una variedad difícil de cultivar, cosechar y de vinificar que se da muy bien en la región de la Patagonia Argentina en particular la provincia de Río Negro. Ofrece al consumidor elegancia y frescura que lo hacen apto para espumantes.

"Mainqué es la localidad de Río Negro con mayor producción vitivinícola de Pinot Negro de la Provincia. Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) la superficie implantada con vid en Argentina en el año 2020 es de 214.798 hectáreas, correspondiendo a la región patagónica 3.763 hectáreas.

En el mismo informe, se detalla que la Región Patagónica cuenta con 379 viñedos y 301 propietarios. Las bodegas inscriptas son 45 de las cuales 37 elaboran y por otro lado las bodegas que fabrican vinos espumantes son 13 inscriptas de las cuales 7 son las que elaboran en la actualidad. La región patagónica elaboró en el año 2020, 15.890.700 kilos obteniéndose un volumen de vino de 9.987.200 litros.

En la provincia de Río Negro, el Pinot Negro representa la tercera variedad mas implantada, siendo el departamento de General Roca, el de mayor superficie implantada con 101 hectáreas, representando el 80 % de la provincia. La localidad de Mainqué, tiene 47 hectáreas plantadas lo que representa el 46,5% del departamento y el 37% de la provincia, siendo el terruño con más Pinot Negro implantado de la provincia." Sitio: https://contodogusto.com.ar/bebidas/mainque-sera-la-capital-provincial-del-pinot-noir/

El pinot noir forma parte de los tipos de uvas de clima frío o ciclo corto: aquellas que requieren de menos tiempo de luz solar para su maduración. Es por eso que se adapta tan bien al clima patagónico.

En Río Negro existen viñedos antiguos de Pinot Noir. Neuquén, en solo veinte años, a ser hoy la provincia patagónica con mayor cantidad de superficie plantada con Pinot Noir.

Neuquén que posee más de 250ha, Río Negro 130ha aproximadamente.

Chubut tiene unas 33ha, al sur de Esquel y Trevelin en la Patagonia Argentina con unas cinco vendimias consecutivas derivan en vinos intensos de esta zona y La Pampa con 12ha.