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domingo, 9 de agosto de 2026

Pinot Noir de Neuquén: ¿por qué hoy es el emblema de la vitivinicultura provincial?

 


Pinot Noir de Neuquén: ¿por qué hoy es el emblema de la vitivinicultura provincial?

No es la variedad más plantada de la provincia, pero es la que mejor mostró cómo cambia el vino cuando cambia el lugar donde nace. La historia del Pinot Noir, desde las primeras plantaciones en San Patricio del Chañar a fines de los años 90 hasta convertirse en el emblema de la vitivinicultura neuquina.

Por Sergio Landoni (*), especial para «Río Negro».


Cuando se habla del vino neuquino, el Pinot Noir ocupa un lugar que ninguna otra variedad alcanzó. No es la más plantada ni la más difundida en el mercado. Es la que mejor mostró cómo cambia un vino cuando cambia el lugar donde nace. Esa sensibilidad permitió descubrir que Neuquén no era una única región vitivinícola, sino una provincia donde cada valle empezaba a mostrar un carácter propio.

Nada de eso formó parte de un plan original. A fines de la década de 1990, cuando comenzaron las primeras plantaciones en San Patricio del Chañar, el objetivo era comprobar si la vid podía desarrollarse en una meseta donde prácticamente no existían antecedentes. Julio Viola impulsó aquel proyecto y, con los primeros viñedos, comenzó un aprendizaje que sigue hasta hoy.

Marcelo Miras fue uno de los protagonistas de esa etapa y suele resumir aquellos años con una frase sencilla: todo estaba por aprender. Había que entender mejor los suelos, la respuesta de las distintas variedades, el manejo del riego y la influencia del clima en un lugar que no se parecía a ninguna otra región vitivinícola argentina.



Las primeras vendimias empezaron a despejar algunas dudas. La baja humedad favorecía la sanidad del viñedo, el viento ayudaba a mantener las plantas saludables y la amplitud térmica permitía alcanzar una maduración equilibrada. Entre todas las variedades hubo una que respondía diferente. Bastaba una pequeña diferencia de suelo, de temperatura, de disponibilidad de agua o de manejo del viñedo para que el vino también cambiara.

Vendimia tras vendimia fue apareciendo una idea que hoy parece natural, aunque entonces nadie podía anticiparla: Neuquén no era una sola región vitivinícola.

Ese aprendizaje también modificó la forma de trabajar de los enólogos. Leonardo Puppato sostiene que gran parte del vino se define antes de la cosecha, en el manejo cotidiano del viñedo. Lucas Quiroga entiende que ninguna vendimia se parece a la anterior. Nicolás Navío resume esa misma mirada con una idea simple: intervenir lo necesario para que el vino conserve el carácter del lugar donde fue producido.

El trabajo del enólogo ya no consistía solamente en elaborar un buen Pinot Noir. También implicaba entender qué tenía para decir cada lugar y cómo acompañarlo sin que perdiera su identidad.

Las primeras vendimias demostraron que el potencial del Pinot Noir no terminaba en San Patricio del Chañar. A medida que crecía la experiencia aparecieron nuevos proyectos sobre la ribera de los ríos Neuquén y Limay. Senillosa, Picún Leufú y la Confluencia empezaron a construir una identidad propia sin perder el vínculo con el origen de la vitivinicultura moderna de la provincia.

La Confluencia muestra bien ese cambio. La fruta pasó a ocupar casi todo el paisaje, aunque el vino nunca desapareció. Algunas familias volvieron a plantar viñedos y aparecieron nuevos proyectos que volvieron a poner al vino en el paisaje.

Uno de esos proyectos es Mabellini Wines. La familia retomó una historia que comenzó en Cinco Esquinas en 1928 y hoy elabora vinos con uvas de viñedos propios en Neuquén y Mainqué, Río Negro. La enóloga Valeria López forma parte de una nueva generación de profesionales formados en la Patagonia. Sus primeras exportaciones a Francia muestran que los vinos neuquinos también despiertan interés en un país donde el Pinot Noir forma parte de la cultura del vino.

La meseta también planteó un desafío. Pensar en viñedos de calidad lejos de los grandes valles irrigados parecía difícil, pero Cutral Co demostró que había otro camino. Allí el agua llega de perforaciones profundas y eso cambia la forma de trabajar el viñedo. La experiencia de Viñedos del Viento abrió nuevas preguntas y Plaza Huincul ya empezó a dar sus primeras respuestas con las nuevas plantaciones de Pinot Noir.

La cordillera presentó otro escenario. En el valle del Chimehuín, entre Junín de los Andes y San Martín de los Andes, una hectárea implantada en 2004 reúne Pinot Noir junto con otras variedades elegidas para observar su adaptación a un ambiente de montaña. No hay energía eléctrica de red y la defensa contra las heladas depende de motobombas, generadores y muchas noches de trabajo cuando la temperatura baja de cero. Así se trabaja cada temporada y probablemente así trabajen también quienes decidan plantar nuevos viñedos en otros sectores de la cordillera, entre ellos el valle del río Aluminé.

Más al norte vuelve a cambiar el paisaje y, con él, las preguntas. Desde Chos Malal hasta el valle del Nahueve, siguiendo el corredor que une Taquimilán, Andacollo, Huinganco y Manzano Amargo, aparece uno de los ambientes de montaña con mayor potencial para la vitivinicultura. Desde la Torre recuperó la elaboración de vinos en Chos Malal y volvió a poner en valor una actividad con profundas raíces históricas. En el valle del Nahueve, sobre el faldeo del Domuyo, los primeros viñedos empiezan a mostrar todo lo que puede dar la combinación de altura, agua de deshielo, amplitud térmica y clima seco.

San Patricio del Chañar dejó de ser la única referencia. A ese recorrido se fueron sumando la ribera de los ríos Neuquén y Limay, la Confluencia, la meseta, la cordillera y el Alto Neuquén. Cada lugar fue mostrando una expresión diferente del Pinot Noir.

El interés por el Pinot Noir creció en muchas regiones del mundo. Cada vez son más valorados los vinos capaces de expresar con claridad el lugar donde nacen. Hoy no alcanza con hacer un buen vino. También importa que tenga identidad y que pueda contar de dónde viene.


Impulso para la actividad vitivinícola.

Neuquén encontró ese camino sin intentar parecerse a Borgoña, Oregón o Central Otago. Una misma variedad puede dar vinos muy distintos según el lugar donde crece, y eso es lo que la provincia empezó a demostrar con sus propios tiempos.

Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura ayudan a entender esa realidad. Neuquén concentra alrededor del 12 % de la superficie implantada con Pinot Noir de Argentina y Añelo reúne cerca del 90 % de esas hectáreas. Son datos importantes, pero por sí solos no explican lo que pasó en la provincia. La diferencia la hicieron más de veinticinco vendimias, el conocimiento que dejaron y la experiencia acumulada en cada uno de esos lugares.

Ese trabajo también empezó a verse fuera del país. Las primeras exportaciones de bodegas jóvenes, el interés de importadores especializados y la presencia de vinos neuquinos en degustaciones internacionales muestran que Patagonia ya no es solo un nombre en una etiqueta. Neuquén empieza a ser reconocida por una manera propia de hacer Pinot Noir.

Ya no se trata de demostrar que la vid puede crecer en la provincia. La pregunta ahora es otra: qué puede aportar cada nuevo lugar donde alguien decide plantar un viñedo.

Patagonia ya tiene un nombre en el mundo del vino, pero Neuquén todavía está construyendo el suyo. Esa tarea no depende solamente de las bodegas. También la hacen los productores cuando muestran sus viñedos, los restaurantes cuando incorporan vinos neuquinos a sus cartas, los sommeliers cuando los presentan y los periodistas cuando cuentan lo que pasa en cada lugar.

Hace apenas veinticinco años casi todos los viñedos estaban en San Patricio del Chañar. Hoy resulta natural hablar de la ribera de los ríos Neuquén y Limay, la Confluencia, la meseta, la cordillera y el Alto Neuquén como parte de una misma vitivinicultura. Cada nuevo proyecto ayudó a conocer un poco mejor la provincia.

El Pinot Noir es el emblema de la vitivinicultura neuquina. No porque sea la variedad más plantada ni la más difundida. Lo es porque ninguna otra ayudó a entender Neuquén como lo hizo el Pinot Noir. Cada nuevo viñedo mostró una parte distinta de la provincia. Cada vendimia ayudó a conocerla un poco más. Al final, el Pinot Noir terminó contando Neuquén.

Sergio Landoni (*) Sommelier de territorio.

Publicado en YO COMO del Diario Río Negro.

8/8/2026.

https://www.rionegro.com.ar/gastronomia/pinot-noir-de-neuquen-por-que-hoy-es-el-emblema-de-la-vitivinicultura-provincial/

miércoles, 22 de julio de 2026

Bodega Familia Schroeder. Técnica, escala y Pinot Noir en el corazón del vino neuquino.

 


Bodega Familia Schroeder.

Técnica, escala y Pinot Noir en el corazón del vino neuquino.

En San Patricio del Chañar, una bodega que evoluciona sin perder eje, con foco en los Pinot y los espumantes. Fue una de las primeras que reporté en 2014; esta es mi tercera visita.

Bodega Familia Schroeder se apoya sobre la barda y construye su lógica a partir de un principio simple y potente: dejar que la gravedad haga el trabajo.

Al ingresar llama la atención el edificio, diseñado por el estudio Bóscolo / Cárdenas, que no busca destacarse por formas caprichosas sino por respuestas concretas al entorno. El techo, aerodinámico, recuerda el ala de un avión y cumple una doble función: amortiguar los vientos patagónicos y dar sombra al área de recepción. La estructura se despliega en cinco niveles sobre un desnivel de 22 metros, lo que permite que el vino se desplace naturalmente sin recurrir a bombas. Al mismo tiempo, un sistema de pasarelas internas habilita el recorrido turístico durante todo el año sin interferir con la operación.


El proyecto nace en el año 2000 y se materializa en 2004. El fundador fue Herman Heinz Teodoro Schroeder, hijo de inmigrantes alemanes pioneros en la Patagonia llegados después de la Segunda Guerra Mundial. Su historia no es lineal: tuvo su primer contacto con el vino en Humberto Canale, luego estudió medicina y más tarde desarrolló un grupo empresario que incluyó medios de comunicación como el Diario Río Negro.

Hoy la continuidad está garantizada por sus hijos Juan Carlos, Roberto, Alejandro y Luis Mario, más un equipo técnico consolidado. Nos recibió Mariano Diletti, segundo enólogo, con más de catorce años en el proyecto, donde acompaña a Leonardo Pupatto, mientras que Noelia Giampietri desde la sommellerie termina de armar el puente entre el vino y quien lo visita.





La recorrida fue directa. Hubo poco margen para distracciones: pasamos por algunos tanques, probamos muestras que dejaban entrever estilos y decisiones, y apareció un espumante experimental de Torrontés todavía sin nombre, del que hablaremos más adelante.


La bodega está pensada para funcionar, pero también para ser recorrida. Esa convivencia, que en muchos proyectos genera fricciones, acá está resuelta desde el diseño. Sobre 212 hectáreas de viñedo, con una distribución equilibrada entre Pinot Noir y Malbec y presencia de otras variedades, la producción alcanza los dos millones de botellas anuales. La mitad corresponde a espumosos, un dato que ayuda a entender el perfil de la casa.

El funcionamiento sigue una secuencia vertical que ordena todo el proceso. La uva ingresa en la parte superior, donde se realiza la recepción y molienda. La cosecha se extiende desde enero hasta fines de marzo, con posibilidad de vendimias tardías, y en las líneas de mayor calidad se incorpora selección óptica para priorizar materia prima por sobre volumen.

Más abajo aparece la instancia de prensado, donde en el caso de los espumosos se trabaja con racimo entero. Según el destino, la vendimia puede ser manual o mecánica, aunque los vinos de alta gama siguen dependiendo del corte a mano. Luego llegan los tanques de fermentación, donde cada variedad encuentra su lugar, como el Torrontés en líneas muy exitosas como el espumante Deseado, y así el vino sigue su recorrido natural descendente.

El contexto define mucho de lo que sucede en botella. El viñedo, ubicado a 350 metros sobre el nivel del mar, convive con una amplitud térmica que puede alcanzar los 20 grados en verano, con días que van de los 15 a los 35 grados. La radiación es intensa, el clima es seco y eso reduce significativamente los problemas sanitarios. El agua llega desde Planicie Banderita a través de canales inaugurados en el año 2000, y se maneja con sistemas de riego por surco y goteo. Los suelos mantienen el perfil típico de la zona, con arcilla en profundidad, arena en superficie y sectores con presencia de piedra.

El crecimiento fue parte del proceso. A las 120 hectáreas originales plantadas en 2001 se sumaron otras superficies provenientes de distintos proyectos, como Añelo, Grittini y Valle Perdido. Algunas de esas parcelas estaban abandonadas, y hoy se trabaja en su recuperación de manera progresiva, incorporando unas diez hectáreas por año desde 2024. El objetivo productivo apunta a los 2,2 millones de kilos.


En bodega, unas 600 barricas organizan el juego de estilos. La línea Familia se apoya en barricas de primer uso, mientras que Saurus Select Barrel incorpora fermentación en madera. En el resto del portfolio, la presencia de la barrica se maneja con mayor moderación, buscando distintos equilibrios.



Los espumosos ocupan un rol central. Schroeder es un jugador fuerte en este segmento dentro de la Patagonia. Trabajan con tanques horizontales de acero inoxidable, autoclaves y método Charmat, y desarrollan desde estilos dulces hasta rosé y extra brut, bajo distintas marcas como Rosa de los Vientos, Deseado o las líneas H. Schroeder.

Al mismo tiempo, hay una línea de innovación enfocada en vinos de menor graduación alcohólica. Entre los desarrollos aparece un blanco de Torrontés con algo de Moscatel que ronda los 5 grados de alcohol, con perfil frutal intenso, notas que recuerdan a ananá y cierta impronta golosa equilibrada por una acidez bien marcada. Un perfil novedoso que invita a seguirlo de cerca. Fue una de las sorpresas del viaje, aunque no tanto para mí, que siempre consideré a los espumantes método Charmat de Schroeder entre los mejores de la Argentina. También en ese estilo probamos un rosado de Pinot Noir con mayor dulzor, con esa misma lógica de moderar el alcohol sin perder expresividad.

Cabe destacar que hay un episodio que terminó de anclar el proyecto al territorio de una manera inesperada. Durante la construcción se encontraron restos fósiles de dinosaurio, lo que obligó a frenar la obra durante dos meses.


Ese hallazgo hoy forma parte de los nombres de los vinos y el restaurante, en un relato que los conecta con una dimensión mucho más profunda del lugar. Tanto en el ingreso a la bodega, como en la sala de degustación subterránea -donde degustamos la línea de Pinots de Schroeder- hay referencias a los mismos.

Pasamos por las copas, recorriendo una serie de Pinot Noir consistentes, donde se destacaron el Saurus Estate Pinot Noir Rosé, el Saurus Barrel Fermented 2023, con una elaboración que combina una breve maceración carbónica con fermentación en barrica nueva, y el Familia Schroeder 2020, que aparece en un registro más alto dentro del conjunto.


La experiencia enoturística en Schroeder es una de las más completas del alto valle: además de las visitas con el recorrido tradicional por la bodega, durante el año se desarrollan actividades pensadas para disfrutar en un entorno especial y un paisaje de belleza natural entre viñedos: picnics, safaris fotográficos, trekkings, carreras de alta tensión en bici, atardeceres musicalizados y shows se stand up, mientras que la sala Rosa de los Vientos alberga desde 2010 exposiciones de reconocidos artistas regionales.

A su vez, de miércoles a domingos y feriados, entre las 12 y las 15 hs, el restaurante Saurus ofrece una propuesta gastronómica basada en productos frescos de la Patagonia. En esta oportunidad no realicé la experiencia, ya que llegué muy temprano y aún no estaba abierto.


Schroeder logra articular escala, coherencia técnica e identidad sin que una dimensión opaque a las otras. La gravedad atraviesa todo el proceso como una herramienta concreta, la innovación aparece como parte de una evolución sostenida y el entorno se integra en cada decisión.


 *** Publicado en

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

 https://angelyvino.blogspot.com/2026/07/familia-schroeder.html

miércoles, 9 de octubre de 2024

Mujeres al frente de bodegas de Río Negro y Neuquén: las líderes de los vinos de exportación.

Mujeres al frente de bodegas de Río Negro y Neuquén: las líderes de los vinos de exportación.

María Cruz, Ana y Patricia son directoras o CEO de empresas del rubro con llegada internacional. Una industria de muchas, pero con pocas en los puestos de mando.

María Cruz De Angelis, Ana Viola y Patricia Ortiz, directoras de bodegas en la región.

Mujeres, madres, profesionales, empresarias. Viajantes, multifacéticas y hacedoras de exquisitos vinos codiciados en el extranjero.  

Ellas son dueñas de viñedos en hectáreas productivas de Río Negro y Neuquén, pero también de importantes cadenas de industrialización y valor. Lo que las hace distintivas es que las tres son líderes de grandes equipos de trabajo, jefas y máxima autoridad en sus bodegas -empresas- familiares.  

En un rubro donde predomina la presencia masculina en los puestos de mando, María Cruz De Angelis de Bodega Aniello, Ana Viola de Malma y Patricia Ortiz de Wapisa; sobresalen. Son poseedoras y herederas de historias familiares de antaño y también referentes del rubro en asociaciones nacionales.  

María Cruz tiene 47 años, nació en Buenos Aires y es ingeniera agrónoma. Mamá de Isidro, es la CEO de Bodega Aniello, ubicada en la localidad de Mainqué, Río Negro. Viaja todos los meses desde Buenos Aires al Valle y se encarga de las exportaciones, el area comercial, atención de someliers internaciones, el enoturismo, las finanzas, la producción y la liquidación de sueldos. 

En 2005 se fue a trabajar a una empresa irlandesa y a los dos años volvió al país para liderar un proyecto de seguimiento satelital de pasturas. En 2015 tomó el puesto de gerente comercial de la bodega familiar hasta 2017 cuando asumió el cargo de directora general de la bodega que hoy exporta a Estados Unidos, Francia, Brasil, Rusia, Inglaterra, Australia, Malta y Perú.

“Aniello es un emprendimiento familiar que busca resaltar nuestros orígenes italianos de tradición vitivinícola en Sorrento», contó. Las sirenas, los viñedos, el agua y por supuesto el vino, unen un legado familiar de más 100 años. 

Ana Viola tiene 46 años y es de Cipolletti, mamá de dos hijos. Es CEO de la bodega Malma de San Patricio del Chañar y presidenta de la Cámara de Bodegas de la Patagonia. De profesión médica, optó por la vida rural. 

Su padre empezó con el diseño y ejecución del polo vitivinícola de esa localidad y cuando se recibió la bodega estaba produciendo sus primeros vinos. “Junto con mi hermano Julio y mi marido Pedro, empezamos a armar la parte comercial en Buenos Aires tanto para mercado interno como para exportaciones”, contó.

Poco a poco se apasionó y el proyecto la cautivó. Cursó una maestría en Gestión de Empresas Agroalimentarias y ahora mismo estudia Agronomía en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).  

“Mi familia me honró con la responsabilidad y el privilegio de ser la CEO de la bodega”, contó. Fue en 2019, luego de haber sido parte de las áreas comercial y de marketing desde Buenos Aires, mientras cursaba medicina. Desde 2021 retornó al valle.  

Para Ana, uno de los desafíos principales es revalorizar el rol del productor local. “Que nuestro lugar de origen no sea usurpado por empresas que quieren usarlo como una marca, es una meta que me desvela”, dijo y agregó: “Quiero que solo los verdaderos productores de Patagonia podamos usar su nombre en las etiquetas”. 

Malma comenzó a producir vinos en 2004 y exportan a Estados Unidos, Reino Unido y Brasil y otros países de América, Europa Continental y Asia. Hoy el enoturismo es su fuerte e invita a vivir una experiencia única. 

Patricia Ortiz tiene 65 años y nació en Buenos Aires. Tiene cinco hijos y vive sus días repartida entre Mendoza, Río Negro y Capital Federal.

De profesión médica, hace 21 años dirige el proyecto familiar de bodegas «Fincas Patagónicas”. Es presidenta y CEO de la empresa, directora de la bodega Wapisa de San Javier, Río Negro; una de las ocho que posee con su familia.  

Patricia fue presidenta de “Bodegas Argentina”, la Cámara Nacional de la Industria Vitivinícola por dos períodos y desarrolló el programa de consumo responsable, Widening Moderation. Es que desde la medicina se especializó en adicciones en Estados Unidos y también estudió Psicología Social. 

Ella se embarcó en el mundo de las fincas y los vinos en 2003 junto a su esposo, lo que significó el inicio de una “aventura”.

“Hoy contamos con siete fincas en Mendoza y una en Río Negro, en el sur de Viedma, en San Javier”, contó y ella misma se hizo cargo de la operación. Formaron un equipo y ya son 170 personas quienes llevan adelante los proyectos. 

El rol de las mujeres en la producción y la industria


Patricia Ortiz dijo que en bodegas argentinas, la estadística muestra que en la industria vitivinícola “hay más mujeres con más formación que hombres, pero los puestos jerárquicos en general no están ocupados por ellas”, planteó.

“Hay una presencia importante de mujeres hoy a nivel agroindustrial, no siempre ocupando los puestos más altos”. Patricia Ortiz, bodega Wapisa en San Javier, Río Negro.

“Yo no creo en el techo de cristal”, opinó la dueña de la bodega Wapisa. “A veces veo es que para una mujer es más difícil llegar por los compromisos familiares que asume», dijo, como el cuidado de los hijos, los padres y la casa.  

Para María Cruz De Angelis, las ciencias agrarias es un ámbito de predominancia masculina en el que se han abierto puertas. “Hoy las mujeres tomamos roles de liderazgo y ocupamos puestos de toma de decisiones, pero no dejamos de ser una minoría que muchas veces se sigue viendo como el género débil”, postuló. 

“Muchas veces pareciera que la maternidad y la mujer como profesional no son compatibles, y creo que todavía hay mucho para limpiar de estas creencias”. María Cruz de Angelis, bodega Aniello en Mainqué, Río Negro.

Para Ana Viola, en una empresa tipo corporación sucede que la familia tiene que elegir quién dedica más tiempo a los niños y quién a asegurar ingresos. En estos casos, “hay una decisión en favor de la carrera del hombre”, dijo, basada en la cuestión biológica que tiene que ver con la maternidad. “Seguramente en el futuro irá equiparándose, y la tecnología es una gran aliada en ese sentido”, aseguró.   

“Hay cambios que se van instalando con mujeres en puestos importantes. No es algo exclusivo de la producción es un fenómeno más general, en Argentina y países occidentales”. Ana Viola, bodega Malma, San Patricio del Chañar, Neuquén.

María Cruz de Angelis, bodega Aniello en Mainqué, Río Negro.




Ana Viola, directora de la bodega Malma.

Patricia Ortiz, directora de bodega Wapisa.

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Publicado en Diario Río Negro.

Imágenes: Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/mujeres-al-frente-de-bodegas-de-rio-negro-y-neuquen-las-lideres-de-los-vinos-de-exportacion-3823927/ 

POR FLORENCIA BARK.


lunes, 22 de abril de 2024

Trapiche lanza un Malbec patagónico para celebrar sus 140 años de historia.

 


La bodega líder en el mercado de elaboración y exportación de la provincia se prueba con una versión patagónica de la cepa insignia.

Qué mejor manera de celebrar el Día del Malbec que lanzando un nuevo producto. Así lo entendió Bodega Trapiche, que atravesando sus 140 años de historia se atreve a más y lanza al mercado Expedición Sur, el primer vino patagónico de la bodega.

Ya no es novedad que la bodega centenaria continúe en la exploración de nuevas regiones y zonas del país para producir sus vinos. Ahora es en la Patagonia, pero también produce vinos con influencia oceánica en Chapadmalal, o el último Malbec, lanzado por el 140° aniversario de la bodega, donde confluyen uvas de tres regiones vitivinícolas: Valle de Uco, Valles Calchaquíes y Valle de Pedernal.

Con esta nueva línea, proveniente de San Patricio del Chañar, Neuquén, la bodega busca darle un nuevo giro a la cepa más cultivada del país y la más representativa del vino argentino en el mundo. Así, Expedición Sur desembarca en la Patagonia Argentina abriendo un nuevo capítulo en su historia.

Sergio Casé, enólogo de Bodega Trapiche, dijo al respecto del nuevo lanzamiento: “Es un honor presentar nuestro nuevo Malbec patagónico, un logro que refleja la búsqueda incansable de Trapiche por la excelencia y la innovación. Este vino no sólo representa lo mejor de la Patagonia, sino que también refleja nuestra pasión por compartir la riqueza del vino argentino con el mundo, y que mejor que comunicarlo en una fecha tan significativa para la industria”. Y agregó: “El entendimiento de la tierra como nuestro bien más preciado y el uso de las últimas tecnologías para incursionar en lugares inexplorados, hacen de Trapiche una bodega que desafía aquello que conocemos”.

Expedición Sur se suma al reciente lanzamiento del blend Trapiche - 140 años que se lanzó a fines de 2023 para el aniversario de la bodega. Un Malbec creado con uvas de Valle de Uco en Mendoza, con los aromas de los Valles Calchaquíes de Salta y la frescura del Valle del Pedernal de San Juan. La mejor combinación de las alturas y latitudes del país con sus respectivos suelos, resultado de la exploración de la bodega en su máxima expresión.

Con presencia en más de 80 países, Trapiche se distingue por comprender como nadie la fortaleza de la viticultura argentina, especializándose en obtener lo mejor de cada terroir y creando vinos únicos que combinan tradición y tecnología, con el objetivo de cautivar a los consumidores de todo el mundo. Esto la ha llevado a ser una de las marcas líderes en exportaciones del país distinguida a nivel internacional.

***Publicado en Guarda 14 del Diario LOS ANDES.

martes, 7 de marzo de 2023

Las bodegas neuquinas abren sus viñedos para la Vendimia 2023.

 

La Vendimia Neuquina es una fiesta popular que celebra el fin de la cosecha y pone en valor el carácter del vino neuquino, y a todos aquellos involucrados en su proceso. Su celebración tendrá lugar el 25 y 26 de marzo en San Patricio del Chañar, cuna de las bodegas principales de la zona.

Los establecimientos, los enólogos, los trabajadores y los habitantes de la ciudad se congregan en esta fiesta confirmando que la Vendimia Neuquina llegó para ganarse un lugar en el calendario de la industria vitivinícola argentina.

En esta tercera edición, las bodegas anfitrionas Malma, Familia Schroeder, Secreto Patagónico y Bodega del Fin del Mundo abrirán sus puertas a la comunidad y a los visitantes, ofreciendo diferentes actividades, como visitas guiadas, catas, propuestas gastronómicas con chefs invitados y residentes, shows musicales y DJ sets que acompañarán el atardecer, entre otras propuestas que se desarrollarán durante las dos jornadas.

El apoyo municipal y la participación activa de las bodegas confirma la importancia de festejar la vendimia; como una vía para retribuir el esfuerzo de todas las personas involucradas durante el proceso que desemboca en la elaboración de vinos de alta calidad.

La provincia del Neuquén cuenta con 1750 hectáreas de vides en producción, distribuidas en 10 bodegas, 8 de las cuales son exportadoras. Los principales destinos de exportación de vino neuquino son Estados Unidos, Brasil, Reino Unido, Alemania y Dinamarca.

Las variedades que se encuentran en San Patricio del Chañar incluyen principalmente Malbec, Merlot, Pinot Noir, Cabernet Franc, Cabernet Sauvignon, Syrah, Chardonnay, Sauvignon Blanc y Semillón.

La amplitud térmica de la zona, las bajas precipitaciones, los fuertes vientos y el agua de deshielo que irriga las vides, son algunas de las razones fundamentales que hacen de San Patricio del Chañar un lugar ideal para el desarrollo de vinos de calidad que logran reconocimiento mundial.

PUBLICADO EN DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.

domingo, 17 de abril de 2022

Se viene la Semana del Vino 2022 en San Patricio del Chañar.

Luego del éxito de la Vendimia Neuquina realizada de forma virtual en mayo 2021, San Patricio del Chañar invita a disfrutar de la Semana del Vino 2022, una experiencia que ofrece los sabores de todas las bodegas de la región.

Desde el 24 al 30 de abril la Semana del Vino contará con un programa de actividades, experiencias y recorridos por los mejores viñedos neuquinos.

Esta propuesta busca visibilizar la región y la idiosincrasia del lugar, en un espacio en donde se reúnen las principales bodegas de Neuquén para compartir una serie de experiencias acerca de los principales vinos y productos característicos de la Provincia, destacando las cualidades de los viñedos y sus paisajes

La Semana del Vino es una propuesta que refleja la combinación de la estepa y el vino, una ruta a escasos kilómetros de la ciudad capital con epicentro en la localidad de San Patricio del Chañar, que concentra a las bodegas más importantes de la zona.

Bodega Malma, Bodega Familia Schroeder, Bodega Secretos Patagónicos y Bodega del Fin del Mundo serán los anfitriones de las actividades. Las mismas, incluyen diversas experiencias desde tours por bodegas, catas y degustaciones, cabalgatas, arte en vivo y shows musicales.

PUBLICADO EN EL DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.

https://www.lmneuquen.com/se-viene-la-semana-del-vino-2022-san-patricio-del-chanar-n903443

miércoles, 21 de julio de 2021

SAN PATRICIO DEL CHAÑAR SE PREPARA PARA SER SPOT DE VINOS EN 2022. A 20 años de la primera vendimia, la región neuquina tendrá su festival de etiquetas locales en abril.


Vendimia Neuquina. 
Con ese nombre se presentó un evento destinado a promover los vinos de la región, de cara a 2022. A dos décadas del nacimiento de San Patricio del Chañar como polo vitivinícola, por medio de un compromiso público-privado entre el municipio y las bodegas, la región anunció su ingreso a la oferta de eventos presenciales de vino para el año próximo.

Vendimia Neuquina: fiesta en abril próximo.

En el lanzamiento, que se realizó por video conferencia, se presentó a la región neuquina como un destino turístico que combina buenos vinos y gastronomía. 

En la conducción estuvo el músico y productor de vinos Juanchi Baleirón, acompañado por Juliana Lamelza, mientras que el anfitrión fue el intendente Leandro Bertoya y los protagonistas de las bodegas del Chañar: Roberto Schroeder por Bodega Schroeder, Juliana del Águila Eurnekian por Fin del Mundo, Julio Viola (hijo) por Malma, Sofía Groppo por Secreto Patagónico y Nicolás Navio, enólogo del Grupo Peñaflor, principal grupo de bodegas de Argentina, presente en la región desde el año pasado.

Durante la presentación, se compartió un video en el que el músico recorre las bodegas y prueba sus vinos. El paisaje es de otoño, propio de vendimia, y en el recorrido tiene oportunidad de probar algunos de los productos gourmet de la zona: los quesos de Familia Ventimiglia, cuyo Patagonzola es legendario ya; los aceites de Olivares de Neuquén, pioneros, y los productos de El Arca.

Por su parte, los cocineros Ezequiel González, de Saurus Restaurante, y Pancho Fernández, de Malma, elaboran empanadas, truchas y cordero a la llama. Una pequeña muestra de lo que es hoy un polo vitivinícola y gastronómico que en 2000 no existía.

20 años de vinos.

Uno de los fenómenos más interesantes de las últimas décadas en materia de vinos de Argentina es el polo de bodegas que nació en San Patricio del Chañar, a orillas del río Neuquén, de cuya primera vendimia se cumplen 20 años. Nacido de una iniciativa privada, pero con ayuda crediticia del estado provincial, desde 1999 comenzó la exploración y luego plantación de una región de vinos.

Con foco en Pinot Noir y Malbec, y en menor medida en Chardonnay, Merlot y Cabernet Sauvignon, la zona logró afianzarse al cabo de dos décadas y consolidar una oferta de 1350 hectáreas de vid, con la que se elaboran unos 13 millones de litros de vino.

Según las bodegas, entre 1/3 y la mitad de los vinos producidos son exportados, generando divisas y trabajo especializado en una región donde no había más que chacras.

Ya lo sabían los romanos y hoy lo sabe el municipio del Chañar: el vino es un vehículo civilizador, ya que trae aparejado, además de inversiones, un mundo que se activa en la mesa. Desde la gastronomía a los productos gourmet, eso si descartamos la capacidad que tiene de poner en el mapa universal a los lugares donde se lo elabora.

Si al comienzo fueron capitales neuquinos, el desembarco de bodegas principalmente de Mendoza, como sucede con el Grupo Peñaflor, rubrica el esfuerzo realizado y le da aún mayor proyección: el principal exportador de vinos de Argentina tiene hoy una pata propia en la zona.

De esta forma ahora se impone tener una fiesta propia de la vendimia local. Si la pandemia vino a postergar varios de los proyectos, no parece haberle puesto freno a la Vendimia Neuquina, que se anuncia ya con fecha concreta para 2022: del 10 al 13 de abril del año entrante el calendario del vino argentino suma ahora una nueva actividad. Y será en San Patricio del Chañar, aunque aún no trascendió bajo qué modalidad.

Qué beber.

Mientras tanto, es un buen momento para beber algunos de los ricos vinos de la región. El más notable en crecimiento estilístico es el Pinot Noir: si Fin del Mundo es la bodega que más Pinot produce en la Argentina, Schroeder se cuenta entre las que más estilos exploran, desde rosados a espumosos y vinos tranquilos en todas las gamas de precio. Grupo Peñaflor lo exporta con éxito a USA. 

El Malbec es un hito importante, ya que ofrece un perfil de sabor intenso y con buen cuerpo, que lo distingue. Secreto Patagónico propone algunas versiones modernas. Finalmente, en materia de Chardonnay, Malma ofrece hoy una versión con crianza que es benchmark en la región.

Lo increíble de San Patricio del Chañar es que en un período de tres años pasó a tener 1350 hectáreas de viñedos: más de seis mil kilómetros de mangueras de riego por goteo, siete millones de plantas de vid y en seis bodegas con capacidad instalada para 13 millones de litros de vinos. Veinte años después parece que siempre estuvo ahí.

Publicado en VINÓMANOS.

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