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jueves, 26 de febrero de 2026

¿CÓMO SE HACE UN VINO SIN ALCOHOL?

 


¿CÓMO SE HACE UN VINO SIN ALCOHOL?

¿Qué secretos tiene la elaboración de estos vinos? De hecho, las etiquetas 0% alcohol, ¿son o no son vinos? ¿Por qué crece el mercado para estos productos? ¿En qué casos los resultados son mejores? Te respondemos esas preguntas que seguro te venís haciendo.

Por Joaquin Hidalgo.

El mundo está en un plan raro. Las bicicletas son eléctricas, la carne ya no es de carne y es apta veganos, y el vino entra en una etapa de desalcoholización para abrirse camino entre los bebedores abstemios. 

Lejos de ser una movida local, este giro global de las cosas que son sin serlo (la sacarina o la stevia al menos no son lo que reemplazan), abre nuevos e insospechados caminos.

Hasta el año 2025 en nuestro mercado no había buenas pruebas de vinos desalcoholizados que valieran la pena. Pero entre los primeros que se presentaron a mitad de año y el último que llegó al cierre del 2025, comienza a perfilarse una pequeña pero concreta oferta de vinos sin, pero que son.

En eso, el espumante Nieto Senetiner Brut 0% merece los más altos respetos. Para todo aquel que busque reemplazar el alcohol, pero no alterar prácticamente el sabor, para todo aquel busque beber sin el efecto embriagador y sin perder la magia de las ricas burbujas, este vino es un caso ejemplar. 

Contrario a muchos de los vinos que reemplazan el dulzor del alcohol por el dulzor del azúcar (y no mejoran el balance calórico ni dietario), el espumante de Nieto Senetiner es seco. Y eso no es poco mérito.

Anatomía de una desalcoholización.

Aunque suene contranatura, para hacer un vino que sepa a vino y no tenga alcohol no hay otro camino que fermentar el jugo de la uva y luego desalcoholizar el resultado. Es como hacer una asado hecho y derecho para luego retirarle la costra que estuvo en contacto con la parrilla, quitarle la sal y quedarse con la carne cocida. Pero el método según el que se lo haga en el vino cambia drásticamente el producto.

En el caso de Nieto Senetiner, el asunto empieza con la elaboración de un espumante de Pinot Noir oriundo del Valle de Uco, hasta terminarlo, incluso con la toma de espuma. Desde ahí el proceso es pura innovación y parte de la compra de una máquina capaz de evaporar el alcohol a bajas temperaturas. 

El truco es que trabaja con presión negativa y ahí la destilación del alcohol se separa sin alterar el sabor. Si uno piensa que el espumante es, precisamente, un vino con presión positiva, primero hay que quitarle el gas carbónico y almacenarlo, para luego volver a inyectarlo.

Junto con el alcohol se evapora una parte sensible de los aromas, que también la máquina separa por fases, parecido a un destilador. Separa fracciones mínimas de cola y una cabeza –casi como en una destilación– y se guardan esos componentes aromáticos para devolverlos al vino.

Pero si hasta acá la máquina es prácticamente el secreto, a partir de este punto empieza el trabajo de alquimista de los enólogos. Sucede que, si uno le retira al vino espumoso el alcohol, le está sacando un 10-12% del producto que aporta varias cosas: textura, gusto dulce, sensación de arrobo en el paladar. 

Para decirlo más sencillo: si se le quitan esas sensaciones, la acidez gana protagonismo, así como la burbuja final (una vez vuelta a inyectar) quedará más efervescente que texturada. Encontrar el nuevo punto de balance es un trabajo de orfebre, pero el equipo de Nieto Senetiner, liderado por Santiago Mayorga y Roberto González, consigue en este espumante un nuevo y atractivo balance.

Probé dos ediciones de este vino, ya que cada tirada del proceso requiere un recalibrado único a cada batch. La primera un poco más ácida que la segunda, donde el perfil de un vino espumoso de Pinot Noir, con fruta roja y notas de cereza y frutilla, junto con una burbuja delicada y vibrante, daban una textura de mouse con sabor de fruta. Es dable pensar que el camino irá por este segundo ajuste.

Otros vinos sin alcohol.

De lo que he probado en el mundo, la verdad es que los espumosos llevan una ventaja enorme a la hora de la desalcoholización, por la sencilla razón de que la textura está dada por la burbuja más que por el alcohol. 

En un vino tinto, sin embargo, reemplazar el trazo untuoso, envolvente y arrobante del alcohol, más aún cuando supone entre un 13 y 15% del vino, es muy complejo en términos de balance. En general se recurre al azúcar para suavizar los taninos que ganan relevancia o quedan algo desprovistos de balance, rústicos o delgados.

Entre los caminos posibles que veo que se exploran para los tintos, la vertiente de maceraciones carbónicas –donde casi no hay taninos en la elaboración y los que hay no son astringentes– es la que podría conducir a mejores resultados, conservando una fruta nítida y primaria. 

En blancos es un camino un poco más simple, pero aún el sabor queda algo verde de acuerdo con los que he probado.

Así las cosas, en un mundo en que algo puede no ser lo que es, hay una discusión gigantesca acerca de si el vino desalcoholizado puede o no considerarse vino. Y si el añadido de otros elementos –como el glicerol, que reemplazaría el dulzor del alcohol por un alcohol superior que no embriaga– debiera estar o no permitido en una bebida cuyo corazón es universal: jugo de uva fermentado y en equilibrio natural. 

Aún falta mucho por decir sobre la materia. Al menos ahora hay unas ricas burbujas para descubrir en la góndola.

Publicado en Vinómanos.

https://vinomanos.com/2026/02/como-se-hace-un-vino-sin-alcohol/

Destacado amarillo de Vinómanos.

lunes, 28 de julio de 2025

Opiniones. Probando vinos como consumidor final.

 




Esta calificación es como consumidor final de compra de vinos en supermecados. 
No se tome como EXPERTO en eso estoy muy lejos...
El Saint Felicien (marca lengendaria en vinos argentinos) hoy de Catena Zapata Wines es de calidad. Vale. Precio bueno. Pero... 
... ... ... 
El malbec tiene exceso de gusto roble (desde el 2010 lo vengo probando) NO ME GUSTA.  Que lo sigan probando los que le gustan. ¡Enbuenahora para ellos si les gusta!

Del Alto Valle Este de Río Negro sigo recomendando OIR PINOT NOIR de BODEGA FAVRETTO. Que no compite pero que también sirve, y mucho, en la sugerencia de vuestras comidas y degustaciones de vinos argentinos.
Meras apreciaciones de un consumidor de vinos...
Nada más...
Imágenes: internet.


viernes, 24 de noviembre de 2023

Día del Vino argentino: ¿por qué se conmemora hoy 24 de noviembre?

 

Este viernes 24 de noviembre se celebra el Día del Vino Argentino.

Desde el 24 de noviembre de 2010 cuando se firmó el decreto presidencial que declaró al vino como la Bebida Nacional y luego en 2013 por una ley aprobada por unanimidad en el Congreso se convertía en el proyecto presentado por del Diputado Nacional Julián Domínguez y refrendada por la Resolución 253-E/2017, del Ministerio de Agroindustria de la Nación, que establece un Plan Nacional de Promoción del Vino Argentino Bebida Nacional.

En 2013 se sancionó la Ley Nº 26.870 que declaró al Vino Argentino Bebida Nacional. A través de ella se busca difundir las características culturales que implica la producción, elaboración y consumo del vino. La Argentina es el único país vitinícola en el mundo que declaró a su vino como bebida nacional.

El vino argentino, bebida nacional de Argentina​ que se produce principal y tradicionalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta, Córdoba, Catamarca, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires, Jujuy, Tucumán y San Luis son las provincias argentinas (puede faltar alguna)

Una diversidad argentina que abarca paisajes como montañas, sierras, meseta, desierto, costa mar, por ejemplo; y diversidad en climas expresiones del terruño argentino.

Exceptuando los vinos de la Costa y de las Sierras de Córdoba, prácticamente todos los cultivos vitícolas argentinos se hacen en oasis de riego.

La industria del vino en la Argentina aparte de ser creadora de riqueza y trabajo que se sigue manteniendo a pesar que para muchos productores no resulta rentable producir o como se dice “salen hechos” (no por nada se sigue arrancado viñedos, lamentable)

El vino argentino es también fomento del turismo. Existen en nuestra Argentina unas 200 bodegas con apertura turística que reciben más de 1 millón de visitantes por año.

Un ya lejano 15 de enero de 1618, el sacerdote Pedro de Oñate le compró al alférez real Gaspar de Quevedo la estancia ubicada en las tierras de Guanusacate –que en lengua de los pueblos originarios significa agua muerta o río seco– y a la que los jesuitas rebautizaron con el nombre que dio origen al poblado actual: Jesús María donde funcionó su bodega, que atesora el título de haber sido la primera que elaboró vinos en la Argentina en Córdoba.

La Corporación Vitivinícola Argentina entiende al vino “sobre la base del alimento, del consumo responsable, del consumo en los momentos donde hay un disfrute familiar, pero además bajo la premisa que el trabajo de miles de productores sostiene cada brindis”, desde que el 3 de julio del año 2013 bajo la ley 26.870 se promulgó al vino argentino como “Bebida Nacional”, con el objetivo de “difundir las características culturales que implique la producción, elaboración y consumo del vino argentino y sus tradiciones”.

Hoy el vino en lata, el Bag-in-Box (con sus altibajos en consumo) y los botellones, entre otras innovaciones para la comercialización en la industria vitivinícola, ganan terreno en el mercado que buscan seducir a los nuevos consumidores a lo que se incorpora marcas nuevas llamativas y la actualización de las bodegas tradicionales también buscando acercar al vino.

domingo, 15 de mayo de 2022

La gloriosa Selección del 86 lanza un vino propio.

 


En el año del Mundial se presentó esta propuesta, que tiene un fin solidario. Ya se vendieron en forma anticipada 3 mil cajas de 6 botellas. Ahora vendrán otras 5 mil.

Por Joaquín Hidalgo.
La sala está llena este jueves 12 de mayo. Los futbolistas con nombres legendarios están sentados detrás de los micrófonos y esperan las preguntas de los periodistas. Es claramente una conferencia de prensa en la que un seleccionado de futbol, en este caso unos representantes de la legión de 1986, vienen a hablar de un triunfo, un partido difícil o de cómo entrenan para la próxima competencia. Lo único que difiere de lo que se ve a diario en la TV es que sobre la mesa hay botellas de vino, no de agua o gaseosas. Y los muchachos están canosos.
Ahí están: Pumpido, Burruchaga, el cabezón Ruggeri, Bochini, Giusti, Garré, Olarticoechea, Tapia y Carlos Pachamé, lucen algo incómodos al principio, como faltos de práctica. En el otro extremo de la mesa están los responsables del vino: el suizo Richard Bonvin, CEO y wine maker de Mendoza Vineyard, la bodega responsables de los dos vinos en cuestión, elaborados por la enóloga Denis Vicino, junto a Jorge Del Valle, gerente comercial e ideólogo de la apuesta. Los vinos se llaman Héroes Blend y La Final Malbec.

El asunto es así: Del Valle y Ruggeri juegan juntos al futbol en el intercountries de zona norte en Buenos Aires y un día, después de un partido, del Valle le propone a hacer unos vinos para el seleccionado. En la conferencia, pasado el primer momento de la vuelta a las cámaras, es el cabezón el que patea primero, en referencia a los vinos: "Subí en el grupo de Whatsapp que tenemos ‘los nonitos’ del 86 y automáticamente los dos conocedores de vino, Giusti y Burruchaga, dijeron ‘dale, dónde están?’… y ya largamos para adelante con todo", dice.

Los aludidos sonríen conocedores. Así nació una idea que incluso interesó a los pocos que casi no toman vino en el grupo. El plan fue embotellar dos tintos y compartir las utilidades con la bodega. "Para nosotros –ataja Pumpido– lo importante es poder ayudarnos y este proyecto nos permite se solidarios entre nosotros". Lo recaudado por la venta se usará para auxiliar a algunos de los 30 que estuvieron en México 86.

Burruchaga, la pone en el ángulo: "en la contraetiqueta de Héroes están los nombres de todos los que compusimos el plantel. Más allá de que el vino es muy rico, el objetivo que a nosotros nos marca y es que el resultado final es seguir ayudándonos entre nosotros como nos enseñó Bilardo. Esto es lo que más nos enorgullece como Campeones del Mundo, como grupo, como amigos. Esperamos que les guste y lo quieran tener en la casa, un recuerdo más de lo que pasó en el 86".

A propósito de las enseñanzas del Doctor, un Bochini clínico y algo asceta, recuerda: "El Doctor siempre decía que tomar vino era mucho mejor que tomar gaseosa y que una copita de vino hace bien". Y acto seguido recuerda que en las comidas del 86 les dejaban compartir una botella de vino entre cuatro. "El tema es que algunos no bebíamos y nunca faltaba el que elegía los abstemios para compartir la botella", la carcajada es general. El ambiente ya tiene la camaradería del vestuario.

Los vinos.

La idea de Mendoza Vineyards y los futbolistas es completar una línea de vinos que vaya en la misma sintonía solidaria. Y anticipan en la misma conferencia que ya trabajan en un espumoso. Por ahora, los que salen a la venta son dos, en total unas 3000 cajas de seis que se vendieron antes de salir a la calle, mientras ya están embotellando otras 5000 del mismo vino.

La Final Malbec 2018 proviene de Agrelo, Luján de Cuyo, y una parte del vino tiene crianza en barricas durante 15 meses. Es un tinto frutado y con el volumen y el paso cordial de los Malbec de Agrelo.

Héroes 2018 es un corte. La enóloga Denis Vicino, al momento de presentarlo, dice que "armar un blend debe ser como armar un seleccionado". En su caso, eligió un 50% de Cabernet Franc, un 40% de Cabernet Sauvignon y 10% de Petit Verdot, 4/5 del volumen fue criado 15 meses en barrica francesa. Frutado y con una línea especiada y una hojita de menta, ofrece buen cuerpo y potencia.

Al cierre de la conferencia, una pregunta se cuela en el área chica en una clara jugada de riesgo: "¿Por qué lanzaron el vino ahora, es que el año mundialista y las esperanzas en Qatar tienen algo que ver?". La ataja Pumpido, seguro: "la verdad es que nunca antes se nos había ocurrido hacer algo entre todos. Esta nos pareció una gran oportunidad. Y sí, claro, ojalá podamos brindar con los muchachos de la Scaloneta". Sería un el círculo perfecto. Si "el vino nos une", como suele decirse, y esta selección reunida treinta y seis años más tarde, sería también una gran oportunidad para alzar la copa en el mundial de Qatar.

En los últimos años muchos futbolistas embotellaron sus vinos. Entre los últimos lanzamientos destaca Marcelo "Muñeco" Gallardo con MG, elaborado por David Bonomi en Bodega Norton. Rolando Schiavi, Último Hombre Malbec 2018; mientras que Nicolás Burdisso elabora en su bodega Vinos de Potrero y Leo Messi tiene L10 Malbec, por sólo mencionar algunos.

PUBLICADO EN EL DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.

https://www.lmneuquen.com/la-gloriosa-seleccion-del-86-lanza-un-vino-propio-n911532


jueves, 17 de marzo de 2022

LA DENOMINACIÓN PATAGONIA, EN UNA GUERRA COMERCIAL QUE SERÁ LARGA Y COSTOSA.

LA DENOMINACIÓN PATAGONIA, EN UNA GUERRA COMERCIAL QUE SERÁ LARGA Y COSTOSA.

Los intereses de marcas chocan con la defensa de la indicación geográfica. Ni las empresas extranjeras ni las bodegas argentinas quieren ceder, aunque hay voluntad de diálogo. Cuál es el telón de fondo de la disputa. 

Por Joaquín Hidalgo.


Hace pocos días se destapó una olla que venía juntando presión desde 2021. En un comunicado de la cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia, los productores pusieron el grito en el cielo al denunciar las intenciones de una bodega chilena y una corporación norteamericana de hacer uso de la marca comercial Patagonia para vender vinos en diversos mercados.

La Indicación Geográfica Patagonia es reconocida desde 2002 y ratificada en 2014 cuando un fallo federal sostuvo que no podía ser usada como marca comercial. Es decir, que ningún privado puede hacer uso exclusivo de ella en Argentina. Pero ahora los productores de la región enfrentan una situación más compleja en el plano internacional.

Dice Rubén Patriti, presidente de la cámara, en el comunicado: “Hace tiempo que estamos trabajando incansablemente para impedir que diversas empresas, entre las que se encuentran dos grandes compañías globales como Viña Concha y Toro S.A. de Chile y Patagonia Inc. (y su subsidiaria Patagonia Provisions) de los Estados Unidos, puedan registrar y utilizar la marca Patagonia en vinos en distintos mercados apropiándose del esfuerzo desarrollado por los productores de la región”.

En pocas palabras, lo que intentan las bodegas patagónicas es impedir que esas dos empresas usen comercialmente la marca Patagonia. En respuesta, Concha y Toro publicó también un comunicado donde sostiene que la compañía “posee el título de la marca Patagonia en distintas jurisdicciones, sin perjuicio de los derechos que terceros pudieron haber constituido con posterioridad respecto a la expresión Patagonia”.

La Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia Argentina está conformada por numerosas empresas, entre las que se encuentran: Bodega del Fin del Mundo, Viñedos de la Patagonia – Malma, Familia Schroeder, Grupo Peñaflor, Primogénito, Familia Aicardi, Humberto Canale, Fincas Patagónicas, Contra Corriente, Casa Yagüe, Miras, Noemia, Chacra, Aniello, Del Río Elorza y Bodega del Desierto.

Lo que está en discusión, para ponerlo en un marco amplio, es un problema universal en el mundo del vino: las marcas comerciales, propiedad de una compañía, versus las denominativas regionales, de uso común. 

Algunos ejemplos de casos posibles sirven para abrir el juego de la discusión sobre Patagonia: los productores de Rioja España batallaron por La Rioja Argentina largo tiempo y esas dos Indicaciones Geográficas llegaron a un acuerdo de uso; en Mendoza, la marca comercial Gualtallary impide aún el uso de la denominativa Gualtallary como región; la marca comercial Chacayes habilitó el uso de la denominativa Los Chacayes para uso común siempre que se respete el origen de los vinos.

El quid de la cuestión Patagonia.

Es verdad que desde 2002 Indicación Geográfica Patagonia o Patagonia Argentina es un denominativo regional, inscripto conforme a la ley argentina. También es verdad que en 2014 la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca, Río Negro, dictó una sentencia definitiva en la que se declaró la nulidad del registro de la marca Patagonia en el país. Y también es cierto que las bodegas de la Patagonia han batallado porque la marca sea de uso común, y de hecho el Instituto Nacional de Vitivinicultura ratificó en enero pasado todos los papeles en regla al respecto.

El asunto espinoso arranca cuando las marcas privadas, como la que tiene Concha y Toro y Patagonia Inc., poseen un registro anterior a 2002, como sucede en este caso. 

Mientras esas marcas no estuvieron en uso o lo hicieron fuera del rubro 33 que es al que pertenece el vino, no hubo conflictos. Esa situación estaría a punto de cambiar, según lo que denuncian las bodegas de la región.

Más aún si esos vinos puestos a la venta no provienen de la Patagonia: sería por lo menos confuso para los consumidores y para el trade que coexistan una marca comercial Patagonia y una región Patagonia en las etiquetas y que no estén sujetas a un origen común. 

En un mundo de buenas voluntades, esas marcas se retiran de uso o se llega a acuerdos que limitan los alcances (de hecho, Patagonia como marca de ropa outdoor nunca chocó con la Indicación Geográfica Patagonia, aunque ahora la misma empresa la usaría para un vino). 

Ninguna de las partes quiere renunciar a su derecho –el de la propiedad de la marca por un lado y el denominativo regional por otro– y, en este punto de partida, aún no está claro qué camino seguirá el conflicto. 

Hasta ahora los involucrados aseguran tener voluntad de diálogo. Mientras Cancillería Argentina y el INV aprestan sus argumentos a nivel internacional, los privados afirman su posición como propietarios de la marca y una cosa parece quedar clara: la batalla por la Patagonia será larga y costosa.

Publicado en Vinómanos.

Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta en formatos y tiene una pluma capaz de desentrañar el secreto áspero del tanino o de evocar el sabor perdido de unas granadas en la infancia. Lleva más de quince años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en importantes medios nacionales, como La Nación Revista, La Mañana de Neuquén, Playboy y JOY, entre otros.

https://vinomanos.com/2022/03/identificacion-geografica-patagonia/

sábado, 29 de mayo de 2021

Vinos sin Alma.

 


Vinos sin Alma.

Sigue siendo "moda" en nuestro País y el mundo tener una etiqueta de vino y en algunos casos hasta una Bodega. Por esa situación han pasado desde jugadores de fútbol hasta conductores de TV.


Cuando comienzan a aparecer personas "snob", personas que: según la raíz de la palabra en latín son "sine nobilitate", es decir "sin título nobiliario"; yo no lo asocio a alguien de clase inferior que quiere ser de la clase superior, sino a personas que tienen "ausencia de nobleza en su alma".
Por esto y enfocado particularmente a lo que sucede, donde cada vez mas ricos, famosos y deportistas se inclinan al mundo del vino, a comprar o fundar bodegas, por el solo hecho de tener un objeto mas: un vino; como si fuera una casa o un auto, quería repetir en el blog las siguientes palabras:

"Los ricos contratan a Michel Rolland porque se lo pueden permitir. Compran tecnología porque se lo pueden permitir. Compran tierras en zonas de moda porque se lo pueden permitir. Compran botellas que pesan tanto como el vino porque se lo pueden permitir. Compran estatus porque se lo pueden permitir. Su mundo consiste en "llevar una etiqueta", igual que la gente lleva bolsos de Louis Vuitton impregnados de vinilo. 

Se puede comprar el cuerpo de un vino, pero no se puede comprar su alma."
(Alice Feiring).
Publicado en el blog de Fabián Mitidieri.

jueves, 8 de abril de 2021

¿Debe el Estado intervenir? Una mirada sobre Bodegas y Viñedos Giol y Raíces de Junín. Por Natalia Estefanía Palazzolo.

¿Debe el Estado intervenir? Una mirada sobre Bodegas y Viñedos Giol y Raíces de Junín.

Por Natalia Estefanía Palazzolo.

La autora analiza dos casos testigos de la vitivinicultura sobre la intervención estatal en el mercado vitivinícola. Qué dejaron de aprendizaje.

En 1954 el gobierno peronista en Mendoza de Carlos Evans decidió comprar el 51% de las acciones de Bodegas y Viñedos Giol, propiedad del Banco Español del Río de la Plata, convirtiéndose en accionista mayoritario. La intención era hacerse de una herramienta capaz de regular la vitivinicultura mendocina, proteger a los pequeños y medianos productores, comprándoles su uva o poniendo a su disposición la infraestructura de elaboración y comercialización y propender a su integración. Diez años después, se promulgó la ley provincial Nº 3137 que dispuso el funcionamiento de Giol como empresa estatal.

Además de estos objetivos, Giol incursionó en otras agroindustrias para colaborar en la diversificación productiva local (tales como las inversiones en fruticultura a través de “La Colina”), operó como un mecanismo para la difusión de salario indirecto, a través de la construcción de barrios y viviendas (La Colina I, II, y Canciller), obras de infraestructura y saneamiento, construcción de escuelas, programas de prevención de enfermedades y hasta contribuía con otros objetivos provinciales (por ejemplo, en el año 1983 Mendoza compra 17 Trolebuses a la URSS a cambio de vino y mosto elaborado por Giol, brindando servicio entre 1984-2009).

Su patrimonio era enorme y además alquilaba unas 40 bodegas de la provincia, ampliando su capacidad y generando un efecto económico multiplicador, dando trabajo a más de 3.500 mendocinos. En 1974 emprende una ampliación de su vasija vinaria pasando de una capacidad de 800.000 a 4.000.000 de hectolitros, controlando el 40% del mercado mendocino y constituyéndose en la bodega con mayor capacidad de vasija en el mundo, de ahí el mote de la “bodega más grande del mundo”. Se decía que nunca reguló el mercado vitivinícola. Pero otras voces sostenían lo contrario. Lo que sí está claro es que su intervención favorecía a los sectores productores y bodegas trasladistas, en detrimento de las fraccionadoras.

Giol fue privatizada en un proceso que comenzó con la gestión de Bordón y siguió con la de Gabrielli, constituyéndose en la primera del país. El creciente deterioro financiero, que financiaban los Bancos provinciales Mendoza y de Previsión Social, fue el argumento principal para decidir la venta. No obstante el endeudamiento, existía la concepción de que el mercado es más eficiente y mejor asignador de recursos que el Estado.

Para privatizarla, se dividió a la empresa en unidades funcionales que serían vendidas por separado, se reestructuró la empresa y se prescindió de más del 30% del personal a través de distintos mecanismos. No nos detendremos a analizar las especificidades. Si diremos que la unidad de fraccionamiento y comercialización fue vendida a una Federación de cooperativas Vitivinícolas (FeCoVita) de reciente constitución para esos años. Esto constituyó una rareza y llevó a que fuera catalogada como una “privatización social”.

Eliminado por completo el Estado como agente económico, el circuito vitivinícola se acopló al neoliberalismo reinante, primando la lógica mercantil como asignadora de excedentes económicos.

Se inicia así con fuerza en la década de los noventa un proceso de reconversión vitivinícola, con inversiones nacionales y extranjeras en el sector. La vitivinicultura asume un carácter exportador, primando la calidad. Esto trajo consigo la expulsión de muchos pequeños y medianos productores y bodegas. El impacto de las inversiones en nueva tecnología, sumado a la baja en el consumo, los excluyó dada la imposibilidad de financiar los cambios requeridos. Como resultado, el proceso de concentración y centralización de capitales se aceleró. De las 1200 bodegas que existían en la provincia a principios de los ´80, a comienzos 2000 quedaron 300 o 400; sólo 5 bodegas concentran el 75% del vino común y otras 5 bodegas controlan el 40% de los vinos finos; 2 grupos económicos concentran el 70% del mercado del mosto, uno de ellos enteramente internacional y el otro, mitad extranjero y mitad nacional.

Los agentes que resultaron más perjudicados fueron los pequeños viñateros que producen uva criolla, quedando en una relación de fuerzas muy debilitada. En Argentina en el año 1990 la superficie cultivada de vid era de 210.371 hectáreas y la cantidad de viñedos ascendía a 36.402. En promedio, cada viñedo tenía una superficie de 5,8 hectáreas. En el 2017 las hectáreas cultivadas aumentaron a 220.848 y la cantidad de viñedos disminuyó a 24.116. De esta manera, en promedio cada viñedo tiene una superficie de 9,2 hectáreas. Es decir, la propiedad de la tierra se concentró en menos manos, desapareciendo en su mayoría pequeños viñateros. Para tomar noción de la importancia del pequeño productor en la cadena vitivinícola debemos decir el 59,6% de los viñedos son explotaciones de 5ha o menos (9.256 productores ocupando sólo el 14,3% de la superficie cultivada), mientras que los viñedos superiores a 50 ha representan el 5% del total (825 productores ocupando el 44% de la superficie cultivada).

En este marco y mediado por pedidos de este sector, surge una bodega municipal en corazón de la Zona Este de Mendoza, la mayor productora de uvas del país. La Bodega “Raíces de Junín”, emplazada en el departamento de Junín, surge a raíz de la compra, por parte del municipio a cargo de una intendencia radical, de la Bodega “Pedro Carricondo SA”. Este proceso comenzó en 2015, entablando conversaciones con el Gobierno provincial (de distinto signo político) para lograr la recuperación de una bodega emblemática del departamento que entró en quiebra y el acreedor mayoritario era el Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC).

Se produjo una cesión del crédito y se tomó posesión de la bodega en 2017, entrando en funcionamiento en la vendimia de 2018.

Según datos de 2018 del INV, en el Este de Mendoza se cultiva el 42% de la superficie total de vid. Participa con el 52% de la producción total de uva y con el 51% de la elaboración de vinos de la provincia. Mientras que la superficie de Mendoza aumentó un 8,5% desde el año 2000, el área Este ha caído un 5,4% en el mismo período.

La cantidad de viñedos también ha disminuido, pasando de 6.939 en 2000 a 6.711 en 2018. Por su parte, Junín posee el 93% de su superficie cultivada, por vides (16.000 ha). El 90% de ellas posee menos de 20 ha; de ésas, el 80% son menores de 10 ha, representando a 1.600 productores. Asimismo, existen alrededor de 107 bodegas en el departamento, pero en funcionamiento alrededor 70, de las cuales el 90% son trasladistas.

La bodega compra uva para elaboración de vinos, mosto y también elabora para terceros, con la posibilidad de fraccionarlo. Desde el municipio manifestaron que están trabajando con productores no sólo del departamento, sino de toda la zona Este. Se resalta la intención de agregar valor a la producción local, la generación de empleos, la intervención en la regulación del precio en el mercado y mejorar la competitividad de los productores.

La presencia del Estado como agente económico es muy valorada por los productores y contratistas de la zona, ya que les permite tener una herramienta de negociación y de poder frente a los demás agentes de la cadena. Manifiestan que la bodega funciona muy bien, que pagan el mejor precio, que dan adelantos de cosecha y cobran rápido, a diferencia de lo que les sucede con otras bodegas y cooperativas.

Aun cuando no posee la capacidad de regular los precios, posee un efecto orientador, por la sola presencia estatal en la relación mercantil. No hace falta que controle mayoritariamente el volumen de compras y ventas, sino que su sola presencia genera un efecto orientador de precios.

Respondiendo a nuestra pregunta inicial, podemos decir que el Estado no necesariamente debe intervenir en el proceso económico como empresario, pero queda claro, por la historia pasada y las necesidades del presente, que los agentes más pequeños y débiles de la cadena productiva reclaman su presencia efectiva para poder hacer frente al gran poder de mercado que tienen los agentes más grandes y así poder subsistir.

Al arbitrio de las condiciones del mercado, la reconversión vitivinícola aceleró la concentración económica, dejando desprotegidos a los pequeños y medianos viñateros que comenzaron a ser expulsados de la cadena. Así, surge el reclamo que encuentra eco en el nivel municipal y vuelve a tomar protagonismo el Estado como empresario, sin tener en cuenta los signos políticos, no casualmente en la zona Este, la mayor productora de uvas del país.

*La autora es Licenciada en Ciencias Políticas.