domingo, 30 de abril de 2023
martes, 7 de diciembre de 2021
EL MERLOT ARGENTINO RESISTE CON HIDALGUÍA DESDE LA PATAGONIA, Y TIENE CON QUÉ.
Ahora que una parte de los consumidores de esta cepa vuelve a elegir la elegancia, los buenos Merlot están ahí para aportar un sabor diferente.
Los del sur del país ofrecen frutas, especias y, sobre todo, futuro.
Por Joaquín Hidalgo.
El Merlot está de capa caída. Los compradores, los importadores, los ´opinadores´ lo corrieron de sus ambiciones –como si le hicieran bullying– y lleva ya más de una década en el cono de sombras. No está claro por qué. Ni cómo.
Pero sí hay una fecha fatídica que marca el calendario: la película Sideways –Entrecopas (2004)– disparó contra la variedad y movió buena parte del gran consumo hacia otras uvas y estilos, especialmente en Estados Unidos, principal góndola de vinos del mundo.
Fue una estocada del mercado. De buenas a primeras el Merlot –cuyo nombre deriva de merle, mirlo en francés, pájaro que come sus frutos cuando están maduros– dejó de cantar en supermercados, vinotecas y restaurantes.
Y así, algunas regiones productoras quedaron con un patrimonio ocioso y lo arrancaron o replantaron, mientras que otras desde entonces defienden a la variedad, como lo hacen algunos consumidores enamorados.
Es tal el caso del Merlot patagónico. Con una superficie cultivada de 500 hectáreas, al sur del río Colorado el Merlot aún ofrece el sabor frutado y especiado que lo caracteriza, en un puñado de vinos que dan cuenta de un pasado y sobre todo de un futuro.
Razones para esa resistencia hay muchas. Pero la más importante de todas es que, en los lechos arcillosos formados por el río Negro y Neuquén, las raíces del Merlot patagónico viven felices.
También podemos sumar otra. Menos evidente, pero es la que está llena de futuro. Al Merlot, los estilos ampulosos, dulces y licorosos, con taninos firmes que campearon en la década pasada, le sientan mal. Muy mal.
Con variedad de matices y elegancia, abanico de sutilezas y cierta delgadez, la exigencia de un estilo que no está en su ADN lo convirtió en un tinto anabolizado que al final perdió la complexión armoniosa que lo caracterizaba. Y se cayó del mercado.
Pero ahora que soplan otros vientos en el consumo, ahora que una parte de los consumidores está de vuelta y elige la elegancia, los buenos Merlot están ahí para aportar un sabor diferente.
El gusto del Merlot.
Los más famosos son los bordeleses, pero en particular los de Pomerol, donde se producen algunos de los más celestiales Merlot.
Ahí, en climas donde la lluvia es la justa y las arcillas de los suelos retienen y administran el agua a lo largo del ciclo, esta variedad alcanza niveles de energía y sutileza que enamoran.
En la gama de las frutas rojas, un buen Merlot vibra en la escala del cassis y la guinda, con matices de frutas negras, como arándanos o moras, si están más maduros.
La nota característica, sin embargo, es cierto toque especiado, con una pimienta negra que subraya el carácter del vino. En la boca es donde se explica buena parte de su fama: con taninos finos y algo reactivos –que marcan las encías cuando es joven–, el cuerpo medio del Merlot adelgaza con los años y funde a los taninos ya convertidos en el fino polvo del tiempo con la textura de la seda.
En ese punto es cuando los grandes ejemplares ganan trazos de trufa y hongos, tierra mojada y recuerdan al cuero.
Pero nada de esa gloria líquida se alcanza si el Merlot parte desbalanceado. Por eso la región es tan importante como el manejo en la bodega.
Merlot patagónico.
Recientemente probé una docena de Merlot patagónicos con diversos puntos de madurez. En todos ellos los taninos son finos y, en casi todos, el balance es un dato precioso.
Puestos a elegir un puñado de ricos y motivadores Merlot de la Patagonia, con chances de volver a cautivar al gran público, estos son buenos ejemplos:
Malma Reserva 2020, en un plan delicado; Fin del Mundo Reserva 2020 (aunque la añada vigente es la 2019) con cierto trazo licoroso y frutado; Miras Joven Merlot 2021, uno de los más complejos en aromas y boca llena de sabor; Aniello 006 Merlot 2020, con pizca de menta y fruta negra, y Humberto Canale Estate Merlot 2020, de fruta negra y pimientas bien precisas.
Lo interesante de Patagonia para Merlot, y también para la otra gran cepa bordelesa, el Cabernet Sauvignon, es que ofrecen hoy una paleta estilística y de sabor que agrega matices a los ya conocidos. Probarlos es viajar a otro paisaje gustativo. Y eso siempre vale la pena.
PUBLICADO EN VINÓMANOS.
sábado, 10 de agosto de 2019
OIR Pinot Noir 2016 de Bodega Favretto.
OIR Pinot Noir 2016.
En esta oportunidad vamos el Pinot Noir que la Bodega Favretto elabora en Villa Regina. Vino del cual solo se elaboraron 4000 botellas y se cría 12 meses en barricas de roble francés y americano.
Aclaro que OIR es RIO al revés y por ello esta línea de vinos lleva el nombre OIR a RIO Negro.
Zona: Gral. Godoy - Río Negro
Color: rojo granate con matiz teja, de brillo medio eintensidad media a baja.
Aroma: frutado de fruta roja y cerezas con toques lácticos y vainilla ahumada, su alcohol bien integrado.Volumen medio de aroma.
Sabor: redondo y suave, con ataque semi dulce y media a baja acidez. En la boca presenta buen equilibrio de tendencia central, con taninos finos y algo presentes. Su graduación alcohólica es de 13,9°; tiene cuerpo medio a bajo "elegante" y persistencia media a alta.
Valor: $ 450 pesos
Calidad/Precio: Muy Buena
Conclusión: Muy buen Pinot Noir Patagónico de Gral. Godoy que se presenta con aromas frutados de fruta roja, cerezas y toques de vainilla ahumada. En boca se comporta "suave" y redondo, con un buen equilibrio. Cierra con cuerpo medio a bajo "elegante" y media a alta persistencia.
viernes, 22 de marzo de 2019
Cepas Rionegrinas Ugni Blanc - Rieslina 2017.
Cepas Rionegrinas Ugni Blanc - Rieslina 2017.
El productor me informó que la Rieslina es producto del trabajo de mejoramiento genético de la vid desarrollado desde 1961 en Mendoza por el Ingeniero Agrónomo Ángel Gargiulo, con un cruzamiento de cepas entre Riesling por Sultanina y Gibi (acá mas info). En una web de alemania se la menciona y reconoce la calidad óptima de esta Cepa blanca originada en Mendoza y conocida como Gargiullo 377.
Zona: Ingeniero Huergo - Río Negro
Color: amarillo dorado con matiz verdoso, brillante y de baja intensidad.
Aroma: frutado de fruta blanca, pomelo, lima y toques florales; su alcohol muy bien integrado. Volumen medio de aroma.
Sabor: nervioso y vivo, con ataque seco y media a alta acidez. En la boca presenta correcto equilibrio de tendencia centro - lateral. Su graduación alcohólica es de 13° y cierra con persistencia media.
Valor: 130 pesos
Calidad/Precio: Muy Buena.
Zona: Ingeniero Huergo - Río Negro
Color: amarillo dorado con matiz verdoso, brillante y de baja intensidad.
Aroma: frutado de fruta blanca, pomelo, lima y toques florales; su alcohol muy bien integrado. Volumen medio de aroma.
Sabor: nervioso y vivo, con ataque seco y media a alta acidez. En la boca presenta correcto equilibrio de tendencia centro - lateral. Su graduación alcohólica es de 13° y cierra con persistencia media.
Valor: 130 pesos
Calidad/Precio: Muy Buena.
Conclusión: Original vino blanco Patagónico que presenta aromas de fruta blanca, pomelo, lima y toques florales. En la boca se comporta "nervioso" y con un correcto equilibrio. Cierra con persistencia media.
lunes, 3 de septiembre de 2018
Bodega Familia Pirri.
Al recorrer las instalaciones con Guillermo Pirri me comenta sobre los inicios de su padre en 1962 y en la actualidad continúa junto a su hermano Edgardo (Ingeniero Agrónomo).
Actualmente trabajan con mas de 100 hectáreas de viñedos entre propios y de terceros. Estos vinos se elaboran en piletas de cemento, tanques de acero inoxidable y crianza en roble para la línea Reserva.
La bodega cuenta con una amplia variedad de productos que van desde el "Bag in Box" (vino en bolsa de 3 litros), vinos varietales, finos y espumosos. Sus marcas principales son:
El Lobo de Río Negro: vinos genéricos en tinto, blanco, torrontés y rosado.
Cepas Rionegrinas: varietales y genéricos sin madera.
Viñas de Siracusa: varietales reserva complejos con paso por roble.
Espumosos: elaborados con método charmat y tradicional en las marcas Pirri 1931, Medianoche y Cepas Rionegrinas.
Laska Rosé: exótica y escasa cepa del éste de Europa que proviene de unas 15 hectáreas de viñedos con mas 70 años de implantación que se comercializa con la marca Viñas de Siracusa (acá la nota).
La novedad de la Bodega es su línea Cepas Rionegrinas en envase "Bag in Box" de 3 litros. Pude probar el Malbec en esta presentación y presenta una excelente relación Precio/Calidad como vino de consumo diario.
Al recorrer la Bodega con Guillermo Pirri tuve la posibilidad de probar algunos vinos 2018 y me impresionó gratamente el Laska Rosé.
http://fabianmitidieri.blogspot.com/2018/09/bodega-familia-pirri.html
viernes, 27 de julio de 2018
A mil metros desde la ruta 22, a la altura de la localidad de Ingeniero Huergo, están ubicados los viñedos de Bodega Pirri. Histórico establecimiento de la zona del Alto Valle, es conocido por su amplia variedad de productos.
BODEGA PIRRI, UNA JOYA DEL VALLE.
lunes, 23 de julio de 2018
Cepas Rionegrinas Malbec.
Cepas Rionegrinas Malbec 2017.
Este malbec es cosechado entre el 15 de marzo y la primera semana de abril, se selecciona manualmente para luego macerar pre-fermentativo en frío y finalmente fermenta con levaduras seleccionadas en tanques de acero.
Color: rojo rubí brillante y de baja intensidad.
Aroma: frutado de fruta roja y ciruela, su alcohol bien integrado. Volumen medio de aroma.
Sabor: vivo y sobrio, con ataque dulce y acidez media. En la boca presenta buen equilibrio de tendencia centro - adelante, con taninos jóvenes y una sensación de astringencia baja al final de la cata. Su graduación alcohólica es de 13,3º y cierra con cuerpo medio a bajo "delicado" y persistencia media a baja.
Valor: $ 110












