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miércoles, 22 de abril de 2026

Conociendo Ribera del Cuarzo. El ángel del vino.

 


Conociendo Ribera del Cuarzo.

Ribera del Cuarzo. Nota 1

Conociendo la bodega patagónica que sorprende a todos.

En esta primera entrega inicio una saga de cuatro publicaciones, en la que te iré describiendo en detalle a una de las bodegas patagónicas que más rápido viene haciéndose notar en los últimos años. 

En esta nota, que escribí durante mi viaje en avión hacia la ciudad de Neuquén con el objetivo de visitar la bodega Ribera del Cuarzo, les conté el recuerdo de "un delito" relacionado con el vino, que protagonicé siendo niño, durante las vacaciones de verano que solía pasar en la chacra de mis abuelos en Río Negro. Recuerdos que me generaban una linda expectativa, al volver a la región.

En el aeropuerto nos recibió Rosario Langdon, directora de exportaciones, y partimos en auto hacia la bodega, ubicada en la localidad de Valle Azul, a unos 130 km de la capital neuquina. Tardamos casi dos horas (mucho tráfico y una ruta angosta), pero se pasaron rápido gracias a las vistas de las chacras y a la fluida conversación con la sommelier Delvis Huck, que formaba parte del grupo.

Rosario Langdon

Llegamos al atardecer, mientras crepitaban las llamas que asaban un cordero a la cruz que prometía ser regado con los vinos de la bodega. Esa cena de bienvenida fue la oportunidad de probar varios de los Araucana, para luego ir a descansar en las casas de huéspedes de la bodega (que aún no abre sus puertas al turismo) vislumbrando, a muy pocos metros, los edificios de la bodega, los viñedos y, por detrás, la barda, que surge protagonista, y parece formar un escudo protector de los vientos patagónicos.

Pero las bardas no solo aportan en cuidar un poco a las viñas de esos vientos -una función que en el Valle del Río Negro y en Neuquén es responsabilidad de las características columnas de álamos, sino también para conformar los suelos que, con 33 millones de años en los sectores más altos, presentan características particulares que favorecen el manejo orgánico y biodinámico.

Los viñedos de la Ribera del Cuarzo son únicos en ese sentido, montados sobre la base de la barda sur del Valle. Lo primero que su propietario, Felipe José Menéndez, quiso que comprendiéramos fue la especial geomorfología del lugar: nos referimos a todo el Valle de Río Negro, que es bastante atípico en comparación con otros valles que estamos acostumbrados a ver y recorrer en la búsqueda de viñedos.

Viñedo al pie de la barda norte

Es que se trata de un valle longitudinal, muchísimo más largo que ancho, que discurre a lo largo del recorrido del Río Negro, el cual nace de la unión de los ríos Neuquén y Limay que bajan raudos desde la Cordillera de los Andes. Sus límites, a lo ancho, son las formaciones localmente conocidas como bardas, de no demasiada altura y con perfiles formados por la erosión que provocó el río en sus épocas de monumentales caudales, al irse derritiendo los glaciares que se habían formado durante la era de hielo.

Detalle de una barda (lado norte, a la altura de Villa Regina)

Ello permite ver, en un corte vertical, las capas que conforman los suelos de la amplia meseta patagónica, que este valle corta formando una depresión que genera especiales condiciones climáticas, como la presencia de ese viento que obligó a los primeros colonos a idear los sistemas de defensa con las verticales y nutridas columnas de álamos.

Nacida aristocrática -el descubrimiento del lugar fue realizado por la condesa italiana Noemi Marone Cinzano y los primeros vinos salieron de la mano de un excelso winemaker como lo es Hans Vinding Diers (quien supo hacer un Malbec exótico que deslumbró en Catena Zapata)- hoy Ribera del Cuarzo tiene varios condimentos que la posicionan como un diamante en bruto en la escena local de las bodegas argentinas: un sólido y experimentado equipo de trabajo, impecables instalaciones y un terroir que, debido a su sanidad y características de suelos, genera naturalmente vinos de gran pureza.

Pero lo que yo creo que realmente distingue a este proyecto, y es uno de sus puntos más fuertes, es su propietario, Felipe Menéndez. Además de conocer muy bien la industria, por haber trabajado toda su vida en ella junto a los mejores, entiende a la perfección cada detalle de ese terruño. Y no por casualidad, ya que a sus años de experiencia recorriendo incansablemente la Patagonia, le suma una inagotable voluntad y energía, que le permiten explorar metro a metro, a pie, a caballo, en bote o a bordo de una 4x4, este terruño aún casi virgen de la región de Valle Azul.

Felipe José Menéndez

Es esa férrea convicción la que lo ha convencido de sumar compañía, entendiendo que para lograr el crecimiento de una región con semejante potencial como tiene el Valle Azul, hay que llamar y atraer a los mejores. Algo que ha comenzado, con la presencia de Santiago Achaval y Roberto Cipresso, a quienes invitó a conocer el lugar y que ya están haciendo un vino con uvas de la finca La Medialuna, de Celestino, la misma con la cual Ribera del Cuarzo ha firmado un contrato a 10 años. No son los primeros “grandes”, en la región, el mismo Hans (Noemia) y Piero Incisa della Rocchetta (Bodega Chacra) sobresalen con vinos de la elite argentina en la cercana Mainqué, a apenas 50 km, pero ubicados en la otra margen del río, recostados sobre la barda norte.

Ribera del Cuarzo es un proyecto que, además, desde lo comercial se encuentra bajo el paraguas de Casa Pirque, una de las Distribuidoras de vinos argentinos de alta gama más reconocidas del país, con varios años manejando la comercialización de las principales familias del vino de Argentina y del mundo como Caro, Luca, Matervini, Pendfolds, Opus One, Gaja y Barons de Rothschild. Ello le permite codearse con los mejores.

En las siguientes tres notas desarrollamos con más detalle los aspectos que sostienen a esta destacada bodega: el origen y el presente, los viñedos y suelos, y la bodega y sus vinos, no dejes de leerlas si quieres conocerla a fondo.

El presente está a la vista, el futuro… es incalculable. Esperemos que lleguen a brillar en la escena local e internacional tanto como el cuarzo que tapiza finamente sus suelos.

*** Publicado en El ángel del vino. Blog de vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

https://angelyvino.blogspot.com/2026/04/conociendo-ribera-del-cuarzo.html

https://angelyvino.blogspot.com/

jueves, 6 de julio de 2023

Un proyecto que comienza con una condesa italiana en Río Negro.

En Valle Azul, una bodega con origen vinculado a la nobleza italiana, está haciendo un "vino exótico".


“La historia empieza con la condesa italiana, Noemi Marone Cinzano, que llega a Argentina de la mano de su pareja que estaba trabajando en el valle. Ella se enamora de este lugar y como buena mujer de familia del vino, ella con sus ojos logra detectar que ahí arriba en ese lugar se podía producir un sabor que era totalmente distinto. Y el problema es que no había agua…”, así comienza la charla con Felipe Menéndez, dueño de Casa Pirque, un emprendimiento vitivinícola que se está desarrollando en Valle Azul (Río Negro) y que sorprende al mundo del vino, en diálogo con LU5 Agro.

¿Cómo fue tu desembarco en la Patagonia?

Es una historia larga. En el 2008 nosotros probamos por primera vez una botella de un vino en el que la etiqueta decía «Valle Azul».

No sabíamos bien de qué se trataba. Estábamos en una mesa de trabajo probando distintos vinos y alguien trajo esta botella que nos dejó a todos completamente sorprendidos, desconcertados… No entendíamos muy bien ese sabor, era nuevo.

¿Por qué?

Porque era un vino muy intenso, tenía la intensidad como de una latitud más propia del norte, pero la etiqueta decía Patagonia y tenía la frescura de una zona fría y esa combinación nos resultaba exótica.

Esa fue la primera vez que lo probamos. El vino venía de este viñedo chiquito plantado en la parte alta de la barda, donde nunca nadie había plantado antes nada porque no había agua.

"El vino venía de este viñedo chiquito plantado en la parte alta de la barda, donde nunca nadie había plantado antes nada porque no había agua".


Y hay una parte de la historia que es aún más exótica…

La historia empieza con la condesa italiana, Noemi Marone Cinsano, que llega a Argentina de la mano de su pareja que estaba trabajando en el valle. Ella se enamora de este lugar y como buena mujer de familia del vino, ella con sus ojos logra detectar que ahí arriba en ese lugar se podía producir un sabor que era totalmente distinto.

Y el problema es que no había agua y ella, como una mujer muy rica y convencida de que allí había algo especial para explorar, decide llevar el agua desde el río, 7 kilómetros para arriba, armando un acueducto como buena romana y le manda agua a la parte alta de la barda donde el suelo es completamente diferente de las orillas del río.

Ahí encontrás un suelo mucho más de greda, es una combinación de ceniza, piedra, mucho carbonato de calcio y dos metros más abajo tenés una arcilla, nosotros la llamamos la arcilla azul. Es una arcilla muy pesada que hemos visto antes en un lugar en Francia, en la parte alta de lo que se llama Pomerol, de donde viene el vino más caro del mundo que es Château-Petrus.

La botella de Petrus cuesta más de 4000 euros al público y no la conseguís. Ese vino viene de 11 hectáreas de una arcilla que es muy pesada como la que encontrarás cuando te vas dos metros para abajo, allá arriba en la barda.


¿Cómo sigue la historia?

Empezamos a conocer más sobre lo que esta mujer había hecho y finalmente ella decide dejar Argentina muchos años después. Nosotros estábamos ya en el momento de comprar el campo vecino y plantar otro pequeño viñedo allá arriba.

Nos fascinaba la idea de que esta italiana había descubierto un territorio nuevo para hacer vino y que era tan extenso como desde la cordillera hasta el mar.

Publicado en  Más Producción.

https://masp.lmneuquen.com/vitivinicultura/un-proyecto-que-comienza-una-condesa-italiana-rio-negro-n1037869