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sábado, 9 de mayo de 2026

Día mundial del Moscato. La cepa multifacética que destaca en distintos estilos.





Día mundial del Moscato.

La cepa multifacética que destaca en distintos estilos.

En Argentina, y en el mundo, se celebra el 9 de mayo el día del Moscato, como se conocen en nuestro país los vinos elaborados con cualquiera de las uvas Moscatel.

La familia de las uvas Moscatel incluye unas doscientas variedades de Vitis vinífera, por lo que se sugiere que puede ser la variedad de uva cultivada más antigua. Como su nombre sugiere, se cree que esta variedad es originaria del norte de África y fue diseminada posteriormente por todo el Mediterráneo por los romanos. Debido a esta propagación, también es conocida con muchos nombres según su lugar de cultivo, como Moscatel de Alejandría, Zibibbo, Moscatel de Málaga, Romana, Gorda, Muscat y Muscatd’Alexandrie.

La Moscatel de Alejandría fue también una de las primeras uvas que ingresaron a Sudamérica, hace más de 500 años, siendo conocida en Argentina como Moscatel Blanco o Moscatel sanjuanino en la región de Cuyo. Como ya he explicado en mis notas sobre uvas criollas,a su vez es progenitora de varias uvas criollas originadas en Argentina, como el Torrontés riojano, por cruzamiento espontáneo con la Criolla Chica.

Sus racimos son grandes, bastante sueltos, y las bayas son de buen tamaño, con pulpa carnosa y firme, de color amarillo pálido a verdoso, con gran poder aromático y un característico perfume amoscatelado, además de un alto contenido de azúcar. Se desarrolla muy bien en zonas soleadas.



Es una uva blanca muy difundida y versátil que se utiliza para la producción de vinos blancos tranquilos, así como para espumosos y licorosos. Sin embargo, mayormente se emplea para la elaboración de vinos dulces, con aromas potentes, elegantes y florales. Se utiliza también para la elaboración de pisco en Chile y Perú y es la principal variedad de uva en la producción del vino espumoso italiano Asti (también conocido como moscatel Asti), elaborado en la región del Piamonte.

Por otra parte, también ha sido destinada al consumo como pasas y uva de mesa, muy apreciada por su sabor, pulpa firme, hollejo de espesor medio y resistencia al transporte. En este sentido, fue una de las variedades más importantes de San Juan durante décadas en el mercado interno para consumo en fresco.

El vino Moscato o Moscatel fue incorporado por el INV a la Ley General de vinos Nº14.878 en el año 2012, definiéndolo como el producto obtenido a partir de la fermentación de uvas frescas que proviene, al menos en un 85 %, de las variedades Moscato Bianco o Muscat blanc, Moscatel de Alejandría o Zibibbo, Moscatel amarillo, Moscatel rosado, Moscatel de Hamburgo y Moscatel Giallo.

En Buenos Aires, se popularizó a partir de los años 30 una versión de vino Moscato elaborado por Crotta, con agregado de alcohol vínico y mosto concentrado para obtener un grado de alcohol entre 15º y 16º y un contenido de azúcar entre 80 y 90g/l, que da un vino dulce y afrutado. Hoy continúa siendo un vino muy vendido que se ofrece en botellas de 930 cc y hasta en damajuanas.


Esto tiene una clara explicación ya que se ofrecía (y ofrece) por copa (en realidad en vaso o en jarra pingüino) en las tradicionales pizzerías de la calle Corrientes e incluso dio nombre a una famosa canción de la banda Memphis la blusera: “Moscato, pizza y fainá”.

Pero hay muchas otras marcas que ofrecen Moscato, entre las más conocidas El Abuelo o Florio, y que compiten con Crotta en ese atractivo mercado, con valores de la botella de 930 cc que oscilan de 8 a 10 mil pesos.

Pero ojo, porque ese destino nacional y popular, mayoritario de la Moscatel en la Argentina, no exime que algunas bodegas se hayan visto limitadas a elaborar con ella vinos de ese estilo. El enólogo Pancho Bugallo, socio de Sebastián Zuccardi en la bodega sanjuanina Cara Sur, elabora Cara Sur Moscatel Blanco Parcela El Duraznero (85 mil $) el vino que considera es, probablemente, el que tiene más potencial de guarda de todos los que hace, afinándose mucho en botella y dejando de lado su estandarización como Moscatel para resultar en un vino blanco salino y mineral, con mucha profundidad. La cosecha 2021 obtuvo 94 puntos Parker.


Pancho opina que esta variedad blanca puede dar grandes vinos si está en el lugar indicado y se tienen en cuenta todos estos aspectos de la viticultura. Lucia Vairetti, enóloga de Catena Zapata a cargo del Alamos Moscatel de Alejandría (10 mil$), un blanco dulce es muy exitoso desde su lanzamiento hace más de 10 años, destaca que este vino le trae recuerdos de su infancia, porque sus abuelos maternos vivían en una finca en Lavalle (Mendoza) y tenían el parralito en la galería de su casa con uvas Moscatel. Ese aroma intenso y floral que se percibe cuando las uvas están maduras lo recordamos muchos, porque era una uva que típicamente los inmigrantes ponían en un parral para dar sombra en las casas y comer sus ricas uvas en verano.

Catena Zapata ofrece también el La Marchigiana Moscatel (20 mil $) hecho en tinajas bajo ancestrales técnicas naturales de vinificación y sin agregado de sulfitos. Por su parte, Aleanna, la bodega del enólogo Alejandro Vigil, tiene su Amiguito Moscatel (26 mil $) y hasta la bodega Chacra, que elabora en Rio Negro varios vinos de altísima gama tiene su Moscato, claro que no a 10 o 20 mil pesos, sino a 50 mil.


Si te entusiasmaste con el Moscato y querés festejar su día, podes buscar y comprar estos vinos o, los muchos vermouths que se elaboran con ella, y descorcharlos en tu casa. O mejor aún, salir a celebrar en algunos de los locales gastronómicos que se sumaron a la movida (info provista por Gastonomique Prensa y Comunicación):

Moscato de regalo para celebrar en Casa Bellucci.

Casa Bellucci es una casa de pastas y pizzas artesanales con moscatería que retoma una tradición porteña y la resignifica en clave actual. La apuesta se centra en el moscato como eje, un vino históricamente vinculado a la cultura local desde los años 30 y 40, que aquí se trabaja en distintas expresiones: desde versiones clásicas —tintas, blancas y espumantes— hasta su integración en cócteles y preparaciones de la carta. En este sentido, el moscato no sólo se ofrece por medida, sino que también funciona como base para tragos, aportando dulzor natural y perfil aromático, además de incorporarse en recetas a través de reducciones o combinaciones con miel. La propuesta gastronómica acompaña esta lógica con platos pensados en diálogo con ese perfil, desde pizzas al molde y pastas caseras hasta postres donde el vino aparece como parte del desarrollo, como el tiramisú. Con motivo del Día del Moscato, el próximo sábado 9 de mayo, durante toda la jornada, el restaurante obsequiará  un vaso de esta bebida a quienes visiten el lugar, reforzando su rol central dentro de una propuesta que busca reposicionar este varietal en la escena gastronómica porteña.


Dirección: Del Barco Centenera 1699, Parque Chacabuco.

Instagram: @casabellucci.ba

Botella de Moscato Momenti de obsequio en la Casa Blanca de Habana.

Para celebrar el Día del Moscato, La Casa Blanca de Habana, en Villa Pueyrredón, propone una acción especial que combina tradición y espíritu festivo: durante la noche del sábado 9 de mayo cada mesa que cene en el local recibirá de regalo una botella de Momenti —su moscato propio elaborado junto a la bodega Foster Lorca— para llevar, entregada al momento de la cuenta como obsequio de cortesía. Este vino dulce natural, de perfil joven y equilibrado entre acidez y dulzor, se sugiere para acompañar pizzas más intensas como la de mozzarella, cuatro quesos o la azul, con base de crema y cebollas. Para completar esta experiencia bien porteña, la recomendación es sumar una fainá —con toppings como tomates confit, rúcula o cebolla morada— y recrear así el clásico trío de moscato, pizza y fainá.


Dirección: Nazca 4301, Villa Pueyrredón.

Instagram: @lacasablancadehabana

Moscato para elegir en Casa Planes

La cocina porteña y 100% casera encuentra su espacio en Casa Planes, el nuevo proyecto culinario de los chefs y empresarios gastronómicos Guillermo Busquiazo y Cabito Massa Alcántara, en el barrio de Caballito. Cuenta con una propuesta para todo el día, con opciones de desayuno, brunch, almuerzo, merienda y cena, en un ambiente relajado e informal, para disfrutar de una pausa en la ciudad. Además, cuentan con algunas de las versiones más populares de Casa Bellucci, otro de sus emprendimientos, especializado en moscatería y pastas artesanales. Así como ofrecen Moscato de Verano, que lleva moscato tinto infusionado con almíbar de moscato, agua tónica y albahaca, decorado con una rodaja de naranja en su presentación, también se pueden pedir moscato tinto y blanco, ideales para acompañar con sus platitos, como las empanadas de carne a cuchillo, la fainá de ricotta con mortadela y rúcula y el mbejú de gorgonzola, entre otras creaciones de la carta.


Dirección: Planes 1400, Caballito.

Instagram: @casaplanes.ba

En botella o en formaro cocktail en el Bodegón de Kimberley

En Villa Devoto, el bodegón de Kimberley se suma a la celebración del moscato con Momenti, la etiqueta de la casa, que se puede disfrutar tanto en botella como en versiones más descontracturadas, como el Moscatoni —con Sprite— o el Momenti Spritz, con agua tónica. De perfil dulce y con una acidez equilibrada, este vino se presenta como un gran aliado de los sabores intensos, por lo que desde la casa se sugiere acompañarlo con quesos y clásicos del menú como las muzzarelitas, la provoleta —en sus distintas variantes— o milanesas en versiones contundentes, como la napolitana o fugazzeta, logrando combinaciones que resaltan el espíritu bodegonero de la propuesta.

Dirección: Joaquín V. González 3238, Villa Devoto.

Instagram: @restaurant_kac

Publicado en https://angelyvino.blogspot.com/

https://angelyvino.blogspot.com/2026/05/dia-mundial-del-moscato.html

El ángel del vino. Blog de vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

martes, 15 de abril de 2025

Vitivinicultura: Falleció el reconocido bodeguero Carlos Crotta.

 


Vitivinicultura: Falleció el reconocido bodeguero Carlos Crotta.

Construyó un puente entre la vitivinicultura popular y la alta gama. Además dejó su huella en el fútbol mendocino como presidente del chacarero.


Carlos Crotta (59), empresario vitivinícola y apasionado dirigente deportivo, falleció en Mendoza, la provincia que eligió como su lugar en el mundo. Nacido en Buenos Aires, Crotta se trasladó a Mendoza en su juventud y con solo 22 años se hizo cargo de la bodega familiar, continuando el legado de su abuelo y su padre, Carlos Leopoldo.

Crotta fue, sin dudas, uno de los grandes impulsores de la cultura popular enológica argentina. Su nombre está íntimamente ligado a la frase “Moscato, pizza y fainá”, una combinación que no solo representa una costumbre porteña sino también un emblema de la bodega que lideró por décadas. “¿Sabés que lo tengo registrado?”, decía con una sonrisa al hablar del sello que convirtió en parte fundacional de su empresa en una entrevista con Los Andes.

Fue vicepresidente de Bodegas de Argentina, donde integró de forma constante tanto el directorio como el comité ejecutivo. Representó a la entidad en numerosas instituciones del sector y se destacó por su rol como nexo con otros organismos, fortaleciendo el vínculo entre la vitivinicultura y el entramado institucional del país.

El vino popular como sello.

Carlos Crotta explicaba con claridad cómo su empresa logró consolidarse en una nota de Los Andes y mantenerse como una de las referentes del segmento. “Fuimos los primeros damajuaneros del país y, como dice el refrán, ‘el que pega primero pega dos veces’”, afirmaba con convicción. Ese primer paso, estratégico y pionero, marcó el rumbo de la bodega y le permitió posicionarse como líder en el consumo masivo.

El empresario destacaba que la clave del sostenimiento en el tiempo fue, sin dudas, la consistencia en la calidad. “Lo que hemos tratado de hacer es mantener la calidad, o sea no tener una partida buena y otra no tanto”, explicaba. En esa línea, remarcaba que el consumidor está dispuesto a pagar un poco más por un vino que sabe que no va a fallar. “La gente está acostumbrada a pagar algo más por el vino Crotta, pero sabe que es buen vino”, agregaba.

Con el paso del tiempo, la tradicional damajuana —símbolo indiscutido del vino de mesa en Argentina— fue sumando alternativas. “A la línea popular le hemos anexado otros formatos, como tres cuartos y multilaminados”, contaba Crotta, detallando cómo la empresa se fue adaptando a los cambios del mercado y a las nuevas formas de consumo.

Sin embargo, la damajuana sigue firme. “En toda esa oferta de envases, la damajuana sigue siendo fuerte su consumo en el interior del país, no así en Capital y Gran Buenos Aires”, explicaba, aludiendo a la diversidad de hábitos que existe entre regiones.

Con una estrategia enfocada en el volumen, Crotta detallaba en aquella nota de Los Andes que la bodega despachaba cerca de 800 mil litros mensuales entre todas las líneas de envase. Un número que habla no solo del arraigo de la marca, sino también de la capacidad de sostenerse en un mercado que exige eficiencia, tradición y cercanía con el consumidor.

Moscato (Crotta) Pizza y Fainá.

Si hay algo que Carlos Crotta supo capitalizar fue ese ADN porteño que lo acompañaba a él y su familia. Cuando se le preguntaba si la icónica frase —“Moscato, pizza y fainá”— tenía que ver con su producto, respondía con naturalidad: “Sí, exactamente. Nosotros tenemos registrada esa frase. Es una relación muy porteña, esa combinación de Moscato y pizza, especialmente en las pizzerías donde se come de pie. Es un clásico”.

El empresario entendía que el consumidor actual busca experiencias diferentes, pero con raíces conocidas. “Hoy en día, el consumidor busca productos nuevos, y qué mejor si vienen de una bodega reconocida”, remarcaba, en referencia a esa mezcla entre lo retro y lo confiable que propone su vermú. Además, detallaba una de las claves del éxito: “Estamos probando un vermú de 15 grados, en contraste con otras bebidas que tienen 35 o 40 grados, lo que lo hace más versátil: podés tomarlo con tónica, con naranja, con soda, o solo. Tiene mucha variedad de opciones”.

Además de su impronta empresarial, Crotta dejó una huella en el deporte mendocino. Fue dirigente del Club Atlético San Martín durante casi 14 años.



Publicado en LOS ANDES.

https://www.losandes.com.ar/economia/vitivinicultura-fallecio-el-reconocido-bodeguero-carlos-crotta-n5944732

jueves, 12 de marzo de 2020

Bodega Crotta: inmigración, dedicación y compromiso.-

Sin lugar a dudas, el vino es el producto que nos representa como mendocinos, no solo a nivel nacional sino también internacional. Sin embargo, producir esta bebida no es tarea fácil. Detrás de cada botella hay muchas horas de trabajo. Incluso, en algunas de ellas, podemos hallar los vestigios de una larga historia familiar. La Bodega Crotta es un claro ejemplo de los  vinos que almacenan historias familiares dignas de ser degustadas. Fue fundada por el italiano Eduardo Crotta en 1933 y se convirtió con el tiempo en una de las bodegas más renombradas del país. Actualmente, está dirigida por su nieto Carlos Crotta, quien amablemente accedió a conversar con itMendoza sobre los orígenes de esta tradicional empresa.

La fundación de la Bodega Crotta

Los comienzos…

“Mi abuelo nació en Italia en 1905, en una comunidad que se llama Romagnese ubicada en la provincia de Pavía. Allí hay un pequeño pueblo denominado “La Crotta”, justamente porque viven 33 familias que portan este nombre como apellido”, contó Carlos. “Mi abuelo vino a la Argentina en 1919. En Buenos Aires, empezó a hacer miles actividades, como todo inmigrante. Aunque, quizás, la diferencia con nuestro abuelo fue que él trabajaba el doble o el triple. Siempre fue muy inquieto”, reflexionó.
Carlos Crotta, actual director de la bodega y tercera generación de la familia que trabaja en el negocio
“El abuelo fue changrarín en un reparto de bebidas y a partir de allí le gustó ese tema. En 1927, alquiló un depósito y comenzó a distribuir distintos tipos de productos, como aceite de oliva y vinos”, detalló.
“Mi abuelo estableció como fecha de fundación de la empresa el año 1933 porque en ese momento fue cuando empezó a fraccionar vino en Buenos Aires, que compraba en Mendoza”, señaló Carlos. De este modo, el emprendimiento de Eduardo inició un proceso de crecimiento, el cual se vio beneficiado con la crisis del ’30. Sin embargo, el fundador de Crotta no disfrutó de manera individual su éxito, sino que: “Él le dio trabajo a mucha gente que venía de Italia y de España. En los repartos que se hacían en Buenos Aires, donde había almacenes españoles él ponía preventistas españoles y donde había italianos, colocaba preventistas italianos”.
Finalmente, en 1950, Eduardo decidió instalarse en Mendoza. “Vino a acá y empezó a buscar bodegas. Al encontrar esta, aunque mucho más chica en aquel momento, la compró”, contó el nieto.

La torre Crotta.

La bodega cuenta con una torre de 33 metros que actualmente sigue en pie y que es el emblema del lugar. Sin embargo, dicha construcción no fue creada con un mero fin estético, sino estratégico. “La autopista actual no pasaba por acá sino que estaba a dos kilómetros y medio. Entonces el abuelo decidió hacer la torre para que vieran la bodega desde la otra ruta. Al final, se convirtió en nuestro símbolo”, explicó.
La emblemática torre Crotta que a la lejanía ya puede divisarse

Las innovaciones del abuelo.

Eduardo Crotta fue un verdadero visionario. Su espíritu inquiero lo llevó a realizar grandes innovaciones en el ámbito vitivinícola. “El abuelo tuvo dos grandes amigos en la industria: Don Pacífico Tittarelli y Don Quinto Pulenta. Ellos catapultaron la vitivinicultura argentina. Entonces, para no competir con sus amigos, el abuelo quiso hacer algo distinto. Así comenzó a hacer vinos dulces”.
Además, Eduardo fue quien impulsó principalmente en Buenos Aires el consumo del moscato con la pizza y la fainá, combinación considerada “incorrecta” en Italia. Y no solo eso: “el abuelo marcó otros íconos comerciales como la damajuana. Él la trajo de Uruguay con la ayuda de un amigo que tenía una cristalería”. 

El compromiso de la Bodega Crotta con la sociedad.

La empresa Crotta no se destaca solo por sus vinos, sino también por su colaboración con la comunidad. En 1999 crearon en una de sus fincas una escuela para adultos. “Habíamos detectado que había mucho analfabetismo”, comentó el director.
Sin embargo, su contribución a la comunidad no terminó allí. Años después, la bodega abrió un Centro Educativo para los hijos de quienes trabajaban en la empresa. Carlos recuerda la complejidad que implicó dicha tarea: “Es todo un tema cultural. El padre muchas veces nos decía: ‘¿cómo yo no le voy a enseñar a mi hijo a cosechar?’ Ellos lo habían aprendido de sus padres y a su vez, estos de sus abuelos. Sin embargo, nosotros les explicamos que queríamos que les enseñaran pero en el momento justo”.
Bodega Crotta - En esta bodega también se realizar actividades culturales, como exhibiciones y shows musicales
La Bodega Crotta también lleva a cabo eventos culturales en su espacio Guillermina

Visitar la Bodega de la Familia Crotta.

La bodega que inició aquel joven Eduardo de 14 años y que hoy en día cuenta con más de 50 productos puede conocerse sin costo alguno. Los días de visitas son: lunes a viernes de 9 a 17 y los sábados de 9 a 13. Además, se hacen degustaciones gratuitas. ¡No pierdas la oportunidad de probar sus vinos!
empreCamila Ramos Lavin

Autore: Camila Ramos Lavin

Soy Licenciada en Letras por la UNCuyo. Me gusta mucho aprender la lengua, la cultura y la historia de otros países, así como también enseñar la nuestra. Por la lengua y la cultura italiana tengo un sentimiento muy especial que no puedo terminar de definir en palabras, por ello deseo seguir aprendiendo sobre este bello país.

Publicado el 6 agosto 2019.
Fuente de información e imágenes:
https://mendoza.italiani.it/bodega-crotta/