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martes, 15 de abril de 2025

Vitivinicultura: Falleció el reconocido bodeguero Carlos Crotta.

 


Vitivinicultura: Falleció el reconocido bodeguero Carlos Crotta.

Construyó un puente entre la vitivinicultura popular y la alta gama. Además dejó su huella en el fútbol mendocino como presidente del chacarero.


Carlos Crotta (59), empresario vitivinícola y apasionado dirigente deportivo, falleció en Mendoza, la provincia que eligió como su lugar en el mundo. Nacido en Buenos Aires, Crotta se trasladó a Mendoza en su juventud y con solo 22 años se hizo cargo de la bodega familiar, continuando el legado de su abuelo y su padre, Carlos Leopoldo.

Crotta fue, sin dudas, uno de los grandes impulsores de la cultura popular enológica argentina. Su nombre está íntimamente ligado a la frase “Moscato, pizza y fainá”, una combinación que no solo representa una costumbre porteña sino también un emblema de la bodega que lideró por décadas. “¿Sabés que lo tengo registrado?”, decía con una sonrisa al hablar del sello que convirtió en parte fundacional de su empresa en una entrevista con Los Andes.

Fue vicepresidente de Bodegas de Argentina, donde integró de forma constante tanto el directorio como el comité ejecutivo. Representó a la entidad en numerosas instituciones del sector y se destacó por su rol como nexo con otros organismos, fortaleciendo el vínculo entre la vitivinicultura y el entramado institucional del país.

El vino popular como sello.

Carlos Crotta explicaba con claridad cómo su empresa logró consolidarse en una nota de Los Andes y mantenerse como una de las referentes del segmento. “Fuimos los primeros damajuaneros del país y, como dice el refrán, ‘el que pega primero pega dos veces’”, afirmaba con convicción. Ese primer paso, estratégico y pionero, marcó el rumbo de la bodega y le permitió posicionarse como líder en el consumo masivo.

El empresario destacaba que la clave del sostenimiento en el tiempo fue, sin dudas, la consistencia en la calidad. “Lo que hemos tratado de hacer es mantener la calidad, o sea no tener una partida buena y otra no tanto”, explicaba. En esa línea, remarcaba que el consumidor está dispuesto a pagar un poco más por un vino que sabe que no va a fallar. “La gente está acostumbrada a pagar algo más por el vino Crotta, pero sabe que es buen vino”, agregaba.

Con el paso del tiempo, la tradicional damajuana —símbolo indiscutido del vino de mesa en Argentina— fue sumando alternativas. “A la línea popular le hemos anexado otros formatos, como tres cuartos y multilaminados”, contaba Crotta, detallando cómo la empresa se fue adaptando a los cambios del mercado y a las nuevas formas de consumo.

Sin embargo, la damajuana sigue firme. “En toda esa oferta de envases, la damajuana sigue siendo fuerte su consumo en el interior del país, no así en Capital y Gran Buenos Aires”, explicaba, aludiendo a la diversidad de hábitos que existe entre regiones.

Con una estrategia enfocada en el volumen, Crotta detallaba en aquella nota de Los Andes que la bodega despachaba cerca de 800 mil litros mensuales entre todas las líneas de envase. Un número que habla no solo del arraigo de la marca, sino también de la capacidad de sostenerse en un mercado que exige eficiencia, tradición y cercanía con el consumidor.

Moscato (Crotta) Pizza y Fainá.

Si hay algo que Carlos Crotta supo capitalizar fue ese ADN porteño que lo acompañaba a él y su familia. Cuando se le preguntaba si la icónica frase —“Moscato, pizza y fainá”— tenía que ver con su producto, respondía con naturalidad: “Sí, exactamente. Nosotros tenemos registrada esa frase. Es una relación muy porteña, esa combinación de Moscato y pizza, especialmente en las pizzerías donde se come de pie. Es un clásico”.

El empresario entendía que el consumidor actual busca experiencias diferentes, pero con raíces conocidas. “Hoy en día, el consumidor busca productos nuevos, y qué mejor si vienen de una bodega reconocida”, remarcaba, en referencia a esa mezcla entre lo retro y lo confiable que propone su vermú. Además, detallaba una de las claves del éxito: “Estamos probando un vermú de 15 grados, en contraste con otras bebidas que tienen 35 o 40 grados, lo que lo hace más versátil: podés tomarlo con tónica, con naranja, con soda, o solo. Tiene mucha variedad de opciones”.

Además de su impronta empresarial, Crotta dejó una huella en el deporte mendocino. Fue dirigente del Club Atlético San Martín durante casi 14 años.



Publicado en LOS ANDES.

https://www.losandes.com.ar/economia/vitivinicultura-fallecio-el-reconocido-bodeguero-carlos-crotta-n5944732

jueves, 12 de marzo de 2020

Bodega Crotta: inmigración, dedicación y compromiso.-

Sin lugar a dudas, el vino es el producto que nos representa como mendocinos, no solo a nivel nacional sino también internacional. Sin embargo, producir esta bebida no es tarea fácil. Detrás de cada botella hay muchas horas de trabajo. Incluso, en algunas de ellas, podemos hallar los vestigios de una larga historia familiar. La Bodega Crotta es un claro ejemplo de los  vinos que almacenan historias familiares dignas de ser degustadas. Fue fundada por el italiano Eduardo Crotta en 1933 y se convirtió con el tiempo en una de las bodegas más renombradas del país. Actualmente, está dirigida por su nieto Carlos Crotta, quien amablemente accedió a conversar con itMendoza sobre los orígenes de esta tradicional empresa.

La fundación de la Bodega Crotta

Los comienzos…

Mi abuelo nació en Italia en 1905, en una comunidad que se llama Romagnese ubicada en la provincia de Pavía. Allí hay un pequeño pueblo denominado “La Crotta”, justamente porque viven 33 familias que portan este nombre como apellido”, contó Carlos. “Mi abuelo vino a la Argentina en 1919. En Buenos Aires, empezó a hacer miles actividades, como todo inmigrante. Aunque, quizás, la diferencia con nuestro abuelo fue que él trabajaba el doble o el triple. Siempre fue muy inquieto”, reflexionó.
Carlos Crotta, actual director de la bodega y tercera generación de la familia que trabaja en el negocio
El abuelo fue changrarín en un reparto de bebidas y a partir de allí le gustó ese tema. En 1927, alquiló un depósito y comenzó a distribuir distintos tipos de productos, como aceite de oliva y vinos”, detalló.
Mi abuelo estableció como fecha de fundación de la empresa el año 1933 porque en ese momento fue cuando empezó a fraccionar vino en Buenos Aires, que compraba en Mendoza”, señaló Carlos. De este modo, el emprendimiento de Eduardo inició un proceso de crecimiento, el cual se vio beneficiado con la crisis del ’30. Sin embargo, el fundador de Crotta no disfrutó de manera individual su éxito, sino que: “Él le dio trabajo a mucha gente que venía de Italia y de España. En los repartos que se hacían en Buenos Aires, donde había almacenes españoles él ponía preventistas españoles y donde había italianos, colocaba preventistas italianos”.
Finalmente, en 1950, Eduardo decidió instalarse en Mendoza. “Vino a acá y empezó a buscar bodegas. Al encontrar esta, aunque mucho más chica en aquel momento, la compró”, contó el nieto.

La torre Crotta.

La bodega cuenta con una torre de 33 metros que actualmente sigue en pie y que es el emblema del lugar. Sin embargo, dicha construcción no fue creada con un mero fin estético, sino estratégico. “La autopista actual no pasaba por acá sino que estaba a dos kilómetros y medio. Entonces el abuelo decidió hacer la torre para que vieran la bodega desde la otra ruta. Al final, se convirtió en nuestro símbolo”, explicó.
La emblemática torre Crotta que a la lejanía ya puede divisarse

Las innovaciones del abuelo.

Eduardo Crotta fue un verdadero visionario. Su espíritu inquiero lo llevó a realizar grandes innovaciones en el ámbito vitivinícola. “El abuelo tuvo dos grandes amigos en la industria: Don Pacífico Tittarelli y Don Quinto Pulenta. Ellos catapultaron la vitivinicultura argentina. Entonces, para no competir con sus amigos, el abuelo quiso hacer algo distinto. Así comenzó a hacer vinos dulces”.
Además, Eduardo fue quien impulsó principalmente en Buenos Aires el consumo del moscato con la pizza y la fainá, combinación considerada “incorrecta” en Italia. Y no solo eso: “el abuelo marcó otros íconos comerciales como la damajuana. Él la trajo de Uruguay con la ayuda de un amigo que tenía una cristalería”. 

El compromiso de la Bodega Crotta con la sociedad.

La empresa Crotta no se destaca solo por sus vinos, sino también por su colaboración con la comunidad. En 1999 crearon en una de sus fincas una escuela para adultos. “Habíamos detectado que había mucho analfabetismo”, comentó el director.
Sin embargo, su contribución a la comunidad no terminó allí. Años después, la bodega abrió un Centro Educativo para los hijos de quienes trabajaban en la empresa. Carlos recuerda la complejidad que implicó dicha tarea: “Es todo un tema cultural. El padre muchas veces nos decía: ‘¿cómo yo no le voy a enseñar a mi hijo a cosechar?’ Ellos lo habían aprendido de sus padres y a su vez, estos de sus abuelos. Sin embargo, nosotros les explicamos que queríamos que les enseñaran pero en el momento justo”.
Bodega Crotta - En esta bodega también se realizar actividades culturales, como exhibiciones y shows musicales
La Bodega Crotta también lleva a cabo eventos culturales en su espacio Guillermina

Visitar la Bodega de la Familia Crotta.

La bodega que inició aquel joven Eduardo de 14 años y que hoy en día cuenta con más de 50 productos puede conocerse sin costo alguno. Los días de visitas son: lunes a viernes de 9 a 17 y los sábados de 9 a 13. Además, se hacen degustaciones gratuitas. ¡No pierdas la oportunidad de probar sus vinos!
empreCamila Ramos Lavin

Autore: Camila Ramos Lavin

Soy Licenciada en Letras por la UNCuyo. Me gusta mucho aprender la lengua, la cultura y la historia de otros países, así como también enseñar la nuestra. Por la lengua y la cultura italiana tengo un sentimiento muy especial que no puedo terminar de definir en palabras, por ello deseo seguir aprendiendo sobre este bello país.

Publicado el 6 agosto 2019.
Fuente de información e imágenes:
https://mendoza.italiani.it/bodega-crotta/