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jueves, 14 de mayo de 2020

Hablan los protagonistas de la reinvención de la industria del vino regional por la crisis Covid-19.

Hablan los protagonistas de la reinvención de la industria del vino regional por la crisis Covid-19.

Enólogos, directores comerciales y propietarios manifestaron qué cambiaron y qué deben modificar las bodegas para atravesar de la mejor manera posible este escenario de incertidumbre.

La industria vitivinícola no es la excepción dentro de la crisis económica que atraviesa el país agravada notablemente por las consecuencias de la pandemia de coronavirus.
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el año había comenzado muy bien, con un crecimiento del 13,4% del consumo interno en enero, de 1% en exportaciones en el primer bimestre de vinos fraccionados y de 197% a granel.
Sin embargo, la crisis sanitaria por el virus pulverizó las expectativas de recuperación previstas para este año. Ante este panorama, enólogos, directores comerciales y propietarios manifestaron qué cambiaron y qué deben modificar las bodegas para atravesar de la mejor manera posible este escenario.
Martín Pérez Cambet, director comercial de bodega Casarena, analiza que “la gran mayoría de bodegas tenía su comercialización basada en el canal BtoB (Business to Business) es decir, vendían a través de distribuidores, representantes o por su propia fuerza de ventas. Pero siempre enfocados en la venta a otros negocios. Hoy la pandemia nos obliga a pensar cómo llegar directamente al consumidor, el famoso BtoC (Business to Consumer). Con distinto grado de sofisticación existen herramientas que permiten llegar en forma directa al consumidor: redes sociales, plataformas de venta on line, Mercado Libre, etc. El problema está en cómo hacer saber al consumidor que el producto está disponible y que puede llegar a su puerta. En eso hay que trabajar en redes sociales, manteniendo informados a los líderes de opinión para que lo puedan transmitir en sus medios”.
Por su parte, Pablo Miras, director de bodega Miras, dice que “esta pandemia nos lleva a una nueva forma de entender los vinos y su manera de comercializarlos. Ya sea desde las mismas bodegas o desde las plataformas on line de vinotecas es necesario comunicarse mucho más fluidamente con el consumidor. Este contexto nos llevó a valorizar mucho más las redes sociales y a entender que con un clic el mundo se entera de que sacaste un vino nuevo. Teníamos las herramientas guardadas en un cajón y no las estábamos usando. La pandemia y sus restricciones nos hizo dar cuenta que no es necesaria toda la cadena de comercialización”.
Clara Roby, enóloga de bodega Los Toneles, pone el acento en la necesidad de seguir en contacto con el consumidor y con ese objetivo dice que “estamos haciendo catas virtuales por zoom, vivos en instagram y videos para incentivarlo a seguir tomando vino, actividades que antes no hacíamos demasiado seguido. Por otro lado, la bodega cuenta con una tienda virtual que en estos tiempos es fundamental y desarrollamos la logística para llegar con los envíos a todo el país”.
Francisco Pino, director comercial región Patagonia de la bodega Humberto Canale, afirma que “las ventas cayeron un 60%. Nos afecta mucho la situación de la gastronomía, hotelería y eventos, donde somos muy fuertes. Estamos muy bien en hipermercados y cadenas de supermercados regionales que es donde estamos vendiendo hoy. También incrementamos nuestra presencia on line, sea a través de una plataforma de ventas propia como de las catas virtuales por zoom o Instagram”.
Hay bodegas que a raíz de los efectos de la pandemia tuvieron que reinventarse como bodega Vinos de Potrero. Belén Soler, su propietaria, analiza que “nosotros no contábamos con venta on line, solo vendíamos a través de vinotecas. Ahora tuvimos que implementar la modalidad de venta on line siempre respetando a nuestros distribuidores. Se realiza a través de nuestra página, pero la venta se les asigna a los distribuidores de cada provincia o región, quienes son los que entregan y cobran los productos”.
Lucas Quiroga, enólogo y propietario de la bodega Tero Rengo, aclara que “el aislamiento y limitación de circular nos afectó más en la producción que en las salidas de vino. En la producción porque justo nos agarró en los inicios de la cosecha y nuestra bodega es ciento por ciento familiar. La vendimia es la época de reunión familiar donde todos esperamos este momento para disfrutarla. Este año no pudimos. Con respecto a las ventas, como nuestro mercado es en su mayoría regional y desde nuestro nacimiento entregábamos puerta a puerta, no paramos de recibir pedidos de vinos por el hecho de que nuestros clientes estaban todo el tiempo en sus casas e incrementaron el consumo”.
Nicolás Navio, enólogo de bodega Patritti, cree que “la gente está tomando mucho vino durante la cuarentena y se acercó más a esta bebida a través de la expansión que tuvieron las catas virtuales por Instagram y zoom, que son herramientas de comunicación que ya estaban y no las utilizábamos. Probablemente los consumidores hayan acudido a los stocks que tenían en sus casas, en sus cavas. Si este interés logramos mantenerlo cuando lleguemos a la nueva normalidad, quizá vamos a tener un repunte en el consumo. Es algo que me encantaría que pase”.
Una comunicación más directa con el consumidor a través de redes sociales y catas virtuales. El desarrollo de plataformas de venta on line tanto de parte de bodegas como de vinotecas e incluso de algunos restaurantes. La ampliación de la red de logística para tener la posibilidad de entregar puerta a puerta y la simplificación en la cadena de comercialización son algunos de los cambios más importantes que la pandemia generó en la industria del vino. Las visitas turísticas a las bodegas y las catas presenciales, hasta hace poco tan necesarias y demandadas y hoy paralizadas, deberán re formularse. Como para casi todo, habrá un antes y un después del 20M20.

Publicado en Diario "Río Negro", 14 de Mayo del 2020.

sábado, 22 de febrero de 2020

Bodega Aniello lanza el primer vino argentino que habla. Vinos inclusivos, una tendencia donde primerea una bodega regional.

Bodega Aniello lanza el primer vino argentino que habla.

Vinos inclusivos, una tendencia donde primerea una bodega regional.


La bodega patagónica Aniello lanzó al mercado 5 líneas de vino etiquetadas usando la plataforma tecnológica de código QR. Está pensado para personas con dificultades para ver: la contraetiqueta trae un código QR que se escanea con cualquier celular inteligente. Al pasar el scanner que tiene el celular sobre el código se reproduce un audio con las principales características del vino: varietal, añada, graduación alcohólica, una breve nota de cata y forma de elaboración.
"Es una experiencia inédita en la vitivinicultura nacional", afirmó María Cruz De Angelis, directora de Bodega Aniello -ubicada en Mainqué- en diálogo con Yo Como.
Los audios no duran más de 20 segundos y permiten al consumidor, cualquiera sea su condición, pero principalmente enfocado en personas con discapacidad visual, saber con precisión el vino que están comprando. Los vinos que se encuentran disponibles en esta novedosa versión son de las líneas: 006 Chardonnay 2018, Pinot Noir blend de suelos 2016, 006 Malbec 2018, 006 Merlot 2018 y Malbec blend de suelos 2016.
Es una prueba piloto que se lanzó esta bodega regional para poder evaluar su utilidad; cuenta con un sistema backup que permite registrar la cantidad de escaneos por etiqueta y conocer, así, el potencial de esta herramienta para ir mejorándola y expandiéndola al resto de las líneas, expresó María Cruz De Angelis.
Y agregó: "Creemos que este tipo de tecnología no solo puede ayudar a la persona ciega, que puede conocer el Braille y que ya ha sido incorporado en etiquetado a nivel mundial, sino a un universo más amplio de personas que usan lentes, o tienen visión parcial por diferentes circunstancias".
Cabe recordar que la bodega Aniello fue fundada originalmente en 1927, en Mainqué y reciclada en 2013, dotándola entonces de la mejor tecnología para la elaboración de vinos de la más alta calidad. Exporta a mercados como Dinamarca, Reino Unido, Suiza, Francia, Brasil, Puerto Rico, Canadá y EE.UU.
Publicado en Diario "Río Negro", 21  de febrero de 2020.

sábado, 16 de junio de 2018

Crean levaduras con pulpa de manzana para elaborar vinos. Las desarrollaron en Regina, en la Facultad de Ciencias de la Alimentación (UNC). Se utilizan en la fermentación de los mostos y hoy se las importa. Apuntan a abastecer a las bodegas del país.

Crean levaduras con pulpa de manzana para elaborar vinos.
Las desarrollaron en Regina, en la Facultad de Ciencias de la Alimentación (UNC). Se utilizan en la fermentación de los mostos y hoy se las importa. Apuntan a abastecer a las bodegas del país.


Vinos de la zona con carácter propio. Ese es el objetivo que persigue la Universidad Nacional del Comahue con el desarrollo de una investigación en la que elaboran levaduras autóctonas con pulpa de manzana, necesarias para activar el proceso de fermentación.
Las levaduras podrían brindar una solución a los bodegueros de la región y el país al abaratar costos, ya que aquí no se producen y las compran en Europa.
Las levaduras exacerban los aromas y realzan los sabores característicos de cada varietal. De allí la importancia de realizarlas con pulpas de manzanas.
El equipo fermentador ya está en funciones en Regina y se adquirió con un subsidio del gobierno nacional. Se instaló en la sede de la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la UNC, en tiempo récord.
La investigación comenzó hace casi dos décadas con un equipo conformado por distintos docentes, entre ellas Adriana Caballero. A partir de su designación como directora de la facultad, se volcó puntualmente al estudio de las levaduras para vinos tintos.
Conseguir el fermentador no fue sencillo. Si bien la UNC había presentado hace tres años su proyecto a Nación y había logrado la aprobación para recibir el subsidio, el cambio de gobierno hizo caer el financiamiento.
Pero luego llegaron las buenas noticias. Les comunicaron que unos pocos proyectos, entre ellos el presentado por la Facultad de Ciencias de la Alimentación, habían sido aprobados.
“Colocar levaduras en los mostos para elaborar vinos es una tendencia a nivel mundial” indicó Sebastián Bravo, becario del Conicet que trabaja en el proyecto.
Sin embargo, el principal problema es que en el país no se producen levaduras para vinos, y los bodegueros deben comprarla en Francia . “Argentina es el octavo país productor de vinos a nivel mundial, sin embargo no tiene ninguna empresa que produzca levaduras; y los dos componentes más importante para producir un vino es la uva y la levadura” explicó Bravo.
Remarcó que “actualmente en nuestro país se importan unas 200 toneladas de levadura seca activa para elaborar vinos, y los costos son muy altos”, al tiempo que señaló que “con la producción de levaduras autóctonas nuestro proyecto va a tener dos ventajas: primero, que los bodegueros no van a tener que pagar los costos de importación y la segunda ventaja es que las levaduras mejoran entre un 20 y 30 por ciento de la calidad del vino”.
“Las levaduras son micro organismos que están vivos y están acostumbradas a las condiciones climáticas de su país de origen. Hoy se utilizan levaduras importadas que son muy buenas, pero son muy buenas en Francia que es desde donde se importan. Cuando a las levaduras las anexas a los mostos argentinos están en otras condiciones ambientales y estos factores hacen que se estresen al momento de la fermentación” agregó Bravo.
Ante falta de capacidad de adaptación, los vinos tampoco logran su mayor expresión de calidad.
“Hicimos la prueba a partir de un mismo mosto que fue fraccionado y elaboramos el vino con distintas levaduras. Hicimos diez vinos distintos. En varias exposiciones hicimos degustaciones a ciegas, sin que la gente sepa qué tipo de levadura tenía cada vino, y las de Argentina son mucho mejores. Lo dijo la gente. Diferencias en cuanto al color, el sabor, el cuerpo” apuntó el investigador y becario del Conicet.
“Argentina no tiene ninguna empresa que produzca levaduras, y es el octavo país en el ranking mundial de productores de vinos”.
Sebastián Bravo, becario del Conicet, trabaja en el proyecto.
En cifras
20
Los gramos de levadura necesarios para producir unos 80 litros de vino con la fermentación.
$ 900
El valor por kilo de una levadura barata para elaborar vinos. Se deben sumar los costos de importación.

El valor de la manzana
Uno de los aspectos diferenciales que tiene el proyecto es que se usa la pulpa de manzana para desarrollar los micro organismos que conforman las levaduras.
“A nivel mundial se utiliza un solo alimento para producir la levadura, que es la melaza de caña de azúcar, lo que hace que esté muy demandada. Se utiliza para todo tipo de levaduras, la de pan, de vino, incluso para el alcohol” indicó Sebastián Bravo, becario del Conicet que lleva a cabo el proyecto en Villa Regina.
“Como a la melaza hay que traerla desde el norte, es estacional tiene alta demanda y existen problemas con el abastecimiento, lo que propusimos es alimentar estas levaduras con pulpa de manzana. Hace un año lo estudiamos y vimos que la pulpa tenía mejores condiciones nutricionales que la melaza. Las levaduras crecen mejor. Además, las manzanas las tenemos aquí, disponibles todo el año, por que no solo se utilizaría la que se cosecha en temporada, sino que se puede utilizar la que está almacenada en frigoríficos” concluyó Bravo.
Seba Bravo, de la Facultad de Regina y con beca Conicet
Con el proyecto de elaboración de levaduras autóctonas para la elaboración de vinos, Sebastián Bravo fue uno de los seleccionados en la última edición de la Fiesta Provincial de la Vendimia para representar este festejo que caracteriza a Villa Regina.
Bravo, un joven reginense que estudio en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de esta ciudad, trabajó junto a la doctora Adriana Caballero, y fue una de las evaluadoras de sus tesis para lograr la licenciatura.
Posteriormente ingresó al Conicet con el proyecto de elaboración de levaduras nacionales que busca abastecer a los bodegueros regionales en un corto plazo, y a futuro al resto de las bodegas del país.
“Estoy en mi tercer año de beca, y veníamos luchando para conseguir la instalación del fermentador. Lo ganamos en el gobierno anterior de Cristina Fernández, habíamos sido seleccionados junto a otros 39 proyectos, pero con el cambio de gobierno dieron de baja el proyecto. Seis meses después nos llamaron para decir que habían seleccionado algunos pocos, por la trascendencia que tenían a nivel nacional. Con eso logramos obtener el subsidio a fines del año pasado”.
En febrero de este año se hizo la gestión de compra del equipo en los Estados Unidos, y si bien poco tiempo después ya se contaba con todos los elementos en la sede de la facultad de Ciencias de la Alimentación, se tuvo que esperar la llegada de un técnico especialista para el montaje y calibración de los equipos.
“Se logró instalar en dos meses y medio. Fe muy rápido, teniendo en cuenta que equipos similares pueden demorarse meses en ser instalados. El nuestro ya está en funcionamiento y produciendo” agregó
Las levaduras son microorganismos vivos que durante la fermentación exacerban los aromas y sabores de los vinos varietales.
Costos y volumen de producción
Las levaduras que se importan para la elaboración de vinos tienen un alto costo para los bodegueros, ya que sus valores oscilan entre los 900 pesos y los 3.000 pesos por kilo, dependiendo de la calidad de las mismas, a lo que se suman los costos por la importación del producto desde Francia.
Si bien la Universidad Nacional del Comahue aún no determinó los valores finales de las levaduras que produzcan en la facultad de Regina, sus estimaciones apuntan a que por kilo se tendrá un costo menor al precio más bajo del mercado.
“Una levadura barata cuesta 900 pesos por kilo y no es tan buena; mientras que la de mejor calidad oscila en los 3.000 pesos por kilo. Nosotros vamos a hacer una levadura de muy buena calidad, que está bien adecuada al ambiente en el que se va a utilizar. El valor que tendrá será bajo, es decir que será muy accesible para los bodegueros”, indicó Sebastián Bravo.
Explicó que con el fermentador se producirán unos 250 gramos por día.
Si bien dijo que “es un volumen chico pero importante, lo destacado de este primera producción es que comience a crecer bien la levadura. Después se prevé sumar otros equipos que permitirán incrementar el volumen”.
Enfatizó que al contar con la tecnología en la zona, a diario se podrá producir levadura y almacenarla, para luego abastecer a las bodegas regionales.

De hecho, ya con la fase experimental de elaboración de levaduras autóctonas, algunas bodegas de la categoría artesanal, con un volumen de producción de hasta 5.000 litros de vino anuales, ya las utilizaron y lograron medallas de oro por la calidad, explicó Bravo.
Publicado en Diario "Río Negro", sábado 16 de junio de 2018.-