Mostrando entradas con la etiqueta Selección de varietales.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Selección de varietales.. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de junio de 2026

Mundial de Cepas 2026: El fixture definitivo para jugar la Copa con la copa en la mano.

 


Mundial de Cepas 2026: El fixture definitivo para jugar la Copa con la copa en la mano.

El Mundial 2026 también se puede jugar con una copa en la mano. Se me ocurrió armar un fixture paralelo al de la FIFA: cada país participante asociado a una cepa. Algunas relaciones salen solas. Otras piden VAR. Y otras entran directamente a préstamo.

Cada Mundial trae sus candidatos, sus batacazos, sus grupos difíciles, sus partidos imposibles y sus discusiones eternas. Esta vez, además del fixture futbolero, me dieron ganas de armar otro: uno de cepas.

La idea es simple: tomar los 48 países que juegan la Copa Mundial de la FIFA 2026 y asociar a cada uno con una uva. No necesariamente “la mejor”, ni “la única”, ni “la oficial”. Una cepa que pueda salir a la cancha con esa camiseta.

En algunos casos, la relación es inmediata como Argentina con el Malbec, Uruguay con el Tannat, o Alemania con el Riesling.

Pero después empieza lo más divertido, porque… ¿Qué hacemos con Francia? ¿Pinot Noir, Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah, Sauvignon Blanc, Chenin Blanc, Semillón? Cualquier elección deja a medio mundo protestando desde la tribuna.

¿Y con países que no tienen una tradición vitivinícola fuerte? ¿Los dejamos afuera? De ninguna manera. Ahí aparece un recurso bien futbolero: el préstamo.

Las reglas del juego.

Para que esto no sea una lista tirada al azar, armé tres categorías.

Cepa titular.

Es la que entra de arranque. La cepa que tiene una asociación fuerte con ese país, ya sea por historia, identidad, producción, reconocimiento internacional o tradición.

Acá entran relaciones bastante claras: Malbec para Argentina, Tannat para Uruguay, Pinotage para Sudáfrica, Riesling para Alemania, Touriga Nacional para Portugal, Grüner Veltliner para Austria o Koshu para Japón.

Cepa suplente.

Es una cepa defendible, pero no excluyente.

Se usa en países donde hay producción de vino y varias opciones posibles, o donde la uva elegida tiene buenos argumentos, aunque alguien podría proponer otra sin estar completamente equivocado.

Francia es el mejor ejemplo. Elegir Pinot Noir no significa negar a Chardonnay, Cabernet Sauvignon, Merlot, Syrah o Sauvignon Blanc. Significa simplemente elegir una camiseta para salir a jugar este partido.

Cepa a préstamo.

Acá entran los países donde no hay una cepa nacional clara, donde la producción vitivinícola no es relevante, o directamente es nula, o donde la relación con el vino es más indirecta.

En esos casos, la asociación se resuelve por cercanía geográfica, historia, clima, cultura, consumo, influencia regional o una licencia editorial razonada.

No es una verdad sagrada. Es una forma de que ninguna selección se quede sin participar, porque un Mundial también se juega con símbolos: en la cancha son camisetas; en la copa, cepas.

Antes de que salte el VAR vínico.

Aclaración necesaria: este fixture no pretende ser una enciclopedia definitiva del vino mundial.

No voy a decir que Francia “es” Pinot Noir y nada más. Sería absurdo. Tampoco que todos los países participantes tienen una cepa insignia real, porque muchos no son productores importantes de vino o directamente no tienen una tradición vitivinícola reconocida.

La idea es otra: cruzar el mapa del fútbol con el mapa del vino. Jugar un poco. Descubrir cepas. Discutir con argumentos. Y, si hace falta, pedir revisión en el VAR con una copa en la mano.

En otras palabras: esto es un juego serio. Lúdico, sí. Pero tratando de no faltarle el respeto ni al vino, ni a la geografía, ni a la historia.

Grupo A

México — Nebbiolo

Suplente

Muy asociada a Baja California, aunque México podría jugar con otras.

Sudáfrica — Pinotage

Titular

Cepa sudafricana por excelencia. 

Corea del Sur — Campbell Early

Suplente

Uva muy difundida en Corea, más local que internacional.

República Checa — Pálava

Titular

Cepa morava, nacida en la actual República Checa.

Grupo B

Canadá — Vidal

Titular

Muy ligada al Icewine canadiense.

 Bosnia y Herzegovina — Žilavka

Titular

Blanca emblemática de Herzegovina.

Qatar — Viognier

A préstamo

Cepa de perfil elegante y clima cálido, asignada por licencia.

Suiza — Chasselas

Titular

Una de las grandes blancas clásicas suizas.

Grupo C

 Brasil — Merlot

Suplente

Muy defendible por Serra Gaúcha y Vale dos Vinhedos.

 Marruecos — Garnacha

Suplente

Cepa mediterránea, razonable para el norte de África.

Haití — Listán Prieto / Criolla

A préstamo

Relación por historia colonial americana.

 Escocia — Pinot Gris

A préstamo

Cepa posible para pensar climas fríos y vinos ligeros.

Grupo D

Estados Unidos — Zinfandel

Titular

Una de las uvas más asociadas a la identidad vínica estadounidense.

 Paraguay — Torrontés

A préstamo

Cercanía regional y guiño rioplatense.

Australia — Shiraz

Titular

La gran tinta australiana.

Turquía — Öküzgözü

Titular

Tinta autóctona turca de fuerte identidad.

Grupo E Alemania — Riesling

Titular

La cepa bandera alemana.

 Curazao — Palomino

A préstamo

Licencia atlántica y colonial.

Costa de Marfil — Cinsault

A préstamo

Cepa de clima cálido, con lógica francófona y africana.

Ecuador — Cabernet Sauvignon

Suplente

Internacional, reconocible y adaptable a distintos escenarios.

Grupo F

 Países Bajos — Johanniter

Suplente

Cepa PIWI (resistente a los hongos) razonable para climas fríos y húmedos.

 Japón — Koshu

Titular

Cepa japonesa emblemática.

 Suecia — Solaris

Titular

Muy usada en la viticultura nórdica moderna.

 Túnez — Carignan

Suplente

Cepa histórica y lógica para el norte de África.

Grupo G

🇧🇪 Bélgica — Pinot Meunier

Suplente

Cepa clave en espumosos y climas fríos.

Egipto — Moscatel de Alejandría

Titular simbólica

El nombre y la historia la hacen jugar de local.

 Irán — Rasheh

Titular / Suplente

Uva persa, más fina que caer en el guiño fácil de Shiraz.

Nueva Zelanda — Sauvignon Blanc

Titular

La cepa que puso a Nueva Zelanda en el mapa mundial del vino.

Grupo H

 España — Tempranillo

Titular

La tinta española más reconocible.

Cabo Verde — Negra Mole

Suplente

Licencia insular, con cercanía al mundo atlántico portugués.

 Arabia Saudita — Monastrell

A préstamo

Cepa mediterránea de clima cálido.

Uruguay — Tannat

Titular

La cepa que Uruguay hizo propia.

Grupo I

Francia — Pinot Noir

Suplente de lujo

Una elección borgoñona dentro de un país imposible de reducir a una sola cepa.

Senegal — Semillón

A préstamo

Licencia por eje francófono y vínculo bordelés.

Irak — Obeideh

A préstamo

Cercanía cultural y geográfica con el Levante.

Noruega — Rondo

A préstamo

Cepa resistente, pensada para viticultura de clima frío. 

Grupo J

Argentina — Malbec

Titular

Nuestra camiseta vínica más reconocible en el mundo.

Argelia — Alicante Bouschet

Suplente

Cepa históricamente importante en el norte de África.

 Austria — Grüner Veltliner

Titular

La gran blanca austríaca.

 Jordania — Dabouki

A préstamo

Cepa levantina, más honesta que imponer una internacional.

Grupo K

Portugal — Touriga Nacional

Titular

Una de las grandes tintas portuguesas.

 República Democrática del Congo — Chenin Blanc

A préstamo

Licencia africana, con puente hacia Sudáfrica y el Loira.

 Uzbekistán — Soyaki

Suplente

Cepa local, poco conocida pero más fiel que una internacional forzada.

 Colombia — Cabernet Franc

A préstamo

Cepa en expansión sudamericana, asignada por afinidad regional.

Grupo L

 Inglaterra — Chardonnay

Suplente

Clave en el crecimiento de los espumosos ingleses.

Croacia — Plavac Mali

Titular

Tinta emblemática de Dalmacia.

Ghana — Marselan

A préstamo

Cepa moderna, adaptable y de clima cálido.

Panamá — Ancellotta

A préstamo

Cepa de corte, de color y de equipo: entra para completar la jugada.

Los que miran desde la platea.

Como toda lista mundialista, este Mundial de Cepas también deja nombres importantes afuera.

No porque no merezcan jugar, sino porque el fixture tiene 48 lugares y el mundo del vino tiene muchísimos más candidatos.

Ahí aparecen países que no entraron en esta tabla pero que de haberlo hecho tendían también asociada una cepa para salir a la cancha con una copa en la mano.

Chile — Carménère

La cepa que Chile adoptó como bandera propia, después de redescubrirla en sus viñedos cuando durante años se la confundía con Merlot.

Italia — Sangiovese

Si Italia jugara este Mundial de Cepas, difícil no darle la camiseta titular.

 Grecia — Assyrtiko

Blanca griega de enorme personalidad, con Santorini como bandera.

Rusia — Krasnostop Zolotovsky

Una tinta autóctona del sur de Rusia, con historia propia y nombre de esos que parecen imposibles hasta que uno se anima a servirlos.

Georgia — Saperavi

Tinta profunda, histórica y con identidad caucásica.

 Hungría — Furmint

La uva detrás de grandes vinos secos y dulces, especialmente en Tokaj.

Rumania — Fetească Neagră

Tinta autóctona y una de las joyas de Europa del Este.

Armenia — Areni

Una cepa con historia antigua y carácter propio.

 Moldavia — Rara Neagră

Otra tinta del este europeo que merecía figurar.

Bulgaria — Mavrud

Cepa balcánica con nombre de defensor central.

China — Marselan

Una variedad que viene ganando terreno en el vino chino moderno.

Y está bien que queden nombres afuera. El Mundial de Cepas no busca cerrar la conversación: busca abrirla.

Si después de mirar la lista alguien dice “Falta la Carménère”, “¿y la Sangiovese?” o “¿dónde está la Marselan?”, entonces la jugada salió bien.

Porque al final, de eso se trata: usar el Mundial como excusa para descubrir cepas, cruzar países y brindar por los que juegan, por los que miran desde la platea y por los que siempre merecen una revancha.

Que empiece el Mundial de Cepas.

El fútbol tiene camisetas, himnos, banderas y cábalas.

El vino tiene aromas, historias, regiones y cepas.

Cruzar esos dos mundos puede parecer un capricho, pero también puede ser una forma entretenida de viajar sin moverse de la mesa. Un país, una uva, una copa y una excusa para conversar.

Que ruede la pelota.

Y que se llene la copa.

Fuentes consultadas

Fuentes consultadas: FIFA, Wines of Argentina, Wine Australia, Wines of Germany, Swiss Wine, Austrian Wine, Wines of Portugal, New Zealand Winegrowers, Koshu of Japan, Wines of South Africa, Wines of Moravia and Bohemia, Zinfandel Advocates & Producers, Vitis International Variety Catalogue y referencias generales de regiones vitivinícolas.


Curiosa investigación. Original. Dónde se aprende mucho de la cepas de otras latitudes. Aprecio estas notas porque sirven para aprender mucho. 
Con respecto a nuestra Argentina se destaca la cepa insignia CEPA de la ARGENTINA el Malbec. Faltarían dos cepas que son interesantes como el Torrontés (sobre todo en el norte argentino) y las Criollas que son las épocas del Virreynato.

sábado, 24 de mayo de 2025

Imperdible: los vinos que mejor representan a cada miembro de la Primera Junta.

 


Imperdible: los vinos que mejor representan a cada miembro de la Primera Junta.

Falta poquito para el 25 de Mayo y ya se empiezan a sentir las ganas de un buen locro, unos pastelitos calentitos, y claro… una copa de vino que acompañe. Pero esta vez quiero ir más allá del maridaje: me puse a pensar cómo sería cada miembro de la Primera Junta si fueran vinos. Sí, leíste bien. ¿Te imaginás a Cornelio Saavedra como un Malbec robusto? ¿O a Mariano Moreno con el filo de un Cabernet Franc?

La Revolución de Mayo marcó un antes y un después. Fue el primer paso hacia lo que hoy somos como país. Pero no te preocupes, no vengo a dar cátedra de historia. Solo recordemos que allá por 1810, un grupo de hombres se animó a pensar en libertad, a organizarse y dar el primer grito independentista. Y como buenos argentinos, ¿cómo no brindar por eso?

Mientras algunos se preparan para celebrar con empanadas y folklore, desde El Vino del Mes le damos un giro original al festejo. Hoy te traigo la Primera Junta… ¡en clave vinera!


 La Primera Junta en clave varietal

Presidente

 Cornelio Saavedra – Malbec
El presidente de la Junta. Fuerte, popular, con cuerpo y presencia. Como el Malbec, Saavedra es símbolo de identidad nacional. No podía ser otro.

Secretarios

 Mariano Moreno – Cabernet Franc
Intelectual, intenso y un poco disruptivo. Moreno era pasión y razón, como el Cabernet Franc: punzante, profundo, con carácter propio. De esos vinos que no dejan indiferente.

 Juan José Paso – Merlot
Más conciliador y diplomático, Paso sería un Merlot amable, redondo, que une a todos en la mesa sin perder elegancia. Siempre queda bien.

Vocales

 Manuel Belgrano – Blend de tintos
Idealista, versátil, estratega. Belgrano fue muchas cosas, como un blend bien hecho: equilibrado, armónico, que saca lo mejor de cada cepa. Y sí, también creó la bandera, pero eso es otro brindis.

 Juan José Castelli – Bonarda
Apasionado por el pueblo, con raíces fuertes y un estilo directo. Castelli fue la voz de los que no tenían voz. El Bonarda, cepa de segunda que se está ganando un lugar, le queda justo.

 Manuel Alberti – Torrontés
El cura del grupo. Sereno, espiritual, con notas florales. Alberti sería sin duda un Torrontés: aromático, amable y bien nuestro. El blanco de la patria.

 Miguel de Azcuénaga – Pinot Noir
Reservado, fino, con estilo. Azcuénaga era de bajo perfil pero con peso propio. Como un buen Pinot Noir: elegante, algo introvertido, pero inolvidable.

 Domingo Matheu – Syrah
Español de nacimiento, apasionado por el comercio. Matheu podría ser un Syrah con especias: extranjero en origen, pero bien adaptado al terruño argentino.

 Juan Larrea – Cabernet Sauvignon
Organizador, estructurado, con carácter firme. Larrea fue clave en lo logístico. Cabernet Sauvignon al 100%: clásico, confiable, con espaldas para bancarse todo.

 Y vos, ¿qué varietal le pondrías a cada prócer?

Esto es apenas una interpretación con copa en mano, pero me encantaría saber qué opinás vos. ¿Coincidís? ¿Cambiarías alguno? ¿Se te ocurre un varietal para French y Beruti? Contame en los comentarios o en redes, y armemos juntos la carta vinera más patriótica del país.

¡Feliz 25 de Mayo! Y que no falte el brindis. 

domingo, 25 de agosto de 2024

LA CRIOLLA CHICA YA ES FORMALMENTE UNA UVA TINTA.


LA CRIOLLA CHICA YA ES FORMALMENTE UNA UVA TINTA.

Por resolución del INV, los vinos que tengan al menos 85% de Criolla Chica podrán etiquetarse como tintos. Esta decisión no solo reconoce el valor enológico de la cepa sino que impulsa el renacimiento del resto de las uvas Criollas.

*** Por Alejandro Iglesias – Vinómanos.

En el mundo del vino existen ciertas cuestiones que escapan al conocimiento del consumidor de a pie. Como suele suceder en cualquier actividad, la vitivinicultura tiene reglas y legislaciones que atienden temas de elaboración y comercialización en pos de que las bodegas creen los mejores vinos. Y lo cierto es que son normas muy estrictas.

En el caso de las uvas Criollas, en particular la Criolla Chica o Listán Prieto, estas regulaciones se convirtieron en un obstáculo hasta hace unos días.

Criolla Chica: un poco de historia.

La Listán Prieto, conocida en Argentina como Criolla Chica, fue una de las primeras variedades en llegar a América durante la colonización española y si bien se la vinificó desde Estados Unidos hasta Argentina por siglos, el desembarco de los cepajes franceses, a mediados del siglo XIX, la sentenció a un segundo plano enológico.

Producto de este desplante, durante los últimos cien años la Criolla Chica, al igual que el resto de las Criollas, se destinó para la elaboración de vinos baratos y por esto el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) no la incluyó entre las uvas con atributos suficientes para producir vinos de calidad.

De modo que estos vinos quedaron en un limbo a la hora de salir al mercado ya que no se los podía etiquetar como el resto de los tintos creados con uvas como Cabernet, Malbec o Pinot Noir.

Lucas Niven, referente entre los productores de vinos a partir de uvas criollas en el Este de Mendoza, hace un tiempo nos explicaba: “En un momento, la legislación te permitía elaborar vinos a partir de uvas rosadas con tintas, y si en los análisis alcanzabas más de 600 puntos de color podías etiquetarlo como tinto”.

“Pero eso cambió, y un vino para ser considerado tinto tiene que estar elaborado al menos con 85% de uvas tintas, y las Criollas están en la categoría de uvas rosadas. Por lo tanto, los vinos obtenidos con ellas se debían etiquetar como rosados, aunque a la vista te puedan parecer tintos”, amplió.

Esta cuestión, que a muchos les puede parecer una pavada, presentaba algunos cuestionamientos de parte de importadores o distribuidores internacionales en cuyos países los vinos de Criolla Chica no encajaban con sus legislaciones. De aquí la preocupación de varios productores por aclarar el asunto. 

¡Se hizo justicia!

Finalmente, una reciente resolución del INV, con fecha 16 de agosto, incorpora a la Criolla Chica, o Listán Prieto según su nombre original, al listado de variedades tintas autorizadas para la elaboración de vinos de calidad, marcando un hito significativo en la historia de la viticultura argentina.

Por eso desde ahora, los vinos que tengan al menos 85% de Criolla Chica podrán etiquetarse como tintos.

Esta decisión no solo reconoce el valor enológico de esta cepa que dio el puntapié a la vitivinicultura americana en el siglo XVI sino que también impulsa el renacimiento del resto de las uvas Criollas en la industria vinícola del país.

“El reconocimiento de la variedad Criolla Chica como uva apta para vinos tintos tendrá un impacto positivo en las exportaciones argentinas”, aseguró Magdalena Pesce, CEO de Wines of Argentina y una de las interesadas en que esta cuestión quedara resuelta.

Y agregó: “Durante los últimos años, los principales destinos han sido Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Canadá. Esta variedad, fresca y moderna, satisface la demanda de mercados que buscan vinos ligeros y versátiles y atrae a consumidores que valoran la autenticidad”.

Desde hace una década, aproximadamente, un número creciente de enólogos ha comenzado a explorar su potencial, dando lugar a vinos con una interesante complejidad aromática que desafía las expectativas.

Hoy, esta cepa, conocida por su adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas y su resistencia, produce vinos que reflejan de manera singular el terruño argentino y sobre todo representan un patrimonio muy valioso para el país.

Aunque en el pasado se la asoció con vinos más simples, la Criolla Chica ha demostrado su capacidad para ofrecer resultados de alta calidad cuando se maneja correctamente en viñedo y bodega.

Según estudios recientes del INV, su composición polifenólica y antociánica permite la elaboración de buenos vinos tintos, lo que justifica su inclusión en el listado de variedades tintas aptas para la elaboración de vinos de calidad.

Entre los que comenzaron con las gestiones para el reconocimiento de la Criolla Chica también se destaca el empeño del enólogo Santiago Mayorga, con los equipos de Nieto Senetiner y Cadus Wines.

Muy contento con la resolución, Mayorga destacó: “Además de poder etiquetar estos vinos como tintos, algo más importante aún es que al estar incluida la Criolla Chica en la nómina de tintas finas podremos implementar el uso de las Indicaciones Geográficas”.

“Hasta ahora solo podíamos utilizar el origen más genérico, Argentina. Esto es muy positivo para mostrar el trabajo que venimos realizando con esta cepa patrimonial”, subrayó.

El resurgimiento de las uvas criollas, liderado por la Criolla Chica, representa una oportunidad para redescubrir y revalorizar el patrimonio vitivinícola argentino.

Es que al tiempo que se exploran nuevas fronteras en el mundo del vino, esta variedad emerge como un símbolo de autenticidad y tradición, abriendo nuevas posibilidades para los consumidores y productores.

Publicado en Vinómanos.

https://vinomanos.com/2024/08/criolla-chica-uva-tinta/

viernes, 26 de marzo de 2021

La Academia Argentina de la Vid y del Vino reconoce el trabajo del ingeniero Ángel Gargiulo.

La Academia Argentina de la Vid y del Vino reconoce el trabajo del ingeniero Ángel Gargiulo.

La institución decidió brindarle un homenaje al especialista en agronomía, considerado uno de los mejores genetistas que dio la viticultura argentina.

El pasado 16 de marzo falleció el ingeniero agrónomo Angel Gargiulo, uno de los genetistas más destacados de la vitivinicultura argentina, por el manejo genético en el la cruzamiento de variedades de uvas, haciendo trascender a la Argentina en esta disciplina.

En un homenaje y reconocimiento, desde la Academia Argentina de la Vid y del Vino, Carlos Catania, vicepresidente Sección Viticultura, escribió unas palabras dedicadas al genetista que se desempeñó en la Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída del INTA en San Rafael y fue el responsable de la creación de nuevas variedades de vid cuyas cualidades son reconocidas a nivel mundial.

A continuación el texto completo:

“En nombre de la Academia Argentina de la Vid y del Vino escribo esta nota de despedida del Ingeniero Agrónomo Angel Gargiulo (Angelino), con quien tuve el honor de participar en sus trabajos en el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria y del cual siempre mantuve una gran admiración.

Angel Gargiulo fue uno de los más prolíficos genetistas que ha dado nuestro país, y sus investigaciones, realizadas en la Estación Experimental Agropecuaria Rama Caída del INTA en San Rafael, lo llevaron a la creación de nuevas variedades de vid cuyas cualidades son reconocidas a nivel mundial.

Desde pequeño estuvo ligado a la vitivinicultura al lado de su padre, reconocido enólogo que trabajaba en la recordada Bodega Arizu de Villa Atuel. Siempre con la vid como objetivo, entró a la Facultad de Agronomía de la Universidad Nacional de Cuyo en el año 1952, y como alumno comenzó a trabajar, con el aporte que le brindaba Bodegas y Viñedos Arizu, en un tema que lo apasionaba: el mejoramiento genético de la vid.

Ya recibido, ingresó al INTA, donde con el tiempo fue Director del la Estación Experimental de San Rafael, lugar donde profundizó sus estudios, siguiendo la línea de investigación del doctor Harold Olmo reconocido genetista que trabajaba en la Universidad de California, Davis, USA y que había creado numerosas variedades, de las cuales una de las más populares fue la “Rubí Cabernet”.

A lo largo de décadas de trabajo (1960-1970) Angel Gargiulo mediante cruzamientos entre diferentes variedades creó numerosas nuevas variedades, para vinificar, para consumo en fresco y para pasas, siempre buscando que se adaptaran a la región cuyana. Un grande de nuestra viticultura que dejó un gran legado de cerca de 20 variedades, muchas de ellas de amplia difusión el día de hoy, que pueden hallarse en Argentina, Chile, Estados Unidos e Italia, y de las cuales recordamos las más difundidas.

Muchos de sus logros fueron cruzamientos, que incluían a Gibi un cepaje muy productivo, de racimos grandes con flores fisiológicamente femeninas, y Sultanina una uva apirénica (sin semilla) ambas de origen español.

Dentro del rango de uvas para vinificar son muy reconocidas las variedades Caberinta, que une los caracteres del Rubi Cabernet con una mayor producción producto de su unión con la variedad Gibi. También Rieslina, una uva blanca y productiva con la impronta sensorial del Riesling y donde participa Gibi y Sultanina.

Para la obtención de uvas para consumo en fresco utilizó mucho en sus cruzamientos la uva Moscatel rosada, una uva criolla de nuestra región, que dio origen a variedades como Patricia, una uva blanca de amplia difusión, sin semilla, productiva, de racimo grande y con los agradables aromas terpénicos de su progenitor, Aconcagua, de racimo gigante con más de 240 has cultivadas en nuestro país, Carina, de baya amarilla dorada y con gusto a damasco y Argentina, de textura crocante.

Pero muchas otras uvas para consumo en fresco podemos encontrar en los viñedos producto de la labor de Angel Gargiulo, como son Aurora, Alba, Emperatriz, Malvinas, Patagonia, Perlón y Serna; y nos sorprenderemos al degustarlas, cada una con un sabor distintivo, una verdadera paleta gustativa de origen vernáculo.

Dentro del rango de las uvas para pasa citamos la popular Moscatuel, una uva levemente rosada, apirénica y con gusto amoscatelado muy utilizada para pasas de uva, pero también apta para el consumo, Pasiga una uva negra muy gustosa, producto del cruzamiento de Alfonso Lavallée y Sultanina, y la renombrada Arizul, un cruzamiento entre GIbi y Sultanina con bayas de color amarillo, tal vez la variedad más difundida, con más de mil has implantadas en nuestro país.

La necesidad de comprobar rápidamente el comportamiento de cada una de sus variedades, lo llevó a una nueva y distinta creación: el injerto en “T” leñoso. Basado en el método de Snyder y Harmon creó un injerto fácil de ejecutar y de gran prendimiento, que se efectúa sobre madera de dos o más años generalmente sobre el tronco, asegurando así un rápido resultado. Tipo de injerto que actualmente goza de gran popularidad.

Creativo genetista, viticultor apasionado, Director dedicado, todo un sorprendente legado de Angel Gargiulo a nuestra industria vitivinícola, al cual la Academia Argentina de la Vid y del Vino rinde homenaje al momento de su partida”.

Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, jueves 25 de marzo del 2021.

https://www.losandes.com.ar/fincas/la-academia-argentina-de-la-vid-y-del-vino-reconoce-el-trabajo-del-ingeniero-angel-gargiulo/

martes, 16 de marzo de 2021

Duelo de tintos, hasta $500: 5 clásicos vs. 5 modernos. Desde los 90 comenzó un cambio en el consumidor y las ofertas de las bodegas. En 2000, fue más notorio. En la mesa, el debate de cuál es el más rico.

 


Hay vinos cuya vigencia se mide en décadas. A esos les llamamos clásicos. Y hay otros vinos, más nuevos, que se postulan para llegar a ser clásicos aunque les falta el recorrido de los años, la aprobación de los consumidores y el carácter gustativo para enamorar a varias generaciones.

Entre los clásicos, las bodegas del siglo XX alumbraron algunas botellas perennes. Un poco por estilo, otro poco porque supieron llegar a las mesas de los consumidores y otro poco por azar o mera vigencia, en el mercado hay marcas que se vende como pan caliente y que llevan siete, ocho décadas de vigencia. A ellas se oponen los nuevos postulantes. Ofrece un estilo diferente. Moderno podríamos decir. Pero la prueba recién comienza.

Los clásicos.

Son marcas que, con los años, llegaron a ser patentes de estilo. Mientras que el mercado se corre e inunda la góndola con propuestas de todo tipo, esos vinos siguen fieles a su raíz, no importa desde dónde sople el viento. Estos tintos –todos de corte– pasan de padres a hijos como herencias cargadas de simbología. Son:

Don Valentín Lacrado. Nació como ícono de la casa en el año 1965 y, desde entonces, forma paladares. Su gran virtud está en la combinación de aroma ligeramente frutal y boca de cuerpo delgado y acidez elevada. Una interpretación gastronómica del vino de mesa que va de asados a pastas.

Norton Clásico 1895. Con una reciente lavada de cara, Norton relanzó uno de los tintos más vigentes de la historia. Desde bodegones a quinchos, desde parrillas a comedores de paso, es una apuesta de suave perfume frutal, paladar con un grip ligero, todo anclado en una acidez media.

Rincón Famoso 2016. Cuando una etiqueta lleva casi nueve décadas rotando en la mesa de los argentinos habla por sí sola. Eso es lo que sucede con Rincón Famoso –lanzada en 1938– que, desde 2016, ajustó un poquito su estilo sin dejar de ser un tinto de estilo López: caoba en color, aromas de crianza y evolución, paladar de frescura media.

Marcus Merlot 2019. Lograr un estilo es todo un desafío. Eso es lo que ofrece Marcus Merlot, que abreva de los tintos de la casa con una pequeña crianza en los toneles de la casa. El resultado es un tinto honesto, con cierto carácter frutal y una boca de elevada frescura y tanicidad moderada. Asadero, que se dice.

San Felipe Cepa Tradicional 2016. Secreto a voces entre conocedores, el Cepas de La Rural, como se lo conoce, ofrece un eslabón perdido entre los nuevos tintos y los clásicos: violáceo, ligeramente frutal, propone un paladar jugoso y con cierto grip. La etiqueta está aggiornada, pero sigue siendo un clásico.

Los modernos

A contar de la década de 2000 empezó a campear en los tintos cotidianos un perfil diferente. Varietales con fruta fresca a madura, cuerpo y frescura moderada, ganó aceptación entre los paladares formados en el mundo de las gaseosas que buscaban intensidad. Entre ellos, estos son los que se ganaron un lugar.

Portillo Malbec 2020. Con uvas del valle de Uco, el destacado de la línea es el Malbec, con una aromática bien fruta, paladar jugoso y de taninos moderados a activos. Tiene dos décadas de vigencia.

Emilia Malbec 2020. Elaborado por Nieto Senetiner, este Malbec apunta a un perfil frutal elevado, con boca jugosa y de frescura media. Los taninos activos le dan relieve.

Elementos Malbec 2020. Lanzado por Bodega El Esteco en 2004, esta línea de varietales ha ido cambiando de foco y estilo hasta encontrar su punto actual: un tinto frutal, de perfil moderado y con paso amplio.

Las Perdices Malbec 2020. La bodega está a punto de cumplir dos décadas y su marca icónica se vende en toda la Argentina. El estilo es de fruta directa, paladar de frescura media y taninos suaves. Jugoso.

Santa Julia Malbec 2020. Lanzada a mediados de la década 1990, Santa Julia es una marca de Familia Zuccardi que tiene vigencia y presencia en toda la argentina. El estilo se ha ido ajustando y hoy ofrece un tinto jovial, de perfume frutal y frescura jugosa.

Cambio de consumo.

Hacia la década de 1990 comenzó un cambio de gusto en el consumidor y en la oferta de las bodegas. Los tintos clásicos, moderados en su sabor, quedaron detrás de los varietales que ganaron la escena y atomizaron el mercado en materia de gustos.

Publicado en la Mañana de Neuquén, 14 de marzo del 2021.

https://www.lmneuquen.com/duelo-tintos-500-5-clasicos-vs-5-modernos-n780248