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domingo, 12 de octubre de 2025

Castel Conegliano. El primer Prosecco argentino desde las Sierras Atlánticas.


Castel Conegliano.

Castel Conegliano. El primer Prosecco argentino desde las Sierras Atlánticas.

Con una historia marcada por las raíces italianas, cepas poco habituales y un terroir único frente al Atlántico, Castel Conegliano se presenta como una de las bodegas más singulares de la flamante región vitivinícola de Mar del Plata.

Desde allí lanza sus líneas Prima Prova (espumantes), Il Pazzo y Primo Spritz, vinos en los que el terruño se expresa de manera fresca, contundente y elegante.

Es un proyecto nuevo y distinto, con particularidades que lo hacen único: se ubica en el partido de General Pueyrredón, a 40 km de Mar del Plata y goza de un clima oceánico que los diferencia mucho de otras regiones.

El proyecto nació para hacer Prosecco, por conexión con las raíces italianas de la familia, que tiene integrantes que también lo hacen en Italia.

La familia Chies está al frente del proyecto, con Melina Chies como representante y Mariano Cerdán en la enología, quien cuenta con experiencia en Chandon y Fin del Mundo. Como asesores acompañan Thomas Stahringer (enología) y Facundo Bonamaizón (agronomía).

Una historia con raíces italianas.

El nombre Castel Conegliano remite a la ciudad natal de los abuelos. “Castel” evoca ese castillo en la colina, una imagen que también inspiró el edificio de la bodega, encastrado en lo alto del viñedo dentro de la sierra.

“Papá no tomaba alcohol hasta los 40 o 50 años y se enamoró del Prosecco, porque no le resultaba agresivo. Los abuelos llegaron de Italia a mediados de 1900 y papá con sus primos (los Kiest y Di Giusto) trajeron los plantines del vivero italiano Racedo", explicó Melina.

Los Chies se propusieron elaborar Prosecco en Argentina, en homenaje a sus raíces. El proyecto arrancó con 14 hectáreas plantadas en 2019: 13 de Glera (una uva poco conocida en Argentina, con el antecedente de que Alfredo roca lo hace como vino tranquilo en San Rafael, Mendoza), una de Pinot Noir y media de Moscato Giallo.

La primera vendimia llegó muy pronto, en 2021, apenas dos años después de la plantación. Ante lo inesperado, montaron una bodega provisoria en un galpón y así elaboraron su primera cosecha. Actualmente la bodega está en terminación estando la parte operativa ya funcionando, con capacidad para 150.000 botellas.

Un terroir oceánico.

La finca se encuentra en Laguna La Brava, partido de General Pueyrredón a 40 km de Mar del Plata (para el INV llamada Paraje La Brava- una zona que se dedica mucho al cultivo de kiwi, palta, papas y girasol. El viñedo alcanza hasta 90 m de altura sobre el nivel del mar, en suelos calcáreos y clima oceánico, muy distinto al del resto de las regiones argentinas.

Tienen instalado un sistema por aspersión de defensa de las heladas y de riego por goteo, aunque tratan de trabajar el viñedo a la manera de secano, utilizando el riego solamente cuando las plantas son pequeñas o cuando las condiciones climáticas lo requieran.

Degustación y primeras etiquetas.

La presentación comenzó con un cóctel que en París llaman “Spritz parisisino, fresco, a base de jugo, licor de saúco, soda y Primo Spritz. Se trata de un espumante Extra Brut método Charmat lungo con 6 meses sobre lías, creado especialmente para coctelería. Es un espumante fresco, con notas de pera y manzana, muy versátil, entre 10,5 y 11º de alcohol.

Prima Prova 2021 Nature: elaborado con Moscato Giallo que aporta tipicidad y dulzura natural, bajo método champenoise, con 24 meses sobre lías. Más clásico y tradicional, se presenta como el primer Prosecco argentino y el primer espumante 100% bonaerense.



Prima Prova es la “primera prueba”, la exploración, el primer paso ante el descubrimiento.

Il Pazzo Pinot Noir 2022. Su nombre significa “el loco” en italiano y responde al perfil experimental que buscaban: levaduras indígenas, 12,5º de alcohol. "Tiene un perfil hippie y experimental, bien de la generación Z, con frescura y bajo alcohol. Queríamos hacer un Pinot Noir del lugar y en Argentina estamos aprendiendo a hacer Pinot", explicaron.

Buen color, fruta roja intensa, nariz excesivamente cargada, con muchas frutas típicas de la Patagonia (casis y ciruela negra) pero algo flaco en boca, por lo que la mitad fue a barricas muy usadas durante 3 meses y lleva casi un año en botellas donde va evolucionando. Es raro, se pasa de salado, y en nariz bastante terroso.

Prima Prova Extra Brut Atlántico.

Prosecco Glera 2023 (método tradicional). Nació por accidente: con 1.000 litros que no entraron en el Charmat, decidieron vinificarlo como champenoise. Fermento durante un mes y luego estuvo sobre lías, realizando la toma de espuma en enero. Estaba aún en estiba y todavía no se había degollado, salvo estas dos botellas que se trajeron para la degustación.



La Glera es sutil, dedicada, con notas a pera y manzana. Muy versátil para cualquier momento del día, con picadas, quesos o pizzas. Fácil de beber.

Tratamos de no caer en la fórmula y hacer cosas distintas. El color de la etiqueta es porque hay muchas rocas en la zona.


Un proyecto que recién empieza.

La bodega aún no abre al turismo, aunque su cercanía con Mar del Plata la convierte en un polo atractivo para el futuro. La idea de elaborar un Asti argentino también está en carpeta, confirmando que este proyecto está en plena exploración.

“Prima Prova significa la primera prueba”, explican desde la bodega. Y eso son hoy: vinos que no buscan fórmulas repetidas, sino caminos nuevos para un terroir que recién empieza a escribirse en la historia del vino argentino.

https://angelyvino.blogspot.com/2025/10/castel-conegliano.html

Imágenes: Ángel y vino blogspot.

https://angelyvino.blogspot.com/


viernes, 17 de marzo de 2023

LOS VINOS OCEÁNICOS NADAN HASTA HACER PIE EN LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES.

 


En 10 años, pasaron de ser una rareza a una realidad consolidada. La incidencia del clima en los estilos de estas etiquetas con aire de mar.

Por Joaquín HIDALGO.

Publicado en Vinómanos.

Hace una década los vinos de la costa atlántica eran una suerte de quimera. Había, sí, algunos productores que tenían lunares de vides en áreas de influencia marítima entre la desembocadura del Río Negro y el área de Bahía Blanca. Pero la idea de una producción sostenida de vinos a pocos kilómetros del mar sonaba más a una fantasía que a una realidad.

Hoy el escenario es muy diferente. En particular para la provincia de Buenos Aires, donde un puñado de bodegas le pone sabor fresco al rocío de las olas. A la marecía, como le llaman los portugueses a ese spray con un sentido más delicado.

Es que entre el extremo sur de la provincia y el Partido de la Costa se afianzó un pequeño pero interesante polo de bodegas productoras entre las que Trapiche Costa & Pampa lleva la voz cantante, seguida de Castel ConeglianoPuerta del AbraAl Este Bodega Saldungaray, por mencionar los más destacadas.

Hay, además, algunos lunares de viña en el triángulo que forman Coronel Pringles, Bahía Blanca y Samborombón.

Vinos oceánicos de Buenos Aires: de experimento a negocio.

Trapiche Costa & Pampa elabora este año su vendimia número 11 y la superficie cultivada con viña asciende a 32 hectáreas en Chapadmalal.

Lo que pudo ser un sueño de unos locos allá por 2008, cuando comenzaron los primeros ensayos, hoy es un plan completo que recibe visitantes a diario, elabora 150 mil litros de vino al año y se queda sin nada antes de que promedie el año cada temporada.

Plantado originalmente con Pinot Noir, Sauvignon Blanc y Chardonnay, en los últimos años expandieron los horizontes con otras uvas que miran al mar. Destacan por lejos las variedades gallegas como Albariño y Mencía (esta última aún no está en producción), aunque también ofrece algo de Riesling.

El proyecto de Trapiche Costa & Pampa, primero viñedo experimental y desde 2013 una bodega en toda ley, terminó de darle fuerza a una movida que estaba dispersa en la provincia de Buenos Aires.

A la fecha es una parada indiscutible de quienes visitan La Feliz, ya que ofrece degustaciones y picadas en un entorno tan verde como insospechado, a 8 kilómetros del mar.

Vinos distintos.

Es que la zona, además de húmeda, es ventosa y fría. Se trata de un clima que determina un estilo singular de vinos.

De ese mismo plan se nutren en diferente medida Castel Conegliano y Puerta del Abra. El primero está ubicado en Sierra de Los Padres, enfocado en hacer Glera, la variedad del Véneto, en espumosos de perfume y sabor vibrante.

Puerta del Abra, por su parte, se encuentra en el paraje homónimo de Balcarce y ofrece un parque más amplio de variedades en el que a las blancas mencionadas hay que sumarle Cabernet Franc, Bonarda y Tannat. Albariño y Riesling es donde destaca.

El caso de Al Este y Saldungaray es diferente. Enfocados sobre todo en vinos tintos, la primera elabora un Malbec de la localidad de Médanos, sobre suelos de arena en el área lindante a Bahía Blanca, mientras que la segunda ofrece una parada al sur de Sierra de la Ventana con foco en un Cabernet Franc ligero.

Entre los lunares que están abriendo el juego, sin embargo, en el triángulo del sur de la provincia de Buenos Aires, destacan las uvas de Myl Colores, en los faldeos de la sierra del Pillahuínco en Coronel Pringles.

Ellos cultivan Pinot Noir para base de espumantes que embotellan bajo el nombre de Myl Colores y, con esas uvas, un productor de Bahía Blanca, Martín Abenel, elabora Pianot Noir (sic) mientras espera que su propio viñedo dé frutos en Punta Alta. En Tandil, Cordón Blanco apuesta por el Sauvignon Blanc.

El clima, estilos y maridaje.

Como la humedad y el clima frío del Atlántico determinan un bulbo que se extiende tierra adentro donde dominan esas condiciones, los viñedos que crecen en ese ambiente tienen uvas que están en las antípodas del resto del país.

Conservan una elevada acidez debido al frío, resultan menos concentrados por los suelos y las lluvias frecuentes y a la vez perfilan aromas de hierbas y frutas frescas –en particular los blancos– por lo que resultan delgados y vibrantes. Algo difícil de conseguir en el desierto del oeste.

Así, se produce la magia del maridaje local. A las consabidas rabas, se le suman los pescados, desde merluza a mero, de chernia a palometas. Las comidas de mar tienen brillo propio con este estilo de vinos blancos.

Buena muestra de ello son Costa & Pampa Sauvignon Blanc y Albariño, ambos 2021, y también Insólito Albariño 2021 y el rosado Vino de Flor Pinot Noir 2022, por mencionar algunos de los más ricos.

Publicado en Vinómanos.

https://vinomanos.com/2023/03/vinos-oceanicos-de-buenos-aires/


lunes, 13 de marzo de 2023

La ruta del vino en Buenos Aires: seis bodegas para descubrir.

 


La ruta del vino en Buenos Aires: seis bodegas para descubrir.

El incipiente desarrollo vitícola bonaerense cuenta con varios proyectos que ofrecen otra versión de la vitivinicultura argentina.

Aunque pensar en vino en Argentina nos lleve al oeste y las zonas montañosas y serranas del país, de un tiempo a esta parte la vitivinicultura nacional ha presentando una gran diversificación, dando lugar a nuevas regiones, con presencia de viñedos en 18 de las 23 provincias. En este contexto, una de las zonas de mayor proliferación de proyectos ha sido Buenos Aires, donde hoy podemos hablar de una ruta del vino con al menos seis proyectos.

Si vamos a los números, de acuerdo a las más recientes estadísticas disponibles en el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), de las 211.099 hectáreas distribuidas en 23.278 viñedos con las que cerró el 2021, el 70,6% se concentró en Mendoza, mientras que San Juan se llevó el 20,7%. Detrás vienen La Rioja con 3,6%, Salta con un 1,7% del total, Catamarca con 1,3%, Neuquén alcanzando el 0,8% y Río Negro con 0,7%. En estas siete provincias se divide el 99,4% de toda la producción argentina, dejando un 0,6% que se divide entre La Pampa, Córdoba, Buenos Aires, Tucumán, San Luis, Chubut, Entre Ríos, Jujuy, Misiones, Santiago del Estero y Santa Fe.

Si nos centramos en los viñedos bonaerenses, entre 2010 y 2021, el crecimiento de la superficie cultivada creció en un 201,6%, pasando de 54 hectáreas a 162 hasta ese año, un número que continuó creciendo en 2022. Sin embargo, este número apenas representa el 0,08% del país y los 52 viñedos que hay en toda la provincia son apenas el 0,2% del total nacional.

Pero ese centenar de hectáreas alcanza para mostrar otra cara de los vinos argentinos, con una gran preponderancia de varietales blancos y con viñedos que se despliegan en paisajes bien diversos, influenciados por la llanura, los médanos, las sierras y el mar Atlántico a solo unos kilómetros de distancia de algunos proyectos.

Costa & Pampa – Chapadmalal.

La bodega costera de Trapiche, del Grupo Peñaflor, se ha convertido en toda una referencia de la vitivinicultura bonaerense. Ubicada en las dunas de Chapadmalal, rodeada por amplios campos que concluyen en el Océano Atlántico, a seis kilómetros de la costa marina y a solo 30 minutos de Mar del Plata, está abierta a las visitas, degustaciones y otras actividades relacionadas con el mundo del vino para mayores de 18 años.

De la mano de Ezequiel Ortego, el enólogo mendocino que desde 2014 comanda el proyecto, Costa & Pampa ha logrado notoriedad en la escena nacional de la mano de sus vinos blancos, marcados por la influencia de los vientos marinos y la humedad. Con el Albariño como uno de sus varietales más destacados, en sus 27 hectáreas propias de producción han también experimentado con variedades como el Pinot blanc, el Austramio o Gewürztraminer, además de tener Sauvignon Blanc, Riesling y Pinot Noir.

Castel Conegliano - El Boquerón.

Se trata de uno de los proyectos más noveles de la provincia de Buenos Aires, también cercano a Mar del Plata, ubicado entre las sierras del sur y con una importante influencia de los vientos de la costa atlántica, lo que genera un terroir inusual en el que han plantado varietales como Prosecco, Pinot Noir, y Moscato Giallo, todos para honrar la tradición italiana de la familia.

En la parte enológica, el responsable es Tomas Stahringer, quien es el fundador de Vinyes Ocults de Mendoza. Especialistas en las burbujas, entre sus vinos denominados Prima Prova, de la primera vendimia de 2021, se destacan el Espumante de uva Prosecco, al mejor estilo de la famosa DOC italiana, y el Moscato Giallo, un homenaje al Asti del país tano, elaborado por método champenoise.

Bodega Saldungaray - Sierra de la Ventana.

A pocos minutos de Bahía Blanca, encontramos Bodega Saldungaray, una de las primeras en buscar en el este del país un nuevo lugar para hacer vino. Durante todo el año, de jueves a domingo y feriados se pueden realizar visitas por sus viñedos y el establecimiento y degustaciones de sus vinos.

Este proyecto cuenta con siete etiquetas que comercializan en la misma bodega, restaurantes y a través de la web. En el lugar también es posible encontrar frutales, a partir de los cuales se elaboran mermeladas, una línea de cremas humectantes producidas con aceite de semilla de uva y fragancias.

Fue en el año 2003 que comenzaron su viñedo con ocho variedades y en 2007 concretaron la construcción de la bodega, donde elaboran blancos, tintos y rosados a partir de Sauvignon Blanc, Chardonnay, Malbec, Tempranillo, Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Cabernet Franc y Merlot.

Cordón Blanco – Tandil.

Ubicada a 356 km de la Ciudad de Buenos Aires, en 2008 nació Cordón Blanco, una bodega familiar liderada por los hermanos Valeria, Mariano y Matías que está emplazada en dos tipos suelo serrano cuyo nombre remite a las piedras de cuarzo que se encuentran en la zona. En sus viñedos conocidos como Don Bosco y La Helena es posible encontrar variedades como Cabernet Franc, Merlot, Sauvignon Blanc, Syrah, Carmenere, entre otras.

Las instalaciones de Don Bosco, que complementan al sur de la ciudad los paisajes característicos de la zona y la típica producción de embutidos, están abiertas al público en época vacacional, donde reciben grupos de entre 5 a 30 personas los fines de semana, con una degustación de los vinos incluida.

AlEste Bodega & Viñedos – Médanos.

También muy cerca de Sierra de la Ventana y Bahía Blanca se encuentra esta alternativa que es la primera bodega de la provincia de Buenos Aires que fue fundada en el año 2000. En ese momento, Daniel Di Nucci, el propietario del proyecto, implantó 1,5 hectáreas con Malbec, Tannat, Merlot, Syrah, Tempranillo, Cabernet Sauvignon, Petit Verdot y Chardonnay. Para 2003, el éxito de esa primera experiencia lo llevó a aumentar la producción con la adquisición de otras 40 hectáreas y la construcción de la bodega, con la especialización en Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot y Tannat en los tintos y el Chardonnay y Sauvignon Blanc en los blancos.

Los visitantes pueden recorrer las instalaciones, hacer degustaciones y adquirir algunas botellas de vinos de lunes a sábados. Una de las alternativas de la propuesta enoturística de AlEste Bodega & Viñedos es crear tu propio vino personalizado.

Finca Don Atilio / Bodega Uribelarrea - Paraje La Noria.

A solo 88 kilómetros de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se emplaza el proyecto más cercano a la metrópolis. Está ubicado en el partido de Cañuelas y su historia comenzó en 2010 cuando su dueño, Horacio Spinazzola, decidió plantar vides en un predio cercano al paso de la ruta nacional 205 y a 10 kilómetros del pueblo de Uribelarrea, en la mismo latitud en la que se desarrolla la producción vitivinícola de Uruguay.

Con el Tannat como su varietal más destacado (se lleva alrededor del 98% del viñedo), en sus dos hectáreas también cuentan con otras como Chardonnay, Sauvignon Blanc, Marselan, Pinot Noir, Merlot y Syrah. En lo enoturístico ofrecen visitas guiadas para conocer todos los procesos de producción y concluyen con una degustación de los vinos, acompañados de quesos y fiambres.

Por Sol Devia.

Domingo, 12 de marzo de 2023.

PUBLICADO EN GUARDA 14 DEL DIARIO LOS ANDES.

https://www.guarda14.com/noticias/la-ruta-del-vino-en-buenos-aires-seis-bodegas-para-descubrir/

miércoles, 22 de febrero de 2023

Vinos oceánicos, la nueva opción en Buenos Aires.

 

Por Joaquín HIDALGO.

Un puñado de bodegas productoras afianzó un interesante polo y le pone un sabor fresco al rocío de las olas. En esta nota, te contamos de qué se trata.

Hace una década los vinos de la costa atlántica eran una suerte de quimera. Había, sí, algunos productores que tenían lunares de vides en áreas de influencia marítima entre la desembocadura del Río Negro y el área de Bahía Blanca. Pero la idea de una producción sostenida de vinos a pocos kilómetros del mar sonaba más a una fantasía que a una realidad.
Hoy el escenario es muy diferente. En particular para la provincia de Buenos Aires, donde un puñado de bodegas le pone sabor fresco al rocío de las olas –a la marecía, como le llaman los portugueses a ese spray con un sentido más delicado–. Es que entre el extremo sur de la provincia y el Partido de la costa se afianzó un pequeño pero interesante polo de bodegas productoras entre las que Trapiche Costa & Pampa lleva la voz cantante, seguido de Castel Conegliano, Puerta del Abra, Al Este y Bodega Saldungaray, por mencionar los más destacados. Hay, sin embargo, algunos lunares de viña en el triángulo que forman Coronel Pringles, Bahía Blanca y Samborombón.

Los productores.

Trapiche Costa & Pampa elabora este año su vendimia número 11 y la superficie cultivada con viña asciende a 32 hectáreas en Chapadmalal. Lo que pudo ser un sueño de unos locos allá por 2008, cuando comenzaron los primeros ensayos, hoy es un plan completo que recibe visitantes a diario y que elabora 150 mil litros de vino al año y se queda sin nada antes de que promedie el año cada temporada.

Plantado originalmente con Pinot Noir, Sauvignon Blanc y Chardonnay, en los últimos años expandieron los horizontes con otras uvas que miran al mar. Destacan por lejos las variedades gallegas como Albariño y Mencía (esta última aún no está en producción), aunque también ofrece algo de Riesling. Es que la zona, además de húmeda, es ventosa y fría. Un clima que determina un estilo singular de vinos.

De ese mismo plan se nutren en diferente medida Castel Conegliano y Puerta del Abra. EL primero está ubicado en Sierra de Los Padres, enfocado en hacer Glera, la variedad del Véneto, en espumosos de perfume y sabor vibrante. Puerta del Abra, por su parte, se encuentra en el paraje homónimo de Balcarce y ofrece un parque más amplio de variedades donde a las blancas mencionadas hay que sumarle Cabernet Franc, Bonarda y Tannat. Albariño y Riesling es donde destaca.

El caso de Al Este y Salgungaray es diferente. Enfocados sobre todo en vinos tintos, la primera elabora un Malbec de la localidad de Médanos, sobre suelos de arena en el área lindante a Bahía Blanca, mientras que la segunda ofrece una parada al sur de Sierra de la Ventana con foco en un Cabernet Franc ligero.

Entre los lunares que están abriendo el juego, sin embargo, en el triángulo del sur de la provincia de Buenos Aires, destacan las uvas de Myl Colores, en los faldeos de la sierra del Pillahuínco en Coronel Pringules. Ellos cultivan Pinot Noir para base espumantes que embotellan bajo el nombre de Myl Colores y, con esas uvas, elabora Pianot Noir (sic) un productor de Bahía Blanca, Martín Abenel, mientras espera que su propio viñedo de frutos en Punta Alta. En Tandil, Cordón Blanco apuesta por el Sauvignon Blanc.

El clima, estilos y maridaje.

Como la humedad y el clima frío del Atlántico determinan un bulbo que se extiende tierra adentro donde dominan esas condiciones, los viñedos que crecen dentro de ese ambiente tiene uvas que están en las antípodas del resto del país. Conservan una elevada acidez debido al frío, resultan menos concentrados por los suelos y las lluvias frecuentes y a la vez perfilan aromas de hierbas y frutas frescas –en particular los blancos– de forma que resultan delgados y vibrantes. Algo difícil de conseguir en el desierto del oeste.

Así, se produce la magia del maridaje local. A las consabidas rabas, se le suman los pescados, desde merluza a mero, de chernia a palometas, las comidas de mar tienen brillo propio con este estilo de vinos blancos. Buena muestra de ello son Costa & Pampa Sauvignon Blanc y Albariño, ambos 2021, también Insólito Albariño 2021 y el rosado Vino de Flor Pinot Noir 2022 por mencionar algunos de los más ricos.

El proyecto de Trapiche Costa & Pampa, plantado en Chapadmalal primero como un viñedo experimental y luego, desde 2013, como una bodega en toda ley, terminó de darle fuerza a una movida que estaba dispersa en la provincia de Buenos Aires. A la fecha es una parada indiscutible de quienes visitan La Feliz, ya que ofrece degustaciones y picadas en un entorno tan verde como insospechado, a 8 kilómetros del mar.

PUBLICADO EN DIARIO "LA MAÑANA DEL NEUQUÉN".

Domingo 19 de febrero del 2023.

https://www.lmneuquen.com/vinos-oceanicos-la-nueva-opcion-buenos-aires-n996016

domingo, 10 de julio de 2022

BLANCOS Y ESPUMANTES DE ACÁ NOMÁS: LOS VINOS BONAERENSES QUE REVIVEN UNA TRADICIÓN.


BLANCOS Y ESPUMANTES DE ACÁ NOMÁS: LOS VINOS BONAERENSES QUE REVIVEN UNA TRADICIÓN.

La pampa tiene el ombú (en realidad el caldén), pero también uvas con las que 11 bodegas hacen sus etiquetas. Mirá con qué sorpresas te podés encontrar al descorchar.

POR JOAQUÍN HIDALGO.

Publicado en Vinómanos.

Hace poco más de una década, cuando probé los incipientes vinos bonaerenses, esos vinos del sur de la provincia de Buenos Aires, la intriga era doble: por un lado, ¿qué motivaba a algunas personas a plantar viña en la pampa húmeda?; por otro, ¿qué clases de vinos podrían llegar a hacer en un mercado dominado por una oferta continental y desértica?

De las dos preguntas, la segunda se responde hoy con bastante claridad. Sobre 11 bodegas elaborando las 159 hectáreas de la provincia, repartidas en 48 viñedos según la información del Instituto Nacional de Vitivinicultura, casi todas tienen algún vino con alcance comercial en un área razonable de la provincia. 

Entre ellas hay que discriminar las que no son viníferas –no porque no se pueda hacer vino, sino que juegan un partido propio– que son unas 25 hectáreas de Isabella, la variedad más plantada.

Es que en la zona de Berisso, a orillas del Río de La Plata, hay una tradición de elaborar vinos con esta uva nativa de América, famosa por su sabor exótico. Las 25 hectáreas se salvaron de la erradicación de 1934 (de la que te explicamos más abajo, seguí leyendo) porque para la ley no eran uvas viníferas. Así pervive lo que se conoce como “vino de la costa”.

Pero las hectáreas que siguen dan el tono de lo que se puede beber entre los vinos bonaerenses: 20 de Sauvignon Blanc, 20 de Chardonnay, 7 de Glera, 3 de Riesling, 2 de Albariño y 1 de Moscato Giallo, todo ello entre las blancas. Es decir, unas 53 en total. 

De las tintas, la más plantada es Pinot Noir, con 14 hectáreas, seguida por 12 de Malbec, 12 de Merlot, 12 de Cabernet Sauvignon, 10 de Tannat, 8 de Cabernet Franc, 2 de Barbera y con 1 hectárea cada una siguen Sangiovese, Bonarda y Syrah. Suman 73, a las que se agregan otras 8 en parcelas ínfimas y dispersas.

Así tirados, los números dicen menos que las botellas. Pero hay que prestarle atención a una cosa. Por un lado, el 40% de las variedades son blancas. Eso, si no metemos el Pinot Noir que sirve para hacer burbujas, con lo que la base para vinos blancos y espumantes alcanza el 50% de la superficie.

Estas cifras convierten a la provincia de Buenos Aires en un caso único para la Argentina: produce blancos y espumosos oceánicos con la mitad de sus uvas, mientras que con la otra mitad explora un terreno casi desconocido, el de los tintos de influencia oceánica.

De hecho, al menos dos de los productores ponen foco en burbujas: el conocido ya Costa & Pampa, que pertenece a Trapiche y es pionero en el partido de General Pueyrredón desde 2008, al que se suma ahora Castel Conegliano, de la familia Chies, con primera vendimia en 2021. 

Si los primeros están enfocados en método tradicional, Castel elabora Prosecco con acento italiano, lo que explica que entre las blancas estén Glera y Moscato Giallo (uvas que forman este estilo).

Otros proyectos ponen un pie en las burbujas, aunque menos ambiciosos. Se trata de Myl Colores en Pringles, y Puerta del Abra en Balcarce. Este último además ofrece Riesling y Albariño, las dos blancas, en una vertiente similar a Costa & Pampa que produce Sauvignon Blanc y Chardonnay. 

A ellos se suma Cordón Blanco, que elabora Sauvignon Blanc en Tandil. Es en este terreno donde queda muy claro que los productores de Buenos Aires tienen un camino propio por recorrer, con blancos que no se pueden conseguir en ningún otro lado del país, justo en un momento en que los blancos parecen volver a las mesas.

Vinos bonaerenses: los tintos oceánicos.

La movida de los productores bonaerenses nació al amparo del éxito tinto en Argentina, lo que explica que los primeros productores apostaron por estos vinos. Pionero en la elaboración de Malbec en el sur de Buenos Aires, Bodega Aleste, en Médanos, plantó y se destacó con Tannat y Malbec. Corría el año 2000.

Detrás de este primer empujón vinieron otros productores. Cerros Colorados y Bodega Saldungaray en Sierra de La Ventana; luego, entre los partidos de Torquinst, Saavedra, Tandil y Tres Arroyos aparecieron algunos lunares de viña que fueron abriéndose paso. 

En paralelo, en el norte de la provincia volvían a la vida algunos viñedos en torno a Campana, como Bodega Gamboa, o Antípodas, en Junín.

Los tintos ofrecen una paleta gustativa en la vereda opuesta a Cuyo, por ejemplo. Como el clima es húmedo, carecen de concentración, pero ganan en frescura y frutas vívidas, con taninos reactivos. En estilo más bordelés, si se quiere.

Resta contestar aquella primera pregunta de 2010: qué motiva a estos productores a hacer sus vinos. La respuesta tiene un matiz histórico. En la provincia de Buenos Aires se hicieron vinos hasta la prohibición de plantar viñas en 1934, que favoreció a Cuyo, lo que acabó con un rico patrimonio. Recuperar esa historia es una posible respuesta. 

La otra es la que ofrece Martín Abenel, un loco apasionado del vino que desde Bahía Blanca y en el garaje de su casa elabora SanteVins desde 2013. ¿Qué lo mueve? La emoción de hacer vino con sus manos. Empezó con 13 botellas y hoy elabora varios estilos posibles, de los que hace 3.000, lo que lo convierte en un productor artesanal para la ley. 

Con más o con menos dinero en los bolsillos, todos quienes plantan y elaboran en Buenos Aires se mueven tras el encanto de la misma magia. ¡Salud vinos bonaerenses!

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2022/07/vinos-bonaerenses/