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lunes, 4 de agosto de 2025

Hubo cumbre de bodegueros en Roca y Marcelo Miras fue proclamado presidente de la Asociación Ruta del Vino Río Negro Norpatagonia.

 


La "Ruta del Vino" renovó autoridades con una sobremesa cargada de datos.

Hubo cumbre de bodegueros en Roca y Marcelo Miras fue proclamado presidente de la Asociación Ruta del Vino Río Negro Norpatagonia. Se generaron interesantes intercambios.

Marcelo Miras, Juan Garabito, Carlos Banacloy, Guillermo Barzi Canale y Norberto Ghirardelli.

La Asociación Ruta del Vino Río Negro Norpatagonia, que reúne a 13 bodegas de Río Negro y Neuquén, renovó en la noche del miércoles su comisión directiva, en medio de reconocimientos a los impulsores del enoturismo y a quienes, con persistencia, abrieron nuevos mercados. Se anunció, en un encuentro que se realizó en Bodegas Canale, que el nuevo presidente de la entidad será Marcelo Miras, quien posee una bodega en Mainqué.

Esta organización con el tiempo se fue sumando nuevos jugadores, como bodega Trina, de Río Colorado, con su restaurant y sus dormis que balconean al río Colorado, o la bodega Rivera del Cuarzo, que planta sus variedades en los faldeos de rojas bardas al sur del puente de Valle Azul.

Entre los homenajeados estuvieron Norberto Ghirardelli, por sus 20 años al frente de la entidad, cuando resolvieron hacer algo más, además de vinos y espumantes. Juan Garabito, ex gerente de Canale, también recibió una distinción porque, entre otras cosas, colaboró en abrir el mercado de Bariloche a los vinos del Alto Valle. Recordó que “le metimos mucha garra, porque al comienzo nadie nos daba mucha bolilla”, y lanzó el desafío: “Todavía tenemos mucho por trabajar porque tenemos un lugar con un clima único”.

Miras comentó algunos proyectos para mejorar el vínculo entre los amantes del vino de las ciudades de la región con las bodegas, que tienen atractivos diversos, algunas con restaurantes, otras con una atención familiar personalizada y productos caseros.

“Fue un gobierno autocrático de 20 años”, bromeó Ghirardelli al recibir un reconocimiento de manos del Ministro de Desarrollo Territorial, Carlos Banacloy, quien resaltó que “fue muy importante que ustedes hayan visto en aquel entonces el potencial turístico de nuestras bodegas y de toda la región”.

Los bodegueros para afianzar la propuesta turística avanzaron las degustaciones en entornos agrestes, como las que se hacen en el Valle de la Luna Rojo, en los atardeceres de verano, o aquellas que se hacen en las costas del río Negro en Valle Azul.

Entre los asistentes, además de los ya nombrados, se encontraban los dueños de casa, Lucrecia y Guillermo Barzi Canale, Gustavo Favretto de bodega Favretto de Regina, Ezequiel Naumiec de Trina (Río Colorado), Ana Viola de bodega Malma de Neuquén, y Ana Gennari de Fernández Oro.

De sobremesa.

La reunión, que comenzó sobre las 19,30 en el museo Canale, sirvió para un encuentro personal entre todos los bodegueros luego de tantas reuniones virtuales, y en los distintos grupos, se abordaron los temas comunes y que demandan una especial atención. El intercambio se dio al momento de la degustación (cada bodeguero llevó 2 o 3 botellas), y mientras pasaban algunas bandejas con empanadas caseras. Fritas y de horno.

Uno de los puntos álgidos para la industria vitivinícola regional es el uso de la marca Patagonia, que llegó a tribunales internacionales a partir de un reclamo de exclusividad efectuado por el poderoso grupo chileno Concha y Toro.

Las bodegas patagónicas se encuentran en un proceso de consolidar su identidad y poner en valor que procesan sus propias uvas, “cosa que no todos podrían demostrar”, acotó uno de los asistentes.

No dejó de asombrar que una bodega regional ya se abastece en un 80% de energía renovable, luego de haber cubierto los techos de los galpones de paneles solares.

Popurrí vitícola.

El año, en términos comerciales, no es el mejor. Coincidieron que “se sobrevive” con un mercado interno restringido. De todos modos, algunos con acceso a mercados del exterior, comentaron algunas inversiones.

También aparecieron etiquetas nuevas a parir de una modalidad que va ganando terreno: Dueños de viñedos que lanzaron etiquetas propias, pero que vinifican en algunas de las bodegas ya consolidadas.

Entre las mesas se hicieron notar algunas jóvenes mujeres estudiantes de enología, alguna ya tomando las riendas de un emprendimiento familiar.

También se analizaron cuestiones ambientales, como la huella ambiental y el impacto que tiene el uso de determinadas botellas para envasar los vinos. Hay botellas que llegan a pesar casi 1 kilo, y otras de 500 gramos. “Si tengo mi chacra certificada como orgánica, no es muy coherente que use botellas tan pesadas”, reflexionó un bodeguero que planea hacer un cambio de envases.

La forma convexa, que tiene la base de ciertas botellas en la parte inferior (culo hundido), tiene diversas explicaciones. Un veterano de los barriles explicó que era para evitar que, al servir, el vino viaje por la botella y rebote, ocasionando salpicaduras. Lo cierto es que ese hundimiento se llama 'picada', y surgió en el siglo XVIII cuando se generalizó el uso de botellas de vidrio para conservar el vino. En aquel entonces, la fabricación de las botellas era artesanal y hacerlas con el fondo liso resultaba muy difícil a los sopladores de vidrio.


*** Publicado en Más Producción de La Mañana de Neuquén.

Imágenes del mismo medio.

https://masp.lmneuquen.com/vitivinicultura/la-ruta-del-vino-renovo-autoridades-una-sobremesa-cargada-datos-n1202142

31/7/2025.

miércoles, 15 de enero de 2025

Bodega Walter Bressia. Conociendo Bodega Walter Bressia.

 

Conociendo Bodega Walter Bressia.

A punto de cumplir 20 años visitamos su bodega.

En el marco de mi habitual viaje anual a Mendoza con el colega Nicolás Orsini, para visitar bodegas de manera completamente independiente, fuimos un mediodía a conocer la de uno de nuestros más destacados enólogos: Walter Bressia.

Inicialmente fuimos recibidos en la sala de recepción por la sommelier Eliana Cinquegrano, quien nos alcanzó enseguida una copa de espumante para refrescar la boca. Era algo indispensable en un día en que el caliente viento Zonda soplaba tan fuerte, que hacía vibrar los techos de la recepción y doblarse los álamos que circundan la bodega.

En la finca donde ésta se encuentra no hay viñedos propios, ya que el espacio no alcanza, pero lo subsanaron comprando en 2020 otra finca a la que llaman Marita Teresa (nombre de la esposa de Walter). Se trata de un viñedo de 10 hectáreas, principalmente Malbec, de donde surgen las uvas para su vino con Denominación de Origen Controlada Distrito Agrelo, que salió en 2023.

Luego comenzamos a recorrer las instalaciones, comenzando por las dos salas de tanques: una de 2005 y otra que se agregó más tarde. La simple recorrida permite darse cuenta que la bodega no ha parado de crecer en los últimos años, ya que prácticamente no queda espacio sin ocupar.

Poseen tres cubas de roble, cuatro tanques de acero inoxidable con sistema denominado "air mixing", que se utiliza para hacer remontajes automáticos, dos tanques en forma de huevo de acero inoxidable de 2.500 Litros, cuatro huevos de PVC y cuatro cubas de roble Garbelotto de 5.000 Litros.

Hay tres cavas de guarda, y visitamos la que se utiliza para los vinos de alta gama, llamada Cava del Ángel en honor a un hijo que falleció de chico y que representa el símbolo de la familia unida. Allí se guarda el vino que conforma el Lágrima Canela blanco y el Profundo, con varios fudres y barricas.

Cabe destacar que, si bien lleva su nombre, hoy en día la bodega es un proyecto enteramente familiar, ya que en un momento Walter reunió a sus cuatro hijos y les propuso que se sumen:

Marita es administradora de empresas y se dedica al comercialización, exportaciones e inició el proyecto de hospitalidad.

Antonella, es licenciada en enología.

Gastón es ingeniero agrónomo y se dedica al área de fincas, trabajando en la innovación tecnológica y el contacto con los productores.

Álvaro está gerenciando un nuevo proyecto en Jujuy.

Matías, el marido de Marita, lleva el comercio interior.

Marita Teresa, esposa de Walter, realiza el paisajismo y decoración de la bodega.

Delia, hermana mayor de Walter, fue la primera en acompañarlo desde la parte administrativa y aún lo hace, con 83 años.

Walter es enólogo, pero aclara que a diferencia de muchas bodegas tradicionales familiares de Mendoza, él es primera generación. Su abuelo paterno tuvo una finca, pero no la trabajó porque se desempeñaba en Gas del Estado.

La historia nos la contó Walter de primera mano: se había recibido en el Liceo Agrícola, con orientación enología, pero quería estudiar medicina, para lo cual rindió examen de ingreso en la facultad. Lo hizo bien pero, por los cupos, no pudo ingresar, lo que lo obligaba a ir a estudiar a Córdoba o a Tucumán. Lamentablemente, esto no compatibilizaba con su situación familiar por entonces: su madre había fallecido recientemente y no quiso dejar a su padre solo, con sus tres hermanas.

Además, ya estaba de novio con Marita, por lo que decidió no quedarse un año sin hacer nada y entró a trabajar, en 1977, a Boero Nápoli y Cía., una bodega de una familia de Rosario que hacían muy buenos vinos tintos. Allí pegó onda con el encargado de la bodega y el encargado de las fincas de Ugarteche y Tupungato, don Luis Romani, dando inicio a una impresionante carrera.

Estuvo un año, y en 1978 (un 15 de febrero, recuerda con precisión), por intermedio de un asesor que trabajaba para Adriano Senetiner le surgió la posibilidad de ir a la bodega Nieto Senetiner. Allí "cuidaba a los toneles como a mi familia", rememora.

Luego de un paso estelar por Nieto Senetiner, cuando Adriano la vendió se asociaron para la posterior fundación de bodega Viniterra donde estuvo hasta 2003 y realizó grandes y exitosos vinos, dando inicio a la bodega que lleva su nombre.

"La primera uva que empecé a trabajar fue un Chenin que iba a Santa Isabel y que es la misma finca que ahora compramos una parte. Estuve 20 años en Nieto Senetiner, donde tuve todo mi desarrollo como profesional, incluyendo prácticas en Francia e Italia y en Napa Valley. Viniterra se inicia en 1996 junto con Adriano Sentiner, hasta 2003, pero para el año 2001 ya había empezado a hacer el vino Brescia Profundo, en la bodega de un amigo".

Los primeros vinos se elaboraron en un par de bodegas distintas, pero en 2003 compra la finca, en marzo del 2004 escritura y se empieza a construir el primer cuerpo de la bodega, que se inaugura el año 2005, junto con la primera vendimia.

"Tengo fudres desde hace 12 años, con una de las cavas de fudres más grandes de la Argentina, totalizando 26 unidades", detalla Walter.

Pero Walter no es el típico enólogo al que le cuesta salir de la bodega: tomó por primera vez el cargo de director de Bodegas de Argentina en 1981 representando a Nieto Senetiner (Adriano Senetiner fue presidente del Centro de Bodegueros dos veces): “dije que sí porque no me pesaba el cargo”, afirma. También hizo el mandato 2015 - 2019 y lo volvió a ocupar desde 2023 hasta ahora.

Sus proyectos no se detienen y desde hace poco ha incursionado con "Sueños de la Quebrada" en Purmamarca: se trata de una finca de 30 hectáreas ubicada a 2.000 msnm, con 5 hectáreas plantadas, pero que aún no dieron fruto y  de dónde está por salir el vino Sangre de Tintas 2024, elaborado en un principio con uvas compradas a sus vecinos de Bodega Kindgard.

"Nunca pensé que iba a terminar teniendo un proyecto en Jujuy. Un amigo que tenía un socio allá me empezó a entusiasmar para hacer algo los tres. La única forma que entraría sería como socio y en partes iguales", explica.

Operan, además, un club de vinos con más de 2.000 socios, para el que incluso importan los vinos de Juan Gil de Jumilla, Murcia, España.


En la próxima nota te contaremos también con bastante detalle todos los variados vinos que elaboran, los que se han ganado un merecido reconocimiento en el mercado argentino e internacional.

Ad astra per aspera: a las estrellas con sacrificio, 2021; reza el escudo familiar que lucen con orgullo en las paredes de la bodega de esta nueva dinastía vitivinícola. 

 *** Publicado en blogspot Ángel y Vino.

https://angelyvino.blogspot.com/2025/01/bodega-walter-bressia.html

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sábado, 4 de enero de 2025

SEMILLÓN: DE PROMETEDOR ACTOR DE REPARTO A PROTAGONISTA EN EL MERCADO DE LOS VINOS BLANCOS.


SEMILLÓN: DE PROMETEDOR ACTOR DE REPARTO A PROTAGONISTA EN EL MERCADO DE LOS VINOS BLANCOS.

Después de mantenerse entre bambalinas durante mucho tiempo, sale a escena, destaca y enamora. Acá te damos el programa completo para que sepas con qué elenco disfrutar de la obra y aplaudir de pie.

Por Joaquín HIDALGO.

Vinómanos.

En el campo de los vinos blancos los consumidores reconocen un puñado de variedades. Si hacemos un ejercicio honesto y nombramos las tres que primero nos vienen a la cabeza, lo más probable es que sean Chardonnay, Sauvignon Blanc y Torrontés. 

Sin embargo, entre las estrellas de los vinos blancos argentinos el Semillón tiene sobrado mérito para estar en ese trío. A pesar de que no aparezca en la terna inicial.

Hay razones para ello. La más importante es que en los últimos años pocas bodegas lo han llevado al frente en sus etiquetas, mientras que en el pasado a nadie se le ocurría decir con qué uvas hacía sus vinos. 

De modo que cuando los varietales empezaron a campear en la góndola, el Semillón había perdido buena parte de la superficie que supo tener. Hoy son unas 578 hectáreas (2022), de las que prácticamente todas son de viñas viejas. Pocos lo plantan.

Pero en la medida en que el Semillón fue desapareciendo del viñedo, un puñado de productores comenzaron a ponerlo en escena. Es casi un golpe fatídico del destino: tener que perder relevancia para empezar a llamar la atención.

Lo mismo pasa con las especies en riesgo de extinción. Pero con el Semillón pasó otra cosa, además de las ganas de salvarlo del olvido.

Sabor de Semillón.

La variedad posee una rara cualidad: tiene carácter sin ser demostrativa. Eso se nota más por contraste. Si el Torrontés, por ejemplo, ofrece plumas de vedette y el Chardonnay es más bien un traje elegante, el Semillón hace gala de un carácter más bien tímido y con matices. 

Por un lado, ofrece aromas complejos aunque no demostrativos –va de la manzanilla a la manzana verde suave, de las flores blancas a la miel–, mientras que el paladar perfila un punto medio entre el volumen del Sauvignon Blanc y la sencillez del Torrontés.

Por otro, en medio de esa indefinición ostenta una gran virtud: tiene balance y un paladar transparente con la elaboración. 

Así, algunos productores lo elaboran con crianzas en maderas largas, a fin de afianzar el carácter aromático y oxidarlo completo para evitar futuros caídas, mientras que otros lo cosechan un poquito verde, para subrayar el tono de los aromas de resina y lo protegen todo cuanto pueden.

De modo que la góndola pivotea entre esos dos grandes grupos, aunque algunos pocos le suman la pimienta de alguna crianza biológica. 

El asunto con el Semillón es que todos esos matices de los que hace gala aparecen cuando las plantas son añosas. Por eso hoy se da la conjunción astral entre querer salvarlo y la existencia de viñas antiguas para hacerlo. La combinación da un blanco que destaca y enamora.

¿Cuáles probar?

Entre los que ofrecen un estilo más fresco, joven y ligeramente resinoso, destacan Polígonos de Tupungato 2022, Nieto Senetiner Patrimonial 2023, López 2023, Miras Jovem 2022 y Humberto Canale Old Vineyard 2024. 

En menor medida, pero sin romper esa regla, se sitúa Mendel 2022, que suma un poco más de matices de crianza, pero siempre del lado de la fruta, al igual que El Enemigo 2021, Norton Altura 2021 y Zaha 2022.

Con declaradas crianzas, de forma que el roble es parte central del sabor, engrosa el paladar y da una textura más aterciopelada aunque no por ello resignando matices, se lucen Finca Los Membrillos Semillón 2020, Certezas 2022, Gran Tomero Semillón 2022, Teho 2022, Corazón de Sol Semillón 2022, Callejón del Crimen 2022 y Fin del Mundo Single Vineyard 2022.

Raras avis en el panorama Semillón son Riccitelli Old Vines 2023, que se mueve entre el primer y el segundo grupo, pero con notable profundidad de matices, y A Lisa 2019, por los mismos motivos. 

Como se ve, al menos hay una veintena de Semillón que vale la pena probar. Si a ellos les sumamos algunos de los viejos vinos que se consiguen a cuenta gotas, como Norton 1959 y Lagarde 1942, los dos en un punto de evolución divino, el panorama de la variedad ofrece mucho más que un puñado de buenas oportunidades como para ocupar el top of mind de los bebedores.

JOAQUÍN HIDALGO. Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

*** Publicado en VINÓMANOS. Imagenes: Vinómanos.




domingo, 11 de agosto de 2024

Walter Bressia: ¿cómo se produce un buen vino argentino, de dónde venimos y hacia dónde vamos?

 

Walter Bressia: ¿cómo se produce un buen vino argentino, de dónde venimos y hacia dónde vamos?

Walter Bressia, propietario de Bodega Bressia y presidente de Bodegas de Argentina, entidad que nuclea a 250 empresas de todas las zonas vitícolas del país.

El presidente de Bodegas de Argentina, repasa su trayectoria desde sus inicios en bodegas locales hasta su papel en la innovación del sector. En esta entrevista, comparte su experiencia con las crisis económicas, su visión sobre las nuevas tendencias y el impacto de su proyecto familiar: Brescia.

Dialogamos con Walter Bressia, el enólogo, propietario de Bodega Bressia y presidente de Bodegas de Argentina, entidad que nuclea a 250 empresas de todas las zonas vitícolas del país, quien nos contó sobre su trayectoria y sobre el camino que debió recorrer toda la industria argentina para ser reconocida internacionalmente, además de los pasos que se deberán dar en el futuro.

Bressia será uno de los jurados del Concurso Nacional de Vinos y Espirituosas Guarda 14, el próximo 2 de octubre, y destacó la importancia que tiene participar, para destacar entre los mejores y también aprender de ellos.

-¿Cómo inició en el mundo de la vitivinicultura?

-Empecé trabajando como enólogo en una bodega muy pequeña en Maipú, que se llama Boero Napoli y compañía. Estuve allí haciendo prácticas durante aproximadamente un año (trabajé del año ‘77 al ‘78 en esa bodega). En 1978, comencé a trabajar con Adriano Senetiner en la bodega Santa Isabel, donde estuve durante 20 años. Ahí desarrollé toda mi carrera profesional, realizando experiencias en diferentes países como Italia, Francia y California. Participé activamente en el cambio de estilo de vinos en Argentina para adaptarnos a la exportación.

Hasta ese momento, teníamos un mercado interno muy fuerte y todo el vino que producíamos iba al mercado interno. Con la crisis de los ochenta y noventa, tuvimos que buscar otros mercados internacionales. Cuando empezamos a ofrecer nuestros vinos en el exterior, no había suficiente demanda, así que fue necesario realizar un cambio completo en equipamiento, elaboraciones, estilos y maquinaria. Esta revolución en los viñedos se dio entre los noventa y el dos mil.

-Cuenteme un poco sobre tu trayectoria en la Bodega Viniterra y el proyecto familiar Brescia

-Fui socio fundador de la bodega Viniterra junto a Adriano. En 2001 comencé con el proyecto familiar Bressia y, en 2003, me dediqué exclusivamente a este proyecto. También he estado muy vinculado a la parte gremial empresaria. Soy director de Bodegas de Argentina desde hace más de cuarenta años y actualmente estoy en mi segundo período como presidente, después de haberlo sido desde 2015 hasta 2019.

-Más allá de que ha mencionado ya muchos, ¿podrías mencionar un hito o logro importante en tu carrera?

-Dos logros fundamentales para mí han sido: primero, haber podido concretar el proyecto de la bodega familiar, que empecé a elaborar hace mucho tiempo y finalmente lo pude concretar en 2001 y 2003. El segundo logro es ser presidente de Bodegas de Argentina, lo cual me honra mucho. Es una gran satisfacción representar a una entidad como Bodegas de Argentina y se renueva esa confianza en esta segunda oportunidad.

-¿Cómo ves la relación entre lo público y lo privado en tu rol?

-La participación gremial es esencial. Bodegas de Argentina es una cámara gremial empresaria que defiende los derechos de las empresas, explicando y defendiendo situaciones ante el gobierno nacional, provincial y ante el INB. Es un ejemplo de cómo se ha logrado darle identidad a la vitivinicultura mientras se mantiene la participación gremial.

-¿Hay alguna tendencia o innovación en los vinos que consideres prometedora?

-Sí, siempre hay espacio para la innovación. Actualmente, los vinos desalcoholizados son una tendencia interesante. En la medida en que los equipos para producirlos puedan ser más accesibles y el precio baje, será una gran innovación para la actividad. Además, los vinos con mayor frescura y acidez están ganando popularidad, adaptándose a las preferencias del nuevo consumidor.

-¿Cómo es un buen vino argentino, cómo influye la filosofía de su bodega en la elaboración de los vinos?

-La filosofía de nuestra bodega se basa en mantener el estilo de vinos que el consumidor ha aceptado y valorado. Creemos en producir vinos contemporáneos con un perfil clásico. Nuestros vinos tienen un carácter elegante y redondo, sin perder la frescura y la fruta que el mercado busca.

-Hablando ahora sobre el concurso, ¿las innovaciones y tendencias en vinos son evidentes en una cata a ciegas? -Sí, definitivamente. Los estilos de vinos se diferencian claramente en una cata a ciegas. Las propuestas nuevas, como los vinos orgánicos o los que no tienen tratamiento de estabilización, se notan por su limpidez y otros atributos. También se perciben diferencias en vinos con más fruta o con perfiles más tradicionales.

-He notado que en los últimos concursos han ganado vinos de regiones fuera de Mendoza. ¿Qué cree que motiva este aumento en la participación y éxito de otras regiones?

- La vitivinicultura es muy adaptable a diferentes climas y suelos. Cada terroir, con su clima, suelo y trabajo del hombre, produce vinos originales y diferentes. Las regiones fuera de Mendoza, como el norte o el sur del país, tienen características únicas que influyen en el perfil de los vinos, como la acidez, color y graduación alcohólica.

-Finalmente, ¿qué relevancia tienen las medallas en concursos para un enólogo o bodeguero?

- Las medallas son importantes porque brindan una evaluación externa del producto. Permiten saber si se está en el nivel adecuado y si el producto cumple con las expectativas del consumidor. Incluso si no se gana, se obtiene un mensaje valioso para mejorar. Un buen puntaje también ayuda a abrir puertas en los mercados interno y externo.

Concurso Nacional de Vinos y Espirituosas, una novedad:

Tal y como resaltó Bressia, el concurso no solo permite a enólogos y bodegueros poner a prueba sus vinos, destacar entre sus pares y reconocer si se está al nivel de lo que exige el mercado, sino que, además, permite “abrir puertas”.

Es por eso que el próximo 2 de octubre, los winemakers tendrán la oportunidad de que un prestigioso jurado puntúe sus creaciones, a ciegas, para garantizar una total transparencia.

Además, habrá un precio especial hasta el 15 de agosto en las inscripciones que podrán aprovecharse.

Por otro lado, te contamos quiénes nos estarán acompañando como Sponsors: La Cabrera, Municipalidad de Godoy Cruz, Indegap y Hotel Diplomatic.

También participará el Wine Institute, San Pellegrino y RCristal.

Invitan a este concurso: el Instituto Nacional de Vitivinicultura de Mendoza (INV), Enolife, la Academia de la Vid y el vino, Acovi y la Asociación de Sommelier del Litoral

Organizan: Los Andes y Guarda14.

Publicado en Guarda 14 del Diario Los Andes.

11 de agosto de 2024.

https://guarda14.losandes.com.ar/noticias/walter-bressia-como-se-produce-un-buen-vino-argentino-de-donde-venimos-y-hacia-donde-vamos/

jueves, 29 de febrero de 2024

Bodegas López: de “casi un garaje” a un creador de clásicos que cumple 125 años.

 

Eduardo López, cuarta generación de la familia fundadora, es quien hoy está al frente de la bodega. -
: Ignacio Blanco / Los Andes.

El histórico establecimiento de Maipú está celebrando 125 cosechas, un hito para la viticultura argentina. Un repaso por su historia, el presente y los objetivos a futuro.

Como muchos inmigrantes que llegaban en esa época, en 1886, José López Rivas desembarcó en Argentina con apenas 18 años y con la ilusión de encontrar en América todo lo que había dejado en su Algarrobo natal, un pequeño pueblo de Málaga. Pero ese jóven andaluz, quizás, difícilmente haya podido imaginar que no solo iba construir una próspera bodega en una Mendoza incipiente, sino que su proyecto que inició “casi en un garaje”, como lo recuerda hoy su bisnieto Eduardo, se iba a convertir en uno de los establecimientos históricos de la provincia que hoy está celebrando sus 125 cosechas y que él, a más de un siglo de haber partido de su patria, se convertiría en inmigrante más exitoso de su pueblo, incluso condecorado con una placa en la plaza central y una calle que lleva su nombre.

Pero la realidad puede llegar a superar los sueños y hoy Bodegas López es parte de la historia viva de la vitivinicultura argentina, con un portfolio lleno de clásicos que han trascendido generaciones y que la familia López ha sabido aggiornar para mantenerse siempre vigente en una industria feroz. Marcas como Montchenot, Chateau Vieux, Rincón Famoso, Vasco Viejo o Traful han estado en algún momento en la mesa de los amantes del vino.

Fundada en 1989 por José López Rivas y sus hermanos, la bodega comenzó en un predio cercano al ferrocarril de la estación de Gutiérrez, el mismo en el que actualmente residen. De a poco fueron comprando terrenos aledaños a ese galpón inicial que construyeron y plantando viñedos para producir el vino que enviaban en barriles y cascos por tren a sus clientes de Buenos Aires, quienes distribuían en destino a bares y restaurantes.

Como lo recuerda Eduardo López, cuarta generación de la familia y hoy CEO de la bodega, quien cambió completamente el rumbo de la historia fue su abuelo Federico, quien ingresó a la bodega en 1922 y tomó la decisión, primero, en la década del ‘30, de comenzar a fraccionar en origen, algo que en esa época era garantizar la calidad, uno de los grandes principios que hoy mantiene la bodega. Y, en segundo lugar, fue él quien tomó la decisión de instaurar el añejamiento de sus vinos en los toneles de roble que ya utilizaba la bodega desde sus orígenes por ocho años, toda una rareza en esa época. Ese vino salió al mercado como Chateau Vieux (1934), un clásico de la bodega que justamente está cumpliendo 90 años. “En aquel momento más de uno debe haber pensado que estaba loco, pero tan errado no estaba porque hasta el día de hoy lo seguimos haciendo así”, destaca Eduardo.

Después le llegó el turno a la tercera generación, comandada por Carlos (padre de Eduardo) y Federico. “Creo que esta generación siempre estuvo enfocada en la calidad y le tocó una época de expansión de la bodega, con mucho crecimiento del vino fraccionado y una importante ampliación de las marcas. Fue una época de consolidación”, relata.

En 1989 Eduardo comenzó su recorrido en la bodega y él fue el encargado de comandar una difícil tarea: renovar un clásico. Sin dejar de lado todo lo que sus antecesores habían logrado, hace alrededor de cuatro años impulsó la decisión de hacer un rebranding a algunas marcas, logrando diseños más atractivos y modernos que se adapten a lo que hoy buscan los consumidores.

Pero lo que comenzó con la idea de modificar un par de líneas terminó con un cambio total en el portfolio y la incorporación de nuevos productos como el Petit Montchenot, las latas de Traful o algunos varietales inéditos en líneas que ya tenían. Incluso, todas las innovaciones propuestas por el bodeguero y el trabajo del laboratorio experimental de la bodega derivaron en el más reciente lanzamiento: Universo Paralelo, una nueva marca que nació de Bodegas López, pero que busca instalarse por fuera de ella, y que incorpora el añejamiento en barricas, algo inédito en su historia.

Pero, como mismo lo dicen en la bodega, estos son solo sus primeros 125 años y su historia la siguen escribiendo. Así, continúan incorporando productos que, quizás, en otros 125 años sean los hitos que se recuerden de esta época. Muestra de ello es el próximo lanzamiento del que habla Eduardo, nuevamente algo que hasta este momento no habían hecho en la empresa: una colaboración con una bodega boutique, un vino rosado que saldrá al mercado en los próximos meses.

El Estilo López.

Si bien para el éxito no existe una fórmula ni receta, podría decirse que una de las claves de la permanencia de la bodega por 125 años ha sido el “Estilo López”. Aunque Eduardo confiesa que por muy imponente que sea el número no es algo que tenga todo el tiempo en la cabeza, si es consciente de que su caso es más bien hoy una excepción a la regla dentro de la industria vitivinícola, porque son pocas las bodegas que hoy en día permanecen en manos de la familia fundadora, mucho menos comandado por el bisnieto de su primer propietario.

Pero es justamente ese lineamiento directo, asegura Eduardo, una de los secretos de la vigencia de López, una transmisión de generación en generación del saber hacer dentro del negocio vitivinícola, pero, sobre todo, de los valores y convicciones con las que José López Rivas fundó la empresa.

“Mantener lo que hemos hecho hasta hoy es un enorme desafío. En Argentina es difícil hacer planificaciones a largo plazo, pero si no tenés un rumbo claro, estás perdido. Nuestro foco está en hacer marcas nuevas, vinos nuevos, estilos de productos distintos. Pero si hay algo de lo que estamos convencidos es que lo clásico que tenemos no se cambia, aunque sí vamos mejorando, aprovechando la tecnología que tenemos”, dice con total convicción Eduardo.

El vino favorito de las estrellas.

“Hemos trascendido generaciones, hoy me encuentro con gente que me dice: ‘Mi abuelo tomaba López’. O también otros que recuerdan que fuimos el vino de su casamiento o estuvimos en momentos importantes de su vida”, menciona con mucho orgullo Eduardo López. Pero la bodega tiene en su haber otro hito que no muchos pueden mencionar: es el vino elegido por dos de las personalidades más importantes del país y del mundo, Susana Giménez y Lionel Messi.

La diva de los teléfonos es una historia conocida que no pierde vigencia. En más de una oportunidad, incluso hace unos meses en una entrevista, Susana ha confesado que “su vino” es el Montchenot de Bodegas López. “Los elige desde siempre, pero jamás hemos tenido un acuerdo comercial. Siempre ha sido muy frontal y si dice que toma Montchenot es porque le gusta. Hay un montón anécdotas, incluso fotos de su asistente personal bajando del auto para comer en algún lugar con botellas de nuestro vino. Sí le hemos mandado algunas botellas por su cumpleaños o cuando iniciaba su programa, pero los vinos nuestros que toma siempre los ha comprado”, recuerda Eduardo.

En el caso del mejor jugador del mundo, su predilección por López se dio en un momento muy especial, el año pasado en una de sus primeras visitas al país después de haber salido campeón del mundo cuando estuvo cenando en el popular restaurante Don Julio y eligió también el Montchenot, pero en su caso de la añada 1986, el año de su nacimiento. “Me llamó Pablo Rivero, dueño del lugar, y me contó que había elegido nuestro vino. Después, por medio del Pocho Lavezzi le enviamos una caja del vino que tomó” completó.

Bodegas López celebra 125 años de historia. - Foto: Gentileza.

Carlos López Laurenz, Carlos Alberto López y Eduardo López Laurenz. - Foto: Archivo Los Andes.


El Petit Montchenot es uno de los últimos lanzamientos de Bodegas López - Gentileza.

Eduardo López ingresó a la bodega familiar en 1989. - Foto: Ignacio Blanco / Los Andes.

*** Publicado en GUARDA 14 del Diario Los Andes de Mendoza.

GUARDA 14.

Domingo, 25 de febrero de 2024.

Imágenes: Guarda 14.

https://guarda14.losandes.com.ar/noticias/bodegas-lopez-de-casi-un-garaje-a-un-creador-de-clasicos-que-cumple-125-anos/