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sábado, 22 de junio de 2024

Agrestis, la bodega que nació para hacer espumantes y hoy brinda por el traspaso a una nueva generación.

Norberto Ghirardelli fue el impulsor del proyecto, pero ahora un hijo y una de sus hijas siguen el camino productivo, con el agregado de la veta turística y la realización de eventos. Un recorrido por una de las bodegas emblema de la vitivinicultura valletana.

El proyecto familiar de la Bodega Agrestis ubicado en la zona de chacras de General Roca comenzó en 1992, como resultado de una idea de un inquieto productor valletano: Norberto Ghirardelli.

Pasaron 32 años desde que la idea se cristalizó y creció a través del tiempo. Pero hoy transita nuevos aires, ya que se sumó la sangre joven necesaria para la continuidad de estos emprendimientos productivos de la Norpatagonia.

Norberto continúa con algunas labores en la bodega y sigue aportando sus ideas, pero de a poco se va convenciendo de que ya es hora de delegar. Y quien mejor que sus propios hijos/as para hacerse cargo de una idea que vieron nacer y crecer desde que eran apenas unos niños.

Pero será el mismo impulsor de Agrestis el encargado de contar su historia, la de una bodega que soñó e hizo realidad hasta alcanzar un lugar de privilegio entre los elaboradores de espumantes en la región.

“Compramos esta propiedad con la bodega que existía, que estaba abandonada, y empezamos a reconvertir con viñedos nuevos, en aquel momento importamos plantas de Francia porque desde un principio esto nace como un proyecto de hacer el producto que hacemos”, dice Ghirardelli.

“Empezamos a plantar en el año 94 y simultáneamente comenzamos a reciclar un poco la bodega, que era tradicional de piletas de hormigón, las fuimos revistiendo con epoxi”, rememora el productor vitivinícola.

«En el 97 hicimos la primera elaboración, pequeña, habrán sido unas 1.000 botellas, en el 98 fueron 3.000 y ya en el 99 fue una elaboración más grande». Norberto Ghirardelli, de Bodega Agrestis.

“Yo venía de otro emprendimiento vitivinícola en la zona de Guerrico donde no hacíamos espumante, alguna experiencia había con el proyecto del vino fino de las zonas frías y después salió los vinos espumantes de la zona frías”, cuenta Ghirardelli sobre sus antecedentes en la materia.

“En aquel momento la provincia contrató a un técnico mendocino que se llamaba Antolín, que era referente de espumantes en Mendoza, que nos estuvo capacitando, yo después viajé a Francia donde estuve espiando y ahí empezamos acá”, relata sobre los comienzos del emprendimiento.

“En el 97 hicimos la primera elaboración, pequeña, habrán sido unas 1.000 botellas, en el 98 fueron 3.000 y ya en el 99 fue una elaboración más grande ya que el viñedo producía un poco más, fue más a nivel comercial”, indicó el productor.

Producción y varietales.

“En esta propiedad tenemos unas 20 hectáreas, hay una pequeña parte con frutales y el resto es viñedo”, cuenta Ghirardelli.

“Acá cultivamos cinco variedades de uvas. El 75/80% de lo que elaboramos son vinos espumantes y el 20/25% restante corresponde vinos tranquilos”.

Continúa: “Para hacer esos vinos, que los hacemos exclusivamente con uvas propias, cultivamos dos variedades blancas y tres tintas”. “Las blancas con Chardonnay y Gewürztraminer y las tintas son Pinot Noir, Malbec y Cabernet, con ellas hacemos ese pequeño porcentaje de vinos tranquilos”, comenta sobre la parte productiva de la chacra.

“A los espumantes van el Chardonnay, Gewürztraminer y gran parte del Pinot Noir. El Pinot Noir lo usamos una parte en blanco para hacer corte con Chardonnay para el champán y otra parte lo hacemos rosado para elaborar espumantes rosados de Pinot Noir”, dice ya directamente sobre la etapa de elaboración.

En la actualidad la producción de espumantes de la bodega está compuesta por las marcas Agrestis y Tenuis en los distintos varietales utilizados para la elaboración.

Falta impulso.

El sector vitivinícola regional buscó dar un mayor impulso a la actividad a través de la denominada Ruta del Vino. Esa iniciativa continúa en pie, pero le falta una mayor dinámica de ejecución, con el aporte de nuevas ideas y gente con ganas de trabajar.

“A nivel provincial había una secretaria de Turismo, que era Ana Boschi, que fue la impulsora de las rutas alimentarias, para lo que contrató un experto y se diseñaron cinco rutas alimentarias de la provincia: la ruta de la pera y la manzana, la ruta del vino, la ruta de la carne de ovina en la línea Sur, la ruta de los sabores andinos y la ruta de los sabores del mar”, cuenta Ghirardelli sobre las iniciativas que se implementaron para el sector años atrás.

“Nos falta mucha infraestructura, los problemas de la ruta por ejemplo. La gente llega en avión a Neuquén y para llegar acá empiezan las complicaciones”. Norberto Ghirardelli, de Bodega Agrestis.

“Se trabajó mucho y de esos proyectos sólo se concretó el del vino, se pudo conformar una ruta entre las bodegas, nos dieron la personería jurídica y hasta el día de hoy es la única asociación formalmente constituida que existe en la provincia, referida a la vitivinicultura”, aclaró el productor.

No obstante, indicó: “Nos falta mucha infraestructura, los problemas de la ruta por ejemplo. La gente llega en avión a Neuquén y para llegar acá empiezan las complicaciones”.

“Tampoco hay mucha gente dispuesta a fomentarlo porque los que hacen turismo se dedican a un turismo emisivo y no receptivo. El hecho que la zona no sea un destino turístico como Bariloche o Mendoza no nos acompaña”, finalizó.

El recambio generacional, una buena noticia.

La bodega Agrestis cuenta hoy con un valor incalculable de cara a los desafíos productivos que se avecinan: el recambio generacional.

¿Cómo se está dando este paso fundamental para la continuidad de un proyecto de este tipo? Lo cuenta Ghirardelli en detalle, ya que lo vive en primera persona. “Cuando comenzamos con este proyecto mis hijos tenían entre 10 y 12 años, después se fueron a estudiar. Un poco influidos por mi actividad… creo, mi hija, que es la mayor, se fue a estudiar Turismo y Hotelería y el hijo varón se fue a estudiar Agronomía, otras dos hijas se volcaron a otros rubros”, cuenta a Diario Río Negro.

“Cuando terminan de estudiar se quedan en Buenos Aires un tiempo trabajando allá y la primera que vuelve es mi hija Florencia. Cuando me dijo que se volvía pensé ¿qué irá a hacer acá, porque esto no es un destino turístico?”

Me dijo: “Yo quiero hacer algo relativo a la bodega, turismo enológico, y empezó organizando algunos cursos de cata, eventos relacionados con charlas de vinos donde invitaba a algún referente como Alcides Llorente o Marcelo Miras”, relata Ghirardelli.

“Esto donde estamos ahora era un quincho familiar, de fin de semana. Así empezó a desarrollar un negocio complementario que fue creciendo hasta que decidimos hacer una inversión y ampliar este espacio para ya dedicarse de lleno a ese tema”, comenta sobre la llegada de la nueva generación.

“Después decidió volver Alfredo, yo me alegré sobremanera porque dije acá está el reemplazo, porque estos proyectos si uno no logra tener una continuidad se pierden”, dice el productor.

“Por suerte vino muy entusiasmado, el vio esto desde muy chico desde que plantamos e hicimos las primeras botellas, el hecho de haber estudiado Agronomía, ayudó para esa voluntad de incorporarse al proyecto…y hace 7 u 8 años que ya maneja todo”, aclaró.

Como en todo cambio estas nuevas incorporaciones fueron bienvenidas, pero casi siempre hay un pero. “Bueno, choques siempre hay…”, se sincera Ghirardelli, quien toma el recuerdo con humor aunque sin entrar en detalles.

Según dice: “Ahora estoy en franca retirada pero no me puedo despegar de esto, sigo yendo todos los días, menos tiempo pero voy. Te confieso que muchas veces voy pensando a ver qué macana se están mandando y después llegás y ves que no pasa nada, o que están haciendo las cosas mejor de lo que yo lo hacía… a uno le cuesta, delegar es muy difícil”.

“Por eso hay dos o tres cosas que sigo manejando yo”, aclara el productor.

Además de manejar “casi todo”, Alfredo Ghirardelli está terminando la Licenciatura en Enología, lo que le permitirá a la bodega contar con su propio profesional en la materia. Por ahora esa tarea recae en una persona que sabe y mucho del tema, el enólogo y asesor Marcelo Miras.

Por Miguel Vergara.

Publicado en el Suplemento LA PATAGÓNICA del Diario Río Negro (Edición papel Nro. 27274), domingo 16 de junio del 2024. Imágenes: Diario "Río Negro.

domingo, 5 de noviembre de 2023

Bodega Moschini: un paseo por una bodega familiar de un pueblo de Patagonia.


Bodega Moschini: un paseo por una bodega familiar de un pueblo de Patagonia.

Bodega y Viñedos Moschini, es una bodega ubicada en la ciudad de I
ngeniero Huergo en la provincia de Río Negro.
Fotos: Alejandro Carnevale.

Los álamos se mueven con el viento y las hojas hacen el sonido, como de un palo de agua. Está nublado y en la bodega la tranquilidad es la reina, aunque son días de vigilia en las chacras de la región. Las amenazas de heladas tardías proponen quedarse hasta diciembre. En Moschini, toda la familia está al borde del viñedo, atentos para defender las plantas que les darán el vino, que hace 23 años hacen crecer.


Es una de las bodegas que integran los Caminos del Vino rionegrinos y ofrece visitas guiadas y eventos en los que cuentan a los turistas su historia y su trabajo. Están en la zona rural de Ingeniero Huergo, a 30 km al este de General Roca y 90 km al este de Neuquén capital y al entrar al pueblo, los carteles azules te irán guiando hasta la entrada.

Al llegar, Ángel Moschini, arregla unas bombas de agua y Teresa Precoma, en la casa, cuida a su nieta de tres meses. Las dos saludan desde la ventana que separa la tibieza del hogar de un día frío de primavera.

Esa mujer de sonrisa clara fue la primera que, hace unos años, invitó a personas a probar los dulces que hace con las frutas que cosecha, agasajarlos con un buen menú y claro, servirles un buen vino.

Mauro, su hijo, está hoy a cargo de las visitas guiadas. Da la bienvenida en este día de nubes espesas, e invita a una caminata entre las hileras de vides. Cuenta que los vinos están elaborados con uvas de una parcela compuesta por 6 hectáreas de Malbec, Merlot, Sauvignon Blanc y Cabernet Franc.

Muestra unas pequeñas plantas que crecen sobre el bordo de tierra y relata que “cuentan con la certificación del INTA, lo que garantiza que el 100% de la uva usada para cada varietal corresponde exactamente a la misma cepa”, luego avanza hasta el fondo del camino.

“Siempre traigo a las personas que nos vienen a visitar hasta acá. Es el lugar exacto en el que se ve la impronta del valle bajo riego”, afirma Mauro mientras cruza una acequia y sube un montículo de tierra. Enfrente se ven las bardas de tierra roja y amarilla, sin vegetación, y a sus pies la estepa en su esplendor. Atrás, allá donde está la casa, la bodega, las plantas de frutales, todo es verde.
Cuando llega al edificio, muestra los barriles de aluminio, y la nueva construcción que están haciendo. Adentro, la enóloga Bárbara Vilches con tres o cuatro personas embotellan un vino rosado y saluda. Desde este año, se incorporó a la bodega y trabaja con la supervisión de la enóloga Eugenia Herrera.

Desde el kilómetro 1120.


La familia Moschini, como muchas de la región, llegaron a Patagonia en los primeros años del siglo XX. Los abuelos de Ángel, dejaron Macerata, Italia, y en 1925 bajaron de un tren en este lugar en el que no había una estación. Era la parada del Kilómetro 1120 del Ferrocarril del Sud, donde había un pequeño pueblo, al que le decían “el pueblo del 20”, o “Kilómetro 1120”, nombre que hoy lleva uno de sus vinos.

Ángel desde chico se dedicó a la agricultura. En 1981, se casó con Teresa. Primero desarrollaron el cultivo de peras y manzanas. En el 2000 se plantaron las 6 hectáreas de viñedos gracias al ingeniero Alcides Llorente, que le dijo a Ángel que lo que había que poner eran viñedos. Las primeras cosechas se vendieron a las bodegas de San Patricio del Chañar y en el 2009, empezaron a armar “muy de a poco y a pulmón”, la bodega.

Fue bodega artesanal, y hace dos años años, el crecimiento en el volumen los hizo pasar a la categoría de bodega en el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Por estos días, hablaban con un exportador para intentar su primera experiencia en el mercado externo.


Visitas guiadas.


Las visitas a las bodegas rionegrinas tienen su sello propio. No se trata de paseos por establecimientos lujosos, sino, con una experiencia que se vive en las chacras. A partir de septiembre comienza la temporada más fuerte de turismo y llegan hasta abril, más o menos.

“Viene gente de paso que va a la cordillera, enófilos que buscan completar el mapa del vino y gente de la zona que cuando recibe a amigos o familiares, coordina una visita y viene a pasar el día”, dice Mauro.

Una vez al año y a mediados de abril, se realiza la Fiesta del Vino Patero. Los visitantes tienen la experiencia de cosechar las uvas con sus propias manos y luego desgranar los racimos.

“Los recibimos con desayuno, dulces caseros, después los participantes pisan las uvas, para experimentar cómo se hacía el vino en otras épocas, la jornada continua con un almuerzo y termina con un espectáculo”, concluye Teresa.


¿Cómo disfrutar una visita en Moschini?


Visita guiada por los viñedos, plantación de frutales y bodega. Duración: entre 1 y 2 horas. Degustaciones: preparan opciones vegana o vegetariana.

Almuerzos hasta 8 personas. Por grupos más grandes, consultar: Entrada, plato principal, pastas caseras: gnocchi o spaghetti, con pesto, filetto o bolognesa, postre, café o te. más 1 botella de vino cada 2 personas. más visita guiada. Si vienen 4 o más personas, tienen un 10% de descuento.

Hay que coordinar con 2 días de anticipación a través de e-mail: chacramoschini@gmail.o al 2984378910. Si querés comprar vinos de lunes a sábados de 9 a 11 y de 15 a 19 .


Caminos del Vino de Río Negro.


Los Caminos del Vino de Río Negro, es uno de los principales atractivos de la región en el que convergen bodegas que se extienden desde la Cordillera, pasando por los Valles y terminando en la Región Mar e invitan a adentrarse en el mundo de la vitivinicultura provincial y sentir un sinfín de sabores, texturas, aromas y colores.

ANTIGÜA BODEGA PATAGONICA “Bodega Familiar desde 2010. Origen, Legado y Compromiso”. Cervantes. @antiguabodegapatagonica

AONIKENK. “Viñedos urbanos en una joven bodega familiar”. General Fernández Oro @bodegaaonikenk

MOSCHINI. Ingeniero Huergo. @bodegamoschini

DE BERNARDI. “ Una pintoresca bodega de alta gama en la base del cerro Piltriquitrón”. El Bolsón. @bodegadebernardi

FAVRETTO. “Una familia pionera de vinos de excelencia”. Villa Regina. @bodegafavretto

HUMBRETO CANALE. “Historia y tradición inmersos en centenarios viñedos”. General Roca. @bodegahcanale

MIRAS. “Producción agroecológica y biodinámica”. Mainqué. @bodegamiras.

TRINA. “Modernidad y vanguardia a la vera del río Colorado”. Río Colorado @bodegatrina

VIDELA DORNA. “Calidez y atención personalizada en medio del oasis valletano”. Luis Beltrán. @bodegavideladorna.

VIÑAS DEL LAGO PELLEGRINI. “Pequeña bodega de producción artesanal con grandes experiencias”. Cinco Saltos @vinedosdellagopellegrini.

VIÑEDOS SAN SEBASTIÁN. “Vino de carácter único por la extrema aridez de su suelo estepario”. Cervantes. @vsspatagonia

WAPISA. “Joven bodega familiar del Valle Inferior del río Negro con basta tradición vitivinícola”. Viedma. e-mail: wapisaturismo@gmail.com.

Por Laura Vincenty.

*** Publicado en el suplemento Voy turismo en la Patagonia del Diario "Río Negro", Edición papel Nro.27053, domingo 5 de noviembre del 2023.

https://www.rionegro.com.ar/voy-turismo/bodega-moschini-un-paseo-por-una-bodega-familiar-de-un-pueblo-de-patagonia-3239380/

jueves, 30 de marzo de 2023

Río Colorado de aniversario: «Producir es nuestro destino», destaca un bodeguero local.

 

Ezequiel Naumic, emprendedor y empresario, quien desde hace décadas apuesta por producir en Río Colorado.

La posición estratégica como puerta de entrada a la Patagonia, el capital humano y la producción son las claves para pensar un futuro con desarrollo, enfatiza el empresario Ezequiel Naumic.

Ezequiel Naumic es el creador de una de las principales bodegas boutique de la Patagonia, Trina, donde elabora vinos de alta gama. En sus viñedos, acá en Río Colorado a la vera del río, también incorporó al emprendimiento un restaurante gourmet y un hotel.

“Río Colorado está en un momento extraordinario para los que tenemos vocaciones de crear y hacer. El espíritu pionero de los tiempos de la fundación y la capacidad innovadora de los últimos años convergen en desarrollo y crecimiento local y regional”, comenta el empresario a RÍO NEGRO a propósito del nuevo aniversario que vive la ciudad que lo adoptó y él eligió que fuera así.

“Estratégicamente, Río Colorado tiene todas las cualidades para un crecimiento sostenido en todos los sentidos, incluído el poblacional. En este punto vale resaltar varias cuestiones. Una, hoy las comunidades chicas o de tamaño mediano, con buena escala humana, son atractivas para quienes buscan un cambio de vida, sobre todo luego de la pandemia. Dos, ya son muchos los que buscan radicarse o bien tener una segunda residencia en lugares con espacios libres y naturales de fácil accesibilidad. Tres, acá tenemos una “excusa y un recurso natural extraordinario”, el río. No hay tantos pueblos que estén atravesados por un río. Un río que es limpio, que tiene excelentes balnearios. Esto la gente de afuera lo está viendo y es por eso que les resulta atractivo mirar y crear expectitvas en Río Colorado”.

En plena cosecha en los viñedos de la bodega
Trina, a la vera del río Colorado, en Río Negro.

Cada vez más comunicados e interconectados.

Como si esto fuera poco, Naumic refuerza con otro dato las ventajas y fortalezas de esta comunidad. “Estamos a 180 kms de Bahía Blanca, a 200 de Santa Rosa, en La Pampa. A 300 del Alto Valle, bien cerca de Choele Choel. Estamos conectados con todas estas ciudades y regiones y somos corredor y conector muy transitado. Esto es fabuloso”.
Muchos años atrás “parecía que estábamos alejados de todo; hoy nada de eso ocurre. Es todo lo contrario”.
Ser parte del puerta de entrada a la Patagonia es una idea que Naumic repite desde siempre. “Es un valor agregado que crea oportunidades”.

La vitivinicultura es uno de los puntos
fuertes de la producción de Río Colorado.

Esto de no ser más un lugar de paso sino de destino -tanto para el descanso, un stop o lugar para invertir- ha hecho que la hotelería y la gastronomía, por ejemplo, mejorara y se esmerara en ofrecer servicios de calidad y acorde a tendencias y exigencias de consumo actual, remarca el bodeguero.
“Esto incide en la cadena productiva. Un sector necesita de otro y así sucesivamente la rueda gira. Somos un pueblo destinado a la producción, enhorabuena”, razona.
La belleza natural juega un rol decisivo a la hora de aprovechar
las oportunidades turísticas en Río Colorado.

“La ruta del vino está funcionando muy bien acá. Esto, desde Trina, creo que lo hemos entendido muy bien. Por eso vivimos estudiando, investigando, experimentando y planificando”, comenta.
El futuro no es algo que nos puede pasar, dice Naumic, sino es “una realidad que se construye y vive en el presente”.
Con este postura, el entrevistado concluye que “el capital humano de Río Colorado es decisivo y fundamental para soñar y crear todo lo que está por venir”.

Publicado en Diario Río Negro.

29/03/2023.

Edición Aniversario Ciudad Río Colorado (provincia de Río Negro, Argentina).

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/rio-colorado-de-aniversario-producir-es-nuestro-destino-destaca-un-bodeguero-local-2821958/

Otro enlace de interés.

En Río Colorado crearon la única bodega patagónica que ofrece restaurante y hospedaje.

https://www.rionegro.com.ar/gastronomia/en-rio-colorado-crearon-la-unica-bodega-patagonica-que-ofrece-restaurante-y-hospedaje-2607669/


Imágenes pertenecen al Diario Río Negro.

domingo, 19 de febrero de 2023

Establecimiento Vitivinícola “LA FALDA” de Bernardo Herzig.

 


Establecimiento Vitivinícola “LA FALDA” de Bernardo Herzig.

Don Bernardo Jorge Herzig (1888 – 1971), oriundo de Fulda, localidad en cercanías de la ciudad de Frankfurt, Estado Federado de Hesse o Hessen en alemán, ubicado en la parte central de Alemania, arriba al puerto de Buenos Aires cuando estaba despuntando el otoño del año 1910.
Era un inmigrate que adquirió en el remate de Alberto Peuser en el año 1913 varias parcelas de tierra que reunían en conjunto unas 75 hectáreas, las que como ya estaban emparejadas las pone rápidamente bajo cultivo.
Consustanciado con tal impronta fundó su Establecimiento Vitivinícola que denominó “Fulda”, como su pueblo natal, al que por no entender el vocablo los aldeanos comenzaron a llamarlo “La Falda”; rápidamente inicia la construcción de una bodega, inaugurándola con su primera molienda hacia el año 1916 y, entonces, la mesa se endulzó con el vino de su viña.
En distintas etapas la bodega se fue ampliando hasta alcanzar una capacidad total de vasija –pipones, cubas y piletas de fermentación y conservación– de 889.700 litros.
Ha elaborado vinos de mesa tipo blanco, rosado, clarete y tinto, que comercializaba con la marca HERZIG, constando en su etiqueta la expresión latina que reza: “Vivat crescat floreat viniat" (Viva la viña que crece y florece).
La actividad bodeguera fue dada de baja ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura en el año 1984.
A posteriori Jorge Herzig (1954 – 2021), nieto de don Bernardo, ha sido uno de los fundadores de la Ruta del Vino de Río Negro, transformó las instalaciones existentes en una bodega-museo, incorporando la misma al circuito del turismo rural.
Reseña del Sr. Federico Witkowsky.
Publicado en

Etiquetas Bordalesas de vino / Facebook.

Imagen:

Bordalesas de vino / Facebook.

Imágenes encontradas por internet.




domingo, 14 de noviembre de 2021

¿Cómo hizo para crear esta bodega con perfil turístico en Río Colorado?

Ezequiel Naumiec (48) es el propietario de una pequeña porción del planeta increíblemente bella por su naturaleza e intervención de la mano del hombre en la colonia Juliá y Echarren, a la vera del río Colorado, en Río Colorado.

Es allí donde tiene viñedos y una de las bodegas boutiques más nuevas y lindas de la región, Trina. Acercarse a este lugar, conocer a Ezequiel y su familia, recorrer los cultivos, probar los vinos y comer en el restaurante de la bodega es una experiencia inolvidable. Y hacerlo desde la media tarde hasta el anochecer, todo en más glorioso todavía.

“Mi inserción en el mundo del vino fue causal de la vida misma, la misma que te lleva cuando te movés con pasión. Comencé en la vitivinicultura desde el sector comercial, como licenciado en Comercio Exterior. Entre los varios productos que promocionaba en los mercados exteriores, varias bodegas de Mendoza y San Juan eran parte de mi porfolio. Rondaban los comienzos del 2000 y al servir cada copa de vino en las degustaciones en las distintas ferias internacionales supe en ese momento que no era sólo una bebida, que era mucho más. Fue entonces que entendí su complejidad y las apasionantes historias de sus productores me atraparon para nunca más salir de ellas”, comenta el protagonista a “Río Negro”.

“Siempre tuve en mente tener mi propia bodega para plasmar el 100% mis ideas. Durante tantos años en la industria soñé cada detalle del proyecto. Recuerdo de las críticas con cariño que familiares y amigos me decían sobre lo “acumulador” de objetos antiguos y atípicos que era, y yo prefería reír antes que tener que explicar la gran cantidad de ideas que daban vueltas en mi cabeza”, agrega.

Hasta que un día encontró este lugar acá en Río Negro, un paraíso de viñas detenido en el tiempo, un polo vitivinícola olvidado en el pasado. Un lugar con más de 17 bodegas abandonadas le permitió aunar tres palabras que siempre le sonaban como un mantra: Patagonia, historia y Malbec. “Era un tridente que no podía fallar. A eso le sumé lo orgánico; vivimos del medioambiente, entonces, cómo no cuidarlo, ¿no?”.

Así fue concibiendo esta nueva bodega rionegrina con un perfil turístico en paralelo con la cuestión productiva. Acá se planificó la bodega en función de la actividad turística, elemento que le da una característica especial a este emprendimiento. Tiene un restaurante abierto al público con un menú estable con productos regionales y de estación.

Nace el proyecto.

Tenía claro que el proyecto arquitectónico debía basarse en tres pilares importantes: los pájaros y su trinar (no hay buenas uvas sin ellos) y su estrecha relación con la vid; las atrae su color para que llevar su semilla lejos y así la especie continúa. Por ese motivo la bodega es un ala de un pájaro reposando sobre la costa del río Colorado. Uno cuando entra a los viñedos y empieza a ver a lo lejos esta forma sorprende y emociona.

El segundo pilar es la historia, detenida en los años 50. “Era fundamental reescribirla ya que de ahí nace la mezcla de lo antiguo y lo moderno, que conviven en cada detalle del proyecto, tal como lo refleja la etiqueta de Trina. Durante varios años junté puertas antiguas, hierros, mármoles de carrara que Luigi (el bisabuelo italiano de Paula, mi mujer) que había obtenido en un cierre de un sauna en La Boca, así como muebles antiguos de la vieja casona de Paternal”, comenta Ezequiel.Y el tercer pilar es lo moderno, líneas rectas, lo actual, el hoy y ahora con todo lo que la tecnología logró por la industria vitivinícola.

Los vinos que producen en Trina, viñedos y bodegas ubicados en Río Colorado.

¿Vamos bien con la línea del tiempo? 2010 conocen Río Colorado; 2013 compra con su mujer estas tierras y empieza a viajar todo el tiempo entre Río Negro y Mendoza todo el tiempo. “Llegué a manejar 50.000 kms por año en auto”, cuenta. En el 2018 se desvincula la bodega de San Rafael para enfocarse en un 100% en Trina. Y en el 2020, apenas iniciada la cuarentena se traslada con toda su familia a vivir en Río Colorado.

Este momento de la bodega: “Creo que en la vitivinicultura hay que hacer una división entre las grandes corporaciones, que son fábricas de vino y la de vinos de terroir o bodegas boutiques que buscan calidad sobre el volumen de elaboración. Río Negro va de la mano de la segunda clasificación y es ahí donde podemos centrarnos en hacer sentir al consumidor que viva una experiencia y no solo la venta de un producto”, teoriza.

La nueva ruralidad en Río Negro.

En este contexto, Ezequiel forma parte de una camada de profesionales y emprendedores que le dan rostro a la nueva ruralidad, ese espacio que vincula a la ciudad con la chacra y el campo de un modo distinto a lo que veníamos viendo. Cómo: él mismo lo explica así. “Hoy la manera de consumir vino cambió. No solo se vende una botella de vino sino también la historia detrás que hay detrás de toda la cadena productiva. Para la industria regional es fundamental lograr la unión de la vitivinicultura, la gastronomía y el turismo, justamente por que conforma una experiencia. La vitivinicultura de Río Negro está compuesta en su mayoría por bodegas boutiques, lo que hace que tengamos la posibilidad y la gran ventaja de que los propios hacedores de vino, como protagonistas de la película, puedan contar en primera persona sus experiencias vividas en cada copa servida. Y si a eso le sumamos el maridaje donde el chef explica el puente entre el plato y la copa servida, logramos un receta única y hacemos sentir esa experiencia única. Por eso, si logramos afianzar la unión gastronómica y la vitivinicultura tendremos un producto único y no tendremos que competir con otras provincias en el plano productivo porque tenemos un valor, un producto y una experiencia única y diferente”.

Su idea central en este tramo de su vida pasa por lograr que Trina sea la punta de lanza para poner nuevamente la historia vitivinícola de Río Colorado en primera plana y que el pueblo vuelva a ser el maravilloso polo vitivinícola que fue.

La alianza con el turismo y la gastronomía.

Días atrás, la colonia Juliá y Echarren de Río Colorado fue sede de un mega encuentro gastronómico, turístico y cultural organizado por Enbhiga, entidad que viene concretando encuentros entre cocineros, agentes turísticos y productos para poner en valor las economías locales y regionales.

En esta última edición, la bodega Trina fue uno de los escenarios de las intervenciones gastronómicas por el convencimientoque tiene su dueño, Ezequiel Naumiec, que alianza de este tipo debieran ser las habituales para crear sinergia productiva.

“La tendencia a lo natural y la poca intervención del hombre hace que esta ciudad y la región estén en un momento único que tenemos que saber aprovechar. Por ello es fundamental trabajar en equipo, tanto el sector privado como estatal, compartiendo experiencias y sabidurías para poder avanzar con éxito. Mucha gente de ciudad como es mi caso se está mudado a zonas rurales y traemos el conocimiento de lo que las grandes mercados demandan. Al combinarlo con el conocimiento de trabajo que hay en la zona rural es altamente probable que logremos alcanzar un posicionamiento de excelencia. Si a esto le sumamos la coyuntura que nos deja la pandemia, donde la gente busca productos saludables sobre lo industrializados, el turismo rural se posiciona como una oportunidad plena, tanto en lo cultural como económico, social y productivo. Este nuevo paradigma hace que la región tenga la oportunidad de poder satisfacer estas nuevas necesidades”.

¿Cuántos Ezequieles más hacen falta para crear el futuro que todos deseamos? Hay muchos como él, menos mal.

PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO", 12 de noviembre del 2021. Las imágenes pertenecen a la publicación del Diario "Río Negro".

https://www.rionegro.com.ar/como-hizo-para-crear-esta-bodega-con-perfil-turistico-en-rio-colorado-2033910/