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martes, 30 de junio de 2026

El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Alto Valle de Río Negro y Neuquén.


El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

El estado de la vitivinicultura en la región.

Esta vez El Ángel del Vino se lanzó a recorrer bodegas en una zona que le es bien conocida por lazos familiares (abuelos) que se establecieron allí hace un siglo y por haberla visitado cada año durante la niñez y adolescencia, viendo y admirando las tareas que se llevaban a cabo en un chacra prototípica de las de la región, donde además de las tradicionales peras y manzanas se cultivaban unas pocas hectáreas de viñedos, se hacían vinos caseros y se enviaban uvas a una cooperativa llamada La Picasa.

El río Negro nace de la unión de los ríos Limay y Neuquén, en la región conocida como Confluencia, que hospeda a las ciudades de Neuquén y Cipolletti, y desemboca en el océano Atlántico en las inmediaciones del Balneario El Cóndor, a 30 km de Viedma, la Capital provincial.


La configuración geográfica del valle del río Negro ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia, habiendo el cauce del río experimentado desvíos y crecidas (como la que en 1899 arrasó con el primer asentamiento de lo que hoy es General Roca) que han modificado y formado los suelos de dichas zonas.

Otra influencia en los suelos se debe a que en las inmediaciones del río Negro las rocas evidencian la presencia de ambientes continentales, que luego fueron inundados por una transgresión proveniente del océano Pacífico durante el Cretácico inferior, cuando la Cordillera de los Andes era apenas una cadena de volcanes que no interrumpía la llegada del mar desde el oeste. Con posterioridad y como consecuencia de la subducción de la placa tectónica pacífica por debajo de la placa tectónica sudamericana, el terreno se elevó hacia el oeste, impidiendo para siempre la llegada de aguas del océano Pacífico (izquierda, en la figura siguiente).

Cerca de finales del período Cretácico, el valle del río Negro fue inundado nuevamente por el mar, aunque en este caso proveniente del océano Atlántico (derecha, en la figura). En un tiempo posterior, el mar se retiró, dando lugar a la depositación de sedimentos continentales.

Una característica del valle es que el mismo se ubica entre dos estribaciones denominadas "bardas" que son el borde de la meseta que se fue erosionado, principalmente, por el agua del río al formar el valle, aunque en la actualidad el río ocupa una mínima parte de la extensión entre ambas bardas, aún así es el más caudaloso de la Patagonia Argentina; pero durante el proceso de deshielo de la última glaciación, hace unos 10.000 años su caudal era imponente, ocupando por completo el espacio del actual valle.

 

A lo largo de su recorrido llama la atención la riqueza de plantaciones frutales en toda la extensión, facilitada por la construcción del canal grande, un curso de agua artificial que transporta aguas del río Neuquén, desde la localidad de Barda del Medio, que son utilizadas para el riego por inundación. Esta mega obra hidráulica extiende el valle fértil del río varios kilómetros hacia el norte y da sustento económico a la región (Navarro Floria y Nicoletti, 2001).

La Historia.

La actividad vitivinícola está profundamente vinculada con el crecimiento de cada una de las poblaciones que tras la Conquista del Desierto se fueron creando a lo largo del río Negro y durante muchos años fue un importante motor en la economía de la región. 

Las plantaciones de vides fueron para los colonos, que llegados de Europa iban poblando las distintas ciudades del Alto Valle, Valle Medio y del Valle Inferior, una de las alternativas productivas más rápidas y efectivas al momento de buscar darle rentabilidad a los proyectos de crecimiento que cada uno de ellos traía en sus valijas (ver nota). Así, la provincia de Río Negro llegó a contar con casi 300 bodegas en marcha en poco tiempo elaborando vinos comunes que en aquellas épocas era a lo que se volcaba la importante producción de uvas para vinificar.

Sin embargo, 1930 encontró a los productores vitícolas con un panorama muy desalentador ya que la uva prácticamente no tenía precio y, en consecuencia, los ingresos para las familias eran escasos. Pero, pese a las dificultades, quienes habían apostado a esta producción encontraron la vuelta para salir adelante y de esa forma se fueron conformando en la provincia distintas cooperativas de trabajo que permitieron nuclear a los productores, entregar su producción y seguir elaborando vinos, cambiando de esta manera la rentabilidad final.



Reglamento Cooperativa La Picasa y foto Coop. Limay.


Hasta cerca de 1980 la producción de vinos en la región se mantuvo en crecimiento pero nuevamente ese año se produjo otro fuerte golpe para los productores de uvas para vinificar muchos de los cuales optaron por erradicar los viñedos y volcarse a la producción de frutas como peras y manzanas, mucho más rentables que las uvas por esos años. Tras la desaparición de los viñedos una a una fueron cayendo las bodegas.

Los cambios en los hábitos de consumo fueron otro de los factores que afectaron a las bodegas de la zona que seguían elaborando vinos comunes de mesa mientras los mercados exigían una mayor calidad. Esto también incidió en la desaparición de otro importante número de bodegas que no pudieron adaptarse a las nuevas exigencias. De las 18.000 hectáreas de viñedos que estaban implantadas en toda la provincia el número se redujo a 1.659 ha en 265 viñedos, según datos del INV del año 2018 (en Neuquén se suman 1.758 ha y 88 viñedos) que se encuentran implantadas con uvas para vinificar y uvas de mesa, en todos los casos con variedades requeridas por los mercados consumidores.

Las variedades más cultivadas son: Malbec (21% en RN y 37% en NQN), Merlot (16% en RN y 14% en NQN) y Pinot Noir (8% en RN y 13% en NQN).





Variedades Neuquén Variedades Río Negro

Variedades en % en Neuquén y Río Negro (INV 2018).

La actualidad y el futuro.

Los cambios fueron rápidamente aceptados por otras bodegas que se han ido transformando en referentes de los vinos de muy buena calidad que se elaboran en la región. Sin embargo, un dato que no deja de ser llamativo es la apuesta sobre la que han avanzado un importante número de productores vitícolas que ahora no sólo producen uva de calidad que entregan a las bodegas de la región, sino que al mismo tiempo se han transformado en pequeños elaboradores de vinos, también apostando a una buena calidad final del producto.

Así, es posible ver desde el extremo oeste del Alto Valle hasta el Valle Inferior el surgimiento de bodegas que manejan un volumen de producción que oscila entre los cinco mil y los 15 mil litros pero con una fuerte apuesta a la calidad del producto. Muy lejos quedaron las viejas bodegas que contaban por millones de litros su producción anual.

 

Bodega Noemía (recuperación de Bodega Napolitano).

En el INV figuran 29 bodegas registradas en Río Negro y 11 en Neuquén (datos 2021, sin contar vinos artesanales ni caseros). En la zona del Alto Valle, de ambas provincias. logramos visitar 10 de ellas: Aniello, Agrestis, Dominio de Freneza, Fin del Mundo, Gennari, Humberto Canale, Infinitus, Malma, Noemia y Familia Schroeder. No es poco, un 25 % es una muestra bastante representativa y pronto iremos publicando notas sobre la actualidad de cada una de ellas.

Si bien algunas tienen varias décadas en la zona, la mayoría de estas bodegas comenzaron su trabajo en las últimas dos décadas, con un aprovechamiento de las viejas plantaciones de vides de Río Negro que fueron reacondicionando, mientras que en Neuquén son todas nuevas plantaciones. En ambos casos se han incluido variedades óptimas para la elaboración de vinos que han demostrado las mejores condiciones para adaptarse al lugar.

La coincidencia es plena en este sentido, la actividad vitivinícola puede ser rentable si se logra unificar la producción en la elaboración; aprovechando además las excelentes condiciones de tierra y clima que tiene esta región, que la han llevado a posicionarse a nivel nacional e internacional por la calidad de sus vinos, y a ser una zona que se mira con mucho interés por parte de capitales comienzan a instalarse en la región.

Fuentes:

Este artículo ha sido en parte preparado compaginando párrafos publicados por los siguientes autores, a los cuales damos nuestro reconocimiento y sincero agradecimiento:

de Archuby, Salgado, Brezina, Casadío, El Ojo del Cóndor Nº 7 (10-15), IGN, 2016

La viticultura en Río Negro. Diario Río Negro on line.

Informe vitivinícola de la región Sur de la Argentina. INV 2018.

Si leíste esta nota quizá te interese también su continuación: 5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén

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https://angelyvino.blogspot.com/2021/10/el-vino-en-el-alto-valle-de-rio-negro-y.html

Publicado en Ángel y vino.

El ángel del vino. Blog de vinosVino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

https://angelyvino.blogspot.com/

lunes, 22 de junio de 2026

Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Los vinos de la Patagonia norte.


 
Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Los vinos de la Patagonia norte.

Recorrimos el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

La Patagonia es única por donde se la mire. El agua, proveniente del deshielo de la Cordillera de los Andes, fluye a través del desierto, generando a su paso un verdadero oasis en medio de la estepa.

Pero hasta principios de los 1900, el aprovechamiento del agua en la región del Alto Valle era limitado a aquellas tierras susceptibles de riego, cercanas al río, y por eso también a devastadoras inundaciones que ponían en peligro el trabajo de un año. 

Cesare Cipolletti, ingeniero hidráulico italiano, fue contratado por el gobierno para estudiar la cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro, y definió los pasos a seguir para el máximo aprovechamiento de su curso, a través de un ingenioso sistema de presas y canales que irrigarían toda la región del Alto Valle. Son éstos los canales que nutren con agua todos los viñedos de la zona.


El vino en Río Negro y Neuquén.

En realidad, vale la pena aclarar que hablar del vino de dos provincias tan grandes como estas no deja de ser bastante reduccionista, porque si bien el 87 % de los vinos que ofrecen estas dos provincias del norte de la Patagonia provienen de una región que puede ser incluida en un radio de 120 km a partir del puente que une las ciudades de Cipolletti y Neuquén, lo cierto es que fuera de esa región hay viñedos importantes en el Valle Medio del río Negro, en la zona atlántica en la que este desemboca y también esparcidos a cuenta gotas en otros de los departamentos y regiones de ambas provincias, algunos antiguos y otros que, poco a poco, se van desarrollando en menor escala, como en las regiones andinas.


Lo cierto es que la zona que rodea la confluencia de los ríos Neuquén y Limay, que dan origen al río Negro, es un área geográfica clave al norte de la Patagonia, comúnmente conocida como 
“Alto Valle del Río Negro”  o, en un contexto urbano y administrativo más amplio, Región Metropolitana Confluencia. El nombre exacto depende del enfoque geográfico o institucional que se utilice.

Alto Valle: Es la denominación tradicional y microregional. Se utiliza ampliamente para referirse a la franja agrícola, productiva y urbana que se extiende a lo largo de ambas orillas del río Negro y de los dos ríos que lo forman (Limay y Neuquén).

Región Metropolitana Confluencia: Es el nombre político y de planificación urbana. Agrupa a 12 municipios biprovinciales (Neuquén y Río Negro) ubicados alrededor del punto donde confluyen el río Limay y el río Neuquén para dar origen al río Negro.

Cuenca de los ríos Limay, Neuquén y Negro: Es el nombre técnico e hidrológico utilizado por la Autoridad Interjurisdiccional de las Cuencas (AIC) para todo el sistema hidrográfico.

Aclarada esta cuestión, vamos a entrar de lleno en las características que, en 2021, me llevaron a escribir esta nota afirmando que existían cinco importantes razones para que los protagonistas del vino de la región mostraran su optimismo: el agua, el clima, el cambio climático, la infraestructura y tradición vitícola, y las inversiones.

En esta ocasión, pasados cinco años, sumaremos otras conclusiones gracias a una nueva visita recorriendo en profundidad durante cuatro intensos días la región del Alto Valle, de la mano de Fernando Musumeci en el marco del tour #LaCuevaVisitaPatagonia, visitando 10 bodegas y probando vinos de otros 8 proyectos más, totalizando 111 vinos degustados.

Resumen del recorrido

Día 1 - Neuquén: Familia Schroeder, Malma y Patritti.

Día 2 - Río Negro: Chacra, Agrestis, Humberto Canale y una ronda en el bar El Distinto, donde catamos los vinos de Bodega Costa y Principios y finales.

Día 3 - Río Negro: Noemía, Marcelo Miras y Ribera del Cuarzo.

Día 4 - Neuquén: Bodega Mabellini donde, además, la sommelier local Nerina Domínguez organizó una presentación de varios pequeños productores: Dominio de Freneza, Dellanzo, Bonomi & Bernal, Des de la Torre, Tero Rengo y Videla Dorna. 

El Alto Valle de Río Negro y Neuquén presenta condiciones estructurales excepcionalmente favorables para el desarrollo vitivinícola, sustentadas en la combinación de abundante disponibilidad de agua, un clima sano y equilibrado, infraestructura creciente y una tradición histórica significativa. A esto se suma un contexto climático global que, en términos generales, ha tendido a mitigar uno de los principales riesgos de la región: las heladas.

Ventajas estructurales clave.

Agua: La presencia del sistema hídrico del río Negro ,regulado por represas, garantiza disponibilidad constante y de alta calidad, un diferencial crítico frente a otras regiones vitícolas argentinas afectadas por estrés hídrico.

Clima: Las condiciones frías, secas y ventosas favorecen la sanidad del viñedo, reducen enfermedades y permiten una maduración pausada, con alta acidez natural.

Cambio climático: La disminución relativa de heladas ha mejorado la estabilidad productiva, potenciando la aptitud de la región.


Identidad enológica consolidándose.

En los últimos años, los vinos del Alto Valle han comenzado a afianzar una identidad distintiva basada en frescura (acidez), fineza y equilibrio. La mayor latitud aporta más horas de luz durante el ciclo vegetativo, lo que permite alcanzar una notable madurez azucarina y polifenólica, a la par y armónicamente.

Existe además una proporción significativa de vinos de alta y muy alta gama (ej. Noemía, Chacra, Ribera del Cuarzo), que ha sido reconocida con hasta 100 puntos por los mejores críticos internacionales (algo no tan común en otras regiones argentinas) lo que confirma el potencial cualitativo de la región en el segmento premium.

Hans Vinding Diers (Noemia)

Diversidad de terroirs: oportunidad aún subexplotada.

Un aspecto crítico a considerar es la comunicación y diferenciación de microterroirs. Hoy el mercado tiende a percibir la región de manera homogénea (“Neuquén” o “Río Negro”), cuando en realidad existen contrastes relevantes dentro de cada provincia y región. Por ejemplo, San Patricio del Chañar brinda uvas con pieles más gruesas por la exposición al viento y el sol, que generan vinos de más color y taninos. Pero en las zonas cercanas al río, de suelos arcilloso-limosos, más fríos y húmedos, las variedades de ciclos cortos, como el Pinot Noir, se expresan mejor, mientras que el Malbec ofrece una cara distinta y el Chardonnay muestra características muy destacadas.

La demarcacion de indicaciones geográficas sería de ayuda en este proceso. Existe la IG Alto valle de Río Negro (Resolución INV Nº C.37 de 16 de diciembre de 2002) pero, lamentablemente, no vemos productores que la utilicen. Comenzar a hacerlo sería una muestra de fé en sí mismos y en las características distintivas de la región.

En ese rumbo existe un incipiente movimiento de emprendedores pequeños interesados en elaborar vinos de calidad que cuentan con el apoyo de instituciones técnicas locales como el INTA, INTI, universidades y municipios, y una buena disponibilidad de insumos acorde a una zona agrícola. La valorización de estas diferencias de terroir será clave para un futuro posicionamiento internacional.

Viñedo Schroeder.

Los desafíos

Pero no todo es color de rosa: hay múltiples desafíos, como la escasez de mano de obra, más atraída por la industria del petróleo (aunque en parte compensada por el gran crecimiento demográfico de la región).

Otro punto es que falta infraestructura. Si bien en Neuquén se va desarrollando (impulsada por la industria energética), del lado de Río Negro da lástima: parece anclado en el tiempo. Por ejemplo, rutas troncales como la 22 y la 151 no han mejorado en 60 años y no se ven indicios de que vayan a hacerlo a corto plazo.

Los productores grandes son pocos y algunos de ellos parecen no tener el ímpetu ni el alma puestos en la vitivinicultura, que sí mostraron los pioneros en Mendoza. Los productores medianos o más chicos sí lo tienen, pero claramente es un momento del mercado que no ayuda.

Oportunidades.

Desarrollo turístico: Es aún incipiente y representa una de las mayores oportunidades, ya que podría actuar como motor económico complementario, como ocurre en otras regiones emergentes del país (Jujuy o Córdoba), donde la mayor parte de los vinos se venden en la zona, con alto porcentaje ligado al turismo.

En ese sentido, en el Alto Valle hay pocas opciones completas de enoturismo, exceptuando Malma y Schroeder, que cuentan con recepción al turismo y buena gastronomía, y algunas de las bodegas de la Ruta del Vino de Río Negro (se han ido sumando con la reciente ampliación de las bodegas participantes). Pero las bodegas más famosas en el mundo enófilo (Chacra, Noemia y Ribera del Cuarzo) no ofrecen recepción al turismo, y las que sí lo hacen, en algunos casos, no alcanzan el nivel de sus pares mendocinos o salteños.

Enoturismo en Malma.

El Alto Valle tiene una buena cantidad de viñedos y bodegas, pero para que la zona comience a recibir al turista capaz de realizar un viaje exclusivamente enoturístico, hace falta la oferta de un circuito claro, con más atractivos gastronómicos y mejor hotelería (otro aspecto poco desarrollado en la zona). En ese sentido, se advierte la posibilidad de explotar varios nichos de turismo especializado (naturaleza, pesca, deportes, granjas agrícolas, health and fitness, etc.) que podrían generar combinaciones atractivas con el enoturismo.

Comunicación: Se nota una falta de articulación, que podría lograrse formando una agrupación de pequeños productores locales que realice una tarea de difusión organizada y unificada, con una estrategia colectiva de promoción.

Atraer nuevos productores: Que se sigan sumando emprendedores de fuste. Matervini pronto lanzará un vino de Valle Azul; el Grupo Peñaflor adquirió una bodega que renombró Marantiqua, e inversores locales de otros rubros apuestan al vino, como el caso de Mabellini.

Carlos Mabellini.

Conclusión

El Alto Valle posee condiciones naturales sobresalientes: agua abundante (al río Negro le dicen el Nilo de la Patagonia) y clima óptimo, que sumados a una tradición vitivinícola que aún subyace en algunos ámbitos, lo posicionan como una de las regiones con mayor potencial de crecimiento cualitativo en la vitivinicultura argentina.

Creo que el camino hacia su consolidación dependerá de:

La capacidad de construir una identidad segmentada por terroirs.

La articulación entre actores (especialmente pequeños productores).

El desarrollo del enoturismo y la infraestructura.

Y la continuidad de inversiones estratégicas.

En síntesis, la región combina ventajas naturales excepcionales con un desarrollo aún incompleto, lo que configura un escenario de alto potencial, aunque condicionado por factores económicos, organizativos y de mercado. Ojalá alcance para revertir la caída de hectáreas de viñedos registradas en los últimos años.

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https://angelyvino.blogspot.com/2026/06/alto-valle-de-rio-negro-y-neuquen.html

Publicado en Ángel y vino.

El ángel del vino. Blog de vinosVino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

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lunes, 29 de diciembre de 2025

Desregulación sí o no: el debate entre bodegueros ante la crisis que vive el vino.

 

Desregular para crecer. La idea que propone el gobierno a los bodegueros, que ven claroscuros en la iniciativa.

Desregulación sí o no: el debate entre bodegueros ante la crisis que vive el vino.

El ministerio de Federico Sturzenegger eliminó casi mil normas para el sector a fin de impulsar las ventas, pero no todos los actores de la industria están de acuerdo. Una discusión que se extiende al calor de los cambios de hábitos de consumo y la necesidad de competir para exportar.

La venta de vino argentino se derrumba, tanto en el mercado interno como en el exterior, en línea con una tendencia global y el deterioro general del consumo en el país. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y octubre de 2025 (último dato disponible), el consumo de vino en Argentina cayó 2,7% en comparación con el mismo período del año anterior. La de vino blanco se derrumbó un 10%. Las exportaciones, por su parte, se redujeron 7,1% entre enero y noviembre de 2025.

Mientras bodegueros y productores intentan adaptarse al nuevo escenario, para el Gobierno nacional la solución es achicar la burocracia: el mes pasado, el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado a cargo de Federico Sturzenegger, anunció la eliminación de cerca de mil normas que rigen para el sector con el objetivo de reactivar las ventas. Pero, entre los principales actores de la industria, existen posiciones encontradas.

La baja en el consumo se profundizó, aunque no es nueva: Para Norberto Ghirardelli, fundador de la Bodega Agrestis, de General Roca, la caída lleva décadas: en la década de 1990, afirma, cada argentino bebía aproximadamente 100 litros al año. “A partir de entonces, se empieza a dejar de consumir los grandes volúmenes de vinos comunes, la gente empieza a consumir mayor calidad: como no toma todos los días, el volumen baja”, afirma.

El desplome es notorio y constante: en el 2000 se bebían 37,8 litros por persona y en el 2013, 25,6. En ese nivel se estabiliza hasta que, en los últimos años, comenzó un nuevo derrumbe: en 2021, cada argentino bebió 18 litros, mientas que en 2024 la cifra bajó a 16,3 litros por persona.

Sven Piederiet, CEO de Salentein, una bodega emblemática de Mendoza, explicó que hay una caída mundial en el consumo de alcohol, con descensos en cerveza, bebidas espirituosas y vino, especialmente en Europa y Estados Unidos. En Argentina, agregó, el sector se vio golpeado por una fuerte retracción del consumo masivo durante 2024.

Dato 

16,3 los litros de vino per cápita que se consumieron en Argentina en 2024. La cifra era 18 litros en 2021 y 25,6 litros en 2013. La caída se debe en gran parte al cambio de hábitos en el consumo.

Si bien Salentein tuvo muy buenos resultados en los últimos diez años y fue una de las pocas bodegas argentinas que logró crecer en volumen y facturación, también sufrió el impacto de la desaceleración de los mercados en los últimos dos años. “Es realmente un escenario nuevo para nosotros”, dijo, y subrayó el carácter altamente competitivo del mercado mundial del vino.

“Argentina no es tan competitiva: por su moneda apreciada, por la carga impositiva, el costo de transporte alto y la falta de tratados de libre comercio en comparación con otros países como Chile y Australia”, agregó.

Para Pablo Etchart, titular de la reconocida Bodega San Pedro de Yacochuya, del Valle Calchaquí, en Salta, la caída es parte de un cambio de hábitos general. “En casi todo el país, sacando las grandes capitales, hasta hace no muchos años se dormía la siesta y se almorzaba en las casas al mediodía. Y generalmente se tomaba vino”, dijo a RÍO NEGRO, y agregó que ahora, con la jornada completa de trabajo, “uno sale a a almorzar cerca de la oficina y no va a tomar vino”.

Otros dos culpables, según el bodeguero, son la “onda fitness” y “las leyes de alcoholemia”. “El tipo va al gimnasio a quemar calorías y como le dicen que el vino tiene muchas calorías, no lo toma”, dijo. “Es curioso que en un país productor tengamos alcoholemia cero”, agregó.

Desregulación sí.

El pasado 7 de noviembre, el ministerio de Sturzenegger, a través de la resolución 37/2025, que cuenta con la firma del titular del INV Carlos Tizio, derogó 973 normas vinculadas a la industria vitivinícola. A partir del 1° de enero, el INV controlará únicamente el vino en la góndola y dejará de revisar todo el proceso productivo. Según escribió Sturzenegger en X, la decisión busca darle “flexibilidad y libertad” a la industria.

Juan Barbier, bodeguero de tercera generación de la bodega De Ángeles, en Mendoza, sostuvo que la desregulación puede beneficiar a la industria al reducir cargas administrativas y, potencialmente, bajar costos. “Yo creo que va a tener mucho más efecto en las bodegas grandes”, dijo. “Hay bodegas en las que yo tengo conocidos que te dicen: ‘He tenido al INV desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde metido acá dentro’”, relató en diálogo con este medio. Juan Barbier, bodega De Ángeles (Mendoza).

Ghirardelli, de Agrestis, también dice estar de acuerdo con la desregulación: para el empresario, el 95% de las normas derogadas eran “obsoletas”. “Hay una serie de costos que bajarían porque, sobre cada trámite, hay que pagar un arancel”, dijo a RÍO NEGRO. Y agregó que el papeleo es tan engorroso que algunas de “las bodegas más grandes tienen un empleado exclusivamente dedicado a esto y las más chicas tienen que recurrir a algún gestor”. Además, agrega, habría “mayor libertad para trabajar sin tantos controles, controles de inventario, que no son tan necesarios”.

Piederiet, de Salentein, acuerda con el espíritu de la medida y señaló que reducen “costos y burocracia”. Sin embargo, advirtió que, dada la cantidad de las regulaciones eliminadas, “seguramente cometieron algún error que luego habría que corregir”.

Desregulación no.

“Como sector debemos ser muy críticos a cualquier cambio: es el interés de todas las bodegas y productores profesionales que se mantenga un alto estándar. Los problemas con la calidad pueden destruir todo un sector”, agregó.

Es que, al limitarse a controlar el producto final, el Estado dejará de identificar el origen real de la materia prima. “Por ejemplo, el INV no va a controlar más, si en la etiqueta que dice ‘origen Agrelo’, realmente la uva vino de Agrelo”, afirmó Piederiet.

Para el CEO, la trazabilidad del origen de la uva es el tema más sensible. “La pregunta es: ¿cómo lo vamos a controlar y garantizar? ¿Por ley? ¿O por voluntad privada? Creo que sería bueno mantener un control centralizado y formalizado sobre el origen de la uva”, afirma.

“Hay una serie de costos que bajarían porque, sobre cada trámite, hay que pagar un arancel. Seguramente habrá mayor libertad para trabajar sin tantos controles, controles de inventario, que no son tan necesarios”.

El quid de la norma es la polémica eliminación de la obligatoriedad del Certificado de Ingreso de la Uva (CIU). El CIU, que actualmente no es optativo, funciona como una especie de DNI de la uva, consigna información clave como cantidad, variedad, grado de maduración y tenor azucarino de la fruta. Es crucial para los viñateros que no tienen bodega y entregan su cosecha a terceros para que elaboren el vino.

“El CIU tiene que seguir siendo obligatorio”, dijo a RÍO NEGRO Rubén Blanes, vicepresidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM). Para Blanes, convertirlo en opcional “deja desprotegido al que ingresa la uva” y erosiona la confianza de los consumidores en la autenticidad del producto que compran.

A principios de diciembre, la AVM, junto a la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) y la Cámara de Productores Agrícolas (Carpa) presentaron un amparo ante la Justicia Federal de Mendoza. Esta semana, el Juzgado Federal N° 2 a cargo de Pablo Oscar Quirós, restableció la obligatoriedad del CIU por cinco meses, observando que existe una “asimetría de poder entre la bodega y el productor”.Los bodegueros valoran que se desburocratice la actividad y se reduzcan costos, pero advierten por la pérdida de la trazabilidad y la certificación de calidad.
Sturzenegger consideró el argumento del juez como “desopilante”. “La opcionalidad del CIU era darle más libertad a los productores, pero la libertad de mercado asusta”, dijo a La Nación el ministro de Transformación y Desregulación del Estado.
Sin embargo, muchos en la industria, celebraron la decisión del juez. “Costó mucho que el vino argentino sea reconocido afuera por su calidad”, dijo Blanes. “Hoy en día no se está importando el vino porque sea más barato que en otros lados. Se está comprando vino a la Argentina porque se sabe todo el control que tiene la producción”, afirmó. “El Estado se retira y eso no va a ayudar a toda esta situación: la va a empeorar”, concluyó.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/economia/desregulacion-si-o-no-el-debate-entre-bodegueros-ante-la-crisis-que-vive-el-vino/

lunes, 14 de julio de 2025

Crónica del vino y la vid desde Villa Regina.



Crónica del vino y la vid desde Villa Regina.

/ Sabías que / Por Andrea Albertano.

https://juandeliciasmagazine.com/

Hay lugares donde el tiempo tiene otros modos. Donde el trabajo no se mide en clics ni relojes, sino en maduración, aromas y espera. En Villa Regina, Alto Valle de Río Negro, Patagonia Argentina, cuando termina el verano, el trabajo se divide en dos, por un lado la chacra y otro en la bodega. Así lo cuenta Gustavo Favretto, tercera generación de viticultores, para JuAn Delicias Magazine.

Todo empieza cuando se termina la cosecha. Entre descubes, trasiegos, borras y bentonita la bodega se vuelve un campo minado. Entre mangueras que cuelgan y el rítmico sonido de las bombas a pistón, Gustavo Favretto, sube y baja las escaleras de la bodega con alma de maratonista.  “Ahora en junio 10 grados bajo cero, en marzo 40 grados de calor , hacer vino es mucho más que cosechar la uva, creo que cualquiera puede hacer vino, pero no todos¨, sentencia.

En el Alto Valle de Río Negro, las condiciones son singulares. Suelos aluvionales, drenaje perfecto, agua de río que nace del deshielo, brisas constantes. El sol madura sin quemar. El frío nocturno afina la acidez. A veces, el clima se impone con caprichos inesperados: en 2024, después de cuatro años, volvió a nevar en plena cosecha. “Se volvió a entalcar el Alto Valle”, escribió Gustavo en su cuenta de Instagram, como si el cielo hubiese decidido espolvorear la memoria con una capa de asombro blanco.

Entre fines de mayo y primeros días de junio, la viña ya está en reposo, la savia espera mansamente, las esqueléticas plantas parecen arrasadas por un vendaval. Comienza la poda manual y los tractores cincelan y rastrean los suelos duros para volverlos suaves y amables, así las futuras raíces tendrán el camino allanado.

 “El momento de poda es clave, un tijerazo mal dado es un futuro brote sin uva”, explica Gustavo.

En bodega, probar y decidir.

“Cada vino necesita su tratamiento. No es lo mismo un Pinot que un Malbec. No es lo mismo un vino que saldrá joven al mercado que uno que irá a barricas”, expresa mientras muestra los tanques de acero y las barricas de roble francés.

 “Es un juego de equilibrios. Como escribir un texto que tiene que decir mucho sin decirlo todo”, compara Gustavo, que alguna vez fue periodista y que aún escribe las contraetiquetas de sus vinos con la pluma del que supo contar historias en papel.

Algunos vinos, los más jóvenes, se embotellan en damajuanas a los pocos meses. Otros los de botellas reposan en barrica. Ahí, en la bodega, ocurre otra transformación. El roble aporta aromas, suaviza taninos, redondea lo que la fruta ya trajo del viñedo.

En ese silencio apenas roto por el eco de las pisadas, se afina el carácter del vino. A veces, se ensambla con otro varietal. A veces, se deja ser. Cada año es distinto. Cada vendimia es una nueva oportunidad de aprender, de corregir, de arriesgar.

Cuando por fin se decide que un vino está listo, se embotella. Con cuidado casi ceremonial. Se encorcha y se guarda. “Ahí comienza otra mística, la botella acostada en estiba luego de meses y a oscuras, encierra un misterio envuelto en un enigma ”, dice Gustavo.

En 2022 inauguró la sala de degustación, el turista puede probar esas botellas junto a una picada. Recorrer la bodega, ver las maquinarias antiguas, los documentos del abuelo Ferruccio, las fotos en sepia y sentarse en un cómodo living y leer un libro en una heterogénea y curiosa biblioteca.

Un legado que continúa.

Hoy, mientras muchas bodegas del país crecen en volumen, Favretto crece en historia. Manteniendo  la calidad, mejorando el proceso, contando con honestidad lo que la tierra da.

“Acá no hay milagros, hay trabajo. Y hay memoria. Mi abuelo llegó cuando esto era un médano. No había nada. Ni luz eléctrica. Ni agua corriente. Solo el deseo de plantar. Lo que yo hago es mantener el legado y tratar de mejorar cada año”, revela Gustavo.

Las tareas del vitivinicultor son incesantes: en unos meses más se vendrán las infaltables heladas primaverales. Ahí se pone en juego la cosecha 2026, vendrán las noches largas donde la temperatura bajará a menos de cero grados y los tiernos brotes de la vid tratarán de sobrevivir a la inclemencia. Pero no sobrevivirán por si solos, Gustavo y sus empleados se desvelarán toda la noche, pondrán  las bombas de agua con sus aspersores o el clásico riego por manto para tratar de darle humedad al suelo y generar una atmósfera donde se pueda defender la producción. Si son heladas cortas habrá uva en 2026, si la helada es muy larga habrá que soñar que el 2027 sea mejor.

Y así, cada día en Villa Regina es trabajo continuo. Es volver a empezar. Es agradecer. Es cerrar un ciclo y abrir otro. Con las manos manchadas de jugo, el vino latiendo en barrica, y la certeza de que hacer vino en Patagonia, hoy, también es un acto de amor.

Publicado en JuAn Delicias Magazine.

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https://juandeliciasmagazine.com/cronica-del-vino-y-la-vid-desde-villa-regina/

viernes, 23 de agosto de 2024

La vitivinicultura puja para abrirse paso en Vaca Muerta. La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se reunió esta semana en una conocida Bodega de General Roca (Río Negro, Patagonia Argentina).

La vitivinicultura puja para abrirse paso en Vaca Muerta.

La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se reunió esta semana en una conocida Bodega de General Roca, recibió la visita del Gobernador Alberto Weretilnek, y trazó perspectivas a largo plazo. El presidente de Coviar, Mario González, dialogó mano a mano con RÍO NEGRO.

Mario González. El presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina.

Cuando en determinada región geográfica emerge una actividad económica hegemónica, como la de los hidrocarburos no convencionales en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el resto del ecosistema productivo busca la forma de acoplarse al impulso de inversiones y encadenamientos que genera la actividad principal. Tal es el caso de la vitivinicultura en Vaca Muerta.

Con esta perspectiva, la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) desembarcó esta semana en la región con la «Jornada para el desarrollo vitivinícola del sur argentino». La actividad tuvo lugar en la Bodega Humberto Canale de General Roca, y contó con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

La ocasión sirvió para la presentación del Estudio de Caracterización de las regiones vitivinícolas argentinas, en especial de la zona Patagonia. El mismo fue realizado por Coviar y CFI con la interacción de más de 60 expertos de distintas disciplinas del área agropecuaria, edafólogos, climatólogos, eógrafos, geomáticos, informáticos, cartógrafos, paisajistas, arquitectos y contadores, de más de 10 centros académicos de todo el país

La cita contó con la presencia del gobernador Alberto Weretilnek, quien recorrió las instalaciones de la bodega junto a los empresarios, participó de la presentación de los resultados del estudio y destacó la jornada enfocada en aprovechar el potencial de nuestra región y consolidar a la Patagonia como un actor central en el mapa vitivinícola argentino. “Argentina es pionera en la viticultura y la Patagonia está lista para brillar en los mercados nacionales e internacionales”, afirmó el mandatario y agregó: «Nuestra producción está lista para destacar globalmente”.

Desde Coviar en tanto, destacaron la importancia de la caracterización, en tanto genera un panorama certero para el horizonte de inversiones potenciales en una región como Vaca Muerta, que tiene todo lo necesario para instalarse en la escena principal de la vitivinicultura nacional y global, dadas sus condiciones climáticas, paisajísticas, varietales, y el potencial exportador del know how frutícola ya existente.

Mario González (Coviar): «Vaca Muerta y el vino debieran conformar una simbiosis productiva».

PREGUNTA: ¿Cuál es el motivo del encuentro de COVIAR en General Roca?

RESPUESTA: Estamos realizando la presentación de la caracterización vitivinícola de Argentina y en esta ocasión se congregó en Patagonia a cuatro provincias, Río Negro, Chubut, Neuquén y La Pampa. Se trata de un estudio de caracterización de suelo, edáfica, climatológica y paisajística también, que determina las zonas vitivinícolas de Argentina. Un trabajo que arrancó con un financiamiento BID para las tres primeras provincias, y que luego pudimos ampliar a once provincias más con la ayuda del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

P: ¿Cuál es el objetivo del estudio?

R: La verdad es que nos brinda muchísima información para el proceso de toma de decisiones, ya sea del productor, del bodeguero y de las zonas, sobre todo, para poder dimensionar y dimensionar el potencial de la actividad en cada zona. Es un hito importante dentro de la vitivinicultura argentina, y un primer paso también para muchas capas de información que luego se le puede poner adelante.

P: ¿Cómo se posiciona la Patagonia dentro de la vitivinicultura nacional?

R: La región patagónica es la tercer región en importancia de la vitivinicultura argentina, y es la que más crecimiento ha tenido en los últimos 15 años. Marca que hay cualidades importantes para desarrollarla y que están logrando posicionarse. Sigue teniendo una participación en proporción muy baja dentro de la vitivinicultura argentina, pero es muy importante primero como región, por lo que implica la Patagonia Argentina para mostrar los vinos en el mundo, y segundo porque se conjugan varios factores que tienen que ver con lo turístico y lo enológico.

P: ¿Significa algo Vaca Muerta para la ruta del vino?

R: Mirá, yo creo que es importante que se puedan conjugar, que se pueda trabajar de manera articulada. Todo lo que tiene que ver con el desarrollo de Vaca Muerta seguramente dará un salto económico y de escala a la región, que le permitirá tener inversiones genuinas que puedan acoplarse a esa situación. Sin ser experto ni alguien de la zona, y observando desde afuera, imagino una simbiosis que tendría que ser productiva.

La vitivinicultura argentina está compuesta en 80% en el mercado interno y en 20% en el mercado externo. Cuando hay recesión y pérdida del poder adquisitivo, el vino al ser un producto quizás no de necesidad básica, pasa a sufrirlo mucho y lo estamos viviendo.

P: Se escucha Vaca Muerta, litio y economía del conocimiento, pero se escucha poco de vinos ¿Qué opinan de eso?

R: Hay temas que se ponen de moda y que tienen un impacto económico muy fuerte que es innegable. Lo que no se puede hacer es dejar de lado lo existente y seguir potenciando lo que hay. Como Corporación Vitivinícola Argentina miramos a largo plazo y el objetivo desde el primer día es hacer una vitivinicultura fuerte dentro de nuestro mercado interno y también potenciar uno en el mercado externo y posicionarlo.

P: ¿Se siente la recesión en la vitivinicultura?

R: Se siente demasiado. La vitivinicultura argentina está compuesta en 80% en el mercado interno y en 20% en el mercado externo. En el mercado interno, cuando hay recesión y cuando hay pérdida del poder adquisitivo, el vino al ser un producto quizás no de necesidad básica, pasa a sufrirlo mucho y lo estamos viviendo. Nosotros desde COVIDAR impulsamos mucho el vino como un alimento y como parte de la dieta de los argentinos. El 2023 fue un año ya complicado, difícil. Ahora estamos, digamos, en los mismos niveles, un poquito por debajo.

P: ¿Cómo está Argentina hoy en la escena global del vino?

R: Hoy estamos dentro de la lista de los 10 primeros países exportadores a nivel mundial. Igualmente seguimos siendo apenas el 3,5% de toda la viticultura mundial. O sea, somos muy chicos, a pesar de tener una presencia fuerte. También estamos dentro de los países que normalmente consumimos una buena cantidad de vino per cápita.

Publicado en Diario Río Negro.

22/8/2024.

https://www.rionegro.com.ar/economia/la-vitivinicultura-puja-para-abrirse-paso-en-vaca-muerta-3755340/

“Nuestra producción está para posicionarse nacional e internacionalmente”.

En la Jornada para el Desarrollo Vitivinícola del Sur Argentino, en General Roca se presentaron los resultados del Estudio de Caracterización de las regiones vitivinícolas. Se trata de una herramienta de información georreferenciada, actualizada y sistematizada bajo una misma metodología científica para la puesta en valor de los vinos argentinos en el mundo.


El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, destacó el contexto positivo que está atravesando el sector productivo de la provincia y la región patagónica.

“Argentina es el primer país en el mundo en caracterizar toda su superficie vitivinícola según condiciones climáticas, geográficas y productivas. La Patagonia, con sus cualidades únicas, está lista para optimizar su posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales”, dijo.

Weretilneck resaltó el potencial de las nuevas generaciones: “Los jóvenes, después de haber visto a sus padres, abuelos y vecinos, sienten que la producción es algo hermoso y que puede ser la forma de vida de una familia”.

“Disfruto mucho ver una audiencia, donde se entremezclan la experiencia y la sabiduría con la juventud con todo su esfuerzo. Quienes somos del Alto Valle y hemos visto lo que nos ha costado el recambio generacional, es muy importante poder lograr esto”.

El mandatario se refirió también a los sistemas de riego y dijo que “para nosotros las amenazas sobre el riego no es un tema menor, estamos modificando para antes de fin de año algunas leyes en las provincias. Queremos colaborar con los consorcios de los productores a financiar el sistema de riego de Alto Valle. Para nosotros es central esto que nos está pasando, porque tiene que ver con la sustentabilidad del sistema de riego y de la producción”.

Weretilneck mencionó los beneficios de las nuevas tecnologías que se están implementando para el beneficio de la producción y subrayó que “esto, junto a las nuevas y mejores fuentes de información, con las mentes modernas de las nuevas generaciones, da una fuerza y una sinergia importante, porque todo lo nuevo junto a lo anterior no hay manera de que fracase”.

*** Comunicación Gobierno de Río Negro. 22/8/2024.