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lunes, 29 de diciembre de 2025

Desregulación sí o no: el debate entre bodegueros ante la crisis que vive el vino.

 

Desregular para crecer. La idea que propone el gobierno a los bodegueros, que ven claroscuros en la iniciativa.

Desregulación sí o no: el debate entre bodegueros ante la crisis que vive el vino.

El ministerio de Federico Sturzenegger eliminó casi mil normas para el sector a fin de impulsar las ventas, pero no todos los actores de la industria están de acuerdo. Una discusión que se extiende al calor de los cambios de hábitos de consumo y la necesidad de competir para exportar.

La venta de vino argentino se derrumba, tanto en el mercado interno como en el exterior, en línea con una tendencia global y el deterioro general del consumo en el país. Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), entre enero y octubre de 2025 (último dato disponible), el consumo de vino en Argentina cayó 2,7% en comparación con el mismo período del año anterior. La de vino blanco se derrumbó un 10%. Las exportaciones, por su parte, se redujeron 7,1% entre enero y noviembre de 2025.

Mientras bodegueros y productores intentan adaptarse al nuevo escenario, para el Gobierno nacional la solución es achicar la burocracia: el mes pasado, el Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado a cargo de Federico Sturzenegger, anunció la eliminación de cerca de mil normas que rigen para el sector con el objetivo de reactivar las ventas. Pero, entre los principales actores de la industria, existen posiciones encontradas.

La baja en el consumo se profundizó, aunque no es nueva: Para Norberto Ghirardelli, fundador de la Bodega Agrestis, de General Roca, la caída lleva décadas: en la década de 1990, afirma, cada argentino bebía aproximadamente 100 litros al año. “A partir de entonces, se empieza a dejar de consumir los grandes volúmenes de vinos comunes, la gente empieza a consumir mayor calidad: como no toma todos los días, el volumen baja”, afirma.

El desplome es notorio y constante: en el 2000 se bebían 37,8 litros por persona y en el 2013, 25,6. En ese nivel se estabiliza hasta que, en los últimos años, comenzó un nuevo derrumbe: en 2021, cada argentino bebió 18 litros, mientas que en 2024 la cifra bajó a 16,3 litros por persona.

Sven Piederiet, CEO de Salentein, una bodega emblemática de Mendoza, explicó que hay una caída mundial en el consumo de alcohol, con descensos en cerveza, bebidas espirituosas y vino, especialmente en Europa y Estados Unidos. En Argentina, agregó, el sector se vio golpeado por una fuerte retracción del consumo masivo durante 2024.

Dato 

16,3 los litros de vino per cápita que se consumieron en Argentina en 2024. La cifra era 18 litros en 2021 y 25,6 litros en 2013. La caída se debe en gran parte al cambio de hábitos en el consumo.

Si bien Salentein tuvo muy buenos resultados en los últimos diez años y fue una de las pocas bodegas argentinas que logró crecer en volumen y facturación, también sufrió el impacto de la desaceleración de los mercados en los últimos dos años. “Es realmente un escenario nuevo para nosotros”, dijo, y subrayó el carácter altamente competitivo del mercado mundial del vino.

“Argentina no es tan competitiva: por su moneda apreciada, por la carga impositiva, el costo de transporte alto y la falta de tratados de libre comercio en comparación con otros países como Chile y Australia”, agregó.

Para Pablo Etchart, titular de la reconocida Bodega San Pedro de Yacochuya, del Valle Calchaquí, en Salta, la caída es parte de un cambio de hábitos general. “En casi todo el país, sacando las grandes capitales, hasta hace no muchos años se dormía la siesta y se almorzaba en las casas al mediodía. Y generalmente se tomaba vino”, dijo a RÍO NEGRO, y agregó que ahora, con la jornada completa de trabajo, “uno sale a a almorzar cerca de la oficina y no va a tomar vino”.

Otros dos culpables, según el bodeguero, son la “onda fitness” y “las leyes de alcoholemia”. “El tipo va al gimnasio a quemar calorías y como le dicen que el vino tiene muchas calorías, no lo toma”, dijo. “Es curioso que en un país productor tengamos alcoholemia cero”, agregó.

Desregulación sí.

El pasado 7 de noviembre, el ministerio de Sturzenegger, a través de la resolución 37/2025, que cuenta con la firma del titular del INV Carlos Tizio, derogó 973 normas vinculadas a la industria vitivinícola. A partir del 1° de enero, el INV controlará únicamente el vino en la góndola y dejará de revisar todo el proceso productivo. Según escribió Sturzenegger en X, la decisión busca darle “flexibilidad y libertad” a la industria.

Juan Barbier, bodeguero de tercera generación de la bodega De Ángeles, en Mendoza, sostuvo que la desregulación puede beneficiar a la industria al reducir cargas administrativas y, potencialmente, bajar costos. “Yo creo que va a tener mucho más efecto en las bodegas grandes”, dijo. “Hay bodegas en las que yo tengo conocidos que te dicen: ‘He tenido al INV desde las 8 de la mañana hasta las 6 de la tarde metido acá dentro’”, relató en diálogo con este medio. Juan Barbier, bodega De Ángeles (Mendoza).

Ghirardelli, de Agrestis, también dice estar de acuerdo con la desregulación: para el empresario, el 95% de las normas derogadas eran “obsoletas”. “Hay una serie de costos que bajarían porque, sobre cada trámite, hay que pagar un arancel”, dijo a RÍO NEGRO. Y agregó que el papeleo es tan engorroso que algunas de “las bodegas más grandes tienen un empleado exclusivamente dedicado a esto y las más chicas tienen que recurrir a algún gestor”. Además, agrega, habría “mayor libertad para trabajar sin tantos controles, controles de inventario, que no son tan necesarios”.

Piederiet, de Salentein, acuerda con el espíritu de la medida y señaló que reducen “costos y burocracia”. Sin embargo, advirtió que, dada la cantidad de las regulaciones eliminadas, “seguramente cometieron algún error que luego habría que corregir”.

Desregulación no.

“Como sector debemos ser muy críticos a cualquier cambio: es el interés de todas las bodegas y productores profesionales que se mantenga un alto estándar. Los problemas con la calidad pueden destruir todo un sector”, agregó.

Es que, al limitarse a controlar el producto final, el Estado dejará de identificar el origen real de la materia prima. “Por ejemplo, el INV no va a controlar más, si en la etiqueta que dice ‘origen Agrelo’, realmente la uva vino de Agrelo”, afirmó Piederiet.

Para el CEO, la trazabilidad del origen de la uva es el tema más sensible. “La pregunta es: ¿cómo lo vamos a controlar y garantizar? ¿Por ley? ¿O por voluntad privada? Creo que sería bueno mantener un control centralizado y formalizado sobre el origen de la uva”, afirma.

“Hay una serie de costos que bajarían porque, sobre cada trámite, hay que pagar un arancel. Seguramente habrá mayor libertad para trabajar sin tantos controles, controles de inventario, que no son tan necesarios”.

El quid de la norma es la polémica eliminación de la obligatoriedad del Certificado de Ingreso de la Uva (CIU). El CIU, que actualmente no es optativo, funciona como una especie de DNI de la uva, consigna información clave como cantidad, variedad, grado de maduración y tenor azucarino de la fruta. Es crucial para los viñateros que no tienen bodega y entregan su cosecha a terceros para que elaboren el vino.

“El CIU tiene que seguir siendo obligatorio”, dijo a RÍO NEGRO Rubén Blanes, vicepresidente de la Asociación de Viñateros de Mendoza (AVM). Para Blanes, convertirlo en opcional “deja desprotegido al que ingresa la uva” y erosiona la confianza de los consumidores en la autenticidad del producto que compran.

A principios de diciembre, la AVM, junto a la Unión Vitivinícola Argentina (UVA), la Asociación de Cooperativas Vitivinícolas (Acovi) y la Cámara de Productores Agrícolas (Carpa) presentaron un amparo ante la Justicia Federal de Mendoza. Esta semana, el Juzgado Federal N° 2 a cargo de Pablo Oscar Quirós, restableció la obligatoriedad del CIU por cinco meses, observando que existe una “asimetría de poder entre la bodega y el productor”.Los bodegueros valoran que se desburocratice la actividad y se reduzcan costos, pero advierten por la pérdida de la trazabilidad y la certificación de calidad.
Sturzenegger consideró el argumento del juez como “desopilante”. “La opcionalidad del CIU era darle más libertad a los productores, pero la libertad de mercado asusta”, dijo a La Nación el ministro de Transformación y Desregulación del Estado.
Sin embargo, muchos en la industria, celebraron la decisión del juez. “Costó mucho que el vino argentino sea reconocido afuera por su calidad”, dijo Blanes. “Hoy en día no se está importando el vino porque sea más barato que en otros lados. Se está comprando vino a la Argentina porque se sabe todo el control que tiene la producción”, afirmó. “El Estado se retira y eso no va a ayudar a toda esta situación: la va a empeorar”, concluyó.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/economia/desregulacion-si-o-no-el-debate-entre-bodegueros-ante-la-crisis-que-vive-el-vino/

miércoles, 17 de abril de 2024

Abril, mes del Malbec Argentino. El 17 de abril es el Día Mundial del Malbec. Una celebración que surge en nuestra Argentina.

 


CEPAS de la ARGENTINA.

Cada 17 de abril se celebra en la Argentina nuestra y en el mundo el Día del Malbec. Y si bien la cepa es originaria de Cahors, Francia, fue en los diferentes terroirs de la Argentina donde alcanzó un nivel de calidad único, irrepetible, permitiendo elaborar desde vinos económicos y nobles, hasta grandes exponentes de clase internacional.

La celebración fue una idea de WINES OF ARGENTINA y para promover el Malbec en el mundo.

El 17 de Abril de 1853 se presentó el proyecto para la creación de la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza en la Legislatura provincial propiciado por Domingo Faustino Sarmiento y el Gobernador de Mendoza Pedro Pascual Segura; tuvo en su primer director a Michel Aimé Pouget, un agrónomo francés experto en suelos, la tarea de traer nuevos varietales y al cual se le atribuyen las primeras implantaciones y desarrollo del Malbec en tierra mendocina.

Una década después, Francia atravesó una profunda crisis: una plaga de Filoxera afectó toda la región del Ródano. Mientras tanto, el Malbec floreció en la Argentina creando vinos altamente superiores a aquellos de su país de origen.

A fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes italianos, españoles y franceses, la vitivinicultura nacional creció exponencialmente y con ésta, el Malbec que se adaptó rápidamente a los diversos terruños que proponía la geografía argentina. De esta forma, se convirtió en la uva emblemática del país.

Hoy se cultiva el Malbec en 18 provincias argentinas. Las más tradicionales son Mendoza, que explica el 85% del total, seguida por San Juan (6%), Salta (4%), La Rioja (2%), Neuquén, Río Negro, Catamarca, La Pampa, Tucumán, Córdoba, San Luis, la provincia de Jujuy que ya cuenta con 15 bodegas ubicadas en las zonas de los Valles Templados y la Quebrada de Humahuaca que elaboran,entre otras cepas, el Malbec,la provincia de Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Santiago del Estero, Chubut (el más austral a orillas del lago Musters, en el paralelo 45, apenas 50 kilómetros al norte de la provincia de Santa Cruz, en nuestra Patagonia Argentina) y hasta en Chaco, donde un productor plantó en 2018 un cuarto de hectárea cerca de la ciudad de Roque Sáenz Peña.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Día del Vino argentino: ¿por qué se conmemora hoy 24 de noviembre?

 

Este viernes 24 de noviembre se celebra el Día del Vino Argentino.

Desde el 24 de noviembre de 2010 cuando se firmó el decreto presidencial que declaró al vino como la Bebida Nacional y luego en 2013 por una ley aprobada por unanimidad en el Congreso se convertía en el proyecto presentado por del Diputado Nacional Julián Domínguez y refrendada por la Resolución 253-E/2017, del Ministerio de Agroindustria de la Nación, que establece un Plan Nacional de Promoción del Vino Argentino Bebida Nacional.

En 2013 se sancionó la Ley Nº 26.870 que declaró al Vino Argentino Bebida Nacional. A través de ella se busca difundir las características culturales que implica la producción, elaboración y consumo del vino. La Argentina es el único país vitinícola en el mundo que declaró a su vino como bebida nacional.

El vino argentino, bebida nacional de Argentina​ que se produce principal y tradicionalmente en las provincias de Mendoza, San Juan, La Rioja, Salta, Córdoba, Catamarca, Neuquén, Río Negro, La Pampa, Entre Ríos, Chubut, Buenos Aires, Jujuy, Tucumán y San Luis son las provincias argentinas (puede faltar alguna). 

Una diversidad argentina que abarca paisajes como montañas, sierras, meseta, desierto, costa mar, por ejemplo; y diversidad en climas expresiones del terruño argentino.

Exceptuando los vinos de la Costa y de las Sierras de Córdoba, prácticamente todos los cultivos vitícolas argentinos se hacen en oasis de riego.

La industria del vino en la Argentina aparte de ser creadora de riqueza y trabajo que se sigue manteniendo a pesar que para muchos productores no resulta rentable producir o como se dice “salen hechos” (no por nada se sigue arrancado viñedos, lamentable). 

El vino argentino es también fomento del turismo. Existen en nuestra Argentina unas 200 bodegas con apertura turística que reciben más de 1 millón de visitantes por año.

Un ya lejano 15 de enero de 1618, el sacerdote Pedro de Oñate le compró al alférez real Gaspar de Quevedo la estancia ubicada en las tierras de Guanusacate –que en lengua de los pueblos originarios significa agua muerta o río seco– y a la que los jesuitas rebautizaron con el nombre que dio origen al poblado actual: Jesús María donde funcionó su bodega, que atesora el título de haber sido la primera que elaboró vinos en la Argentina en Córdoba.

La Corporación Vitivinícola Argentina entiende al vino “sobre la base del alimento, del consumo responsable, del consumo en los momentos donde hay un disfrute familiar, pero además bajo la premisa que el trabajo de miles de productores sostiene cada brindis”, desde que el 3 de julio del año 2013 bajo la ley 26.870 se promulgó al vino argentino como “Bebida Nacional”, con el objetivo de “difundir las características culturales que implique la producción, elaboración y consumo del vino argentino y sus tradiciones”.

Hoy el vino en lata, el Bag-in-Box (con sus altibajos en consumo) y los botellones, entre otras innovaciones para la comercialización en la industria vitivinícola, ganan terreno en el mercado que buscan seducir a los nuevos consumidores a lo que se incorpora marcas nuevas llamativas y la actualización de las bodegas tradicionales también buscando acercar al vino.

sábado, 11 de junio de 2022

Crisis del vidrio: fabricantes neuquinos no consiguen envases para ofrecer sus productos.

 

Las bodegas, destilerías y elaboradores de dulces y conservas son los más afectados por la escasez de botellas y frascos.

La falta envases vidrio sigue complicando la actividad y el desarrollo de diferentes empresas de Argentina, en especial a las medianas y chicas que tienen menos espalda para poder abastecerse acudiendo a mecanismos diferentes a los habituales, los cuales requieren de contactos y un gran poder de negociación y compra.
La crisis arrancó una vez desatada la pandemia de coronavirus y se profundizó en el último tiempo con el agravante los sucesivos aumentos que suman un 52 por ciento en lo que va del 2022.

Según explicó el ministro de Producción e Industria de la Provincia del Neuquén, Facundo López Raggi, la situación afecta a muchos productores locales, en especial bodegas, destilerías y diferentes emprendimientos alimenticios que requieren de frascos para sus envasados de dulces y conservas, por ejemplo.

"Esta situación ha pegado fuerte, incluso a nivel internacional por el tema del COVID. El año pasado Verallia, una de las fábricas más importantes de botellas de vidrio, tuvo un incendio lo cual afectó aún más la disponibilidad en el mercado interno", dijo López Raggi, en diálogo con LMNeuquén, haciendo alusión a la empresa mendocina que concentra el 35 por ciento del mercado.

"Las restricciones en la importación hizo que haya un cuello de botella - valga la redundancia- en la provisión de botellas de vino", agregó el ministro repasando los factores que llevaron a este contexto de escasez.

"Quienes más se vienen manifestando en relación a esta faltante son los productores y elaboradores de vino que están bastante restringidos, no solo en la provincia. También nos está llegando el mismo planteo por parte de elaboradores de productos -como ahumados- que necesitan frascos de vidrio para ser comercializados", explicó el ministro.

"En este sentido estamos procurando acompañar alguna compra conjunta. Sé que muchos elaboradores se están juntando para hacer esto. Con las bodegas hemos tenido una reunión hace un par de semanas. Estamos esperando que se pongan de acuerdo respecto a qué comprar", dijo.

Por otro lado, López Raggi destacó que desde el Ministerio recomiendan a los pequeños productores de alimentos que se contacten con Cristalería Huincul para canalizar la demanda. "Desde hace varios años esta empresa está está trabajando muy bien en Plaza Huincul con frascos de vidrio reciclado".

Complicaciones en el desarrollo comercial de la vitivinicultura.

Por su parte, el enólogo Leonardo Pupato contó cómo la escasez repercute en la industria vitivinícola y, particularmente, en el crecimiento que viene experimentando la Bodega Familia Schroeder.

"Esta situación ha afectado a todas las bodegas del país, en especial a las más chicas, las boutique. Nosotros somos una bodega intermedia con un volumen de 2.400.000 botellas y también se nos complica. Más que nada por la diversidad de líneas que tenemos que precisan botellas con distintos formatos y colores. Botellas blancas para los vinos rosados, por ejemplo. Botellas de hoja seca para los chardonnay... Las botellas no son solo necesarias para que estén bien los vinos, sino también para distinguirlos con una imagen y una presencia para competir a nivel mundial. Ni hablar si tenemos que desarrollar un producto nuevo", explicó.

En ese marco, Pupato contó que cómo el es vínculo comercial con Cattorini y Verallia (ex Rayén Curá), las principales proveedores del mercado nacional que actualmente "no dan abasto con la demanda y la infraestructura que tienen", y las estrategias que Familia Schroeder está desplegando para seguir cumpliendo con sus compromisos sin poner en juego el prestigio y calidad de su marca.

"Estas dos empresas que tienen centralizada la producción nos comentan que tienen otras problemáticas como escasez de gas -que les imposibilita prender bien los hornos- y de materia prima especial que importan para elaborar algunos colores específicos de botellas. Como hay mucha demanda han salido a comprar botellas usadas para reconstituir y usar ese material en el proceso para poder avanzar con la entrega. Pero del volumen que uno solicita siendo cliente, solo se comprometen a entregar un 60 por ciento y no la totalidad", detalló.

"Ellos también abastecen a otras industrias importantes y todo se complica más por la variedad de formatos y colores que se multiplican con mercados que piden tapa a rosca y otros que piden tapón, lo cual cambia totalmente la fisonomía de la botella. Así que hemos tenido que empezar a hablar con los clientes del exterior para mandar algunos vinos con el packaging que se va consiguiendo. Es lamentable porque competimos a nivel mundial con botellas de calidad con buenas terminaciones", señaló, al tiempo que comentó que cuando reciben una carga, deben descartar varios envases con desperfectos y tonalidades disímiles a las acordadas.

"Todo esto va perjudicando la imagen y el marketing de bodegas como la nuestra que trabaja vinos de gama media y alta. Por eso, una de las soluciones que encontramos fue traer botellas de la cristalería Toro de Chile que tiene una calidad y variedad de botellas de altísimo costo en dólares, lo que obliga a bajar muchísimo la rentabilidad del nuestro producto. Pero bueno, no nos quedaba otra. Nosotros tenemos ventas programadas a lo largo del año, no solo en el mercado interno sino también en unos 25 países que tienen requerimientos particulares", esgrimió.

"Por los comentarios y reuniones que venimos teniendo, esto no se va a solucionar a corto plazo. De a poco va ir mejorando, pero el problema va a seguir estando. Los proveedores, por lo general, le dan más importancia a las empresas muy grandes o a las bodegas de cuyo, entonces se complica mucho más en nuestro caso. Por eso siempre estamos viajando a Mendoza, para tener un contacto directo y pedirles por favor que no nos dejen afuera. Tratamos de pagar un plus en los precios para conseguirlo, hacemos lo imposible", subrayó.

Por otro lado, Pupato señaló que para sostenerse pondrán un freno en la creación de nuevas líneas de productos hasta que la tormenta pase. "Es lamentable porque la bodega viene creciendo. Este año pasamos de 2 millones de botellas a 2.400.000, teníamos un 20 por ciento más de expectativa de venta... Pero bueno, esperamos poder cumplir con nuestros clientes y no desabastecerlos", concluyó.

El padecimiento de las destilerías de la región

Otros actores perjudicados por la falta de abastecimiento de envases de vidrio son las destilerías de la región que -al igual que los vinos de alta gama- encuentran mayores dificultades para solucionar el problema dado que muchas de las botellas que utilizan son elaboradas con un nivel de sofisticación que no es fácil encontrar ni suplir.

"No sabés lo que venimos lidiando. Este tema lo sufrimos todos. Tengo amigos que tienen ahumaderos o que envasan salsa de tomate que también cayeron en la volteada. Particularmente lo que sucede con las (bebidas) espirituosas es que no hay un montón de modelos y diseños de botellas y no hay cristalerías en Argentina que se dediquen a eso, entonces necesitamos importar", explicó Hernán López Sosa, gerente comercial de Patagonian Distillery.

"Tenemos entendido que muchos fabricantes apagaron los hornos entrada la pandemia pensando en que iba a bajar la demanda y pasó todo lo contrario porque hubo más consumo de todo. Eso hizo que volara por el aire la demanda", agregó.

"Realmente el 2020 fue un 'como sea' porque envasabas en la botellas que encontrabas. Después, en el 2021, nos quedamos sin botellas justo antes de las fiestas de fin de año, que es cuando tenemos el mayor pico de consumo", contó recordando unos de los capítulos más difíciles que transitaron por la crisis que los llevó a discontinuar la producción de "el único vodka premiado a nivel nacional" porque tiene una botella "muy particular".

"La solución que encontramos fue importar por nuestros propios medios y no depender de importadoras ni otros intermediarios. No lo hicimos antes porque el volumen es muy grande. Para que te des una idea una botella para espirituosa cuesta dos dólares al cambio oficial y un palet trae 1.500 botellas", puntualizó para luego remarcar que es muy difícil costear ese tipo de encargo.

"Como en nuestra destilería desarrollamos otros gin para terceros, pudimos conseguir un pool de compra. Esa fue la manera que encontramos para seguir trabajando. Ahora estamos esperando el primer embarque chino que calculamos que llegará en agosto. En el mientras tanto trajimos botellas de Chile, de Colombia y hasta de Italia", señaló para luego remarcar que la situación es tan compleja la verdad que unos productores de Mar del Plata comenzaron a comercializar gin en sachet, mientras que otros de Buenos Aires lo empezaron a vender en frascos.

"Nosotros siempre estamos acompañados por el Ministerio de Producción de la provincia. En este sentido la problemática siempre estuvo en boga y siempre estuvieron muy predispuestos a buscar soluciones. Lo que pasa es que si me ayuda a traer un container de China para mis bebidas, también tiene que ayudar a los chicos que necesitan frascos para los dulces de rosa mosqueta. Es muy complejo porque son envases completamente diferentes y es muy caro importar por el volumen mínimo que tenés que comprar", postuló para luego advertir que la situación afecta las exportaciones de la provincia.

"Desde el Centro Pyme nos invitaron a un programa de emprendimientos con proyección exportadora. El trabajo fue alucinante, tenemos todo listo para salir al mundo pero no tenemos vidrio", comentó López Sosa.

La provisión de botellas está dominada por dos empresas -una de las cuales, Cattorini, controla más de la mitad del mercado. La situación se agravó en la primavera del 2021 cuando un incendio en la planta de Verallia (ex Rayén Curá), una empresa mendocina que domina alrededor del 35% del mercado, hizo que cayera aún más la oferta. En Argentina, la elaboración frascos depende prácticamente de Rigolleau.

PUBLICADO EN DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.

https://www.lmneuquen.com/crisis-del-vidrio-fabricantes-neuquinos-no-consiguen-envases-ofrecer-sus-productos-n918796


miércoles, 2 de diciembre de 2020

Innovaciones en el vino y su packaging para sumar nuevos consumidores.

 


Innovaciones en el vino y su packaging para sumar nuevos consumidores.

En lata, Bag-in-Box y botellones: ninguna bodega quiere quedarse atrás.


El vino en lata, el Bag-in-Box y los botellones, entre otras innovaciones para la comercialización en la industria vitivinícola, ganan terreno en el mercado con el apoyo de los nuevos consumidores.

"Para conquistar a nuevos consumidores, una de las revoluciones del vino en el mercado interno se tiene que dar a través de los empaques", sostiene el informe "Situación competitiva del vino argentino en el mercado interno" elaborado por la Consultora W de Guillermo Oliveto para la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar).

El estudio expresa las necesidades de la actividad para sostener e incrementar sus mercados y traza líneas de acción en pos del crecimiento con inclusión de todos los actores de la vitivinicultura argentina.

Y destaca que "el consumidor argentino está abierto, captan su atención y ve con expectativas favorables las innovaciones que se están dando y se pueden dar en el vino y su packaging en pos de ganar nuevos consumidores".

El consumidor argentino siempre está abierto a las nuevas propuestas, recalca la industria vitivinícola nacional, que hoy está enfocado en ganar a los jóvenes, especialmente a las mujeres.

Según datos del Instituto Nacional de la Vitivinicultura (INV), el crecimiento del "share" (porción de mercado) de estos envases demuestra la buena recepción que tienen para el público en general.

El botellón de hasta 1,5 litros tuvo un crecimiento de 50,6% en la comercialización total de vino entre agosto de 2018 y 2019, y de 23,8% entre agosto de 2019 y 2020.

El Bag-in-box también tuvo importantes crecimientos en ambos periodos: 77,8% entre agosto 2018-agosto 2019, y 37,6% para el mismo periodo entre 2019 y 2020.

Por su parte, la lata -que se comenzó a medir este año- representó más de 77.000 litros de la comercialización total de vino en agosto de 2020.

"Confiamos en que el consumo de latas continuará creciendo, impulsado además por las últimas tendencias y ventajas del envase, como la practicidad, la seguridad y la posibilidad de enfriarse más rápido", afirmó Andrés Agnello, gerente comercial para Argentina y Uruguay de Ball Envases de Aluminio.

Para Agnello, "la orientación de los consumidores hacia envases que sean amigables con el medioambiente marcará el rumbo de la innovación y transformación del sector".

"A un año del debut de la lata en la categoría de vinos llevamos lanzadas 10 etiquetas; vinos de calidad, en latas de aluminio con desarrollos distinguidos y volúmenes muy importantes que superaron ampliamente las proyecciones más optimistas", completó.

Según Oliveto, pese a dudas que circundan en el imaginario de algunos consumidores habituales, "el vino en lata tiene muy buena aceptación"; a 57% de los consumidores de bebidas con alcohol les parece muy o bastante interesante la propuesta porque es una novedad que transmite modernidad, juventud y permite otras ocasiones de consumo.

Según los encuestados, los aportes de la lata a la imagen del vino radican en una estética moderna y cuidada; además, para vinos refrescantes, como espumantes o blancos, el aluminio enfría bien y brinda practicidad; y aporta una medida justa e individual a la hora del consumo personal.

Asimismo, se relaciona a este empaque con propuestas más jóvenes y modernas, abriendo oportunidades en diversas escenas como previas, picnics o camping, permitiendo a su vez variedad en reuniones con amigos y fiestas.

Otra de las variables de empaque que destaca el informe, como una innovación que requiere ser bien explicada y comprendida para tener impacto, es el "Bag in Box", alternativa innovadora del vino en caja que, en la Argentina, debe luchar con los prejuicios que existen sobre la calidad de los vinos en este tipo de envases.

No obstante, según Oliveto, "al conocer cuales son sus propiedades, mejora la percepción en base a tres atributos: practicidad, conservación y accesibilidad".

En cifras, a 68% de los consumidores de bebidas con alcohol, les pareció "muy o bastante interesante", en oposición con la opción del "vino en sachet", que a 75% les pareció "poco o nada Interesante".

Por último, aparece otra propuesta que desde hace tiempo se presenta como una opción de consumo en mayor cantidad: los vinos en botellón de 1,5 o 1,25 litros.

Según el estudio, esta opción está aprobada por 62% de los consumidores de bebidas con alcohol y lidera el ranking de las innovaciones más atractivas.

"A través de las innovaciones en el producto en sí, pero también a través del empaque, la comunicación y la estrategia de comercialización, la industria vitivinícola se va adaptando a las nuevas necesidades de los consumidores, ampliando su alcance y contribuyendo a generar nuevas ocasiones de consumo", concluye la Consultora W.

Publicado en "YO COMO" del Diario "Río Negro, 30 de noviembre del 2020. Imágenes del mismo medio.

https://www.rionegro.com.ar/innovaciones-en-el-vino-y-su-packaging-para-sumar-nuevos-consumidores-1590803/

miércoles, 17 de junio de 2020

Rebelión en la industria del vino: jaque mate a la COVIAR NEGOCIOS.

En un hecho inédito, 262 empresas le dieron otro golpe de knockout a la Corporación Vitivinícola Argentina. Repudian el aumento del "impuesto" obligatorio.


Un divorcio anunciado. Una grieta que, lejos de cerrarse, se acrecienta. Un impuesto encubierto y un plan "estratégico" que pierde legitimidad.

De un lado del cuadrilátero cientos de empresas del sector vitivinícola. Del otro, la COVIAR, un organismo público-privado creado sobre la base de tres pilares: aumentar las exportaciones, mejorar las ventas del mercado interno y promover la participación de los productores. El sector, o gran parte de él, considera que no se cumplieron ninguno de esos objetivos y ponen entre las cuerdas a esta institución que nació en 2003 durante el gobierno de Néstor Kirchner.

Consenso y repudio

En las últimas semanas, 262 establecimientos vitivinícolas de todo el país coincidieron en la firma de un documento que en lo sustancial es tan escueto como elocuente: "Estamos en desacuerdo con el reciente aumento y el pago de la contribución obligatoria a la Corporación Vitivinícola Argentina, cuyo fin es financiar un plan estratégico no acordado, para los próximos 10 años, en un contexto global absolutamente imprevisible", reza uno de los párrafos del escrito presentado días pasados al ministro de Agricultura de la Nación, Luis Basterra.
La industria expresa su rechazo no sólo a la suba (del 30,1%) del impuesto sino al aporte completo. "No queremos pagar más", afirman desde el sector.
No se trata de una botella lanzada al mar con un mensaje encriptado; el documento fue entregado a autoridades nacionales y provinciales pero dirigido especialmente a Basterra para que interceda ante el Gobierno Nacional y decrete la suspensión de la contribución (o la obligatoriedad de la misma) que pagan las empresas a la COVIAR, dispuesta en el artículo 10 de la ley N° 25.849. También exigen que el Instituto Nacional de Vitivinicultura no paralice a los establecimientos que incumplan con el pago.
"No hace mucho, desde COVIAR aseguraban que éramos un par de locos opositores sin representación alguna, argumento que ahora se diluye como el agua en la mano", opinó un bodeguero de la región de Luján de Cuyo. “El ministro debe darse cuenta del repudio a la opresión fiscal y a las políticas de nuevos gestores de un falso interés general”, continuó.
"El golpe de efecto será devastador. Es una fuerte escalada en el conflicto que comenzó con críticas y reclamos públicos por los resultados del Plan Estratégico (PEVI) 2020, siguió con la negativa a un plan 2030 y sumó un severo cuestionamiento a una elección de autoridades a la carta (por la reciente designación de José Alberto Zuccardi como presidente de la COVIAR), todo lo cual llevó la situación a un límite de no retorno provocando el inevitable retiro del directorio de las principales entidades vitivinícolas. No se puede disimular el disenso", concluyó el empresario en diálogo con Ámbito.

Escenario crítico.

“En un escenario crítico como el que estamos atravesando, parece mentira que impongan un aumento de más del 30% en la coparticipación", alertó Guillermo Barzi, presidente de Humberto Canale. “Por estos y otros motivos, enviamos al Gobierno una propuesta que lleva la firma de 262 socios que representan el 90% de la exportación local y cerca del 65% del mercado interno. Pedimos que se revea el aumento de la contribución y también que se investigue la situación de COVIAR desde el punto de vista de la asignación de los recursos”, explicó.
Según datos de Bodegas de Argentina, el presupuesto de la Corporación Vitivinícola Argentina es de 140 millones de pesos anuales. Las bodegas aportan casi el 50% de ese total.
Esta vez el conflicto parece haber superado las vallas institucionales para proponer un combate cara a cara entre los contribuyentes (las bodegas) y quienes conducen la COVIAR; mientras tanto, ministros, gobernadores y funcionarios parecen desconcertados por haberse dado de frente con una realidad que desnuda un pasado convenientemente negado que se transformó en un presente casi bizarro y sin futuro aparente.
Testimonios sobran, la coincidencia es unánime. "No podemos apoyar un PEVI 2030 si ya tuvimos la mala experiencia del 2020", asegura Ariel Esteban, de Altillos de Medrano. "El PEVI fue una gran decepción, no le sirvió a los productores ni a la industria. Por lo tanto me opongo a la contribución y a un nuevo plan", refuerza Alexis Sotana, de Bodega TIERRADEANDES SA.
"Para quienes diversificamos nuestra producción, en nuestro caso como empacadores de uvas en fresco y elaboradores de vinos y mostos, la contribución para el PEVI sólo ha significado un gasto", adhiere Ernesto Villasante, titular de Agrícola Villasante.
Así, mientras el Plan Estratégico Vitivinícola 2020 transita su recta final y -a pesar de los fuertes cuestionamientos por no haber cumplido con los objetivos trazados- la COVIAR decidió ir por más. El conflicto ahora se trasladó a los despachos del Ministerio de Agricultura de la Nación. El tiempo será testigo.
Publicado en Diario "Ámbito Financiero", 15/06/2020.

martes, 14 de abril de 2020

Abril, mes del Malbec Argentino. El 17 de abril es el Día Mundial del Malbec. Una celebración que surge en la Argentina.

Abril, mes del Malbec: el mundo celebra la cepa emblemática argentina.

El 17 de abril es el Día Mundial del Malbec. Una celebración que surge en Argentina y que este año cumple su décima edición.

El 17 de abril se celebra, en un contexto atípico en el que seguramente no existirán los brindis y festejos físicos, una nueva edición del Malbec World Day (Día Mundial del Malbec). Precisamente, la décima edición desde que Wines of Argentina instauró la fecha en 2011, con el objetivo de posicionar al malbec argentino en el mundo y celebrar el éxito de la industria vitivinícola nacional. Hoy, esta celebración es un acontecimiento de relevancia en el mundo forma parte del calendario de festejos de alcance internacional.

Fecha clave en la industria.

¿Por qué el Día Mundial del Malbec se celebra el 17 de abril? Para responder esta inquietud es necesario remontarse a los orígenes de la cepa, en el sudoeste de Francia. Allí, se cultivaba este cepaje con el que elaboraban vinos denominados de Cahors, por el nombre de la región, reconocidos desde los tiempos del Imperio Romano. Estos vinos se consolidaron en la Edad Media y terminaron de fortalecerse en la modernidad. La conquista del mercado inglés fue un paso decisivo en la valoración de esta variedad en Inglaterra y en el mundo.

A Argentina, el malbec llegó en 1853 de la mano del francés Michel Aimé Pouget, un agrónomo contratado por Domingo Faustino Sarmiento para dirigir la Quinta Agronómica de Mendoza. Imitando el modelo de Francia, esta iniciativa proponía incorporar nuevas variedades de cepas como medio para mejorar la industria vitivinícola nacional. El 17 de abril de 1853, con el apoyo del gobernador Pedro Pascual Segura, se presentó el proyecto ante la Legislatura con vistas a fundar una Quinta Normal y una Escuela de Agricultura. Este proyecto fue aprobado en setiembre de ese año.

A fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes italianos, españoles y franceses, la vitivinicultura nacional creció exponencialmente y con ésta, el malbec que se adaptó rápidamente a los diversos terruños que proponía la geografía argentina. De esta forma, se convirtió en la uva emblemática del país.

Sus características.

El malbec es una variedad de color intenso con tintes violáceos o negruzcos. Aromáticamente se caracteriza por la fruta roja (ciruelas y cerezas) y fruta negra. Presenta notas florales como las violetas y algunos aromas especiados o minerales. Con la crianza en madera aparecen notas de chocolate, vainilla, tabaco y resina. En boca se caracteriza por su suavidad y persistencia y por la dulzura de sus taninos.

Cuando se comienza a poner el foco en el origen, es que se obtiene como resultado malbecs que encierran la identidad de cada lugar. De acuerdo con un informe de Wines of Argentina, las particularidades según cada región son:

- Cuyo: recibe la influencia de la Cordillera de los Andes, con variadas alturas y suelos muy heterogéneos. Aquí, los malbecs poseen un color rojizo rubí. Aromáticamente se caracterizan por la presencia de fruta como membrillos, higos, ciruelas y notas de caramelo. Poseen niveles de alcohol que generan dulzura y untuosidad en boca.

- Norte: se destaca por gran altura, baja latitud y alta insolación de la región, que le otorgan a los vinos colores negruzcos e intensidad. Aromáticamente presentan fruta negra madura y confitura, combinada con notas especiadas de hierbas o pimientas. En boca tiene taninos marcados, gran concentración, textura y muy buen largo.

- Patagonia: los malbecs logran muy buena madurez debido a la región (elevada latitud, menor altura, abundante sol y fuertes vientos). Se perciben tintes rojo-negruzcos. En nariz es marcada la presencia de frutas bien maduras, como frutas rojas dulces, mermelada, confitura, caramelo y pasas de uva. En boca, son vinos con alto nivel de taninos que le dan textura y estructura.

- Región atlántica: con pronunciada amplitud térmica; su proximidad al océano y los vientos le aportan al malbec colores rojos intensos con tintes violáceos. Sobresalen aromas de regaliz, frutas rojas y notas mentoladas. En boca se repite esa sensación de fruta y frescura, presentándose estilizados, con taninos suaves y largo y delicado final.

El malbec argentino en números.

- 44.387,5 hectáreas es la superficie cultivada para vinificación en el país;

- 37.754,1 hectáreas corresponden sólo a la superficie cultivada en Mendoza, y representa el 85,06% de la totalidad en Argentina;

- 8.765,4 hectáreas están en Luján de Cuyo; así, se convierte en el departamento provincial con mayor superficie de malbec;

- 126,4 millones de litros de malbec fueron exportados en 2019 (sin incluir los cortes con malbec);

- 124 países recibieron, al menos, un envío de malbec en 2019.

Fuente: WofA e Instituto Nacional de Vitivinicultura. Agradecimiento a: ingeniera agrónoma Cristina Pandolfi.

Publicado en Guarda 14 del Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 12 de abril del 2020.