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miércoles, 8 de marzo de 2023

EL SUBIBAJA LOCO DE LOS VINOS BLANCOS: CRECE EL CONSUMO, PERO SE ACHICA LA SUPERFICIE PLANTADA.


 En otra muestra más de que Argentina es un país en desacuerdo consigo mismo, aumenta la oferta de etiquetas blancas, pero se reduce la extensión de los viñedos que albergan estas uvas. Razones y consecuencias de este misterio.

Por Joaquín HIDALGO.

VINÓMANOS.

Ni a la hora de los brindis de verano la Argentina deja de ofrecer escenarios paradojales. Publicado en enero de este año, el primer reporte que realiza el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) sobre el estado de los vinos blancos, denominado Informe Variedades de Uva Blanca Vinos Varietales Blancos Vinos Espumosos, arroja valores propios de un país en desacuerdo consigo mismo. Nada que deba sorprendernos, por otra parte, a quienes vivimos aquí.

Antes de ir a los números fríos conviene hacer una observación. Argentina se convirtió en los últimos años en un país productor de vinos tintos. Eso no significa que en el pasado no haya sido uno de blancos.

De hecho, en el pico de consumo de este país, allá por la década de 1970, el blanco reinaba sobre los tintos con alevosa participación. Y si algo tiene que aportar la Argentina para el Día de la Marmota –fue este el pasado 2 de febrero, dicho sea de paso– es que impuntuales pero reiteradas, las cosas siempre vuelven.

Más consumo de vino blanco argentino.

Un buen blanco se disfruta por varias razones: es refrescante no sólo porque se lo bebe frío, sino porque ofrece sabores de limón y de hierbas, de manzana y melón; marida con todas las comidas cotidianas y es suave en comparación con los tintos.

Basta una mirada a las góndolas para constatar un primer dato: los vinos blancos aumentaron su oferta. Y, si eso sucede, es porque aumentó su consumo. Según los números del INV, desde 2017 -en que se quebró la tendencia a la caída- los blancos vienen en alza.

Citamos: “El mercado interno de vinos varietales blancos tranquilos 2021 ha aumentado un 26,6% respecto al año 2012 y sigue creciendo, ya que en el acumulado enero-noviembre de 2022 presenta un incremento del 8,7% respecto al mismo período de 2021. Todos los varietales blancos provenientes de variedades finas han aumentado sus ventas en 2021 respecto a 2012, excepto Semillón”.

Esta última excepción le pone particular peso a una variedad que aún no se sube al tren pero que tiene boleto asegurado. Quizás la clave de la caída del Semillón se deba a otros factores que son más generales y preocupantes.

Uno de ellos es central: todas las variedades blancas se achicaron en superficie desde el año 2000, con la excepción de Viognier, Sauvignon Blanc y Chardonnay que ascienden antes de 2010 y luego caen.

La hipótesis es que, en todas las variedades blancas con la excepción de las tres mencionadas, los viñedos son viejos. Y en paralelo a la caída de superficie, también caen los rendimientos.

Dice el INV que “la producción de variedades blancas aptas para elaborar vinos va en disminución, llegando en 2022 a producir un 41,8% menos de quintales que hace 10 años. Esta baja de producción no solo se debe a la baja de superficie, sino que también hay disminución del rendimiento por hectárea, siendo éste en 2013 de 138 quintales por hectárea, y en 2022, de 99”.

Este hecho afecta en particular al Semillón, del que quedan menos de 600 hectáreas, todas plantadas antes de 1970.

Sin embargo, una pequeña luz de esperanza se abre para la variedad. En los últimos años esas mismas viñas viejas fueron material de elaboración para vinos muy interesantes, y algunos productores recogieron un magro guante y comenzaron a plantarla de nuevo, aunque a un ritmo menor al que se la arranca.

Negocios & business.

En materia de exportación hay que ver una película subtitulada para entender el fenómeno. En el mundo hay algunos países productores ofreciendo blancos a buen precio y con estilos que sustituyen a otros.
Mercados como Estados Unidos o Canadá reemplazan algunos orígenes por razones de oferta y demanda, en particular para Sauvignon Blanc, y marcan una coyuntura puntual.

Este dato viene a cuenta de dos elementos que están detallados en el reporte de INV. Uno, que en 2012 Argentina exportaba más blancos que hoy, pero un solo varietal y un solo negocio daba cuenta de la mitad: Moscatel de Alejandría, colgado de un fenómeno que terminó en 2013 (parecido al de la coyuntura actual).
Dos, desagregado el Moscatel, las exportaciones crecen para Chardonnay un 26,6% comparado con 2012. Y es de hecho el blanco más exportado, dando cuenta de casi la mitad del total (46%) en 2021.

“Los 6 varietales de mayor volumen comercializado en 2021 aumentaron sus ventas o se mantuvieron en el mismo volumen respecto a ese año de alto volumen exportado –reza el reporte del INV–. Así, Chardonnay aumentó un 24,4%; Torrontés Riojano, un 5,6%; Sauvignon Blanc, un 9,8%, y Pedro Giménez, un 452%. Se mantienen con un volumen de comercialización similar a 2012 los varietales Chenin y Viognier”.

Con buen tino, el reporte pone el dedo en la llaga y de ahí la situación paradojal: mientras aumenta el consumo se erradican vides o, lo que es igual, se desvinculan expectativas con realidades.

Entre las conclusiones se lee algo con lo que no se puede estar más que de acuerdo: “Se avizora un futuro complicado de continuar con la baja de superficie y producción que ocurre en las variedades blancas finas que no corresponde con el crecimiento en la comercialización total de vinos blancos varietales tranquilos y vinos espumosos. Todos los análisis de consultoras y entidades que monitorean el consumo están indicando crecimientos futuros para estas categorías”.

Volveremos sobre el tema el próximo Día de la Marmota.

JOAQUÍN HIDALGO.
Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

Imagen: Vinómanos.
https://vinomanos.com/

lunes, 28 de noviembre de 2022

Momento blanco: estilos nuevos.

 


Quizás en busca de nuevos paladares, los vinos blancos ganan cada vez más espacio entre los consumidores que se animan a descubrir nuevas propuestas.

Por Joaquín Hidalgo.

Que Argentina es un país de tintos, con Malbec a la cabeza, es algo que sabemos todos. Lo que no mucha gente tiene en mente, sin embargo, es que también es un país de vinos blancos. Blancos singulares, habría que añadir, que están creando una góndola diversa y atractiva en materia de estilos y que el consumidor no tarda en descubrir y apreciar.
Un dato. En lo que va del año visité unas 80 bodegas. Y en una mayoría, los programas de blancos crecen a ritmos notables, algunos con cifras de hasta dos dígitos. Para un puñado de productores, la exportación es un horizonte tentador. Para otros, el mercado doméstico es un campo fértil en que encontrar consumidores dispuestos.

Más allá de los mercados de destino, una cosa vincula a los productores de vinos blancos: entre Chardonnay, Semillón, Sauvignon Blanc y Torrontés por mencionar algunas variedades, la cantera creativa de los blancos ofrece hoy una amplia gama de estilos. Desde blancos acerados y nerviosos, a otros untuoso y de buena frescura, blancos con crianzas largas y biológicas, otros sin una astilla de roble. En todo caso, puestos a descubrir nuevos sabores, asomarse a la góndola de los blancos es hoy garantía de un descubrimiento. Para los recién venidos, esta es una guía simple con algunos recomendados.

Chardonnay. Con 5700 hectáreas plantadas, la más cosmopolita de las blancas encuentra en nuestro país un rincón propio: los blancos de altura, elaborados en zonas límite de la cordillera; o los patagónicos, en el límite de la latitud sur, suponen una rara avis en el panorama mundial. Comparados con la Borgoña, son más maduros y concentrados, pero igualmente frescos; comparados con California, resultan vibrantes, igualmente untuosos y con frutas más frescas. Esos vinos son el resultado de terruños secos y continentales, fríos, que determinan un tipo de Chardonnay concentrado y de frescura elevada, que gana mucho con la crianza en roble.

Ese estilo de blancos supone un paladar universal, que puede ir desde Chardonnay crujientes de frescura a otros envolventes y siempre vibrantes, con complejidad creciente en sabor. Buenos ejemplos de estos vinos son: Dedicado Tupungato 2019, Vinculum 2019, Grand Chardonnay Terrazas de Los Andes 2019, Otronia 2019, Mauricio Lorca Inspirado 2021, Cadus Appelation 2021, a los que se suma una altísima gama con Adrianna Vineyard White Stones 2020 y Fósil 2021. Hay muchos más.

Semillón. Emblema de los blancos bordeleses, esta variedad estuvo ampliamente cultivada en Argentina. A la fecha, unas 700 hectáreas de viñas viejas dan testimonio de ese pasado glorioso. Con una inagotable capacidad de añejamiento –he probado ejemplares de la década 1940 y 1960 en plena forma– la nueva cara del Semillón en el país combina un punto de madurez y una crianza precisas, que dan vida a un blanco untuoso y a la vez refrescante, con largo sabor en el fondo de boca.

Los terroir que mejores uvas ofrecen son tres: Luján de Cuyo y Tupungato en Mendoza, Río Negro en Patagonia, siempre vinculado a viñas viejas. Buenos ejemplos son: Fin del Mundo Single Vineyard Finca Del León 2021, Escorihuela Gascón Pequeñas Producciones 2021, Perlas de Parcela 2021, Polígonos de Valle de Uco 2021, Norton Altura 2021 y El Enemigo 2019. Una rara avis es Michelini Muffato Certezas 2020.

Torrontés. La variedad blanca emblema de Argentina –al fin y al cabo es una criolla– está ampliamente cultivada en el Cafayate y en Chilecito en el NOA, donde se expresa en blancos florales y de cierta delgadez. Es en terruños más frescos, sin embargo, donde ofrece un perfil completamente renovado, como sucede con Cachi Adentro en Salta, Humahuaca en Jujuy y Valle de Uco en Mendoza. En esos rincones fríos el Torrontés ofrece un perfil menos marcado hacia la rosa y el jazmín y más hacia las hierbas y los cítricos. Consigue así un blanco fragante y de paladar refrescante y lleno. Buenos ejemplos son: Colomé 2022, El Esteco Old Vines 2021, El Enemigo 2019, Susana Balbo Signature 2021 y Alta Yarí 2021.

White Blends. De la combinación de uvas blancas nace una categoría bien interesante en nuestro país. Conocidos como White blends, con cortes que parten en general de Chardonnay o Sauvignon Blanc y que completan el volumen del vino con trazo de otras uvas, desde Semillón a Riesling y Torrontés. En la combinación alcanzan otro grado de complejidad, donde unas aporta el graso de boca, otras las notas aromáticas y otras la frescura. Si uno quiere descubrir blancos de estilo nuevo, esta es la categoría a la que hay que apuntar. Buenos vinos son: Luigi Bosca De Sangre 2021, Ruca Malen Capítulo 2 2021, White Blend Organic Gaia 2021, Proyecto Hermanas 2021 y Herencia Respeto 2021 son buenos ejemplos.

Según cifras preliminares del Instituto Nacional de Vitivinicultura, el consumo de vinos blancos viene en aumento. Entre 2020 y 2021 esa cifra trepó un 11,7% para la primera mitad del año, mientras que los mismos guarismos preliminares para el comienzo de 2022 arrojó en total un 54% arriba entre el primer trimestre de 2022 y 2021. Hoy, el mercado doméstico se reparte en 70% de tintos versus un 30% de blancos.

PUBLICADO EN LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.

Domingo 27 de Noviembre del 2022.

https://www.lmneuquen.com/momento-blanco-estilos-nuevos-n970874

sábado, 1 de mayo de 2021

Cerveza con vino: una famosísima marca y un prestigioso enólogo se unen y hacen una "wine beer". La receta fusiona el mosto de las maltas tostadas de Andes Origen con el mosto de la uva criolla, cepa sobre la que Vigil aportó su conocimiento y experiencia. En la nota, todos los detalles.

 


En la tierra del sol y con la cordillera de fondo, nacen las recetas de Andes Origen. Para homenajear este escenario y su tradicional vendimia, Andes Origen hizo lo que mejor sabe hacer: una cerveza y ahora con uva Criolla. Andes Origen Criolla es una cerveza bien mendocina de edición limitada, estilo Wine Beer, elaborada junto al reconocido enólogo Alejandro Vigil. 

En una edición especial para darse un gustito, Andes Origen Criolla invita a recordar la complementariedad que existe entre la cerveza y el vino en la mesa argentina. Siguiendo los pasos de elaboración tradicional de la cerveza, la receta fusiona el mosto de las maltas tostadas con el mosto de la uva criolla, cepa sobre la que Vigil aportó su conocimiento y experiencia.

“La uva Criolla es una cepa con mucha historia, que en los últimos años volvió a ganar valor gracias al trabajo de muchos viticultores y enólogos. Poder incorporarla a una cerveza fue un desafío muy interesante que encaramos junto a Andes Origen. También es una gran alegría poder acercar, de una manera diferente, las propiedades de esta uva a más consumidores”, cuenta Alejandro Vigil.

De color tinto-cobrizo, Andes Origen Criolla tiene un amargo bajo y un sabor elegante con notas a caramelo y tostado, con algún dejo ácido y astringente. Su graduación de alcohol le da un toque dulce y un perfil más intenso. Presenta una espuma persistente y un cuerpo medio. Es ideal para acompañar comidas de sabores intensos.

“Nos sentimos orgullosos de nuestro origen y quisimos homenajearlo con esta edición limitada. La vendimia es una fecha de celebración para los mendocinos, y qué mejor que hacerle honor con Andes Origen Criolla; una nueva variedad que tiene a la uva como protagonista y que se elaboró con el gran aporte de Alejandro Vigil, referente de la actualidad del mundo del vino argentino”, dice Julieta De Laurentiis, Gerente de Marcas Locales de Cervecería y Maltería Quilmes.

Esta nueva edición limitada de Andes Origen llega en lata de 473 ml, y ya se encuentra disponible en los puntos de venta de todo el país.

Maridaje.

Para que el gustito de tomar una Andes Origen Criolla sea aún más tentador, se sugiere maridar con platos de sabores intensos, como carnes rojas a la parrilla, que tienen un sabor ahumado suave que va a acompañar muy bien el tostado de las maltas. También es una muy buena opción combinarla con pastas rellenas con salsas con base de crema o quesos duros. Otra idea: platos a base de pollo o cerdo con salsas de sabor intenso o reducciones con crema. Si de dulces se trata, esta edición limitada va muy bien con postres con frutas secas y caramelo –pralinés, crème brûlée–, dulce de leche o banana.

https://www.mdzol.com/mdz-divinos/2021/4/29/cerveza-con-vino-una-famosisima-marca-un-prestigioso-enologo-se-unen-hacen-una-wine-beer-155496.html