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domingo, 19 de julio de 2026

Bodega Chacra en Patagonia. Mainqué, Río Negro.


Bodega Chacra en Patagonia.

Pinot Noir, biodinamia y terroir de Río Negro.

Visitamos la tierra en la cual el Pinot Noir argentino demostró estar a la altura de los mejores del mundo.

La visita a Chacra era una de esas deudas importantes, ya que en mis viajes anteriores nunca había logrado concretar el encuentro. Esta vez, finalmente, gracias a Musu y su tour La Cueva Visita Patagonia, llegué hasta allí y fui recibido por el enólogo Diego Giovanniello, encargado de la bodega, quien nos dio la bienvenida con la naturalidad de quien conoce cada rincón de ese lugar único, ya que Bodega Chacra, en el corazón del Alto Valle de Río Negro, es hoy uno de los grandes referentes del Pinot Noir argentino y de la viticultura biodinámica en la Patagonia.

Visitar Chacra también implica entender su origen -no el de sus viñedos, que son mucho más antiguos-, sino el proyecto impulsado por un heredero de la aristocracia italiana: Piero Incisa della Rocchetta. Criado y formado entre los viñedos familiares de la Toscana -su abuelo, el marqués Mario Incisa della Rocchetta, fundador de Tenuta San Guido y creador del legendario Sassicaia, del cual Piero fue además embajador de marca-, decidió expandir su propio horizonte vitivinícola y trazar un camino propio, lejos de esa historia familiar.

En 2003 fundó Bodega Chacra, en la Patagonia argentina (Río Negro), dando forma a un proyecto personal que pronto alcanzaría reconocimiento internacional. Allí elabora vinos de alta gama centrados en Pinot Noir, guiado por un enfoque orgánico y biodinámico que busca expresar con precisión la identidad del terroir.

La historia.

Reproduciré ahora la historia contada por Piero a la periodista Verónica Bonacchi en el diario Río Negro:

Un día, en Nueva York, su prima la condesa Noemí Marone Cinzano, que había llegado a la zona acompañando a su pareja, el asesor enológico Hans Vinding Diers, auditor para Marks & Spencer de las importaciones con Humberto Canale, le convidó a Piero un Pinot Noir de esa bodega. A Piero le encantó y, sobre todo, intuyó un lugar. “Era la indicación de que detrás de ese vino había grandes condiciones. Sin saber dónde estaba Mainqué, sin saber nada, busqué un avión para venir acá y tratar de entender el lugar donde estaba hecho ese vino”.

¿Costó encontrar estos viñedos?

Tuve suerte. La vida es a veces es un poco rara: encontré un señor, Oscar Ferrari (N. de la R: jefe del INTA local) que me ayudó. Empezamos a visitar todas las chacras que según el registro tenían viña vieja de Pinot. Y, además, los hijos de los inmigrantes que trabajaron la tierra se fueron a ser doctores, abogados, ingenieros y quedaron los viejitos. Pero, encontrar una viña vieja como esta, fue como encontrar un diamante de 50 quilates.

–¿Y fue un diamante?

–Parecía una piedra sin interés. pero se notaba que había un material único porque si una viña llega a vieja es que las condiciones son maravillosas, si no, se hubiera secado antes.

Era principio de los 2000 y Piero tenía claro que quería hacer un vino liviano, en una época donde estaba de moda la extracción.

El viñedo orgánico y biodinámico, la esencia de Bodega Chacra.

El viñedo más viejo de Pinot Noir del Alto Valle fue plantado en 1932 y pertenecía a la familia Pirri, que supo tener la bodega más grande de esa época en la zona. Piero en un principio lo alquiló (luego lo compró) y, como el viñedo estaba todo abandonado, hizo un vivero para recuperarlo con el mismo material original. Ese trabajo es permanente, aún hoy, al recorrer el viñedo, vemos plantas marcadas con sogas rojas que son las que se tomarán como material genético para seguirlas reproduciendo.

Un equipo interdisciplinario y mundialmente famoso asesora a Chacra: el experto chileno Pedro Parra, realizó un estudio de los perfiles de suelo, dividiendo las parcelas, el asesor catalán Josep Ramon Sainz de la Maza explica cómo regenerarlos utilizando biofertilizantes, captura y reproducción de microorganismos, té de compost, compost y controlando los procesos en el suelo mediante el método Hérody y cromatografías, mientras que el italiano Marco Simonit, experto en poda, enseña la conducción de la vid en cordón permanente.

Trabajan bajo el principio de mantener el viñedo sin la intervención del tractor evitando así aplastar y compactar el suelo. Conviven animales, huerta, colmenas y una producción propia de compost, junto a una casita biodinámica donde se elaboran y almacenan todos los preparados, incluidos los cuernos de vaca -provenientes de animales que han parido, para aportar las hormonas necesarias que transforman el estiércol-, que luego se utilizan tanto en los preparados de invierno como de verano. El único que se mantiene fuera de la casita es el 501, que requiere exposición directa al sol y contiene cuarzo para absorber la luminosidad, entendida como la energía de las estrellas.

El suelo presenta una marcada proporción de arena, por lo que se trabaja con pasturas de cobertura que ayudan a atenuar el reflejo solar y a conservar la humedad. El riego se realiza tanto por manto como por goteo, y además cuentan con un sistema de aspersión destinado a la defensa contra heladas, favorecido por la presencia de dos canales que abastecen de agua a la chacra, “el corazón de la viña, lo que le da la energía”, en palabras de Giovaniello.

Solo la chacra Lunita, la última incorporada, no contaba con canales, por lo que se construyó un reservorio; allí, además, el sistema de aspersión se está instalando por encima del viñedo, a diferencia del de la foto, que está por debajo. El viñedo Mendoza, con plantas de aproximadamente 21 años, se destina mayormente a la línea Barda. Lindera a Chacra se encuentra la histórica parcela de Malbec plantada en 1932, propiedad de Noemía (Hans Vinding-Diers). En total, poseen 43 hectáreas propias en producción y complementan con la compra de uvas a cuatro productores. Tienen Trousseau de 1932, cepa que en Río Negro se la llamaba Bastardo, con la cual han lanzado un varietal y solo se encuentra en esta región del país. Son pocas botellas, pero se está plantando más. El Syrah, por su parte, ocupa 4 hectáreas trabajadas bajo criterios orgánicos y biodinámicos, aunque sin certificación.

Otro aspecto clave es que en esta zona la napa freática se encuentra muy alta, apenas a 1,5 metros de profundidad. Dado que se trata de un agua con elevada salinidad, es fundamental evitar que las raíces alcancen ese nivel. Cada detalle cuenta en este enfoque, donde el viñedo es el eje absoluto del trabajo: “Todo el trabajo está en el viñedo, yo en la bodega no hago nada”, resume con claridad el enólogo.

La bodega.

En la Patagonia, la madurez alcohólica y la polifenólica se alcanzan de manera simultánea gracias a las largas horas de sol, un factor clave para la calidad de la uva. En la sala de fermentación de tintos se destacan los piletones amarillos de concreto, circulares, de poca profundidad y gran diámetro, diseñados para maximizar el contacto entre hollejos y mosto y así favorecer el equilibrio y la homogeneidad.

La maceración se realiza con extrema delicadeza, evitando extracciones excesivas: el sombrero se humedece manualmente con baldes, sin uso de bombas, en busca de una expresión fina y elegante. La fermentación, llevada a cabo con levaduras autóctonas en pequeñas tinas de cemento, se mantiene a temperaturas inferiores a 20 °C para preservar los aromas frutales y florales.

Finalmente, la clarificación se realiza por decantación natural, sin filtrados ni intervenciones, con el objetivo de conservar la pureza y la identidad del vino. Todo el trabajo en la bodega es manual.

Pero Chacra ya no es solo Pinot Noir: con el tiempo han ido incorporando otras variedades, entre ellas Chardonnay, para cuya elaboración convocaron al francés Jean‑Marc Roulot, referente en Meursault y pionero en apartarse de la guarda 100% en barrica. Aquí trabaja con un esquema de 50% racimo entero y 50% despalillado, fermentaciones con levaduras nativas que se prolongan entre 10 y 19 días, sin superar los 23 °C, y una crianza repartida en partes iguales entre barrica y ánforas. Su filosofía se resume en una frase que repite como mantra: “yo cosecho cuando quiero”. Viaja cada año y participa de todo el proceso, con la única excepción de la prensa.

Pasamos luego por la sala de cortes, con tanques de acero inoxidable y piletas de concreto, y por la de embotellado, un espacio clave cuando se trabaja bajo criterios biodinámicos. Al fraccionar siguiendo el calendario lunar solo es posible operar durante quince días sí y quince no, una limitación que obliga a contar con una embotelladora de capacidad muy superior a la que demandaría la escala real de producción.

El recorrido finalizó en la sala de barricas, emplazada a 4,5 metros de profundidad y con una temperatura constante de 14 °C, equipada con toneles de roble francés de grano extrafino de las tonelerías Taransaud y Damy. “La madera hace riquísimo al vino, pero tiene que ser buena madera”, afirma Giovanniello. En cuanto a la crianza, los vinos de la línea Barda utilizan la barrica nueva, mientras que los Chacra 32, 55 y los “Sin azufre” se crían en barricas de segundo, tercer y cuarto uso, sin exceder ese límite. Por su parte, los Lunita se guardan íntegramente en piletas de concreto y ánforas, en tanto que el Roka no tiene paso por madera.

La producción es de 150 a 200 mil botellas dependiendo de la añada y heladas.

Degustación en Chacra.

Luego de recorrer en detalle los viñedos y la bodega pasamos a la sala de degustación donde nos esperaban cinco botellas que representarían el portafolio de la bodega:

Barda 2025.

Criado con un esquema de 30% barrica, 15% piletas y el resto en acero inoxidable, busca un perfil fresco, directo y de trago ágil: “glu, glu”. Es un vino pensado para el servicio por copa en restaurantes de todo el mundo: la puerta de entrada a la bodega y responsable de aproximadamente la mitad de la producción. La idea es que quien lo pruebe sienta el impulso de seguir hacia los siguientes escalones, como Chacra 32 y 55. En nariz muestra un carácter especiado. Se procura embotellar todo antes de la primavera.

Chacra 55 2024.

Como su nombre lo dice, proviene de viñedos plantados en 1955, pura elegancia patagónica. Un ensamblaje de 35% piletas de concreto, 35% ánforas y 30% barricas, con un 50% de racimo entero en su elaboración. Propone un perfil claramente distinto: en boca es de textura suave, pero con carácter y profundidad.

Roka 2025.

Nace a partir de un viñedo de Malbec plantado en 1945 en la finca Lunita. Es un vino de impronta “verde”, muy natural, con un 15% de racimo entero que refuerza su perfil fresco y vivaz.

Chacra Syrah 2025.

De producción aún muy limitada, apenas un ánfora y una barrica, se presenta como un Syrah despojado, sin artificios, donde prima la pureza de la fruta y el terroir.

Mainqué Chardonnay 2025

Un Chardonnay de mayor estructura y peso, que refleja concentración y precisión, en línea con la impronta buscada para esta variedad dentro del proyecto.

Así, entre precisión, sensibilidad y una filosofía coherente de extremo a extremo, Chacra sintetiza su identidad en dos ideas que funcionan casi como un manifiesto: “La idea es que en Chacra no sientas el tanino y si lo sentís, que sea muy tenue”, porque todo apunta a la pureza del vino, y “Todo lo que gana Chacra se reinvierte”.

La bodega cuenta con un equipamiento tremendo y un equipo de trabajo interdisciplinario de primer nivel mundial, pero demuestra que el verdadero capital del proyecto está en el viñedo y en su permanente búsqueda de la perfección.


 *** Publicado en

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

jueves, 11 de junio de 2026

5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.


5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

El futuro del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Las cinco razones que brindan optimismo a sus protagonistas.

Factores favorables como la disponibilidad de agua, el clima, la positiva incidencia del cambio climático, la existencia de infraestructura y tradición vitivinícola, hacen pensar que la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén puede volver a ser atractiva para el desarrollo de la vitivinicultura Argentina en los próximos años.

1. El agua.

A diferencia de lo que sucede en la mayor parte de las regiones andinas, este valle no se encuentra pegado a la cordillera recibiendo el recurso del agua limitado a las cuencas cercanas de los mismos. El Alto Valle se encuentra alejado tantos kilómetros que las imponentes montañas ni siquiera llegan a verse. Podría decirse que se encuentra por completo metido en la estepa patagónica. Sin embargo ha sido bendecido por el cruce de uno de los ríos más caudalosos de la Patagonia.

Se trata del Río Negro, formado por la confluencia de los Ríos Neuquén y Limay, los cuales a su vez son formados por el aporte de otros varios ríos y arroyos que descienden desde un nutrido grupo de lugares de la cordillera sur, siendo colectores de abundante agua de las zonas de deshielo proveniente de latitudes más extremas y, por lo tanto, donde la cantidad de nieve en la cordillera es superior a las zonas ubicadas mas al norte.

En relación a este tema, la otra ventaja no ha sido natural sino creada por el hombre: el caudal de estos ríos solía ser muy variable pero gracias a la construcción de una serie de represas con el objetivo de generar energía hidroeléctrica, se ha logrado regular el caudal y evitar las consecuencias indeseadas de las inundaciones que antiguamente se producían, regularizando la disponibilidad de agua para riego a lo largo del año de acuerdo a las reales necesidades. Por ello, la disponibilidad de agua que azota e impide el desarrollo de otras regiones vitivinícolas no es un problema acentuado en esta zona, donde incluso algunas bodegas se dan el "lujo" de defenderse de las heladas con riego por aspersión.

La calidad del agua también es destacada por los protagonistas, un agua de origen mineral que aporta todos los nutrientes y sales de que los suelos desérticos de la zona carecen.

2. El clima.

Esta zona se caracteriza por tener vientos fuertes que producen sequedad en el ambiente, lo cual evita la aparición de enfermedades criptogámicas. Debido al clima frío de la región, las uvas y mostos presentan características diferentes de las zonas andinas, mayor contenido de acidez y regular tenor azucarino.

Los días son templados y luminosos y las noches frescas, con una apreciable amplitud térmica. Las bajas temperaturas permiten que las uvas maduren conservando la acidez natural, factor clave para los vinos finos y que favorece a variedades como el Merlot y Pinot Noir, que en esta región se destacan.

Una de las razones más escuchadas que dan los protagonistas de la viticultura de la zona es la sanidad del clima. La muy baja presencia de precipitaciones es coincidente con las que ocurren en otros lugares del corredor corredor vitícola andino, pero en esta zona esa falta de humedad tiene un agregado, se trata de los vientos que atraviesan el valle en forma permanente.

En principio esto podría ser una desventaja, dado que cuando los mismos son muy fuertes pueden dañar a los viñedos, sin embargo nuevamente la mano del hombre aprendió a domesticarlos a través de la plantación de elementos arbóreos, principalmente álamos, formando cuadros de plantaciones que se encuentran protegidas por los mismos.

Alamedas.

De esta manera no se evita el efecto de los vientos pero se lo limita a la parte beneficiosa: el secado rápido de la humedad de las lluvias cuando estas son intensas con la consecuente falta de hongos y prevención de enfermedades en los viñedos. Hans Vinding Diers de Bodega Noemía define al clima como "placido y armonioso". Además, esta condición favorece la posibilidad de elaborar vinos orgánicos, sin uso de agroquímicos en el cultivo de vid, la categoría de vinos de mayor crecimiento en el mundo.

3. El cambio climático.

Las heladas tardías y tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de ciclo vegetativo largo, pueden ser combatidas con prevención pasiva y activa y la región cuenta con buena disponibilidad de agua para realizar riego por manto o aspersión ayudando a la defensa de heladas.

Pero ahora se suma que el calentamiento global, generado por el cambio climático mundial, en términos generales favorece a la región principalmente por la disminución de la frecuencia e intensidad de las heladas, que son el principal factor limitante para el cultivo de la vid. 

4. Infraestructura y tradición vitícola.

Si bien la trayectoria vitivinícola de la región no es comparable a la de Cuyo, la zona cuenta con amplia disponibilidad de mano de obra acostumbrada a las tareas rurales. El crecimiento demográfico en la zona ha sido muy importante en los últimos años, en especial en la ciudad de Neuquén, debido a la potencia de la industria petrolera lo cual asimismo ha generado un desarrollo industrial y comercial y mayor disponibilidad de insumos de todo tipo para la zona, algo que hace 50 años no existía y fue una limitante para la implantación de grandes grupos Vitivinícolas (con el ejemplo de Chandon, que pese a haber elegido esta zona en primer lugar, terminó radicándose en Mendoza).

Historia.

La zona posee además varias instituciones y universidades relacionadas a la viticultura que pueden dar apoyo técnico, como delegaciones locales del INTI y del INTA, el Centro PyME-ADENEU, el Centro de Desarrollo Vitícola Patagonia Norte (CDV), el Centro de Formación Profesional Agropecuario N°2 y las Universidades del Comahue y de Rio Negro, con carreras terciarias y universitarias en enología y agronomía.

Por otra parte, la región contó en el pasado con un fuerte desarrollo vitícola, que fue incluso 10 veces superior al actual, lo cual no deja de ser una ventaja a la hora de conocer el comportamiento de las distintas cepas en este suelo y clima, recuperar viñedos y material genético y hasta instalaciones físicas de las viejas bodegas abandonadas.

Los números lo demuestran: entre 1920 y 1960 la región llegó a tener 160 bodegas que elaboraban vinos de calidad y hasta 18.000 hectáreas plantadas. Pero, vencidos los pequeños productores por el modelo de volumen y baja calidad que reinó a partir de los años 60, Río Negro fue la región vitivinícola que mayor descenso en superficie plantada sufrió en la Argentina, pasando actualmente al séptimo lugar entre las provincias; con una reducción a 1.659 ha según datos del INV (datos que incluyen las viñas el Valle Medio del Río Negro y el Alto Valle y Valle Medio del Río Colorado) y hoy cuenta apenas con 31 bodegas inscriptas, de las cuales solo 24 son elaboradoras.

Variedades.

Un punto cualitativo a destacar es que Río Negro registra una diversidad de variedades mayor al resto de las provincias vitícolas del país, son 38 variedades las que concentran el 98% del total y los viejos agricultores conocen perfectamente cuáles eran las que mejor se adaptan, incluso algunos de los productores actuales aprovechan la calidad de esos viejos viñedos para obtener productos de primer nivel y reconocidos internacionalmente.


5. Inversiones.

Quizá la principal razón por la cual la viticultura en esa región no solo no creció, sino que se redujo, haya sido lo desfavorable del contexto económico para la actividad, en la que la competencia contra otras producciones (peras y manzanas) y regiones que fueron designadas como "especialistas para la vid" como la región cuyana, hayan derivado las decisiones de inversión fuera del Alto Valle de Río Negro, con la excepción de lo sucedido en el particular desarrollo en la zona de San Patricio de Chañar que contó con un fuerte impulso brindado por la provincia de Neuquén.

Actualmente, la suma de las condiciones antes enunciadas podría ser el origen de un incipiente cambio de tendencia. Al ya concretado interés de pequeños productores para la elaboración de vinos de alta gama, se sumó recientemente la llegada del Grupo Peñaflor (que es uno de los grupos vitícolas más importantes del mundo) con la adquisición de Bodega Patritti en Neuquén. Catena Zapata hizo lo propio hace algunos años en la zona cercana de Casa de Piedra, en La Pampa. Esto ha generado cierta esperanza entre los que luchan por esta causa. Según apuntó Graciela Viola (Bodega Malma) «es un espaldarazo importante que un grupo de esa magnitud se interese por la Patagonia».

En nuestra opinión está todo dado para que la viticultura continúe creciendo y recuperando espacio: los vinos de alta gama ya alcanzan niveles de calidad muy altos (han habido casos de 100 puntos Parker o ganadores de concursos internacionales), la región es claramente apta para sobresalientes Pinot Noir, Merlot, Malbec y espumantes y en las líneas de precios medios los vinos no fallan.

Neuquén posee espacio suficiente aún para recibir bodegas y plantar grandes superficies (hay aun muchas hectáreas incultas en la zona) y en Río Negro la apuesta va más hacia la recuperación de viñedos antiguos o de su material genético, para realizar nuevas plantaciones en sectores lejanos a los que están sometidos a la presión inmobiliaria de los centros urbanizados. En ambos casos aplica la suma de los factores favorables enunciados. Esperemos que la realidad de la siempre agitada economía argentina lo permita.

Lee también El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén

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https://angelyvino.blogspot.com/2021/10/5-razones-para-el-desarrollo-del-vino.html

Publicado en Ángel y vino.

El ángel del vino. Blog de vinosVino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

https://angelyvino.blogspot.com/

jueves, 3 de julio de 2025

Bodega WAPISA. Localidad de San Javier, Río Negro.

 


Bodega WAPISA.

La Bodega Wapisa se ubica a unos 30 km de Viedma en la localidad de San Javier y pertenece al grupo de Bodegas Tapiz, antes manejada por el grupo americano Kendall-Jackson y  actualmente conducida por la familia Ortiz.

El nombre Wapisa deriva de la lengua Yamana de los aborígenes de Tierra del Fuego y hace referencia a las ballenas que deambulan por nuestras costas.

Esta Bodega Patagónica cuenta con viñedos propios adyacentes a la Bodega con las variedades Sauvignon Blanc, Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon, además utiliza uvas de otros viñedos implantados en la región con un total de 60 hectáreas en producción de las 120 disponibles.

Las instalaciones se encuentran donde anteriormente existía la Bodega Lapeyrade, la cual fue demolida para instalar en el predio una Bodega totalmente nueva. En la actualidad poseen una capacidad de elaboración de 300.000 litros en tanques pequeños y medianos de acero inoxidable, piletas de mampostería y variada tonelería de roble.

Durante la visita coordinada por la agencia "Viedma Experiencias" (acá) pudimos probar algunos vinos desde tanques en proceso de elaboración, como un sauvignon blanc, un pinot noir y un malbec; luego desde barricas un pinot noir, un cabernet y un merlot que la Bodega actualmente no fracciona como varietal.

Finalmente se realizó una degustación de los vinos actuales de la cartera de productos de la bodega a Bodega, que fueron un Sauvignon Blanc 2023, Pinot Noir 2023, Malbec 2023 y Cabernet Sauvignon 2023.


Foto de la Web de la Bodega.

Agradezco el profesionalismo y la calidez de Marcela y Gabriel (de Viedma Experiencias) y a continuación dejo algunas notas de cata de los vinos que pasaron por el Blog:

 Wapisa Pinot Noir 2023

viernes, 30 de mayo de 2025

Gustavo Favretto. La historia del periodista que volvió a sus raíces para hacer vino en Río Negro.

 



Gustavo Favretto. La historia del periodista que volvió a sus raíces para hacer vino en Río Negro.
La historia del periodista que volvió a sus raíces para hacer vino en Río Negro.

Por 

Después de una carrera en medios y política en Buenos Aires, regresó al Alto Valle para tomar las riendas de la bodega que fundó su abuelo en 1948. Hoy lidera una propuesta de vinos con identidad patagónica, equilibrio entre tradición e innovación, y una impronta muy personal.

Fue movilero en Radio Rivadavia, escribió en medios gráficos y trabajó como asesor de prensa en el Congreso Nacional. Pero un día, ese ritmo vertiginoso de la gran ciudad dio paso a otra pulsión: volver a sus raíces en Villa Regina, Río Negro. ¿El propósito? Asumir el legado de Ferruccio Favretto, su abuelo inmigrante que llegó desde el Véneto para fundar una bodega que este año cumple 77 vendimias.

Desde entonces, Gustavo Favretto convirtió ese patrimonio en un proyecto de vinos Premium con fuerte identidad patagónica, donde cada etiqueta cuenta una historia y cada botella refleja un compromiso con la tierra, la memoria y el hacer bien las cosas. Esta es la historia de quien pasó de comunicar a protagonizar su propia noticia, con el vino como narrador. De esto charló con Juan Delicias Magazine.

-¿Quién fue Ferruccio Favretto y qué legado dejó en Villa Regina y en la vitivinicultura del Alto Valle?

-Ferruccio fue un inmigrante Italiano que llegó de Italia, de la zona del Véneto, en el buque Conte Verde en 1927. Tenía 19 años. Plantó las primeras vides en 1944. Y en 1948, comenzó a vender vino, acá, en Villa Regina. Él tiró la semilla y sus hijos Juan y Adelino siguieron con la actividad. Yo soy la tercera generación a cargo de la bodega.

Difícil comparar la vitivinicultura de hace 80 años a ésta que vivimos actualmente. Antes era todo muy precario ya que ni corriente eléctrica había. Regina llegó a tener más de 30 bodegas. Hoy quedamos nosotros solamente. En el Valle había mucha uva; ahora es alfalfa, maíz y un poco de pera y manzana. Ya no es el Valle que soñaron los gringos.

-¿Qué recuerdos tenés de tu infancia en la bodega y en relación al trabajo de tu abuelo y tu padre?

-Me crié en la bodega. Trabajábamos de chicos. Siempre fue el negocio familiar. A mi abuelo Ferruccio no lo conocí. Mi papá fue para mí siempre el que manejó la bodega. Él, sin estudios, elaboraba los vinos y hacia los cortes.

-¿Qué sentís que heredaste de ellos?

-Creo que la perseverancia. Dedicarse a esta actividad no es sencillo. Acá no es moler la uva y listo. Hay mucho trabajo atrás. Mi lema fue siempre: hay que seguir... Hubo muchos años malos, pero siempre se siguió intentando de mejorar. Lo que hicieron los que me precedieron ya está. Ahora la idea es mantener e innovar. Ser leal a la propia conciencia.

Del periodismo al viñedo. De codearse con Antonio Carrizo, Llamas de Madariaga, Ernesto Cherquis Bialo, o usar traje y corbata para trabajar en el Congreso Nacional, un día dejó la gran ciudad para hacerse cargo de la empresa familiar que este año cumple 77 años haciendo vino en Villa Regina, Río Negro.

-Estudiaste y trabajaste en Buenos Aires, en medios periodísticos de renombre, ¿qué te llevó a volver a tus raíces?

-Sí, un día largué todo y me fui a estudiar a Buenos Aires. Nada que ver con esto. Estudié periodismo, me recibí y me quedé a trabajar allá. Trabajé en varios medios gráficos; después fui movilero de Radio Rivadavia, en un histórico programa Sexta Edición, creado por Cacho Fontana. Después me quedé sin trabajo. Más tarde, entré al Congreso de la Nación, fui varios años asesor de prensa del político Miguel Pichetto en el Senado Nacional. Y en 2011 volví a la Patagonia, y me hice cargo de la bodega.

-¿Qué aprendizajes del mundo del periodismo aplicás hoy en la bodega?

-Escribo las contraetiquetas de los vinos (se ríe).  ¡Ahí despuntó el vicio!

-Son una bodega muy conocida en el Alto Valle y sus vinos muy consumidos. ¿En qué momento decidiste dar un nuevo impulso a la bodega familiar?

-Desde que volví de Buenos Aires. Acá siempre elaboramos vino en damajuana. La idea fue hacer vinos en damajuana de nivel superior. Siempre se hizo vino en botella de 950cc. Empezamos a elaborar vinos en botellas de 750cc de media a alta gama, incorporamos las barricas, se compró mucha maquinaria nueva, se le puso más tecnología. Y se comenzó a elaborar vinos con distintas técnicas enológicas.

-¿Qué características tienen tus vinos actuales y qué cepas trabajás y por qué?

-Fue cambiando con los años, en sintonía con cómo cambian los gustos. Antes, eran vinos genéricos; ahora, varietales.  Antes, más alcohólicos y concentrados; ahora, más suaves  y más bebibles. Elaboramos Sauvignon Blanc en blancos, y Merlot, Malbec, Pinot Noir, Syrah y Cabernet Franc, en tintos.

"Estamos en Patagonia: aire puro, fresco, sano. Y todo esto da como resultado una gran calidad enológica." Gustavo Favretto Winemaker.

-¿Qué significa para vos hacer vino en Río Negro, lejos del eje de Mendoza-San Juan?

-Río Negro es una provincia más tímida que Mendoza pero con grandes virtudes. Nuestro clima mucho es mucho mejor al de otras regiones; acá, sobra el agua para regar; acá no hay enfermedades en las plantas, no hay plagas. No se pulveriza. Estamos en Patagonia: aire puro, fresco, sano. Y todo esto da como resultado una gran calidad enológica.

-¿Sentís que hay una identidad enológica propia del Alto Valle? ¿Qué la distingue?

-Sí, obviamente. Hace un par de años un vino rionegrino fue elegido como el mejor vino del mundo por el crítico James Suckling. (NdR: se refiere al Pinot Noir de Bodega Chacra, de Mainqué) ¿Sabés lo que fue que un vino de un pueblo rionegrino se instalara en los titulares de los grandes medios? ¡Fue fantástico!  Instaló la zona, nos levantó a todos. Nos hizo visibles.

-¿Cómo ves la evolución del vino del Valle en los últimos años?

-Desde que se supo que la cepa de ese vino ganador era Pinot Noir, desde entonces, nos levantó la venta de esa variedad. La gente pedía Pinot de Patagonia. Creo que es la variedad insignia. Obviamente que el Merlot también le pelea, pero unos cuerpos más atrás. Igualmente, aquel enófilo curioso resalta el Cabernet Franc y el Semillón del Alto Valle.

-Además de todo esto, creaste un museo en el predio de la bodega. ¿Qué se puede encontrar allí?

-Siempre tuvimos venta de vino en la bodega, pero muchos clientes querían sacar fotos y conocer más de la historia. Entonces, en 2022, inauguramos una sala de degustación y recepción del turista. Se recorre la bodega desde la parte más antigua hasta lo más nuevo y terminamos en la sala y degustamos 3 vinos con una picada.

-¿Por qué tuviste esa necesidad de preservar y contar la historia vitivinícola local?

-La idea fue tratar de que no se olvide la historia de los que estuvieron antes que nosotros. Lo que sufrieron. Las cosas que vivieron. Ahora el Valle se ve plantado y florido. Pero, cuando ellos llegaron, esta zona era puro alpatacos y jarillas, médanos, tierra virgen y dura. Y no había una Caterpillar: se hizo todo a caballo, pico y pala.

-¿Cómo te imaginás la bodega en los próximos años?

-Imagino seguramente que estaremos creando vinos nuevos, cortes nuevos. ¡Y celebrando en 2048 cuando la bodega cumpla 100 años!








Publicado en Juan Delicias Magazines.

Imágenes de Juan Delicias Magazines.

https://juandeliciasmagazine.com/la-historia-del-periodista-que-volvio-s-raices-para-hacer-vino-en-rio-negro/

domingo, 20 de abril de 2025

Bodega de Tomás López Cabanillas / Natalio Botana / Jorge Enrique Thurín. Autor: Federico Witkowski.

Vieja planta tomatera, se construyó a partir de la presencia de Natalio Botana, al igual que la bodega ubicadas dentro lo que se denominaba Estancia La China.
Néstor Salas, Diario "Río Negro", 2017.


Bodega de Tomás López Cabanillas / Natalio Botana / Jorge Enrique Thurín.

Parte I

Esta bodega propiedad de don Tomás López Cabanillas, se encontraba en tierras pertenecientes a la Estancia “La Finuca”, sobre la margen sur del río Negro, que había adquirido en 1910 a don Rodolfo Freyre.

Heredad que ha sido un modelo de estancia moderna y chacra, que supo alinear unas 70 hectáreas de vides, y poner una nota de civilización junto al río montaraz.

Aledaño a la esplendorosa residencia patronal llena de aristocrático confort, se hallaba emplazada la bodega integrada por 8 piletas de mampostería de 10.700 litros c/u, reuniendo una capacidad total de vasija fija de 85.600 litros y 200.000 litros de vasija móvil compuesta por cubas de madera de roble francés, conformando así una capacidad total de elaboración y conservación de 285.600 litros de vino, o como estaba cubicada en el año 1919 en 1500 cascos (Molins, W. Jaime - El Alto Valle del Río Negro). Su construcción data del año 1915.

Don Tomás, vivía una vida ennoblecida por la paz del campo y disfrutaba observar a sus viñedos rebosantes de lozanía que le recordaban los pámpanos de la milenaria Grecia –trasuntos de las vides helénicas que elogiaron los ditirambos de Arión–, cuando las doncellas corintianas clamoreaban en versos yambotrocaicos las andanzas de Dionisos.

Se elaboraban vinos blancos y claretes de mesa, que principalmente eran enviados para su venta a Necochea y localidades aledañas; también se los distribuía en la Línea Sur rionegrina.

En el año 1925 esta estancia, de 4500 hectáreas, es adquirida por don Natalio Botana (Sarandí del Yí 1888 – Jujuy 1941) empresario periodístico uruguayo arribado a la ciudad de Buenos Aires en el año 1913; y a la propiedad la rebautizó Estancia “La China” en honor a su hija Georgina Nicolasa a quien apodaban “China”.

Este reconocido periodista, fundador y director del Diario Crítica, propietario de la fastuosa quinta “Los Granados”, en Don Torcuato, en cuyo sótano se encontraba pintado el famoso mural del plástico mejicano David Alfaro–Siqueiros, ha recibido en dicho lugar la visita de famosísimos personajes de la época, como: Pablo Neruda, José Ortega y Gasset, Rubén Darío, Federico García Lorca entre tantos otros.

En la comarca han quedado los comentarios que hacia la expiración del verano de 1934, don Natalio vino acompañado por uno de los más grandes exponentes de la llamada Generación del 27, el poeta andaluz Federico García Lorca y comitiva.

Sorprendió al ilustre visitante la furtiva imagen del verano patagónico con su atmósfera preñada de perfume, olor y color en momentos que la magnolia yerguía su fantasma sombrío, mientras látigos de hielo azotaban los rebeldes vientos; en tanto Baco, intolerante en las cubas, dejaba escapar desgarradores gemidos en su etílica metamorfosis.

Quizás García Lorca, haya llegado a estas tierras patagónicas, buscando en la gran soledad y la lejanía escuchar los ecos sin voz de su desesperado y angustiante Grito a Roma, el que ha dejado sólo huellas negras en el desierto blanco del Vaticano: “Porque no hay quien reparta el pan ni el vino, ni quien cultive la hierba en la boca del muerto, … ni quien llore por las heridas de los elefantes, … “

Bodega de Tomás López Cabanillas / Natalio Botana / Jorge Enrique Thurín.

Parte II

Cuando en la oscuridad completa, el mundo del desierto patagónico se volvía profundo en su silencio extraordinario, intenso y penetrante, don Natalio Botana reflexionaba que la oscuridad de la noche era tan necesaria como la luz del día; así, entonces, la noche y el día eran esenciales, ya que daban vida y energía a todas las cosas vivientes de la tierra.

Esta bodega ha quedado registrada en la Guía Comercial del Ferrocarril Sud del año 1938, con una producción anual de 35.000 litros de vino.

En 1941 don Natalio fallece a los 53 años en un dudoso accidente de tránsito en la provincia de Jujuy, y con su desaparición física también se extinguió, al menos, la actividad bodeguera; la cual, ya no aparece en la Guía Comercial de los Ferrocarriles Sud, Oeste y Midland Nº 11 del año 1942.

En el año 1947 la estancia es vendida por su viuda, la periodista, escritora y poeta, Salvadora Medina Onrubia –con la finalidad de mantener el diario Crítica en la calle y saldar la deuda que tenía con los trabajadores de prensa– a los hermanos Manzano; quienes, a su vez, en 1955 se la transfirieron a Manuel Gerardo Rebella y Jacobo Schilman.

Hacia el ecuador de la década de los años ’60 se instaló una colonia integrada por 12 familias de agricultores galo-argelinos bajo el liderazgo de Jorge Enrique Thurin, los que habían emprendido el éxodo tras la independencia de Argelia. A través del Ministerio de los Repatriados de Francia, les conceden un préstamo de carácter no reintegrable de 30.000 francos y adquieren en el año 1967 una fracción de tierra en Valle Azul, perteneciente a lo que era la estancia “La China”.

Atrás habían quedado ya las conspiraciones y la guerra argelina, el Gral. Charles De Gaulle, sin tapujos ni rebozos, los había abandonado.

Arribaron así al reino del frío y del viento, viento al cual tuvieron que rápidamente adaptarse como el junco, que se inclina y dobla de un lado a otro pero no se quiebra.

Comenzaron a transitar por una senda sembrada de dificultades y contradicciones, y pronto entendieron que: “Su principal reto era la dificultad misma”, y aferrándose al verbo sarmientino rápidamente aprendieron que “las dificultades se vencen, las contradicciones se acaban a fuerza de contradecirlas”. No obstante, el añil valle les inspiraba pensamientos de calma y alegría.

Muchos de ellos, que se dedicaban a la actividad vitícola en la ex-colonia francesa, continuaron acá con el cultivo de la vid.

Jorge Enrique Thurín, se quedó con el casco de la estancia donde se encuentra el chalet, en el que vive actualmente con su señora esposa; se halla localizado a unos 300 metros del ejido urbano de Valle Azul, desde donde se puede observar la chimenea de la ex fábrica de tomates. Don Jorge aprovechando los viejos viñedos existentes y la bodega, en la que solamente habían quedado las piletas de material, retomó en 1967 la elaboración de vino. Entonces, el generoso y tumultuoso mosto se hizo vino y el vino se transformó en aliviadoras gotas de sangre redentora. Al establecimiento lo denominó “La Sureña”. Elaboró vinos hasta el año 1989.

Autor: Federico Witkowski.

Afiches y bordalesas de vino de la Patagonia Norte Facebook.

El chalet es hoy de los Thurin. Néstor Salas, 2017.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Bodega rionegrina San Sebastián, medalla de oro en concurso nacional.


La Bodega y Viñedos San Sebastián de Cervantes fue distinguida con la medalla de oro en el 36° Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan 2024, el certamen vitivinícola más antiguo del país, del que este año participaron 83 establecimientos, con más de 300 muestras de diferentes varietales.

Un vino de Río Negro, entre los mejores del país: fue medalla de oro en un prestigioso certamen.

Producido en el Alto Valle, logró imponerse contra las principales bodegas del país. Su sello artesanal, clave.

Como manda su historia, el Alto Valle, paraíso de las manzanas y peras, también se destaca por su vitivinicultura y con esa trayectoria en sus espaldas, un vino producido en Río Negro logró una medalla de oro en un importante certamen que reunió a las principales bodegas del país.

Se trata del Lechuza Malbec que presentó la bodega San Sebastián, que es una de las etiquetas de alta gama que refleja un estilo único y la impronta de la dedicación artesanal de sus creadores, generando calidad y autenticidad en los productos.

El establecimiento, se explicó en un comunicado de la Provincia, participó de la competencia que organizó el Consejo Profesional y Centro de Enólogos de San Juan junto a otros Mendoza, La Rioja, Córdoba, Salta, Catamarca, Tucumán, Entre Ríos, Buenos Aires, Neuquén y San Juan.

Allí el vino rionegrino recibió este resultado que fue definido como «notable» y posiciona a la provincia en lo más alto y al nivel de los mejores vinos del país.

La bodega, con su sello de producción, logró convertirse en una de las referentes de la elaboración de vinos de autor en la provincia, gracias a líneas como Fenómeno Vino de Otro Planeta, Lechuza Reserva y Gran Reserva y Hollejos Piel de Uvas Reserva, así como también la sidra Alto Vuelo, elaborada con peras y manzanas orgánicas.

Los Caminos del Vino de Río Negro suman una bodega premiada.

San Sebastián pertenece, además, a los Caminos del Vino de Río Negro, propuesta que ofrece una experiencia integral a los visitantes, para recorrer las instalaciones y conocer los procesos de elaboración.

Publicado en Diario "Río Negro".

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/un-vino-de-rio-negro-entre-los-mejores-del-pais-fue-medalla-de-oro-en-un-prestigioso-certamen-3866768/

Bodega y Viñedos San Sebastián.

Una Bodega Boutique que se encuentra en la localidad de Cervantes, sobre la barda, en el medio de la estepa Patagónica, zona conocida como Alto Valle del Río Negro, Argentina.

Desde el 2003 elaboran diferentes productos al estilo autor.

Los vinos son diseñados desde viñedos orgánicos.

Los productos que ofrecen son partidas limitadas y exclusivas.

Bodega y Viñedos San Sebastián se convirtió en uno de las referentes en la elaboración de vinos autor en la provincia. 

Establecimiento fundado por la Familia Tello Najul.

La historia se remonta a 1983 cuando Susana Najul y Ricardo Tello adquirieron una finca con viñedos plantados en 1946. Inicialmente productores de uva, la familia evolucionó hacia la elaboración de vinos, inaugurando oficialmente la bodega en 2012.

Perteneciente a los Caminos del Vino de Río Negro, este establecimiento ofrece una experiencia integral a los visitantes quienes podrán recorrer las instalaciones y conocer los procesos de elaboración, así como también disfrutar de degustaciones de vinos, caminatas guiadas, observación de flora y fauna local e imperdibles vistas panorámicas del Alto Valle rionegrino

Vinifican siguientes las variedades: Malbec, Merlot , Torrontés, Cabernet Franc, Trousseau, Balsamina y Petit Verdot, plantadas en nuestro viñedo desde el año 1946.

Las diferentes marcas de vino, entre jóvenes y reserva, que elaboramos son: "FENÓMENO Vino de Otro Planeta", "LECHUZA Reserva de Familia", "HOLLEJOS Piel de Uvas", "LECHUZA Special Blend".

Además la sidra "ALTO VUELO" desde el año 2017, sidras varietales de Alta Gama, con manzanas orgánicas de exportación, con método champenoise, bajas y cero azúcar. Trabajamos con las variedades de manzana CRIPPS  PINK, GRANNY SMITH, y con peras WILLIAMS. Hacemos espumantes Nature, Extrabrut y Demisec.

viernes, 23 de agosto de 2024

La vitivinicultura puja para abrirse paso en Vaca Muerta. La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se reunió esta semana en una conocida Bodega de General Roca (Río Negro, Patagonia Argentina).

La vitivinicultura puja para abrirse paso en Vaca Muerta.

La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se reunió esta semana en una conocida Bodega de General Roca, recibió la visita del Gobernador Alberto Weretilnek, y trazó perspectivas a largo plazo. El presidente de Coviar, Mario González, dialogó mano a mano con RÍO NEGRO.

Mario González. El presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina.

Cuando en determinada región geográfica emerge una actividad económica hegemónica, como la de los hidrocarburos no convencionales en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el resto del ecosistema productivo busca la forma de acoplarse al impulso de inversiones y encadenamientos que genera la actividad principal. Tal es el caso de la vitivinicultura en Vaca Muerta.

Con esta perspectiva, la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) desembarcó esta semana en la región con la «Jornada para el desarrollo vitivinícola del sur argentino». La actividad tuvo lugar en la Bodega Humberto Canale de General Roca, y contó con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

La ocasión sirvió para la presentación del Estudio de Caracterización de las regiones vitivinícolas argentinas, en especial de la zona Patagonia. El mismo fue realizado por Coviar y CFI con la interacción de más de 60 expertos de distintas disciplinas del área agropecuaria, edafólogos, climatólogos, eógrafos, geomáticos, informáticos, cartógrafos, paisajistas, arquitectos y contadores, de más de 10 centros académicos de todo el país

La cita contó con la presencia del gobernador Alberto Weretilnek, quien recorrió las instalaciones de la bodega junto a los empresarios, participó de la presentación de los resultados del estudio y destacó la jornada enfocada en aprovechar el potencial de nuestra región y consolidar a la Patagonia como un actor central en el mapa vitivinícola argentino. “Argentina es pionera en la viticultura y la Patagonia está lista para brillar en los mercados nacionales e internacionales”, afirmó el mandatario y agregó: «Nuestra producción está lista para destacar globalmente”.

Desde Coviar en tanto, destacaron la importancia de la caracterización, en tanto genera un panorama certero para el horizonte de inversiones potenciales en una región como Vaca Muerta, que tiene todo lo necesario para instalarse en la escena principal de la vitivinicultura nacional y global, dadas sus condiciones climáticas, paisajísticas, varietales, y el potencial exportador del know how frutícola ya existente.

Mario González (Coviar): «Vaca Muerta y el vino debieran conformar una simbiosis productiva».

PREGUNTA: ¿Cuál es el motivo del encuentro de COVIAR en General Roca?

RESPUESTA: Estamos realizando la presentación de la caracterización vitivinícola de Argentina y en esta ocasión se congregó en Patagonia a cuatro provincias, Río Negro, Chubut, Neuquén y La Pampa. Se trata de un estudio de caracterización de suelo, edáfica, climatológica y paisajística también, que determina las zonas vitivinícolas de Argentina. Un trabajo que arrancó con un financiamiento BID para las tres primeras provincias, y que luego pudimos ampliar a once provincias más con la ayuda del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

P: ¿Cuál es el objetivo del estudio?

R: La verdad es que nos brinda muchísima información para el proceso de toma de decisiones, ya sea del productor, del bodeguero y de las zonas, sobre todo, para poder dimensionar y dimensionar el potencial de la actividad en cada zona. Es un hito importante dentro de la vitivinicultura argentina, y un primer paso también para muchas capas de información que luego se le puede poner adelante.

P: ¿Cómo se posiciona la Patagonia dentro de la vitivinicultura nacional?

R: La región patagónica es la tercer región en importancia de la vitivinicultura argentina, y es la que más crecimiento ha tenido en los últimos 15 años. Marca que hay cualidades importantes para desarrollarla y que están logrando posicionarse. Sigue teniendo una participación en proporción muy baja dentro de la vitivinicultura argentina, pero es muy importante primero como región, por lo que implica la Patagonia Argentina para mostrar los vinos en el mundo, y segundo porque se conjugan varios factores que tienen que ver con lo turístico y lo enológico.

P: ¿Significa algo Vaca Muerta para la ruta del vino?

R: Mirá, yo creo que es importante que se puedan conjugar, que se pueda trabajar de manera articulada. Todo lo que tiene que ver con el desarrollo de Vaca Muerta seguramente dará un salto económico y de escala a la región, que le permitirá tener inversiones genuinas que puedan acoplarse a esa situación. Sin ser experto ni alguien de la zona, y observando desde afuera, imagino una simbiosis que tendría que ser productiva.

La vitivinicultura argentina está compuesta en 80% en el mercado interno y en 20% en el mercado externo. Cuando hay recesión y pérdida del poder adquisitivo, el vino al ser un producto quizás no de necesidad básica, pasa a sufrirlo mucho y lo estamos viviendo.

P: Se escucha Vaca Muerta, litio y economía del conocimiento, pero se escucha poco de vinos ¿Qué opinan de eso?

R: Hay temas que se ponen de moda y que tienen un impacto económico muy fuerte que es innegable. Lo que no se puede hacer es dejar de lado lo existente y seguir potenciando lo que hay. Como Corporación Vitivinícola Argentina miramos a largo plazo y el objetivo desde el primer día es hacer una vitivinicultura fuerte dentro de nuestro mercado interno y también potenciar uno en el mercado externo y posicionarlo.

P: ¿Se siente la recesión en la vitivinicultura?

R: Se siente demasiado. La vitivinicultura argentina está compuesta en 80% en el mercado interno y en 20% en el mercado externo. En el mercado interno, cuando hay recesión y cuando hay pérdida del poder adquisitivo, el vino al ser un producto quizás no de necesidad básica, pasa a sufrirlo mucho y lo estamos viviendo. Nosotros desde COVIDAR impulsamos mucho el vino como un alimento y como parte de la dieta de los argentinos. El 2023 fue un año ya complicado, difícil. Ahora estamos, digamos, en los mismos niveles, un poquito por debajo.

P: ¿Cómo está Argentina hoy en la escena global del vino?

R: Hoy estamos dentro de la lista de los 10 primeros países exportadores a nivel mundial. Igualmente seguimos siendo apenas el 3,5% de toda la viticultura mundial. O sea, somos muy chicos, a pesar de tener una presencia fuerte. También estamos dentro de los países que normalmente consumimos una buena cantidad de vino per cápita.

Publicado en Diario Río Negro.

22/8/2024.

https://www.rionegro.com.ar/economia/la-vitivinicultura-puja-para-abrirse-paso-en-vaca-muerta-3755340/

“Nuestra producción está para posicionarse nacional e internacionalmente”.

En la Jornada para el Desarrollo Vitivinícola del Sur Argentino, en General Roca se presentaron los resultados del Estudio de Caracterización de las regiones vitivinícolas. Se trata de una herramienta de información georreferenciada, actualizada y sistematizada bajo una misma metodología científica para la puesta en valor de los vinos argentinos en el mundo.


El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, destacó el contexto positivo que está atravesando el sector productivo de la provincia y la región patagónica.

“Argentina es el primer país en el mundo en caracterizar toda su superficie vitivinícola según condiciones climáticas, geográficas y productivas. La Patagonia, con sus cualidades únicas, está lista para optimizar su posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales”, dijo.

Weretilneck resaltó el potencial de las nuevas generaciones: “Los jóvenes, después de haber visto a sus padres, abuelos y vecinos, sienten que la producción es algo hermoso y que puede ser la forma de vida de una familia”.

“Disfruto mucho ver una audiencia, donde se entremezclan la experiencia y la sabiduría con la juventud con todo su esfuerzo. Quienes somos del Alto Valle y hemos visto lo que nos ha costado el recambio generacional, es muy importante poder lograr esto”.

El mandatario se refirió también a los sistemas de riego y dijo que “para nosotros las amenazas sobre el riego no es un tema menor, estamos modificando para antes de fin de año algunas leyes en las provincias. Queremos colaborar con los consorcios de los productores a financiar el sistema de riego de Alto Valle. Para nosotros es central esto que nos está pasando, porque tiene que ver con la sustentabilidad del sistema de riego y de la producción”.

Weretilneck mencionó los beneficios de las nuevas tecnologías que se están implementando para el beneficio de la producción y subrayó que “esto, junto a las nuevas y mejores fuentes de información, con las mentes modernas de las nuevas generaciones, da una fuerza y una sinergia importante, porque todo lo nuevo junto a lo anterior no hay manera de que fracase”.

*** Comunicación Gobierno de Río Negro. 22/8/2024.