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jueves, 3 de julio de 2025

Bodega WAPISA. Localidad de San Javier, Río Negro.

 


Bodega WAPISA.

La Bodega Wapisa se ubica a unos 30 km de Viedma en la localidad de San Javier y pertenece al grupo de Bodegas Tapiz, antes manejada por el grupo americano Kendall-Jackson y  actualmente conducida por la familia Ortiz.

El nombre Wapisa deriva de la lengua Yamana de los aborígenes de Tierra del Fuego y hace referencia a las ballenas que deambulan por nuestras costas.

Esta Bodega Patagónica cuenta con viñedos propios adyacentes a la Bodega con las variedades Sauvignon Blanc, Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon, además utiliza uvas de otros viñedos implantados en la región con un total de 60 hectáreas en producción de las 120 disponibles.

Las instalaciones se encuentran donde anteriormente existía la Bodega Lapeyrade, la cual fue demolida para instalar en el predio una Bodega totalmente nueva. En la actualidad poseen una capacidad de elaboración de 300.000 litros en tanques pequeños y medianos de acero inoxidable, piletas de mampostería y variada tonelería de roble.

Durante la visita coordinada por la agencia "Viedma Experiencias" (acá) pudimos probar algunos vinos desde tanques en proceso de elaboración, como un sauvignon blanc, un pinot noir y un malbec; luego desde barricas un pinot noir, un cabernet y un merlot que la Bodega actualmente no fracciona como varietal.

Finalmente se realizó una degustación de los vinos actuales de la cartera de productos de la bodega a Bodega, que fueron un Sauvignon Blanc 2023, Pinot Noir 2023, Malbec 2023 y Cabernet Sauvignon 2023.


Foto de la Web de la Bodega.

Agradezco el profesionalismo y la calidez de Marcela y Gabriel (de Viedma Experiencias) y a continuación dejo algunas notas de cata de los vinos que pasaron por el Blog:

 Wapisa Pinot Noir 2023

viernes, 30 de mayo de 2025

Gustavo Favretto. La historia del periodista que volvió a sus raíces para hacer vino en Río Negro.

 



Gustavo Favretto. La historia del periodista que volvió a sus raíces para hacer vino en Río Negro.
La historia del periodista que volvió a sus raíces para hacer vino en Río Negro.

Por 

Después de una carrera en medios y política en Buenos Aires, regresó al Alto Valle para tomar las riendas de la bodega que fundó su abuelo en 1948. Hoy lidera una propuesta de vinos con identidad patagónica, equilibrio entre tradición e innovación, y una impronta muy personal.

Fue movilero en Radio Rivadavia, escribió en medios gráficos y trabajó como asesor de prensa en el Congreso Nacional. Pero un día, ese ritmo vertiginoso de la gran ciudad dio paso a otra pulsión: volver a sus raíces en Villa Regina, Río Negro. ¿El propósito? Asumir el legado de Ferruccio Favretto, su abuelo inmigrante que llegó desde el Véneto para fundar una bodega que este año cumple 77 vendimias.

Desde entonces, Gustavo Favretto convirtió ese patrimonio en un proyecto de vinos Premium con fuerte identidad patagónica, donde cada etiqueta cuenta una historia y cada botella refleja un compromiso con la tierra, la memoria y el hacer bien las cosas. Esta es la historia de quien pasó de comunicar a protagonizar su propia noticia, con el vino como narrador. De esto charló con Juan Delicias Magazine.

-¿Quién fue Ferruccio Favretto y qué legado dejó en Villa Regina y en la vitivinicultura del Alto Valle?

-Ferruccio fue un inmigrante Italiano que llegó de Italia, de la zona del Véneto, en el buque Conte Verde en 1927. Tenía 19 años. Plantó las primeras vides en 1944. Y en 1948, comenzó a vender vino, acá, en Villa Regina. Él tiró la semilla y sus hijos Juan y Adelino siguieron con la actividad. Yo soy la tercera generación a cargo de la bodega.

Difícil comparar la vitivinicultura de hace 80 años a ésta que vivimos actualmente. Antes era todo muy precario ya que ni corriente eléctrica había. Regina llegó a tener más de 30 bodegas. Hoy quedamos nosotros solamente. En el Valle había mucha uva; ahora es alfalfa, maíz y un poco de pera y manzana. Ya no es el Valle que soñaron los gringos.

-¿Qué recuerdos tenés de tu infancia en la bodega y en relación al trabajo de tu abuelo y tu padre?

-Me crié en la bodega. Trabajábamos de chicos. Siempre fue el negocio familiar. A mi abuelo Ferruccio no lo conocí. Mi papá fue para mí siempre el que manejó la bodega. Él, sin estudios, elaboraba los vinos y hacia los cortes.

-¿Qué sentís que heredaste de ellos?

-Creo que la perseverancia. Dedicarse a esta actividad no es sencillo. Acá no es moler la uva y listo. Hay mucho trabajo atrás. Mi lema fue siempre: hay que seguir... Hubo muchos años malos, pero siempre se siguió intentando de mejorar. Lo que hicieron los que me precedieron ya está. Ahora la idea es mantener e innovar. Ser leal a la propia conciencia.

Del periodismo al viñedo. De codearse con Antonio Carrizo, Llamas de Madariaga, Ernesto Cherquis Bialo, o usar traje y corbata para trabajar en el Congreso Nacional, un día dejó la gran ciudad para hacerse cargo de la empresa familiar que este año cumple 77 años haciendo vino en Villa Regina, Río Negro.

-Estudiaste y trabajaste en Buenos Aires, en medios periodísticos de renombre, ¿qué te llevó a volver a tus raíces?

-Sí, un día largué todo y me fui a estudiar a Buenos Aires. Nada que ver con esto. Estudié periodismo, me recibí y me quedé a trabajar allá. Trabajé en varios medios gráficos; después fui movilero de Radio Rivadavia, en un histórico programa Sexta Edición, creado por Cacho Fontana. Después me quedé sin trabajo. Más tarde, entré al Congreso de la Nación, fui varios años asesor de prensa del político Miguel Pichetto en el Senado Nacional. Y en 2011 volví a la Patagonia, y me hice cargo de la bodega.

-¿Qué aprendizajes del mundo del periodismo aplicás hoy en la bodega?

-Escribo las contraetiquetas de los vinos (se ríe).  ¡Ahí despuntó el vicio!

-Son una bodega muy conocida en el Alto Valle y sus vinos muy consumidos. ¿En qué momento decidiste dar un nuevo impulso a la bodega familiar?

-Desde que volví de Buenos Aires. Acá siempre elaboramos vino en damajuana. La idea fue hacer vinos en damajuana de nivel superior. Siempre se hizo vino en botella de 950cc. Empezamos a elaborar vinos en botellas de 750cc de media a alta gama, incorporamos las barricas, se compró mucha maquinaria nueva, se le puso más tecnología. Y se comenzó a elaborar vinos con distintas técnicas enológicas.

-¿Qué características tienen tus vinos actuales y qué cepas trabajás y por qué?

-Fue cambiando con los años, en sintonía con cómo cambian los gustos. Antes, eran vinos genéricos; ahora, varietales.  Antes, más alcohólicos y concentrados; ahora, más suaves  y más bebibles. Elaboramos Sauvignon Blanc en blancos, y Merlot, Malbec, Pinot Noir, Syrah y Cabernet Franc, en tintos.

"Estamos en Patagonia: aire puro, fresco, sano. Y todo esto da como resultado una gran calidad enológica." Gustavo Favretto Winemaker.

-¿Qué significa para vos hacer vino en Río Negro, lejos del eje de Mendoza-San Juan?

-Río Negro es una provincia más tímida que Mendoza pero con grandes virtudes. Nuestro clima mucho es mucho mejor al de otras regiones; acá, sobra el agua para regar; acá no hay enfermedades en las plantas, no hay plagas. No se pulveriza. Estamos en Patagonia: aire puro, fresco, sano. Y todo esto da como resultado una gran calidad enológica.

-¿Sentís que hay una identidad enológica propia del Alto Valle? ¿Qué la distingue?

-Sí, obviamente. Hace un par de años un vino rionegrino fue elegido como el mejor vino del mundo por el crítico James Suckling. (NdR: se refiere al Pinot Noir de Bodega Chacra, de Mainqué) ¿Sabés lo que fue que un vino de un pueblo rionegrino se instalara en los titulares de los grandes medios? ¡Fue fantástico!  Instaló la zona, nos levantó a todos. Nos hizo visibles.

-¿Cómo ves la evolución del vino del Valle en los últimos años?

-Desde que se supo que la cepa de ese vino ganador era Pinot Noir, desde entonces, nos levantó la venta de esa variedad. La gente pedía Pinot de Patagonia. Creo que es la variedad insignia. Obviamente que el Merlot también le pelea, pero unos cuerpos más atrás. Igualmente, aquel enófilo curioso resalta el Cabernet Franc y el Semillón del Alto Valle.

-Además de todo esto, creaste un museo en el predio de la bodega. ¿Qué se puede encontrar allí?

-Siempre tuvimos venta de vino en la bodega, pero muchos clientes querían sacar fotos y conocer más de la historia. Entonces, en 2022, inauguramos una sala de degustación y recepción del turista. Se recorre la bodega desde la parte más antigua hasta lo más nuevo y terminamos en la sala y degustamos 3 vinos con una picada.

-¿Por qué tuviste esa necesidad de preservar y contar la historia vitivinícola local?

-La idea fue tratar de que no se olvide la historia de los que estuvieron antes que nosotros. Lo que sufrieron. Las cosas que vivieron. Ahora el Valle se ve plantado y florido. Pero, cuando ellos llegaron, esta zona era puro alpatacos y jarillas, médanos, tierra virgen y dura. Y no había una Caterpillar: se hizo todo a caballo, pico y pala.

-¿Cómo te imaginás la bodega en los próximos años?

-Imagino seguramente que estaremos creando vinos nuevos, cortes nuevos. ¡Y celebrando en 2048 cuando la bodega cumpla 100 años!








Publicado en Juan Delicias Magazines.

Imágenes de Juan Delicias Magazines.

https://juandeliciasmagazine.com/la-historia-del-periodista-que-volvio-s-raices-para-hacer-vino-en-rio-negro/

domingo, 20 de abril de 2025

Bodega de Tomás López Cabanillas / Natalio Botana / Jorge Enrique Thurín. Autor: Federico Witkowski.

Vieja planta tomatera, se construyó a partir de la presencia de Natalio Botana, al igual que la bodega ubicadas dentro lo que se denominaba Estancia La China.
Néstor Salas, Diario "Río Negro", 2017.


Bodega de Tomás López Cabanillas / Natalio Botana / Jorge Enrique Thurín.

Parte I

Esta bodega propiedad de don Tomás López Cabanillas, se encontraba en tierras pertenecientes a la Estancia “La Finuca”, sobre la margen sur del río Negro, que había adquirido en 1910 a don Rodolfo Freyre.

Heredad que ha sido un modelo de estancia moderna y chacra, que supo alinear unas 70 hectáreas de vides, y poner una nota de civilización junto al río montaraz.

Aledaño a la esplendorosa residencia patronal llena de aristocrático confort, se hallaba emplazada la bodega integrada por 8 piletas de mampostería de 10.700 litros c/u, reuniendo una capacidad total de vasija fija de 85.600 litros y 200.000 litros de vasija móvil compuesta por cubas de madera de roble francés, conformando así una capacidad total de elaboración y conservación de 285.600 litros de vino, o como estaba cubicada en el año 1919 en 1500 cascos (Molins, W. Jaime - El Alto Valle del Río Negro). Su construcción data del año 1915.

Don Tomás, vivía una vida ennoblecida por la paz del campo y disfrutaba observar a sus viñedos rebosantes de lozanía que le recordaban los pámpanos de la milenaria Grecia –trasuntos de las vides helénicas que elogiaron los ditirambos de Arión–, cuando las doncellas corintianas clamoreaban en versos yambotrocaicos las andanzas de Dionisos.

Se elaboraban vinos blancos y claretes de mesa, que principalmente eran enviados para su venta a Necochea y localidades aledañas; también se los distribuía en la Línea Sur rionegrina.

En el año 1925 esta estancia, de 4500 hectáreas, es adquirida por don Natalio Botana (Sarandí del Yí 1888 – Jujuy 1941) empresario periodístico uruguayo arribado a la ciudad de Buenos Aires en el año 1913; y a la propiedad la rebautizó Estancia “La China” en honor a su hija Georgina Nicolasa a quien apodaban “China”.

Este reconocido periodista, fundador y director del Diario Crítica, propietario de la fastuosa quinta “Los Granados”, en Don Torcuato, en cuyo sótano se encontraba pintado el famoso mural del plástico mejicano David Alfaro–Siqueiros, ha recibido en dicho lugar la visita de famosísimos personajes de la época, como: Pablo Neruda, José Ortega y Gasset, Rubén Darío, Federico García Lorca entre tantos otros.

En la comarca han quedado los comentarios que hacia la expiración del verano de 1934, don Natalio vino acompañado por uno de los más grandes exponentes de la llamada Generación del 27, el poeta andaluz Federico García Lorca y comitiva.

Sorprendió al ilustre visitante la furtiva imagen del verano patagónico con su atmósfera preñada de perfume, olor y color en momentos que la magnolia yerguía su fantasma sombrío, mientras látigos de hielo azotaban los rebeldes vientos; en tanto Baco, intolerante en las cubas, dejaba escapar desgarradores gemidos en su etílica metamorfosis.

Quizás García Lorca, haya llegado a estas tierras patagónicas, buscando en la gran soledad y la lejanía escuchar los ecos sin voz de su desesperado y angustiante Grito a Roma, el que ha dejado sólo huellas negras en el desierto blanco del Vaticano: “Porque no hay quien reparta el pan ni el vino, ni quien cultive la hierba en la boca del muerto, … ni quien llore por las heridas de los elefantes, … “

Bodega de Tomás López Cabanillas / Natalio Botana / Jorge Enrique Thurín.

Parte II

Cuando en la oscuridad completa, el mundo del desierto patagónico se volvía profundo en su silencio extraordinario, intenso y penetrante, don Natalio Botana reflexionaba que la oscuridad de la noche era tan necesaria como la luz del día; así, entonces, la noche y el día eran esenciales, ya que daban vida y energía a todas las cosas vivientes de la tierra.

Esta bodega ha quedado registrada en la Guía Comercial del Ferrocarril Sud del año 1938, con una producción anual de 35.000 litros de vino.

En 1941 don Natalio fallece a los 53 años en un dudoso accidente de tránsito en la provincia de Jujuy, y con su desaparición física también se extinguió, al menos, la actividad bodeguera; la cual, ya no aparece en la Guía Comercial de los Ferrocarriles Sud, Oeste y Midland Nº 11 del año 1942.

En el año 1947 la estancia es vendida por su viuda, la periodista, escritora y poeta, Salvadora Medina Onrubia –con la finalidad de mantener el diario Crítica en la calle y saldar la deuda que tenía con los trabajadores de prensa– a los hermanos Manzano; quienes, a su vez, en 1955 se la transfirieron a Manuel Gerardo Rebella y Jacobo Schilman.

Hacia el ecuador de la década de los años ’60 se instaló una colonia integrada por 12 familias de agricultores galo-argelinos bajo el liderazgo de Jorge Enrique Thurin, los que habían emprendido el éxodo tras la independencia de Argelia. A través del Ministerio de los Repatriados de Francia, les conceden un préstamo de carácter no reintegrable de 30.000 francos y adquieren en el año 1967 una fracción de tierra en Valle Azul, perteneciente a lo que era la estancia “La China”.

Atrás habían quedado ya las conspiraciones y la guerra argelina, el Gral. Charles De Gaulle, sin tapujos ni rebozos, los había abandonado.

Arribaron así al reino del frío y del viento, viento al cual tuvieron que rápidamente adaptarse como el junco, que se inclina y dobla de un lado a otro pero no se quiebra.

Comenzaron a transitar por una senda sembrada de dificultades y contradicciones, y pronto entendieron que: “Su principal reto era la dificultad misma”, y aferrándose al verbo sarmientino rápidamente aprendieron que “las dificultades se vencen, las contradicciones se acaban a fuerza de contradecirlas”. No obstante, el añil valle les inspiraba pensamientos de calma y alegría.

Muchos de ellos, que se dedicaban a la actividad vitícola en la ex-colonia francesa, continuaron acá con el cultivo de la vid.

Jorge Enrique Thurín, se quedó con el casco de la estancia donde se encuentra el chalet, en el que vive actualmente con su señora esposa; se halla localizado a unos 300 metros del ejido urbano de Valle Azul, desde donde se puede observar la chimenea de la ex fábrica de tomates. Don Jorge aprovechando los viejos viñedos existentes y la bodega, en la que solamente habían quedado las piletas de material, retomó en 1967 la elaboración de vino. Entonces, el generoso y tumultuoso mosto se hizo vino y el vino se transformó en aliviadoras gotas de sangre redentora. Al establecimiento lo denominó “La Sureña”. Elaboró vinos hasta el año 1989.

Autor: Federico Witkowski.

Afiches y bordalesas de vino de la Patagonia Norte Facebook.

El chalet es hoy de los Thurin. Néstor Salas, 2017.

lunes, 4 de noviembre de 2024

Bodega rionegrina San Sebastián, medalla de oro en concurso nacional.


La Bodega y Viñedos San Sebastián de Cervantes fue distinguida con la medalla de oro en el 36° Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan 2024, el certamen vitivinícola más antiguo del país, del que este año participaron 83 establecimientos, con más de 300 muestras de diferentes varietales.

Un vino de Río Negro, entre los mejores del país: fue medalla de oro en un prestigioso certamen.

Producido en el Alto Valle, logró imponerse contra las principales bodegas del país. Su sello artesanal, clave.

Como manda su historia, el Alto Valle, paraíso de las manzanas y peras, también se destaca por su vitivinicultura y con esa trayectoria en sus espaldas, un vino producido en Río Negro logró una medalla de oro en un importante certamen que reunió a las principales bodegas del país.

Se trata del Lechuza Malbec que presentó la bodega San Sebastián, que es una de las etiquetas de alta gama que refleja un estilo único y la impronta de la dedicación artesanal de sus creadores, generando calidad y autenticidad en los productos.

El establecimiento, se explicó en un comunicado de la Provincia, participó de la competencia que organizó el Consejo Profesional y Centro de Enólogos de San Juan junto a otros Mendoza, La Rioja, Córdoba, Salta, Catamarca, Tucumán, Entre Ríos, Buenos Aires, Neuquén y San Juan.

Allí el vino rionegrino recibió este resultado que fue definido como «notable» y posiciona a la provincia en lo más alto y al nivel de los mejores vinos del país.

La bodega, con su sello de producción, logró convertirse en una de las referentes de la elaboración de vinos de autor en la provincia, gracias a líneas como Fenómeno Vino de Otro Planeta, Lechuza Reserva y Gran Reserva y Hollejos Piel de Uvas Reserva, así como también la sidra Alto Vuelo, elaborada con peras y manzanas orgánicas.

Los Caminos del Vino de Río Negro suman una bodega premiada.

San Sebastián pertenece, además, a los Caminos del Vino de Río Negro, propuesta que ofrece una experiencia integral a los visitantes, para recorrer las instalaciones y conocer los procesos de elaboración.

Publicado en Diario "Río Negro".

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/un-vino-de-rio-negro-entre-los-mejores-del-pais-fue-medalla-de-oro-en-un-prestigioso-certamen-3866768/

Bodega y Viñedos San Sebastián.

Una Bodega Boutique que se encuentra en la localidad de Cervantes, sobre la barda, en el medio de la estepa Patagónica, zona conocida como Alto Valle del Río Negro, Argentina.

Desde el 2003 elaboran diferentes productos al estilo autor.

Los vinos son diseñados desde viñedos orgánicos.

Los productos que ofrecen son partidas limitadas y exclusivas.

Bodega y Viñedos San Sebastián se convirtió en uno de las referentes en la elaboración de vinos autor en la provincia. 

Establecimiento fundado por la Familia Tello Najul.

La historia se remonta a 1983 cuando Susana Najul y Ricardo Tello adquirieron una finca con viñedos plantados en 1946. Inicialmente productores de uva, la familia evolucionó hacia la elaboración de vinos, inaugurando oficialmente la bodega en 2012.

Perteneciente a los Caminos del Vino de Río Negro, este establecimiento ofrece una experiencia integral a los visitantes quienes podrán recorrer las instalaciones y conocer los procesos de elaboración, así como también disfrutar de degustaciones de vinos, caminatas guiadas, observación de flora y fauna local e imperdibles vistas panorámicas del Alto Valle rionegrino

Vinifican siguientes las variedades: Malbec, Merlot , Torrontés, Cabernet Franc, Trousseau, Balsamina y Petit Verdot, plantadas en nuestro viñedo desde el año 1946.

Las diferentes marcas de vino, entre jóvenes y reserva, que elaboramos son: "FENÓMENO Vino de Otro Planeta", "LECHUZA Reserva de Familia", "HOLLEJOS Piel de Uvas", "LECHUZA Special Blend".

Además la sidra "ALTO VUELO" desde el año 2017, sidras varietales de Alta Gama, con manzanas orgánicas de exportación, con método champenoise, bajas y cero azúcar. Trabajamos con las variedades de manzana CRIPPS  PINK, GRANNY SMITH, y con peras WILLIAMS. Hacemos espumantes Nature, Extrabrut y Demisec.

viernes, 23 de agosto de 2024

La vitivinicultura puja para abrirse paso en Vaca Muerta. La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se reunió esta semana en una conocida Bodega de General Roca (Río Negro, Patagonia Argentina).

La vitivinicultura puja para abrirse paso en Vaca Muerta.

La Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) se reunió esta semana en una conocida Bodega de General Roca, recibió la visita del Gobernador Alberto Weretilnek, y trazó perspectivas a largo plazo. El presidente de Coviar, Mario González, dialogó mano a mano con RÍO NEGRO.

Mario González. El presidente de la Corporación Vitivinícola Argentina.

Cuando en determinada región geográfica emerge una actividad económica hegemónica, como la de los hidrocarburos no convencionales en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, el resto del ecosistema productivo busca la forma de acoplarse al impulso de inversiones y encadenamientos que genera la actividad principal. Tal es el caso de la vitivinicultura en Vaca Muerta.

Con esta perspectiva, la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) desembarcó esta semana en la región con la «Jornada para el desarrollo vitivinícola del sur argentino». La actividad tuvo lugar en la Bodega Humberto Canale de General Roca, y contó con el apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

La ocasión sirvió para la presentación del Estudio de Caracterización de las regiones vitivinícolas argentinas, en especial de la zona Patagonia. El mismo fue realizado por Coviar y CFI con la interacción de más de 60 expertos de distintas disciplinas del área agropecuaria, edafólogos, climatólogos, eógrafos, geomáticos, informáticos, cartógrafos, paisajistas, arquitectos y contadores, de más de 10 centros académicos de todo el país

La cita contó con la presencia del gobernador Alberto Weretilnek, quien recorrió las instalaciones de la bodega junto a los empresarios, participó de la presentación de los resultados del estudio y destacó la jornada enfocada en aprovechar el potencial de nuestra región y consolidar a la Patagonia como un actor central en el mapa vitivinícola argentino. “Argentina es pionera en la viticultura y la Patagonia está lista para brillar en los mercados nacionales e internacionales”, afirmó el mandatario y agregó: «Nuestra producción está lista para destacar globalmente”.

Desde Coviar en tanto, destacaron la importancia de la caracterización, en tanto genera un panorama certero para el horizonte de inversiones potenciales en una región como Vaca Muerta, que tiene todo lo necesario para instalarse en la escena principal de la vitivinicultura nacional y global, dadas sus condiciones climáticas, paisajísticas, varietales, y el potencial exportador del know how frutícola ya existente.

Mario González (Coviar): «Vaca Muerta y el vino debieran conformar una simbiosis productiva».

PREGUNTA: ¿Cuál es el motivo del encuentro de COVIAR en General Roca?

RESPUESTA: Estamos realizando la presentación de la caracterización vitivinícola de Argentina y en esta ocasión se congregó en Patagonia a cuatro provincias, Río Negro, Chubut, Neuquén y La Pampa. Se trata de un estudio de caracterización de suelo, edáfica, climatológica y paisajística también, que determina las zonas vitivinícolas de Argentina. Un trabajo que arrancó con un financiamiento BID para las tres primeras provincias, y que luego pudimos ampliar a once provincias más con la ayuda del Consejo Federal de Inversiones (CFI).

P: ¿Cuál es el objetivo del estudio?

R: La verdad es que nos brinda muchísima información para el proceso de toma de decisiones, ya sea del productor, del bodeguero y de las zonas, sobre todo, para poder dimensionar y dimensionar el potencial de la actividad en cada zona. Es un hito importante dentro de la vitivinicultura argentina, y un primer paso también para muchas capas de información que luego se le puede poner adelante.

P: ¿Cómo se posiciona la Patagonia dentro de la vitivinicultura nacional?

R: La región patagónica es la tercer región en importancia de la vitivinicultura argentina, y es la que más crecimiento ha tenido en los últimos 15 años. Marca que hay cualidades importantes para desarrollarla y que están logrando posicionarse. Sigue teniendo una participación en proporción muy baja dentro de la vitivinicultura argentina, pero es muy importante primero como región, por lo que implica la Patagonia Argentina para mostrar los vinos en el mundo, y segundo porque se conjugan varios factores que tienen que ver con lo turístico y lo enológico.

P: ¿Significa algo Vaca Muerta para la ruta del vino?

R: Mirá, yo creo que es importante que se puedan conjugar, que se pueda trabajar de manera articulada. Todo lo que tiene que ver con el desarrollo de Vaca Muerta seguramente dará un salto económico y de escala a la región, que le permitirá tener inversiones genuinas que puedan acoplarse a esa situación. Sin ser experto ni alguien de la zona, y observando desde afuera, imagino una simbiosis que tendría que ser productiva.

La vitivinicultura argentina está compuesta en 80% en el mercado interno y en 20% en el mercado externo. Cuando hay recesión y pérdida del poder adquisitivo, el vino al ser un producto quizás no de necesidad básica, pasa a sufrirlo mucho y lo estamos viviendo.

P: Se escucha Vaca Muerta, litio y economía del conocimiento, pero se escucha poco de vinos ¿Qué opinan de eso?

R: Hay temas que se ponen de moda y que tienen un impacto económico muy fuerte que es innegable. Lo que no se puede hacer es dejar de lado lo existente y seguir potenciando lo que hay. Como Corporación Vitivinícola Argentina miramos a largo plazo y el objetivo desde el primer día es hacer una vitivinicultura fuerte dentro de nuestro mercado interno y también potenciar uno en el mercado externo y posicionarlo.

P: ¿Se siente la recesión en la vitivinicultura?

R: Se siente demasiado. La vitivinicultura argentina está compuesta en 80% en el mercado interno y en 20% en el mercado externo. En el mercado interno, cuando hay recesión y cuando hay pérdida del poder adquisitivo, el vino al ser un producto quizás no de necesidad básica, pasa a sufrirlo mucho y lo estamos viviendo. Nosotros desde COVIDAR impulsamos mucho el vino como un alimento y como parte de la dieta de los argentinos. El 2023 fue un año ya complicado, difícil. Ahora estamos, digamos, en los mismos niveles, un poquito por debajo.

P: ¿Cómo está Argentina hoy en la escena global del vino?

R: Hoy estamos dentro de la lista de los 10 primeros países exportadores a nivel mundial. Igualmente seguimos siendo apenas el 3,5% de toda la viticultura mundial. O sea, somos muy chicos, a pesar de tener una presencia fuerte. También estamos dentro de los países que normalmente consumimos una buena cantidad de vino per cápita.

Publicado en Diario Río Negro.

22/8/2024.

https://www.rionegro.com.ar/economia/la-vitivinicultura-puja-para-abrirse-paso-en-vaca-muerta-3755340/

“Nuestra producción está para posicionarse nacional e internacionalmente”.

En la Jornada para el Desarrollo Vitivinícola del Sur Argentino, en General Roca se presentaron los resultados del Estudio de Caracterización de las regiones vitivinícolas. Se trata de una herramienta de información georreferenciada, actualizada y sistematizada bajo una misma metodología científica para la puesta en valor de los vinos argentinos en el mundo.


El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, destacó el contexto positivo que está atravesando el sector productivo de la provincia y la región patagónica.

“Argentina es el primer país en el mundo en caracterizar toda su superficie vitivinícola según condiciones climáticas, geográficas y productivas. La Patagonia, con sus cualidades únicas, está lista para optimizar su posicionamiento en los mercados nacionales e internacionales”, dijo.

Weretilneck resaltó el potencial de las nuevas generaciones: “Los jóvenes, después de haber visto a sus padres, abuelos y vecinos, sienten que la producción es algo hermoso y que puede ser la forma de vida de una familia”.

“Disfruto mucho ver una audiencia, donde se entremezclan la experiencia y la sabiduría con la juventud con todo su esfuerzo. Quienes somos del Alto Valle y hemos visto lo que nos ha costado el recambio generacional, es muy importante poder lograr esto”.

El mandatario se refirió también a los sistemas de riego y dijo que “para nosotros las amenazas sobre el riego no es un tema menor, estamos modificando para antes de fin de año algunas leyes en las provincias. Queremos colaborar con los consorcios de los productores a financiar el sistema de riego de Alto Valle. Para nosotros es central esto que nos está pasando, porque tiene que ver con la sustentabilidad del sistema de riego y de la producción”.

Weretilneck mencionó los beneficios de las nuevas tecnologías que se están implementando para el beneficio de la producción y subrayó que “esto, junto a las nuevas y mejores fuentes de información, con las mentes modernas de las nuevas generaciones, da una fuerza y una sinergia importante, porque todo lo nuevo junto a lo anterior no hay manera de que fracase”.

*** Comunicación Gobierno de Río Negro. 22/8/2024.

jueves, 4 de abril de 2024

De Bernardi, vinos de reconocimiento mundial criados al pie del Piltriquitrón.

 

De Bernardi, vinos de reconocimiento mundial criados al pie del Piltriquitrón.

De Bernardi: la bodega rionegrina que produce uno de los cuatro mejores Pinot Noir del país.

Un producto que nace el pie del cerro Piltriquitrón y que fue reconocido con 95 puntos en el último reporte internacional del crítico de vinos Tim Atkin.

• Por Juan Manuel Larrieu.

Al pie del cerro Piltriquitrón en El Bolsón, Camilo De Bernardi comenzó con este desafío: allá por el año 2011 arrancó con la plantación de la vid. “El año pasado hicimos el lanzamiento de vender nuestros vinos, después de doce años de trabajo”, comenta Camilo, muy entusiasmado.

Rodeada por cerezos, moras, frambuesas, enebros, y montañas nevadas, la vid es influenciada por ese entorno, logrando un aroma y sabor que, cuando te llevas la copa a la boca, en el primer sorbo, automáticamente te dibuja ese paisaje.

Camilo De Bernardi, impulsor de este desafío productivo en El Bolsón.

“En el 2014 fue la primera botella que elaboramos para nosotros, y recién ahora vamos a comenzar con la comercialización del vino. Fue todo un desafío, aprender un nuevo paradigma de producción y elaboración en la región”. 

¿Venís de una familia con historia vitivinícola?

Si bien mis abuelos que vinieron de Italia tenían viñedos, la verdad que esa parte no la viví, no tengo registros, pero seguramente en mi ADN está.

Nosotros arrancamos de cero, no teníamos experiencia, era todo un desafío, pero viéndolo ahora, los logros son tremendos, porque el vino que estamos sacando la verdad que está muy rico.

«Hay que hacer buenas podas, controlar las heladas y estar atentos a un montón de imprevistos que no están en los manuales, es bastante complicado, pero es una gran satisfacción probar un vino realizado por uno mismo, emociona». Camilo De Bernardi, productor vitivinícola.

¿Cuáles son las ventajas y desventajas de producir vino en la región?

La calidad del vino se da por el clima, al tener mucho frío la madurez de la uva se hace más lenta, eso juega un papel importante porque la uva está más tiempo en contacto con la planta que en cualquier otro lugar del país.

Va juntando muchos polifenoles  y compuestos químicos aromáticos, sobre todo taninos, que hacen un vino muy complejo y muy diferente. Los vinos blancos salen muy aromáticos.

La ventaja del factor de la sanidad.

La amplitud térmica también juega un rol fundamental, en el mismo día pueden hacer 2 grados de mínima y 35 de máxima, esto hace que el hollejo sea más grueso y que sea una uva mucho más compleja que en otros lugares.

También tenemos la ventaja del factor de la sanidad, como el viento, la ladera, que no hay enfermedades preexistentes, que los suelos sean buenos y no tener que curar la uva, que sean orgánicos y fundamentalmente la pureza del agua.

El viñedo y la bodega en todo su esplendor en El Bolsón.

El clima juega un rol fundamental en este emprendimiento productivo y potencia sabores.

En cuanto a las dificultades, hay que hacer buenas podas, controlar las heladas y estar atentos a un montón de imprevistos, que no están en los manuales, es bastante complicado, pero es una gran satisfacción probar un vino realizado por uno mismo, emociona.

¿ Cómo nació la idea de armar una bodega?

Teníamos en la chacra fruta fina, pero era interesante producir vino, hablando con expertos nos decían que había mucho potencial en la zona. Igualmente había que poner un sistema antiheladas. Las plantas las trajimos de Mendoza, las mejores plantas que encontramos en el mercado.

Porque hay que esperar entre tres y cuatro años para que la planta de las primeras uvas, si ponés materiales malos y a los cinco años te das cuenta que no funcionan perdés todo, en eso no hay que ahorrar. 

¿ Cuál es la producción actual ?

Contamos con 1 hectárea de vid, media de Merlot y media de Pinot Noir y un poco de Gewürztraminer que nos rinden en total unos cinco mil litros de vino por año. 

Los productos que elabora la bodega ya listos para disfrutarlos a pleno.

De Merlot hacemos dos partidas, uno que pasa dos años por barricas de primer uso de roble francés, que lo hace mucho más estructurado. Y la otra  que no pasa por madera, que es un vino totalmente distinto, más frutado y ligero.

El Pinot Noir no pasa por madera, la verdad que no lo necesita, representa a la zona tal cual es.

Acero inoxidable para la producción en la Bodega De Bernardi.

Con un total de 95 puntos, sobre 100, el varietal elaborado por Camilo De Bernardi ha logrado posicionarse entre los mejores Pinot Noir del país, según lo indica el último reporte internacional del crítico de vinos Tim Atkin, quien lo valoró con el mayor puntaje para este varietal.

Además de ubicarse entre los 4 mejores Pinot Noir del país, Camilo De Bernardi se encuentra entre los mejores productores de Argentina y en el ranking de los mejores 100 vinos del país.

*** Publicado en "Yo como" del Diario Río Negro.

Domingo de Pascua 31 de marzo del 2024.

Imágenes pertenecen a la misma publicación.

DIVERSIDAD DE LA VITIVINÍCOLA DE LA NUESTRA ARGENTINA.

domingo, 10 de marzo de 2024

Antigua Bodega Patagónica: pasado y presente de un establecimiento emblema de la vitivinicultura de Río Negro.

La fachada actual de la bodega recuperada por la familia Banacloy. Fotos: Andrés Maripe

Antigua Bodega Patagónica: pasado y presente de un establecimiento emblema de la vitivinicultura de Río Negro.

La Antigua Bodega Patagónica (ex bodega de la familia Glanz) ubicada en Cervantes teje un nuevo destino de la mano de Carlos Banacloy y su familia. Un recorrido por el pasado y el presente de este establecimiento que volvió a producir vinos de calidad.


La vitivinicultura rionegrina tiene infinitas historias para contar. Muchas de ellas dramáticas, que hablan de pérdidas, de esfuerzos que se fueron por la borda, de desaliento, de proyectos truncos. Pero otras tantas que cuentan una historia de recuperación, de puesta en valor, de ideas que van por buen camino y que hoy viéndolas a la distancia muestran que valieron la pena.

Historias de bodegas que tuvieron un punto final y cuando parecía que todo estaba perdido la realidad indica que no era tan así, que había un mañana, un futuro, una mano dispuesta a querer cambiarlo todo.

La Antigua Bodega Patagónica es una de ellas. Y parte de la historia de esta bodega hoy recuperada la cuenta Carlos Banacloy, artífice junto a su familia de un cambio de rumbo en un establecimiento que fue emblema de la vitivinicultura local: la bodega de Glanz.

La bodega y el almacén forman parte del circuito cultural histórico de la Antigua Colonia Rusa.

Diario RÍO NEGRO disfrutó de una hora de recorrido por el establecimiento bodeguero mencionado junto al mentor de su recuperación, donde se pudo apreciar el tesón de una familia para cambiar una realidad que parecía cosa juzgada. Ya antes de entrar al lugar el productor comenzó a desandar esta historia. Vivámosla juntos.

“Carlos Soria arma el paseo de Antigua Colonia Rusa y pone todos los carteles como un circuito histórico cultural de Roca. Años después, Claudia Montanaro -en ese entonces intendenta de Cervantes- arma su propio circuito y quedan carteles amarillos mirando para el lado de Cervantes y carteles azules hacia el lado de Roca”, cuenta Banacloy mientras muestra la doble cartelería ubicada a la vera de la calle Sargento Cabral.

El almacén de Glanz, un símbolo de la época que aún se mantiene en pie.

Un viejo almacén de ramos generales que perteneció a la familia Glanz, ubicado en el predio donde está la bodega y que forma parte del patrimonio histórico, es la segunda imagen que aparece a la vista. Con ese almacén y el esfuerzo familiar se levantó la bodega que fue un ícono de la vitivinicultura regional durante décadas.

“Río Negro perdió 220 bodegas y la Argentina más de 1.000 en una época en que los vinos dejaron de ser el principal hábito de consumo de la población. Argentina llegó a tener un consumo de 90 litros per cápita por año. En ese boom de consumo se desarrollaron todos estos proyectos , donde Río Negro fue pionera en la Patagonia”.

Carlos Banacloy, Antigua Bodega Patagónica.

El paso siguiente es hacia el interior de una gran mole de cemento que domina el paisaje. “Esta bodega estuvo cerrada 25 años, uno de los galpones está original y no lo hemos tocado aún. Cuando llegamos a la bodega hace 10 años todo estaba así, la bodega completa estaba así”, dice Banacloy frente a un espacio en ruinas, crudo testimonio de la debacle productiva de antaño.

¿Qué pasó con esta bodega Carlos?, consultamos. “Río Negro perdió 220 bodegas y la Argentina más de 1.000 en una época en que los vinos dejaron de ser el principal hábito de consumo de la población. Argentina llegó a tener un consumo de 90 litros per cápita por año. En ese boom de consumo se desarrollaron todos estos proyectos , donde Río Negro fue pionera en la Patagonia”.

Uno de los galpones conservado original, donde
aún se observa la maquinaria que utilizaban para elaborar vinos.

Pero luego ocurrió la declinación. Empezó a bajar el volumen de consumo que pasó de 75 a 55 litros per cápita por año, luego a 35 y actualmente está en 24, un gran golpe para bodegas que estaban acostumbradas a elaborar volumen sin poner el foco en la calidad del producto.

Así lo explica Banacloy: “Lo único que se tomaba era vino tinto, clarete y blanco, mayoritariamente blanco. Y ese achique violento de consumo hizo que estas bodegas que tenían una lógica de hacer volumen, granel, no pudieron hacer el cambio. Algunas sí, como Establecimiento Humberto Canale, o la bodega de Antonio Pirri, Tronelli, esas se pudieron adaptar y el resto no”.

Deudas en dólares y devaluación, un combo explosivo.



En esos años había muchas bodegas que estaban endeudadas en dólares, hubo dos devaluaciones y “se encontraron con que debían más que lo que tenían de patrimonio”.

El recorrido continúa por distintos espacios ya recuperados de la bodega y la historia se nutre de pequeños detalles. “Cuando yo entré acá la bodega estaba intacta, los escritorios, los papeles, los remitos, las llaves, dejaron todo y no vinieron nunca más”, cuenta su propietario actual.

Barricas esperando ser intervenidas para cumplir un nuevo rol en la cadena productiva de la bodega.

“Al día de hoy ocupamos tres galpones. En uno de ellos están los tanques de fermentación, cada uno de ellos cumpliendo una función distinta por su forma de confección, hay de 5.500 y 10.000 litros”, explica Banacloy.

Mientras va de un tanque de acero a otro, comenta cuál es la función de cada uno: “Esto que vos ves acá es una chaquetilla y toda esta superficie es la que se enfría. Este otro tiene una galería y lo que hace es que tiene fuerte enfriamiento en el piso del tanque y este otro enfría principalmente el sombrero de fermentación. Acá es dónde separás el juego del hollejo y el corazón de la fermentación es el que mayor temperatura levanta, sobre todo los tintos, porque es donde trabaja la levadura”.

Tanques de acero de 55 hl integran el equipamiento
para elaboración que hoy tiene la Antigua Bodega Patagónica.

Al fondo del salón aparece otro eslabón de la cadena: la línea de fraccionamiento. Dice Banacloy: “Hoy tenemos una línea de fraccionamiento que hace un llenado automático, se pone la botella por un lado y por el otro sale la botella llena. Nosotros no etiquetamos de manera directa porque todos los vinos tienen guarda”.

Esto significa que luego del fraccionamiento las botellas con el vino se guardan en un espacio especialmente acondicionado para tal fin y después de 2 años o 3 años salen al mercado. “Así los vinos se redondean, se ponen más amigables”, explica el productor vitivinícola.

En el interior de una antigua pileta.



Próxima estación, directo al interior de una antigua pileta de fermentación de la bodega, hoy devenida en un espacio para almacenar barricas de roble cómodamente ordenadas.

Sobre un costado descansan las prensas originales de la bodega de Glanz, completamente funcionales y restauradas a su condición original, pero que hoy solo cumplen un rol patrimonial, un testimonio de cómo se hacía el vino antes.

Barricas almacenadas en lo que antiguamente era el interior de una de las piletas de la ex Bodega Glanz.

En ese entorno hay un detalle que sobresale. Hay paredes de un espesor considerable que rondan el metro de ancho, que cumplen la función de aislar térmicamente el espacio para que no haya mucha variación de temperatura.

“Aquel galpón se hizo en 1957 y este otro en 1963… y los mirás y están intactos”, dice Banacloy frente a las paredes que resisten el paso del tiempo de una manera estoica.

El espacio es inmenso. “En estas dos piletas tenían un volumen de vinos de unos 500 mil litros, similar a lo que elaboran tres o cuatro bodegas en la actualidad”, comenta el propietario del lugar.

Prensas restauradas utilizadas antiguamente para la elaboración de vinos.

El ingreso a lo que fue la oficina original de la familia Glanz es un punto aparte para Banacloy, se transforma, quiere mostrar todo lo que guarda y recuperó. “Se me eriza la piel”, dice mientras expone certificados de cuando las familias de la región se compraban y vendían caballos, algunos documentos con más de 100 años de antigüedad.

Nielsen, Verdecchia, Pirri, Tronelli, todas las familias bodegueras históricas que se vendían entre ellas los caballos para trabajar la tierra están documentadas en ese espacio. Aparece por ahí una transacción realizada en 1917, con apellidos tradicionales de la zona como Huergo y Canale.


Documentos de transacciones comerciales realizadas allá por el 1900 en la región…

Los datos de la historia continúan. “Ya hace 10 años que tenemos la bodega habilitada, 2 años antes empezamos con la limpieza del lugar”, comenta Banacloy.

Sobre un antiguo escritorio reposan botellas de vino elaboradas por la familia. “Ésta es la evolución de esta otra botella”, cuenta con entusiasmo el productor, mientras emparda dos ejemplares de la marca UN con distinta etiqueta.

Los productos que elabora la Antigua Bodega Patagónica.



“Este año sale la primera añada de Gran Reserva al mercado que está guardada hace 5 años”, aporta sobre una novedad productiva de la firma.

En algún momento no muy lejano, la actividad vitivinícola tuvo serios inconvenientes para conseguir insumos para la elaboración y el envasado. ¿Cómo está hoy ese tema? “Está complicado, hay insumos pero lo importado cuesta un poco más, corchos, cápsulas, algunos papeles de las etiquetas.

Carlos Banacloy y una muestra de los vinos que hoy elaboran bajo las etiquetas Bellaco y UN.

Los recuerdos fluyen y enriquecen la charla: “A Antonio Pirri lo conocí hace 15 años y lo fui a ver como Director de Vitivinicultura. Me dijo: Hijo, acordate que se van a arrepentir de haber vendido y erradicado las uvas blancas, en vitivinicultura todo vuelve, son modas, tenía razón, hoy vale menos un Malbec que una uva blanca”.

“El gran desafío que tenemos es hacer un viñedo acá”, dice mientras muestra un predio con olivillos que años atrás era el baldío de la bodega.

Próxima estación, un espacio ambientado para las visitas. “Este espacio gastronómico que llamamos el Mesón del Bodeguero lo inauguramos hace poco, la idea es que puedas venir a comer algo y tomes los vinos de la bodega, está conceptualmente armado para acompañar a la bodega”, explica Banacloy.

El espacio gastronómico que construyó la familia para recibir a los visitantes.

“Es el paso que está dando la actividad hoy, pasar de lo productivo a lo turístico, porque estábamos lejos de esa mirada. Hay que entender que todos los esquemas de las bodegas son con cabeza de productores, en cambio en Mendoza ya nacen como proyecto turístico, en Neuquén pasa lo mismo”, amplía la idea.

«Por primera vez en la historia, la provincia vuelve a revertir la curva y este año se plantaron 100 ha nuevas de viñedos».

Carlos Banacloy, Antigua Bodega Patagónica.

Como corolario de la visita, Banacloy sumó una nueva cuota de optimismo para la actividad: “Hoy en Río Negro hay una gran cantidad de nuevos inversores vitivinícolas… ¿Y qué sucede? No alcanza la uva, no alcanza el vino. Por primera vez en la historia, la provincia vuelve a revertir la curva y este año se plantaron 100 ha nuevas de viñedos, es un montón, y lo importante es que se hizo de manera natural, no incentivando a regalar viñedos sino porque la demanda está insatisfecha”.

Las sensaciones que dejó el camino recorrido hasta llegar a lo que es hoy la bodega


“Nosotros no venimos de una familia viñatera, mi papá y mi abuelo tenían chacra de peras y manzanas, y uno de mis mentores en este tema fue Juan Garabito (ex Bodega Humberto Canale, hoy en la función pública municipal en Roca)”, dice Banacloy sobre sus comienzos.

“Empezamos a hacer vinos en Bodega Estepa, después compré una chacra y hacíamos vinos en Chacras del Sol frente a la caminera de Roca, ahí estuvimos tres años”, continúa el productor.

“Yo siempre veo que falta de todo, pero si miro hacia atrás y veo cuando entré acá por primera vez la verdad que hemos hecho un montón”.

Carlos Banacloy, Antigua Bodega Patagónica.

La llegada a la bodega fue casi por casualidad, por obstinado y curioso: “Después salí a buscar bodegas viejas cerradas, me interesaba recuperar una bodega vieja. Vine a ver la que está acá al lado, que era de Kaspin… para mi era suficiente y estaba hermosa, pero cuando entré me dijeron: Bueno pibe, pero esto barato no es… y ya me asusté”.

“Cuando me iba vi acá en la entrada un cartel que decía Cooperativa Permás y entré a consultar, esto era una tapera. Me pasaron el dato y hablé con la gente que la tenía e hicimos un contrato de alquiler con opción a compra. Pagué el alquiler durante 6 o 7 años con mejoras que íbamos realizando hasta que decidimos ejecutar la opción a compra”, cuenta sobre la llegada a la bodega.

A la hora del balance dice: “Yo siempre veo que falta de todo, pero si miro hacia atrás y veo cuando entré acá por primera vez la verdad que hemos hecho un montón”.

El recorrido periodístico llega a su fin, pero la historia de la Antigua Bodega Patagónica recién comenzó a escribirse.

Publicado en Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/la-patagonica/gastronomia/antigua-bodega-patagonica-pasado-y-presente-de-un-establecimiento-emblema-de-la-vitivinicultura-de-rio-negro-3407249/