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viernes, 17 de abril de 2026

Festejando el día del Malbec. 17 de abril: día mundial del Malbec.


Festejando el día del Malbec.

17 de abril: día mundial del Malbec.

Festejamos nuestra cepa de bandera

Como todos los años, el 17 de abril festejamos el día del Malbec, la cepa que descubrió que lo pasaba mucho mejor en las soleadas tierras de Cuyo que en el húmedo terroir francés, de donde es originario.

Y como en el Ángel del Vino tratamos de ofrecer siempre algo distinto, en vez de contar la repetida historia de cómo esta querida uva llegó a nuestro país de la mano de  Domingo Faustino Sarmiento y el francés Michel Pouget, te vamos a ofrecer la historia de su origen genético, que no es tan conocida.

El siguiente grafico del Instituto de Altos Estudios de la Viña y el Vino de Montpellier, muestra las relaciones de parentesco de varias cepas. En el mismo denominan al Malbec como Cot N (abajo al centro). Y siguiendo las flechas pueden ver a la izquierda la cepa madre y a la derecha el padre:

Resulta que los padres del Malbec son cepas prácticamente desconocidas y que nunca llegaron a la Argentina: la Magdeleine noire des Charentes y el Prunelard, de las cuales a continuación te contamos sus propias e intrigantes historias. 

Los nutridos parentescos del Malbec.

Pero más divertido aún es descubrir que la mamá del Malbec (la Magdeleine noire des Charentes), reveló por su genoma ser también la madre del Merlot (en cruza con el Cabernet Franc), lo que hace que la Malbec y la Merlot sean "primas".


Y si ampliamos la mirada a los "primos políticos", como el Cabernet Franc además de ser padre del Merlot lo es también del Cabernet Sauvignon (en cruza con la Sauvignon Blanc) y del Carmenère, resulta que tenemos una linda familia de cepas -muy conocidas actualmente- unidas, de una u otra manera, con nuestro querido Malbec. Cosas de la genética, ¿vió? 

El papá: Prunelard.

En la zona de Gaillac existe una uva denominada Prunelard, cuyo nombre deriva de la similitud entre sus bayas (que además aparecen cubiertas por una especie de polvo) con la piel de una ciruela de la variedad Reine Claude (prune = ciruela en inglés).
Se describe la Prunelard desde el siglo XVI como una uva de calidad que, tras la crisis de la filoxera, fue declarada como perdida. Hasta que, recientemente, un grupo de viticultores de Gaillac la redescubrieron en viñedos viejos de esa zona francesa.

A la vista no es fácil hacer la diferencia entre Prunelard y Malbec. Sólo se notan algunas diferencias ampelográficas menores. Debido a sus similitudes, Jean-Michel Boursiquot (ampelógrafo francés quien, junto a otros enólogos de esta nacionalidad, descubrió que en las viñas chilenas la variedad Carmenère sobrevivió y se confundía y se vendía como Merlot) les realizó pruebas genéticas y el resultado confirmó que el Prunelard es el padre de Malbec.
Quedaban en ese momento apenas quince hectáreas de Prunelard y dado que los vinos son de buena calidad y el potencial de la uva, la denominación de origen AOC Gaillac trata ultimamente de reintegrar la Prunelard en su decreto y actualmente ya hay sesenta hectáreas. 
Es un desenlace feliz para esta cepa, ya que solía ser la más cultivada antes de la crisis de la Phyloxera.

La mamá: Magdeleine noire des Charentes.

La historia de la madre del Malbec se remonta a muchísimos años. Es una uva muy antigua, que fue redescubierta por François-Xavier Perrin en 1992 en un viñedo abandonado de Saint-Suliac, Bretaña, zona donde hay muy pocos cultivares de uva tinta para vinificación. 


Dicho cultivar se reconoce como existente desde mediados del siglo XV. Posteriormente, en 2004 - 2005, se la compara con genomas de las colecciones de Domaine Vassal (que tiene más de 2.300 variedades), revelándola como "desconocida" y se la clasifica como redescubrimiento de una vid de origen muy antiguo.

No es hasta 2008 que una misión de búsqueda de variedades de uva en Charentes (al norte de Bordeaux) descubre cuatro pies de vid desconocidos en cuatro aldeas de los Charentes y después de analizar su genoma en la Universidad de Davis (California), establecen que es la misma variedad de vid que la clasificada como desconocida de Saint-Suliac.

Así fue posible darle un nombre, ya que en la zona de Charentes quienes la cultivaron la llamaron "Magdeleine", probablemente debido a su precocidad, ya que madura para la fecha de Santa Magdalena, el 22 de julio. En vista de la gran cantidad de uvas que se han llamado Magdeleine, fue denominada Magdeleine noire des Charentes.

Espero que les haya resultado interesante conocer a los parientes de nuestro querido Malbec.

Referencias


https://angelyvino.blogspot.com/2025/04/festejando-el-dia-del-malbec.html

***  Publicado 17/4/2025 en Ángel y vino.

https://angelyvino.blogspot.com/

https://angelyvino.blogspot.com/2025/04/festejando-el-dia-del-malbec.html

Anexo:

http://www.vignevin-occitanie.com/fiches-pratiques/lampelographie-moleculaire/

miércoles, 22 de mayo de 2024

MADUREZ CON HIDALGUÍA: CRECE EL CAMPO ESTILÍSTICO DEL TORRONTÉS. Por Joaquín Hidalgo.

 


MADUREZ CON HIDALGUÍA: CRECE EL CAMPO ESTILÍSTICO DEL TORRONTÉS.

De vino del año a blanco serio y de guarda, el Torrontés ofrece ahora algunos exponentes que resisten el paso del tiempo. Qué rol cumplen el estilo y el terruño en este proceso de envejecimiento en el que no se sacrifica vitalidad.


Cuando un vino envejece bien se gana el respeto de los bebedores. Esa es una regla que está largamente probada en el mundo, donde vinos como los de Barolo (Italia) o Burdeos (Francia) se han ganado el prestigio que atestigua el polvo depositado sobre las botellas.

Es un juego en el que está enzarzado el Malbec argentino en los últimos años, y en el que va ganando terreno, pero también uno en el que prácticamente nadie esperaba que pusiera una ficha el Torrontés Riojano, más conocido como Torrontés a secas.

De hecho, una de las críticas que suele hacérsele al Torrontés es que muere rápido. Es raro encontrar una botella con uno o dos años que esté en plena forma. En las generales de la ley, los aromas de rosas y azahar, tan atractivos al comienzo, con el paladar ágil y vibrante, viran rápido hacia las notas de naranjas mustias y pomelos secos, que terminan emparejando el sabor a los de un vino tardío, pero con paladar delgado y apenas hueco en el centro.

Eso es así para ciertos estilos de Torrontés. Y ahí es donde la cosa empieza a cambiar de la mano de otros estilos. De hecho, algunas botellas ya dan buena cuenta de ese salto hacia la guarda y pude probarlas a comienzo del mes pasado, cuando realicé una cata vertical de Susana Balbo Barrel Fermented desde 2015 a 2023.

La idea misma de la cata era probar la resistencia y crecimiento en el tiempo. No me defraudé.

Una de las críticas que suele hacérsele al Torrontés es que muere rápido.

En este viaje por nueve añadas, pasaba lo que pasa con los grandes vinos: cada botella habla de los años, ofrece versiones de las cosechas y de cómo evolucionaron los sabores desde las hierbas y las flores, en este caso, hacia matices de cera de abeja, tomillo y menta; y cómo el paladar estridente del comienzo se vuelve envolvente.

Lo notable es que no había ningún rastro de cítricos maduros o secos, ni de fatiga. Todo lo contrario: vinos atléticos y vitales, incluso para los más viejos. Fue como encontrar el hilo de Ariadna.

El Torrontés y los límites de terruños.

El Torrontés Riojano es una uva criolla descrita por primera vez por el naturalista Damián Hudson a mediados del siglo XIX en los Anales de la Sociedad Rural Argentina.

Hudson tomó prestado el nombre de unas variedades españolas que comparten, con variantes, la raíz: Turruntés (Rioja), Torrontés (Galicia), Torontel (Castilla y León).

Para más confusión, en nuestro país hay tres variedades criollas con nombre de Torrontés: el Riojano (con casi 8000 hectáreas plantadas), el Mendocino y el Sanjuanino, de poco predicamento.

Puesta en perspectiva, la diferencia entre un Torrontés que envejece y otro que muere pronto no es un asunto de la variedad, como siempre se esgrimió en su contra. Es un asunto de estilo y de terruño.

En cuanto al terruño, hay lugares en donde el clima, el sol y las labores culturales, hacen que el Torrontés resulte sabroso cuando se lo cosecha en el punto de las rosas y el azahar, justo cuando comienza a desbalancear el resto de las variables, como la acidez y los matices que dan vida en el largo plazo.

Ese es el modelo del Noroeste argentino (con muy logradas excepciones), que da blancos explosivos y llenos de sabor, ideales para un tapeo o para beber frío y a la sombra en los veranos calurosos.

Pero hay otros estilos y lugares que se están explorando ahora. Uno en el que el clima permite cosecharlo con un perfil más herbal, entre la albahaca y el jazmín. Uno que nace del frío, sea en la altura o en el sur profundo, y que cuando es joven ofrece una boca llena, refrescante y con cierto graso.

Por ahora son unos pocos, de los que el Torrontés Barrel Fermented de Balbo es punta de lanza, pero al que se suma Gran Enemigo Torrontés 2020, Alta Yarí Torrontés 2022 y Otronia Lagunar Torrontés 2021 entre los que vienen del sur.

Apertura estilística.

La gracia de este nuevo escenario para el Torrontés es que abre la paleta de estilos. Mientras que unos son joviales y llenos de energía y juventud, perfectos para beber en la temporada, los otros comienzan a cimentar un prestigio en la guarda. Desde ya que los precios son distintos entre ambos grupos.

Pero esa es la magia. Ya existían varios Torrontés Tardíos, que perdían por falta de acidez; ya existían los Torrontés con madera, aunque no siempre maridaron bien entre sus partes; y también existían festivos y carnavalescos de temporada, que forman el grueso de la oferta.

A ellos se sumaron la última década, pero en particular desde 2019 cuando apareció un puñado, una nueva vertiente que tiene, al menos en sabor, un guiño a los blancos de Alsacia, con paladares amplios y vibrantes de acidez, llenos de sabores ligeramente exóticos.

Entre todos ellos una cosa queda clara: el Torrontés, lejos de perder predicamento entre los productores, está en medio de una renovación estilística que promete. Al menos ahora, nadie podrá acusarlo de no tener potencial de guarda. Y ese es un perfecto punto de partida.

 Publicado en Vinómanos.

https://vinomanos.com/2024/05/como-es-el-torrontes-argentino/

sábado, 12 de noviembre de 2022

Lanzaron un nuevo varietal.

 

Bodegas Bianchi acaba de presentar un nuevo varietal dentro de su línea Famiglia Bianchi de vinos de alta gama. Se trata de la Criolla Chica, una cepa de las llamadas "uvas patrimoniales". "La Criolla es, en definitiva, símbolo de la argentinidad. Y en esa búsqueda de las raíces, se han recuperado vides antiguas en fincas con gran peso histórico, en pos de dar vida a vinos patrimoniales que reflejan nuestros orígenes'', señala la empresa.­

Para elaborar esta Criolla, conocida como Listán Prieto, la bodega informó que su equipo enológico "buscó reflejar la riqueza del terruño sanrafaelino, creando un vino amable, equilibrado, pero a la vez con cierta rusticidad propia del varietal''.­

"Esta tendencia a revalorizar las uvas patrimoniales es regional, en Chile se la llama Uva País y Mission Grapes en EE.UU y así como en Argentina, se están vinificando con un nuevo criterio, con una visión de terroir y de origen, y sobre todo con otro entendimiento de la uva que le permite expresar toda su potencialidad en estos vinos," expresó Rafael Calderón, gerente general del grupo de bodegas.­

Famiglia Bianchi Criolla se destaca por su color rojo rubí medianamente intenso. Aromas frescos con cierta madurez, con sutiles notas a frutos rojos frescos, cereza, frutilla y dejos florales y un final terroso característico de esta variedad. De entrada dulce en boca, es un vino de estructura ligera, equilibrado, fresco, con taninos sutiles, fácil de beber, con un final de boca en donde se conjugan los aromas y su frescura.­

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/522445-Lanzaron-un-nuevo-varietal.note.aspx

jueves, 14 de julio de 2022

La nueva uva portuguesa con la que se puede hacer vinos de calidad en Argentina.

 

El Instituto Nacional de Vitivinicultura aprobó el uso de la uva Tinta Cao para la elaboración de vinos finos y ahora la lista se amplía a 47. Para qué se usa y cómo son sus vinos.

El Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) aprobó la utilización de una nueva cepa de uva para la elaboración de vinos finos y varietales. Lo hizo por intermedio de la resolución 18/2022 que fue publicada este martes.

Se trata de la Tinta Cao, o Tinta Cão, una variedad originaria de Portugal que en Argentina tiene una presencia muy menor y aún así se utilizaba hasta el momento para la elaboración de vinos no varietales.

La resolución llegó tras una presentación que hizo la empresa La Agrícola S.A. de Familia Zuccardi, que permitió la apertura de un expediente. El INV realizó un estudio para determinar si es una cepa apta o no para este tipo de vinos a través de la Dirección de Estudios y Desarrollo Vitivinícola. Finalmente la aprobó.

Hasta el momento, la cepa estaba habilitada para producir vinos sin mención de varietal, mostos y jugos. Sin embargo, es una cepa nueva que solo tiene una vendimia como legal, ya que su aprobación llegó en octubre de 2021.

Tinta Cao.

Este varietal es originario de Portugal y crece principalmente en la región de Duero. Hay registros de su utilización ya en el siglo XVI, por lo que se la considera una uva con mucha trayectoria.

Es una de las cinco cepas con las que en esta región se producen los mundialmente famosos vinos Oporto. Sin embargo, no es la más utilizada ni conocida. También se siembra en Australia y Estados Unidos.

La planta se caracteriza por tener rendimientos muy bajos y estos es uno de los motivos por lo que ha caído en desuso aún en Portugal. Se adapta mejor a los climas fríos, por eso se sospecha que en el Valle de Uco puede tener un buen rendimiento.

Produce vinos de mucha calidad, finos. Es una uva muy valorada por su capacidad para ser utilizada en la composición de un corte. De hecho, de esta manera se utiliza en los vinos Oporto. Posee un perfil aromático floral y un color no muy intenso. Le aporta longevidad a los vinos que compone.

Desde ahora, se podrán realizar vinos de calidad, cortes, Reserva y Gran Reserva con este varietal. También se podrá hacer uso de la Indicación Geográfica (IG) para este varietal.

Se suma a otras 46 cepas que también están habilitadas y son las siguientes:

Malbec, Merlot, Cabernet Sauvignon, Syrah, Pinot Negro, Pinot Meunier, Tannat, Lambrusco Maestri, Barbera, Sangiovese, Bonarda, Tempranillo, Cinsaut, Carignan, Petit Verdot, Cabernet Franc, Carmenere, Corvina Veronesse, Rondinella, Ancellota, Croatina, Lambrusco Grasparossa, Casavecchia, Garnacha y Tinta Cao entre las tintas. Gewurztraminer, Pinot Gris y Canari entre las rosadas. Y Chardonnay, Chenin, Sauvignon, Semillón, Sauvignonasse, Riesling, Torrontés Riojano, Ugni Blanc, Moscato Bianco, Pinot Blanco, Prosecco, Viognier, Pedro Giménez, Petit Manseng, Moscatel de Alejandría, Alvarinho, Grüner Veltliner, Fiano y Verdelho para las blancas.

PUBLICADO EN GUARDA 14 DEL DIARIO LOS ANDES.

domingo, 10 de julio de 2022

BLANCOS Y ESPUMANTES DE ACÁ NOMÁS: LOS VINOS BONAERENSES QUE REVIVEN UNA TRADICIÓN.


BLANCOS Y ESPUMANTES DE ACÁ NOMÁS: LOS VINOS BONAERENSES QUE REVIVEN UNA TRADICIÓN.

La pampa tiene el ombú (en realidad el caldén), pero también uvas con las que 11 bodegas hacen sus etiquetas. Mirá con qué sorpresas te podés encontrar al descorchar.

POR JOAQUÍN HIDALGO.

Publicado en Vinómanos.

Hace poco más de una década, cuando probé los incipientes vinos bonaerenses, esos vinos del sur de la provincia de Buenos Aires, la intriga era doble: por un lado, ¿qué motivaba a algunas personas a plantar viña en la pampa húmeda?; por otro, ¿qué clases de vinos podrían llegar a hacer en un mercado dominado por una oferta continental y desértica?

De las dos preguntas, la segunda se responde hoy con bastante claridad. Sobre 11 bodegas elaborando las 159 hectáreas de la provincia, repartidas en 48 viñedos según la información del Instituto Nacional de Vitivinicultura, casi todas tienen algún vino con alcance comercial en un área razonable de la provincia. 

Entre ellas hay que discriminar las que no son viníferas –no porque no se pueda hacer vino, sino que juegan un partido propio– que son unas 25 hectáreas de Isabella, la variedad más plantada.

Es que en la zona de Berisso, a orillas del Río de La Plata, hay una tradición de elaborar vinos con esta uva nativa de América, famosa por su sabor exótico. Las 25 hectáreas se salvaron de la erradicación de 1934 (de la que te explicamos más abajo, seguí leyendo) porque para la ley no eran uvas viníferas. Así pervive lo que se conoce como “vino de la costa”.

Pero las hectáreas que siguen dan el tono de lo que se puede beber entre los vinos bonaerenses: 20 de Sauvignon Blanc, 20 de Chardonnay, 7 de Glera, 3 de Riesling, 2 de Albariño y 1 de Moscato Giallo, todo ello entre las blancas. Es decir, unas 53 en total. 

De las tintas, la más plantada es Pinot Noir, con 14 hectáreas, seguida por 12 de Malbec, 12 de Merlot, 12 de Cabernet Sauvignon, 10 de Tannat, 8 de Cabernet Franc, 2 de Barbera y con 1 hectárea cada una siguen Sangiovese, Bonarda y Syrah. Suman 73, a las que se agregan otras 8 en parcelas ínfimas y dispersas.

Así tirados, los números dicen menos que las botellas. Pero hay que prestarle atención a una cosa. Por un lado, el 40% de las variedades son blancas. Eso, si no metemos el Pinot Noir que sirve para hacer burbujas, con lo que la base para vinos blancos y espumantes alcanza el 50% de la superficie.

Estas cifras convierten a la provincia de Buenos Aires en un caso único para la Argentina: produce blancos y espumosos oceánicos con la mitad de sus uvas, mientras que con la otra mitad explora un terreno casi desconocido, el de los tintos de influencia oceánica.

De hecho, al menos dos de los productores ponen foco en burbujas: el conocido ya Costa & Pampa, que pertenece a Trapiche y es pionero en el partido de General Pueyrredón desde 2008, al que se suma ahora Castel Conegliano, de la familia Chies, con primera vendimia en 2021. 

Si los primeros están enfocados en método tradicional, Castel elabora Prosecco con acento italiano, lo que explica que entre las blancas estén Glera y Moscato Giallo (uvas que forman este estilo).

Otros proyectos ponen un pie en las burbujas, aunque menos ambiciosos. Se trata de Myl Colores en Pringles, y Puerta del Abra en Balcarce. Este último además ofrece Riesling y Albariño, las dos blancas, en una vertiente similar a Costa & Pampa que produce Sauvignon Blanc y Chardonnay. 

A ellos se suma Cordón Blanco, que elabora Sauvignon Blanc en Tandil. Es en este terreno donde queda muy claro que los productores de Buenos Aires tienen un camino propio por recorrer, con blancos que no se pueden conseguir en ningún otro lado del país, justo en un momento en que los blancos parecen volver a las mesas.

Vinos bonaerenses: los tintos oceánicos.

La movida de los productores bonaerenses nació al amparo del éxito tinto en Argentina, lo que explica que los primeros productores apostaron por estos vinos. Pionero en la elaboración de Malbec en el sur de Buenos Aires, Bodega Aleste, en Médanos, plantó y se destacó con Tannat y Malbec. Corría el año 2000.

Detrás de este primer empujón vinieron otros productores. Cerros Colorados y Bodega Saldungaray en Sierra de La Ventana; luego, entre los partidos de Torquinst, Saavedra, Tandil y Tres Arroyos aparecieron algunos lunares de viña que fueron abriéndose paso. 

En paralelo, en el norte de la provincia volvían a la vida algunos viñedos en torno a Campana, como Bodega Gamboa, o Antípodas, en Junín.

Los tintos ofrecen una paleta gustativa en la vereda opuesta a Cuyo, por ejemplo. Como el clima es húmedo, carecen de concentración, pero ganan en frescura y frutas vívidas, con taninos reactivos. En estilo más bordelés, si se quiere.

Resta contestar aquella primera pregunta de 2010: qué motiva a estos productores a hacer sus vinos. La respuesta tiene un matiz histórico. En la provincia de Buenos Aires se hicieron vinos hasta la prohibición de plantar viñas en 1934, que favoreció a Cuyo, lo que acabó con un rico patrimonio. Recuperar esa historia es una posible respuesta. 

La otra es la que ofrece Martín Abenel, un loco apasionado del vino que desde Bahía Blanca y en el garaje de su casa elabora SanteVins desde 2013. ¿Qué lo mueve? La emoción de hacer vino con sus manos. Empezó con 13 botellas y hoy elabora varios estilos posibles, de los que hace 3.000, lo que lo convierte en un productor artesanal para la ley. 

Con más o con menos dinero en los bolsillos, todos quienes plantan y elaboran en Buenos Aires se mueven tras el encanto de la misma magia. ¡Salud vinos bonaerenses!

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2022/07/vinos-bonaerenses/

sábado, 23 de abril de 2022

Martino Wines, una bodega “inquieta” que hace vinos para disfrutar.

 

La bodega data de principios del 1900 y está ubicada en Luján de Cuyo, a solo 20 minutos de la Ciudad de Mendoza. Se destaca por reivindicar variedades autóctonas en Mendoza, tradicionales de otras latitudes y poco usuales en el paladar argentino.

Martino Wines es una bodega de espíritu inquieto. Los inicios del proyecto se remontan al año 2001, cuando el emprendimiento nació de la unión de tres amigos con expertise en el manejo de los negocios y desarrollo de procesos, compartiendo además su pasión por el vino.

La construcción de la bodega, propia de fines del siglo XIX, se caracteriza por sus espesos muros de adobe, techos de caña y torta de barro.

Cuenta con dos viñedos: Finca La Violeta, en el corazón de Agrelo, con 7 hectáreas y media plantadas en 1926 donde producen exclusivamente Malbec, y Altos de Barrancas, ubicado en Barrancas, con un viñedo de 47 hectáreas de las cuales 38 están plantadas desde 1996 con diferentes variedades de uva.

Puesta en valor de cepas locales.

Martino Wines elabora vinos de perfil europeo, explorando y revalorizando cepas inusuales en Argentina como Pedro Ximenez, Sangiovese, Garnacha, Petit Verdot, Cabernet Franc y un rosé de Merlot y Pinot Noir, a las que se suman un Malbec y un Marselan (hija del Cabernet Sauvignon y Garnacha tinta), haciéndolos protagonistas de sus vinos premium.

Al mismo tiempo, se trabaja en la línea icono llamada Baldomir, que representa los máximos exponentes de la bodega. “Son productos de nicho, con gran complejidad, elegancia y potencial de guarda. Productos únicos y excepcionales integrados por los vinos Terroirs Serie y el mayor exponente Baldomir Gran Malbec”, explica Fernanda Martino.

El equipo enológico está liderado por Sergio Montiel, con el asesoramiento internacional del italiano Attilio Pagli, considerado por Decanter como uno de los diez mejores enólogos del mundo.

Turismo & Gastronomía,

La bodega abrió las puertas de su restaurante, ubicado en el mismo predio, un espacio relajado con una propuesta de disfrute amigable donde el vino es el protagonista y hay opciones de menú por pasos para vivir una completa experiencia de placer que invita a quedarse.

El restaurante está liderado por el chef Lucas Olcese, quien diseña especialmente el menú que varía según la estacionalidad. Cuenta con un salón central, una galería integrada y dispone también de mesas compartidas, una tendencia instalada en Europa que incentiva a que la gente comparta una comida, una charla, quedándose horas alrededor de las mesas comunales.

PUBLICADO EN GUARDA 14 DEL DIARIO LOS ANDES DE MENDOZA.

https://www.guarda14.com/noticias/martino-wines-una-bodega-inquieta-que-hace-vinos-para-disfrutar/

martes, 22 de febrero de 2022

La Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia Argentina advirtió sobre una amenaza comercial del uso de la palabra PATAGONIA.

 



La Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia Argentina advirtió sobre una amenaza comercial del uso de la palabra PATAGONIA.

“Intentan usurpar la marca Patagonia”, denuncian bodegueros 

exportadores de la región.

Bodegueros exportadores de la región patagónica advirtieron que productores de vino de algunas firmas Chile y España “intentan usurpar” la marca Patagonia y, para evitarlo, realizan gestiones ante la Cancillería, el Ministerio de Agricultura y el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Están decididos, además, a sostener una batalla legal en tribunales europeos y ante la máxima organización mundial de comercio, la OCDE.

Apuntan, sobre todo, dos grandes compañías globales como Viña Concha y Toro S.A. de Chile y Patagonia Inc. (y su subsidiaria Patagonia Provisions) de los Estados Unidos.

La Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia Argentina considera que los productores regionales “están bajo amenaza comercial” y recuerdan que tienen derecho exclusivo sobre la marca Patagonia. “Por más de 50 años hemos desarrollado un producto característico, que ha ganado prestigio y mercado tanto en el país como en el exterior, a través de sus ininterrumpidas exportaciones”, sostienen.

Integran la Cámara: Bodega del Fin del Mundo, Viñedos de la Patagonia – Malma, Familia Schroeder, Grupo Peñaflor, Primogénito, Familia Aicardi, Humberto Canale, Fincas Patagónicas, Contra Corriente, Casa Yagüe, Miras, Noemia, Chacra, Aniello, Del Río Elorza, Aicardi y Bodega del Desierto.

Hacen notar que “Patagonia” ha sido reconocida oficialmente como Indicación Geográfica desde 2002 “confiriéndole a los productores de la región un derecho a su uso exclusivo”.

“Hace muchos años -plantean- nuestra cámara ha estado trabajando en silencio, pero sostenidamente para evitar que actores privados puedan usurpar exitosamente el signo Patagonia en distintos mercados internacionales en la categoría 33 correspondiente al vino y lucrar con el prestigio y penetración comercial alcanzada por los vinos de esta región”. Añaden: “Este esfuerzo ha implicado la inversión de cuantiosos recursos destinado a interponer acciones legales para proteger algo que consideramos patrimonio no solo de nuestras bodegas, sino también de la República Argentina y de todos los argentinos”.

Explican que “hace tiempo estamos trabajando incansablemente para impedir que diversas empresas, entre las que se encuentran dos grandes compañías globales como Viña Concha y Toro S.A. de Chile y Patagonia Inc. (y su subsidiaria Patagonia Provisions) de los Estados Unidos, puedan registrar y utilizar la marca Patagonia en vinos en distintos mercados apropiándose del esfuerzo desarrollado por los productores de la región”.

“Nadie puede apropiarse de Patagonia”.

Rubén Patritti, presidente de la Cámara, advirtió al respecto: “El uso comercial de la marca ‘Patagonia’ por parte de terceros pondría a las bodegas argentinas que operan en el sur del país en una situación comercial desfavorable. Siendo ‘Patagonia’ una indicación geográfica reconocida por la legislación Argentina, y que solo el vino originado en la Patagonia debería ser considerado como tal, ningún privado (sea argentino o extranjero) puede legítimamente apropiarse de un concepto que solo  corresponde a los productos de la región y es parte del patrimonio cultural y geográfico de nuestro país y de cuyo uso podrían beneficiarse terceros recogiendo los frutos comerciales del prestigio alcanzado por los productos de la región”.

Dijo que mantuvieron reuniones recientemente con la Cancillería, el Ministerio de Agricultura y el INV “para interiorizarlos de esta situación y solicitar su asistencia técnica y legal”. Asimismo, “hemos recibido el apoyo de Bodegas de Argentina para gestiones en el ámbito nacional y pediremos a la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) recursos económicos para enfrentar los crecientes costos legales que implican la defensa de nuestros derechos”, agregó Patritti.

Resolución del INV.

Recordaron que hace pocos días el presidente del INV, Martín Hinojosa, dictó la resolución RESOL-2022-1-APN-INV#MAGYP en la que se ratifica que la Indicación Geográfica (IG) Patagonia ha sido reconocida en los términos del Artículo 4º de la Ley Nº 25.163 y por tanto se encuentra protegida desde el día 16 de diciembre de 2002, por la Resolución N° C.37 del INV y puede individualizarse indistintamente como IG Patagonia o IG Patagonia Argentina.

Hinojosa informó que «el INV es el Organismo responsable de la aplicación de la Ley Nacional 25.163 que establece un sistema de reconocimiento, protección y registro de nombres geográficos argentinos para designar el origen de los vinos y de las bebidas espirituosas de naturaleza vínica» y agregó que «esta Ley no sólo permite actuar en defensa de nuestro patrimonio nacional, sino que protege los intereses de consumidores respecto a los productos que adquieren y a los productores de determinadas regiones o áreas, cuyos productos han logrado un prestigio reconocido atribuible a su origen».

Un fallo de 2014.

Hinojosa recordó que «en el año 2014 la Cámara Federal de Apelaciones de General Roca dictó sentencia definitiva donde se declaró la nulidad del registro de la marca Patagonia en nuestro país. En sus considerandos, la Cámara, sostuvo que, la marca Patagonia, no puede ser registrada para vinos- porque tiene la aptitud potencial de inducir a engaño al consumidor no únicamente sobre su origen sino sobre las cualidades que el inconsciente colectivo consumidor atribuye a los productos patagónicos, de donde la posibilidad de error acerca de los atributos positivos asociados a aquellas cualidades es un hecho más que evidente».

PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO".
22/02/2022.
https://www.rionegro.com.ar/economia/intentan-usurpar-la-marca-patagonia-denuncian-bodegueros-exportadores-de-la-region-2169351/

Escueta respuesta de Concha y Toro a las bodegas argentinas por el uso de la marca Patagonia.

Empresas de Río Negro y Neuquén iniciarán acciones en la OCDE y en Cancillería contra la firma de Chile y otra empresa de Estados Unidos. Qué respondió la mayor bodega chilena.


Bodegueros exportadores de la región patagónica advirtieron que empresas de Chile y Estados Unidos se están apropiando de la marca Patagonia y decidieron protestar contra este avance en distintas instancias tantos gubernamentales como comerciales.

Apuntan, sobre todo, a dos grandes compañías globales como Viña Concha y Toro S.A. de Chile y Patagonia Inc. (y su subsidiaria Patagonia Provisions) de los Estados Unidos.

La bodega chilena Viña Concha y Toro S.A. no tardó en responder a esta afirmación y aseguró mediante un escueto comunicado de prensa que “la compañía posee el título de la marca Patagonia en distintas jurisdicciones, sin perjuicio de los derechos que terceros pudieron haber constituido con posterioridad respecto a la expresión Patagonia”.

Pese a que la empresa dejó en claro que ellos son “dueños” de la marca en su país, aseguraron que “siempre han mantenido un espíritu de buena fe, dialogante y abierto, no solo con las bodegas que hacen el reclamo, sino que con cualquier privado o institución pública que así lo requiera, en un marco de respeto mutuo”.

Así lo expresó en un comunicado de prensa que emitió, con motivo de la denuncia de intento de apropiación que realizó este lunes la Cámara de Bodegas Exportadoras de la Patagonia Argentina, que nuclea a las empresas de las provincias vitivinícolas del sur del país.

Integran la Cámara en cuestión la mayoría de las firmas de Río Negro y Neuquén: Bodega del Fin del Mundo, Viñedos de la Patagonia – Malma, Familia Schroeder, Grupo Peñaflor, Primogénito, Familia Aicardi, Humberto Canale, Fincas Patagónicas, Contra Corriente, Casa Yagüe, Miras, Noemia, Chacra, Aniello, Del Río Elorza, Aicardi y Bodega del Desierto.

PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO".

22/02/2022.

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sábado, 13 de noviembre de 2021

Cepa Criolla: seis etiquetas al rescate de una tradición.

 

El sector vitivinícola, uno de los que más ha evolucionado e innovado en el país en los últimos años, comenzó a marcar una nueva tendencia: la vuelta a los orígenes. Así, las cepas criollas, cruzas nativas, empiezan a llegar a las góndolas, con vinos ligeros y de calidad.

Las cepas criollas están en pleno estudio. “Es un mundo muy interesante, que nos traslada a los 400 años de historia vitivinícola que tiene nuestro país y nuestra región. Son todas esas variedades que se cruzaron de forma natural. En estas tierras, después de tantos años, existen alrededor de 5.000 variedades criollas”, señala Lucas Niven, de la bodega que lleva su apellido.

En un trabajo entre el sector privado y el INTA se han seleccionado alrededor de 60 varietales de uvas criollas que tienen “aptitudes enológicas para hacer buenos vinos”, menciona Niven, quien explica que la intención es certificarlas como variedades patrimoniales y ancestrales.

“Enfocarse en la criolla como parte de este rescate cultural, de volver a la idea de vino de pueblo, de recuperar la identidad de cada lugar”, dice por su parte Pablo Durigutti, que comanda junto con su hermano Héctor el Proyecto Las Compuertas, en Mendoza.

Las cepas criollas se expanden por toda la región vitivinícolas, y así aparecen bajo ese paraguas, por ejemplo, el torrontés riojano, cuza de Criolla Chica con Moscatel de Alejandría. “En La Rioja tenemos un clima muy seco y en la antigüedad los riegos eran de forma tradicional con agua de superficie que provenía de las montañas. Eso ocasionaba que en años de sequía el agua escaseara y que muchas vides que estaban implantadas no toleraran esa falta de agua y murieran o vegetaran muy poco. Por ende, sus rendimientos no resultaban los esperados por lo que nuestros antepasados seleccionaron este cruzamiento natural”, afirma por su parte Javier Collovati, enólogo de la bodega Valle de La Puerta. “En esos años de escasez de agua y, por lo tanto, de concentración de las sales en el suelo, las plantas de Torrontés no se veían tan afectadas, por lo que esto originó que se propague rápidamente esta variedad en todo el norte, sin saber en ese momento que era una variedad única y propia de Argentina”, agregó.

A continuación, seis opciones de vinos para ingresar al mundo de la cepa criolla:

La Puerta dulce natural

Bodega: Valle de La Puerta

Origen: Valle de Famatina, La Rioja

Precio: $638.

El Torrontés Riojano cepa emblemática por excelencia de La Rioja, es la segunda uva blanca más planteada en Argentina y la única que viene con sello nacional ya que se trata de una variedad que nace en el país del cruzamiento entre Criolla Chica (Listán Prieto en España) y Moscatel de Alejandría.

“Hay torrontés más floral, que son los que se dejan madurar más tiempo, que están más cerca de los 14% grados de alcohol. Los que están por debajo tienen aromas más cítricos y frutales. También aparecen otras variedades con notas vegetales que se logran con las técnicas de elaboración. El Torrontés es un mundo por descubrir”, dice Javier Collovati, enólogo de la bodeha. “Demas está decir que debido al sol que reciben las uvas en La Rioja esta variedad provee excelentes vinos, con aromas únicos y potentes”, agregó. En esa línea, la bodega tiene tres emblemas: La Puerta clásico, un blanco seco; La Puerta Alta, más elegante; y el dulce natural, destacado en estas líneas.

Para elaborar este último vino, luego de realizado el prensado, el jugo resultante es enfriado y bombeado a un tanque de acero inoxidable manteniéndolo a temperatura muy baja. Luego se inocula el jugo con levaduras cultivadas para proceder a una fermentación lenta y a temperatura controlada. A través de un sistema de centrifugado se eliminan las levaduras logrando de forma natural cortar la fermentación quedando el vino con un bajo contenido de alcohol y alto azúcar residual alto. Se trata de un vino muy aromático en el que resaltan las notas de los azahares, ruda y frutas tropicales como mango, ananá y durazno, entremezclados con notas cítricas de la lima y la mandarina, y un toque de miel. Con un tono amarillo pálido con reflejos acerados y bien equilibrado llega a la boca con dulzor y la acidez justa. Resaltan las notas frutales, de buen volumen y persistencia en boca.

El Esteco Old Vines Criolla

Bodega: El Esteco

Origen: Cafayate, Salta

Precio: $2.246.

De la mano del enólogo de Bodega El Esteco, Alejandro Pepa, este criolla salteño es posiblemente uno de los más laureados de todos los 100% del varietal. “En nuestra finca Las Mercedes se pueden encontrar algunas vides de criolla de más de 60 años entremezcladas en una parcela dominada por parrales de Torrontés. Es un homenaje a la vida y trayectoria de algunas de nuestros viñedos con más de 60 años de antigüedad. Viñedos que viven en armonía con el terroir cafayateño y precisan la mínima intervención del hombre para regalarnos vinos excepcionales”, dijo Pepa.

Para elaborar este vino, se marcan y seleccionan cada una de las plantas que se van a cosechar. Una vez logrado su punto óptimo de madurez se recolectan los frutos manualmente a primera hora de la mañana en cajas de 18 kg cada una y se transportan rápidamente a la bodega para comenzar su proceso de elaboración. En la bodega, las uvas pasan por cinta de selección. La maceración pre-fermentativa se realiza en vasijas ovoides de 3.000 litros durante 5 días y luego comienza la fermentación alcohólica. El vino es embotellado sin ningún tipo de filtración previa y permanece en estiba durante los próximos 6 a 8 meses.

De color rosado intensos con tonos violáceos y leves bordes rubíes, tiene presencia de leves lías finas en suspensión, similar a un Pinot Noir. De aroma frutado, es un vino refrescante, de textura mineral.

Proyecto Las Compuertas Criolla

Bodega: Durigutti

Origen: Las Compuertas, Luján de Cuyo, Mendoza

Precio: $1.400.

Héctor y Pablo Durigutti comenzaron en 2002 con este proyecto personal y familiar. En 2017 lanzaron Proyecto Las Compuertas, que está en pleno rescate patrimonial en la zona de Luján de Cuyo, en Mendoza, con una revalorización en la zona. “Esta Criolla nace de Las Compuertas, hasta la cosecha 2020 que es la actual de circulación en el mercado la denominamos Criolla Parral. La añada nueva que está a punto de presentarse, la 2021, tiene un pequeño cambio, ya que es con una uva criolla llamada Gobelet y es 100% plantada por nosotros”, explica Pablo Durigutti.

Con cosecha manual en cajas de 18 kg, la recepción en bodega se realiza en huevos de cemento con granos enteros. Con maceración en frío durante 4 días a 10° C, la fermentación alcohólica se inicia como vino tinto (líquido y grano) a temperaturas entre 15-17° C con levaduras epoxy. A la mitad del proceso se separan las pieles y la fermentación continúa como si se tratase de un vino blanco a temperaturas entre 13-14° C. Se trata de un vino elegante, floral y picante, con sabores de pétalos de rosa y pudín de verano, taninos agraciados y de grano fino. Se recomienda beberlo fresco, a una temperatura entre 12 y 14°C. “Es un vino 100% orgánico, certificado, y apto vegano. Fue muy bien recibido a nivel internacional, se exporta con buenos reconocimientos”, añade Durigutti.

La bodega también trabaja otro proyecto de Criolla con uva cereza de la zona de Rivadavia, para otra línea de vinos, Cara Sucia, para un consumidor que busca vinos más ligeros.

Lalalá

Bodega: Lalalá

Origen: Tupungato, Valle de Uco, Mendoza

Precio: $1.600.

“Nuestros vinos son cuidadosamente elaborados con uvas orgánicas de viñedos de más de 45 años de Tupungato, Valle de Uco”, dice Laura Ciacera, productora de Lalalá, quien está en el mundo del vino desde hace más de 20 años. Este proyecto orgánico certificado desde hace 5 años lo lleva adelante junto al enólogo Leo Borsi. “Lalalá criolla, nació como desafío diferencial dentro de la línea, resultando un vino muy frutado, elegante, con un toque salvaje. La idea es mostrar al consumidor que se puede elaborar y disfrutar un vino de uva criolla con elegancia”, agrega Ciacera, sobre este órganico certificado de partida limitada de 8500 botellas. Este vino, 95% criolla- 5% Malbec, tiene cosecha manual, con un descube de acuerdo al calendario lunar. Es un vino franco, fresco y frutal.

Criolla Argentina Tinta

Bodega: Niven

Origen: Junín, Mendoza

Precio: $660.

Este vino nace de parrales y viñas centenarios, con producción orgánica, con variedades en las que predomina la Criolla Grande y otras, como Sanjuanina tinta. “Nosotros tenemos dos fincas que tienen más de 80 años y poseemos Criolla Chica Blanca, Pedro Giménez, Moscatel blanco y rosado, Cereza, Criolla Grande, Canela, entre otras. Es un mundo amplio que todavía estamos analizando”, cuenta Lucas Niven, enólogo de la bodega.

“Las que les llamamos tintas, que en verdad son varietales rosados es la canela, la criolla chica y la criolla grande, con técnicas de sangrado en la vinificación y una buena maceración llegan a colores como los vinos Pinot Noir. Son vinos aromáticos, fáciles de tomar, frescos, marcando lo que es la tendencia mundial en vinos”, sostiene el enólogo.

Con cosecha manual, la fermentación se realiza con levaduras nativas en vasijas de concreto. El vino contiene sulfitos y es filtrado antes de su embotellamiento. No contiene ningún clarificante de origen animal, por lo cual es apto para veganos, vegetarianos y celiacos.

De color rojo con intensidad baja, en nariz se perciben notas a frutos rojos y hierbas, caramelo, tuti fruti. En boca es ligero y frescom de acidez media, con taninos presentes en la media boca. Vino muy

El Bautismo Criolla

Bodega: La Liga de Enólogos

Origen: Mendoza, zona este y centro.

Precio: $442,50.

De excelente relación precio-calidad, es una de las opciones más apropiadas para empezar a apreciar la uva criolla y, por qué no, la mejor expresión de la tradición nacional con la frescura que solo da una uva que encuentra su mejor versión en la cosecha temprana. Un rosado fácil de encontrar en la góndola, siempre está para tomar con su carácter muy expresivo, sabroso, con una acidez ideal que ayuda a abrir el apetito con una picada, justo para largar con la previa y hasta para hacerla más larga ya que los enólogos de La Liga lo hicieron para tenerlo en la frapera y tomarlo bien fresco.

“La Criolla es una variedad de uva de alta productividad e históricamente destinada a producir vinos para cortes. En La Liga de Enólogos rompimos los esquemas y tratamos a la Criolla como si fuera una ‘princesa’, con todo los cuidados y métodos de elaboración de alta gama. El resultado, un vino con un color agradable, aromas frutados y fresco en boca”, sostiene Fernando Sirerol, uno de los enólogos de la bodega.

La Liga busca con esta etiqueta redimir la variedad Criolla, nativa de nuestro país, y reconocer a los primeros hacedores de vino que hicieron de esta cepa el vino. De piel rosada, le trasfiere al vino un elegante color a cereza brillante. Su aroma de carácter florar y frutal, recuerda a las rosas y frutillas. En boca es fresco, ligero y de acidez equilibrada.

PUBLICADO EN DIARIO "ÁMBITO FINANCIERO", 7 de noviembre del 2021.

https://www.ambito.com/lifestyle/vino/cepa-criolla-seis-etiquetas-al-rescate-una-tradicion-n5312220