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jueves, 3 de julio de 2025

Bodega WAPISA. Localidad de San Javier, Río Negro.

 


Bodega WAPISA.

La Bodega Wapisa se ubica a unos 30 km de Viedma en la localidad de San Javier y pertenece al grupo de Bodegas Tapiz, antes manejada por el grupo americano Kendall-Jackson y  actualmente conducida por la familia Ortiz.

El nombre Wapisa deriva de la lengua Yamana de los aborígenes de Tierra del Fuego y hace referencia a las ballenas que deambulan por nuestras costas.

Esta Bodega Patagónica cuenta con viñedos propios adyacentes a la Bodega con las variedades Sauvignon Blanc, Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon, además utiliza uvas de otros viñedos implantados en la región con un total de 60 hectáreas en producción de las 120 disponibles.

Las instalaciones se encuentran donde anteriormente existía la Bodega Lapeyrade, la cual fue demolida para instalar en el predio una Bodega totalmente nueva. En la actualidad poseen una capacidad de elaboración de 300.000 litros en tanques pequeños y medianos de acero inoxidable, piletas de mampostería y variada tonelería de roble.

Durante la visita coordinada por la agencia "Viedma Experiencias" (acá) pudimos probar algunos vinos desde tanques en proceso de elaboración, como un sauvignon blanc, un pinot noir y un malbec; luego desde barricas un pinot noir, un cabernet y un merlot que la Bodega actualmente no fracciona como varietal.

Finalmente se realizó una degustación de los vinos actuales de la cartera de productos de la bodega a Bodega, que fueron un Sauvignon Blanc 2023, Pinot Noir 2023, Malbec 2023 y Cabernet Sauvignon 2023.


Foto de la Web de la Bodega.

Agradezco el profesionalismo y la calidez de Marcela y Gabriel (de Viedma Experiencias) y a continuación dejo algunas notas de cata de los vinos que pasaron por el Blog:

 Wapisa Pinot Noir 2023

lunes, 27 de enero de 2025

Las bodegas de Río Negro apuntan a la calidad y al enoturismo para dar un nuevo paso en su evolución.

 

Las bodegas de Río Negro apuntan a la calidad y al enoturismo para dar un nuevo paso en su evolución.

Con una producción marcada por la pequeña escala pero con vinos de muy buena calidad, la articulación turística entre las bodegas y con otras actividades económicas es clave para crecer.

Por Néstor Pérez / Diario Río Negro.

Marcelo Miras y Andrés Rosberg recorren los viñedos en Mainqué y hablan de la “transformación en la vitivinicultura” rionegrina en los últimos años. (Foto: Andrés Maripe).

Las bodegas de Río Negro son tan disímiles como el territorio que abarcan. La vitivinicultura en la provincia se desarrolla desde la cordillera a la costa, pasando por los valles regados por el generoso río Negro. Y en ese recorrido que a veces acompaña al caudal del río, decenas de empresas están buscando un camino que hoy está directamente relacionado con el turismo.

Enoturismo es la palabra que mencionan todos los referentes consultados por Río Negro. Es el camino, remarcan, y aseguran que la calidad de los vinos que se producen en Río Negro está más que probada, pero que ahora se necesita aceitar la llegada a los consumidores y hacer funcionar con fluidez el Camino del Vino, la ruta de visitas que discurre entre las bodegas rionegrinas. Otro tema que plantean es la necesidad de trabajo conjunto con cámaras empresarias, porque la hotelería y la gastronomía son claves para generar el circuito.

“La calidad de nuestros vinos ya está probada y tiene el reconocimiento nacional e internacional”. Pero el enoturismo está en “pañales”. Marcelo Miras, de Bodega Miras en Mainqué.

“Río Negro ha venido teniendo una transformación de su viticultura desde hace muchos años”, señaló Marcelo Miras, enólogo y referente ineludible de la actividad vitivinícola de la provincia. Mendocino pero con 35 años en la región, Miras siempre habla de “nosotros” cuando hace referencia a bodegueros de Río Negro. Cita a la bodega Humberto Canale (en la que trabajó cuando llegó al Valle) como la pionera en elaborar vinos finos y señala que ese camino abierto hoy llevó a los productores a abordar la viticultura “respetando el origen, la tradición y las variedades de la zona, pero dándole una impronta hacia la producción de calidad”.

Miras tiene su viñedo con una pequeña bodega garage en Mainqué. La chacra tenía plantas antiguos que el mismo recuperó y de los que se ha nutrido parte de la producción de los vinos que llevan como marca su apellido.

En una charla con Río Negro, a la que se unió Andrés Rosberg, uno de los sommeliers más importantes del mundo, Miras indicó que “la calidad de nuestros vinos ya está aprobada y tiene el reconocimiento nacional e internacional”. Pero señala que aún se está en “pañales” en el enoturismo.

“Hicimos esta sala para entrar en turistas, pero traer turistas, no un turista por mes, la idea es traer una combi por semana como hace Mendoza”. Gustavo Favretto, bodega Fravretto de Regina.

Miras cree que el enoturismo es una de las patas de la actividad “que tenemos que apoyar y trabajar en conjunto”.

Rosberg, que visita todos los años Roca por cuestiones familiares y aprovecha para recorrer la zona y los bodegueros amigos, está entusiasmado con la recuperación de viñedos que están haciendo algunos productores en la zona de Mainqué. También cuenta que se encontró con nuevos proyectos en marcha. “Hay un gran patrimonio acá”, remarca el sommelier.

«Hay que hacer gamas medias y altas, que es donde mejor honrás y hacés lucir el potencial real que tiene la zona y es hacia donde va el mundo”. Andrés Rosberg, sommelier.

“En Río Negro el potencial es enorme para hacer calidad. Para competir en volumen y en precio no están dadas las condiciones. Hay que hacer gamas medias y altas, que es donde mejor honrás y hacés lucir el potencial real que tiene la zona y es hacia donde va el mundo”, señaló.

Al hablar del enoturismo en las bodegas de Río Negro, Rosberg indicó una vez que hay un flujo de turistas interesados por el vino en la zona es clave tener “masa crítica en las bodegas que sean interesantes de visitar”. Cree que la actividad se puede ir alimentando y ser atractiva para otros empresarios de la zona, lo que puede llevar a por ejemplo instalar un restaurante en una bodega.


Gustavo Favretto lidera la bodega familiar en Villa Regina. (Foto: Juan Thomes).

Mariana Cerutti fue designada hace pocos meses como directora de Vitivinicultura de Río Negro y tiene el concepto de enoturismo entre los principales objetivos de su gestión.

“Si bien tenemos muchas bodegas de Río Negro y que exportan a los mercados más exigentes y compiten perfectamente con miles de cualquier vino de otra parte del mundo, nuestros volúmenes son menores, por lo cual estamos buscando los nichos de mercados, que sean específicos para vinos que son de alta calidad”.

Y en el plano local y vinculado directamente con el enoturismo, la directora de Vitivinicultura señala que es inminente el lanzamiento de un plan de capacitación para todas las bodegas que hacen enoturismo.

Cerutti remarcó también la incorporación de las nuevas generaciones en la producción de vinos. “Se van metiendo en las empresas familiares y van innovando en lo que es la producción”.

Regina tuvo en su momento una importante cantidad de bodegas que paulatinamente han ido desapareciendo.


Las bodegas apuestan a combinar su producto con la gastronomía.

Dato 4.176.300 fue el ingreso de uvas a establecimientos elaboradores de vino y/o mosto de Rio Negro en la Temporada 2024.

Una de las más tradicionales es bodega Favretto, reconocida por la calidad de sus vinos en damajuana.

Desde hace poco más de 20 años comenzaron también a producir vinos finos.

En 2010 Gustavo Favretto se hizo cargo de la bodega familiar. Gustavo es nieto de Ferruccio Favretto, que llegó desde el Véneto italiano allá por 1944 y plantó las primeras viñas para una bodega que empezó a funcionar en 1948. Durante un largo camino el trabajo lo hicieron el padre y el tío de Gustavo.

Con 77 años de actividad, la bodega conserva intacta y en funcionamiento parte de la estructura en la que se elaboran los vinos en damajuana que los caracterizan y que son la parte más importante del negocio.

Pero además de la producción de vinos finos, uno de los cuales lleva el nombre de su abuelo, también se diseñó en la chacra, que está al oeste de Regina, un lugar especialmente ambientado para recibir turistas. En este salón con botellas de las variedades que comercializa la marca, hay un lugar para comer y antigüedades relacionadas con la bodega. Quienes contratan la visita guiada disfrutan de la degustación de tres vinos y una picada, mezclados con juegos relacionados con el vino.

Allí también se hacen almuerzos a pedido de los visitantes, y se planifican actividades empresariales.

Favretto remarca que para que la actividad dé un paso adelante hace falta que se conozcan más los productos de Río Negro. Y destaca al enoturismo como la piedra angular. “Hicimos esta sala para traer turistas, pero no un turista por mes, la idea es traer una combi semanal como hace Mendoza. Yo estoy preparado para recibirlo”. El desafío, dice, es cómo articular las visitas.

También remarca la necesidad de que se consuman vinos de la zona en sector gastronómico. Pero allí la competencia es feroz con los vinos foráneos que a veces ingresas a precios con los que es muy difícil competir.

Un plan de capacitación.

La directora de Vitivinicultura de Río Negro, Mariana Cerutti, adelantó que está listo un proyecto de capacitación para el desarrollo de experiencias enoturísticas en la provincia, diferenciando las zonas vitivinícolas, como son la zona andina, el Alto Valle, Valle Medio y Valle inferior.

Dentro del plan de capacitación se apuntará a la gente que está o va a trabajar en enoturismo, y a prestadores que participan de la actividad y que no necesariamente están en las bodegas.

Según indicó la funcionaria, la idea también es potenciar las capacidades de los diferentes actores del turismo dentro de la red del enoturismo.

Cerutti indicó que se apunta también a ayudar a las bodegas a que desarrollen “experiencias innovadoras, diferentes y sostenibles en el tiempo, para poder ofrecer diferentes actividades”.

“Es algo único en el mundo una provincia que tenga la posibilidad de tener bodegas desde la cordillera hasta el mar y lo tenemos que aprovechar”, destacó la directora de Vitivinicultura.

Mainqué, el paraíso de los viñedos antiguos en Río Negro.

Situada prácticamente en el centro del Alto Valle, Mainqué tiene en sus chacras viñedos de una antigüedad y calidad que no dejan de sorprender a los enólogos y especialistas del mundo del vino.

Plantadas a mediados del siglo pasado, muchas hectáreas de viñedos fueron abandonadas o desmontadas, pero en los últimos años hay una paulatina recuperación de estas “joyas” olvidadas.

Esta riqueza histórica que destacan tanto Marcelo Miras como Andrés Rosberg, llevó a que en Mainqué se instalaran bodegas como Chacra, Noemia o Aniello, todas productoras de vinos de alta gama.

Miras desarrolló en este lugar su viñedo y una bodega garage que muestra con orgullo. El resto de su producción la elabora en Fernández Oro.

En la entrada de la chacra que está al norte de Mainqué, a poco más de un kilómetro del pueblo, se pueden ver los parrales antiguos que el enólogo mendocino atesora. A medida que se avanza en el viñedo, aparecen las variedades más nuevas. 

Si uno recorre Mainqué, e incluso desde la Ruta 22, se ven sus viñedos reverdecidos.

Eso sí, también asoma el maíz y los frutales siguen siendo mayoría. Porque el Valle hoy es cada vez más diverso. Y eso está bien dice Miras y menciona una plantación de maíz frente a su chacra con la que convive sin problemas.

Publicado en Diario Río Negro.

Lunes 27/01/2025.

https://www.rionegro.com.ar/economia/las-bodegas-de-rio-negro-apuntan-a-la-calidad-y-al-enoturismo-para-dar-un-nuevo-paso-en-su-evolucion-3977196/ 

domingo, 3 de noviembre de 2024

La Caroyense.

 

La Caroyense, historia del vino cordobés

La bodega de Colonia Caroya y su uva insignia: la Isabella

Fundada en 1930 por 33 inmigrantes italianos que decidieron aunar sus producciones, tuvo un auge entre 1950 y 1970, pero luego oleadas de granizo destrozaron el viñedo en el año 1975 y sufrió en fuerte declive. 

Luego de ese pasado en el que llegó a ser una bodega importante en el panorama argentino, en el año 2000 la cooperativa presentó quiebra, y se convirtió en una sociedad anónima perteneciente a Juan Carlos Tai, quien la dotó de los primeros tanques de acero inoxidable.

Aquellos esforzados inmigrantes elaboraban vino de mesa, con un abastecimiento de doce millones de kilos y una producción que podía alcanzar hasta los seis millones de litros, debido a su gran capacidad instalada.

Hoy se utilizan tan solo 400 mil litros de esa capacidad ya que hay en uso unas pocas piletas. Hubieron 1.250 hectáreas de viñedos en la zona, pero ahora quedan aproximadamente poco más que 100 de ellas. Actualmente, además de uva de los productores de la región, se utilizan uvas traídas de La Rioja y Entre Ríos. La bodega no cuenta con viñedos propios y nunca los tuvo. 

Siendo una bodega antigua, se destaca la posibilidad de observar los elementos que se usaban en la época, en el museo subterráneo, aunque se encuentra algo descuidado. Los piletones de concreto, pintados con epoxi son enormes, pero la mayoría se encuentran en desuso. 

La uva estrella de la zona es la Frambua, también conocida como Isabella o "uva chinche"; es una uva dulce aromática e invasiva, que se amoldó bien a la zona y da lugar al vino insignia de Colonia Caroya. 

Los impresionantes toneles de madera austríacos, que se encuentran apenas ingresar al edificio de la bodega, fueron un fracaso; ya que en el primer año de uso fallaron por ingreso de oxígeno y no se pudieron utilizar más que una vez, quedando como parte del decorado.

Hasta hace poco el enólogo fue Santiago Lauret, también pasaron un tiempo por la bodega Gabriel Campana y Agustina Luchetti, pero actualmente se encuentra a cargo Rafael Brico, quien nos cuenta: "Al elaborar vino normalmente no se siente mucho olor a vino, pero con la Isabella eso no sucede, el mosto se coagula más cuando la molés y se huele en toda la bodega. Hay dos clones diferentes, uno más temprano conocido como Isabella precoz y el otro que se cosecha más para marzo".

Dan alcoholes bajos, de 11 a 11,2°, por lo que se hacen con ella vino secos y cuando se los quiere hacer dulces, se les agrega mosto.

Es una bodega bien "de albañiles italianos", una construcción donde todo fue hecho de manera rústica y funcional, con mucho hormigón armado a la vista y nula decoración, a excepción del sector principal de la recepción, donde se encuentran los toneles de madera, que está construido a semejanza de la Catedral del Friuli, unos vitrales y la escalera metálica que cuenta con barandas de hierro.

Como las piletas son muy grandes, necesitan mucha uva para poder llenar esta bodega, que llegó a trabajar tres turnos de ocho horas en su mejor momento.

Durante la visita fuimos recibidos por Cristina Reinosa, quien amablemente condujo la degustación de los vinos que se realizó, acompañados de una picada de fiambres locales. Nos explicó que se dedican principalmente a los vinos regionales y que durante la gestión de Lauret se desarrollaron también los espumantes.

La Caroyense en una interesante opción de visita enoturística para quienes visitan la provincia de Córdoba, ya que permite no solo ver el proceso productivo, sino también apreciar la historia del vino en la zona y conocer los de esa uva que solíamos ver en los parrales de los abuelos: la uva Isabella o chinche.  






*** Publicado en blogspot Ángel y Vino.

https://angelyvino.blogspot.com/2024/11/la-caroyense.html

https://angelyvino.blogspot.com/

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

domingo, 26 de junio de 2022

El río Colorado ya tiene sus primeros vinos sumergidos.

 Los primeros vinos pampeanos van rumbo al lecho del río, donde estarán en guarda por ocho meses.
El río Colorado suma acciones de quienes ayudan a preservarlo ante el impacto ambiental de la sequía, y, a la vez, buscan jerarquizarlo, agregándole valor y nuevos atractivos.

Unas 70 botellas de vino de una bodega pampeana ya descansan sumergidas en su lecho, aguas abajo de la represa de Casa de Piedra. Estarán en guarda durante ocho meses y a ocho metros de profundidad.


Serán presentados en sociedad en la próxima fiesta de la vendimia en la villa turística de Casa de Piedra.


La información la brindó ayer a Río Negro, Claudio Ramírez, uno de los buzos que se sumergió días atrás para concretar la iniciativa.

Las botellas de vino Arumco descansan desde hace unos días en el fondo del Colorado, cerca de la represa de Casa de Piedra.

“Es un proyecto que apunta a visualizar, valorizar y jerarquizar las aguas del río Colorado y de su gente, que directa o indirectamente se verán beneficias por la acción interdisciplinar, en donde todos los actores apuestan al presente y al futuro de nuestros recursos naturales”, sostiene el documento presentado por los realizadores de la iniciativa.


Ramírez dijo que la idea nació de un grupo de “14 amigos del río”, conformado por operadores turísticos, instructores de buceo, biólogos, un enólogo y el bodeguero, entre otros.

Luego de la acción de los buzos bajo al agua, los creadores del proyecto festejaron con un brindis en la costa.


Surge así la primera cava subacuática del Colorado, una práctica de crianza de vinos que se remonta a las épocas del imperio romano y que potencia sus sabor y aromas.


En las mejores condiciones.


“Según los estudios de nuestro enólogo Enzo Muguenani -sostuvo Ramírez- el vino, al someterse a la presión atmosférica, el abrigo del sol, la temperatura constante y sin oscilaciones térmicas, logra su mayor potencia con aromas más intensos”.


El río Colorado, a lo largo de todo su recorrido, riega viñedos desde 25 de mayo hasta la Adela, pasando por Casa de Piedra y Gobernador Duval.

Se elaboran vinos varietales Malbec, Bonarda, Cabernet Franc, Merlot, Petit Verdot y Pinot Noir, como a si también una gran variedad de uvas blancas y tardías.


Los creadores de cava sumergida evaluaron distintos vinos pampeanos y sus procesos comerciales y experimentales y eligieron Arumco para someterlo a la nueva experiencia y hacerlo añejar.


Los objetivos del proyecto.

La iniciativa de la cava subacuática apunta a alentar el turismo en Casa de Piedra.

– Visibilizar, Jerarquizar y defender el río Colorado.

_Experimentar la crianza de 70 botellas de vino Arumco durante ocho meses a ocho metros de profundidad.

_Desarrollar un polo turístico sustentable para la práctica de actividades sub acuáticas.

_Generar desarrollo económico regional Generar conciencia del uso del agua.


Propósitos


– Presentar los vinos en sociedad en próxima fiesta de la vendimia en Casa de Piedra

– Subastar la mitad de la cava ante escribano publico, para así ayudar a la Fundación Pampeana de Lucha contra el Cáncer.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

Domingo 26 de Junio del 2022.

Imágenes: Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/el-rio-colorado-ya-tiene-sus-primeros-vinos-sumergidos-2366998/

lunes, 7 de junio de 2021

Camino del vino rionegrino: una escala en el Alto Valle El recorrido turístico nació en Río Negro con la idea de proponer visitas guiadas por los viñedos, ofrecer la posibilidad de degustar los más ricos vinos y conocer las chacras. En dos bodegas de Fernández Oro, muestran su espíritu.

 

El camino está flanquedo por álamos amarillos que se funden en el morado de los ciruelos y el celeste de un cielo sin sol. El auto zigzaguea por las calles, en un tiempo de pandemia difícil, en el que la belleza de las chacras entrega un respiro. Por las ventanillas sucias que dejó la lluvia días atrás se ven las viñas alineadas que se abrazan al alambre. Como el resto de las plantas perdieron sus hojas y se preparan para su siesta de invierno. Gaspar Rastrilla abre la tranquera y pide que lo sigan a la bodega en la que cada día le saca el jugo a este sur.

Es joven y está lleno de proyectos. Estudió enología en Mendoza, se recibió hace 8 años y trabajó en Mendoza, Nueva Zelanda, en Estados Unidos, hasta que decidió volver a Aonikenk, la primer bodega de su vida, la de Domingo su papá. Cuenta que se llama así porque buscó algo que represente a la zona, y un homenaje a los tehuelches le pareció justo. Por eso, Pincén es el nombre de sus vinos, en honor al gran cacique de esos primeros habitantes de estas tierras.

Cuando pensé que estudiar, ya existía el proyecto. Estaba la viña, pero no la bodega. Papá hacía algo de vino casero, pero para él. Cuando empezó con la elaboración, se inscribió como bodega. Hacemos tintos en las tres variedades que tenemos: malbec, merlot y cabernet sauvignon, las tres se dan muy bien en la zona y elaboramos varietal y un blend que tuvo muy buena reputación”, dice Gaspar.

El Alto Valle rionegrino antes estaba plagado de bodegas gigantes que fueron desapareciendo, algunas permanecen y de a poco otras vuelven a surgir. Las nuevas son más chicas, pero sus vinos más perfectos. La gente se contacta por Instagram, Facebook, y en ellas se organizan visitas. Un día entre las viñas y llevar unos buenos vinos, motivan el interés de todos los turistas.

Matías Piermarini, referente técnico del Ministerio de Turismo, explica que las bodegas del Alto Valle (ver abajo) son tradicionales y familiares. “Es algo importante para destacar del enoturismo aquí. Esa es la gran característica de los caminos del vino de Río Negro. Cada propietario es el que hace todas las labores: atienden al público, están arriba del tractor, se encargan del riego, cuidan de la helada, del granizo. Cuando los turistas llegan a estos lugares sienten como viven estos productores”, cuenta.

En Fernández Oro, Gaspar muestra los tanques de acero inoxidable, explica que el proceso de cosecha es el que más trabajo lleva, y que en esos días, el tiempo no alcanza para nada, por lo que el turismo queda en segundo plano. Pero en esta época está más tranquilo y se hacen visitas guiadas con reserva previa. Recorre las instalaciones y se mete en los salones que está construyendo para instalar una nueva cava y un salón para recibir a los turistas.

“En las bodegas de Mendoza o Neuquén, los atenderá un guía, acá los productores. Son monumentos vivos, de la historia productiva regional”.

Matías Piermarini, Ministerio de Turismo.

El producto de lo que se cosechó en el verano, está en los tanques que enmarcan todo el salón de la bodega. Luego pasará un par de años hasta llegar a la botella. “En nuestra zona la vid es muy noble. Es una zona con mucha amplitud térmica, que es importante para las uvas al vinificar”, dice y aclara que son orgánicos, aunque todavía no hicieron la certificación no usan ningún insecticida. “El viento de la Patagonia, que a algunos les parece molesto, hacen que el viñedo tenga sanidad por sí solo”, explica.

Mucho para conocer.

Cerca de Aonikenk, Osvaldo Gennari llega al bodega que lleva el apellido de su familia como bandera. Cuenta el papá llegó desde Colonia Rusa, la mamá desde Mainqué y se instalaron en esas tierras a hacer dehidratado de peras, luego de ciruelas, duraznos y manzanas.

“Hoy se estila mucho que tal vino se toma a tanta temperatura. Lo que digo siempre es que cada uno tiene que elegir y decidir cómo tomarlo. Si querés ponerle hielo, si querés ponele soda. Tomalo como quieras, pero tomalo. Un vino bueno, es ese que pasa derecho de la boca, que no cuesta tragarlo. Mi forma de catarlo es ver cuando pongo la botella en la mesa, si baja en seguida es bueno”, concluye Osvaldo.

Bodegas para visitar cuando se pueda pasear.

Bodega Agrestis.
Ofrece visita a bodega y viñedos con degustación. Almuerzos con reserva previa y Salón de eventos. Teléfonos: 0299 - 154293284 / +54 9 298 – 4641269, turismo@bodegaagrestis.com.ar, www.bodegaagrestis.com.ar. Dirección: Gobernador Castello 1539, Gral. Roca.

Establecimiento Humberto Canale.
Bodega emblema de la Patagonia. 109 años de trayectoria. Certificada en Calidad Turística Nacional. Teléfono: 2984430882, turismo@bodegahcanale.com, www.bodegahcanale.com, whatsApp 02984 54 9396, Direccción: Chacra 186, Gral. Roca

Para poder hacer una visita guiada hay que coordinar previamente para conocer días, horarios y protocolos.

Ministerio de turismo.

Bodega Museo La Falda
Conociendo la historia de la Familia Herzig se puede recrear el desarrollo vitivinícola del Alto Valle, iniciado a fines del siglo XIX por inmigrantes europeos. Actualmente cerrada. Teléfono: 0299 – 4773168, bodegamuseolafalda@gmail.com, Dirección: Maestro Espinoza 2608, Cipolletti.

Bodega Gennari
Bodega familiar fundada en la década del ‘60 en la localidad de Gral. Fernández Oro.
Teléfono: 0299 – 4996013, www.gennarisa.com.ar, ventas@gennarisa.com.ar, Dirección: Ruta Provincial 65, Km 1181, Gral. Fernández Oro.

Bodega Miras
Pequeña bodega familiar dedicada a la elaboración de vinos de jerarquía, a partir de uvas seleccionadas de añosos viñedos. Teléfono: 0299 – 4110408, turismo@bodegamiras.com.ar, www.bodegamiras.com.ar,
Instagram: Bodega Miras, Dirección: Ruta Nacional 22, Km 1208, Gral. Fernández Oro.

Bodega Aniello
Emplazada en una bodega que data de 1927 en la localidad de Mainqué. Hoy están suspendidas las visitas. Teléfono: 298 477-1120, info@bodegaaniello.com.ar / www.bodegaaniello.com.ar, Facebook: Bodega Aniello, Dirección: Chacra 341, Mainqué.

Bodega Favretto
Empresa familiar que este año 2018 cumple 70 años de antigüedad, ubicada en la ciudad de Villa Regina. Famosos por sus vinos en damajuana que se ofrecen hasta el día de hoy. Teléfono: 02984-4 61090, consultas@bodegafavretto.com, gustavocapital@hotmail.com, www.bodegafavretto.com. Dirección: Chacra 104, Lote 4, Villa Regina.

Viñedos San Sebastián
Una bodega boutique que se encuentra en el margen norte del Alto Valle de Río Negro, en la localidad de Cervantes. Cel.: +54 9 298 4406555, vsspatagonia@gmail.com, Facebook: Viñedos San Sebastian, Instagram-Twitter: @vsspatagonia, Dirección: Chacra 297, Cervantes.

Bodega y Viñedos Chacra Moschini
Luego de tres décadas dedicados a la producción frutícola, en el año 2000 comenzaron la producción de uvas vinificables. Cel.: 298-437-8910, chacramoschini@gmail.com, Facebook: Chacra Moschini, Instagram: @chacramoschini, Dirección: Chacra 433, Lote 6, Ingeniero Huergo.

Bodega Aonikenk
Bodega familiar ubicada en la localidad de Gral. Fernández Oro, de desarrollo incipiente generando vinos de carácter singular. Teléfonos: 299-4165263 // 299-4562516, bodegaaonikenk@gmail.com / domingorastrilla@gmail.com / gasparrastrilla@gmail.com, Facebook: Bodega Aonikenk, Instagram: @bodegaaonikenk, Direción: Calle Las Uvas s/n, Gral. Fernández Oro

Bodega De Bernardi
Ubicada en la subida al cerro Piltriquitrón en la ciudad de El Bolsón, sus viñedos contrastan el hermoso paisaje haciendo un lugar único. Cel: 2945 468170
m.me/bodegadebernardi, Facebook, Dirección: Acceso al Cerro Piltriquitrón s/n.

Bodega Videla Dorna
Pequeña bodega familiar que se encuentra en una isla de Luis Beltrán en el valle medio. Facebook: Bodega Videla Dorna, bodegavideladorna.com.ar, Celular: 11 4971 0324 / +54 11 4740 2947, info@bodegavideladorna.com.ar, Instagram: @bodegavideladorna, Isla La Esmeralda, Luis Beltrán, R.N.

Bodega Trina
Establecimiento recientemente inaugurado. Se encuentra ubicada en Colonia Reig, en la comarca del valle del río Colorado. Instagram: @bodegatrina, bodegatrina@gmail.com, Cel.: 2931 411915, Dirección: Calle Benini s/n Colonia Reig, Río Colorado, Provincia de Río Negro.

Enoturismo en la Región Atlántica Rionegrina y Cava Submarina.
Producto de desarrollo incipiente, que cuenta con el aeropuerto de Viedma, dos viñedos de la Bodega Fincas Patagonica S.A. del valle inferior y la cava submarina de Las Grutas, única en Sudamérica. Contacto: Claudio Barbieri: 2920523957, e-mail: barracasbuceo@gmail.com

Publicado en Diario "Río Negro", 7 de junio del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/alto-valle-una-gran-escala-de-los-caminos-del-vino-rinegrinos-1844089/

domingo, 7 de marzo de 2021

Guía para descubrir la ruta del vino cordobés.

Guía para descubrir la ruta del vino cordobés.

Instrucciones para recorrer el polo vitivinícola menos conocido del país. Circuito de bodegas y restaurantes en tres regiones clásicas. 

¿Quién se ha tomado todo el vino? ¡Por algo se lo preguntaba tanto la Mona Giménez! Por las venas de los cordobeses corre tanto vino como Fernet, y desde mucho antes. La tradición vitivinícola de esta provincia comenzó en el siglo XVII, de la mano de los jesuitas, instalados en la zona de Jesús María. Allí sembraron sus vides e hicieron el vino que proveían a todos los misioneros de su orden, instalados en la Argentina.

La vitivinicultura cordobesa tuvo un nuevo impulso con la llegada, a fines del 1800, de los inmigrantes friulanos (de Friuli, Italia), fundadores de Colonia Caroya. Ellos trajeron una gran variedad de cepas e hicieron sus propios vinos, dando origen a decenas de bodegas familiares.

¿Por qué la industria no creció como en Mendoza o Salta? Porque esas provincias, por las características de sus suelos y el clima, tuvieron que salir a buscar qué cultivar. En cambio, Córdoba es una tierra muy productiva y otros cultivos más rentables tomaron la cabecera. Hoy muchos propietarios de bodegas de la provincia son productores agropecuarios que decidieron destinar algunas parcelas al cultivo de la uva y producir vino para despuntar el vicio. Como suele sucederle a todos los que entran en el rubro, lo que empieza como un hobby termina siendo una obsesión.

Muchos mendocinos expertos asesoraron a las bodegas cordobesas consiguiendo, en los últimos diez años, poner a los vinos de la provincia a la altura de los mejores del país.

El vino en Córdoba permite disfrutar de una experiencia única que combina paisajes serranos, bodegas y cavas para degustar excelentes varietales, todo esto en combinación con su historia. Hay 21 bodegas abiertas al público -a 12 de ellas se las puede visitar virtualmente en la página de Córdoba Turismo- y todas se encuentran entre 30 y 130 kilómetros de Córdoba capital. Las rutas son buenas y los paisajes únicos pero, atención, porque en esta provincia el nivel de alcohol permitido en sangre para circular es cero. La gobernación ofrece un recorrido de cinco días por las principales regiones vitivinícolas, alojamiento y transporte incluido. Estas son las principales zonas para conocer lo mejor que el vino cordobés tiene para ofrecer.

El vino en las Sierras Chicas.

En Colonia Caroya empezó todo. En la Estancia Jesús María, uno de los enclaves jesuíticos más antiguos de la Argentina, se exhiben las máquinas que se utilizaban en la época para moler las uvas y hacer el vino; y también hay registros escritos originales de todos los inmigrantes friulanos que llegaron a la zona. Ellos fundaron Colonia Caroya y la convirtieron en su nueva patria. De ellos es la receta del famoso salame que se ganó el sello de Identificación de Origen. Entre otras cepas, trajeron la uva Isabella –también llamada Frambua o Chinche- que al día de hoy sigue siendo un emblema de la vitivinicultura de la provincia.

Una de las primeras bodegas de la zona, fundada en 1929, fue Nanini y estuvo en manos de la familia homónima por cuatro generaciones. En 2015, la adquirió la familia Mizzau, hizo una importante inversión en tecnología y la re fundó con el nombre Terra Camiare (Camiare es como se llamaba a los comechingones de sur, pueblos originarios de la zona). Hoy es una de las bodegas más importantes de Córdoba, tanto por su infraestructura como por su enología, a cargo de Gaby Campana. Recientemente sus vinos recibieron excelentes puntajes en la prestigiosa guía Descorchados. Los elegidos fueron un semillón, un white blend y un malbec sin madera, criado en huevos de cemento, un procedimiento que es tendencia en la enología mundial. La bodega ofrecen visitas guiadas a sus viñedos y áreas de producción, con degustación final de sus vinos. Terra Camiare también tiene un muy buen restaurante, Los Socavones, donde las brasas son protagonistas.

También en Colonia Caroya, el bar 9 de Julio es uno de los rincones obligados. Allí se elabora el famoso salame con Identificación de Origen, con 60% de carne vacuna (una incorporación del nuevo mundo) y 40% de cerdo. Luego se deja madurar bajo tierra, en un sótano a 18º con 70% de humedad, durante 20 días. Todos los años en noviembre se festeja la Fiesta del Salame Típico, una tradición caroyense.

Las uvas de Traslasierra y San Javier.

Es una de las zonas turísticas más concurridas de la provincia por lo deslumbrante de su naturaleza y lo pintoresco de su pueblo.

Entre las bodegas de la zona, hay una que es un paraíso: Aráoz de Lamadrid. No es una metáfora: en sus cinco hectáreas de monte nativo tiene viñedos, jardines con flores silvestres y hierbas aromáticas, 30 estanques con flores acuáticas, un cactario con más de 400 especies y hasta un pavo real. Allí también está la posada, con cabañas individuales decoradas con artesanías y esculturas de artistas de la zona.

Su dueño, Goyo Aráoz de Lamadrid, lleva adelante personalmente las visitas guiadas y la pasión con que cuenta su proyecto de vida (y de vinos) es parte de la experiencia. Lo último es la degustación de vinos y fiambres de la zona, en una hermosa galería rodeada de viñedos y un enorme estanque con nenúfares y lotos.

La bodega también tiene su restaurante pero afuera de la finca, en La Población. Se trata de Peperina, hoy a cargo Alejandro “Nitu” Digiglio, un chef formado en El Bulli que, a principios de los 2000, agitó la escena gastronómica porteña con La vinería de Gualterio Bolívar.

Para alojarse se recomienda, a pocos kilómetros de San Javier, la estancia La Constancia. Data de 1897 y fue construida por María de la Plaza (sobrina de Victorino) porque las bondades del clima eran propicias para curar la tuberculosis de su esposo. Hoy sus dueños continúan con la misma filosofía y, además del hospedaje tradicional, ofrecen retiros de bienestar guiados por un auténtico monje shaolin –un salteño formado en la China- experto en medicina china, chi kung, y meditación.

Bodegas en Valle de Calamuchita.

Colinas ondulantes, pueblos con años de tradición (La Cumbrecita y Villa General Belgrano) y el imponente dique Los Molinos, convierten a esta zona en una de las más elegidas por el turismo. Es además una de las regiones vitivinícolas de la provincia donde mayores inversiones se han hecho en producción de uva y enología, por lo tanto es un destino obligado para los amantes del vino.

Hay tres bodegas para visitar: Río del Medio, Famiglia Furfaro y Vista Grande.

Río del Medio es la más pequeña, propiedad de una pareja que decidió dejar la vida empresaria e invertir en este proyecto familiar, que hoy tiene un Malbec y un Sauvignon Blanc premiados.

Vista Grande, la más moderna de todas, tanto por la construcción de la bodega y el diseño de sus etiquetas como por la experimentación con sus vinos. Tienen un naranjo interesante y un Sauvignon Blanc que es de lo mejor de la zona.

La bodega Famiglia Furfaro tiene una mayor escala de producción y una línea de vinos más extensa, también con excelentes ejemplares, como su Cabernet Franc. Sus visitas guiadas están conducidas por Hugo Furfaro, uno de los hermanos propietarios que vive en Torino, Italia, con grandes dotes de comediante. Vino y humor combinados, ¿acaso hay algo mejor?

viernes, 1 de enero de 2021

Río Negro tiene su Camino del vino, mirá como recorrerlo.

 

El recorrido turístico de los Caminos del Vino rionegrino nació con la idea de proponer visitas guiadas por los diferentes viñedos, ofrecer la posibilidad de degustar los más variados vinos, conocer las chacras de producción de frutales y después de algunos años de espera se echa a andar con más fuerza.

Hace unos días, se instaló el cartel fundacional (en el ingreso a Cipolletti) y la ministra de Turismo, Cultura y Deporte, Martha Vélez sostuvo que se colocarán 100 carteles sobre la ruta 22 hasta Río Colorado y con ella la posibilidad de hacer turismo en lugares privilegiados.

Se trata de una tradición productiva centenaria donde, la elaboración de distinguidos vinos es más que una tarea económica, tiene que ver con la cultura de la provincia. Es por eso que el circuito enoturístico se extiende desde la zona productiva del Alto Valle hasta la costa.

La zona del Alto Valle, por su clima, es ideal para la producción de vinos con características y personalidades únicas. Allí hay varias las bodegas que abren sus puertas para que los visitantes puedan acercarse al mundo de la bebida nacional.

A lo largo del recorrido es posible ver la gran variedad de establecimientos que integran la ruta, desde bodegas antiguas con larga tradición familiar, hasta bodegas más jóvenes que aplican a sus procesos de elaboración tecnología de vanguardia y otros conceptos como la biodinámica.

Si vamos desde Cipolletti hacia el norte por la ruta 151, a la altura de la estación de servicio de Campo Grande nos encontramos con la Bodega Emilce Notaro. Si continuamos por la ruta 22 hacia el este, nos adentramos en el Alto Valle y comienza a aparecer una seguidilla de bodegas.

En Cipolletti está Bodega La Falda, Miras (Fernández Oro), Gennari (Fernández Oro), Del Río Elorza (Fernández Oro), Favre (General Roca), Humberto Canale (General Roca), Agrestis (General Roca), Aniello y Bodega Chacra en Mainqué y Favretto (Villa Regina).

En Valle Medio los viñedos de Bodega Grupo Trafen, bajo la línea Enclave Sur produce vinos dignos de ser probados. Cerca de Viedma, en la localidad de San Javier, se encuentra Fincas Patagónicas Tapiz, que son quienes compraron la Bodega Lapeyrade, que produce el vino Wapisa que se añeja en una cava en el fondo del mar de Las Grutas.

Y estas son solo algunas de ellas. En todas, las visitas deben coordinarse con antelación. Las propuestas diseñadas para los visitantes son múltiples: van desde degustaciones y visitas guiadas hasta cursos de cata, almuerzos o cenas temáticas, caminatas por los viñedos y, en algunas se puede participar en actividades de la cosecha.

De lo publicado en Diario "Río Negro", 1º de enero del 2020.