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miércoles, 9 de febrero de 2022

 


Desarrollaron levaduras autóctonas de Patagonia para producir vinos.

En marzo empezará a funcionar una iniciativa a gran escala. Es parte de un acuerdo entre la Universidad Nacional del Comahue, el PROBIEN del Conicet y una empresa privada. Producirán levadura seca activa, que es un insumo que las bodegas importaban.


Adriana Caballero, la científica y profesora de la Universidad Nacional del Comahue que lidera el desarrollo de cepas de levaduras autóctonas de la Patagonia.

Tras 30 años de investigación, la Universidad Nacional del Comahue comenzará con la producción de levaduras para vinos a escala piloto industrial. Lo hará en colaboración con una empresa privada con instalaciones en Villa Regina. El producto resultante permitirá potenciar el característico sello aromático de los vinos de estas tierras. Las bodegas del Alto Valle podrán adquirirlo como insumo para la producción de vinos.

Las levaduras -en particular la especie Saccharomyces cerevisiae-son las responsables de transformar los azúcares de la uva en alcohol. La calidad final de un vino se evalúa a través de propiedades como el color, el cuerpo, el sabor y, fundamentalmente, el aroma. 

El aroma es determinante y en un vino joven, como la mayoría de los que se producen en la región de Patagonia Norte, está influenciado por el conjunto de individuos vivos de levaduras que conducen la vinificación. Son claves para la calidad del vino.

“En los últimos años, la vitivinicultura nacional ha recuperado el lugar de relevancia que históricamente tuvo dentro de las agroindustrias. En la región del Comahue, este renacer de la vitivinicultura se tradujo en una significativa reactivación de la actividad en las áreas productivas históricas, como el Alto Valle de Río Negro, y en el desarrollo de nuevas áreas, como el Departamento de Añelo, provincia del Neuquén”, señaló Adriana Caballero, actual vicerrectora de UNComa y cabeza del proyecto desde sus inicios. 

Algunas de las variedades, como Pinot noir y Merlot, han encontrado en la región las condiciones agroecológicas óptimas para expresar todo su potencial.

No obstante, “hay un mercado internacional que es cada vez más competitivo y con sobreoferta”, afirmó. “Hay una demanda de los consumidores por nuevos estilos de vinos de alta gama que imponen a los vitivinicultores regionales  nuevos desafíos y por eso se necesita de la innovación tecnológica constante”, dijo. También existe un mercado interno para abastecer. 

Las primeras observaciones de los investigadores se iniciaron en 1993 con la recolección de muestras en bodegas de la región. Algunas de ellas ya no están en funcionamiento. Tras tantos años de estudios, el equipo de investigadores y becarios de la Universidad Nacional del Comahue (UNComa) logró dar con dos tipos de cepas nativas de fermentos que comenzarán a producirse comercialmente en marzo y que le brindarán a los vinos propiedades diferenciales de la Patagonia Norte.

“Confieren un aroma y notas distintivas, que junto con el color son dos aspectos sensoriales fundamentales. En este caso imprimen y potencian aspectos aromáticos”, comentó a RÍO NEGRO Adriana Caballero. 

La experta de la universidad destacó el aporte de la generación de conocimiento para la mejora de la calidad de la producción vitivinícola regional.

Las investigaciones se iniciaron en la Facultad de Ciencias y Tecnologías de los Alimentos, con sede en Villa Regina, como parte de los estudios de ecología de levaduras en hábitats naturales y artificiales en la región. 

Con el tiempo se sumaron investigadores del Instituto de Investigación y Desarrollo en Ingeniería de Procesos, Biotecnología y Energías Alternativas (PROBIEN), que se encuentra en Neuquén y es coordinado en conjunto entre el Conicet y la universidad del Comahue. Por la envergadura del proyecto, se necesitaba hacer un acuerdo público-privado para llevar la producción a una mayor escala.

Con ese objetivo, la Universidad Nacional del Comahue logró un acuerdo de producción con la empresa productora de jugos “Pura Frutta”, ubicada desde el año pasado en las afueras de Regina. Se espera que la planta de producción esté operativa desde la segunda quincena de marzo con la generación de la “levadura seca activa”. 

El concepto de “seca” se refiere a la necesidad de deshidratar el producto para asegurar su conservación hasta por dos años sin que se pierdan propiedades. “La levadura líquida tiene una vida útil muy corta por lo cual es necesario secarla”, mencionó Martín Carro, socio gerente de Pura Frutta.

Las bodegas de la región van a poder comprar la “levadura seca activa” como insumo para su producción de vinos en reemplazo de las actuales que son importadas (principalmente desde Francia). Los fermentos cumplen una importancia crucial en la calidad integral de las vinificaciones. Se trata de un tipo de hongo microscópico -el más conocido tiene por nombre Saccharomyces cerevisiae-  que se encarga de descomponer los azúcares para producir el alcohol.

El equipo de trabajo de la universidad logró identificar 100 tipos diferentes de este organismos utilizados en la región. Dos de ellos, denominados F16 y F8, son autóctonas de los “terroir” de estas tierras, es decir, que se desarrollan exclusivamente bajo las condiciones de suelo, clima y biodiversidad del Alto Valle, en Patagonia Norte. 

Las levaduras vínicas de estas cepas serán engendradas en base a residuos de la extracción del jugo de manzana.Tradicionalmente, se ha usado la melaza de caña de azúcar. “En la región hay empresas de jugos cuyo descarte todavía es rico como insumo para otro tipo de producción. Así decidimos experimentar y hacer biomasa en base a bagazo de manzana”, dijo Caballero.

En 2015, la vicerrectora inició el acercamiento con la joven juguera Pura Frutta, a quienes les interesaba participar en iniciativas que tuvieran en cuenta la sustentabilidad. Fue así que comenzó el operativo para montar una planta piloto industrial que permitirá pasar desde un fermentador de laboratorio a un reactor con capacidad de 1000 litros, y la posibilidad de continuar escalando aún más.

Su puesta en marcha se espera para la segunda semana de marzo, y generaría entre tres y cinco toneladas de levaduras necesarias para cubrir la demanda bodeguera de la Norpatagonia. 

El cambio en marcha: Sustituir la importación

El vino, como el pan o la cerveza necesitan para su elaboración a escala comercial de la ayuda de las levaduras, que son pequeños organismos vivos. Bajo el nombre científico Saccharomyces cerevisiae, existen en una infinidad de cepas distintas y que habitan de forma natural –aunque sean invisibles– en viñedos, lagos, flora autóctona, entre otros lugares.

La totalidad de los vinos argentinos –incluidos los patagónicos– emplean levaduras importadas. De ahí, la importancia de la investigación y el desarrollo tecnológico de la Universidad Nacional del Comahue con el PROBIEN de Neuquén. Buscan producir a escala industrial de cepas de levaduras de la Patagonia para elaborar vinos tintos que se diferencien.

PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO.

https://www.rionegro.com.ar/ciencia/desarrollaron-levaduras-autoctonas-de-patagonia-para-producir-vinos-2146393/

sábado, 16 de junio de 2018

Crean levaduras con pulpa de manzana para elaborar vinos. Las desarrollaron en Regina, en la Facultad de Ciencias de la Alimentación (UNC). Se utilizan en la fermentación de los mostos y hoy se las importa. Apuntan a abastecer a las bodegas del país.

Crean levaduras con pulpa de manzana para elaborar vinos.
Las desarrollaron en Regina, en la Facultad de Ciencias de la Alimentación (UNC). Se utilizan en la fermentación de los mostos y hoy se las importa. Apuntan a abastecer a las bodegas del país.


Vinos de la zona con carácter propio. Ese es el objetivo que persigue la Universidad Nacional del Comahue con el desarrollo de una investigación en la que elaboran levaduras autóctonas con pulpa de manzana, necesarias para activar el proceso de fermentación.
Las levaduras podrían brindar una solución a los bodegueros de la región y el país al abaratar costos, ya que aquí no se producen y las compran en Europa.
Las levaduras exacerban los aromas y realzan los sabores característicos de cada varietal. De allí la importancia de realizarlas con pulpas de manzanas.
El equipo fermentador ya está en funciones en Regina y se adquirió con un subsidio del gobierno nacional. Se instaló en la sede de la Facultad de Ciencias de la Alimentación de la UNC, en tiempo récord.
La investigación comenzó hace casi dos décadas con un equipo conformado por distintos docentes, entre ellas Adriana Caballero. A partir de su designación como directora de la facultad, se volcó puntualmente al estudio de las levaduras para vinos tintos.
Conseguir el fermentador no fue sencillo. Si bien la UNC había presentado hace tres años su proyecto a Nación y había logrado la aprobación para recibir el subsidio, el cambio de gobierno hizo caer el financiamiento.
Pero luego llegaron las buenas noticias. Les comunicaron que unos pocos proyectos, entre ellos el presentado por la Facultad de Ciencias de la Alimentación, habían sido aprobados.
“Colocar levaduras en los mostos para elaborar vinos es una tendencia a nivel mundial” indicó Sebastián Bravo, becario del Conicet que trabaja en el proyecto.
Sin embargo, el principal problema es que en el país no se producen levaduras para vinos, y los bodegueros deben comprarla en Francia . “Argentina es el octavo país productor de vinos a nivel mundial, sin embargo no tiene ninguna empresa que produzca levaduras; y los dos componentes más importante para producir un vino es la uva y la levadura” explicó Bravo.
Remarcó que “actualmente en nuestro país se importan unas 200 toneladas de levadura seca activa para elaborar vinos, y los costos son muy altos”, al tiempo que señaló que “con la producción de levaduras autóctonas nuestro proyecto va a tener dos ventajas: primero, que los bodegueros no van a tener que pagar los costos de importación y la segunda ventaja es que las levaduras mejoran entre un 20 y 30 por ciento de la calidad del vino”.
“Las levaduras son micro organismos que están vivos y están acostumbradas a las condiciones climáticas de su país de origen. Hoy se utilizan levaduras importadas que son muy buenas, pero son muy buenas en Francia que es desde donde se importan. Cuando a las levaduras las anexas a los mostos argentinos están en otras condiciones ambientales y estos factores hacen que se estresen al momento de la fermentación” agregó Bravo.
Ante falta de capacidad de adaptación, los vinos tampoco logran su mayor expresión de calidad.
“Hicimos la prueba a partir de un mismo mosto que fue fraccionado y elaboramos el vino con distintas levaduras. Hicimos diez vinos distintos. En varias exposiciones hicimos degustaciones a ciegas, sin que la gente sepa qué tipo de levadura tenía cada vino, y las de Argentina son mucho mejores. Lo dijo la gente. Diferencias en cuanto al color, el sabor, el cuerpo” apuntó el investigador y becario del Conicet.
“Argentina no tiene ninguna empresa que produzca levaduras, y es el octavo país en el ranking mundial de productores de vinos”.
Sebastián Bravo, becario del Conicet, trabaja en el proyecto.
En cifras
20
Los gramos de levadura necesarios para producir unos 80 litros de vino con la fermentación.
$ 900
El valor por kilo de una levadura barata para elaborar vinos. Se deben sumar los costos de importación.

El valor de la manzana
Uno de los aspectos diferenciales que tiene el proyecto es que se usa la pulpa de manzana para desarrollar los micro organismos que conforman las levaduras.
“A nivel mundial se utiliza un solo alimento para producir la levadura, que es la melaza de caña de azúcar, lo que hace que esté muy demandada. Se utiliza para todo tipo de levaduras, la de pan, de vino, incluso para el alcohol” indicó Sebastián Bravo, becario del Conicet que lleva a cabo el proyecto en Villa Regina.
“Como a la melaza hay que traerla desde el norte, es estacional tiene alta demanda y existen problemas con el abastecimiento, lo que propusimos es alimentar estas levaduras con pulpa de manzana. Hace un año lo estudiamos y vimos que la pulpa tenía mejores condiciones nutricionales que la melaza. Las levaduras crecen mejor. Además, las manzanas las tenemos aquí, disponibles todo el año, por que no solo se utilizaría la que se cosecha en temporada, sino que se puede utilizar la que está almacenada en frigoríficos” concluyó Bravo.
Seba Bravo, de la Facultad de Regina y con beca Conicet
Con el proyecto de elaboración de levaduras autóctonas para la elaboración de vinos, Sebastián Bravo fue uno de los seleccionados en la última edición de la Fiesta Provincial de la Vendimia para representar este festejo que caracteriza a Villa Regina.
Bravo, un joven reginense que estudio en la Facultad de Ciencias de la Alimentación de esta ciudad, trabajó junto a la doctora Adriana Caballero, y fue una de las evaluadoras de sus tesis para lograr la licenciatura.
Posteriormente ingresó al Conicet con el proyecto de elaboración de levaduras nacionales que busca abastecer a los bodegueros regionales en un corto plazo, y a futuro al resto de las bodegas del país.
“Estoy en mi tercer año de beca, y veníamos luchando para conseguir la instalación del fermentador. Lo ganamos en el gobierno anterior de Cristina Fernández, habíamos sido seleccionados junto a otros 39 proyectos, pero con el cambio de gobierno dieron de baja el proyecto. Seis meses después nos llamaron para decir que habían seleccionado algunos pocos, por la trascendencia que tenían a nivel nacional. Con eso logramos obtener el subsidio a fines del año pasado”.
En febrero de este año se hizo la gestión de compra del equipo en los Estados Unidos, y si bien poco tiempo después ya se contaba con todos los elementos en la sede de la facultad de Ciencias de la Alimentación, se tuvo que esperar la llegada de un técnico especialista para el montaje y calibración de los equipos.
“Se logró instalar en dos meses y medio. Fe muy rápido, teniendo en cuenta que equipos similares pueden demorarse meses en ser instalados. El nuestro ya está en funcionamiento y produciendo” agregó
Las levaduras son microorganismos vivos que durante la fermentación exacerban los aromas y sabores de los vinos varietales.
Costos y volumen de producción
Las levaduras que se importan para la elaboración de vinos tienen un alto costo para los bodegueros, ya que sus valores oscilan entre los 900 pesos y los 3.000 pesos por kilo, dependiendo de la calidad de las mismas, a lo que se suman los costos por la importación del producto desde Francia.
Si bien la Universidad Nacional del Comahue aún no determinó los valores finales de las levaduras que produzcan en la facultad de Regina, sus estimaciones apuntan a que por kilo se tendrá un costo menor al precio más bajo del mercado.
“Una levadura barata cuesta 900 pesos por kilo y no es tan buena; mientras que la de mejor calidad oscila en los 3.000 pesos por kilo. Nosotros vamos a hacer una levadura de muy buena calidad, que está bien adecuada al ambiente en el que se va a utilizar. El valor que tendrá será bajo, es decir que será muy accesible para los bodegueros”, indicó Sebastián Bravo.
Explicó que con el fermentador se producirán unos 250 gramos por día.
Si bien dijo que “es un volumen chico pero importante, lo destacado de este primera producción es que comience a crecer bien la levadura. Después se prevé sumar otros equipos que permitirán incrementar el volumen”.
Enfatizó que al contar con la tecnología en la zona, a diario se podrá producir levadura y almacenarla, para luego abastecer a las bodegas regionales.

De hecho, ya con la fase experimental de elaboración de levaduras autóctonas, algunas bodegas de la categoría artesanal, con un volumen de producción de hasta 5.000 litros de vino anuales, ya las utilizaron y lograron medallas de oro por la calidad, explicó Bravo.
Publicado en Diario "Río Negro", sábado 16 de junio de 2018.-