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jueves, 3 de julio de 2025

Bodega WAPISA. Localidad de San Javier, Río Negro.

 


Bodega WAPISA.

La Bodega Wapisa se ubica a unos 30 km de Viedma en la localidad de San Javier y pertenece al grupo de Bodegas Tapiz, antes manejada por el grupo americano Kendall-Jackson y  actualmente conducida por la familia Ortiz.

El nombre Wapisa deriva de la lengua Yamana de los aborígenes de Tierra del Fuego y hace referencia a las ballenas que deambulan por nuestras costas.

Esta Bodega Patagónica cuenta con viñedos propios adyacentes a la Bodega con las variedades Sauvignon Blanc, Merlot, Malbec y Cabernet Sauvignon, además utiliza uvas de otros viñedos implantados en la región con un total de 60 hectáreas en producción de las 120 disponibles.

Las instalaciones se encuentran donde anteriormente existía la Bodega Lapeyrade, la cual fue demolida para instalar en el predio una Bodega totalmente nueva. En la actualidad poseen una capacidad de elaboración de 300.000 litros en tanques pequeños y medianos de acero inoxidable, piletas de mampostería y variada tonelería de roble.

Durante la visita coordinada por la agencia "Viedma Experiencias" (acá) pudimos probar algunos vinos desde tanques en proceso de elaboración, como un sauvignon blanc, un pinot noir y un malbec; luego desde barricas un pinot noir, un cabernet y un merlot que la Bodega actualmente no fracciona como varietal.

Finalmente se realizó una degustación de los vinos actuales de la cartera de productos de la bodega a Bodega, que fueron un Sauvignon Blanc 2023, Pinot Noir 2023, Malbec 2023 y Cabernet Sauvignon 2023.


Foto de la Web de la Bodega.

Agradezco el profesionalismo y la calidez de Marcela y Gabriel (de Viedma Experiencias) y a continuación dejo algunas notas de cata de los vinos que pasaron por el Blog:

 Wapisa Pinot Noir 2023

miércoles, 9 de octubre de 2024

Mujeres al frente de bodegas de Río Negro y Neuquén: las líderes de los vinos de exportación.

Mujeres al frente de bodegas de Río Negro y Neuquén: las líderes de los vinos de exportación.

María Cruz, Ana y Patricia son directoras o CEO de empresas del rubro con llegada internacional. Una industria de muchas, pero con pocas en los puestos de mando.

María Cruz De Angelis, Ana Viola y Patricia Ortiz, directoras de bodegas en la región.

Mujeres, madres, profesionales, empresarias. Viajantes, multifacéticas y hacedoras de exquisitos vinos codiciados en el extranjero.  

Ellas son dueñas de viñedos en hectáreas productivas de Río Negro y Neuquén, pero también de importantes cadenas de industrialización y valor. Lo que las hace distintivas es que las tres son líderes de grandes equipos de trabajo, jefas y máxima autoridad en sus bodegas -empresas- familiares.  

En un rubro donde predomina la presencia masculina en los puestos de mando, María Cruz De Angelis de Bodega Aniello, Ana Viola de Malma y Patricia Ortiz de Wapisa; sobresalen. Son poseedoras y herederas de historias familiares de antaño y también referentes del rubro en asociaciones nacionales.  

María Cruz tiene 47 años, nació en Buenos Aires y es ingeniera agrónoma. Mamá de Isidro, es la CEO de Bodega Aniello, ubicada en la localidad de Mainqué, Río Negro. Viaja todos los meses desde Buenos Aires al Valle y se encarga de las exportaciones, el area comercial, atención de someliers internaciones, el enoturismo, las finanzas, la producción y la liquidación de sueldos. 

En 2005 se fue a trabajar a una empresa irlandesa y a los dos años volvió al país para liderar un proyecto de seguimiento satelital de pasturas. En 2015 tomó el puesto de gerente comercial de la bodega familiar hasta 2017 cuando asumió el cargo de directora general de la bodega que hoy exporta a Estados Unidos, Francia, Brasil, Rusia, Inglaterra, Australia, Malta y Perú.

“Aniello es un emprendimiento familiar que busca resaltar nuestros orígenes italianos de tradición vitivinícola en Sorrento», contó. Las sirenas, los viñedos, el agua y por supuesto el vino, unen un legado familiar de más 100 años. 

Ana Viola tiene 46 años y es de Cipolletti, mamá de dos hijos. Es CEO de la bodega Malma de San Patricio del Chañar y presidenta de la Cámara de Bodegas de la Patagonia. De profesión médica, optó por la vida rural. 

Su padre empezó con el diseño y ejecución del polo vitivinícola de esa localidad y cuando se recibió la bodega estaba produciendo sus primeros vinos. “Junto con mi hermano Julio y mi marido Pedro, empezamos a armar la parte comercial en Buenos Aires tanto para mercado interno como para exportaciones”, contó.

Poco a poco se apasionó y el proyecto la cautivó. Cursó una maestría en Gestión de Empresas Agroalimentarias y ahora mismo estudia Agronomía en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo).  

“Mi familia me honró con la responsabilidad y el privilegio de ser la CEO de la bodega”, contó. Fue en 2019, luego de haber sido parte de las áreas comercial y de marketing desde Buenos Aires, mientras cursaba medicina. Desde 2021 retornó al valle.  

Para Ana, uno de los desafíos principales es revalorizar el rol del productor local. “Que nuestro lugar de origen no sea usurpado por empresas que quieren usarlo como una marca, es una meta que me desvela”, dijo y agregó: “Quiero que solo los verdaderos productores de Patagonia podamos usar su nombre en las etiquetas”. 

Malma comenzó a producir vinos en 2004 y exportan a Estados Unidos, Reino Unido y Brasil y otros países de América, Europa Continental y Asia. Hoy el enoturismo es su fuerte e invita a vivir una experiencia única. 

Patricia Ortiz tiene 65 años y nació en Buenos Aires. Tiene cinco hijos y vive sus días repartida entre Mendoza, Río Negro y Capital Federal.

De profesión médica, hace 21 años dirige el proyecto familiar de bodegas «Fincas Patagónicas”. Es presidenta y CEO de la empresa, directora de la bodega Wapisa de San Javier, Río Negro; una de las ocho que posee con su familia.  

Patricia fue presidenta de “Bodegas Argentina”, la Cámara Nacional de la Industria Vitivinícola por dos períodos y desarrolló el programa de consumo responsable, Widening Moderation. Es que desde la medicina se especializó en adicciones en Estados Unidos y también estudió Psicología Social. 

Ella se embarcó en el mundo de las fincas y los vinos en 2003 junto a su esposo, lo que significó el inicio de una “aventura”.

“Hoy contamos con siete fincas en Mendoza y una en Río Negro, en el sur de Viedma, en San Javier”, contó y ella misma se hizo cargo de la operación. Formaron un equipo y ya son 170 personas quienes llevan adelante los proyectos. 

El rol de las mujeres en la producción y la industria


Patricia Ortiz dijo que en bodegas argentinas, la estadística muestra que en la industria vitivinícola “hay más mujeres con más formación que hombres, pero los puestos jerárquicos en general no están ocupados por ellas”, planteó.

“Hay una presencia importante de mujeres hoy a nivel agroindustrial, no siempre ocupando los puestos más altos”. Patricia Ortiz, bodega Wapisa en San Javier, Río Negro.

“Yo no creo en el techo de cristal”, opinó la dueña de la bodega Wapisa. “A veces veo es que para una mujer es más difícil llegar por los compromisos familiares que asume», dijo, como el cuidado de los hijos, los padres y la casa.  

Para María Cruz De Angelis, las ciencias agrarias es un ámbito de predominancia masculina en el que se han abierto puertas. “Hoy las mujeres tomamos roles de liderazgo y ocupamos puestos de toma de decisiones, pero no dejamos de ser una minoría que muchas veces se sigue viendo como el género débil”, postuló. 

“Muchas veces pareciera que la maternidad y la mujer como profesional no son compatibles, y creo que todavía hay mucho para limpiar de estas creencias”. María Cruz de Angelis, bodega Aniello en Mainqué, Río Negro.

Para Ana Viola, en una empresa tipo corporación sucede que la familia tiene que elegir quién dedica más tiempo a los niños y quién a asegurar ingresos. En estos casos, “hay una decisión en favor de la carrera del hombre”, dijo, basada en la cuestión biológica que tiene que ver con la maternidad. “Seguramente en el futuro irá equiparándose, y la tecnología es una gran aliada en ese sentido”, aseguró.   

“Hay cambios que se van instalando con mujeres en puestos importantes. No es algo exclusivo de la producción es un fenómeno más general, en Argentina y países occidentales”. Ana Viola, bodega Malma, San Patricio del Chañar, Neuquén.

María Cruz de Angelis, bodega Aniello en Mainqué, Río Negro.




Ana Viola, directora de la bodega Malma.

Patricia Ortiz, directora de bodega Wapisa.

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Publicado en Diario Río Negro.

Imágenes: Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/sociedad/mujeres-al-frente-de-bodegas-de-rio-negro-y-neuquen-las-lideres-de-los-vinos-de-exportacion-3823927/ 

POR FLORENCIA BARK.


miércoles, 7 de agosto de 2024

Los Caminos del Vino de Río Negro y 5 grandes bodegas para vivir una experiencia diferente.

Los Caminos del Vino de Río Negro y 5 grandes bodegas para vivir una experiencia diferente.

El recorrido turístico por las bodegas rionegrinas nació con la idea de proponer visitas guiadas por los diferentes viñedos, ofrecer la posibilidad de degustar los más variados vinos y conocer las chacras.

General Roca, la Bodega Humberto Canale es un referente en la región.

En las bodegas de Río Negro las plantas perdieron sus hojas y se toman su siesta de invierno. Entre álamos desabrigados ofrecen la oportunidad de degustar vinos excepcionales y de vivir experiencias únicas en entornos naturales y culturales inigualables. Los Caminos del Vino te llevarán hacia una serie de propuestas que fusionan la increíble naturaleza del territorio y distintas actividades que ponen en foco las bebidas elaboradas en los establecimientos.

Inmersa en el corazón productivo de General Roca, la Bodega Humberto Canale es un referente en la región. Ofrece una experiencia única que combina visitas y degustaciones de vinos los miércoles y jueves.

Además, su propuesta gastronómica es variada: los viernes, los visitantes pueden disfrutar de empanadas maridadas con vinos locales; los sábados, deleitarse con pastas, y los domingos, saborear un increíble menú patagónico que incluye carnes asadas. Para todas las actividades es necesario realizar una reserva previa a través de su sitio web: humberto-canale.meitre.com.


A escasos kilómetros de Viedma, la Bodega Wapisa ofrece una inmersión completa en el mundo del vino. Esta experiencia permite conocer en profundidad la elaboración del vino y sentir el terroir del Valle Inferior rionegrino.

La visita incluye un paseo por la finca «Los Acantilados», un recorrido por los viñedos y una degustación de productos propios, acompañada por una tabla de quesos o comida japonesa. Para consultas y reservas, los interesados pueden comunicarse al 2920 30-9386 o al correo turismowapisa@gmail.com.

Bodega y Viñedos San Sebastián, un establecimiento boutique familiar en Cervantes, en plena Estepa Rionegrina, invita a conocer su historia y sus vinos a través de visitas y catas.

Los visitantes pueden degustar un vino joven, cuatro de reserva y un espumante, complementados con un tapeo de delicatessen y la posibilidad de probar cuatro vinos adicionales. Las reservas pueden hacerse llamando al 2984 406555.

En la localidad de Cervantes, del Alto Valle, la Antigua Bodega Patagónica abre sus puertas los sábados y domingos para recorridos por sus instalaciones, donde se elaboran y se degustan distintos varietales. Las visitas requieren reserva anticipada, la cual puede gestionarse a través de su Instagram @antiguabodegapatagonica o por WhatsApp al 2984 164895.


Tanques de acero de 55 hl integran el equipamiento para elaboración que hoy tiene la Antigua Bodega Patagónica.

A orillas del río Colorado, en la ciudad homónima, Trina presenta una propuesta enológica diversa. Los viernes al atardecer, ofrece una degustación de malbec en tres etapas distintas de su elaboración, acompañada de un recorrido por la bodega con una narración histórica de sus orígenes.



Paula y Ezequiel Naumiec en el deck de una de las suites de la bodega Trina, en Río Colorado. Con copa en mano, el atardecer en esta naturaleza es una experiencia enriquecedora.

Durante toda la semana, excepto los sábados, se puede disfrutar de almuerzo, merienda y cena, destacándose la cena de pasos nocturna, donde se maridan los vinos producidos allí con cada uno de los platos servidos. Para más información, contactar al 2931 411915.

Publicado en Diario Río Negro.

Imágenes: Diario Río Negro.

https://www.rionegro.com.ar/voy-turismo/los-caminos-del-vino-de-rio-negro-y-5-grandes-opciones-para-disfrutar-en-la-costa-los-valles-o-la-estepa-3731850/


domingo, 5 de noviembre de 2023

Bodega Moschini: un paseo por una bodega familiar de un pueblo de Patagonia.


Bodega Moschini: un paseo por una bodega familiar de un pueblo de Patagonia.

Bodega y Viñedos Moschini, es una bodega ubicada en la ciudad de I
ngeniero Huergo en la provincia de Río Negro.
Fotos: Alejandro Carnevale.

Los álamos se mueven con el viento y las hojas hacen el sonido, como de un palo de agua. Está nublado y en la bodega la tranquilidad es la reina, aunque son días de vigilia en las chacras de la región. Las amenazas de heladas tardías proponen quedarse hasta diciembre. En Moschini, toda la familia está al borde del viñedo, atentos para defender las plantas que les darán el vino, que hace 23 años hacen crecer.


Es una de las bodegas que integran los Caminos del Vino rionegrinos y ofrece visitas guiadas y eventos en los que cuentan a los turistas su historia y su trabajo. Están en la zona rural de Ingeniero Huergo, a 30 km al este de General Roca y 90 km al este de Neuquén capital y al entrar al pueblo, los carteles azules te irán guiando hasta la entrada.

Al llegar, Ángel Moschini, arregla unas bombas de agua y Teresa Precoma, en la casa, cuida a su nieta de tres meses. Las dos saludan desde la ventana que separa la tibieza del hogar de un día frío de primavera.

Esa mujer de sonrisa clara fue la primera que, hace unos años, invitó a personas a probar los dulces que hace con las frutas que cosecha, agasajarlos con un buen menú y claro, servirles un buen vino.

Mauro, su hijo, está hoy a cargo de las visitas guiadas. Da la bienvenida en este día de nubes espesas, e invita a una caminata entre las hileras de vides. Cuenta que los vinos están elaborados con uvas de una parcela compuesta por 6 hectáreas de Malbec, Merlot, Sauvignon Blanc y Cabernet Franc.

Muestra unas pequeñas plantas que crecen sobre el bordo de tierra y relata que “cuentan con la certificación del INTA, lo que garantiza que el 100% de la uva usada para cada varietal corresponde exactamente a la misma cepa”, luego avanza hasta el fondo del camino.

“Siempre traigo a las personas que nos vienen a visitar hasta acá. Es el lugar exacto en el que se ve la impronta del valle bajo riego”, afirma Mauro mientras cruza una acequia y sube un montículo de tierra. Enfrente se ven las bardas de tierra roja y amarilla, sin vegetación, y a sus pies la estepa en su esplendor. Atrás, allá donde está la casa, la bodega, las plantas de frutales, todo es verde.
Cuando llega al edificio, muestra los barriles de aluminio, y la nueva construcción que están haciendo. Adentro, la enóloga Bárbara Vilches con tres o cuatro personas embotellan un vino rosado y saluda. Desde este año, se incorporó a la bodega y trabaja con la supervisión de la enóloga Eugenia Herrera.

Desde el kilómetro 1120.


La familia Moschini, como muchas de la región, llegaron a Patagonia en los primeros años del siglo XX. Los abuelos de Ángel, dejaron Macerata, Italia, y en 1925 bajaron de un tren en este lugar en el que no había una estación. Era la parada del Kilómetro 1120 del Ferrocarril del Sud, donde había un pequeño pueblo, al que le decían “el pueblo del 20”, o “Kilómetro 1120”, nombre que hoy lleva uno de sus vinos.

Ángel desde chico se dedicó a la agricultura. En 1981, se casó con Teresa. Primero desarrollaron el cultivo de peras y manzanas. En el 2000 se plantaron las 6 hectáreas de viñedos gracias al ingeniero Alcides Llorente, que le dijo a Ángel que lo que había que poner eran viñedos. Las primeras cosechas se vendieron a las bodegas de San Patricio del Chañar y en el 2009, empezaron a armar “muy de a poco y a pulmón”, la bodega.

Fue bodega artesanal, y hace dos años años, el crecimiento en el volumen los hizo pasar a la categoría de bodega en el Instituto Nacional de Vitivinicultura. Por estos días, hablaban con un exportador para intentar su primera experiencia en el mercado externo.


Visitas guiadas.


Las visitas a las bodegas rionegrinas tienen su sello propio. No se trata de paseos por establecimientos lujosos, sino, con una experiencia que se vive en las chacras. A partir de septiembre comienza la temporada más fuerte de turismo y llegan hasta abril, más o menos.

“Viene gente de paso que va a la cordillera, enófilos que buscan completar el mapa del vino y gente de la zona que cuando recibe a amigos o familiares, coordina una visita y viene a pasar el día”, dice Mauro.

Una vez al año y a mediados de abril, se realiza la Fiesta del Vino Patero. Los visitantes tienen la experiencia de cosechar las uvas con sus propias manos y luego desgranar los racimos.

“Los recibimos con desayuno, dulces caseros, después los participantes pisan las uvas, para experimentar cómo se hacía el vino en otras épocas, la jornada continua con un almuerzo y termina con un espectáculo”, concluye Teresa.


¿Cómo disfrutar una visita en Moschini?


Visita guiada por los viñedos, plantación de frutales y bodega. Duración: entre 1 y 2 horas. Degustaciones: preparan opciones vegana o vegetariana.

Almuerzos hasta 8 personas. Por grupos más grandes, consultar: Entrada, plato principal, pastas caseras: gnocchi o spaghetti, con pesto, filetto o bolognesa, postre, café o te. más 1 botella de vino cada 2 personas. más visita guiada. Si vienen 4 o más personas, tienen un 10% de descuento.

Hay que coordinar con 2 días de anticipación a través de e-mail: chacramoschini@gmail.o al 2984378910. Si querés comprar vinos de lunes a sábados de 9 a 11 y de 15 a 19 .


Caminos del Vino de Río Negro.


Los Caminos del Vino de Río Negro, es uno de los principales atractivos de la región en el que convergen bodegas que se extienden desde la Cordillera, pasando por los Valles y terminando en la Región Mar e invitan a adentrarse en el mundo de la vitivinicultura provincial y sentir un sinfín de sabores, texturas, aromas y colores.

ANTIGÜA BODEGA PATAGONICA “Bodega Familiar desde 2010. Origen, Legado y Compromiso”. Cervantes. @antiguabodegapatagonica

AONIKENK. “Viñedos urbanos en una joven bodega familiar”. General Fernández Oro @bodegaaonikenk

MOSCHINI. Ingeniero Huergo. @bodegamoschini

DE BERNARDI. “ Una pintoresca bodega de alta gama en la base del cerro Piltriquitrón”. El Bolsón. @bodegadebernardi

FAVRETTO. “Una familia pionera de vinos de excelencia”. Villa Regina. @bodegafavretto

HUMBRETO CANALE. “Historia y tradición inmersos en centenarios viñedos”. General Roca. @bodegahcanale

MIRAS. “Producción agroecológica y biodinámica”. Mainqué. @bodegamiras.

TRINA. “Modernidad y vanguardia a la vera del río Colorado”. Río Colorado @bodegatrina

VIDELA DORNA. “Calidez y atención personalizada en medio del oasis valletano”. Luis Beltrán. @bodegavideladorna.

VIÑAS DEL LAGO PELLEGRINI. “Pequeña bodega de producción artesanal con grandes experiencias”. Cinco Saltos @vinedosdellagopellegrini.

VIÑEDOS SAN SEBASTIÁN. “Vino de carácter único por la extrema aridez de su suelo estepario”. Cervantes. @vsspatagonia

WAPISA. “Joven bodega familiar del Valle Inferior del río Negro con basta tradición vitivinícola”. Viedma. e-mail: wapisaturismo@gmail.com.

Por Laura Vincenty.

*** Publicado en el suplemento Voy turismo en la Patagonia del Diario "Río Negro", Edición papel Nro.27053, domingo 5 de noviembre del 2023.

https://www.rionegro.com.ar/voy-turismo/bodega-moschini-un-paseo-por-una-bodega-familiar-de-un-pueblo-de-patagonia-3239380/

miércoles, 9 de junio de 2021

Vinos bajo el mar: la bodega argentina que sumergió sus botellas en cavas submarinas. En la costa de Río Negro, Wapisa hundió botellas de vino en el mar. Nuevos sabores y un atractivo para el buceo.

 

Inspirados en la cercanía del mar y en las historias de botellas encontradas en buques hundidos, Fincas Patagónicas decidió aventurarse y probar. Por segunda vez, hundió botellas de vino frente a las costas de Las Grutas, en Río Negro, con el objetivo de experimentar a partir de los efectos de las mareas y la temperatura del agua de mar en la bebida.

Fincas Patagónicas tiene tres bodegas. Una de ellas es Wapisa, en la localidad rionegrina de San Javier. Las otras están en Mendoza, puntualmente en Luján de Cuyo (Zolo) y en el Valle de Uco (Tapiz).

Y si bien la actividad turística con visitas a bodegas y viñedos está concentrada en la provincia de Cuyo, Wapisa se vincula a la actividad a través de esta exótica experiencia que tiene antecedentes en otras bodegas (y mares) del mundo.

Trabajo conjunto.

Es que este proyecto se concreta a partir del trabajo conjunto con la comunidad de buceo y las agencias de turismo locales, que son los encargados de hundirlas, custodiarlas y retirarlas.

 

“Sin su apoyo, esta experiencia no sería posible”, explican en la bodega y aclaran que en la zona del golfo San Matías se practica buceo y estas cavas sumergidas son un atractivo más para quienes practican este deporte. Es maríalgo único y que se espera que crezca en un futuro.

La primera vez que se animaron a hundir botellas, se decidieron por el malbec y lo hicieron en septiembre. Esta vez, eligieron vinos cabernet sauvignon y apostaron por una fecha más temprana: se adelantaron y lo hicieron en mayo.

Las primeras degustaciones entre el equipo técnico fueron un éxito.

"Después de 8 meses bajo el mar el vino expresaba una mayor complejidad en aromas y sabor, con una notable expresión frutal en comparación con los vinos testigos que envejecimos en nuestra cava. Nos encontramos con un vino delicioso y maduro, con un final mucho más largo", describieron como parte del resultado.

Viaje al fondo del mar.

Todo está en etapa experimental pero la idea es que la gente pueda degustar estos vinos imaginando ese viaje al fondo del mar. Incluso las botellas traen adheridos pequeños crustáceos que recuerdan su origen.

La bodega rionegrina tiene una capacidad de 300.000 litros en tanques de acero inoxidable y cuenta con 150 barricas de roble, 80% francesas y 20% americanas.

“La ciencia popular afirma que tres años de envejecimiento en una bodega son equivalentes a un año bajo el agua. Decidimos que esto era algo que queríamos probar, así que en 2019 lanzamos un proyecto de investigación frente a las costas de la provincia de Río Negro”, explican desde la bodega.

Junto con la Universidad Comahue de Patagonia, se analizaron los efectos de la temperatura, la luz, la presión y los movimientos del mar a diferentes profundidades y su impacto en el envejecimiento y la evolución del vino.

“El primer paso fue asegurarse de que no se produjera contaminación cruzada. Trabajamos con la agencia ambiental local para asegurarnos de que éramos respetuosos con el ecosistema submarino y protegimos el vino mediante el uso de jaulas de acero inoxidable y cierres de cera especiales para los corchos”, señalan.

De lo publicado en Diario "Clarín" Viajes, 9 de junio del 2021.

https://www.clarin.com/viajes/vinos-mar-bodega-

martes, 3 de marzo de 2020

Las Grutas estrena cava submarina, de la mano de bodegas Tapiz y Cota Cero Buceo.

Las Grutas estrena cava submarina, de la mano de bodegas Tapiz y Cota Cero Buceo.

Las primeras botellas se descorcharán el 24 de marzo, en la Fiesta del Golfo. Increíble. Otro atractivo suma el balneario rionegrino.

Cuenta la leyenda que, en el corazón de algunos barcos hundidos, se encontraron botellas. Cubiertas de la vida que crece bajo el agua, pero con su contenido intacto. Eso impactó a los que se animaron a abrirlas. Porque, al beber, su paladar no se crispó con la acidez esperada. Contra todos los pronósticos, el vino mostró su mejor versión. Y, desde entonces, algunos dicen que el fondo del océano es la mejor de las bodegas.
“No sé si esos cuentos serán ciertos pero hay experiencias en el mundo que lo confirman. En Croacia existen este tipo de bodegas submarinas y en España también, tanto en Tenerife como en el Mediterráneo. Nosotros no quisimos ser menos. Y ahora, en Las Grutas, iniciamos una. Y el 24 de marzo, para la Fiesta Nacional del Golfo, descorcharemos las primeras botellas del Malbec que desde el último septiembre se están añejando en el fondo del mar del Golfo San Matías”, contó Fabián Valenzuela a Yo Como.
Fabián es enólogo de las bodegas Tapiz, que tienen su sede en Mendoza, pero, desde hace unos años, también establecieron dos bodegas en Viedma. Las uvas con las que fabrican su producción rionegrina nacen y crecen en las 60 hectáreas de viñedos que tienen en San Javier. Justamente, los vinos que se degustarán tras la inmersión   fueron creados con el producto de su quinta cosecha en la región.
“Son cosecha 2018. Por eso, si esos vinos hubieran estado en una bodega en tierra, recién a fines de este año o en 2021 estarían listos para beber. Pero en el fondo del mar el añejamiento se acelera. Dicen que tres años de estacionamiento en tierra equivalen a uno en el océano. Por eso, tendremos el placer de descorcharlos tras seis meses de espera en nuestra bodega submarina”, se entusiasmó el experto.
Sin embargo, más allá de acelerar  los procesos, el mar tiene otras ventajas. “La presión, la luminosidad que existe en el lecho marino, el movimiento permanente…todo eso hace que los vinos muestren su mayor potencial. Que sus aromas sean más intensos, y su sabor más delicado”, detalló Fabián.
Pero… ¿cómo llegaron esas botellas al mar de Las Grutas? La bodega realizó una alianza estratégica con la empresa de buceo Cota Cero, y, en conjunto, diseñaron la forma de llevarlas.
“Para transportarlas y que quedaran estacionadas en el fondo se construyeron unos canastos de acero inoxidable. Además, los envases de estos vinos fueron especialmente diseñados. No tienen etiqueta papel, están pirograbadas (grabadas en el vidrio) y sus corchos, naturales y de alcornoque, están lacrados y sellados con una silicona especial. Todo eso garantiza que no haya afectación al medio ambiente marino. Porque toda la iniciativa contó con el respaldo de un estudio de impacto ambiental”, explicó Claudio Barbieri, de Cota Cero.
La magia de la propuesta, sin embargo, no está sólo en el sabor. Es que el mar convierte las botellas en piezas de arte. Y cada una de ellas tendrá diseños únicos, nacidos del contacto con esa naturaleza.
“Ocurre que- describió Claudio- lo que permanece en el mar comienza a llenarse de vida, se coloniza. Y las algas, los microorganismos, todo lo que late en el fondo recreará la imagen de esas botellas. Que serán otras, llenas de encanto submarino, al llegar a tierra”.
Por el momento, se añejan 300 unidades. Todas de malbec, bajo la marca “Wapisa” (significa ballena en idioma yamana, que era el que manejaban los aborígenes de Tierra del Fuego). De hecho, la etiqueta tiene el dibujo de una cola emergiendo del agua, como las de los cetáceos que, de julio a septiembre, suelen visitar el Golfo para reproducirse.
“Ahora, lo único que falta es contar los días para que se inicie el tan ansiado descorche”, resumió el enólogo. “Todos queremos probar y brindar con esos vinos. Por eso convocamos a la gente a sumarse a nuestra propuesta”, invitó.
Publicado en Diario "Río Negro", 27 de febrero de 2020.