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martes, 6 de septiembre de 2022

La Feria internacional del vermut y el aperitivo tendrá una participación rionegrina.

 


El 17 y 18 de septiembre de 2022 en el Teatro Nacional de Cataluña, Barcelona, España se llevará a cabo la Feria Internacional del Vermut y el aperitivo. La misma se celebra cada año en la ciudad mencionada. Ya cuenta con 6 ediciones y la séptima, en particular, contará con la mayor participación de marcas extranjeras hasta la fecha.

Vermuts de todo el mundo, nacionales e internacionales, se darán cita en Barcelona en una fiesta que rinde homenaje a esta bebida ancestral aunque muy presente a la hora del aperitivo entre amigos y familia.

Único Vermouth ganó la medalla de oro en la 26° edición del certamen internacional Catador World Wine Awards, en Chile 2021.
Lo maravilloso de esta edición, la ‘Barcelona Vadevermut’, será la participación del movimiento ‘vermutero’ que se está viviendo en América Latina con la presencia confirmada de varias marcas argentinas, entre ellas Único Vermut (@unicovermouth) de la provincia de Río Negro.

En el 2018 los hermanos Carlo y Marco Puricelli y Juan Díaz, socio, iniciaron una nueva búsqueda en el universo alimentario. Con las exigencias de calidad, experiencia, disfrute y la incorporación siempre de ingredientes locales crearon Único Vermouth. La jarilla, tan patagónica, integra la base aromática del elixir. También hay cardo y caléndula entre otras riquezas silvestres.

En el 2021 Único Vermouth ganó la medalla de oro en la 26° edición del certamen internacional Catador World Wine Awards, en Chile, con la participación de más de 20 países. Este año, es invitado a la Feria Internacional del Vermut y el aperitivo, en España. ¡Larga vida a Único Vermouth!

@unicovermouth
www.unicovermouth.ar

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

https://www.rionegro.com.ar/gastronomia/la-feria-internacional-del-vermut-y-el-aperitivo-tendra-una-participacion-rionegrina-2481446/

viernes, 19 de noviembre de 2021

Medalla de oro para el primer vermouth patagónico. En Santiago de Chile, Único Vermouth Rojo Reserva de la provincia de Río Negro, se consagró con la medalla de oro en el Catad'Or World Wine Awards.


El Vermouth Único, elaborado en el Alto Valle de Rio Negro, comienza a cosechar premios fronteras afuera. No es una novedad que estemos hace un par de años frente a una de las bebidas más ricas y bien representadas dentro de su estilo por estos lados. Un trabajo minucioso de Carlo y Marco Puricelli y su socio Juan Díaz, grandes e inquietos jugadores que decidieron un día elaborar y producir un vermouth que represente el viejo estilo pero con una apertura de botánicos regionales que le brinde entre varias cosas alucinantes un buen sentido de pertenencia.

El concurso internacional Catador World Wine Awards 2021 que este año se realizó en Chile, premió con la mención más importante a Único Vermouth Rojo Reserva, la medalla de oro.

El jurado recibió muestras de más de 20 países y variadas bebidas que compitieron en diferentes ternas.

“No es barato enviar las muestras, cambia la moneda, cada insumo es costoso y todo el papeleo y la logistica también, pero logramos hacerlo y estamos muy contentos” Afirma Carlo Puricelli mientras se prepara botella, hielo y vermouth mediante, para recomendar la forma de armar un buen y clásico aperitivo en casa.

Una de las características de Único es su variada gama de botánicos, anclando su estilo en la vieja escuela italiana que transmite el sabor de las especias. La base es un vino rionegrino elaborado por el gran enólogo Marcelo Miras y cada "yuyito" y planta son buscados y macerados en barrica de roble con sabia paciencia y decisión.

La aparición en escena de este vermouth viene ayudando a traccionar la vigencia de esta bebida y su introducción en las nuevas camadas de bebedoras y bebedores, intentando mantener la cultura del aperitivo encendida.

Felicitaciones a quienes están detrás de la elaboración de este rico vermouth y ojalá que sea una medalla de muchas por venir

Por Nico Visne.

PUBLICADO EN DIARIO "LA MAÑANA DE NEUQUÉN", 17/11/2021.

https://www.lmneuquen.com/medalla-oro-el-primer-vermouth-patagonico-n861368

jueves, 5 de julio de 2018

La vuelta gloriosa del Vermú: el ritual de los abuelos se instaló en nuestros bares.


La vuelta gloriosa del Vermú: el ritual de los abuelos se instaló en nuestros bares.
Las vermuterías llegaron al país y ofrecen variedades artesanales y maridajes muy argentos.
por Diego Marinelli.

Así como surgieron los wine bars y en los últimos años el país se vio invadido por miles de cervecerías artesanales, de a poco asoman más y más vermuterías. ¿Qué son? Simple: bares con canillas de las que manan litros de vermú sobre vasos colmados de hielo. El formato podría entenderse como una réplica o una alternativa a la cerveza, pero también es el reflejo de una tendencia fuerte en España, donde la costumbre de la ronda de bares y tapas está arraigada, y las vermuterías viven un momento dulce. La propuesta, en general, es tan simple como una picada: elegir un vermú, un platito para picar solo o para compartir. ¿El horario? Tardecita, antes de cenar, tipo seis.
En nombre del picoteo.
Uno de los pioneros en el rubro fue el cocinero Leandro “Lele” Cristobal, quien abrió su vermutería en el porteño barrio de San Telmo en 2016, de la mano de Cinzano. Pero pronto aparecieron otras como La Fuerza, inaugurado este año en el barrio de Villa Crespo. La diferencia, en este caso, es que elaboran su propio vermú en Mendoza, con la asesoría de Sebastián Zuccardi, enólogo de la bodega que lleva su apellido. El rojo, a base de malbec. El blanco, de torrontés. Dos canillas para elegir, beber y picar.

“Servimos comida inspirada en los bodegones y cafetines con la mejor calidad posible. Sabores reconocibles para la gente, como buñuelos, tortilla, milanesas. Nos gusta la idea de que los platos vayan al medio para picotear y compartir”, explica Martín Auzmendi, uno de los socios del proyecto. “Es un concepto fácil de entender –resume–. No es el formato desatendido de una cervecería porque tenemos mozos; pero como la gente quiere un servicio rápido, y nosotros buscamos que sea lo más ágil posible, es el propio cliente quien prepara la comanda, marcando en un papel qué va a pedir”.

El mar rosso y bianco también salpica las barras de alta gama. Por caso, Pony Line, el bar del hotel cinco estrellas Four Seasons, inauguró en marzo sus canillas de vermú; que no es tirado, como en el caso de La Fuerza. Tienen botellas en dispensers conectadas con una manguera que, a través de un sistema de inyección de gas, evita que el líquido entre en contacto con el oxígeno y se degrade. En este caso, los productos son italianos y españoles, más dos versiones (una joven y una añeja) de la marca patagónica Único Vermouth, blend de chardonnay y cabernet franc. “Tenemos un público joven y moderno”, describe su head bartender Pedro Giustinan. “Lo servimos solo o en tragos –sobre todo el Negroni– con tablas de quesos y fiambres”.

El vermú se sirve a la hora del aperitivo. Pero el aperitivo no es necesariamente un vermú. El juego de palabras sirve para explicar el ABC de este ritual argentino heredado de los inmigrantes que llegaron de Italia y España.

El vermú debe contener al menos un 75% de vino “de uva blanca, como el moscato, que sea fácil de fortificar”, según explica Gustavo Vocke, brand ambassador de Martini y de Gancia, marca que entra en otra categoría: al tener menos del 75 % de vino, se lo considera un aperitivo, más específicamente un americano. Entonces, habrá que diferenciar el aperitivo como momento de consumo del aperitivo como estilo de bebida.

“El momento es funcional –explica Vocke–. Son bebidas con gran presencia de cítricos y de hierbas, que preparan el paladar para el siguiente paso. Es un ritual. Una tradición que viene de nuestros abuelos y estamos tratando de que no desaparezca”.

Lo cierto es que en los años 50 y 60, cuando la cerveza no tenía el volumen ni la variedad que tiene ahora y el vino cumplía otra finalidad, el vermú era una fija inamovible a la hora del aperitivo: se llegó a consumir un promedio de 2,5 litros anuales per cápita, según datos que tiene Gastón Basso, gerente de marketing de Cinzano, una marca históricamente asociada a la picada, que en aquella época despachaba 40 millones de litros anuales, un número que luego bajó considerablemente con el paso del tiempo, si bien repuntó en los últimos diez años.

La esperanza del “neobodegón” Basso cuenta que Cinzano jamás se despegó del concepto de la picada, aunque fue, sin dudas, a lo largo de la última década que apuntaló el revival. En esa búsqueda, comenzaron a trabajar con el cocinero Lele Cristóbal que, además de tener su vermutería, creó para la marca una línea de conservas. También apoya fuertemente lugares como La Esperanza de los Ascurra, que algunos denominan un “neo bodegón”.

Desde que abrió en 2011, en Buenos Aires, La Esperanza busca reposicionar el vermú en un mapa de cervecerías y after office. Su propietario, Martín Beraldi, es diseñador gráfico y llegó a la idea a partir de su atracción por la imagen del concepto. Hoy cuenta con cuatro locales, donde se sirven tapas y raciones de especialidades rioplatenses en un ambiente que remite a los cafetines de antaño en clave moderna: hay obras de arte y buena música. No todo tiene que ser tango y sifones viejos.

¿Aperitivo, vermú o americano?
El vermú debe contener al menos un 75 % de vino “de uva blanca, como el moscato, que sea fácil de fortificar”, según explica Gustavo Vocke, brand ambassador de Martini y de Gancia, marca que entra en otra categoría, ya que al tener menos del 75 % de vino, se lo considera un aperitivo, más específicamente un americano.

Vinos argentinos: gran línea de largada
Las bodegas mendocinas, salteñas y patagónicas aportan las mejores materias primas para la vermutería artesanal.

Uno de los aspectos más interesantes del fenómeno del vermú es que, para elaborar esta bebida, se parte de una materia prima como el vino, que en la Argentina es de la mejor calidad y cuenta con amplia variedad. A esto debemos sumarle el sabor de las especias, que “expresan” un terroir, como sucede con los vinos, Todo esto, por suerte, favorece la llegada de marcas artesanales. La vermutería La Fuerza, una de las pioneras, elabora sus productos en Mendoza a base de vinos de uvas malbec y torrontés, y los infusiona con hierbas como la artemisia, el cedrón, la angélica, la genciana, la salvia, el sauco y las cáscaras de naranja y pomelo, entre otros ingredientes.

Único Vermouth, por su parte, es el primer vermú de origen patagónico y utiliza vinos chardonnay y cabernet Franc rionegrinos, a los que se suma el aroma de la pimienta rosa y el indisimulable lúpulo. Elaboran dos versiones, una joven y otra añejada. Pero no son los únicos casos. Lunfa, por ejemplo, es un vermú salteño -tipo Torino- a base de vino torrontés y un mix de veinticinco botánicos (vainilla, manzanilla, rosas, boldo y genciana, entre otros), con un excelente balance entre dulces y amargos.

Salame, el rey de la picada.
El célebre embutido argentino se reinventa, de la mano de Pietro Sorba, con versiones picantes y perfumadas que rescatan los sabores de la vieja Italia.

Tras el denominado “boom gourmet” de los años 90, con chefs mediáticos, restaurantes de autor y platos foráneos como el sushi ganando terreno, la gastronomía postcrisis buscó un rescate de viejas costumbres. Cafecitos con vajilla “de la abuela”, parrillas que recreaban clubes de barrio y un regreso al bodegón. En ese contexto, la picada y el vermú encontraron su momento de volver al ruedo en clave contemporánea.

“La picada triunfa por practicidad, como la pizza o la empanada. Tenés variedad de sabores en un espacio muy chico y alimentás a diez tipos alrededor de una mesa sin usar cubiertos”, describe Mariano Frías, gerente de Marketing de Cagnoli, en Tandil, marca que vende un millón de salames por mes.

El salame es el ícono de toda picada que se precie y (como el de Mercedes o el de Colonia Caroya) el tandilense es sinónimo de su ciudad, a tal punto que el Salame Tandilero es el primer producto agroindustrial argentino en recibir un certificado de Denominación de Origen Controlada; es decir, que no puede llamarse de esa forma a ningún salame que no haya sido elaborado in situ con determinados procesos y materias primas.

“Son productos que remiten a la tradición italiana”, explica Pietro Sorba, el periodista gastronómico genovés que el año pasado lanzó su propia línea de embutidos artesanales elaborados por Pueblo Escondido (un pequeño productor de Cañuelas, en las afueras de la provincia de Buenos Aires). “Me daba curiosidad poder reproducirlos con materia prima argentina”.

Así, aparecen en el mapa cosas poco vistas en las picadas vernáculas como la finocchiona, un salame toscano muy perfumado por estar condimentado con finocchio (hinojo); y la nduga calabresa, un embutido picante que se derrite con el calor del pan y se unta. “Recuerda a la sobrasada mallorquina, una delicia”, acota. Por ahora, Línea Italiana Pietro Sorba consta de una decena de productos que se consiguen en Uribelarrea, un pintoresco pueblo de aires coloniales al sur de Buenos Aires.

Fuente de información: http://rumbos.viapais.com.ar/

lunes, 2 de abril de 2018

Lanzan un vermut de extraordinaria calidad en el Alto Valle.

Único es el nombre de un aperitivo con marcada chapa valletana y patagónica. Una idea inquietante, los registros de la infancia y el amor hacia el producto fueron los disparadores.

Si algo le faltaba a este sur era la elaboración de un vermut que tenga un anclaje de identidad con el territorio. Si bien la ola de esta bebida no para de crecer, en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén un grupo de amigos dio en la tecla.
La maravilla en cuestión está hecha con 30 botánicas, caldo de una de las mejores sidras del país y dos varietales de una bodega maravillosa del valle rionegrino (Familia Miras). Esas son las claves para entender a “Único” .
Juan Díaz, uno de los responsables del proyecto era un niño cuando algún familiar le dio de probar su primer vermut. A los 6 años se dio cuenta que esa maceración, en ese trago, bajo esa burbuja lo marcaría para siempre. Luego vendrían momentos de buenos tragos a sifonazos con su padre, viajes por el mundo y una colección de aperitivos.
Juan jamás se imaginó que el futuro lo encontraría al frente de la elaboración de un excelente vermut. Junto a los hermanos Carlo y Marco Puricelli, cocineros, brewmasters, incansables buscadores en la alquimia de los fuegos y responsables del buen restaurante que es Del Sur pusieron manos a la obra.
Hicieron una bebida increíble con un link clave a la región. La jarilla. Si bien toda la base aromática es provista en su mayoría por la cooperativa de Fernández Oro, Aromáticas Del Valle también se le suman otras cosas. Hay cardo y caléndula entre otros referentes silvestres.
Único Viene en 3 opciones. Joven, de sidra y añejo.
El joven está elaborado a partir de una maceración alcohólica de más de 30 botánicas. Especiado y libre. Liviano y sutil.
El de sidra es una maceración de los botánicos directo con el caldo de sidra, provisto por Las Delicias, enorme y hermosa sidrera. Luego alcohol y azúcar de maíz.
El añejo o reserva pasa por barrica, a diferencia del joven, aportándole complejidad, madera y un espíritu más profundo de registro.
Único es patagónico, nace del amor a una bebida extraordinaria y está tranquilamente a la altura de los buenos y recomendables. Próximo a salir, vale la primicia.
Publicado en "Yo Como" del Diario "Río Negro", 2 de abril de 2018.