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jueves, 1 de mayo de 2025

Fecovita renovó autoridades. Las 29 cooperativas que integran la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas votaron a sus representantes.

Fecovita eligió a su comisión directiva para los próximos tres años.

Fecovita renovó autoridades, ¿quién será presidente por el próximo período?

Las 29 cooperativas que integran la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas votaron a sus representantes. También se aprobó el balance 2024.

Ayer se celebró la asamblea anual de la Federación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas (Fecovita), con los representantes de las 29 cooperativas que conforman de la entidad. Se realizó

Por unanimidad, Rubén Panella fue reelegido como presidente. “En nombre de la Mesa Directiva, agradecemos el voto de confianza y el apoyo de todo el sistema cooperativo de Fecovita”, expresó, después de conocerse los resultados.

Rubén Panella volvió a ser elegido como presidente de Fecovita.

También fueron ratificados unanimidad el resto de los miembros de la Mesa Directiva: Alicia Galante (vicepresidente), Marcelo Federici (secretario), Gustavo Arangüena (tesorero), Javier Vergani (protesorero) y Guillermo Cano (prosecretario).Sí hay, en cambio, renovación en la Comisión Fiscalizadora de la Federación. Hilda Wilhelm y Eugenio Portera dejan su lugar y son reemplazados por Mauricio Manresa, Cecilia Binolfi y Roberto Vázquez.

Sobre esta modificación, Panella explicó que “Hilda y Eugenio dejan sus lugares para que las nuevas generaciones continúen el recambio generacional que comenzamos hace varios años”. Les agradeció “su dedicación todos estos años y su incansable trabajo para fortalecer el sistema cooperativo de Fecovita.”

La cena de agasajo post asamblea contó con la presencia del ministro de Producción de la provincia, Rodolfo Vargas Arizu, el subsecretario de Agricultura y Ganadería, Sergio Moralejo y del director de Agricultura, Alfredo Draque. Vargas Arizu hizo hincapié en la importancia para la economía de la provincia de empresas como Fecovita, que trabajan para los pequeños productores. “Si Fecovita está bien, Mendoza está bien”, concluyó.

El ministro de Producción de la provincia, Rodolfo Vargas Arizu, participó de la cena de agasajo post asamblea de Fecovita.

Fecovita nuclea a 5.000 pequeños productores, integrados en 29 cooperativas, que trabajan unas 25.000 hectáreas de viñedos, lo que la convierte en uno de los principales grupos vitivinícolas a nivel mundial.

Da empleo directo a más de 1.000 personas en forma directa y comercializa alrededor del 30% del mercado argentino gracias a su estructura comercial conformada por 11 unidades comerciales, más de 1.200 socios estratégicos y una red de distribución que abastece a todo el país; además cuenta con dos oficinas en el exterior y exporta sus productos a más de 40 países.

Publicado en LOS ANDES de Mendoza.

https://www.losandes.com.ar/economia/fecovita-renovo-autoridades-quien-sera-presidente-el-proximo-periodo-n5946736

1/5/2025.

sábado, 28 de agosto de 2021

Al boom del vino en lata, ahora se suma el primer espumante del país. Mosquita Muerta Wines acaba de lanzar el primer champán en lata de la Argentina. Este año, se triplicarían las ventas de vino en este envase.

 


La venta de vino en lata continúa en plena expansión, generando nuevas ocasiones de consumo y acercando a la bebida nacional a más consumidoresEl auge y su potencial futuro es tal que, por primera vez, una bodega acaba de lanzar un espumante en ese envase de aluminio, algo inédito hasta ahora en la vitivinicultura argentina.

Se trata de la bodega mendocina Mosquita Muerta Wines, de la Familia Millán -dueña también de Los Toneles y Fuego Blanco Wines-, que acaba de lanzar el primer espumante argentino en lata, para impulsar el consumo de la bebida burbujeante, que durante 2020 sufrió una caída del 14%, como consecuencia de que quedaron suspendidos los encuentros sociales y momentos de celebraciones, principales momentos de su consumo. Pero, de a poco, este mes los pedidos de los canales comienzan a recuperarse.

Mientras el consumo de vino en general cayó un 12,1% en el primer semestre, en lata creció un 25,3%, según datos del INV (Instituto Nacional de Vitivinicultura). Pero sólo en junio, los despachos de vino en lata se duplicaron frente a igual mes de 2020, al aumentar un 103,2%, frente a una baja de 11,3% en general. Si bien su base es aún chica, apenas 0,3% del total, su potencial, enorme.

Desde el lanzamiento de los primeros vinos en lata, de la mano de Santa Julia (Familia Zuccardi) y New Age (Bodegas Bianchi), a fines de 2019, se sumaron más marcas, a tal punto que ya hay 19 etiquetas de nueve empresas diferentes: a esas dos, se agregaron el Grupo Peñaflor, con DadáFecovita, con DilemaAmBev (Quilmes), con BlasfemiaViniterra (Grupo Cepas), con OmniumBodegas López, con Traful, y Viña Las Perdices, con Chac Chac.

Ahora, es el turno de Familia Millán, que además de lanzar su espumante en dos versiones, en Extra Brut y Extra Brut Rosé, a $ 250 al público, también presenta un vino malbec, a $ 240, todos con la marca Mosquita Muerta.

Si bien al inicio se trataba de vinos dulces, ahora las opciones incluyen tradicionales malbec, vinos blancos o rosados.

otros más se están sumando a la tendencia. "Estamos trabajando con cinco bodegas más, que preparan el lanzamiento de 10 productos nuevos próximamente", anticipa Andrés Agnello, gerente Comercial de Ball Corporation, empresa dedicada a la producción de latas de aluminio para bebidas, entre otros productos. "El potencial es muy grande. Estimamos que este año podría triplicarse la venta de vino en lata", proyecta Agnello.

El lanzamiento de un espumante no es tan sencillo: a diferencia del vino, los espumantes deben envasarse sí o sí en la champañera"Un espumante siempre debe fraccionarse cerca del tanque de la champañera; por reglamentación del INV, no puede trasladarse, a diferencia del vinoPor eso, tras varias pruebas, hace tres meses importamos una máquina fraccionadora de latas de Italia. Somos la única que hicimos esa inversión, y ya producimos una primera partida de 85.000 latas de espumantes, que ahora están en distribución y, en los próximos días, llegarán al público", comenta Felipe Stahlschmidt, enólogo de Familia Millán.

Los dos espumantes son elaborados bajo el método charmat, en su champañera, con la misma bebida burbujeante que la bodega vende en botella: Mosquita Muerta Extra Brut (un blend de uvas blancas chenin blanc, sauvignon blanc, chardonnay y Pedro Ximénez, provenientes de Mendoza y San Juan) y un Extra Brut Rosé (chenin blanc, chardonnay, bonarda y merlot).

"Veíamos que crecía mucho el consumo en lata, pero había muchos vinos y cócteles, no espumantes. La innovación es uno de los pilares de la bodega; teníamos la champañera, pero nos faltaba la línea de fraccionamiento en lata, por eso la compramos en Italia, fue una gran inversión. Pero, además, requiere del know how para operarla", comenta Stahlschmidt. 

"El objetivo es captar a consumidores diferentes, tanto a los tradicionales como a otros que no compran botellas, por su tamaño, e impulsar, así, nuevos momentos de consumo. La lata es más fácil de trasladar, sin el riesgo de que se rompa, como la botella de vidrio, y para un consumo individual, tanto en una mesa, si cada uno quiere disfrutar de una bebida distinta, o también para tomar en una pileta o en la playa. Se enfría mucho más rápido que una botella", agrega. Además, es un envase atractivo para bares y restaurantes, y es "una opción también para la coctelería", explica.

"El precio es más competitivo que el de la botella; cada lata tiene 310 ml; tres de ellas equivalen a casi una botella y su precio es menor. Cada una equivale a dos copas llenas o tres de 100 ml. Y en un contexto donde además faltan envases de vidrio, es una opción más. El costo de stockerase es también menor al de un pallet de espumantes", explica Marisel Millán, responsable Comercial de la bodega.

Si bien recién están llegando al público, en un primer momento en supermercados y vinotecas, pero luego también a locales gastronómicos, ya notan su éxito entre los canales de distribución. "La primera producción de los dos espumantes voló. Ya estamos pensando en volver a elaborar, en función de la demanda. La idea es hacerlo una vez por mes para no quebrar stock. Al tener una línea propia de fraccionamiento, tenemos flexibilidad", cuenta Millán.

Si bien en la Argentina el consumidor de vino y espumante es muy conservador, en los últimos años se fueron ampliando las propuestas para diferentes ocasiones de consumo con éxito. En Mosquita Muerta apuestan a que también se animen a beber espumante en lata, que, a diferencia de la botella, no provee el rito del descorche. "El espumante está pensado para eventos o festejos; pero la lata le quita formalidad y la adapta a más momentos descontracturados. Creemos que el público joven es el que más va a elegirla, un consumidor más desestructurado, no tan acartonado; y permite que el espumante pueda estar presente en más momentos de consumo", dice Stahlschmidt. 

 "Sin el descorche, damos al consumidor más opciones de consumo, para que sea más fácil de beber. Si las bodegas contamos con envases similares a la cerveza o gaseosa, al que le gusta el vino o espumante los va a elegir. La lata conserva la calidad, en aromas y sabores, de modo excelente", agrega

A la hora de disfrutarlo, el enólogo aconseja que cada quien lo beba como lo prefiera. "Puede servirse en copa o beberse directamente de la lata. Si vas a un pic nic, no necesitás llevarte una copa", aclara.

Pero el auge del vino en lata no sólo se da en la Argentina. "Para los próximos años se espera un crecimiento continuo en el país y la región, con latas de diferentes volúmenes, etiquetas cada vez más creativas y nuevos players ingresando al mercado. Para los productores vitivinícolas se abre un abanico de posibilidades junto a la lata, permitiéndoles explorar en las tendencias mundiales que giran en torno a las graduaciones alcohólicas, sabores más dulces, variación de las burbujas y mezclas de uvas. Para 2027, se espera un crecimiento global del mercado de vinos enlatados, alcanzando los u$s 155.100 millones", precisa Agnello. "No sólo le acercamos al consumidor nuevas opciones para diferentes ocasiones de consumo; también, aportan al cuidado del medio ambiente", agrega.

Familia Millán es una empresa familiar con varias unidades de negociosCuenta con cuatro bodegas: Mosquita Muerta Wines (Perdriel, Luján de Cuyo), Los Toneles y Abrasado (Guaymallén), las tres en Mendoza, y Fuego Blanco Wines (Valle de Pedernal), en San Juan. Además, cuentan con la champañera en Junín. Tiene más de 1000 hectáreas de viñedos.

Además, es propietaria de la olivícola Laur, reconocida en 2020 como la tercera mejor del mundo y número uno del país por Evoo World Ranking, y la acetaia Millán (aceto balsámico), ambas en Maipú, Mendoza. La familia también es dueña de la destilería Casa Tapaus, de la cadena de supermercados Átomo, con más de 120 sucursales, el restaurante Abrasado y Carnes Millán, entre otras. 

EL CRONISTA.

https://www.cronista.com/apertura-negocio/empresas/al-boom-del-vino-en-lata-ahora-se-suma-el-primer-espumante-del-pais/

jueves, 8 de abril de 2021

¿Debe el Estado intervenir? Una mirada sobre Bodegas y Viñedos Giol y Raíces de Junín. Por Natalia Estefanía Palazzolo.

¿Debe el Estado intervenir? Una mirada sobre Bodegas y Viñedos Giol y Raíces de Junín.

Por Natalia Estefanía Palazzolo.

La autora analiza dos casos testigos de la vitivinicultura sobre la intervención estatal en el mercado vitivinícola. Qué dejaron de aprendizaje.

En 1954 el gobierno peronista en Mendoza de Carlos Evans decidió comprar el 51% de las acciones de Bodegas y Viñedos Giol, propiedad del Banco Español del Río de la Plata, convirtiéndose en accionista mayoritario. La intención era hacerse de una herramienta capaz de regular la vitivinicultura mendocina, proteger a los pequeños y medianos productores, comprándoles su uva o poniendo a su disposición la infraestructura de elaboración y comercialización y propender a su integración. Diez años después, se promulgó la ley provincial Nº 3137 que dispuso el funcionamiento de Giol como empresa estatal.

Además de estos objetivos, Giol incursionó en otras agroindustrias para colaborar en la diversificación productiva local (tales como las inversiones en fruticultura a través de “La Colina”), operó como un mecanismo para la difusión de salario indirecto, a través de la construcción de barrios y viviendas (La Colina I, II, y Canciller), obras de infraestructura y saneamiento, construcción de escuelas, programas de prevención de enfermedades y hasta contribuía con otros objetivos provinciales (por ejemplo, en el año 1983 Mendoza compra 17 Trolebuses a la URSS a cambio de vino y mosto elaborado por Giol, brindando servicio entre 1984-2009).

Su patrimonio era enorme y además alquilaba unas 40 bodegas de la provincia, ampliando su capacidad y generando un efecto económico multiplicador, dando trabajo a más de 3.500 mendocinos. En 1974 emprende una ampliación de su vasija vinaria pasando de una capacidad de 800.000 a 4.000.000 de hectolitros, controlando el 40% del mercado mendocino y constituyéndose en la bodega con mayor capacidad de vasija en el mundo, de ahí el mote de la “bodega más grande del mundo”. Se decía que nunca reguló el mercado vitivinícola. Pero otras voces sostenían lo contrario. Lo que sí está claro es que su intervención favorecía a los sectores productores y bodegas trasladistas, en detrimento de las fraccionadoras.

Giol fue privatizada en un proceso que comenzó con la gestión de Bordón y siguió con la de Gabrielli, constituyéndose en la primera del país. El creciente deterioro financiero, que financiaban los Bancos provinciales Mendoza y de Previsión Social, fue el argumento principal para decidir la venta. No obstante el endeudamiento, existía la concepción de que el mercado es más eficiente y mejor asignador de recursos que el Estado.

Para privatizarla, se dividió a la empresa en unidades funcionales que serían vendidas por separado, se reestructuró la empresa y se prescindió de más del 30% del personal a través de distintos mecanismos. No nos detendremos a analizar las especificidades. Si diremos que la unidad de fraccionamiento y comercialización fue vendida a una Federación de cooperativas Vitivinícolas (FeCoVita) de reciente constitución para esos años. Esto constituyó una rareza y llevó a que fuera catalogada como una “privatización social”.

Eliminado por completo el Estado como agente económico, el circuito vitivinícola se acopló al neoliberalismo reinante, primando la lógica mercantil como asignadora de excedentes económicos.

Se inicia así con fuerza en la década de los noventa un proceso de reconversión vitivinícola, con inversiones nacionales y extranjeras en el sector. La vitivinicultura asume un carácter exportador, primando la calidad. Esto trajo consigo la expulsión de muchos pequeños y medianos productores y bodegas. El impacto de las inversiones en nueva tecnología, sumado a la baja en el consumo, los excluyó dada la imposibilidad de financiar los cambios requeridos. Como resultado, el proceso de concentración y centralización de capitales se aceleró. De las 1200 bodegas que existían en la provincia a principios de los ´80, a comienzos 2000 quedaron 300 o 400; sólo 5 bodegas concentran el 75% del vino común y otras 5 bodegas controlan el 40% de los vinos finos; 2 grupos económicos concentran el 70% del mercado del mosto, uno de ellos enteramente internacional y el otro, mitad extranjero y mitad nacional.

Los agentes que resultaron más perjudicados fueron los pequeños viñateros que producen uva criolla, quedando en una relación de fuerzas muy debilitada. En Argentina en el año 1990 la superficie cultivada de vid era de 210.371 hectáreas y la cantidad de viñedos ascendía a 36.402. En promedio, cada viñedo tenía una superficie de 5,8 hectáreas. En el 2017 las hectáreas cultivadas aumentaron a 220.848 y la cantidad de viñedos disminuyó a 24.116. De esta manera, en promedio cada viñedo tiene una superficie de 9,2 hectáreas. Es decir, la propiedad de la tierra se concentró en menos manos, desapareciendo en su mayoría pequeños viñateros. Para tomar noción de la importancia del pequeño productor en la cadena vitivinícola debemos decir el 59,6% de los viñedos son explotaciones de 5ha o menos (9.256 productores ocupando sólo el 14,3% de la superficie cultivada), mientras que los viñedos superiores a 50 ha representan el 5% del total (825 productores ocupando el 44% de la superficie cultivada).

En este marco y mediado por pedidos de este sector, surge una bodega municipal en corazón de la Zona Este de Mendoza, la mayor productora de uvas del país. La Bodega “Raíces de Junín”, emplazada en el departamento de Junín, surge a raíz de la compra, por parte del municipio a cargo de una intendencia radical, de la Bodega “Pedro Carricondo SA”. Este proceso comenzó en 2015, entablando conversaciones con el Gobierno provincial (de distinto signo político) para lograr la recuperación de una bodega emblemática del departamento que entró en quiebra y el acreedor mayoritario era el Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC).

Se produjo una cesión del crédito y se tomó posesión de la bodega en 2017, entrando en funcionamiento en la vendimia de 2018.

Según datos de 2018 del INV, en el Este de Mendoza se cultiva el 42% de la superficie total de vid. Participa con el 52% de la producción total de uva y con el 51% de la elaboración de vinos de la provincia. Mientras que la superficie de Mendoza aumentó un 8,5% desde el año 2000, el área Este ha caído un 5,4% en el mismo período.

La cantidad de viñedos también ha disminuido, pasando de 6.939 en 2000 a 6.711 en 2018. Por su parte, Junín posee el 93% de su superficie cultivada, por vides (16.000 ha). El 90% de ellas posee menos de 20 ha; de ésas, el 80% son menores de 10 ha, representando a 1.600 productores. Asimismo, existen alrededor de 107 bodegas en el departamento, pero en funcionamiento alrededor 70, de las cuales el 90% son trasladistas.

La bodega compra uva para elaboración de vinos, mosto y también elabora para terceros, con la posibilidad de fraccionarlo. Desde el municipio manifestaron que están trabajando con productores no sólo del departamento, sino de toda la zona Este. Se resalta la intención de agregar valor a la producción local, la generación de empleos, la intervención en la regulación del precio en el mercado y mejorar la competitividad de los productores.

La presencia del Estado como agente económico es muy valorada por los productores y contratistas de la zona, ya que les permite tener una herramienta de negociación y de poder frente a los demás agentes de la cadena. Manifiestan que la bodega funciona muy bien, que pagan el mejor precio, que dan adelantos de cosecha y cobran rápido, a diferencia de lo que les sucede con otras bodegas y cooperativas.

Aun cuando no posee la capacidad de regular los precios, posee un efecto orientador, por la sola presencia estatal en la relación mercantil. No hace falta que controle mayoritariamente el volumen de compras y ventas, sino que su sola presencia genera un efecto orientador de precios.

Respondiendo a nuestra pregunta inicial, podemos decir que el Estado no necesariamente debe intervenir en el proceso económico como empresario, pero queda claro, por la historia pasada y las necesidades del presente, que los agentes más pequeños y débiles de la cadena productiva reclaman su presencia efectiva para poder hacer frente al gran poder de mercado que tienen los agentes más grandes y así poder subsistir.

Al arbitrio de las condiciones del mercado, la reconversión vitivinícola aceleró la concentración económica, dejando desprotegidos a los pequeños y medianos viñateros que comenzaron a ser expulsados de la cadena. Así, surge el reclamo que encuentra eco en el nivel municipal y vuelve a tomar protagonismo el Estado como empresario, sin tener en cuenta los signos políticos, no casualmente en la zona Este, la mayor productora de uvas del país.

*La autora es Licenciada en Ciencias Políticas.

jueves, 11 de marzo de 2021

Los productores celebraron en Maipú su almuerzo de Vendimia 2021.

 

La Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) realizó su décimo encuentro con productores, esta vez en el Museo del Vino y la Vendimia de Maipú. El encuentro tuvo lugar al mediodía, posterior al Desayuno COVIAR en el INTA que contó con la presencia del presidente Alberto Fernández y el gobernador de Mendoza, Rodolfo Suarez.

El evento, que continúa con una tradición que ya lleva diez años consecutivos, consistió en un almuerzo con pequeños y medianos productores de Mendoza, donde estuvieron presentes el Intendente de Maipú, Matías Stevanato, el presidente de la COVIAR, José Alberto Zuccardi, Ignacio Lamothe, secretario general del Consejo Federal de Inversiones (CFI), el subsecretario de Relaciones Institucionales del Ministerio de Economía de la Nación, Rodrigo Ruete, Eduardo Sancho, presidente de FECOVITA y miembro del Directorio de COVIAR, y Mauricio Ortiz, coordinador del Programa Pequeños Productores de la COVIAR.    

Al respecto, Stevanato destacó: “El trabajo con COVIAR se viene  articulando desde el año pasado para seguir generando lazos colaborativos y de cercanía con los productores. Nuestro compromiso es acompañarlos en sus proyectos y a la vez, en su crecimiento”.

Por su parte, Zuccardi expresó la importancia de la participación del Municipio de Maipú y agregó: “Cerramos un año donde hemos conseguido equilibrios, así mismo, tenemos mucho por hacer para seguir creciendo y desarrollando el mercado. Es por eso que es vital impulsar esta labor de articulación en conjunto». 

Fuente de información: COVIAR.

martes, 23 de junio de 2020

Take away: Venderán vino suelto en botellas de hasta 5 litros. Se hará una prueba en Río Negro.

Take away: Venderán vino suelto en botellas de hasta 5 litros.

Se hará una prueba en Río Negro. Desde el INV aseguran que habrá un estricto protocolo sanitario. Si funciona, se extenderá a todo el país.
El jueves, el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) autorizó el proyecto “Vinos de Cercanía”, que contempla la venta directa de productos bajo la modalidad de retiro en la bodega (take away) y busca sostener la actividad durante el actual contexto económico. Esta prueba piloto, que tendrá vigencia durante un año, se desarrollará en la provincia de Río Negro y, de tener éxito como herramienta comercial, podrá implementarse también en las bodegas de Mendoza y de otras regiones vitivinícolas del país.
Bajo este plan, con visión ambientalista, el consumidor podrá comprar vino -entre uno y cinco litros- en botellones de vidrio. Las bodegas, que sean parte de la prueba piloto, deberán resguardar la calidad de sus productos y también cumplir con todos los protocolos sanitarios establecidos. Según el INV, el proyecto de cercanía persigue una comercialización más amigable con el medio ambiente, reduciendo el uso de insumos secos como las botellas, etiquetas, cápsulas, cajas o separadores de cartón.
No estará permitido expender vinos fraccionados bajo la modalidad take away en comercios, vinerías, supermercados u otros puntos de venta, limitándose solamente esta modalidad a los establecimientos (bodegas) que adopten este sistema de oferta. También, para incentivar el turismo de cercanía y enológico, desde el INV se autorizó la posibilidad de consumirse vino en el lugar acompañado de alguna comida, para lo cual los establecimientos deberán contar con todas las habilitaciones y los permisos municipales correspondientes.

Una herramienta comercial.

Martín Hinojosa, presidente de lNV, explicó: “Dentro de los lineamientos estratégicos en mi gestión al frente del Instituto, está el brindar apoyo para el desarrollo de nuevos productos, envases y sistemas de comercialización tendientes a mejorar el consumo de vino y a su vez resguardar la genuinidad del producto. Lo que estamos buscando son nuevos momentos para el consumo, nuevas formas de relacionarse con el vino. Creemos que este plan va a impulsar la venta desde las bodegas”.
“La idea de acercar a la gente a los establecimientos rionegrinos y que ellos tengan la posibilidad de vender sus productos en forma directa, respetando las condiciones que fija el Instituto. La idea la fuimos trabajando junto al ministro de Producción y Agroindustria de Río Negro, Carlos Banacloy. Queremos que las bodegas más pequeñas se beneficien con un sistema de venta más ágil al consumidor; ésta es una herramienta comercial, una prueba piloto que, si funciona, la replicaremos en otras regiones vitivinícolas”, destacó el funcionario.
Banacloy, durante el evento de presentación por videoconferencia, destacó: “El proyecto tiene múltiples aristas que lo hacen interesante, porque se unen la tradición con la innovación. Se unen dos generaciones: las nuevas acostumbradas a este tipo comercializaron y las viejas, lo viven como una vuelta a las tradiciones”. En la actualidad, Río Negro, como plaza vitivinícola, cuenta con una superficie cultivada de 1.620 hectáreas, distribuidas en 254 viñedos.

Los mendocinos opinan.

El empresario Juan Carlos Caselles, integrante de la comisión de pequeños establecimientos en Bodegas de Argentina, comentó que se ha trabajado en el vino suelto como concepto con el sector técnico legal del INV, avanzando sobre la posibilidad de comercializar los growler de vidrio y tapa rosca, con stickers que contengan los datos básicos de las etiquetas, el número de establecimiento y también del análisis del producto, para agilizar los mecanismos de venta directa al público. El proyecto se llama de la “Bodega a tu mesa”.
“Para nosotros es importante crear herramientas para fomentar el consumo interno. En Mendoza algunas bodegas están dispuestas a implementar este método comercial bajo el sistema legal que propone el INV. La flexibilización de los envases permite a los bodegueros bajar los costos de fraccionamiento y aumentar las medidas de seguridad para esterilización de los mismos. Cada bodega puede elegir si participa o no del plan. El take away es una alternativa para hacer caja. Norton fue uno de los pioneros del sistema”, puntualizó Caselles.
El presidente de Fecovita, Eduardo Sancho, también se refirió al sistema de comercialización. “Creo que es positiva toda herramienta que nos permita facilitar el contacto de las bodegas con el consumidor. Esto ayuda mucho a la industria porque se ha hecho bajo la reglamentación y el control del INV. Antes, este tipo de venta directa se hacía de una manera más casera, pero con la reglamentación también se está formalizado el contacto con nuevos públicos”, indicó.
Al hablar sobre las posibilidades de implementación en Mendoza, Sancho agregó: “Aún no hemos charlado el tema con las cooperativas. Hay 54 establecimientos distribuidos entre Mendoza y San Juan. Algunos tienen la posibilidad de realizar venta al público, pero otras, no. Las cooperativas, deberán decidir si se adhieren”.
Publicado en Diario "Los Andes" de Mendoza, domingo 21 de junio del 2020.

jueves, 1 de noviembre de 2018

Fecovita invirtió USD 40 millones en una planta de fraccionamiento de vino.

Fecovita invirtió USD 40 millones en una planta de fraccionamiento de vino.

Se transformó en el establecimiento vitivinícola más moderno del mundo en su tipo. Incluye un centro de distribución, en Bodega Toro.


"Esta inversión fortalece el lazo con nuestros consumidores, que eligen a Toro como el vino de la mesa argentina desde hace más de 120 años. Toro es la marca de vino más vendida en Argentina y la segunda en el mundo, lo que representa 180 millones de unidades por año. Este vínculo refleja nuestro compromiso con todos los que trabajan día a día para hacer el vino del laburante argentino, aquel que es constante, decidido, que busca el bien común y para el que el trabajo duro es el único camino hacia la prosperidad. Por eso decimos que donde hay un laburante, hay un Toro", dijo el anfitrión, Eduardo Sancho, presidente de Fecovita.
"Trabajo en equipo, confianza e innovación constante son parte inherente de la filosofía de Fecovita. Así, apuntamos a ganar competitividad e internacionalización, en un escenario más complejo y desafiante para todos. Junto a reglas claras y previsibles, estamos seguros de que podremos, entre todos, construir un futuro más beneficioso para el país", resaltó Sancho.
Al acto oficial de inicio de operaciones de las nuevas instalaciones concurrieron el intendente de San Martín, Jorge Omar Giménez; el ministro de Economía, Infraestructura y Energía de la provincia de Mendoza, Martín Kerchner, y el secretario de Gobierno de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere.
Eduardo Sancho agregó: "Es un auténtico orgullo poder concretar esta inversión que refuerza el compromiso cotidiano de los 5.000 pequeños y medianos productores integrados en nuestra estructura cooperativa, y que a su vez representan un pulmón vital e indispensable de las economías regionales de nuestro país. Inversiones de esta envergadura les permiten a nuestros productores ganar en eficiencia y competitividad para salir al mundo con el fruto de su trabajo".
Las inversiones realizadas forman parte del programa de reingeniería operativa de Fecovita y apuntan a lograr mayor productividad con impacto en toda la cadena de valor de la empresa, desde el aprovisionamiento del vino que se nuclea en Bodega Toro, con una capacidad de almacenaje de 95 millones de litros, siguiendo por el proceso productivo al incorporar tecnología de última generación y con la optimización de la logística para estar cerca de los clientes en Argentina y en el mundo.
Para la construcción de la nueva planta trabajaron más de 150 personas durante dos años, articuladas con más de 50 proveedores y contratistas, habiéndose aplicado al proyecto más de 5.000 horas de ingeniería, en una combinación virtuosa de talento, fundamentalmente mendocino.
Destacaron los dirigentes de Fecovita que "las instalaciones cumplen no solo con las últimas normativas en materia de seguridad y eficiencia ambiental, sino que dan un salto de calidad en sustentabilidad al reducir un 50% el uso de agua en el proceso productivo".
Por otra parte se han incorporado diversos dispositivos para hacer más eficiente el consumo de vapor, además de iluminación LED de bajo consumo. Tanto la construcción de la nave productiva como el almacén cuentan con panelería con aislación térmica y sonora.
La planta incluye tres nuevas líneas de fraccionamiento con tecnología de última generación, que permiten producir en su máxima capacidad hasta 38.000 litros por hora. Esto la convierte en la más moderna del mundo en su tipo.
"Esta es la planta de envasado de vino en cartón de mayor capacidad del mundo. Con su volumen de fraccionamiento se ubica en un lugar de privilegio en la industria vitivinícola internacional. Para Tetra Pak es una gran satisfacción contar con la confianza de Fecovita para implementar esta innovación y nos enorgullece todo lo que hemos logrado en estos más de treinta años de trabajo en conjunto", dijo Javier Quel, director general de la empresa para el Cono Sur.
Uno de los grupos vitivinícolas más grandes de América.
Fecovita nuclea a 29 cooperativas de las zonas vitivinícolas más apreciadas de Mendoza con el propósito de generar un futuro sustentable para 5.000 productores asociados, con 25.000 hectáreas de viñedos, mediante la inversión genuina, el aporte de la tecnología, la mejora continua de la calidad y la proyección internacional de sus productos, de la mano de marcas emblemáticas.
Como parte de su estrategia de reconversión, la entidad ha consolidado un proceso de mejora continua que apunta a profundizar competitividad y eficiencia para potenciar su presencia tanto en el mercado local como en el internacional, con productos en todos los segmentos.
Comercializa alrededor de 270 millones de litros al año y tiene una participación de alrededor del 30% del mercado local. Además, exporta sus productos a más de 30 países.

Fuente: https://www.infobae.com/economia/finanzas-y-negocios/2018/10/29/fecovita-invirtio-usd-40-millones-en-una-planta-de-fraccionamiento-de-vinos/
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