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sábado, 11 de octubre de 2025

MIRAS Loca Blanca 2024.


MIRAS Loca Blanca 2024
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Otra de las nuevas etiquetas de Bodega Miras consiste en un particular varietal de Loca Blanca proveniente de un viñedo Mainqué implantado en 1958 certificado orgánico y sustentable, como siempre la enología está a cargo del Lic. Marcelo Miras y la asistencia de su hijo Pablo Miras.

Esta línea de vinos, busca lograr varietales patagónicos frutados y con mucha frescura; solo se fraccionaron 1200 botellas de este vino blanco.

La cosecha se realiza de forma temprana para luego pasar a fermentar en tanques de manera tradicional, vinificado como blanco, sin los hollejos, con maceración corta y levaduras indígenas, finalmente se embotella sin filtrar.

Bodega: Miras

Zona: Mainqué – Río Negro.

Color: dorado brillante con presencia de gas carbónico.

Aroma: frutado de cítricos y ananá con muy buena integración de su alcohol. Volumen  medio de aroma.

Sabor: vivo y austero, con ataque seco y media a alta acidez. En la boca presenta un correcto equilibrio de tendencia centro - lateral con presencia de gas carbónicoSu graduación alcohólica es de 10º y cierra con persistencia media.

http://fabianmitidieri.blogspot.com/2025/10/miras-loca-blanca-2024.html

Publicado en Blog del vino patagónico de Fabián Mitidieri.

http://fabianmitidieri.blogspot.com/

viernes, 4 de octubre de 2024

LA MULTIPLICACIÓN DE LA GARNACHA: CÓMO SON ESTAS UVAS TINTAS Y BLANCAS QUE AVANZAN EN LAS GÓNDOLAS.


LA MULTIPLICACIÓN DE LA GARNACHA: CÓMO SON ESTAS UVAS TINTAS Y BLANCAS QUE AVANZAN EN LAS GÓNDOLAS.

Es un varietal en ascenso, pero con diferentes personalidades. En esta nota, las claves para saber qué características tiene y qué matices ofrece.

Por Joaquín Hidalgo.

Hagamos memoria: ¿desde cuándo escuchamos hablar de Garnachas en Argentina? ¿Cinco, diez años? Como mucho. En los últimos tiempos es un varietal del que cada vez se ven más en la góndola. Ahora se le atreven grandes jugadores, incluso. ¿Pero de qué hablamos cuando hablamos de Garnacha o Grenache?

Empecemos por las precisiones. Existen varias Garnachas. Unas son blancas, otras tintas. En general se las denomina Garnacha Tinta y Garnacha Blanca, con sus versiones en francés, Grenache Noir y Grenache Blanche, y una prima remota a la que se suele confundir debido al nombre, conocida como Garnacha Tintorera.

La Garnacha tinta es la sexta uva más plantada a nivel global si hablamos de las variedades de vinificar. Si incluimos también a las de consumo en fresco, desciende al puesto número diez, con unas 160.000 hectáreas en el mundo.

Pero decir el mundo es un poco caprichoso, porque en rigor la Garnacha tinta reina en el área mediterránea, con unas 81.000 hectáreas en Francia y unas 59.000 en España.

La Garnacha tinta es la sexta uva más plantada a nivel global.

En el resto del mundo se encuentra bastante atomizada. Sólo para tener una comparación, en Argentina hay unas modestas 34 hectáreas. La distancia con los países mediterráneos es enorme.

En nuestro país, sin embargo, viene creciendo, mientras que en el resto del mundo se achica. Y hay una razón concreta para ello. La Garnacha es una uva que permite elaborar vinos frutados, con paladar de elevada acidez, en dos vertientes muy marcadas: están los que embotellan Garnachas ligeras como un Pinot Noir, y quienes exploran la vertiente más apretada y concentrada.

Ahí está una de las claves para que hoy esta uva esté en ascenso entre los consumidores, y no sólo de Argentina. Permite llegar a vinos maduros con un paladar de frescura elevada, lo que supone una ecuación rara para las variedades bordelesas, como Cabernet Sauvignon o Merlot. No en vano está tan adaptada al Mediterráneo.

La Garnacha en climas cálidos y solares.

Debido a ese balance en zonas donde el sol quema la piel de otras uvas y las vuelve muy maduras, con notas de mermelada, la Garnacha consigue retener una acidez deliciosa, aún cuando el perfil sea sobremaduro y licoroso. Esa característica es la que empuja a los productores a explorarla a nivel local.

La multiplicación de la Garnacha: cómo son estas uvas tintas y blancas que avanzan en las góndolas


En Argentina hay unas modestas 34 hectáreas.

Desde Salta, donde hay unos pocos vinos, hasta Valle de Uco, donde se concentra la oferta de Garnacha en nuestro país, hay varios elaboradores que están haciendo sus primeros palotes con Garnacha.

Si entre los pioneros está Ver Sacrum y Finca Los Cardones, luego sigue un pelotón de productores entre los que ya se cuelan bodegas de escala como El Esteco y, próximamente, Luigi Bosca.

GSM y otros cortes por el estilo.

Más allá de los vinos varietales, es en los cortes de base mediterránea donde la Garnacha aporta buena parte de la magia y frescura. Conocidos por la sigla GSM –de Garnacha, Syrah y Mourvedre– este corte mediterráneo tiene varias ventajas y otras tantas variantes.

Entre las ventajas, está el perfil delicado y de intensidad que ofrece, con unos taninos modestos que apuntalan el paladar sin apretar.

La multiplicación de la Garnacha: cómo son estas uvas tintas y blancas que avanzan en las góndolas.

Es en los cortes de base mediterránea donde la Garnacha aporta buena parte de la magia y frescura.

Entre las variantes, el Syrah y el Mourvedre a veces son reemplazados por otras uvas mediterráneas, como Carignan, o Malbec en nuestro medio.

Cualquiera sea la forma, la Garnacha destaca como una uva que permite, en climas como el nuestro, ofrecer fruta y acidez. Por eso suele usarse para vinos rosados, también.

En suma, es una tinta versátil y de carácter que gana adeptos en nuestro país y que, en el mundo, tiene fans y vinos famosos. Probarla puede ofrecer una nueva paleta de sabores.

Un drink team de Garnachas en Argentina se compone de Ver Sacrum, El Esteco Edición Limitada, Alma Gemela, Los Cardones Tigerstone, Desquiciado, Laborum Pequeñas Fermentaciones, Ruca Malen Capítulo Dos y, pronto, Luigi Bosca Apuntes.

También vale la pena descubrir De Moño Rojo, Corazón de Sol Luminoso, Develado Syrah Garnacha y DV Catena, que la combina con Malbec, y el recién lanzado Bianchi Winemaker Selection GCM, con Cabernet Franc y Malbec.

La última cosecha.
La última cosecha.

La multiplicación de la Garnacha: cómo son estas uvas tintas y blancas que avanzan en las góndolas.

JOAQUÍN HIDALGO.

Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

Por Joaquín Hidalgo -1º de octubre del 2024- Vinómanos.

Publicado en Vinómanos.

Imágenes:  Vinómanos.

https://vinomanos.com/2024/10/vino-varietal-garna

domingo, 25 de agosto de 2024

LA CRIOLLA CHICA YA ES FORMALMENTE UNA UVA TINTA.


LA CRIOLLA CHICA YA ES FORMALMENTE UNA UVA TINTA.

Por resolución del INV, los vinos que tengan al menos 85% de Criolla Chica podrán etiquetarse como tintos. Esta decisión no solo reconoce el valor enológico de la cepa sino que impulsa el renacimiento del resto de las uvas Criollas.

*** Por Alejandro Iglesias – Vinómanos.

En el mundo del vino existen ciertas cuestiones que escapan al conocimiento del consumidor de a pie. Como suele suceder en cualquier actividad, la vitivinicultura tiene reglas y legislaciones que atienden temas de elaboración y comercialización en pos de que las bodegas creen los mejores vinos. Y lo cierto es que son normas muy estrictas.

En el caso de las uvas Criollas, en particular la Criolla Chica o Listán Prieto, estas regulaciones se convirtieron en un obstáculo hasta hace unos días.

Criolla Chica: un poco de historia.

La Listán Prieto, conocida en Argentina como Criolla Chica, fue una de las primeras variedades en llegar a América durante la colonización española y si bien se la vinificó desde Estados Unidos hasta Argentina por siglos, el desembarco de los cepajes franceses, a mediados del siglo XIX, la sentenció a un segundo plano enológico.

Producto de este desplante, durante los últimos cien años la Criolla Chica, al igual que el resto de las Criollas, se destinó para la elaboración de vinos baratos y por esto el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) no la incluyó entre las uvas con atributos suficientes para producir vinos de calidad.

De modo que estos vinos quedaron en un limbo a la hora de salir al mercado ya que no se los podía etiquetar como el resto de los tintos creados con uvas como Cabernet, Malbec o Pinot Noir.

Lucas Niven, referente entre los productores de vinos a partir de uvas criollas en el Este de Mendoza, hace un tiempo nos explicaba: “En un momento, la legislación te permitía elaborar vinos a partir de uvas rosadas con tintas, y si en los análisis alcanzabas más de 600 puntos de color podías etiquetarlo como tinto”.

“Pero eso cambió, y un vino para ser considerado tinto tiene que estar elaborado al menos con 85% de uvas tintas, y las Criollas están en la categoría de uvas rosadas. Por lo tanto, los vinos obtenidos con ellas se debían etiquetar como rosados, aunque a la vista te puedan parecer tintos”, amplió.

Esta cuestión, que a muchos les puede parecer una pavada, presentaba algunos cuestionamientos de parte de importadores o distribuidores internacionales en cuyos países los vinos de Criolla Chica no encajaban con sus legislaciones. De aquí la preocupación de varios productores por aclarar el asunto. 

¡Se hizo justicia!

Finalmente, una reciente resolución del INV, con fecha 16 de agosto, incorpora a la Criolla Chica, o Listán Prieto según su nombre original, al listado de variedades tintas autorizadas para la elaboración de vinos de calidad, marcando un hito significativo en la historia de la viticultura argentina.

Por eso desde ahora, los vinos que tengan al menos 85% de Criolla Chica podrán etiquetarse como tintos.

Esta decisión no solo reconoce el valor enológico de esta cepa que dio el puntapié a la vitivinicultura americana en el siglo XVI sino que también impulsa el renacimiento del resto de las uvas Criollas en la industria vinícola del país.

“El reconocimiento de la variedad Criolla Chica como uva apta para vinos tintos tendrá un impacto positivo en las exportaciones argentinas”, aseguró Magdalena Pesce, CEO de Wines of Argentina y una de las interesadas en que esta cuestión quedara resuelta.

Y agregó: “Durante los últimos años, los principales destinos han sido Estados Unidos, Reino Unido, Brasil y Canadá. Esta variedad, fresca y moderna, satisface la demanda de mercados que buscan vinos ligeros y versátiles y atrae a consumidores que valoran la autenticidad”.

Desde hace una década, aproximadamente, un número creciente de enólogos ha comenzado a explorar su potencial, dando lugar a vinos con una interesante complejidad aromática que desafía las expectativas.

Hoy, esta cepa, conocida por su adaptabilidad a diferentes condiciones climáticas y su resistencia, produce vinos que reflejan de manera singular el terruño argentino y sobre todo representan un patrimonio muy valioso para el país.

Aunque en el pasado se la asoció con vinos más simples, la Criolla Chica ha demostrado su capacidad para ofrecer resultados de alta calidad cuando se maneja correctamente en viñedo y bodega.

Según estudios recientes del INV, su composición polifenólica y antociánica permite la elaboración de buenos vinos tintos, lo que justifica su inclusión en el listado de variedades tintas aptas para la elaboración de vinos de calidad.

Entre los que comenzaron con las gestiones para el reconocimiento de la Criolla Chica también se destaca el empeño del enólogo Santiago Mayorga, con los equipos de Nieto Senetiner y Cadus Wines.

Muy contento con la resolución, Mayorga destacó: “Además de poder etiquetar estos vinos como tintos, algo más importante aún es que al estar incluida la Criolla Chica en la nómina de tintas finas podremos implementar el uso de las Indicaciones Geográficas”.

“Hasta ahora solo podíamos utilizar el origen más genérico, Argentina. Esto es muy positivo para mostrar el trabajo que venimos realizando con esta cepa patrimonial”, subrayó.

El resurgimiento de las uvas criollas, liderado por la Criolla Chica, representa una oportunidad para redescubrir y revalorizar el patrimonio vitivinícola argentino.

Es que al tiempo que se exploran nuevas fronteras en el mundo del vino, esta variedad emerge como un símbolo de autenticidad y tradición, abriendo nuevas posibilidades para los consumidores y productores.

Publicado en Vinómanos.

https://vinomanos.com/2024/08/criolla-chica-uva-tinta/

miércoles, 22 de mayo de 2024

MADUREZ CON HIDALGUÍA: CRECE EL CAMPO ESTILÍSTICO DEL TORRONTÉS. Por Joaquín Hidalgo.

 


MADUREZ CON HIDALGUÍA: CRECE EL CAMPO ESTILÍSTICO DEL TORRONTÉS.

De vino del año a blanco serio y de guarda, el Torrontés ofrece ahora algunos exponentes que resisten el paso del tiempo. Qué rol cumplen el estilo y el terruño en este proceso de envejecimiento en el que no se sacrifica vitalidad.


Cuando un vino envejece bien se gana el respeto de los bebedores. Esa es una regla que está largamente probada en el mundo, donde vinos como los de Barolo (Italia) o Burdeos (Francia) se han ganado el prestigio que atestigua el polvo depositado sobre las botellas.

Es un juego en el que está enzarzado el Malbec argentino en los últimos años, y en el que va ganando terreno, pero también uno en el que prácticamente nadie esperaba que pusiera una ficha el Torrontés Riojano, más conocido como Torrontés a secas.

De hecho, una de las críticas que suele hacérsele al Torrontés es que muere rápido. Es raro encontrar una botella con uno o dos años que esté en plena forma. En las generales de la ley, los aromas de rosas y azahar, tan atractivos al comienzo, con el paladar ágil y vibrante, viran rápido hacia las notas de naranjas mustias y pomelos secos, que terminan emparejando el sabor a los de un vino tardío, pero con paladar delgado y apenas hueco en el centro.

Eso es así para ciertos estilos de Torrontés. Y ahí es donde la cosa empieza a cambiar de la mano de otros estilos. De hecho, algunas botellas ya dan buena cuenta de ese salto hacia la guarda y pude probarlas a comienzo del mes pasado, cuando realicé una cata vertical de Susana Balbo Barrel Fermented desde 2015 a 2023.

La idea misma de la cata era probar la resistencia y crecimiento en el tiempo. No me defraudé.

Una de las críticas que suele hacérsele al Torrontés es que muere rápido.

En este viaje por nueve añadas, pasaba lo que pasa con los grandes vinos: cada botella habla de los años, ofrece versiones de las cosechas y de cómo evolucionaron los sabores desde las hierbas y las flores, en este caso, hacia matices de cera de abeja, tomillo y menta; y cómo el paladar estridente del comienzo se vuelve envolvente.

Lo notable es que no había ningún rastro de cítricos maduros o secos, ni de fatiga. Todo lo contrario: vinos atléticos y vitales, incluso para los más viejos. Fue como encontrar el hilo de Ariadna.

El Torrontés y los límites de terruños.

El Torrontés Riojano es una uva criolla descrita por primera vez por el naturalista Damián Hudson a mediados del siglo XIX en los Anales de la Sociedad Rural Argentina.

Hudson tomó prestado el nombre de unas variedades españolas que comparten, con variantes, la raíz: Turruntés (Rioja), Torrontés (Galicia), Torontel (Castilla y León).

Para más confusión, en nuestro país hay tres variedades criollas con nombre de Torrontés: el Riojano (con casi 8000 hectáreas plantadas), el Mendocino y el Sanjuanino, de poco predicamento.

Puesta en perspectiva, la diferencia entre un Torrontés que envejece y otro que muere pronto no es un asunto de la variedad, como siempre se esgrimió en su contra. Es un asunto de estilo y de terruño.

En cuanto al terruño, hay lugares en donde el clima, el sol y las labores culturales, hacen que el Torrontés resulte sabroso cuando se lo cosecha en el punto de las rosas y el azahar, justo cuando comienza a desbalancear el resto de las variables, como la acidez y los matices que dan vida en el largo plazo.

Ese es el modelo del Noroeste argentino (con muy logradas excepciones), que da blancos explosivos y llenos de sabor, ideales para un tapeo o para beber frío y a la sombra en los veranos calurosos.

Pero hay otros estilos y lugares que se están explorando ahora. Uno en el que el clima permite cosecharlo con un perfil más herbal, entre la albahaca y el jazmín. Uno que nace del frío, sea en la altura o en el sur profundo, y que cuando es joven ofrece una boca llena, refrescante y con cierto graso.

Por ahora son unos pocos, de los que el Torrontés Barrel Fermented de Balbo es punta de lanza, pero al que se suma Gran Enemigo Torrontés 2020, Alta Yarí Torrontés 2022 y Otronia Lagunar Torrontés 2021 entre los que vienen del sur.

Apertura estilística.

La gracia de este nuevo escenario para el Torrontés es que abre la paleta de estilos. Mientras que unos son joviales y llenos de energía y juventud, perfectos para beber en la temporada, los otros comienzan a cimentar un prestigio en la guarda. Desde ya que los precios son distintos entre ambos grupos.

Pero esa es la magia. Ya existían varios Torrontés Tardíos, que perdían por falta de acidez; ya existían los Torrontés con madera, aunque no siempre maridaron bien entre sus partes; y también existían festivos y carnavalescos de temporada, que forman el grueso de la oferta.

A ellos se sumaron la última década, pero en particular desde 2019 cuando apareció un puñado, una nueva vertiente que tiene, al menos en sabor, un guiño a los blancos de Alsacia, con paladares amplios y vibrantes de acidez, llenos de sabores ligeramente exóticos.

Entre todos ellos una cosa queda clara: el Torrontés, lejos de perder predicamento entre los productores, está en medio de una renovación estilística que promete. Al menos ahora, nadie podrá acusarlo de no tener potencial de guarda. Y ese es un perfecto punto de partida.

 Publicado en Vinómanos.

https://vinomanos.com/2024/05/como-es-el-torrontes-argentino/

lunes, 10 de julio de 2023

Los grandes ausentes del vino argentino.

 


Los grandes ausentes del vino argentino.

Los varietales de los que todos hablan y consumen son franceses, ¿pero qué pasó con aquellas primeras vides que trajeron los inmigrantes italianos y españoles?

Por Joaquín HIDALGO.

Somos un país de inmigración. Y en materia de vinos quizás más que en ninguna otra: el gusto por el vino llegó a nuestro país como una nostalgia entreverada en el equipaje de los muchos italianos y españoles que hicieron el grueso de nuestra inmigración, matizada con algo de franceses, alemanes, daneses y ucranianos. Es un cuadro conocido y es un acervo que se lee en los apellidos de buena parte de los argentinos.

Entre los muchos González y otros tantos Vecchiarelli, entre los muchos Fernández y los tantos Rossi, Ferrari o Colombo, el vino llegó a la Argentina como ese octavo pasajero de la ciencia ficción que les permitió a todos ellos poner sobre la mesa un sabor que, como las palabras, llenaba la boca con lo conocido. Entre los Tittarelli, los Giol, los Toso y Bianchi, por ejemplo, que hicieron del negocio del vino una forma de vida, sorprende a la hora de las copas una gran ausencia: es raro, rarísimo probar algún vino elaborado con uvas italianas o españolas. El grueso de lo que bebemos es francés.

Es como si en ese legado del inmigrante la valija que traía las uvas se perdiera en el puerto como se perdió la famosa valija de Hemingway –con todos sus escritos de juventud– y no quedara nada de ese acervo de Sagiovese, Montepluciano, Barbera, Nebbiolo, Cariñena, Tempranillo y Garnacha. En Argentina solo se habla de las variedades francesas.

Es algo que me llama la atención. Y sobre lo que no encuentro una explicación clara. Por ejemplo, en la historia del Malbec el foco siempre recae en la aventura de Miguel Amado Pouget, quien introdujo en 1853 las uvas francesas en nuestro país. Contado desde el presente, nadie siente necesidad de explicar cómo llegó el Lambrusco a nuestro país porque el Lambrusco y buena parte las otras uvas ha desaparecido de la mesa. O casi.

Es verdad, el romance entre el Malbec y los productores explica buena parte de su éxito. Una uva que se adaptó de maravillas, que daba buen color y con aromas frutales, permitía rendimientos y mejoraba otros tintos está claro que triunfaría. Eso, siempre que el gusto de los vinos coincidiera con esa uva. Lo que nos lleva de lleno al otro asunto: ¿es que las uvas italianas o españolas no cuajaron con el paladar de esos inmigrantes? Tal vez de ellos sí, porque estuvieron plantadas en el pasado, pero al parecer no de sus descendientes.

Una entre las diez primeras.

Singular es el caso del Tempranillo. Es la novena uva más plantada en Argentina, con casi 5200 hectáreas (2,5% de la superficie) y prácticamente desapareció de la góndola. No es que no se lo use o elabore, pero son pocas las bodegas que etiquetan sus vinos con esa variedad. El dato es que la Tempranillo, por su importancia en España, es la cuarta variedad más plantada a nivel mundial, detrás de Merlot, Sultanina (para consumo en pasas) y Cabernet Sauvignon.

En Mendoza, que concentra casi la totalidad de la superficie, el dato es que la mayoría (casi el 70%) está plantado en las zonas bajas y calientes del este. Sin embargo, entre Tupungato, Tunuyán y San Carlos hay unas mil hectáreas que dan vinos frutados y vibrantes. Así y todo, no la vemos en la góndola, con excepción de Altocedro, Crux, Zuccardi Q, Tempus Alba y Krontiras para mencionar unos pocos entre los pocos.

Las italianas a la baja.bar

La más plantada entre las variedades italianas es el Sangiovese. La uva dilecta de la Toscana encuentra en nuestro país unas 1300 hectáreas aún en producción. Hace 20 años eran 2500. De las que quedan, el 70% está plantado en el este de Mendoza que es, dicho sea de paso, un clima no del todo amigable con el perfil de la uva. Con excepción de Tupungato (65ha), casi no se la encuentra en zonas frías.

Esa es quizás la principal razón para que estas uvas hayan entrado en un cono de sombras: que el clima del este de Mendoza no sea muy adecuado. Pero tampoco lo es para las francesas. La diferencia está en que lo que se plantó nuevo en zonas más frías se hizo sólo con las francesas.

Sin embargo, las uvas italianas como Barbera (371ha), Greco Nero (286ha), Bunamico (102ha), Cordisco (52ha), Lambrusco (46ha) y Nebbiolo (30ha) ofrecen una paladar muy distinto y todos emparentados por una rara cualidad: dan vinos estructurados pero sin peso, como los describe Andrés Sánchez, enólogo enamorado de ellas y quien las planta en el Maule, Chile, y las embotella bajo el nombre de La Collezione. Quizás ahí está la clave de la supervivencia y de volver a escribir una historia que rinda homenaje a los apellidos inmigrantes. Tintos que aligeren el paladar sin perder la fuerza. Algo de eso se puede probar en los tintos que embotella Bira, Callejón del Crimen, Alfredo Roca y Livverá.

Publicado en Diario "La Mañana del Neuquén".

Domingo 9 de Julio del 2023.

https://www.lmneuquen.com/los-grandes-ausentes-del-vino-argentino-n1039109

sábado, 12 de noviembre de 2022

Lanzaron un nuevo varietal.

 

Bodegas Bianchi acaba de presentar un nuevo varietal dentro de su línea Famiglia Bianchi de vinos de alta gama. Se trata de la Criolla Chica, una cepa de las llamadas "uvas patrimoniales". "La Criolla es, en definitiva, símbolo de la argentinidad. Y en esa búsqueda de las raíces, se han recuperado vides antiguas en fincas con gran peso histórico, en pos de dar vida a vinos patrimoniales que reflejan nuestros orígenes'', señala la empresa.­

Para elaborar esta Criolla, conocida como Listán Prieto, la bodega informó que su equipo enológico "buscó reflejar la riqueza del terruño sanrafaelino, creando un vino amable, equilibrado, pero a la vez con cierta rusticidad propia del varietal''.­

"Esta tendencia a revalorizar las uvas patrimoniales es regional, en Chile se la llama Uva País y Mission Grapes en EE.UU y así como en Argentina, se están vinificando con un nuevo criterio, con una visión de terroir y de origen, y sobre todo con otro entendimiento de la uva que le permite expresar toda su potencialidad en estos vinos," expresó Rafael Calderón, gerente general del grupo de bodegas.­

Famiglia Bianchi Criolla se destaca por su color rojo rubí medianamente intenso. Aromas frescos con cierta madurez, con sutiles notas a frutos rojos frescos, cereza, frutilla y dejos florales y un final terroso característico de esta variedad. De entrada dulce en boca, es un vino de estructura ligera, equilibrado, fresco, con taninos sutiles, fácil de beber, con un final de boca en donde se conjugan los aromas y su frescura.­

PUBLICADO EN DIARIO LA PRENSA.

https://www.laprensa.com.ar/522445-Lanzaron-un-nuevo-varietal.note.aspx

lunes, 29 de agosto de 2022

Se aprobó el proyecto de ley para declarar a Mainqué “Capital del Pinot Noir”.


 Se aprobó el proyecto de ley para declarar a Mainqué “Capital del Pinot Noir”.

Esta identificación geográfica brindará mayores posibilidades para que la localidad mainquina, como todo el Alto Valle, promuevan e impulsen el enoturismo, el turismo gastronómico y un acompañamiento a las inversiones que se están realizando en dicha localidad.

Mainqué - La legislatura de Río Negro aprobó la semana pasada en primera vuelta, el proyecto de ley que busca declarar a la localidad de Mainqué “Capital Provincial del Pinot Negro (Pinot Noir) por presentarse en esta localidad la mayor producción vitivinícola de la provincia.

Duranta la sesión de la Legislatura la legisladora Marcela Avila (JSRN) actuó de miembro informante y destacó que el pinot noir es una variedad de las más selectas, es uno de los vinos más exclusivos y elegantes a nivel mundial.

La legisladora detalló también que en el país hay aproximadamente dos mil hectáreas implantadas con esta sepa, y están distribuidas entre Mendoza (74%), Neuquén (12%) y Río Negro, que ocupa el tercer lugar con un 7%.

“En Río Negro la cantidad de hectáreas cultivadas son alrededor de 130, y el 80% de ellas están en el Alto Valle, principalmente en la localidad de Mainqué con casi el 50% de esas hectáreas”, resaltó Ávila. Precisamente, Mainqué tiene 47 hectáreas plantadas lo que representa el 46,5% del departamento de General Roca y el 37 % de la provincia, siendo el terruño con más Pinot Negro implantado de la provincia. Además, cuenta actualmente con cuatro bodegas.

Esta identificación geográfica brindará mayores posibilidades para que la localidad mainquina, como todo el Alto Valle, promuevan e impulsen el enoturismo, el turismo gastronómico y un acompañamiento a las inversiones que se están realizando en dicha localidad.

El Pinot Noir es una uva muy delicada y muy sensible a las enfermedades, haciendo que su elaboración sea toda una aventura de riesgo en su producción.

PUBLICADO EN PERIÓDICO LA COMUNA DE VILLA REGINA.

https://lcr.com.ar/todos/se-aprobo-el-proyecto-de-ley-para-declarar-a-mainque-capital-del-pinot-noir-3561/

jueves, 18 de agosto de 2022

20 PINOT NOIR ARGENTINOS PARA CELEBRAR A LA CEPA MÁS REFINADA.

 El Día del Pinot Noir es ocasión ideal para conocer más a fondo a estos vinos, que suelen ser de los más exclusivos del planeta. Por suerte Argentina ofrece algunos ejemplares para quedarse sin aliento, y aquí te contamos cuáles.

En el Día del Pinot Noir, celebramos a aquella cepa que, como pocas, desafía la habilidad de los winemakers. Esta tinta, oriunda de la Borgoña y con fama de caprichosa, es exigente en primer lugar de un terruño donde sentirse a gusto. Sin esto, es imposible lograr un resultado de calidad. Podemos decir que le gustan los climas fríos, nublados si es posible, así como también los suelos pobres, y si son rocosos y calcáreos mucho mejor.

Pero no solo es eso lo que va a exigir a quienes quieran elaborarla: también demanda atención. “Nunca deja de desafiarnos”, recuerda Roy Urvieta, responsable de los vinos de Domaine Nico, proyecto especializado en Pinot Noir liderado por Laura Catena.

“Es una cepa que no te perdona las distracciones, y por eso hay que estar atento a los suelos, las labores en viñedo, los momentos de cosecha, el roble que usás y cómo. El Pinot Noir delata cada elección que tomás”, advierte.

Por todo lo que resume Urvieta es que en Argentina la aparición de excelentes Pinot Noir se hizo esperar. Mientras todos estaban enfocados en el Malbec, eran pocos los que creían posible elaborar un Pinot Noir de clase mundial en el país. Por suerte, estos pocos nunca bajaron los brazos.

Día del Pinot Noir: de la Patagonia a los Valles Calchaquíes.

Para dar comienzo al Día del Pinot Noir en Argentina es necesario recordar la irrupción de Bodega Chacra en el ámbito local de la mano de Piero Incissa de la Rochetta. Este toscano, de linaje vitícola, se envalentonó con elaborar Pinot Noir en la Patagonia luego de probar una de las botellas de la familia Canale en su bodega de Río Negro.

Desde que pisó suelo argentino, no se detuvo hasta dar con una viña vieja y fue así que encontró en Mainqué un viñedo de 1932 que tuvo que recuperar para elaborar sus primeros vinos. Luego adquirió otro de 1955 y desde entonces sus Pinot son una referencia local reconocida internacionalmente.

A partir de esto, algunos asumieron el desafío de elaborar Pinot Noir de alta gama en diferentes rincones del país. Mientras que en Patagonia la cuna para esta cepa es Río Negro, en San Patricio del Chañar (Neuquén) también le han puesto foco con un estilo más moderno, mientras que en Chubut apuestan por los climas más fríos de la vitivinicultura argentina para lograrlo.

En Mendoza, los viñedos de Pinot Noir migraron a la altura del Valle de Uco durante los últimos quince años. Allí el clima es, sin dudas, más indicado para la cepa, principalmente en Gualtallary, San Pablo y Pampa El Cepillo. Estas tres IGs hoy se reparten las mejores referencias y merecen su mención en este Dia del Pinot Noir.

En San Juan, el Valle de Pedernal ya se posiciona como un spot posible para esta uva: cuenta con clima frío y suelos pedregosos muy interesantes para explorar.

Un origen curioso para el Pinot Noir, aunque por el momento para un solo productor, son los Valles Calchaquíes. Aquí Bodega Colomé lo cultiva a 3111 metros de altura en Payogasta, con muy buenos resultados.

Por último, en la provincia de Buenos Aires hay algunos Pinot Noir que vale la pena seguir de cerca. Por ejemplo, en Chapadmalal se lo cultiva a unos 11 kilómetros del mar, mientras que en Balcarce los viñedos se ubican sobre suelos calcáreos de la sierra de Tandilia.

Los 20 mejores Pinot Noir argentinos elegidos por Vinómanos.

Desde todas estas regiones te vamos a recomendar cuáles son las etiquetas capaces de emocionar al borgoñón más fundamentalista en el Dia del Pinot Noir.

  1. 96pts, Chacra Sin Azufre Pinot Noir 2020
  2. 95pts, Domaine Nico Historie D’A Pinot Noir 2020
  3. 94pts, Pintom SUR Pinot Noir 2019</a>
  4. 94pts, Lunita Pinot Noir 2021
  5. 94pts, Bodega Noemía Pinot Noir 2019
  6. 93pts, Otronia Pinot Noir Block I 2019
  7. 93pts, Salentein Single Vineyard Los Jabalíes Pinot Noir 2019
  8. 93pts, Bemberg Estate La Linterna Pinot Noir 2018
  9. 93pts, Zorzal Porfiado III Corte (8 cosechas)
  10. 93pts, Riccitelli Old Vines from Patagonia Pinot Noir 2020
  11. 92pts, Colomé Altura Máxima Pinot Noir 2020
  12. 92pts, Costa & Pampa Pinot Noir 2019
  13. 92pts, La Freneza Pinot Noir 2020
  14. 92pts, Demencial Pinot Noir Valle de Pedernal 2019
  15. 91pts, Humberto Canale Old Vineyard Pinot Noir 2020
  16. 91pts, Luigi Bosca Pinot Noir 2021
  17. 91pts, Insólito Pinot Noir 2020
  18. 91pts, Contracorriente Pinot Noir 2019
  19. 91pts, Rara Avis Pinto Noir 2020
  20. 90pts, Saurus Select Pinot Noir 2020.
PUBLICADO EN VINÓMANOS.

jueves, 4 de agosto de 2022

Bonarda, la cepa que pasó de ser usada para vinos comunes a protagonista de vinos de calidad.

 


Bonarda, la cepa que pasó de ser usada para vinos comunes a protagonista de vinos de calidad.

Una variedad que no existe en Europa y que otorga una ventaja a la producción argentina. El vino que se elabora con esta cepa es un producto que sólo se hace en nuestro país por lo que es importante aprovechar ese potencial en los mercados globales.


Bonarda, la segunda variedad tinta plantada en la Argentina después del Malbec y durante mucho tiempo utilizada como base de vinos tintos comunes por sus altos rendimientos y su aporte de color, celebra en la actualidad su aptitud para mejorar vinos de corte y como varietal en vinos de calidad.

Del 1 al 7 de agosto, por segundo año consecutivo, se celebrará la Semana del Bonarda, iniciativa del Fondo Vitivinícola que reúne a bodegas y diferentes actores del sector con el objetivo de promocionar esta variedad con actividades en todo el país.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en base a datos de 2020, con 18.153 hectáreas cultivadas (8,5% del total de vid del país), el varietal está presente en la mayoría de las provincias vitivinícolas de la Argentina.

Con unas 15.162 hectáreas (83,5%), la provincia de Mendoza tiene la mayor cantidad de vides de la cepa del país; seguida por San Juan, con 2.210 hectáreas (12,2%); y el resto de las provincias, con 781 hectáreas (4,3%).

En producción, con 2.123.369 quintales, la Bonarda representó 10,3% de la cosecha total en la vendimia 2020, sólo por detrás del Malbec y la variedad Cereza (perteneciente a los cepajes llamados criollos).

Entre los 5.071.538 hectolitros de vinos comercializados en 2020, 4,9% correspondió a Bonarda (166.288 hl en corte con alguna otra variedad y 79.782 hl de vino varietal puro), con incrementos significativos en las ventas en los últimos años.


Su llegada al país.



Llegada al país con las corrientes inmigratorias de fines del siglo XIX e iniciado su cultivo en la región de Cuyo, esta variedad fue utilizada durante mucho tiempo como base de vinos tintos comunes por sus altos rendimientos por hectárea y su importante aporte de color; y para mejorar vinos de corte, especialmente con Malbec.

«Antiguamente este varietal era de consumo masivo o se usaba para cortes; últimamente ha ganado un prestigio importante y debemos trabajar fuertemente para fomentar la presencia de las botellas de Bonarda en los restaurantes», afirmó en ese sentido el intendente del departamento mendocino Gral. San Martín, Raúl Rufeil.

Ante el descubrimiento de su potencial enológico, se redujo la producción por hectárea, logrando una mejora de calidad, por lo que comienza su desarrollo como varietal del cual se elaboran vinos de alta calidad, explicó el INV en su último informe sobre la cepa.

En ese sentido, el enólogo de Algodón Wines Mauro Nosenzo aseguró a Télam que «es una variedad de gran potencialidad enológica en Argentina y, aunque nunca va a reemplazar al Malbec, es importante para blends, muy noble y manejable, la que más se adapta a hacer mezclas o cortes para vinos premium, e incluso como varietal».

«Antiguamente este varietal era de consumo masivo o se usaba para cortes; últimamente ha ganado un prestigio importante y debemos trabajar fuertemente para fomentar la presencia de las botellas de Bonarda en los restaurantes».

Raúl Rufeil, intendente del departamento mendocino Gral. San Martín.

Por su parte, el enólogo Jorge Rubio, de la bodega homónima, consideró que «a los productores les gusta porque es una variedad muy vigorosa que rinde muchos kilos por hectárea; aunque, cuando reducís el rendimiento de la planta, conseguís muy buena calidad».

«La Bonarda en Argentina siempre se usó para corte, porque daba buen rendimiento, sobre todo en el este, en San Martín y Santa Rosa; hoy hemos logrado una Bonarda ultra premium en Agrelo, en un terroir distinto, con otra altura, otro microclima y también otro manejo de finca, con mucho menos rendimiento pero mayor calidad», afirmó Soledad Buenanueva, enóloga de Dante Robino.


Variedad argentina con mucho potencial.



Esta uva de vino tinto italiana, ancestro de la variedad francesa «Corbeau de Savoie», hoy es más abundante en la Argentina; y en 2011 el INV aceptó el nombre de Bonarda Argentina para referirse a esta variedad cultivada en el país.

Por ello, Nosenzo consideró «importante tenerla en vidriera porque se trata de una variedad argentina y con excelentes resultados».

«Es una variedad que no existe en Europa y eso nos da una ventaja, es un vino que se elabora sólo en nuestro país lo que es importante en los mercados globales», explicó Rubio a Télam.

«Se logró elaborar una Bonarda de alta calidad y hoy no queremos que eso quede acá sino llegar cada vez más lejos», añadió Buenanueva, en declaraciones a Télam.

«A los productores les gusta porque es una variedad muy vigorosa que rinde muchos kilos por hectárea; aunque, cuando reducís el rendimiento de la planta, conseguís muy buena calidad».

Enólogo Jorge Rubio.

Indicaron que hay un alza en las exportaciones de vino Bonarda (puro y con cortes), y citan que en el año 2020 se exportó el mayor volumen de toda la década al alcanzar un total de 56.000 hl, por un valor FOB de US$ 8,97 millones.

El principal destino de los vinos varietales puros en 2020 fue Canadá, seguido por Rusia.

Luego figuran Brasil, Francia y Estados Unidos; y para el Bonarda con cortes los principales destinatarios fueron: Irlanda, Reino Unido, República Checa, Paraguay y Bélgica.

Por Carlos Joseph / Télam.

PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.

https://www.rionegro.com.ar/gastronomia/bonarda-la-cepa-que-paso-de-ser-usada-para-vinos-comunes-a-protagonista-de-vinos-de-calidad-2424205/

lunes, 20 de junio de 2022

SANGIOVESE EN LA ARGENTINA por NICOLÁS ORSINI.

 


Durante el 2018 estuve colaborando con la Asociación Argentina de Sommeliers en su newsletter #LetrAAS y una de las notas tuvo que ver con una cepa que llegó con nuestros ancestros pero quedó relegada. La sangiovese.

Un viejito piola. Así podría definirse la sangiovese que existe en la Argentina y que en su mayoría se encuentra plantada, hace más de medio siglo, en la provincia de Mendoza.

Pero si vamos al origen de la sangiovese éste se da en la región de la Toscana, en Italia, donde se elaboran vinos muy reconocidos como el Brunello di Montalcino, los Chianti, y los Vino Nobile di Montepulciano.

Según los informes más recientes de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) en Italia hay 690 mil hectáreas de viñedo donde el 75% de las mismas tienen hasta 80 variedades plantadas. De todas ellas la vid más cultivada es la sangiovese que representa un 8% de la viña total.

Federico Isgro, Ingeniero Agronomo y Gerente General de Bodega Altocedro, estuvo viviendo y trabajando durante mas de cuatro años en Italia mientras, parte de ese tiempo cursaba una maestría en la Universidad de Siena, dicatada en Montalcino.

En ese interín pudo conocer en profundidad las características del sangiovese.

“es una variedad única que responde en forma muy diferente según el fenotipo y el terroir, puede expresarse con vinos ligeros, minerales y florales así como con vinos de larga crianza con una complejidad extrema” y agrega que esas características están dadas porque “tiene una plasticidad enorme tanto agrícola como enológica”.

Con los inmigrantes fundadores llegó a Mendoza junto al malbec, la bonarda, el lambrusco, la barbera del Piamonte, la aspiran bouschet, el tannat y varias más, y era destinado a darle vigor a los vinos comunes, que hasta los años 70 eran parte del 98% del consumo nacional, y estaban hechos en su mayoría de uva criolla grande o cereza.

Para aquellos productores italianos de los años 1880 el sangiovese era un fiel representante de la cultura y la viticultura que añoraban de su tierra y por ello resultaba común encontrar plantaciones en cantidad.

En la actualidad esa realidad cambió drásticamente ya que según el último informe del Instituto Nacional Vitivinícola (INV) hay plantadas en el país 1713 hectáreas. Sólo en Mendoza hay, según números del año 2017, 1685 hectáreas plantadas.

El sangiovese que existe es antiguo, con un mínimo de 40 o 50 años desde su plantación, y si bien en su mayoría es reemplazado para plantar malbec o bonarda aun quedan productores que lo elaboran.

Uno de los pioneros es Federico Benegas Lynch que lo elabora desde el año 2000 con uvas de un viñedo de más de 80 años que está ubicado en Cruz de Piedra, Maipú. Las plantas son originales de Montalcino y siempre fue utilizada para hacer uno de los vinos de alta gama de la Bodega.

También es el caso de Santiago Bernasconi, quien junto a Federico Isgro, (ambos descendientes directos de Italianos y amantes de la cultura italiana) están llevando adelante un proyecto que tiene al sangiovese como protagonista ya que buscan hacer grandes vinos usándolo con otras variedades que lo acompañan a la perfección.

Hace unos años encontraron un viñedo de sangiovese en La Consulta con una antigüedad de 45 años y así la idea que tenían hace años de elaborar interpretaciones propias de cortes Toscanos cobró forma.

“El sangiovese tiene una tensión y una acidez que hacen que se puedan obtener vinos no tan intensos ni pesados pero de una elegancia infinita. Buscamos jerarquizar un varietal que no merece menos….” destaca Bernasconi que agrega que “si bien son vinos largos les suele faltar de completar el medio de boca” con lo cual es común que se la elabore junto a otras cepas como el cabernet sauvignon, el merlot o el syrah.

También en el Valle de Uco pero en Vista Flores se encuentra la viña que posee Finca La Luz y que como no podía ser de otra manera tiene unos 50 años de antigüedad.

“El viñedo fue implantado por un inmigrante italiano que se trajo los esquejes desde su país” comenta Pablo Tasso, brand ambassador de Finca La Luz en donde lo utilizan para hacer un rosado y un gran reserva.

En el caso de Bodega Trapiche elaboran unas 100 mil botellas de sangiovese que tiene una crianza de 12 meses en barricas de roble francés. Sergio Casé, enólogo de la Bodega, cuenta que no tienen plantaciones propias por lo cual le compran a varios productores que tienen viñedos viejos.

“Si bien no es de grandes colores sí tiene una textura interesante, me gusta que sean antiguos ya que dan racimos más chicos y cortos” y remarca que a la hora de la elaboración hay que tener cuidado con los remontajes ya que tienden a tener taninos de forma excesiva.

Como se puede apreciar el sangiovese aun da pelea y busca mantener su lugar en base a su historia, antigüedad y versatilidad para hacer distintos tipos de vinos.