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jueves, 22 de enero de 2026

EL LEGADO DE UN VISIONARIO: 140 AÑOS DE BODEGA ESCORIHUELA.


 La historia de la vitivinicultura argentina no se puede contar sin mencionar a Don Miguel Escorihuela Gascón. En 1880, este joven español desembarcó en nuestras tierras con una maleta cargada de determinación. Apenas cuatro años después, en 1884, fundaba en Godoy Cruz, Mendoza, lo que se convertiría en un pilar de la industria: Bodegas Escorihuela. Don Miguel no solo fue un bodeguero ingenioso que conquistó a la élite del país con sus etiquetas; fue un protagonista clave del desarrollo político y social mendocino. A siete décadas de su partida, su espíritu de lucha incansable sigue vibrando en cada rincón de la bodega original. Tras décadas bajo la dirección familiar, 1992 marcó un nuevo rumbo con la llegada de la familia Catena y un grupo de inversores. Este cambio impulsó una modernización necesaria para brillar en el mercado internacional. Se expandieron hacia zonas privilegiadas como Agrelo (Luján de Cuyo) y Altamira (Valle de Uco), apostando por una agricultura orgánica y sustentable. Se construyó una bodega dedicada exclusivamente a tintos Ultra Premium. Hoy, el establecimiento histórico en Godoy Cruz fracciona 8.500 botellas por hora, sumando una capacidad total entre sus distintas sedes de más de 13 millones de litros. La bodega cultiva cerca de 230 hectáreas propias, pero su secreto reside en la diversidad: trabajan en equipo con productores de toda la provincia para lograr perfiles únicos en cada vino. Además, la experiencia Escorihuela trasciende la copa. A finales de los '90, en alianza con el prestigioso chef Francis Mallmann, nació el restaurante "1884". Este espacio es un tributo viviente a la cocina andina y a la historia líquida de Mendoza.

Publicado en

MENDOZA ANTIGUA.

Fotos Antiguas de Mendoza, Argentina y el Mundo de cada década desde 1880.

https://mendozantigua.blogspot.com/2026/01/el-legado-de-un-visionario-140-anos-de.html

lunes, 28 de julio de 2025

Opiniones. Probando vinos como consumidor final.

 




Esta calificación es como consumidor final de compra de vinos en supermecados. 
No se tome como EXPERTO en eso estoy muy lejos...
El Saint Felicien (marca lengendaria en vinos argentinos) hoy de Catena Zapata Wines es de calidad. Vale. Precio bueno. Pero... 
... ... ... 
El malbec tiene exceso de gusto roble (desde el 2010 lo vengo probando) NO ME GUSTA.  Que lo sigan probando los que le gustan. ¡Enbuenahora para ellos si les gusta!

Del Alto Valle Este de Río Negro sigo recomendando OIR PINOT NOIR de BODEGA FAVRETTO. Que no compite pero que también sirve, y mucho, en la sugerencia de vuestras comidas y degustaciones de vinos argentinos.
Meras apreciaciones de un consumidor de vinos...
Nada más...
Imágenes: internet.


viernes, 1 de marzo de 2024

Vino "Nico".

Vino "Nico".

Una etiqueta verdaderamente heráldica: la del vino "Nico". De gules, con un chevron de oro cargado por tres bellas cruces de plata y ese hermoso león en la parte superior, entre otros detalles dignos de mención.

*** Publicado en HERÁLDICA EN LA ARGENTINA de Alejandro Pomar.

https://heraldicaargentina.blogspot.com/2024/02/vino-nico.html

29/2/2024.

lunes, 8 de enero de 2024

François Lurton: “El Malbec es uno de los pocos monovarietales que da vinos complejos”.

 

Bodega Piedra cumplió 30 años en Argentina. François Lurton, integrante de la quinta generación de una tradicional familia de bodegueros de Burdeos, fundó la compañía en 1993 tras investigar distintos terroirs de nuestro país y elegir instalar su finca en Los Chacayes, un área hasta entonces inexplorada del Alto Valle de Uco mendocino.

Este mes festejaron las tres décadas en Argentina y Lurton habló con Los Andes, sobre los desafíos de trabajar en nuestro país.

-Fue una gran aventura. Iniciamos este proyecto en colaboración con Nicolás Catena para desarrollar un vino en el mercado local, que luego expandí como comercial en el extranjero. Tuvimos un éxito considerable y, en un momento, junto a mi hermano, decidimos crear nuestra propia bodega en Argentina. Vimos un enorme potencial de crecimiento y empezamos en 1995 buscando el lugar ideal, desde el sur de Luján hasta aquí, explorando diferentes sitios. Queríamos establecernos cerca de la montaña y, después de superar varios obstáculos, finalmente encontramos este lugar. En el trayecto, nos topamos con desafíos como la disponibilidad de agua y la competencia por terrenos, pero logramos establecer una buena relación con el dueño de esta zona. Inicialmente, gran parte de estas tierras pertenecían al señor Morales, quien poseía unas 20,000 hectáreas que se extendían casi hasta Chile.

- ¿Has pasado por varias crisis en Argentina?

- Sí. Técnicamente fue toda una aventura crear este lugar. Nos encontramos con problemas que ni sabíamos que existían: enfermedades, insectos y animales que jamás habíamos visto. Además, tuvimos complicaciones técnicas durante la construcción. No había electricidad. En Francia cuando construís un lugar, la electricidad viene gratis. Aquí hay que pagar: hemos pagado 5 kilómetros de electricidad. Fue todo un desafío técnico, pero el estrés real vino de la situación económica del país: las devaluaciones constantes, la inflación que no da respiro, las dificultades para importar, como traer las barricas. Durante años, las restricciones a las importaciones eran fuertes.

-A pesar de todas estas dificultades… ¿siguen invirtiendo?

-Los periodistas me preguntan esto una y otra vez. Siempre quieren saber por qué sigo aquí. Les digo que vengo de una familia con más de 200 años en la industria vitivinícola. Sobrevivimos a tres guerras en Europa. No se trata solo de pequeñas devaluaciones o inflación. Hemos atravesado muchas devaluaciones del franco en Francia y otras situaciones complicadas. Siempre seguimos adelante. Es cierto, los argentinos se quejan mucho. Pero pienso en lo que dices y es verdad. El mundo ha enfrentado situaciones mucho más duras que las de Argentina.

-Además del Malbec, ¿qué otra variedad puede Argentina ofrecer al mundo con esa calidad?

-Yo fui el primero en plantar pinot gris aquí e introducirlo como variedad. Tengo 42 hectáreas de pinot gris. Otra variedad que me cautiva es el tocai friulano y aunque tiene potencial en Argentina, aún no ha sido completamente desarrollada. Por otro lado, el chardonnay ha sido promovido por productores como Nicolás Catena, siguiendo el modelo estadounidense, pero desde mi perspectiva, es un enfoque equivocado. El tocai friulano es realmente una cepa intrigante que merece ser impulsada. Casi podría decir que soy uno de los pocos involucrados en su desarrollo. En cuanto a los vinos blancos, además del tocai encuentro pocas variedades destacables, ya que Argentina no es conocida por su producción blanca, aunque haya algunas de buena calidad.

- ¿Y el sauvignon blanc?

-Mi especialidad es el sauvignon blanc. Soy uno de los mayores productores a nivel mundial, pero curiosamente, no tanto en Argentina. Aquí, su cultivo es limitado debido a las condiciones climáticas continentales. A pesar de que se le atribuye un clima mediterráneo, en realidad es más continental.

- ¿En tintos?

-En los tintos, comenzamos con el cabernet sauvignon. Aquí, el cabernet sauvignon me parece más interesante que en Chile, ya que carece de ese matiz de pimienta verde que se encuentra en Chile. En cambio, en Argentina, destaca por sus notas únicas a frutos rojos. Incluso en Francia no lo elaboramos con la misma maestría, carece de la piracina que aquí es única en el cabernet sauvignon. Es lamentable que el desarrollo del Malbec haya eclipsado un poco al cabernet sauvignon, pero el Malbec es una variedad verdaderamente fascinante.

Desde mi punto de vista, hay pocas variedades en el mundo capaces de producir vinos tan complejos. Son realmente escasas las que pueden ingresar a este selecto grupo de variedades que generan vinos complejos sin necesidad de estar en blend. Por lo general, los vinos complejos son blends, pero hay pocas variedades monovarietales que logran esta complejidad. Gracias al Malbec, podemos alcanzar ese nivel.

-¿Dónde considerás que puede estar el futuro de la Argentina hoy?

- Es cierto que Argentina representa una pequeña fracción del mercado vitivinícola mundial y, en comparación con países como Chile, tiene una ventaja en la medida en que no dependemos tanto de las exportaciones porque hay un mercado nacional sólido. El encanto de Argentina radica precisamente en ese mercado interno. Sin embargo, aunque los vinos argentinos han alcanzado un alto nivel de calidad y reconocimiento internacional, actualmente los vinos europeos, que han experimentado importantes cambios, han recuperado una posición de liderazgo.

Estos países europeos, como Francia, Italia y España, se están recuperando en sus exportaciones, compitiendo fuertemente en mercados como Estados Unidos y China. Esto podría dificultar más las exportaciones para países sudamericanos como Argentina y Chile. Durante años, los consumidores nacionales en Europa absorbieron gran parte de su producción, dejando abierta la puerta para los vinos de otros países. Sin embargo, con la disminución del consumo interno en Europa, estos países ahora están más centrados en los mercados internacionales, lo que podría dificultar las exportaciones de países sudamericanos. La disminución del consumo de vino es una tendencia que se está observando, lo que añade un desafío adicional para los países productores.

“No plantes Malbec”.

La anécdota familiar contada por François Lurton revela un choque interesante entre tradición y exploración, especialmente en relación con el Malbec. “En Bordeaux, teníamos varios Malbecs en nuestras propiedades. Mi padre los eliminó todos”, comparte con una sonrisa. “No quería al Malbec”.

El contraste entre lo establecido y lo nuevo se hizo evidente cuando François decidió plantar Malbec en un nuevo terroir. “Cuando le dije a mi padre que íbamos a plantar Malbec en Argentina, porque creímos en su potencial, no estaba exactamente emocionado”, comparte entre risas.

Es más, volvió a preguntar: “¿Malbec? No, te quito la herencia”, bromeó su padre. Una anécdota que ilustra la mezcla entre la preocupación por lo establecido y el coraje de explorar lo desconocido.

A pesar de la reticencia familiar, el Malbec resonaba en la mente y los viñedos de François. “El Malbec en Francia no tiene la magia del Malbec aquí”, afirma con convicción.

Pero lo cierto es que el Malbec argentino nada tiene que ver con el Cot de Francia ni su potencial. “Es un tipo de Malbec que desapareció de Francia, ya no existe en nuestro suelo, con una intensidad de expresión frutal única. O bien, es un Malbec que se ha modificado, llegando aquí con raíces que han traído consigo un fascinante misterio genético”, reflexionó.

Publicado en Guarda 14 del Diario LOS ANDES de Mendoza.

Domingo, 31 de diciembre de 2023.

https://guarda14.losandes.com.ar/noticias/francoislurton-el-malbec-es-uno-de-los-pocos-monovarietales-que-da-vinos-complejos/

domingo, 11 de junio de 2023

Los Malbec envejecen bien y conservan el terroir en el tiempo.

Una reconocida publicación da detalles sobre la cepa en California y en Mendoza. Es un trabajo de siete años de investigación que dispara objetivos.

Por Joaquín Hidalgo.

Una de las características que define el valor de los vinos es su capacidad de envejecer. De ello depende que ganen precio, que armen un mercado de reventa y que, en el fondo, se definan como grandes vinos para decirlo en criollo. Para que eso suceda, hacen falta dos cosas: una es tiempo, difícil de reproducir en un laboratorio; la otra es algún grado de veracidad sobre esa afirmación, digamos, un dato duro más allá de las palabras.

Publicado el 26 de mayo pasado en American Journal of Enology and Viticulture bajo el título de “Envejecimiento de los Malbec de Mendoza y California: Evolución de la composición volátil”, un estudio da cuenta al cabo de siete años que los vinos no sólo envejecen bien sino que además conservan el carácter del terroir que les dio origen. Para decirlo fácil: se probó en laboratorio que el tiempo es un factor que las botellas de Malbec atraviesan con estilo y dignidad de origen.

El estudio lleva la firma de Rocío Pellegrino Vidal, Roger Boulton, Alejandro Olivieri y Fernando Buscema y fue realizado en colaboración entre UC DAVIS en California y el Catena Institute of Wine en Mendoza, y sometido al referato científico de la revista. Fernando Buscama, al respecto explica: “lo más difícil del trabajo fue aportar data dura que el jurado considerase válida para sostener nuestra hipótesis. Los revisores se pusieron duros en esa parte y tuvimos que recontra justificarlo con datos. Lo bueno del trabajo es que los valida a todos”, dice. Lograron probar que el terroir se mantiene en el tiempo como una característica del vino.

No es el primer trabajo en esa línea que Buscema y equipo desarrollan para Malbec. Ya habían demostrado tiempo atrás que el carácter de origen, es decir, el terroir, era predecible con métodos científicos. El reciente trabajo afirma que ese carácter se sostiene en el tiempo.

Método científico.

Para probarlo, “se estudiaron veintiséis vinos de Mendoza producidos a partir de uvas cultivadas en seis distritos diferentes de los departamentos de Luján, San Carlos y Tupungato. El estudio también incluyó quince vinos de California producidos a partir de uvas cultivadas en siete distritos de los condados de Napa, Sonoma, Monterey y Yolo”, arranca el trabajo. Esos vinos fueron elaborados de forma idéntica y analizados al comienzo, luego fueron guardados en las mismas cavas durante siete años a temperatura constante, y al final se contrastaron los resultados de nuevos análisis cromatográficos.

Es decir, se midieron ciertos compuestos claves de los aromas de los vinos al comienzo y al final del proceso. Y se los comparó. Se lee en el paper: “Aunque los perfiles obtenidos después de siete años fueron menos diversos que al momento del embotellado, conservaron un número significativo de compuestos volátiles deseables. Además, los perfiles volátiles de los vinos envejecidos aún permitieron diferenciar las muestras por región de origen”.

Y más abajo, en las conclusiones, los investigadores escriben: “Los vinos de Mendoza se caracterizaron por muchos compuestos de interés, asociados con una amplia variedad de aromas como frutales y frescos, especiados, amaderados y vainilla (Peinado et al. 2004, Escudero et al. 2007, Morata 2019). Por su parte, los vinos de California se caracterizaron por perfiles aromáticos menos complejos, con compuestos asociados a descriptores frutales, especiados y amaderados. Algunos compuestos característicos estaban presentes en vinos de ambas procedencias, pero la mayoría de ellos eran más abundantes en los Malbec argentinos”.

Hacia el final del trabajo, concluyen que “la presencia de iononas y otros compuestos de interés (furfural, alcanfor, vainillina, eugenol, etc.) después de siete años de envejecimiento muestra que los vinos Malbec mantuvieron un perfil volátil rico, característico de su región de origen, lo que sugiere una alta AP (Actividad Perfumante)”.

Datos duros aparte, una de las conclusiones interesantes del trabajo es que, mientras que los Malbec plantados en California tienden a parecerse entre sí con el tiempo, lo huella de los mendocinos perdura más. Como hipótesis a futuro se abre una línea interesante de investigación. Al menos por ahora, todo parece indicar que el valor de los Malbec de guarda debería ir en alza.

* Publicado en Diario La Mañana del Neuquén.

Domingo 11 de Junio del 2023.

https://www.lmneuquen.com/los-malbec-envejecen-bien-y-conservan-el-terroir-el-tiempo-n1030494


martes, 5 de abril de 2022

ALEJANDRO VIGIL ES EL NUEVO PRESIDENTE DE WINES OF ARGENTINA, Y MAURICIO BOULLAUDE, SU VICE.

 

El organismo encargado de la promoción del vino argentino en el mundo, Wines of Argentina, tiene un nuevo presidente al cabo de la Asamblea General Ordinaria que se celebró hoy en Mendoza: el ingeniero agrónomo Alejandro Vigil preside el organismo, cuya vicepresidencia quedó a cargo de Mauricio Boullaude, experto en comercio internacional.  

“Es un honor que me hayan elegido para liderar esta institución que tanto respeto. También, me genera mucha alegría saber que tenemos como organización una recta, una visión en conjunto para continuar llevando el Vino Argentino a los principales mercados del mundo, en un momento clave para la industria. Trabajaremos juntos y en pos de este objetivo”, dijo Vigil.

Por su parte, Boullaude sostuvo al cierre de designación: “La Asamblea contó con una alta participación de las bodegas socias, lo cual me llena de satisfacción ya que esto da cuenta del interés que hay en la industria de trabajar unidos. Ahora, tenemos el desafío para los próximos dos años de seguir impulsando acciones e iniciativas para imponer con mucha más fuerza la marca Vino Argentino en todo el mundo”.

Logros y desafíos.

Los nuevos directivos tienen por delante dos años de tareas en la promoción internacional del vino argentino, en un contexto difícil a nivel global, pero con una industria consolidada en las exportaciones y cada uno con un largo expertise en la materia. 

Vigil lleva 20 años dedicado de lleno a hacer crecer el vino puertas afuera. Ingeniero Agrónomo de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, Mendoza, con maestrías en Riego y drenaje, y en Viticultura y enología, inició su carrera en el INTA y en 2002 comenzó a trabajar en la bodega Catena Zapata como Director del Departamento de Investigación y Desarrollo. 

En esos años participó de los principales proyectos de la casa, hasta integrar el equipo de Enología que hoy dirige. Es, asimismo, Director de Bodegas Esmeralda, Presidente de Puerto Ancona y co-propietario y enólogo de Bodega Aleanna – El Enemigo. 

Títulos aparte, su gran expertise y trayectoria enológica le valieron el reconocimiento internacional, siendo el primer argentino en alcanzar los 100 puntos Parker (The Wine Advocate). 

Además de la enología, está al frente de diversos emprendimientos gastronómicos que componen el “Universo Vigil”. Y fue distinguido recientemente como embajador del Vino Argentino por el Ministerio de turismo. Ahora, su suma su reconocimiento: Alejandro Vigil presidente de WOFA.

Boullaude, por su parte, es CEO de Bodega A16 y Barbarians Wine Group, con destacada trayectoria en el sector energético y la industria del vino. Experto en Negocios Internacionales, Operaciones de Viñedos y Bodegas, sus áreas de trabajo cubren desde Planificación de Negocios a Project Manager y Coaching de negocios. 

Se desempeña como profesional en el ámbito educativo, con un MBA (Cum Laude) con foco en Administración y Dirección de Empresas de la Universidad Austral, Buenos Aires. 

Asimismo, es Profesor de Estrategia Empresarial del MBA de la UNCuyo & Wine MBA de la UMaza. Fuera del ámbito del vino dirige diversas organizaciones sin fines de lucro, como Valos – RSE & Nuestra Mendoza – Transparencia Gubernamental.

Creada en 1993, Wines of Argentina promueve la marca y la imagen país de los vinos argentinos en todo el mundo. Además, desempeña su papel en la orientación de la estrategia de exportación de Argentina, estudiando y analizando los cambios en nuestros mercados de consumo: Estados Unidos y Canadá, Reino Unido y Europa, Asia y América Latina. 

La organización tiene como objetivo colaborar en la consolidación de Argentina entre los principales países exportadores de vino y contribuir al éxito global de la industria vitivinícola nacional a través de la construcción de la marca “Vino Argentino”, elevando su percepción positiva entre líderes de opinión y consumidores.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2022/04/alejandro-vigil-presidente-de-wofa/

jueves, 24 de marzo de 2022

Un vino del Alto Valle, reconocido por el New York Times.

 


Un vino del Alto Valle, reconocido por el New York Times.

El prestigioso diario New York Times, que rara vez habla de vinos de Sudamérica, eligió los seis ejemplares de nuestro país que muestran el carácter e identidad del terroir local.


Los vinos de la Bodega Chacra, ubicada en Mainqué, en el Alto Valle de Río Negro, sumaron un reconocimiento más. El prestigioso diario New York Times, que rara vez habla de vinos de Sudamérica, eligió los seis ejemplares de nuestro país que muestran el carácter e identidad del terroir local, y entre ellos, figura Cincuenta y Cinco, de Bodega Chacra.

Firmado por el periodista Eric Asimov, el artículo dice sobre el vino Cincuenta y Cinco 2020,el Pinot Noir de la Bodega Chacra, que cuesta u$s 53 o $15.000 aproximadamente en el país. «Piero Incisa della Rocchetta no podría haber encontrado una zona más apartada que el Valle del Río Negro en Argentina para seguir su propio camino desde el negocio familiar de vinificación, que resulta ser el famoso Sassicaia en la Toscana. Esta área, lejos de la región vinícola argentina más familiar de Mendoza, tenía lo que estaba buscando: viñedos más antiguos de pinot noir, plantados originalmente para un proyecto de vino espumoso ahora desaparecido. Este vino, Cincuenta y Cinco, lleva el nombre de las vides, que fueron plantadas en 1955 y ahora se cultivan bio dinámicamente. Es hermoso: de cuerpo ligero pero intenso, con sabores florales, pedregosos y frutales que se volverán más profundos y complejos con el tiempo, aunque ahora es delicioso», resaltó Eric Asimov.

Piero Incisa della Roccheta, que vive parte del año en Mainqué, está obsesionado con el pinot noir, enamorado de los cielos de esta parte del mundo, de los vientos patagónicos, y de la salinidad del terruño que, él sabe, aportan esa distinción al vino que hace su Bodega.

Sobre nuestro país en particular, Eric Asimov, destacó: «Algunos de sus mejores productores, no satisfechos con notas afrutadas y de roble que complazcan a la gente, han ido a explorar, buscando viñedos en altitudes más elevadas, ricas en suelos rocosos, con la esperanza de hacer vinos más frescos que expresan más su terruño».

«A menudo, se han excedido, creando magníficos ejemplos que rompen la noción convencional del malbec argentino y demuestran el potencial de otras uvas como la chardonnay y la pinot noir», agregó.

El columnista aclara en su artículo que las doce botellas elegidas entre Argentina y Chile fueron producto de una visita que hizo al supermercado en el mes de febrero y en base a lo que había a disposición en el momento. Por lo que la selección podría variar si se hace en otra ocasión. «Estas 12 botellas no son de ninguna manera una imagen completa», expresó.

Los otros elegidos son:

Tinto 2018 Finca Maggio – Cara Sur – Valle de Calingasta | (u$s 25 o $3500 aprox en Argentina).

Cara Sur es un proyecto personal de Sebastián Zuccardi, propietario de la marca Zuccardi en el Valle de Uco, y tres socios. El vino, que se añeja en huevos de cemento, es ligeramente tánico, con sabores terrosos y pedregosos. Para este vino se utilizan más de 15 uvas diferentes en el viñedo, una mezcla que se llama simplemente «viejas tintas», o uvas tintas viejas», se puede leer en parte del reporte de NYT.

Carmelo Patti 2017 – Carmelo Patti – Mendoza | (u$s 34 o $1700 en Argentina): Carmelo Patti es un enólogo iconoclasta de Mendoza que lleva mucho tiempo haciendo las cosas a su manera. Su estilo consiste en fermentar vinos en tinas de concreto con solo levadura autóctona y envejecer el vino hasta que decida que está listo para ser lanzado, a menudo cuatro o cinco años, varios años más de lo normal. La 2017 es la añada actual. Es intenso y sin pretensiones, con sabores frescos, jugosos y terrosos de frutas oscuras y flores», destaca el artículo de Aimov.
Zuccardi Concreto Malbec 2019 – Zuccardi Valle de Uco – Paraje Altamira | (u$s 45 o $4600 aproximadamente en Argentina): «Zuccardi es uno de los principales productores de Argentina y se especializa en cultivar viñedos de gran altitud en el Valle de Uco, elaborando vinos regionales de precio moderado y vinos más caros que examinan las complejidades de los terruños de Uco. Concreto es uno de mis malbec favoritos. Racimos enteros de uvas, de suelos rocosos de piedra caliza, son simplemente fermentados y envejecidos en cubas de hormigón. Es floral, herbal y ligeramente afrutado, con sabores intensamente calcáreos», expresó Asimov.
Altos Las Hormigas Appellation Gualtallary Malbec 2018 – Altos Las Hormigas- Mendoza | (u$s 49 o $4800 aproximadamente en Argentina): «Altos Las Hormigas hace un excelente malbec de 12 dólares. Este, aunque más caro, no es simplemente agradable sino convincente. La bodega es una sociedad ítalo-argentina que se ha asociado con el Sr. Parra, el geólogo chileno, para ayudar a explorar los complicados terrenos de Mendoza. Esta botella proviene de un viñedo de aproximadamente 1.300 m.s.n.m. de altura en Gualtallary con suelos de piedra caliza arenosa. Recuerda a la ciruela, con una mineralidad intensa que encuentro irresistible», describió el autor.
Adrianna Vineyard White Bones Chardonnay 2019 – Catena Zapata – Mendoza | (u$s 125 o $25.000 aproximadamente. en Argentina): «Más caro que la mayoría de los que recomiendo, este vino demuestra el potencial de los terruños que, en gran medida, aún no se han desbloqueado en Mendoza. Del Viñedo Adrianna, a 1.450 metros de altura en Gualtallary, Catena Zapata elabora dos extraordinarios chardonnays de parcelas cercanas que tienen diferentes suelos. Uno, White Stones, está hecho de un área con suelo de grava y tiende a ser más floral y herbal. Este vino procede de una parcela con más caliza, en la que suelen encontrarse huesos fosilizados, de ahí el nombre. Generalmente es más pedregoso y austero. Ambos vinos son sutiles, matizados y elegantes, furtivamente y casi sorprendentemente intensos», dice la nota publicada en el New York Times.
PUBLICADO EN DIARIO "RÍO NEGRO".

lunes, 21 de marzo de 2022

El vino argentino de más de un millón de pesos: cuál es y qué bodega lo hace.


 Se trata de una colección de solo tres botellas que se consigue por $1.200.000. Qué otras etiquetas de lujo hay y por qué han llegado a tener ese valor.

La calidad de los vinos de Argentina viene desde hace tiempo en ascenso. Por eso, no es extraño encontrar en el mercado algunas botellas con valores bastante elevados para los bolsillos locales de hoy en día. Es que los más altos estándares de producción requieren un mayor costo, lo cual se termina traduciendo en el precio que pagan los consumidores. Un ejemplo de eso es el vino argentino de más de un millón de pesos que se puede encontrar en una vinoteca mendocina.

Si bien el país se destaca por su capacidad de obtener excelentes ejemplares en todos los rangos de precios, en la más alta gama encontramos algunos exponentes que se posicionan como los más caros de todos en Argentina. Hablamos de las líneas Cobos Malbec y Volturno, las dos de Viña Cobos.

Según los precios de un local mendocino ambas se comercializan por $1.200.000. Cabe aclarar que no hablamos de una sola botella, sino de una colección de tres añadas consecutivas de cada una. En el caso de Cobos Malbec son las de 2003, 2004 y 2005, mientras que para Volturno los ejemplares son los de 2011, 2012 y 2013.

Si bien podrían comercializarse de manera individual a casi medio millón de pesos cada una, en este caso sólo se venden las tres unidades en conjunto. Otra de las alternativas es la compra virtual de las mismas, pero como explicaron a Los Andes, adquirirlas por esta vía es más susceptible de estafas o alteraciones del vino, en cambio, en la tienda física tienen todas las garantías de calidad y conservación de cada botella.

Los vinos argentinos más caros.

Además de los mencionados, los cuales la añada más reciente en el mercado, la 2018, se consigue a través de la tienda oficial de la bodega a un precio de $80.000 cada botella de las líneas Cobos Malbec y Volturno, en argentina podemos encontrar otros ejemplares que se comercializan por un importante monto.

Aunque ya de entrada su precio parece bastante elevado, con el correr del tiempo y con una correcta conservación, su valor puede potenciarse exponencialmente. Otro de los ejemplos es el Estiba Reservada de Catena Zapata, el segundo vino más caro del país.

Se trata de un blend compuesto por Cabernet Sauvignon y Cabernet Franc que cuenta con añejamiento de 18 meses en roble francés 100% nuevo. En su cosecha 2015, la más reciente a disposición del público, su precio en tiendas oficiales es de $71.600. En este caso, la composición es de 85% Cabernet Sauvignon y 15% Cabernet Franc.

También de la tradicional bodega, se destaca el Adrianna Vineyard Mundus Bacillus Terrae Malbec, obtenido 100% del reconocido viñedo ubicado en Gualtallary, también pasa 18 meses en barricas de roble francés. Su precio de la añada 2018, la más reciente a la venta, es de $63.360.

Otra de las que se distingue por sus vinos de alta gama es Rutini Wines, que también ha anotado la línea Felipe Rutini entre las más caras del país. Este blend de blend de Cabernet Sauvignon en un 50%, Merlot con un 30% y un 20% de Malbec tiene un costo oficial para la añada 2013, la última disponible, de $83.070. Pero, si nos vamos a añadas más antiguas, un ejemplar del 1997 cuesta en el sitio oficial de la bodega $250.380.

PUBLICADO EN DIARIO "LOS ANDES" de Mendoza.

https://www.guarda14.com/noticias/el-vino-argentino-de-mas-de-un-millon-de-pesos-cual-es-y-que-bodega-lo-hace/

martes, 8 de febrero de 2022

¿Por qué Nicolás Catena recibió uno de los premios más importantes de la industria del vino?

 

El reconocido bodeguero mendocino se convirtió en el primero de Sudamérica en ser galardonado con el “Lifetime Achievement” en los los Wine Enthusiast Wine Star Awards.

La familia Catena Zapata sigue marcando la historia del vino argentino. En esta oportunidad, quien logró un nuevo hito en la vitivinicultura argentina y de la región es Nicolás Catena Zapata, quien se convirtió en el primer sudamericano en recibir el significativo “Lifetime achievement”, un reconocimiento a toda una vida de trabajo dedicada a la bebida, el cual recibió en la noche del lunes en la ceremonia de entrega de los Wine Enthusiast Wine Star Awards realizada en Miami.

Organizados anualmente por la prestigiosa revista norteamericana Wine Enthusiast, los premios ya llevan 22 años reconociendo a individuos y bodegas que se destacan a nivel mundial. Los ganadores son elegidos por todos los que hacen la publicación, desde el equipo editorial, el de ventas y de marketing.

POR QUÉ ELIGIERON A NICOLÁS CATENA.

Uno de los argumentos que se dieron para la elección del bodeguero oriundo del Este mendocino es que lo consideran un “visionario”, ya que comenzó a hacer vinos de clase mundial hace más de 40 años, cuando el Malbec todavía no era la insignia de Argentina ni mucho menos conocido a nivel mundial.

Michael Schachner, editor de Wine Enthusiast, escribió sobre su reconocimiento: “Fue una apuesta audaz para el Dr. Nicolás Catena, cuyo abuelo inmigrante italiano fundó la bodega en 1902″. Y agregó: “En los tempranos 80s los vinos argentinos eran en gran parte un producto doméstico, no eran las gemas que son hoy”.

“Me siento profundamente honrado. Al venir de una familia de inmigrantes, pienso en mi abuelo, que viajó desde Le Marche, Italia, a Argentina con tan solo 17 años, solo y enfrentando un futuro incierto. Tres años después plantó su primer viñedo de Malbec a orillas del río Tunuyán, en Mendoza. Sé que él estaría hoy muy orgulloso de nuestra familia”, expresó Nicolás Catena al recibir el premio.

QUIÉN ES NICOLÁS CATENA.

Nombrado por la revista como “el padrino” del vino moderno argentino, Nicolás Catena tiene 82 años y es economista. Es la tercera generación de una familia bodeguera, que inició su actividad en el Este de Mendoza, en el departamento de Rivadavia. En la década del ‘80 viajó a Estados Unidos y estuvo viviendo en California, donde trabajó como profesor invitado en la Universidad de Berkley. En aquel tiempo, los vinos de la bodega familiar eran muy diferentes a los que probó en Napa Valley durante su estadía americana. Al regresar al país, los jóvenes enólogos californianos fueron su inspiración para modernizar el trabajo que hacían en los viñedos argentinos y en la calidad del vino.

Así, intervino en equipamiento técnico e investigación de los microclimas de cada región de la provincia, así como también dio impulso a la vitivinicultura de altura y promotor de jóvenes enólogos que hoy son la historia viva de la transformación del vino argentino.

“El Malbec ahora es casi sinónimo de vino argentino, mientras que varios de los mejores vinos de Bodega Catena Zapata, incluido el Malbec Argentino y un blend de Malbec-Cabernet Sauvignon que lleva el nombre del visionario Nicolás Catena, y son elogiados universalmente”, expresaron en la publicación de Wine Enthusiast.

PUBLICADO EN DIARIO "LOS ANDES", martes 8 de febrero del 2022.

https://www.losandes.com.ar/economia/por-que-nicolas-catena-recibio-uno-de-los-premios-mas-importantes-de-la-industria-del-vino/

domingo, 26 de septiembre de 2021

El ADN del malbec argentino. Por qué el terroir ya no es algo exclusivo de los vinos franceses. Una investigación científica encabezada por Laura Catena abrió la puerta para que el mundo conozca los vinos de nuestro país según su lugar de origen.

 

A través de la evidencia científica y la investigación, este es el estudio más extenso que se publicó en el mundo hasta la fecha y demostró que el terruño puede informar e influir en el vino. La investigación encontró, de forma objetiva, la manera de medir el terroir en la copa, con el propósito de confirmar, o no, si nuestros sentimientos subjetivos acerca de los aromas y sabores de los vinos tenían algo de científico.

“Cuando comencé a trabajar hace 25 años con mi padre, Nicolás Catena, vendía vino argentino, y en el mundo muchos no sabían que en Argentina se producían vinos desde el sigo XVI”. Quien habla es Laura Catena, cuarta generación de viticultores, y que además de doctora en Medicina es quien lleva adelante el Catena Institute of Wine, que se dedica a investigar sobre el vino. “Me encontré con mucha gente que decía que el malbec era igual en todo Mendoza y que sólo había terroir en lugares como Francia... Pero yo sabía que en Mendoza teníamos terroir, porque cuando probaba las uvas de un viñedo de cierta altitud y uvas de otra, o incluso de suelos distintos de una misma parcela, eran muy diferentes. Entonces, desde 1995, que fundé el Catena Institute, estuve estudiando para entender el terroir del malbec. Algo que hemos logrado demostrar con la investigación”.

En defensa del malbec argentino.

Esa falsa imagen de que el malbec mendocino era igual más allá del terruño de origen se le presentaba a Laura Catena sobre todo cuando asistía a las ferias internacionales o presentaba los vinos en el exterior: “En la cabeza de la gente estaba el concepto del viejo mundo, y del nuevo mundo, es decir, de los vinos que vienen siendo elaborados hace más o menos años. Pero la realidad es que la geología del mundo no tiene nada que ver con eso. Tenés suelos más antiguos, tanto en el old world o el new world, como lo llaman, por eso esa teoría no tiene nada que ver. La idea que tenía la somellierie del mundo y los referentes de los grandes vinos era que sólo Borgoña tenía terroir, que quizás en algunos lugares de Burdeos, que no había mucho terroir en Languedoc, ni en California, ni en Australia, ni en Argentina, ni en ningún otro lugar del mundo. Era sólo potestad de ciertas zonas de los franceses. La realidad es que cualquier persona que hace vino sabe que eso no es cierto. Ahora, lo que sí es cierto es que hay ciertas zona en donde hay más terroir que otras, una de esas zonas, es Mendoza. Si tomamos la altura mendocina y hacemos una equivalencia con Francia, ir desde el Valle del Ródano hasta Champagne, te llevaría siete horas en auto; en Argentina, podés lograr esa diferencia de temperatura y altitud en sólo 45 minutos. Además de eso, en estas zonas, tenés suelos muy diferentes, porque en general, en las zonas más altas hay más piedras que son más calcáreas, y en las más bajas hay suelos con más arcilla. Entonces, lo más indignante de escuchar ‘el malbec es todo igual’ era que, además, no sólo no era igual, sino que incluso era más diferente que en otras zonas del mundo. Entonces yo dije: tengo que demostrar que existe el terroir en Mendoza”.

-¿Cuándo empezaste a investigarlo?

-Esto comenzó en 2008, cuando Fernando Buscema, quien dirigía el Catena Institute, se fue a la Universidad de California en Davis y le propuso al distinguido profesor Roger Boulton la idea de investigar el terroir del malbec. Así fue que Fernando le propone a este capo en investigación del mundo del vino comparar la regionalidad del malbec argentino versus el de California, con la idea de demostrar el terroir local. Entonces, Bulton lo manda a buscar otros estudios del mismo tipo, pero no encuentran nada realizado. Nadie había analizado una variedad en dos continentes. Así fue que hicieron el primer estudio de una variedad durante un año y demostraron que las regiones argentinas eran diferentes de las californianas y que, además, las argentinas se diferenciaban aun más entre sí.

Ocho años después de ese proyecto que arrancó en California, continuó de la mano de Roy Urvieta, responsable enológico del Catena Institute of Wine, en conjunto con el Conicet y con el Instituto de Biología Agrícola de Mendoza (IBAM). El objetivo era entender el malbec en un nivel mucho más profundo que la primera parte estudiada. Ya no investigaban sólo áreas o regiones, sino parcelas. Lugares muy pequeño de un viñedo, que tiene un suelo homogéneo, y de donde salen vinos con características distintas al resto.

Durante tres años consecutivos, Urvieta y su equipo seleccionaron distintas parcelas en tres regiones; la zona este; la zona de Luján de Cuyo y Maipú, y el Valle de Uco, por su altura. En total, 23 parcelas de las tres zonas para representar lo que pasa en Mendoza.

Según argumenta Laura Catena, esto demostró primero que en Mendoza hay terroir, y luego que el malbec es una variedad capaz de demostrarlo. “Hay cierto esnobismo en el mundo del vino, que dice que sólo el pinot noir es capaz de mostrarlo y que el cabernet sauvignon no lo refleja tanto, lo cual creo que es cierto. Creo que el cabernet es menos terroir specific que el pinot noir, pero también creo que el malbec como el pinot noir hablan del terroir, y eso es lo que yo quería demostrar. Luego del primer estudio, que comparaba California con Mendoza, quisimos ver no sólo si esa diferencia ocurría en distintas zonas de Mendoza, sino si también ocurría en distintos años. Porque el verdadero terroir, es el que se repite. Ese que todos los años, cuando bebés una copa, podés decir esto es tal zona”.

-¿Cómo llevaron a cabo la investigación?

-Roy realizó el estudio durante tres años y se demostró que la mitad de las 23 parcelas estudiadas tenían características que se mantuvieron estables en los tres años. Eso es algo muy consistente, porque muestra que no todos los lugares tienen ese good terroir, sino que hay lugares que lo tienen menos que otros. Algo que vimos, por ejemplo, es que en el este mendocino el malbec es todo medio parecido. El estudio no fue sólo químico, sino también sensorial. Se entrenó durante tres meses a un panel de personas para que aprendieran a diferenciar aromas, y luego ese panel degustó todos los vinos. La nariz humana es mejor que cualquier máquina para detectar los aromas. Respecto del sabor, se recurrió al estudio de los compuestos químicos formados principalmente por los polifenoles, que son los responsables del gusto. Pero para la nariz, es muy difícil extrapolar los aromas a nivel químico. La nariz humana puede decir este vino es más bien especiado, este tiene aroma a vainilla, este a fruta. La nariz humana, el cerebro pueden discriminar mucho mejor los aromas de lo que se logra con un análisis químico de componentes volátiles.

El experto en entrenar a los paneles fue Roy Urvieta, quien con un estricto método armaba soluciones de agua y aromas (frutilla, chocolate, vainilla, pasto), de menor y mayor intensidad. La persona tenía que diferenciar la intensidad (“de 1 a 5 cuánto aroma tiene a madera”). Los entrenaron hasta que todos pudieron identificar la intensidad de cada aroma.

-¿Las diferencias que encontraron entre las regiones se destacaron más desde lo sensorial de los aromas o por el análisis químico del sabor?

-Se logró con el análisis químico, en la boca; porque desde lo sensorial y en nariz las diferencias no eran tantas. En el perfil químico se analizaron las moléculas de los polifenoles, que junto con el alcohol dan sabores y texturas: más o menos áspero o del sabor específico. Entonces, en zonas más altas hay ciertos polifenoles que dan sabores diferentes que en otras zonas más bajas.

Así lo demostraron científicamente, y como explica Roy Urvieta, “si abrís un vino que dice Gualtallary u otro que viene de Maipú o Agrelo, sabés que son distintos por las condiciones donde fue cultivada la uva. Con la investigación en lo sensorial y lo químico, podemos decir que los atributos de una copa u otra ya no son algo subjetivo”.

En la tabla que elaboraron a partir de los datos extraídos quedó demostrado, por ejemplo, que los descriptores de cereza y frutilla están más marcados en los malbec de Maipú; que lo floral aparece acentuado en los de Tupungato; la acidez y lo cítrico en los de Tunuyán, y lo vegetal y ahumado en los de Rivadavia.

Como dice Laura Catena, “con este trabajo intentamos lograr que los consumidores puedan entender y decir me gusta más el vino de tal o cual lugar”.

-¿Hay alguna relación entre el estudio y la previsión del cambio climático?

-Sí, el estudio ayuda mucho. Porque vos podés tener en claro el perfil de un vino que querés lograr, pero de golpe en cierta zona hubo un año de mucho calor y cambió el sabor de ese vino. Entonces, si lo estudiaste previamente, capaz que podés encontrar ese suelo en otra zona o en Patagonia; y podés replicar las características para ese vino al conocer el terroir. El tema es comprenderlos y preservar estos sabores y aromas. O capaz que sucede que, aun con el cambio climático, el vino no cambia. Todos hablan y hablan del cambio climático, pero nadie demostró que realmente el sabor cambia. Puede ser que se modificó porque cambiaste al enólogo, pero no porque variaran las condiciones climáticas. La idea es poder repetir este estudio en diez años y ver cómo salen los resultados. Por ejemplo, pasó algo muy raro entre dos parcelas del estudio. Hay un lugar en Luján de Cuyo que siempre da un vino igual al de otra zona en Valle de Uco. Son zonas muy diferentes, pero por alguna razón se unen; aún no sabemos si es el suelo o la temperatura, pero en ambos estudios esas dos regiones se confunden. Eso es interesante si uno piensa en términos del cambio climático a la hora de saber que en un lugar diferente podés encontrar un mismo perfil. Con el cambio climático tendremos que emplear la ciencia y la investigación. Para seguir bebiendo estos hermosos vinos, necesitamos comprender la elaboración en cada región y así saber cómo enfrentar estos problemas en el futuro.

En el estudio, la elaboración de los vinos fue idéntica para tener un parámetro y que no varíen las condiciones del terroir. Pero la gran pregunta es qué significa realmente el terroir, y cómo se conforma. Las definiciones fueron cambiando en el transcurso de los últimos años. De esta manera, el doctor Kees van Leeuwen, de la Universidad de Burdeos, quien avaló el estudio del Catena Intitute, explica que al terroir hay que considerarlo como un ecosistema, porque cada componente cumple una función primordial para definirlo. En ese sentido, tanto los componentes naturales, como el clima y el suelo, se unen a la planta, la vid, que está en el medio de este ecosistema. “Si en biología un ecosistema es la interacción de una población de organismos vivos con el ambiente natural, pareciera que el terroir es exactamente eso”, explica el experto. Entonces, el terroir no sólo es un ecosistema natural donde interactúa una población de vides con el suelo y el clima, sino que es un ecosistema cultivado.

La discusión sobre qué interviene o no para definirlo es muy amplia, y en ese sentido, el estudio impulsado por Laura Catena intentó dejar fuera la mano del enólogo en busca de lograr una estricta definición.

“Yo he discutido con muchas personas respecto del concepto del terroir –señala Catena–. El concepto antiguo era solamente el suelo. Después vino el clima, porque un suelo con un clima distinto va a dar otro vino, entonces no podés separar el clima del suelo. Después nosotros dijimos, hay que agregar la altura, porque no sólo hay que tener en cuenta el clima que de la altura, sino también la intensidad solar, que afecta el sabor del vino. Entonces, todo lo que afecta el sabor del vino es relevante. Después, con [el enólogo] Alejandro Vigil, siempre nos peleamos sobre el rol del hombre. Porque él dice que el hombre también es el terroir, y yo le digo no, la mujer. La mujer puede cosechar antes, después, poner menos o más roble, pero ¿eso es terroir? Yo creo que no, a eso lo llamaría influencia del humano en el sabor del vino, pero para mí, el terroir tiene que ver con la naturaleza del suelo, del clima, y a eso le agrego dos cosas. Una son los microbios, que son los verdaderos habitantes de ese suelo. Hicimos un estudio en el que los microbios son diferentes no sólo en distintas alturas, sino que en un mismo viñedo también cambian las poblaciones. Sin ellos, la vid se muere. Con esto podríamos demostrar también la diferencia en la calidad de un viñedo orgánico o no, según la mayor presencia de estos microbios esenciales para la planta, es decir, en la medida en que no se mueran con los pesticidas. Entonces, si matás los microbios, estarías matando parte del sabor del vino. Pero el otro punto que sumo es que la selección de plantas de una misma variedad es también parte del terroir. Pero ahí debería aceptar el rol del humano, ya que fueron los que eligieron cuál poner”.

-¿Se puede separar el terruño del año de cosecha?

-El estudio mostró que las características de cada año de cosecha tenían polifenoles tan específicos que daban una huella digital del año muy específica. Pero la idea del amante del vino o del coleccionista es que el terroir debería verse en cualquier añada. Primero hicimos vino con esas uvas, estandarizaron la producción para que no apareciera el factor enólogo en el elaboración, y a eso vinos les midieron la huella dactilar que tiene a nivel químico. Luego investigamos cómo en esa composición química influyó el año, y encontramos que se podían discriminar fácilmente los tres años. Es decir, si probás uno de esos vinos, sin saber el año, se puede predecir con un 100 % de exactitud. Luego, replicaron el estudio en regiones más grandes, en departamentos, ya no sólo en parcelas, para ver cómo se distribuían esas huellas dactilares. Lo más novedoso del estudio es que introduje el concepto de vino de parcela en la bibliografía local, similar a lo que se llama climat de la Borgoña, Francia. Lugares muy específicos donde se producen uvas con características distintas. Así fue que comprobamos que el terroir existe. Pudimos, además del año, predecir a distintos niveles el lugar de donde venían los vinos.

-¿Para qué le sirve este estudio al consumidor y amante del vino?

-Lo que le llega al consumidor es que vale la pena tomarse el tiempo de entender el terroir de un vino que te gusta. De probar vinos de diversos lugares. Al amante del vino lo que le gusta son los diversos sabores y quiere siempre estimulación variada. Lo que le atrae del vino es eso de que nunca te aburre. Podés tomar el mismo vino de diferentes añadas y cambia, podés tener una variedad que te encanta y que es diferente según su origen. Creo que la gran lucha del humano es contra el aburrimiento. Ese es el gran camino, encontrar estimulación, por eso creo que hay tanta gente que ama el vino. Porque el vino es interminable, hay muchísimos vinos y muchísimo terroir. Creo que lo que este estudio demuestra es que vale la pena dedicarse a degustar vinos de diversos lugares, a visitar zonas del vino para poder entender y disfrutar esto. El vino se convierte en una especie de biblioteca en donde tenés millones de libros y cada uno es interesante.

-Pareciera que con el estudio, leer la zona en la etiqueta de un vino ya no será sólo un tema de marketing de las bodegas.

-El tema del terroir no es un tema de marketing. Fue muy interesante lo que nos dijo al leer el estudio Jane Anson, de la Bordeaux Ecole du Vin, respecto de qué suerte que este estudio vino de Argentina. Ella dijo que si se hubiera realizado en Burdeos, todos hubieran pensado que era una jugada de marketing de Francia diciendo “Burdeos nuevamente trata de demostrar que tiene más terroir que el resto del mundo”. Eso me pareció re loco. Porque yo pensaba que no nos iban a creer, porque justamente éramos argentinos y no franceses, y ella opinó lo contrario. Esto demuestra a nivel mundial que el terroir es cierto y no una cuestión de marketing. Que es una verdad de la naturaleza, y que si te interesa el tema y sus minúsculas particularidades, como a nosotros, ves que no estás perdiendo tu tiempo, porque te estás dedicando a algo verdadero y auténtico.

Roy Urvieta, especialista en enología y miembro del Catena Institute, fue quien analizó las 201 muestras durante tres años. “Es una forma de comunicar al mundo el malbec y darle base científica a las indicaciones geográficas que tenemos en Mendoza –explica–. No tenemos mil años de historia como Francia para demostrarlo, pero con la ciencia y el conocimiento pudimos reducir esa brecha. No podemos esperar ochocientos años más para conocer nuestros lugares”.

En el mismo sentido, Laura Catena concluye: “Si ves Valle de Uco en la etiqueta de un vino malbec que compraste, tenés que entender que no es igual que si viene de Luján de Cuyo. Por eso recomiendo que hagan una degustación, por ejemplo, probando varios vinos de un lugar y de otro para ver las diferencias. De malbec versus cabernet de la misma zona y constatar las diferencias entre las variedades. Porque las van a encontrar, porque no sólo es una cuestión de poner el nombre en la etiqueta. Que se entienda que no están tratando de venderte un verso, y que esa es la belleza del vino.

-¿Qué le respondés ahora a quienes te decían que todos los malbec eran iguales?

-El impacto mundial ha sido increíble. Hay un interés muy grande, hasta entre los más prestigiosos vendedores de vinos franceses. Creo que también hubo un gran interés del consumidor, y eso está relacionado con la situación que dejó la pandemia, porque la gente se ha acostumbrado a recibir información científica y se interesa por ella. Además, ha entendido que si vamos a salvar al planeta, seguir vivos, y en cien años queremos seguir teniendo las cosas lindas que hay ahora, nos tenemos que poner a estudiar. Porque no vamos a resolver los problemas de un día para otro. Yo creo que ese interés es algo nuevo, lo cual no quiere decir que esas degustaciones aburridas donde te hablan del suelo tengan que volver. Porque son aburridas y no hay que hacerlo. Hablar un poco del suelo está bien pero creo en el vino hay mucho bla bla, y por eso fundé el Catena Institute, porque cada vez que venía un especialista del otro lado del mundo nos decía cosas diferentes. Entonces, yo pensaba: ¿cuál es la verdad? Además, ellos no tienen ni idea de mi clima y de mi altura, yo tengo que hacer mi propia investigación para ver qué es lo que mejor funciona. Por eso le dije a mi equipo que publiquemos todo de forma púbica, porque lo único que no quiero es hacer bla bla y salir a mostrar piedritas y suelos. Si digo algo, es porque lo demostré o porque lo estoy estudiando. No me gusta que la gente le mienta al consumidor con información que no tiene. Vos tenés que decir lo que sabés y lo que no sabés, y eso es lo que quiere el consumidor.

Por Sabrina Cuculiansky.

PUBLICADO EN DIARIO "LA NACIÓN", 25 de Septiembre del 2021.

https://www.lanacion.com.ar/la-nacion-revista/el-adn-del-malbec-argentino-por-que-el-terroir-ya-no-es-algo-exclusivo-de-los-vinos-franceses-nid25092021/