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sábado, 4 de julio de 2026

Estancia Chimehuin: la historia de un viñedo entre Junín y San Martín de los Andes.


Estancia Chimehuin: la historia de un viñedo entre Junín y San Martín de los Andes.

En la Estancia Chimehuín, a pocos kilómetros de San Martín de los Andes, un pequeño viñedo familiar crece en un territorio donde no existen manuales ni certezas. Entre noches de heladas, variedades en experimentación y una apuesta colectiva por el sur neuquino, el vino comienza a escribir una nueva historia en la Patagonia andina.

Mientras la mayoría duerme, Clara Rubio suele estar atenta al termómetro. Entre octubre y abril, las noches en la Estancia Chimehuín pueden convertirse en una carrera contra el frío. Las heladas no dan tregua y cuidar las vides implica encender motobombas, controlar el agua y vigilar cada rincón del viñedo hasta el amanecer.

A unos 50 kilómetros de San Martín de los Andes, en un paisaje dominado por montañas, ríos y bosques, el vino parece, a primera vista, un protagonista inesperado. Sin embargo, hace algunos años, un grupo de personas decidió preguntarse qué ocurriría si las vides encontraban aquí su lugar.

Sin antecedentes previos ni información disponible para consultar, el proyecto comenzó como un experimento: once variedades plantadas para descubrir cuáles serían capaces de adaptarse a uno de los rincones más australes y desafiantes de Neuquén.

Hoy, tras años de observación, trabajo artesanal y aprendizaje constante, Pinot Noir, Merlot, Malbec, Chardonnay, Gewürztraminer y Sauvignon Blanc son las variedades que mejor expresan el potencial de este pequeño viñedo familiar. Pero, más allá de las cepas, la verdadera historia está en el vínculo cotidiano con el territorio, en las decisiones tomadas a pulmón y en la convicción de que cada cosecha es también una forma de explorar un paisaje que todavía tiene mucho por revelar.




Un experimento sin antecedentes.

«El proyecto vitivinícola fue impulsado por los dueños anteriores de la estancia. La idea era incorporar una producción más intensiva en un campo de mil hectáreas y las opciones eran arándanos o vides. Finalmente se decidieron por la vitivinicultura y trabajaron junto con el INTA para poner en marcha un proyecto experimental”, nos cuenta Clara Rubio, ingeniera agrónoma quien revela que la plantación original fue en 2004.

Ella nos relata que era el primer viñedo de esta zona del sur neuquino, así que no había antecedentes ni información sobre cómo podía comportarse la vid en estas condiciones. Por eso plantaron once variedades distintas —entre ellas Cabernet Franc, Bonarda y Tempranillo— para observar cuáles lograban adaptarse mejor.

Buscaron un sector con buena orientación y la mayor cantidad posible de horas de sol. El objetivo inicial era desarrollar unas diez hectáreas, pero el terreno de montaña fue imponiendo sus propios límites.

“Cuando llegué encontré un suelo con muy poca estructura. Hubo que empezar prácticamente desde cero: mejorar la capacidad de retener agua y nutrientes, incorporar materia orgánica, favorecer el desarrollo de microorganismos y fortalecer las raíces. Al principio las plantas sufrían muchísimo el frío y hubo que trabajar mucho para ayudarlas a crecer”, detalla Clara.

Las super variedades.

“Con los años vimos cuáles eran las variedades que realmente completaban su ciclo y alcanzaban los niveles de madurez necesarios. En este viñedo, entre las tintas, las que mejor responden son Pinot Noir, Merlot y Malbec. Entre las blancas, Chardonnay, Gewürztraminer y Sauvignon Blanc”, agrega.

También probaron Riesling durante mucho tiempo, pero nunca alcanzaba la madurez que necesitaban. “La planta producía bien, pero la uva no llegaba al punto justo antes de comenzar a desgranarse. Ahí entendimos que, por más interesante que fuera la variedad, este no era su lugar”, explica.

Si hay algo que resalta Clara es que en este lugar el pronóstico es clave. “Acá no tenemos luz de red, trabajamos con agua de vertiente y, además, no existe un período libre de heladas. Desde octubre hasta abril vivimos pendientes del pronóstico”.

Así en esa época del año, Clara y su equipo cada noche, salen a recorrer el viñedo. “Ponemos en marcha motobombas a explosión y activamos el sistema de riego por aspersión para proteger las plantas. Son jornadas de nueve o diez horas de helada durante las que cualquier cosa puede fallar”, revela.

Durante mucho tiempo, además, no tenían suficiente disponibilidad de agua. “Dependíamos únicamente de las vertientes, que con los años de sequía fueron disminuyendo cada vez más”, sostiene.

"Los viñedos en Estancia Chimehuin reflejan que, con esfuerzo y previsión, esta región puede convertirse en un nuevo polo vitivinícola". Clara Rubio Ingeniera agrónoma.

El 2023, el año más difícil.

En 2023 vivieron uno de los momentos más duros del proyecto. “Habíamos trabajado durante toda la temporada y faltaba apenas un mes y medio para la cosecha cuando llegaron cuatro heladas consecutivas. No alcanzó el agua para defender el viñedo y perdimos toda la producción”, recuerda.

Fue un golpe muy fuerte porque detrás de esa cosecha había meses de inversión, dedicación y trabajo. A partir de ese momento, decidieron hacer una perforación para contar con una fuente de agua propia que permitiera enfrentar mejor las heladas futuras.

A partir de entonces, pudieron incorporarse al calendario oficial de vendimias porque empezaron a tener una producción continua. “En realidad fue el propio Gobierno de Neuquén el que se acercó para invitarnos a participar. Al ser el primer viñedo de esta zona entendieron que podía ser una forma de fortalecer el turismo y mostrar que esta actividad también está creciendo en el sur de la provincia”, resalta Clara.

Y nos cuenta que ellos no hacen turismo de manera organizada. “Si alguien quiere conocer el viñedo puede visitarlo, pero la estancia es un establecimiento privado y nuestro foco sigue siendo la producción».

Sobre el vino, revela que las uvas las envían a la bodega Estepa, en Río Negro, donde el enólogo Marcelo Miras realiza toda la elaboración. Él recibe nuestra producción, hace el vino y luego nos entrega las botellas terminadas.

“Para nosotros sería muy difícil elaborar acá. No tenemos energía eléctrica de red y, además, en esta zona hay muy poca mano de obra especializada. Las tareas de poda, desbrote, fertilización y manejo del viñedo requieren personal con experiencia, por eso contratamos gente del Alto Valle para esos trabajos específicos”.

Al mismo tiempo, toda la producción está atravesada por un fuerte compromiso con el ambiente. Hace seis años comenzamos la transición hacia un manejo orgánico y desde hace tres contamos con la certificación.

Todavía estamos evaluando cómo seguirá ese proceso en el futuro, pero hay algo que no va a cambiar: queremos mantener buenas prácticas agrícolas que reduzcan al máximo el impacto sobre el entorno y respeten el equilibrio natural de la estancia.

Juan Delicias Magazine.

https://juandeliciasmagazine.com/estancia-chimehuin-la-historia-de-un-vinedo-entre-junin-y-san-martin-de-los-andes/

martes, 30 de junio de 2026

El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén. Alto Valle de Río Negro y Neuquén.


El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

El estado de la vitivinicultura en la región.

Esta vez El Ángel del Vino se lanzó a recorrer bodegas en una zona que le es bien conocida por lazos familiares (abuelos) que se establecieron allí hace un siglo y por haberla visitado cada año durante la niñez y adolescencia, viendo y admirando las tareas que se llevaban a cabo en un chacra prototípica de las de la región, donde además de las tradicionales peras y manzanas se cultivaban unas pocas hectáreas de viñedos, se hacían vinos caseros y se enviaban uvas a una cooperativa llamada La Picasa.

El río Negro nace de la unión de los ríos Limay y Neuquén, en la región conocida como Confluencia, que hospeda a las ciudades de Neuquén y Cipolletti, y desemboca en el océano Atlántico en las inmediaciones del Balneario El Cóndor, a 30 km de Viedma, la Capital provincial.


La configuración geográfica del valle del río Negro ha sufrido modificaciones a lo largo de su historia, habiendo el cauce del río experimentado desvíos y crecidas (como la que en 1899 arrasó con el primer asentamiento de lo que hoy es General Roca) que han modificado y formado los suelos de dichas zonas.

Otra influencia en los suelos se debe a que en las inmediaciones del río Negro las rocas evidencian la presencia de ambientes continentales, que luego fueron inundados por una transgresión proveniente del océano Pacífico durante el Cretácico inferior, cuando la Cordillera de los Andes era apenas una cadena de volcanes que no interrumpía la llegada del mar desde el oeste. Con posterioridad y como consecuencia de la subducción de la placa tectónica pacífica por debajo de la placa tectónica sudamericana, el terreno se elevó hacia el oeste, impidiendo para siempre la llegada de aguas del océano Pacífico (izquierda, en la figura siguiente).

Cerca de finales del período Cretácico, el valle del río Negro fue inundado nuevamente por el mar, aunque en este caso proveniente del océano Atlántico (derecha, en la figura). En un tiempo posterior, el mar se retiró, dando lugar a la depositación de sedimentos continentales.

Una característica del valle es que el mismo se ubica entre dos estribaciones denominadas "bardas" que son el borde de la meseta que se fue erosionado, principalmente, por el agua del río al formar el valle, aunque en la actualidad el río ocupa una mínima parte de la extensión entre ambas bardas, aún así es el más caudaloso de la Patagonia Argentina; pero durante el proceso de deshielo de la última glaciación, hace unos 10.000 años su caudal era imponente, ocupando por completo el espacio del actual valle.

 

A lo largo de su recorrido llama la atención la riqueza de plantaciones frutales en toda la extensión, facilitada por la construcción del canal grande, un curso de agua artificial que transporta aguas del río Neuquén, desde la localidad de Barda del Medio, que son utilizadas para el riego por inundación. Esta mega obra hidráulica extiende el valle fértil del río varios kilómetros hacia el norte y da sustento económico a la región (Navarro Floria y Nicoletti, 2001).

La Historia.

La actividad vitivinícola está profundamente vinculada con el crecimiento de cada una de las poblaciones que tras la Conquista del Desierto se fueron creando a lo largo del río Negro y durante muchos años fue un importante motor en la economía de la región. 

Las plantaciones de vides fueron para los colonos, que llegados de Europa iban poblando las distintas ciudades del Alto Valle, Valle Medio y del Valle Inferior, una de las alternativas productivas más rápidas y efectivas al momento de buscar darle rentabilidad a los proyectos de crecimiento que cada uno de ellos traía en sus valijas (ver nota). Así, la provincia de Río Negro llegó a contar con casi 300 bodegas en marcha en poco tiempo elaborando vinos comunes que en aquellas épocas era a lo que se volcaba la importante producción de uvas para vinificar.

Sin embargo, 1930 encontró a los productores vitícolas con un panorama muy desalentador ya que la uva prácticamente no tenía precio y, en consecuencia, los ingresos para las familias eran escasos. Pero, pese a las dificultades, quienes habían apostado a esta producción encontraron la vuelta para salir adelante y de esa forma se fueron conformando en la provincia distintas cooperativas de trabajo que permitieron nuclear a los productores, entregar su producción y seguir elaborando vinos, cambiando de esta manera la rentabilidad final.



Reglamento Cooperativa La Picasa y foto Coop. Limay.


Hasta cerca de 1980 la producción de vinos en la región se mantuvo en crecimiento pero nuevamente ese año se produjo otro fuerte golpe para los productores de uvas para vinificar muchos de los cuales optaron por erradicar los viñedos y volcarse a la producción de frutas como peras y manzanas, mucho más rentables que las uvas por esos años. Tras la desaparición de los viñedos una a una fueron cayendo las bodegas.

Los cambios en los hábitos de consumo fueron otro de los factores que afectaron a las bodegas de la zona que seguían elaborando vinos comunes de mesa mientras los mercados exigían una mayor calidad. Esto también incidió en la desaparición de otro importante número de bodegas que no pudieron adaptarse a las nuevas exigencias. De las 18.000 hectáreas de viñedos que estaban implantadas en toda la provincia el número se redujo a 1.659 ha en 265 viñedos, según datos del INV del año 2018 (en Neuquén se suman 1.758 ha y 88 viñedos) que se encuentran implantadas con uvas para vinificar y uvas de mesa, en todos los casos con variedades requeridas por los mercados consumidores.

Las variedades más cultivadas son: Malbec (21% en RN y 37% en NQN), Merlot (16% en RN y 14% en NQN) y Pinot Noir (8% en RN y 13% en NQN).





Variedades Neuquén Variedades Río Negro

Variedades en % en Neuquén y Río Negro (INV 2018).

La actualidad y el futuro.

Los cambios fueron rápidamente aceptados por otras bodegas que se han ido transformando en referentes de los vinos de muy buena calidad que se elaboran en la región. Sin embargo, un dato que no deja de ser llamativo es la apuesta sobre la que han avanzado un importante número de productores vitícolas que ahora no sólo producen uva de calidad que entregan a las bodegas de la región, sino que al mismo tiempo se han transformado en pequeños elaboradores de vinos, también apostando a una buena calidad final del producto.

Así, es posible ver desde el extremo oeste del Alto Valle hasta el Valle Inferior el surgimiento de bodegas que manejan un volumen de producción que oscila entre los cinco mil y los 15 mil litros pero con una fuerte apuesta a la calidad del producto. Muy lejos quedaron las viejas bodegas que contaban por millones de litros su producción anual.

 

Bodega Noemía (recuperación de Bodega Napolitano).

En el INV figuran 29 bodegas registradas en Río Negro y 11 en Neuquén (datos 2021, sin contar vinos artesanales ni caseros). En la zona del Alto Valle, de ambas provincias. logramos visitar 10 de ellas: Aniello, Agrestis, Dominio de Freneza, Fin del Mundo, Gennari, Humberto Canale, Infinitus, Malma, Noemia y Familia Schroeder. No es poco, un 25 % es una muestra bastante representativa y pronto iremos publicando notas sobre la actualidad de cada una de ellas.

Si bien algunas tienen varias décadas en la zona, la mayoría de estas bodegas comenzaron su trabajo en las últimas dos décadas, con un aprovechamiento de las viejas plantaciones de vides de Río Negro que fueron reacondicionando, mientras que en Neuquén son todas nuevas plantaciones. En ambos casos se han incluido variedades óptimas para la elaboración de vinos que han demostrado las mejores condiciones para adaptarse al lugar.

La coincidencia es plena en este sentido, la actividad vitivinícola puede ser rentable si se logra unificar la producción en la elaboración; aprovechando además las excelentes condiciones de tierra y clima que tiene esta región, que la han llevado a posicionarse a nivel nacional e internacional por la calidad de sus vinos, y a ser una zona que se mira con mucho interés por parte de capitales comienzan a instalarse en la región.

Fuentes:

Este artículo ha sido en parte preparado compaginando párrafos publicados por los siguientes autores, a los cuales damos nuestro reconocimiento y sincero agradecimiento:

de Archuby, Salgado, Brezina, Casadío, El Ojo del Cóndor Nº 7 (10-15), IGN, 2016

La viticultura en Río Negro. Diario Río Negro on line.

Informe vitivinícola de la región Sur de la Argentina. INV 2018.

Si leíste esta nota quizá te interese también su continuación: 5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén

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https://angelyvino.blogspot.com/2021/10/el-vino-en-el-alto-valle-de-rio-negro-y.html

Publicado en Ángel y vino.

El ángel del vino. Blog de vinosVino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

https://angelyvino.blogspot.com/

jueves, 11 de junio de 2026

5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.


5 razones para el desarrollo del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.

El futuro del vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén.
Las cinco razones que brindan optimismo a sus protagonistas.

Factores favorables como la disponibilidad de agua, el clima, la positiva incidencia del cambio climático, la existencia de infraestructura y tradición vitivinícola, hacen pensar que la zona del Alto Valle de Río Negro y Neuquén puede volver a ser atractiva para el desarrollo de la vitivinicultura Argentina en los próximos años.

1. El agua.

A diferencia de lo que sucede en la mayor parte de las regiones andinas, este valle no se encuentra pegado a la cordillera recibiendo el recurso del agua limitado a las cuencas cercanas de los mismos. El Alto Valle se encuentra alejado tantos kilómetros que las imponentes montañas ni siquiera llegan a verse. Podría decirse que se encuentra por completo metido en la estepa patagónica. Sin embargo ha sido bendecido por el cruce de uno de los ríos más caudalosos de la Patagonia.

Se trata del Río Negro, formado por la confluencia de los Ríos Neuquén y Limay, los cuales a su vez son formados por el aporte de otros varios ríos y arroyos que descienden desde un nutrido grupo de lugares de la cordillera sur, siendo colectores de abundante agua de las zonas de deshielo proveniente de latitudes más extremas y, por lo tanto, donde la cantidad de nieve en la cordillera es superior a las zonas ubicadas mas al norte.

En relación a este tema, la otra ventaja no ha sido natural sino creada por el hombre: el caudal de estos ríos solía ser muy variable pero gracias a la construcción de una serie de represas con el objetivo de generar energía hidroeléctrica, se ha logrado regular el caudal y evitar las consecuencias indeseadas de las inundaciones que antiguamente se producían, regularizando la disponibilidad de agua para riego a lo largo del año de acuerdo a las reales necesidades. Por ello, la disponibilidad de agua que azota e impide el desarrollo de otras regiones vitivinícolas no es un problema acentuado en esta zona, donde incluso algunas bodegas se dan el "lujo" de defenderse de las heladas con riego por aspersión.

La calidad del agua también es destacada por los protagonistas, un agua de origen mineral que aporta todos los nutrientes y sales de que los suelos desérticos de la zona carecen.

2. El clima.

Esta zona se caracteriza por tener vientos fuertes que producen sequedad en el ambiente, lo cual evita la aparición de enfermedades criptogámicas. Debido al clima frío de la región, las uvas y mostos presentan características diferentes de las zonas andinas, mayor contenido de acidez y regular tenor azucarino.

Los días son templados y luminosos y las noches frescas, con una apreciable amplitud térmica. Las bajas temperaturas permiten que las uvas maduren conservando la acidez natural, factor clave para los vinos finos y que favorece a variedades como el Merlot y Pinot Noir, que en esta región se destacan.

Una de las razones más escuchadas que dan los protagonistas de la viticultura de la zona es la sanidad del clima. La muy baja presencia de precipitaciones es coincidente con las que ocurren en otros lugares del corredor corredor vitícola andino, pero en esta zona esa falta de humedad tiene un agregado, se trata de los vientos que atraviesan el valle en forma permanente.

En principio esto podría ser una desventaja, dado que cuando los mismos son muy fuertes pueden dañar a los viñedos, sin embargo nuevamente la mano del hombre aprendió a domesticarlos a través de la plantación de elementos arbóreos, principalmente álamos, formando cuadros de plantaciones que se encuentran protegidas por los mismos.

Alamedas.

De esta manera no se evita el efecto de los vientos pero se lo limita a la parte beneficiosa: el secado rápido de la humedad de las lluvias cuando estas son intensas con la consecuente falta de hongos y prevención de enfermedades en los viñedos. Hans Vinding Diers de Bodega Noemía define al clima como "placido y armonioso". Además, esta condición favorece la posibilidad de elaborar vinos orgánicos, sin uso de agroquímicos en el cultivo de vid, la categoría de vinos de mayor crecimiento en el mundo.

3. El cambio climático.

Las heladas tardías y tempranas, que perjudican especialmente a las variedades de ciclo vegetativo largo, pueden ser combatidas con prevención pasiva y activa y la región cuenta con buena disponibilidad de agua para realizar riego por manto o aspersión ayudando a la defensa de heladas.

Pero ahora se suma que el calentamiento global, generado por el cambio climático mundial, en términos generales favorece a la región principalmente por la disminución de la frecuencia e intensidad de las heladas, que son el principal factor limitante para el cultivo de la vid. 

4. Infraestructura y tradición vitícola.

Si bien la trayectoria vitivinícola de la región no es comparable a la de Cuyo, la zona cuenta con amplia disponibilidad de mano de obra acostumbrada a las tareas rurales. El crecimiento demográfico en la zona ha sido muy importante en los últimos años, en especial en la ciudad de Neuquén, debido a la potencia de la industria petrolera lo cual asimismo ha generado un desarrollo industrial y comercial y mayor disponibilidad de insumos de todo tipo para la zona, algo que hace 50 años no existía y fue una limitante para la implantación de grandes grupos Vitivinícolas (con el ejemplo de Chandon, que pese a haber elegido esta zona en primer lugar, terminó radicándose en Mendoza).

Historia.

La zona posee además varias instituciones y universidades relacionadas a la viticultura que pueden dar apoyo técnico, como delegaciones locales del INTI y del INTA, el Centro PyME-ADENEU, el Centro de Desarrollo Vitícola Patagonia Norte (CDV), el Centro de Formación Profesional Agropecuario N°2 y las Universidades del Comahue y de Rio Negro, con carreras terciarias y universitarias en enología y agronomía.

Por otra parte, la región contó en el pasado con un fuerte desarrollo vitícola, que fue incluso 10 veces superior al actual, lo cual no deja de ser una ventaja a la hora de conocer el comportamiento de las distintas cepas en este suelo y clima, recuperar viñedos y material genético y hasta instalaciones físicas de las viejas bodegas abandonadas.

Los números lo demuestran: entre 1920 y 1960 la región llegó a tener 160 bodegas que elaboraban vinos de calidad y hasta 18.000 hectáreas plantadas. Pero, vencidos los pequeños productores por el modelo de volumen y baja calidad que reinó a partir de los años 60, Río Negro fue la región vitivinícola que mayor descenso en superficie plantada sufrió en la Argentina, pasando actualmente al séptimo lugar entre las provincias; con una reducción a 1.659 ha según datos del INV (datos que incluyen las viñas el Valle Medio del Río Negro y el Alto Valle y Valle Medio del Río Colorado) y hoy cuenta apenas con 31 bodegas inscriptas, de las cuales solo 24 son elaboradoras.

Variedades.

Un punto cualitativo a destacar es que Río Negro registra una diversidad de variedades mayor al resto de las provincias vitícolas del país, son 38 variedades las que concentran el 98% del total y los viejos agricultores conocen perfectamente cuáles eran las que mejor se adaptan, incluso algunos de los productores actuales aprovechan la calidad de esos viejos viñedos para obtener productos de primer nivel y reconocidos internacionalmente.


5. Inversiones.

Quizá la principal razón por la cual la viticultura en esa región no solo no creció, sino que se redujo, haya sido lo desfavorable del contexto económico para la actividad, en la que la competencia contra otras producciones (peras y manzanas) y regiones que fueron designadas como "especialistas para la vid" como la región cuyana, hayan derivado las decisiones de inversión fuera del Alto Valle de Río Negro, con la excepción de lo sucedido en el particular desarrollo en la zona de San Patricio de Chañar que contó con un fuerte impulso brindado por la provincia de Neuquén.

Actualmente, la suma de las condiciones antes enunciadas podría ser el origen de un incipiente cambio de tendencia. Al ya concretado interés de pequeños productores para la elaboración de vinos de alta gama, se sumó recientemente la llegada del Grupo Peñaflor (que es uno de los grupos vitícolas más importantes del mundo) con la adquisición de Bodega Patritti en Neuquén. Catena Zapata hizo lo propio hace algunos años en la zona cercana de Casa de Piedra, en La Pampa. Esto ha generado cierta esperanza entre los que luchan por esta causa. Según apuntó Graciela Viola (Bodega Malma) «es un espaldarazo importante que un grupo de esa magnitud se interese por la Patagonia».

En nuestra opinión está todo dado para que la viticultura continúe creciendo y recuperando espacio: los vinos de alta gama ya alcanzan niveles de calidad muy altos (han habido casos de 100 puntos Parker o ganadores de concursos internacionales), la región es claramente apta para sobresalientes Pinot Noir, Merlot, Malbec y espumantes y en las líneas de precios medios los vinos no fallan.

Neuquén posee espacio suficiente aún para recibir bodegas y plantar grandes superficies (hay aun muchas hectáreas incultas en la zona) y en Río Negro la apuesta va más hacia la recuperación de viñedos antiguos o de su material genético, para realizar nuevas plantaciones en sectores lejanos a los que están sometidos a la presión inmobiliaria de los centros urbanizados. En ambos casos aplica la suma de los factores favorables enunciados. Esperemos que la realidad de la siempre agitada economía argentina lo permita.

Lee también El vino en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén

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https://angelyvino.blogspot.com/2021/10/5-razones-para-el-desarrollo-del-vino.html

Publicado en Ángel y vino.

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jueves, 6 de junio de 2024

12 VINOS EXTRAORDINARIOS QUE DEFINEN EL GENUINO SABOR PATAGÓNICO.

12 VINOS EXTRAORDINARIOS QUE DEFINEN EL GENUINO SABOR PATAGÓNICO.

Centradas en la calidad, las bodegas de esta región deslumbran con etiquetas que es un placer probar. Aquí, nuestras elegidas.

Por Joaquín Hidalgo *

La Patagonia es un extenso territorio al sur de Argentina. Ese mapa, que es el mismo que hemos visto hasta el cansancio desde la primaria en adelante, es sin embargo impreciso. Más aún en materia de vinos.

Es que la Patagonia arranca a la mitad de la Argentina, no en el sur. Y, como se suma la Antártida al territorio nacional en los mapas, vendría a ocupar el centro norte. 

Rarezas de la cartografía, si esa misma óptica se aplicara al vino, la zona más plantada con vid de la Patagonia estaría poco más que al norte de nuestro país. En esa perspectiva, esta región vitícola que da cuenta del 1,5% del vino en Argentina tendría otra visibilidad.

En la región patagónica hay unas 3500 hectáreas de viñedos de las que Neuquén tiene la mayor parte, con unas 1770. Siguen Río Negro, con 1550 hectáreas, La Pampa con 302 y Chubut, con unas 80.

Los australes, mejor puntuados.

Conviene tener en mente esta otra comparación: si los viñedos están entre los 39 y 45 grados de latitud Sur, sería el equivalente austral de los viñedos de Europa. Otra sobrada razón para ponerla en el centro. Pero aún hay más.

En materia cualitativa y de precio, la Patagonia es una región que ofrece un promedio alto. Aquí, el clima y la distancia hacen inviable el negocio de alta rotación y precios módicos, con lo que las bodegas se concentran cada vez más en vinos cualitativos. 

Con un plus de largo plazo y reciente aparición: es una región en la que se están explorando suelos, territorios y climas más que en ninguna otra zona del país. 

De ese fenómeno la provincia de Chubut es la que hoy se muestra más vital: entre los viñedos del Hoyo de Epuyén a los de Trevelin en la Cordillera, sumados a los que se plantan en los valles del Río Chubut y Senguer, ahí es donde hay terreno fértil para descubrir.

Tanta alharaca sobre la Patagonia tiene mucho que ver con un tasting que publiqué hace unos meses en Estados Unidos y donde, de los vinos extremos de Argentina –por condición geográfica, no estilística– los más interesante y mejor puntuados venían de la región austral. 

Algunas de esas etiquetas, incluso, marcan un espacio propio en la cancha de vinos de Argentina. 

12 vinos extraordinarios elegidos.

Y puestos a conocer el sabor de la región, conviene apuntarse con algunas botellas. Las que rankearon con más de 90 puntos son:

1. Fabre Montmayou Merlot 2021. Elaborado con viñas viejas plantadas en Allen, este tinto profundo ofrece estructura y sabor frutal. 

2. Ribera del Cuarzo Blend Parcela Única 2020. Con uvas de Valle Azul, este corte 48% Malbec, 40% Merlot y 12% Petit Verdot brinda buen cuerpo y jugosidad.

3. Humberto Canale Gran Reserva Malbec 2022. Oriundo de Roca, este Malbec une fruta confitada con un paladar jugoso y de taninos finos. 

4. Alandes Malbec de la Patagonia 2022. Cosechado en Fernández Oro, este tinto de crianza conjuga intensidad de sabor y paso jugoso.

5. 45 Rugientes Merlot 2021. Desde Sarmiento, Chubut, este Merlot ofrece una nueva cara a la variedad, con fruta fresca y taninos pulidos. Rico.

6. Chacra Treinta y Dos 2022. Mainque, en Río Negro, tiene viñas viejas de Pinot Noir con el que se elabora este tinto delicado y lleno de sabor.

7. Noemía Malbec 2021. Con viñas viejas de Mainque, Río Negro, este tinto perfumado y con matices consigue deslumbrar en el país del Malbec.

8. Special Blend 2021. Desde Bodega del Fin del Mundo, en San Patricio del Chañar, y con crianza, este corte de 40% Malbec, 40% Cabernet Sauvignon y 20% Merlot propone un tinto maduro y jugoso. 

9. Saurus Malbec Barrel Fermented 2022 fermenta y se cría en barricas. Con uvas de San Patricio, alcanza un perfil frutado y jugoso, con textura aterciopelada.

10. Wapisa Malbec 2021 proviene de la costa atlántica de Río Negro y propone un perfil más ligero y de fruta madura en boca. 

11. Contra Corriente Pinot Noir 2020 viene de Trevelin, Chubut, y ofrece un tinto delicado y de elevada frescura.

12. Familia Miras Cabernet Sauvignon 2022 emplea uvas de Mainque y consigue un tinto de cierta ligereza y profundidad de fruta con esta variedad bordelesa.

Por Joaquín Hidalgo.

* Es periodista y enólogo y escribe como cata: busca curiosidades, experimenta con formatos y habla sin rodeos de lo que le gusta y lo que no. Lleva más de veinte años en esto. Lo leen en Vinómanos (plataforma que fundó en 2013) o bien en medios nacionales, como La Nación y La Mañana de Neuquén. Desde 2019 es el crítico para Sudamérica de Vinous.com (EE.UU.).

Publicado en Vinómanos.

4 de junio del 2024.

https://vinomanos.com/2024/06/vinos-extraordinarios-de-la-patagonia/

miércoles, 17 de abril de 2024

Abril, mes del Malbec Argentino. El 17 de abril es el Día Mundial del Malbec. Una celebración que surge en nuestra Argentina.

 


CEPAS de la ARGENTINA.

Cada 17 de abril se celebra en la Argentina nuestra y en el mundo el Día del Malbec. Y si bien la cepa es originaria de Cahors, Francia, fue en los diferentes terroirs de la Argentina donde alcanzó un nivel de calidad único, irrepetible, permitiendo elaborar desde vinos económicos y nobles, hasta grandes exponentes de clase internacional.

La celebración fue una idea de WINES OF ARGENTINA y para promover el Malbec en el mundo.

El 17 de Abril de 1853 se presentó el proyecto para la creación de la Quinta Normal de Agricultura de Mendoza en la Legislatura provincial propiciado por Domingo Faustino Sarmiento y el Gobernador de Mendoza Pedro Pascual Segura; tuvo en su primer director a Michel Aimé Pouget, un agrónomo francés experto en suelos, la tarea de traer nuevos varietales y al cual se le atribuyen las primeras implantaciones y desarrollo del Malbec en tierra mendocina.

Una década después, Francia atravesó una profunda crisis: una plaga de Filoxera afectó toda la región del Ródano. Mientras tanto, el Malbec floreció en la Argentina creando vinos altamente superiores a aquellos de su país de origen.

A fines del siglo XIX y de la mano de los inmigrantes italianos, españoles y franceses, la vitivinicultura nacional creció exponencialmente y con ésta, el Malbec que se adaptó rápidamente a los diversos terruños que proponía la geografía argentina. De esta forma, se convirtió en la uva emblemática del país.

Hoy se cultiva el Malbec en 18 provincias argentinas. Las más tradicionales son Mendoza, que explica el 85% del total, seguida por San Juan (6%), Salta (4%), La Rioja (2%), Neuquén, Río Negro, Catamarca, La Pampa, Tucumán, Córdoba, San Luis, la provincia de Jujuy que ya cuenta con 15 bodegas ubicadas en las zonas de los Valles Templados y la Quebrada de Humahuaca que elaboran,entre otras cepas, el Malbec,la provincia de Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Santiago del Estero, Chubut (el más austral a orillas del lago Musters, en el paralelo 45, apenas 50 kilómetros al norte de la provincia de Santa Cruz, en nuestra Patagonia Argentina) y hasta en Chaco, donde un productor plantó en 2018 un cuarto de hectárea cerca de la ciudad de Roque Sáenz Peña.

viernes, 18 de agosto de 2023

18 de agosto: Día Internacional del Pinot Noir.

 


Cada 18 de agosto se celebra el Día Internacional del Pinot Noir, fecha que conmemora a esta cepa de uva de origen francés que hoy se cultiva en la mayoría de los países productores de vino del mundo y sobre todo en las regiones frías del mundo.

La variedad Pinot Noir o Pinot Negro crece en todo el mundo aunque es asociada especialmente con la región francesa de Borgoña.

Se dice que en la Argentina nuestra, la uva llegó en el siglo XIX de la mano del entonces presidente Domingo Faustino Sarmiento.

Según datos proporcionados por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el Pinot Noir se cultiva en la mayoría de las provincias vitivinícolas argentinas sobre todo en zonas frías. Una de las provincias que lidera el cultivo de esta variedad es Mendoza con 1,468 es decir, un 73.7% del total,  seguido por  Neuquén con 239, que representa el 12% y Río Negro con 127,  que representa el 6.4%, luego se ubican las provincias argentinas de Córdoba, Chubut y San Juan.

En nuestra Argentina, donde esta uva se adaptó muy bien a los terroirs de climas fríos como los que se encuentran en las zonas altas del Valle de Uco, en Mendoza, y la Patagonia, principalmente.

Es una variedad difícil de cultivar, cosechar y de vinificar que se da muy bien en la región de la Patagonia Argentina en particular la provincia de Río Negro. Ofrece al consumidor elegancia y frescura que lo hacen apto para espumantes.

"Mainqué es la localidad de Río Negro con mayor producción vitivinícola de Pinot Negro de la Provincia. Según un informe publicado por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) la superficie implantada con vid en Argentina en el año 2020 es de 214.798 hectáreas, correspondiendo a la región patagónica 3.763 hectáreas.

En el mismo informe, se detalla que la Región Patagónica cuenta con 379 viñedos y 301 propietarios. Las bodegas inscriptas son 45 de las cuales 37 elaboran y por otro lado las bodegas que fabrican vinos espumantes son 13 inscriptas de las cuales 7 son las que elaboran en la actualidad. La región patagónica elaboró en el año 2020, 15.890.700 kilos obteniéndose un volumen de vino de 9.987.200 litros.

En la provincia de Río Negro, el Pinot Negro representa la tercera variedad mas implantada, siendo el departamento de General Roca, el de mayor superficie implantada con 101 hectáreas, representando el 80 % de la provincia. La localidad de Mainqué, tiene 47 hectáreas plantadas lo que representa el 46,5% del departamento y el 37% de la provincia, siendo el terruño con más Pinot Negro implantado de la provincia." Sitio: https://contodogusto.com.ar/bebidas/mainque-sera-la-capital-provincial-del-pinot-noir/

El pinot noir forma parte de los tipos de uvas de clima frío o ciclo corto: aquellas que requieren de menos tiempo de luz solar para su maduración. Es por eso que se adapta tan bien al clima patagónico.

En Río Negro existen viñedos antiguos de Pinot Noir. Neuquén, en solo veinte años, a ser hoy la provincia patagónica con mayor cantidad de superficie plantada con Pinot Noir.

Neuquén que posee más de 250ha, Río Negro 130ha aproximadamente.

Chubut tiene unas 33ha, al sur de Esquel y Trevelin en la Patagonia Argentina con unas cinco vendimias consecutivas derivan en vinos intensos de esta zona y La Pampa con 12ha.



lunes, 19 de junio de 2023

Vitivinicultura: evalúan clones de Pinot Noir en la Patagonia Argentina.

 Vitivinicultura: evalúan clones de Pinot Noir en la Patagonia Argentina.

En el INTA Alto Valle cultivaron cuatro clones para conocer su comportamiento y aportar información a los productores de la región para la toma de decisiones.

Evaluación de clones. Se hizo con el objetivo de obtener información
sobre el comportamiento de cada uno en la Norpatagonia.


El Pinot Noir es una variedad que se da muy bien en la Norpatagonia en donde predominan las noches frescas y debido a una lenta maduración que le permite desarrollar todo su esplendor. A pesar de sus múltiples atributos, se considera una variedad con cierta dificultad para cultivar y vinificar. Por esa razón, se evaluaron cuatro variedades de clones franceses e italianos de Pinot noir en parcelas del INTA Alto Valle con el objetivo de obtener información sobre el comportamiento de cada uno en la Norpatagonia.

“El trabajo realizado tiene carácter exploratorio e inédito en la región. Nos propusimos describir el manejo a campo, la vinificación a escala piloto y los análisis fisicoquímicos y sensoriales de los vinos obtenidos con esta cepa”, señaló Mario Gallina – profesional del área de Viticultura del INTA Alto Valle–.

Para el estudio se seleccionaron los clones R4, 667, 777 y 115, por sus características y disponibilidad. La evaluación se realizó desde 2014 hasta 2019 en la Estación Experimental Alto Valle del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) en conjunto con técnicos de ese organismo y del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) con la finalidad de brindar al sector información clave para la toma de decisiones.

Dato

52%
Porcentaje de los vinos varietales elaborados con Pinot Noir que se comercializó en el mercado interno en 2021.

“Si bien la variedad ha sido cultivada históricamente en el norte de la Patagonia, en los últimos años la industria ha aumentado el volumen de vinos de elevada calidad con esta cepa, de la mano de un consumidor que lo elige cada vez más como alternativa”, señalaron los profesionales a cargo de las evaluaciones, y describieron: “es posible obtener vinos de gran calidad aromática y complejos en la región, con predominio de descriptores que recuerdan a frutillas y frambuesas”.
Según un informe publicado en 2022 por el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), este varietal está presente en la mayoría de las provincias vitivinícolas de Argentina. En el año 2021 se registró un total de 1.996 ha cultivadas (que representan el 0.9% del total de vid del país) con 1.463 ha cultivadas en Mendoza, le siguen en importancia Neuquén y Río Negro con 239 ha y 126 ha respectivamente.

"En los últimos años la industria ha aumentado el volumen de vinos de elevada calidad con esta cepa, de la mano de un consumidor que lo elige cada vez más como alternativa".

Profesionales del INTA.


De acuerdo con el INV la cantidad de hectáreas de Pinot Noir aumentó en un 10.8% entre 2010/2021 en todo el país. En las principales provincias productoras ese aumento significó un crecimiento del 12.3% en Mendoza, 6,3% para Neuquén y 5% en Rio Negro.

Para los clones evaluados realizaron una descripción del manejo a campo, la vinificación a escala piloto y los análisis fisicoquímicos y sensoriales de los vinos obtenidos con esta cepa. “En lo que respecta a su comportamiento, cultivo y su manejo sanitario, presentan una dificultad media. Los racimos dan bayas de tamaño medio a pequeño y racimos pequeños y compactos, lo que se traduce en una productividad media”, indicaron.

Dato

48%
Porcentaje de los vinos varietales elaborados con Pinot Noir que se exportó en 2021.


Los clones de Pinot Noir elegidos fueron el clon R4 originario de Venezia Giulia, Italia caracterizado por su vigor, con peso de racimos y productividad medios y bayas pequeñas para la producción de vinos típicos, ricos en color y estructura, adecuados también para base de vinos espumosos.

El clon 777 seleccionado en Borgoña – Francia– reconocido como de fertilidad media, pertenece al grupo A de producción media a baja y brinda una tipicidad varietal con expresión del terruño. Es descripto como un clon cualitativo que produce vinos de muy buena calidad, aptos para guarda.

Este varietal está presente en la mayoría de las provincias vitivinícolas de Argentina.

También el clon 115 y el 667 seleccionados en Borgoña – Francia–, ambos con fertilidad media y peso de racimo medio. Pertenecen al grupo B que se caracterizan por tener producción media a elevada, que cuando es limitada da vinos de buen nivel cualitativo y reúne una tipicidad varietal con expresión del terruño.

Todos fueron cultivados en un suelo franco limoso y profundo. La conducción se realizó en espaldera, con un marco de plantación de 2,5 m entre hileras y 1,2 m entre plantas, con una fila con 90 plantas de cada clon.

El Pinot Noir es una variedad que se da muy bien en la Norpatagonia en donde predominan las noches frescas y debido a una lenta maduración que le permite desarrollar todo su esplendor.

Basados en los datos obtenidos en la zona, los profesionales compararon los ensayos con las descripciones arrojadas en 1995 por ENTAV-INRA conformada por el Instituto Francés de la Viña (IFV) y el Instituto Nacional de Investigación Agronómica (INRA). Por lo tanto, se determinó que los clones 777 y 115 serían los clones más aptos para producir vinos de guarda. Este último puede guardarse siempre que se controle el nivel productivo. Por otro lado, el clon 667 tuvo menor performance que lo reportado por ENTAV.

El comportamiento en cada temporada y el análisis de componentes principales y parámetros fisicoquímicos y sensoriales de los clones pueden consultarse en un documento elaborado por los profesionales de carácter público y acceso gratuito que puede solicitarse en el INTA Alto Valle.

Por INTA.

Publicado en Diario "Río Negro". 

19/06/2023.

https://www.rionegro.com.ar/economia/vitivinicultura-evaluan-clones-de-pinot-noir-en-la-patagonia-argentina