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domingo, 12 de noviembre de 2023

Emilio Lino Gennari, gran bodeguero que suma 101 años.

Emilio Lino Gennari, gran bodeguero que suma 101 años.

Por Beatriz Chávez.

Fernández Oro.

Fundador de la bodega que lleva su nombre y apellido. Hoy su fructífera tarea es continuada por sus hijos y nieto. Su suegro fue don Juan T. Fernández, recordado hombre de General Roca. Don Emilio Lino nació el 23 de septiembre de 1922 en Colonia Rusa, localidad cercana a General Roca. Es hijo de padres italianos llegados de Mandola, pueblo cercano a Nápoles, Julia y Nazareno Gennari, que tuvieron diez hijos.

Julia y Nazareno habían vivido con sus padres en Bahía Blanca y luego arribaron al valle, asentándose en Colonia Rusa. Don Lino cursó la escuela primaria en el colegio San Miguel, en Stefenelli.

Realizó el servicio militar en la Brigada 6ta. de Caballería en Neuquén. Se casó a los 23 años con Nélida Fernández de la localidad de Mainqué, con la que tuvo tres hijos: Hugo, Osvaldo y Ana. En 1957 comenzó con su esposa el emprendimiento en Fernández Oro que en un principio se dedicó al secado de fruta. En ese entonces vivía en Huergo, ya tenía unos ahorros para comprar una casita y un pedazo de tierra donde poder plasmar su sueño. Se subió al tren con la idea de encontrar en Neuquén lo que estaba buscando.

Por error se bajó en la estación de Ferrocarril de General Fernández Oro. Cuando ya había partido el tren, tomó conocimiento de que no estaba en Neuquén sino en “Parada 81”, como le decían a la localidad. En la foto que acompaña el escrito lo vemos hoy a sus ciento un años con premios recibidos por su bodega.

Comenzó a caminar por las vías en dirección a Neuquén y vio un cartel que decía propiedad en venta. El lugar le gustó, tenía una casa, tres hectáreas de tierra y sus ahorros le alcanzaban. Así fue como a los pocos meses ya estaba instalado con su familia en General Fernández Oro. En la siguiente temporada comenzó con el secado de fruta, fundamentalmente pera, que exportaba a Alemania. Llegó a tener ciento cincuenta obreros trabajando de sol a sol y luego comenzó con el secado de ciruela y durazno.

En 1969 comenzó a elaborar vinos, actividad que le gustó mucho siempre, y que recibieron importantes premios en la Fiesta de la Vendimia.

La uva proviene de la chacra de Mainqué, una tierra especial para la plantación de vid ya que posee tierra arcillosa y presenta una marcada amplitud térmica en verano. Entre sus recuerdos: don Lino repartía él el vino en su camión a Neuquén, Plaza Huincul, Cipolletti, Roca, Villa Regina. Garrón de Piedra era el nombre de sus primeros vinos debido al apodo del padre de Ceferino Namuncurá -santo al que le pedían ayuda para que el emprendimiento prosperara- y que caminaba descalzo sobre las piedras.

El acompañamiento familiar fue muy importante: con su esposa vivieron en ese pequeño Fernández Oro que crecía a paso lento. El pueblo no tenía iglesia, por lo que se juntaron varios vecinos y levantaron la capilla “Santa María Goretti”. La imagen de la virgen la trajo la esposa de Gennari en tren desde Buenos Aires. Participaron activamente en el club haciendo kermeses y rifas para ampliarlo.

Sus hijos iban a la escuela en Cipolletti y en Neuquén, y junto a familias amigas consiguieron a través del Sr. Koprio –que repartía leche- trasladar a los niños a la escuela. Ese fue el germen de la empresa KO-KO. Don Lino Gennari recuerda su vida como una vida de mucho trabajo y feliz: “se podía trabajar y crecer”. Antes la palabra tenía valor, compraba y vendía sin necesidad de firmar ningún contrato.

Hace varios años se incorporaron sus hijos y en 2003 formaron la sociedad Gennari SA.

Seguramente muchos recordarán cuando don Gennari repartía vino en almacenes barriales del Neuquén y Cipolletti. Hoy a sus ciento y un años pudimos conversar con él y no dejamos de sorprendernos con su memoria, que es la memoria de toda una región. La tarea ha sido fecunda.

Carta de Lectores de Beatriz Chávez publicada en el Diario "Río Negro", domingo 12 de noviembre del 2023, Edición Papel Nro. 27059. Imagen: Diario "Río Negro".

https://www.rionegro.com.ar/opinion/emilio-lino-gennari-gran-bodeguero-que-suma-101-anos-3254933/

*** Justo homenaje en vida a Don Emilio Gennari que junto a su familia son creadores de riqueza y trabajo en la región del Valle del Río Negro, en nuestra tierra Patagonia Argentina.

domingo, 17 de septiembre de 2023

Emilio Lino Gennari, fundador de la bodega Gennari cumple 101 años.

 


Emilio Lino Gennari, fundador de la bodega Gennari cumple 101 años.

Emilio lleva 66 años de fructífera tarea. Junto a su hijo y nietos forman un gran equipo de trabajo con sus empleados. Su suegro fue don Juan T. Fernández recordado hombre de Roca.

Por Lic. Vicky Chávez.

Ante la búsqueda de hechos históricos del Alto Valle de Río Negro y Neuquén nos encontramos con descendientes de pioneros que gentilmente acceden a ponernos en contacto con los protagonistas. Este fue el caso de don Emilio Gennari con el que pudimos conversar.

Don Emilio Lino nació el 23 de septiembre de 1922 en Colonia Rusa, localidad cercana a General Roca. Es hijo de padres italianos de Mandola, pueblo cercano a Nápoles. Julia y Nazareno Gennari tuvieron diez hijos. Vivieron con sus padres en Bahía Blanca y luego arribaron al valle, asentándose en Colonia Rusa. Don Lino cursó la escuela primaria en el Colegio San Miguel de la localidad de Stefenelli. Realizó el servicio militar en la Brigada 6ta. de Caballería en Neuquén.

Se casó a los 23 años con Nélida Fernández hija de Juan T. Fernández de la localidad de Mainqué con la que tuvieron tres hijos. Hugo, papá de Marcela Gennari; Osvaldo y Ana.

Nos relató que en 1957 comenzó con su esposa el emprendimiento en Fernández Oro que en un principio se dedicó al secado de fruta. Fue muy curioso cómo encontró el predio donde comenzó con la empresa. En ese entonces vivía en Huergo, ya tenía unos ahorros para comprar una casita y un pedazo de tierra donde poder plasmar su sueño. Se subió al tren con la idea de encontrar en Neuquén lo que estaba buscando.

Por error se bajó en la estación de Ferrocarril de General Fernández Oro, cuando ya había partido el tren, tomó conocimiento que no estaba en Neuquén sino en “Parada 81”, así le decían a la localidad.

Comenzó a caminar por las vías en dirección a Neuquén y vio un cartel que decía propiedad en venta. El lugar le gustó, tenía una casa, 3 hectáreas de tierra y sus ahorros le alcanzaban. Esa noche le comentó feliz a su esposa que había encontrado el lugar soñado. Así fue como a los pocos meses ya estaba instalado con su familia, en Fernández Oro.

Ya en la próxima temporada comenzó con el secado de fruta, fundamentalmente pera, que exportaba a Alemania. Llegó a tener 150 obreros trabajando de sol a sol, luego comenzó con el secado de ciruela y durazno. En 1969, comenzó a elaborar vinos, actividad que le gustó mucho siempre, los que recibieron importantes premios en la Fiesta de la Vendimia. La uva proviene de una chacra de Mainqué hasta el día de hoy. Una tierra especial para la plantación de vid ya que posee tierra arcillosa y es una zona con marcada amplitud térmica en verano.

Entre sus recuerdos aflora el hecho de que don Lino repartía él el vino en su camión a Neuquén, Plaza Huincul, Cipolletti, Roca y Villa Regina.

“Garrón de Piedra” era el nombre de sus primeros vinos debido al apodo del padre de Ceferino Namuncurá -santo al que le pedían ayuda para que el emprendimiento prosperara – que caminaba descalzo sobre las piedras.


Gran labor comunitaria.

El acompañamiento familiar fue muy importante: con su esposa vivieron en ese pequeño Fernández Oro que crecía a paso lento. El pueblo no tenía iglesia, por lo que se juntaron varios vecinos y levantaron la capilla “Santa María Goretti”. La imagen de la virgen la trajo la esposa de Gennari en tren desde Buenos Aires. Luego participaron activamente en el club, haciendo kermeses y rifas para ampliarlo. Sus hijos iban a la escuela en Cipolletti y en Neuquén, junto a familias amigas consiguieron a través del señor Koprio – que repartía leche- trasladar a los niños a la escuela. Ese fue el germen de la empresa KO-KO.

Gennari recuerda su vida como una vida de mucho trabajo y feliz “se podía trabajar y crecer”. Antes la palabra tenía valor, compraba y vendía sin necesidad de firmar ningún contrato. Cuando tuve necesidad de dinero para ampliar la bodega o el secadero iba al banco y siempre me otorgaban un crédito a plazo que podía devolver”.

Cuando Osvaldo fue más grande se incorporó a la empresa ayudándole en la producción de vinos y fruta. En el año 1996 se incorporó Ana en su carácter de contadora pública y se hizo cargo de la administración. En el año 2003 formaron la sociedad Gennari SA que sigue vigente hasta el día de hoy.


En la bodega se puede ver hasta la fecha al hijo de don Lino, Osvaldo Gennari trabajando y a uno de sus nietos, como también a numerosos empleados. Después de 66 años, continúa el ejemplo de trabajo constante.

Muchos de los habitantes del Alto Valle recuerdan aún cuando Gennari repartía vino en almacenes barriales del Neuquén y Cipolletti. Hoy sus ojos continúan brillando, plagado de recuerdos. La tarea ha sido cumplida.

Publicado en Diario LA MAÑANA DE CIPOLLETTI.

https://www.lmcipolletti.com/cipolletti/emilio-lino-gennari-fundador-la-bodega-gennari-cumple-101-anos-n1057113

lunes, 20 de febrero de 2023

Familia de inmigrantes alemanes de amplia trayectoria en el Alto Valle de Río Negro y Neuquén, narraciones hermanadas por su historia.


La familia de Bernardo Herzig llegó al valle desde un poblado cercano a Frankfurt. Un repaso de su historia. 

Por Lic. Vicky Chávez. 


“Yendo a caballo, mi abuelo un día, vio una gran columna de humo que provenía del almacén de Ramos Generales de la familia París que se estaba incendiando, así conoció a la que luego sería su futura esposa, mi abuela” recuerda la nieta de Bernardo.

Otro de los muchos trabajos que realizaba Bernardo era el emparejamiento de tierras. Se había hecho de una tropilla de caballos y rastrones con los que emparejaba las chacras de muchos propietarios del Valle. Según contaba su esposa salía a las 4 o 5 de la mañana en un sulky hacia Plottier con todos los implementos de trabajo. El sonido de los cascos de los caballos, a la noche muy tarde, anunciaba su regreso.

Con deseos de seguir creciendo adquirió 300 hectáreas en Coronel Belisle: fundó la colonia agrícola La Alianza y además en San Martín de los Andes compró a una familia muy conocida de esa localidad de apellido Ragusi, un aserradero llamado Ruca Ñire (casa del zorro) para procesar rollizos de los bosques cordilleranos. En su actividad pública participó en la creación de la Plaza San Martín de nuestra ciudad cipoleña. Entre 1927 y 1930 fue Comisionado Municipal de Cipolletti y propuso en esa gestión ponerles nombre a las calles del pueblo: Fernández Oro, Centenario (actual Brentana), San Martín, Roca, etc. Fue director del Banco de la Provincia de Río Negro y Neuquén durante 20 años. Fue socio fundador, en 1926, del Club Cipolletti y en el año 60 de la Aseguradora de Río Negro y Neuquén. En 1933 donó el terreno y los recursos (dos aulas) para crear la Escuela Rural Nº 121 del Paraje La Falda, que se inició con 23 alumnos y también brindó su apoyo para crear el Colegio José María Brentana. Su distracción y hobby fue la pesca con la que obtuvo muchas satisfacciones.

El matrimonio Herzig siempre vivió en La Falda con sus dos hijos: María Cecilia y Jorge Bernardo (ambos fallecidos). Cecilia y Jorge hicieron la primaria en la Escuela Nº 53, ambos iban a caballo y los ataban en un palenque que había frente a la Iglesia. Cecilia se casó con un abogado pampeano, Enrique Mario Suárez (ya fallecido) y del matrimonio nacieron: Enrique Bernardo, Sergio Mario y María Laura.

“Mi papá, Jorge Bernardo, hizo parte de la secundaria en el Don Bosco de Bahía Blanca y luego del servicio militar administró junto con su padre el establecimiento y la bodega hasta su muerte en 1970. Se casó con Eva Alejandrina Peri, hija del Gobernador de Neuquén Coronel Bartolomé Peri.”

“Mi abuelo Bernardo falleció en 1971 a causa de la gran pena que le había causado la muerte de su hijo Jorge (mi papá) un año antes. En esa dolorosa circunstancia se ponen al frente de todo mi tío Enrique Suárez, mi hermano Jorge y mi primo Tico Suárez, que eran muy jóvenes. Finalmente, la bodega debió ser cerrada luego de tres desastres climáticos (una pedrea y dos heladas) que en tres años destruyeron las cosechas del Valle y así en homenaje a mi abuelo, mi hermano Jorge (fallecido recientemente) la transformó en Bodega-Museo para el turismo”.

“Mi abuelo fue un gran hombre y un gran ejemplo para todos nosotros, sus nietos, de esfuerzo, perseverancia e inteligencia”.

Historias de trabajo, esfuerzo, tesón que contribuyeron a engrandecer las tierras valletanas. Hoy los homenajeamos y honramos recordándolos y contando su valiosa historia a todos quienes quieran leerla, para conocer la tarea de aquellos intrépidos hombres.

Publicado en Diario "La Mañana del Neuquén".

23 DE OCTUBRE 2021.

https://www.lmcipolletti.com/familia-inmigrantes-alemanes-amplia-trayectoria-el-alto-valle-rio-negro-y-neuquen-narraciones-hermanadas-su-historia-n854237