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sábado, 9 de mayo de 2026

Día mundial del Moscato. La cepa multifacética que destaca en distintos estilos.





Día mundial del Moscato.

La cepa multifacética que destaca en distintos estilos.

En Argentina, y en el mundo, se celebra el 9 de mayo el día del Moscato, como se conocen en nuestro país los vinos elaborados con cualquiera de las uvas Moscatel.

La familia de las uvas Moscatel incluye unas doscientas variedades de Vitis vinífera, por lo que se sugiere que puede ser la variedad de uva cultivada más antigua. Como su nombre sugiere, se cree que esta variedad es originaria del norte de África y fue diseminada posteriormente por todo el Mediterráneo por los romanos. Debido a esta propagación, también es conocida con muchos nombres según su lugar de cultivo, como Moscatel de Alejandría, Zibibbo, Moscatel de Málaga, Romana, Gorda, Muscat y Muscatd’Alexandrie.

La Moscatel de Alejandría fue también una de las primeras uvas que ingresaron a Sudamérica, hace más de 500 años, siendo conocida en Argentina como Moscatel Blanco o Moscatel sanjuanino en la región de Cuyo. Como ya he explicado en mis notas sobre uvas criollas,a su vez es progenitora de varias uvas criollas originadas en Argentina, como el Torrontés riojano, por cruzamiento espontáneo con la Criolla Chica.

Sus racimos son grandes, bastante sueltos, y las bayas son de buen tamaño, con pulpa carnosa y firme, de color amarillo pálido a verdoso, con gran poder aromático y un característico perfume amoscatelado, además de un alto contenido de azúcar. Se desarrolla muy bien en zonas soleadas.



Es una uva blanca muy difundida y versátil que se utiliza para la producción de vinos blancos tranquilos, así como para espumosos y licorosos. Sin embargo, mayormente se emplea para la elaboración de vinos dulces, con aromas potentes, elegantes y florales. Se utiliza también para la elaboración de pisco en Chile y Perú y es la principal variedad de uva en la producción del vino espumoso italiano Asti (también conocido como moscatel Asti), elaborado en la región del Piamonte.

Por otra parte, también ha sido destinada al consumo como pasas y uva de mesa, muy apreciada por su sabor, pulpa firme, hollejo de espesor medio y resistencia al transporte. En este sentido, fue una de las variedades más importantes de San Juan durante décadas en el mercado interno para consumo en fresco.

El vino Moscato o Moscatel fue incorporado por el INV a la Ley General de vinos Nº14.878 en el año 2012, definiéndolo como el producto obtenido a partir de la fermentación de uvas frescas que proviene, al menos en un 85 %, de las variedades Moscato Bianco o Muscat blanc, Moscatel de Alejandría o Zibibbo, Moscatel amarillo, Moscatel rosado, Moscatel de Hamburgo y Moscatel Giallo.

En Buenos Aires, se popularizó a partir de los años 30 una versión de vino Moscato elaborado por Crotta, con agregado de alcohol vínico y mosto concentrado para obtener un grado de alcohol entre 15º y 16º y un contenido de azúcar entre 80 y 90g/l, que da un vino dulce y afrutado. Hoy continúa siendo un vino muy vendido que se ofrece en botellas de 930 cc y hasta en damajuanas.


Esto tiene una clara explicación ya que se ofrecía (y ofrece) por copa (en realidad en vaso o en jarra pingüino) en las tradicionales pizzerías de la calle Corrientes e incluso dio nombre a una famosa canción de la banda Memphis la blusera: “Moscato, pizza y fainá”.

Pero hay muchas otras marcas que ofrecen Moscato, entre las más conocidas El Abuelo o Florio, y que compiten con Crotta en ese atractivo mercado, con valores de la botella de 930 cc que oscilan de 8 a 10 mil pesos.

Pero ojo, porque ese destino nacional y popular, mayoritario de la Moscatel en la Argentina, no exime que algunas bodegas se hayan visto limitadas a elaborar con ella vinos de ese estilo. El enólogo Pancho Bugallo, socio de Sebastián Zuccardi en la bodega sanjuanina Cara Sur, elabora Cara Sur Moscatel Blanco Parcela El Duraznero (85 mil $) el vino que considera es, probablemente, el que tiene más potencial de guarda de todos los que hace, afinándose mucho en botella y dejando de lado su estandarización como Moscatel para resultar en un vino blanco salino y mineral, con mucha profundidad. La cosecha 2021 obtuvo 94 puntos Parker.


Pancho opina que esta variedad blanca puede dar grandes vinos si está en el lugar indicado y se tienen en cuenta todos estos aspectos de la viticultura. Lucia Vairetti, enóloga de Catena Zapata a cargo del Alamos Moscatel de Alejandría (10 mil$), un blanco dulce es muy exitoso desde su lanzamiento hace más de 10 años, destaca que este vino le trae recuerdos de su infancia, porque sus abuelos maternos vivían en una finca en Lavalle (Mendoza) y tenían el parralito en la galería de su casa con uvas Moscatel. Ese aroma intenso y floral que se percibe cuando las uvas están maduras lo recordamos muchos, porque era una uva que típicamente los inmigrantes ponían en un parral para dar sombra en las casas y comer sus ricas uvas en verano.

Catena Zapata ofrece también el La Marchigiana Moscatel (20 mil $) hecho en tinajas bajo ancestrales técnicas naturales de vinificación y sin agregado de sulfitos. Por su parte, Aleanna, la bodega del enólogo Alejandro Vigil, tiene su Amiguito Moscatel (26 mil $) y hasta la bodega Chacra, que elabora en Rio Negro varios vinos de altísima gama tiene su Moscato, claro que no a 10 o 20 mil pesos, sino a 50 mil.


Si te entusiasmaste con el Moscato y querés festejar su día, podes buscar y comprar estos vinos o, los muchos vermouths que se elaboran con ella, y descorcharlos en tu casa. O mejor aún, salir a celebrar en algunos de los locales gastronómicos que se sumaron a la movida (info provista por Gastonomique Prensa y Comunicación):

Moscato de regalo para celebrar en Casa Bellucci.

Casa Bellucci es una casa de pastas y pizzas artesanales con moscatería que retoma una tradición porteña y la resignifica en clave actual. La apuesta se centra en el moscato como eje, un vino históricamente vinculado a la cultura local desde los años 30 y 40, que aquí se trabaja en distintas expresiones: desde versiones clásicas —tintas, blancas y espumantes— hasta su integración en cócteles y preparaciones de la carta. En este sentido, el moscato no sólo se ofrece por medida, sino que también funciona como base para tragos, aportando dulzor natural y perfil aromático, además de incorporarse en recetas a través de reducciones o combinaciones con miel. La propuesta gastronómica acompaña esta lógica con platos pensados en diálogo con ese perfil, desde pizzas al molde y pastas caseras hasta postres donde el vino aparece como parte del desarrollo, como el tiramisú. Con motivo del Día del Moscato, el próximo sábado 9 de mayo, durante toda la jornada, el restaurante obsequiará  un vaso de esta bebida a quienes visiten el lugar, reforzando su rol central dentro de una propuesta que busca reposicionar este varietal en la escena gastronómica porteña.


Dirección: Del Barco Centenera 1699, Parque Chacabuco.

Instagram: @casabellucci.ba

Botella de Moscato Momenti de obsequio en la Casa Blanca de Habana.

Para celebrar el Día del Moscato, La Casa Blanca de Habana, en Villa Pueyrredón, propone una acción especial que combina tradición y espíritu festivo: durante la noche del sábado 9 de mayo cada mesa que cene en el local recibirá de regalo una botella de Momenti —su moscato propio elaborado junto a la bodega Foster Lorca— para llevar, entregada al momento de la cuenta como obsequio de cortesía. Este vino dulce natural, de perfil joven y equilibrado entre acidez y dulzor, se sugiere para acompañar pizzas más intensas como la de mozzarella, cuatro quesos o la azul, con base de crema y cebollas. Para completar esta experiencia bien porteña, la recomendación es sumar una fainá —con toppings como tomates confit, rúcula o cebolla morada— y recrear así el clásico trío de moscato, pizza y fainá.


Dirección: Nazca 4301, Villa Pueyrredón.

Instagram: @lacasablancadehabana

Moscato para elegir en Casa Planes

La cocina porteña y 100% casera encuentra su espacio en Casa Planes, el nuevo proyecto culinario de los chefs y empresarios gastronómicos Guillermo Busquiazo y Cabito Massa Alcántara, en el barrio de Caballito. Cuenta con una propuesta para todo el día, con opciones de desayuno, brunch, almuerzo, merienda y cena, en un ambiente relajado e informal, para disfrutar de una pausa en la ciudad. Además, cuentan con algunas de las versiones más populares de Casa Bellucci, otro de sus emprendimientos, especializado en moscatería y pastas artesanales. Así como ofrecen Moscato de Verano, que lleva moscato tinto infusionado con almíbar de moscato, agua tónica y albahaca, decorado con una rodaja de naranja en su presentación, también se pueden pedir moscato tinto y blanco, ideales para acompañar con sus platitos, como las empanadas de carne a cuchillo, la fainá de ricotta con mortadela y rúcula y el mbejú de gorgonzola, entre otras creaciones de la carta.


Dirección: Planes 1400, Caballito.

Instagram: @casaplanes.ba

En botella o en formaro cocktail en el Bodegón de Kimberley

En Villa Devoto, el bodegón de Kimberley se suma a la celebración del moscato con Momenti, la etiqueta de la casa, que se puede disfrutar tanto en botella como en versiones más descontracturadas, como el Moscatoni —con Sprite— o el Momenti Spritz, con agua tónica. De perfil dulce y con una acidez equilibrada, este vino se presenta como un gran aliado de los sabores intensos, por lo que desde la casa se sugiere acompañarlo con quesos y clásicos del menú como las muzzarelitas, la provoleta —en sus distintas variantes— o milanesas en versiones contundentes, como la napolitana o fugazzeta, logrando combinaciones que resaltan el espíritu bodegonero de la propuesta.

Dirección: Joaquín V. González 3238, Villa Devoto.

Instagram: @restaurant_kac

Publicado en https://angelyvino.blogspot.com/

https://angelyvino.blogspot.com/2026/05/dia-mundial-del-moscato.html

El ángel del vino. Blog de vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

sábado, 13 de noviembre de 2021

Cepa Criolla: seis etiquetas al rescate de una tradición.

 

El sector vitivinícola, uno de los que más ha evolucionado e innovado en el país en los últimos años, comenzó a marcar una nueva tendencia: la vuelta a los orígenes. Así, las cepas criollas, cruzas nativas, empiezan a llegar a las góndolas, con vinos ligeros y de calidad.

Las cepas criollas están en pleno estudio. “Es un mundo muy interesante, que nos traslada a los 400 años de historia vitivinícola que tiene nuestro país y nuestra región. Son todas esas variedades que se cruzaron de forma natural. En estas tierras, después de tantos años, existen alrededor de 5.000 variedades criollas”, señala Lucas Niven, de la bodega que lleva su apellido.

En un trabajo entre el sector privado y el INTA se han seleccionado alrededor de 60 varietales de uvas criollas que tienen “aptitudes enológicas para hacer buenos vinos”, menciona Niven, quien explica que la intención es certificarlas como variedades patrimoniales y ancestrales.

“Enfocarse en la criolla como parte de este rescate cultural, de volver a la idea de vino de pueblo, de recuperar la identidad de cada lugar”, dice por su parte Pablo Durigutti, que comanda junto con su hermano Héctor el Proyecto Las Compuertas, en Mendoza.

Las cepas criollas se expanden por toda la región vitivinícolas, y así aparecen bajo ese paraguas, por ejemplo, el torrontés riojano, cuza de Criolla Chica con Moscatel de Alejandría. “En La Rioja tenemos un clima muy seco y en la antigüedad los riegos eran de forma tradicional con agua de superficie que provenía de las montañas. Eso ocasionaba que en años de sequía el agua escaseara y que muchas vides que estaban implantadas no toleraran esa falta de agua y murieran o vegetaran muy poco. Por ende, sus rendimientos no resultaban los esperados por lo que nuestros antepasados seleccionaron este cruzamiento natural”, afirma por su parte Javier Collovati, enólogo de la bodega Valle de La Puerta. “En esos años de escasez de agua y, por lo tanto, de concentración de las sales en el suelo, las plantas de Torrontés no se veían tan afectadas, por lo que esto originó que se propague rápidamente esta variedad en todo el norte, sin saber en ese momento que era una variedad única y propia de Argentina”, agregó.

A continuación, seis opciones de vinos para ingresar al mundo de la cepa criolla:

La Puerta dulce natural

Bodega: Valle de La Puerta

Origen: Valle de Famatina, La Rioja

Precio: $638.

El Torrontés Riojano cepa emblemática por excelencia de La Rioja, es la segunda uva blanca más planteada en Argentina y la única que viene con sello nacional ya que se trata de una variedad que nace en el país del cruzamiento entre Criolla Chica (Listán Prieto en España) y Moscatel de Alejandría.

“Hay torrontés más floral, que son los que se dejan madurar más tiempo, que están más cerca de los 14% grados de alcohol. Los que están por debajo tienen aromas más cítricos y frutales. También aparecen otras variedades con notas vegetales que se logran con las técnicas de elaboración. El Torrontés es un mundo por descubrir”, dice Javier Collovati, enólogo de la bodeha. “Demas está decir que debido al sol que reciben las uvas en La Rioja esta variedad provee excelentes vinos, con aromas únicos y potentes”, agregó. En esa línea, la bodega tiene tres emblemas: La Puerta clásico, un blanco seco; La Puerta Alta, más elegante; y el dulce natural, destacado en estas líneas.

Para elaborar este último vino, luego de realizado el prensado, el jugo resultante es enfriado y bombeado a un tanque de acero inoxidable manteniéndolo a temperatura muy baja. Luego se inocula el jugo con levaduras cultivadas para proceder a una fermentación lenta y a temperatura controlada. A través de un sistema de centrifugado se eliminan las levaduras logrando de forma natural cortar la fermentación quedando el vino con un bajo contenido de alcohol y alto azúcar residual alto. Se trata de un vino muy aromático en el que resaltan las notas de los azahares, ruda y frutas tropicales como mango, ananá y durazno, entremezclados con notas cítricas de la lima y la mandarina, y un toque de miel. Con un tono amarillo pálido con reflejos acerados y bien equilibrado llega a la boca con dulzor y la acidez justa. Resaltan las notas frutales, de buen volumen y persistencia en boca.

El Esteco Old Vines Criolla

Bodega: El Esteco

Origen: Cafayate, Salta

Precio: $2.246.

De la mano del enólogo de Bodega El Esteco, Alejandro Pepa, este criolla salteño es posiblemente uno de los más laureados de todos los 100% del varietal. “En nuestra finca Las Mercedes se pueden encontrar algunas vides de criolla de más de 60 años entremezcladas en una parcela dominada por parrales de Torrontés. Es un homenaje a la vida y trayectoria de algunas de nuestros viñedos con más de 60 años de antigüedad. Viñedos que viven en armonía con el terroir cafayateño y precisan la mínima intervención del hombre para regalarnos vinos excepcionales”, dijo Pepa.

Para elaborar este vino, se marcan y seleccionan cada una de las plantas que se van a cosechar. Una vez logrado su punto óptimo de madurez se recolectan los frutos manualmente a primera hora de la mañana en cajas de 18 kg cada una y se transportan rápidamente a la bodega para comenzar su proceso de elaboración. En la bodega, las uvas pasan por cinta de selección. La maceración pre-fermentativa se realiza en vasijas ovoides de 3.000 litros durante 5 días y luego comienza la fermentación alcohólica. El vino es embotellado sin ningún tipo de filtración previa y permanece en estiba durante los próximos 6 a 8 meses.

De color rosado intensos con tonos violáceos y leves bordes rubíes, tiene presencia de leves lías finas en suspensión, similar a un Pinot Noir. De aroma frutado, es un vino refrescante, de textura mineral.

Proyecto Las Compuertas Criolla

Bodega: Durigutti

Origen: Las Compuertas, Luján de Cuyo, Mendoza

Precio: $1.400.

Héctor y Pablo Durigutti comenzaron en 2002 con este proyecto personal y familiar. En 2017 lanzaron Proyecto Las Compuertas, que está en pleno rescate patrimonial en la zona de Luján de Cuyo, en Mendoza, con una revalorización en la zona. “Esta Criolla nace de Las Compuertas, hasta la cosecha 2020 que es la actual de circulación en el mercado la denominamos Criolla Parral. La añada nueva que está a punto de presentarse, la 2021, tiene un pequeño cambio, ya que es con una uva criolla llamada Gobelet y es 100% plantada por nosotros”, explica Pablo Durigutti.

Con cosecha manual en cajas de 18 kg, la recepción en bodega se realiza en huevos de cemento con granos enteros. Con maceración en frío durante 4 días a 10° C, la fermentación alcohólica se inicia como vino tinto (líquido y grano) a temperaturas entre 15-17° C con levaduras epoxy. A la mitad del proceso se separan las pieles y la fermentación continúa como si se tratase de un vino blanco a temperaturas entre 13-14° C. Se trata de un vino elegante, floral y picante, con sabores de pétalos de rosa y pudín de verano, taninos agraciados y de grano fino. Se recomienda beberlo fresco, a una temperatura entre 12 y 14°C. “Es un vino 100% orgánico, certificado, y apto vegano. Fue muy bien recibido a nivel internacional, se exporta con buenos reconocimientos”, añade Durigutti.

La bodega también trabaja otro proyecto de Criolla con uva cereza de la zona de Rivadavia, para otra línea de vinos, Cara Sucia, para un consumidor que busca vinos más ligeros.

Lalalá

Bodega: Lalalá

Origen: Tupungato, Valle de Uco, Mendoza

Precio: $1.600.

“Nuestros vinos son cuidadosamente elaborados con uvas orgánicas de viñedos de más de 45 años de Tupungato, Valle de Uco”, dice Laura Ciacera, productora de Lalalá, quien está en el mundo del vino desde hace más de 20 años. Este proyecto orgánico certificado desde hace 5 años lo lleva adelante junto al enólogo Leo Borsi. “Lalalá criolla, nació como desafío diferencial dentro de la línea, resultando un vino muy frutado, elegante, con un toque salvaje. La idea es mostrar al consumidor que se puede elaborar y disfrutar un vino de uva criolla con elegancia”, agrega Ciacera, sobre este órganico certificado de partida limitada de 8500 botellas. Este vino, 95% criolla- 5% Malbec, tiene cosecha manual, con un descube de acuerdo al calendario lunar. Es un vino franco, fresco y frutal.

Criolla Argentina Tinta

Bodega: Niven

Origen: Junín, Mendoza

Precio: $660.

Este vino nace de parrales y viñas centenarios, con producción orgánica, con variedades en las que predomina la Criolla Grande y otras, como Sanjuanina tinta. “Nosotros tenemos dos fincas que tienen más de 80 años y poseemos Criolla Chica Blanca, Pedro Giménez, Moscatel blanco y rosado, Cereza, Criolla Grande, Canela, entre otras. Es un mundo amplio que todavía estamos analizando”, cuenta Lucas Niven, enólogo de la bodega.

“Las que les llamamos tintas, que en verdad son varietales rosados es la canela, la criolla chica y la criolla grande, con técnicas de sangrado en la vinificación y una buena maceración llegan a colores como los vinos Pinot Noir. Son vinos aromáticos, fáciles de tomar, frescos, marcando lo que es la tendencia mundial en vinos”, sostiene el enólogo.

Con cosecha manual, la fermentación se realiza con levaduras nativas en vasijas de concreto. El vino contiene sulfitos y es filtrado antes de su embotellamiento. No contiene ningún clarificante de origen animal, por lo cual es apto para veganos, vegetarianos y celiacos.

De color rojo con intensidad baja, en nariz se perciben notas a frutos rojos y hierbas, caramelo, tuti fruti. En boca es ligero y frescom de acidez media, con taninos presentes en la media boca. Vino muy

El Bautismo Criolla

Bodega: La Liga de Enólogos

Origen: Mendoza, zona este y centro.

Precio: $442,50.

De excelente relación precio-calidad, es una de las opciones más apropiadas para empezar a apreciar la uva criolla y, por qué no, la mejor expresión de la tradición nacional con la frescura que solo da una uva que encuentra su mejor versión en la cosecha temprana. Un rosado fácil de encontrar en la góndola, siempre está para tomar con su carácter muy expresivo, sabroso, con una acidez ideal que ayuda a abrir el apetito con una picada, justo para largar con la previa y hasta para hacerla más larga ya que los enólogos de La Liga lo hicieron para tenerlo en la frapera y tomarlo bien fresco.

“La Criolla es una variedad de uva de alta productividad e históricamente destinada a producir vinos para cortes. En La Liga de Enólogos rompimos los esquemas y tratamos a la Criolla como si fuera una ‘princesa’, con todo los cuidados y métodos de elaboración de alta gama. El resultado, un vino con un color agradable, aromas frutados y fresco en boca”, sostiene Fernando Sirerol, uno de los enólogos de la bodega.

La Liga busca con esta etiqueta redimir la variedad Criolla, nativa de nuestro país, y reconocer a los primeros hacedores de vino que hicieron de esta cepa el vino. De piel rosada, le trasfiere al vino un elegante color a cereza brillante. Su aroma de carácter florar y frutal, recuerda a las rosas y frutillas. En boca es fresco, ligero y de acidez equilibrada.

PUBLICADO EN DIARIO "ÁMBITO FINANCIERO", 7 de noviembre del 2021.

https://www.ambito.com/lifestyle/vino/cepa-criolla-seis-etiquetas-al-rescate-una-tradicion-n5312220

jueves, 28 de mayo de 2020

REVOLUCIÓN DE MAYO: UNA HERENCIA LARGA QUE HOY AGITA LAS COPAS.

REVOLUCIÓN DE MAYO: UNA HERENCIA LARGA QUE HOY AGITA LAS COPAS.

Un festejo patrio con dos tonos que van más allá de los colores de la escarapela: el tinto y el blanco. Descubrí las uvas autóctonas de nuestra vida adulta como país.
Por Joaquín HIDALGO.
Semana de mayo, tiempo de escarapelas y de colores patrios. Al celeste y blanco que cuelga de balcones y decora negocios deberíamos sumarle el tinto y el blanco, al menos si miramos el largo plazo y descorchamos algunos vinos patrimoniales.
Razones hay suficientes. En tiempos de la Revolución de Mayo ya se hacían vinos en nuestro territorio. Y si romper con España implicaba entrar en la turbulenta historia que supimos conseguir, también significó comenzar a andar caminos propios en materia de vides. Es verdad: las plantas, como las costumbres, trascienden las ideas, y por eso sobrevivieron en el viñedo local algunas variedades españolas, que luego fueron salpimentadas con otras italianas y principalmente francesas.
Pero puestos a mirar el país desde aquella celebrada tertulia de mayo, desde sus escritorios de madera manchados de tinta rebelde y quizás de vino español, las industrias de tierra adentro pudieron cobrar cierto vuelto propio. Como la del vino, sin dudas. Pero esa es otra historia.
La pregunta que nos hacemos hoy es otra: pasada esa revolución, emprendido el camino independiente, ¿desarrollamos también vides y vinos locales? ¿Existen vinos patrimoniales?

Las uvas argentinas.

En materia de uvas, Argentina le ha aportado al mundo un puñado nacidas tierra adentro. Las más famosas son sus tres Torrontés, de la que el Riojano es el más reconocido por su aptitud para hacer vinos. Surgida de un cruce entre la españolísima Listán Prieto y la mediterránea Moscatel de Alejandría, el Torrontés Riojano ganó fama como vino aromático. Restan el Torrontés Sanjuanino, usado en otro tiempo para destilar y habitué de las zonas pisqueras de Chile, devenido del mismo cruce, y el torrontés Mendocino del que sólo se conoce un ascendente (la Moscatel) pero no así la otra parte, otra uva criolla aún no identificada genéticamente.
Pero hay más. El Instituto Tecnológico Agropecuario viene trabajando de manera firme en el estudio de otras uvas criollas con cierto potencial para hacer vinos. Con nombres tan poéticos como Glabro, Canela y Ferra, y otros menos sonoros como Huevo de gallo o Criolla Número 1, hay una veintena bajo la lupa de la ciencia agronómica que podría dar lugar a vinos patrimoniales.
A este pelotón claramente desarrollado en Argentina, podemos sumarle al menos dos más que están descuadradas de la bibliografía. Olvidadas en su tierra, como colonos verdaderamente afincados encontraron en este país su lugar en el mundo. El Malbec es el ejemplo más cabal, claro, y con poblaciones de plantas y algunos clones supone una reserva genética adaptada al desierto. La otra es Bonarda Argentina, genéticamente identificada como Charbono y proveniente de la Saboya francesa donde es casi testimonial. Aquí da vinos ampliamente bebidos, tanto que con 18 mil hectáreas es la segunda tinta plantada, luego del Malbec, que ya alcanza las 44 mil.

Los vinos patrimoniales.

En tiempos de la revolución de Mayo, los vinos que circulaban por las pulperías eran el Carlón si se lo podía pagar (tinto español) o el Clarete o Clarín, cuyo origen es poco conocido. En Mendoza, por ejemplo, se hacían vinos a partir de las uvas tintas de Canarias como Listán Prieto, luego bautizada aquí como Criolla Chica, que da un tinto ligero de color y perfume frutal. Esos son el primer paso de los vinos patrimoniales.
Lo que siguió fue el desarrollo de una serie de vinos locales con matriz inmigrante a los que podríamos llamar los sabores de la nostalgia. En eso, las revoluciones pierden siempre contra los gustos adquiridos. En el siglo que va desde 1810 a hasta el primer centenario, en nuestro país nacieron vinos (pero no sólo vinos) de inspiración europea, principalmente de Francia e Italia.
Pero en el bicentenario el escenario es bien diferente. Los estilos locales, con tintos de cuerpo y frescura moderada y buen paladar carnoso, dominan la escena. Y los blancos de altura, con expresión madura y a la vez fresca, no se parecen mucho a lo que ofrece el mundo, salvo algunos vinos mediterráneos.
Pero con el Malbec como bandera, Argentina tiene para dar al mundo un sabor que es propio, tanto como sucede con el Torrontés y el Chardonnay, vinos que gustan dentro y fuera del país.
Si la historia de los países pudiera ser una parábola de una persona, haber adquirido este sentido propio, de lo que nos gusta y de lo que podemos ofrecer en materia de vinos con orgullo, se parece mucho a convertirnos en adultos. Algo que en el ideario de Mayo era un germen en plena gestación.
Publicado en Vinómanos, 26/05/2020.

viernes, 27 de abril de 2018

En California ya recomiendan al torrontés como el "vino de la primavera".

En California ya recomiendan al torrontés como el "vino de la primavera".
Un  informe de The Durango Herald, en el estado estadounidense de Colorado, expresa que con la llegada de la primavera en el Hemisferio Norte,  un gran vino blanco de primavera / verano que muchos no conocen en los estados Unidos es una alternativa divertida y refrescante, incluso compitiendo con espumantes y vinos rosados. Ese vino es el torrontés argentino.
Según explica, el perfil de ADN hecho sobre la variedad por la Universidad de California-Davis reveló que este varietal es un cruce entre Muscat de Alejandría y Criolla Chica, que normalmente solo se cultiva en Argentina. Si bien hay tres variaciones clonales de la uva, la dominante y de mayor calidad es Torrontés Riojano. Argentina cuenta con la mayor concentración mundial de viñedos de altura, con algunos lugares a 9000 pies, mientras que la mayoría se encuentran entre 3500 y 5500 pies. La gran altitud permite un mayor tiempo de colgado para las uvas. Los largos tiempos de suspensión a temperaturas considerablemente más frías dan como resultado vinos que retienen una mayor acidez natural y, a la inversa, menores contenidos de alcohol. Los vinos con largos tiempos de espera suelen ser excesivamente alcohólicos y flácidos.
El estudio de la universidad californiana explica que "la región más septentrional de Argentina, Salta, es una zona prometedora con un gran potencial. Podría decirse que es el hogar de los mejores torrontés. Hay excelentes vinos procedentes de Mendoza, más al sur, pero los mejores de los mejores provienen de la altitud más alta de Salta. Esta región es única ya que el paisaje está lleno de cactus y huesos secos, lo que obliga a los productores a regar. Durante la última década, se han dado cuenta de que demasiada irrigación conduce a un cultivo excesivo y, en última instancia, a un vino inferior. Este problema no solo afectaba a Salta, sino también a Argentina en general. Ahora que los argentinos se han dado cuenta de la importancia de la calidad sobre la cantidad, estamos viendo vinos de mayor calidad exponencialmente con más concentración y estructura".
De esta manera, la investigación advierte que el torrontés es distintivo en su composición parental. Algunos bebedores de vino pueden temer que uno de sus padres, el moscatel de Alejandría, aumente su dulzura. Los vinos, sin embargo, están secos y no tienen azúcar residual. Hay excepciones, pero en general, los vinos se fermentan en seco. El bouquet es inconfundible con notas de cáscara de naranja, flores de flores y melocotones. Los vinos pueden variar de ligeros a de cuerpo entero y ofrecen una sensación muy limpia y crujiente que se adapta a los amantes del pinot grigio y sauvignon blanc por igual.
En cuanto al maridaje, el articulo de The Durango Herald, remarca que debido a la impresionante acidez del vino, el  torrontés ofrece excelentes maridajes. El bouquet exótico funciona armoniosamente con platos chinos, tailandeses, sushi e indios que son vegetarianos o de carne blanca. Además de la cocina asiática, los vinos funcionan muy bien como vinos cócteles con una gran variedad de quesos y aperitivos. La mejor parte, sin embargo, es el costo amigable, con precios que van desde los 10 a 20 dólares.