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domingo, 14 de noviembre de 2021

Merlot: un viejo conocido para redescubrir en Patagonia.

 

Merlot: un viejo conocido para redescubrir en Patagonia.

La cepa que busca salir del "cono de silencio" con los nuevos vientos que soplan a la hora del consumo de vino. En nuestra región hay distintas propuestas a probar.

Por Joaquín Hidalgo.
El Merlot está de capa caída. Los compradores, los importadores, los opinadores lo corrieron de sus ambiciones –como si le hicieran bullying– y lleva ya más de una década en el cono de sombras. No está claro por qué. Ni cómo. Pero sí hay una fecha fatídica que marca el calendario: la película Sideways –Entrecopas, 2004– disparó contra la variedad y movió buena parte del gran consumo hacia otras uvas y estilos, especialmente en Estados Unidos, principal mercado de vinos del mundo.
Fue una estocada del mercado. De buenas a primeras el Merlot –cuyo nombre deriva de merle, mirlo el francés, pájaro que come sus frutos cuando están maduros– dejó de cantar en las góndolas de los supermercados, las vinotecas y los restaurantes. Y así, algunas regiones productoras quedaron con un patrimonio ocioso y lo arrancaron o replantaron, mientras que otras defienden a la variedad como lo hacen algunos consumidores enamorados.

Entre esas regiones está la Patagonia. Con una superficie cultivada de 500 hectáreas, al sur del Río Colorado el Merlot aún ofrece el sabor frutado y especiado que lo caracteriza, en un puñado de vinos que dan cuenta de un pasado y sobre todo de un futuro. Razones para esa resistencia hay muchas. Pero la más importante de todas es que, en los lechos arcillosos formados por el Río Negro y Neuquén, las raíces del Merlot viven felices.

También podemos sumar otra razón. Menos evidente, pero es la que está llena de futuro. Al Merlot, los estilos ampuloso, dulces y licorosos, con taninos firmes que campearon en la década pasada le siente mal. Muy mal. Variedad de matices y elegancia, variedad de sutilezas y cierta delgadez, la exigencia de un estilo que no está en su ADN lo convirtió en un tinto anabolizado que al final perdió la complexión armoniosa que lo caracterizaba. Y se cayó del mercado.

Pero ahora que soplan otros vientos en el consumo, ahora que una parte de los consumidores están de vuelta y eligen la elegancia, los buenos Merlot están ahí para aportar un sabor diferente.

El gusto del Merlot.

Los más famosos son los bordeleses, pero en particular los de Pomerol, donde se producen algunos de los más celestiales Merlot. Ahí, en climas donde la lluvia es la justa y las arcillas de los suelos retienen y administran el agua a lo largo del ciclo, esta variedad alcanza niveles de energía y sutileza que enamoran.

En la gama de las frutas rojas, un buen Merlot vibra en la escala del cassis y la guinda, con matices de frutas negras como arándanos o moras si están más maduros. La nota característica, sin embargo, es cierto toque especiado, con una pimienta negra que subraya el carácter del vino. En la boca es donde se explica buena parte de su fama: con taninos finos y algo reactivos –que marcan las encías cuando es joven–, el cuerpo medio del Merlot adelgaza con los años y funde a los taninos ya convertidos en el fino polvo del tiempo con la textura de la seda. Ahí es cuando los grandes ejemplares ganan trazos de trufa y hongos, tierra mojada y recuerdan al cuero.

Pero nada de esa gloria líquida se alcana si el Merlot parte desbalanceado. Por eso la región es tan importante como el manejo en la bodega.

Merlot Patagónicos.

Esta semana que pasó probé una docena de Merlot patagónicos con diversos puntos de madurez. En todos ellos los taninos son finos y, en casi todos, el balance es un dato precioso. Puestos a elegir un puñado de ricos y motivadores Merlot de la Patagonia, con chances de volver a enamorar al gran público, estos son buenos ejemplos: Malma Reserva 2020, en un plan delicado; Fin del Mundo Reserva 2020 (aunque la añada vigente es la 2019) con cierto trazo licoroso y frutado; Miras Joven Merlot 2021, uno de los más complejos en aromas y boca llena de sabor; Aniello 006 Merlot 2020, con pizca de menta y fruta negra; Humberto Canale Estate Merlot 2020, de un fruta negra y pimientas bien precisas.Lo interesante de Patagonia para Merlot, y también para la otra gran cepa bordelesa, el Cabernet Sauvignon, es que ofrecen hoy una paleta estilística y de sabor que agrega matices a los ya conocidos. Probarlos es viajar a otro paisaje gustativo. Y eso siempre vale la pena.

Cabernet sauvignon patagónico.

En el recorrido por los vinos patagónicos emerge un viejo conocido que ahora, calentamiento global mediante, consigue madurar casi todos los años: el Cabernet Sauvignon. Para prestarle atención a la finesa de taninos que aporta la región. Buenos ejemplos son Noemia Due Cabernet Sauvignon 2017, Saurus Select Cabernet Sauvignon 2020 y Intimo Cabernet Sauvignon 2020.

Publicado en el Diario "La Mañana de Neuquén", 14 de noviembre del 2021.

https://www.lmneuquen.com/merlot-un-viejo-conocido-redescubrir-patagonia-n860530

viernes, 3 de septiembre de 2021

El Cabernet Sauvignon, la cuarta cepa más importante del país con 14 mil hectáreas plantadas.

El Cabernet Sauvignon, la cuarta cepa más importante del país con 14 mil hectáreas plantadas.

Del total plantado con Cabernet Sauvignon, la provincia de Mendoza posee 10.756 ha (76,1%), seguida por San Juan con 1.405 ha (9,9%) y el resto de las provincias con 1.969 ha (13,9%).


El Cabernet Sauvignon, con más de 14 mil hectáreas plantadas en la Argentina, celebra hoy su día a nivel global, considerada la reina de las variedades tintas y con la que se elaboran vinos de reconocimiento internacional.

Originaria de Burdeos (Francia), fruto del cruzamiento natural entre Cabernet Franc y Sauvignon Blanc, en la Argentina está plantada en 14.129 ha, equivalentes a 7% del total de vid del país.

Según el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), en 2020 las variedades más cultivadas en el país eran el Malbec (21%), la Cereza (12%), la Bonarda (8%), el Cabernet Sauvignon (7%) y la Criolla Grande (6%).

Aunque se desarrolla mejor en climas templados y secos, como California (EEUU), la Argentina, Chile, España, Portugal, Italia, Sudáfrica, Nueva Zelanda y Australia, se encuentra plantado en casi todas las regiones vitivinícolas del mundo.

En la Argentina, del total plantado con Cabernet Sauvignon, la provincia de Mendoza posee 10.756 ha (76,1%), seguida por San Juan con 1.405 ha (9,9%) y el resto de las provincias con 1.969 ha (13,9%).

Para Adrián Toledo, enólogo de Colosso Wines y Bodega Sottano, "esta cepa tiene la particularidad de adaptarse a diversos climas y suelos, gracias a su alto nivel de plasticidad, una alta resistencia a las plagas y a otros factores de riesgo naturales”.

No obstante, la cantidad de hectáreas de Cabernet Sauvignon en todo el país disminuyó 13,7% en el período 2010-2020: en Mendoza cayó 14,5%, en San Juan 18,2% y en el resto del país 5,2%, según el INV.

Esta caída en la superficie dedicada a la cepa fue atribuida al aumento en el área ocupada por el Malbec, la cepa emblemática argentina para el mercado internacional, que en los últimos 20 años sumó 29.310 ha, al pasar de 16.347 ha en 2000, a las actuales 45.657 ha.

De racimos pequeños, al igual que sus granos, posee bayas con la piel gruesa rica en taninos; y se caracteriza por el aroma a frutos rojos y pimientos, más o menos intenso, según las zonas y sistema de cultivo utilizado.

“El Cabernet Sauvignon es el rey de las tintas, una cepa que se destaca por la expresión y la tipicidad: esos aromas a pimiento y pimienta negra, tan característicos”, Matías Ciciani Soler, enólogo de Bodega Escorihuela Gascón, expresó.

Así, da origen a vinos con mucho cuerpo y frutados, intensos y tánicos, adecuados para la guarda, exaltándose durante la crianza su intenso aroma, sabor y complejidad.

“El Cabernet Sauvignon es la variedad más desafiante del planeta porque hay que saber trabajar sus taninos para que el vino sea seductor y equilibrado, y es una variedad que exige precisión en la elaboración y no permite errores", agrega la enóloga Susana Balbo.

Por su parte, Diego Sánchez, enólogo de Bodegas Colón, consideró que “es versátil y de la cual se pueden obtener tanto vinos jóvenes y frescos como así también vinos aptos para guardas cortas o largas; se trata de un varietal que a su vez soporta una gran amplitud térmica y toma las características de cada zona en donde se la produce".

En el sur mendocino, afirma en ese sentido el enólogo Jorge Rubio, "el Cabernet Sauvignon encontró un terroir excepcional para desarrollarse; por ser una variedad de maduración tardía, los últimos 15 a 20 días son cruciales; en esta zona, estos últimos días de maduración se desarrollan con temperaturas moderadas sin grandes sobresaltos".

En tanto, Alejandro Pepa, enólogo de El Esteco, asegura que los Valles Calchaquíes son “un lugar casi ideal para lograr viñedos sin problemas sanitarios y donde variedades como el cabernet sauvignon se cosechan recién a fines de marzo o principios de abril”.

Asimismo, el Cabernet Sauvignon suele ser parte de vinos de corte con Merlot, Malbec y Cabernet Franc.

PUBLICADO EN "YO COMO" DEL DIARIO "RÍO NEGRO".

https://www.rionegro.com.ar/el-cabernet-sauvignon-la-cuarta-cepa-mas-importante-del-pais-con-14-mil-hectareas-plantadas-1944761/

domingo, 29 de agosto de 2021

Cabernet sauvignon: pierde protagonismo en la Argentina.


En los últimos años ha disminuido la superficie implantada con este varietal, aunque sigue siendo importante para la vitivinicultura local. El malbec sigue siendo la punta de lanza en el mundo.

Si bien cabernet sauvignon es la cuarta variedad con mayor superficie en el país -después de malbec, cereza y bonarda- y representa el 6,6% del total de vid del país, en los últimos diez años ha perdido hectáreas. Un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura muestra que entre 2010 y 2020 la disminución de la superficie fue de 13,7% en promedio y, en Mendoza, esa merma alcanza el 14,5%.

La mayor facilidad para el cultivo de la uva malbec y para comercializar estos vinos en el mercado externo, junto con el cambio en el gusto de los consumidores, que prefieren propuestas frescas y con menos alcohol, sobre las más estructuradas y con taninos marcados, han hecho que el cabernet sauvignon fuera quedando relegado. Aunque es el varietal más consumido en el mundo, en Mendoza se cultiva para nichos específicos de mercado. En este sentido, uno elaborado por Salentein fue elegido como el mejor del mundo.

En 2020 se comercializaron 519.620 hectolitros de varietal puro y 140.402 hectolitros en cortes con alguna otra variedad. El 39% se exportó y el 61% se comercializó en el mercado interno. Las ventas de varietales con presencia de cabernet sauvignon representaron el 13% del total. Aunque la comercialización de vinos elaborados con este varietal disminuyó un 7,6% en la última década, en los últimos dos años se observa una recuperación, tanto en mercado interno como externo, y el año pasado se alcanzó un volumen similar al de 2010 en exportaciones.

LA MIRADA DE LOS EXPERTOS.

Gustavo Aliquó, investigador de la estación experimental agropecuaria Mendoza del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria), explicó que, desde que se introdujeron las variedades francesas, el malbec y el cabernet sauvignon siempre fueron importantes. De hecho, esta última traía el renombre y la primera era minoritaria en el mundo.

Sin embargo, el malbec se dio mejor en Mendoza, la conducción es más sencilla y no requiere de tanto trabajo por parte del viticultor, por lo que ha ido ganando espacio. También tiene un rendimiento más estable, mientras que el cabernet, si se riega demasiado, presenta mermas en la producción. Esto hizo que el varietal que hoy es insignia se impusiera en el mercado interno y, a partir del 2000, cuando se apostó a las exportaciones, se encontrara casi solo en el mundo, porque en Cahors (Francia), su cuna, se cultivaba muy poco.

En cuanto a lo que podrían considerarse desventajas del cabernet sauvignon, Aliquó señaló que es una variedad poco plástica, es decir, sus características varían muy poco en función del suelo y el clima. Por eso es la más cultivada en el mundo y se ha convertido en la “reina” de las tintas. Y la contra reside, precisamente, en esa posibilidad de salir a competir en el mercado a la par de otros países, con vinos que tienen un carácter distinguible.

El especialista del INTA consideró poco probable que el cabernet sauvignon recupere superficie cultivada. Más bien opinó que se quedará estable o seguirá descendiendo. Esto, porque desde hace cinco años, los productores se han inclinado más bien por el cabernet franc, que es el padre del cabernet sauvignon (nace de un cruzamiento natural entre el primero y el sauvignon blanc). Aunque manifestó que no sabe si se trata de una moda, lo cierto es que ahora se prefiere el franc para los cortes, porque se venden mejor.

Fabián Ruggeri, ingeniero agrónomo integrante de Acovi (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), expresó que el cabernet sauvignon siempre fue y sigue siendo uno de los varietales más utilizados dentro de los tintos, pero coincidió en que el surgimiento del malbec lo fue relegando porque se trata de una planta más sencilla, con una producción más estable en el tiempo y que cuesta menos cosechar.

Planteó que las bodegas lo necesitan porque es la variedad insignia en el mundo y acapara el 50% a 60% del consumo global, pero, a la vez, cuando se sale a vender como Argentina, la primera pregunta de los posibles compradores es si tienen malbec. A nivel interno, esta preferencia es aún más marcada, porque el cabernet sauvignon es consumido por un público determinado, ya que tiene más astringencia, más cuerpo y, normalmente, mayor contenido de alcohol. Todo esto lo hace más difícil de tomar por el público actual, que opta por vinos jóvenes, frutados, con menos alcohol, características que puede tener el malbec, que da origen tanto a vinos de guarda y con cuerpo como otros más livianos.

Ruggeri señaló que tampoco es la variedad más fácil de usar para un corte, porque el distintivo sabor a pimiento verde es muy invasivo cuando interviene con un buen porcentaje. Una vez más, el malbec es más adaptable.

Pero, aunque a nivel masivo vaya perdiendo protagonismo, en ciertos nichos lo conserva. De hecho, Primus Cabernet Sauvignon 2016, elaborado por Salentein, fue distinguido con la máxima premiación “Master” -alcanzada sólo por vinos excepcionales con un puntaje final de 97 puntos o más- en la novena edición de The Asian Wine Masters Cabernet Sauvignon, que organiza la publicación británica The Drinks Business Asia.

Diego Morales, gerente de Viñedos de Salentein, planteó que la disminución de superficie cultivada responde a una cuestión de mercado e, incluso, de políticas de venta: se hace foco en el malbec porque es más fácil de vender, por ser único en el mundo, y demanda menos esfuerzo. Pero elaborar cabernet implica “meterse a jugar en las grandes ligas” y competir con Francia, Estados Unidos y Chile, en donde esta variedad es muy fuerte. Ese desafío, explicó, fue el que los movió a la hora de pensar en el proyecto.

Como notaron que podían lograr excelente calidad con estas uvas, a la par de cualquier malbec de la zona, comenzaron a trabajar con cabernet sauvignon en 2010, con un asesor estadounidense que, antes de la pandemia, viajaba tres o cuatro veces al año. Los enólogos locales también viajaron a California, para evaluar cuál de los diferentes estilos podía resultar más genuino en el Valle de Uco.

El ingeniero agrónomo detalló que encontraron dos parcelas que se podían adaptar en la finca en Los Árboles, con condiciones climáticas de suelo y altitud apropiadas. Dentro de ellas, eligieron dos cuadros pequeños y trabajaron con mediciones de riego y de luz, ya que la radiación solar fuerte puede provocarle daños a estas plantas.

Morales estimó que, para elaborar grandes vinos, las bodegas seguirán apostando por el cabernet sauvignon, pero más enfocado para los vinos de alta gama, no para las líneas de “entry level”. Por esto mismo, dudó que vuelva a crecer, porque es una uva que da vinos más “para entendidos”, que busca la gente más conocedora del mundo del vino.

Por Sandra Conte.

lunes, 19 de julio de 2021

El mejor Cabernet Sauvignon del mundo es argentino: ¿cuál es y cuánto sale?

 

El mejor Cabernet Sauvignon del mundo es argentino: cuál es y cuánto sale.

Un vino mendocino se consagró con la máxima distinción que otorga la influyente publicación The Drinks Business Asia en el certamen The Asian Master.

Argentina no solo tiene los mejores Malbecs del mundo, ahora también tiene al mejor Cabernet Sauvignon de todos. Así lo determinó la novena edición de The Asian Wine Masters Cabernet Sauvignon celebrada en Hong Kong que organiza la publicación británica The Drinks Business Asia. Allí, Primus Cabernet Sauvignon 2016, elaborado por Salentein en Valle de Uco fue distinguido con la máxima premiación “Master” alcanzada sólo por vinos excepcionales con un puntaje final de 97 puntos o más.

Este concurso se distingue por la evaluación de los vinos puramente por la variedad de uva, independientemente de la región. Una de las claves del Asian Masters, es que cada vino es juzgado por el tipo de uva, calidad del vino y rango de precio en una cata a ciegas frente a un jurado integrado por los mejores paladares del mundo: destacados Masters of Wine, Master Sommeliers y compradores senior. Los mejores vinos de la competencia reciben medallas desde bronce a oro y si obtienen una calificación extraordinaria el “Master”, cosa que no ocurre todos los años.

La distinción para el vino argentino que se sirvió en la boda real de Máxima, la actual soberana de los Países Bajos, llega en el marco de la celebración de sus 20 cosechas y es una muestra de la evolución y perfeccionamiento que han logrado de la mano del equipo enológico liderado José “Pepe” Galante- leyenda del vino argentino y Chief Winemaker de Salentein- junto a Jorge Cabeza- Senior Winemaker- y a Diego Morales- Chief Agronomist.

Cómo se hace el mejor Cabernet Sauvignon y cuánto sale

Primus Cabernet Sauvignon se elabora con uvas seleccionadas de dos parcelas históricas que Mijndert Pon, fundador de Salentein, plantó en el año 2003 ubicadas a 1,150 msnm en la Finca El Oasis (Los Arboles, Tunuyán). “De estas pequeñas parcelas cosechamos hileras seleccionadas por el tipo de suelo- perfiles con mucha piedra y carbonato de calcio- y por el tipo de clon, 169 y 337, que a lo largo de los años y con un trabajo muy preciso en la poda y luego en la canopia, y acorde a la marcha climática, nos permitió conseguir el equilibrio deseado entre la planta y el lugar. Así conseguimos un Cabernet con un carácter y personalidad que es realmente único y diferente”, expresó Morales.

En tanto, Jorge Cabeza explicó: “la elaboración de Primus es muy artesanal ya que las uvas se cosechan a mano por tipo de clon y se hace una doble selección de los racimos previo al descobajado”. Y agregó: “En esta cosecha 2016, el 30% de cada clon, 169 y 337, se microvinificó en barricas de 225 lts., y el 70% restante se elaboró en cubas de roble de 7000 lts. Con el uso de estos recipientes pequeños pueden hacerse elaboraciones más artesanales y controladas”.

Pepe Galante, por su parte, contó: “En 2010 nos propusimos como desafío hacer un gran Cabernet Sauvignon del Valle de Uco para nuestra línea icónica de varietales Primus convencidos de que con el tiempo podría ser reconocido como el gran exponente argentino de esta variedad en el mundo. El camino recorrido no ha sido fácil debido a que la zona es fría y es muy demandante tanto a nivel del manejo del viñedo como a la preparación de los frutos durante su vinificación y crianza”.

“Hemos aprendido mucho de este noble varietal, a través del trabajo en el viñedo, degustaciones, viajes de estudio a St. Helena, Rutherford y Stags Leap District en Napa Valley, y discusiones en torno a él, y hoy nos sentimos muy orgullosos del reconocimiento logrado no solo en Argentina sino también en mercados internacionales”, concluyó el enólogo referente.

Primus Cabernet Sauvignon tiene un valor sugerido de venta a $4.300.

PUBLICADO EN GUARDA 14 DEL DIARIO "LOS ANDES".

https://www.losandes.com.ar/guarda14/el-mejor-cabernet-sauvignon-del-mundo-es-argentino-cual-es-y-cuanto-sale/

lunes, 16 de abril de 2018

Merlot, y esos vinos de leyenda.

Foto de archivo de plantaciones de Merlot en
el Alto Valle Este, provincia de Río Negro, Patagonia Argentina.

Merlot, y esos vinos de leyenda.

Desconocida por muchos, poco consumida por algunos, y a la vez amada por otros, la Merlot es una uva que entrega vinos con todo un mundo por descubrir, donde la elegancia y el potencial aromático resaltan en los mejores ejemplares.

Los vinos resultantes de la uva Merlot suelen ser suaves y frescos. Con ella se hace uno de los ejemplares más costosos del mundo, el “Chateau Petrus” de Francia. Es menos tánica que la Cabernet Sauvignon, por eso muchas veces se complementan. En líneas generales, su color suele presentarse como rubí intenso con tintes violáceos. Posee los clásicos aromas a frutos rojos, entre ellos, grosellas, moras y cassis, además de florales. En boca es fino, con personalidad, de taninos suaves, cuerpo moderado y elegante. Muy frutado.
En lo referente a su nombre, cuenta la historia que los bodegueros franceses (como los de casi todo el mundo) estaban acostumbrados a luchar contra una de las plagas más letales. Una muy difícil de combatir: los pájaros. Y sucede que como a todos los animales, hay determinados frutos que les gustan más que otros. En este caso, afirma la tradición que los mirlos tenían una especial debilidad por este tipo de cepa, que adquirió su nombre gracias a como son llamados sus depredadores en una antigua palabra francesa.
Tal como resalta en su informe el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria, “la presencia de aromas de tipo vegetal son muy perceptibles en estas uvas en proceso de maduración, pero generalmente muy poco en los vinos. La nota vegetal está dada por la 3-isobutil2-metoxipiracina, descripto como olor a pimiento verde, pero la cantidad presente varia con los clones y suele aumentar en temporadas más frías.”
“El aroma descripto como caramelo, identificado como 4-hidroxi-2,5-dimethylfuran-3-(2H)-ona y 4hydroxy-2-etil-5-metilfuran-3-ona, es un carácter distintivo de los vinos de este cepaje, ya que las cantidades de estos compuestos presentes superan los umbrales de percepción olfativa. Si bien comparte este carácter con el Cabernet Sauvignon, se encuentra en mayor cantidad mientras que en este último predominan las notas aromáticas de las metoxipiracinas.”
La Merlot procede del sudoeste de Francia, y es la más utilizada en su zona originaria: Burdeos. Tradicionalmente también se ha cultivado en Italia. Actualmente es la segunda uva mas plantada en todo el mundo, con un total de 266.000 hectáreas alrededor del planeta, sólo por detrás de Cabernet Sauvignon. Predomina en Francia, su cuna, donde posee el 13.9% del total del área del país plantada con viñedos.
Sus racimos son de un tamaño medio a pequeño, de media compacidad, con hombros marcados y forma cónico-alargada. En algunos clones el racimo es muy alargado y en otros es muy corto, con pedúnculo de longitud media y poco lignificado. En tanto que sus bayas son pequeñas, redondeado-elípticas, de tamaño muy uniforme en el racimo. De difícil desprendimiento de su pedicelo, poseen un hollejo grueso y color azul-negro. Su pulpa es no pigmentada, consistente pero jugosa, con sabor muy particular.
Es una uva mucho más pertinente para climas frescos y poco calurosos, ya que en éstos últimos pierde pronto su acidez y su equilibrio tánico. Requiere abonado potásico y responde muy bien al boro, que reduce el corrimiento de las bayas y fomenta una maduración más homogénea. Además, tiene buena adaptación a distintos tipos de suelos, y cuenta con altos contenidos de resveratrol, lo que la hace muy atractiva para vinos varietales.
Autor: Diego Di Giacomo.

viernes, 13 de abril de 2018

El cabernet franc se quiere subir al podio de los vinos argentinos preferidos. Presente en todas las provincias vitivinícolas de Argentina.

El cabernet franc se quiere subir al podio de los vinos argentinos preferidos.

Presente en todas las provincias vitivinícolas de Argentina, la variedad se quiere posicionar junto al malbec y el cabernet sauvignon como una opción para el paladar del consumidor extranjero de vinos argentinos.

La producción y exportación de vinos cabernet franc crece en la Argentina y en la actualidad la cepa se convirtió en la cuarta variedad más vendida en el segmento de vinos de alta gama después del malbec, el cabernet sauvignon y los blends. 
Con presencia en todas las provincias vitivinícolas, la producción de uva de esta variedad ha aumentado con los años: en 2017 fue de 64.952 qq, cuando había sido 8.275 qq en 2000, según un informe del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV).
Luego del año 2000 se produjo un gran auge de plantación: Mientras que en 1990 había sólo 76 ha de esta variedad en la Argentina, en 2016 se registraban 929 ha cultivadas, 0,4% del total de vid del país.
El total de la uva cosechada de cabernet franc se destina a elaborar vinos, ya sea como varietal puro y en cortes con otras variedades o acompañando a otras variedades en menor proporción, porque le otorga al vino un aroma particular y suaviza los taninos. 
Por eso, se observa un aumento de las ventas de vinos de otras variedades con cortes de cabernet franc, las cuales también han crecido sostenidamente en los últimos 10 años.
En 2017 se comercializaron 7.463 hl de vino varietal puro, 1.815 hl con alguna otra variedad y 8.192 hl de otros varietales que la contenían.

Sin embargo, la tendencia indica que la venta de vinos varietales puros de cabernet franc va en aumento en los últimos años tanto en el destino de mercado interno como en el mercado externo, con ejemplos como Casa Boher, Terrazas Reserva y Kaikén Ultra, etc. 
En el caso del mercado interno, las ventas de vino varietal puro de cabernet franc han mostrado un incremento de 428% en 2016 respecto a 2006.
Si bien, el cabernet franc aún no tiene una participación importante en el total de vinos varietales comercializados en el país, sus ventas llegaron a representar 0,2% del total de vinos varietales destinados al mercado interno en 2016.
En tanto, los cortes con otras variedades alcanzan el 0,06% del total de varietales vendidos en el mercado interno. 

Por su parte, los cortes de otras variedades, principalmente cabernet sauvignon y malbec, con una proporción de cabernet franc en su composición, representaron 0,23% del total del varietal vendido en el país en 2016. 

En otro orden, las exportaciones de este varietal se han multiplicado por seis en los últimos 10 años, y pasaron de representar 38% del total comercializado en 2006 a 45% en 2016.

Durante 2016 las exportaciones de vinos de la variedad alcanzaron un total de 3.347 hectolitros, 27% mayores que el año anterior y 599% más altas que en 2006, por un valor FOB de 2.944.380 dólares, indicó el trabajo elaborado por profesionales del Departamento de Estadística y Estudios de Mercado de la Subgerencia de Estadística y Asuntos Técnicos Internacionales del INV.

El principal destino de estos vinos varietales fue Estados Unidos, con 49% del total; seguido por Brasil, Canadá, Reino Unido, Finlandia y Dinamarca.
Por su parte, los cortes de cabernet franc con otras variedades (merlot, petit verdot y malbec) enviados al exterior en 2016 alcanzaron los 661 hl por un valor FOB de 390.140 dólares, con un aumento en volumen del 334% respecto al año anterior. 

Estos vinos se enviaron principalmente a Países Bajos (70%), Estados Unidos, Brasil, Reino Unido y Perú.

En tanto, se comercializaron 3.559 hl de vinos de otras variedades (malbec y cabernet sauvignon, principalmente) en corte con cabernet franc, por un valor FOB de 2.317.460 dólares, lo que significó un aumento de 79% en volumen.
Los principales destinos de estos vinos fueron Estados Unidos (25%), Brasil, Suecia, Reino Unido y Países Bajos.

Telam.