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jueves, 29 de octubre de 2020

El enólogo argentino sorprendido por una danesa fanática de su vino y sus etiquetas.

 


El enólogo argentino sorprendido por una danesa fanática de su vino y sus etiquetas.

28 de octubre de 2020.

"El vino... ¡no sé por qué atrae de la forma que lo hace!", pregunta Jorge Rubio, como si todavía pese a sus más de 40 años de vida de enólogo la respuesta fuera un misterio a desentrañar. Dice que a él el vino le dio todo; le dio la oportunidad de viajar y conocer otros países, de visitar otras bodegas y distintas culturas.

Y algo de misterio hay. Como lo muestra la historia de la bodega que fundó en el 2003 en General Alvear, una pequeña localidad de la provincia de Mendoza en la que se encontró con sorpresas insólitas. Como aquella vez que una mujer danesa, fanática de los vinos que la bodega exporta a su país, se confeccionó un blazer íntegramente realizado en patchwork con más de 400 etiquetas de cuero que obtuvo de las botellas del Privado, la colección de malbecs y tintos insignia del enólogo.

Él cuenta esta anécdota desde su casa, aledaña a la bodega familiar en General Alvear. "Nuestra primera exportación fue a Dinamarca en el año 2007 y por lo visto nuestros vinos gustaron mucho", cuenta Jorge rememorando el día en que le llegó la foto. "En cierta ocasión, en 2017, el wine shop de Copenhague que vende nuestros vinos realizó una degustación y allí se presentó una joven, luciendo un saco realizado con las etiquetas de cuero del Privado. ¡La verdad es que fue toda una sorpresa para él y para nosotros!!" cuenta.

Los inicios como entrepreneur.

Sus reconocidas etiquetas de cuero, emblema de la marca y uno de los grandes atractivos a la hora de conquistar a aquellos consumidores que buscan probar un vino distinto., llamaron la atención. La singular etiqueta está labrada con el nombre de la cepa y el año de la botella: "El origen de las etiquetas de cuero fue un poco por casualidad: siempre me habían llamado la atención las etiquetas de los jeans, así que al momento de pensar en nuestra segunda etiqueta, parte por curiosidad y parte por la necesidad de diferenciarnos, nos lanzamos con la idea y resultó muy bien", cuenta Jorge.

Todo el proceso de producción del vino se realiza en la bodega familiar y esto incluye el pegado de las etiquetas, una por una, en forma manual como en los inicios.

Los vinos de la primera de sus marcas, llamada Finca Gabriel, en honor a su suegro viticultor, quien le cedió los viñedos donde cultivan las uvas propias, tienen una etiqueta de cartón con un lacito. Junto a su mujer Piky, empezaron cortando los cartones y anudándolos uno por uno.

Lo que inició como un modesto proyecto familiar, en poco tiempo creció a pasos agigantados, casi sin darles chance de internalizar la nueva realidad. "Si bien los orígenes fueron difíciles, tenía la inmensa satisfacción de hacer lo que quería", rememora Rubio. "No nos pesaban las dificultades, ni las horas de trabajo, al estar inmersos en lo que nos gustaba hacer". Contaron con ayuda: alquilaron una pequeña bodega para lograr su primera elaboración; sus colegas enólogos y conocidos les prestaron las bombas, los caños y las mangueras que les hacían falta y así sacaron sus primeras 20 cajas a la venta.

En el año 2006 compraron 7 hectáreas ubicadas en Ruta 143 N y Calle F, en el 2009 hicieron la primera elaboración ya en su propia bodega. Fue el primer gran logro, el que les dio la pauta de que habían comenzado un crecimiento que podía ser sostenido a lo largo del tiempo. Contaban con una nave de 30 vasijas y dos pequeñas oficinas. Hoy ya tienen cinco naves, 90 vasijas de distinta capacidad, una sala de recepción, oficinas, sala de reunión, sala de degustación, una cava para almacenar 1.500 barricas, fábrica de espumantes, salón de eventos y una fábrica de cognac.

"Desde que empecé tuvimos un crecimiento sostenido, vendiendo veinte cajas; después 50; al otro mes, 200 y a los 6 meses de iniciado ya me fui de la bodega donde yo trabajaba. Ya el cuerpo no me resistía tantas horas en dos lugares al mismo tiempo y elegí el proyecto personal", recuerda Rubio acerca de sus inicios como entrepreneur.

Un sueño familiar.

A los 45 años, después de haber trabajado desde los 18 como enólogo para una gran bodega mendocina que ya cerró sus puertas, Jorge Rubio fundó su propia bodega. Los medios de comunicación especializados, al ver que era uno de los primeros enólogos en crear sus propios vinos y manejar su propia marca, bautizaron a sus creaciones como "vinos de autor", y así fue como decidió adoptar la designación y un poco, también, creérsela. Sin soberbia, según aclara, pero también con el noble orgullo y el asombro de quien cumplió un sueño y ve superadas sus expectativas.


"En el año 2003, decidí hacer realidad lo que había soñado siempre, ya que, soy enólogo, el proyecto consistía en tener una marca propia de los vinos que elaboraba y el objetivo fue lograr destacarme en la presentación y comercialización", recuerda Jorge.

En ese entonces había pocos enólogos que hacían sus vinos ellos mismos. Rubio supone que él debe haber sido uno de los primeros mientras destaca que en la actualidad hay muchos jóvenes enólogos con marcas propias o pequeñas bodegas. "Hay un enólogo y escritor español que compara a los vinos de autor con una obra de arte, con un cuadro. Está el pintor que pinta por encargo y el que puede hacer su propia creación. En los vinos es lo mismo. Nosotros hacemos un poco lo que pide el mercado pero nos damos el gusto de hacer lo que nos gusta. A mí me gustan todos mis vinos, por eso me cuesta decir cual es el mejor; son como mis hijos, los quiero a todos por igual". Pero reconoce que el poder elaborar vinos con identidad propia fue parte de lo que contribuyó a diferenciar a la marca en el mercado, fue una estrategia de posicionamiento de marketing que resultó efectiva, tanto en el mercado nacional como en el exterior.

"Mis dos hijos trabajan conmigo: María Silvina que es la mayor y es escribana reparte su jornada entre su estudio propio y la bodeg; Germán, que estudió ciencias económicas en la capital de Mendoza y a los dos años se volvió y comenzóa trabajar conmigo", presenta y aclara: "Empezó de abajo, lavando pileta, haciendo el trabajo de un operario; después el encargado se fue y en la medida que fuimos creciendo Germán se incorporó a mi lado en la administración de la bodega". Quien completa el cuarteto de trabajo es Gisela, la enóloga que trabaja desde hace 15 años en la creación de los nuevos vinos. "Entre los 4 vemos cómo hacemos los cortes, si incubamos los vinos o no. En ese aspecto siempre he delegado. No soy una persona que se aferra al gusto propio, escucho mucho a los jóvenes". La fusión empresa y familia se amplió con cuando Piki, la mujer de Jorge, se jubiló y también se sumó a la bodega. Pero la influencia del grupo se extiende aun más, hacia la comunidad local. "Las empresas se enraízan al lugar, a su comunidad", observa Jorge. "Uno comparte con la gente que trabaja un montón de horas. Las vivencias que hay no solo de lo que ocurre en la bodega sino de lo que ocurre en la vida", observa.

Su último lanzamiento es el espumante Privado Blanc de Blancs, una nueva línea compuesta por dos espumantes de guarda elaborados con uvas 100 por ciento chardonnay del Oasis Sur mendocino con másde 30 meses de descanso sobre lías. Ya hace cuatro años que Rubio se embarcó en el proyecto de construir su propia champañera con el objetivo de elaborar vinos espumantes que transmitan la esencia de los suelos del sur mendocino y la pandemia no lo detuvo. Todo lo contrario, al ser los vinos un producto alimenticio en ningún momento su comercialización se detuvo por las medidas sanitarias de aislamiento obligatorio que se implementaron en el país a partir del 19 de marzo por el Covid-19. De hecho, la pandemia resultó en un crecimiento inusual de las ventas de vino, hasta un 68 por ciento de aumento en septiembre con respecto a agosto para la bodega, con lo cual las expectativas para la línea de espumantes, un producto estrella de las fiestas de fin de año, son optimistas.

"Solo extraño las degustaciones".

Como para todos, las celebraciones de diciembre, le resultan una incógnita. ¿Podremos reunirnos en familia a despedir el año? No lo sabemos, se extrañan los encuentros. Y entre ellos, el ritual más preciado de todo amante del vino: la cata. "Lo que más extraño en estos tiempos son los momentos compartidos en las degustaciones del equipo enológico, junto a mi hijo, donde se comparten sensaciones variadas y a la vez únicas".

Sin embargo, la ausencia de encuentros se compensa con la presencia de nuevos proyectos, el trabajo en equipo, las ganas y la posibilidad de mejorar.

"La otra ventaja que tiene nuestra profesión es que todos los años podés mejorar y evitar volver a cometer los errores que hiciste durante la elaboración pasada. Ya estamos pensando cómo vamos a hace la próxima elaboración. Creemos que podemos tener mejores vinos, mejor color, más estructura, aromas, en definitiva poder complacer al público", concluye. Y aclara: el rumbo no se orienta a crecer en cantidad sino en lograr mejores productos, tener más variedades y más calidad. En definitiva, a seguir disfrutando.

Publicado en Diario "La Nación". Imágenes del mismo medio.

https://www.lanacion.com.ar/lifestyle/el-enologo-argentino-sorprendido-fanatica-danesa-su-nid2481512

jueves, 14 de mayo de 2020

Hablan los protagonistas de la reinvención de la industria del vino regional por la crisis Covid-19.

Hablan los protagonistas de la reinvención de la industria del vino regional por la crisis Covid-19.

Enólogos, directores comerciales y propietarios manifestaron qué cambiaron y qué deben modificar las bodegas para atravesar de la mejor manera posible este escenario de incertidumbre.

La industria vitivinícola no es la excepción dentro de la crisis económica que atraviesa el país agravada notablemente por las consecuencias de la pandemia de coronavirus.
Según datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), el año había comenzado muy bien, con un crecimiento del 13,4% del consumo interno en enero, de 1% en exportaciones en el primer bimestre de vinos fraccionados y de 197% a granel.
Sin embargo, la crisis sanitaria por el virus pulverizó las expectativas de recuperación previstas para este año. Ante este panorama, enólogos, directores comerciales y propietarios manifestaron qué cambiaron y qué deben modificar las bodegas para atravesar de la mejor manera posible este escenario.
Martín Pérez Cambet, director comercial de bodega Casarena, analiza que “la gran mayoría de bodegas tenía su comercialización basada en el canal BtoB (Business to Business) es decir, vendían a través de distribuidores, representantes o por su propia fuerza de ventas. Pero siempre enfocados en la venta a otros negocios. Hoy la pandemia nos obliga a pensar cómo llegar directamente al consumidor, el famoso BtoC (Business to Consumer). Con distinto grado de sofisticación existen herramientas que permiten llegar en forma directa al consumidor: redes sociales, plataformas de venta on line, Mercado Libre, etc. El problema está en cómo hacer saber al consumidor que el producto está disponible y que puede llegar a su puerta. En eso hay que trabajar en redes sociales, manteniendo informados a los líderes de opinión para que lo puedan transmitir en sus medios”.
Por su parte, Pablo Miras, director de bodega Miras, dice que “esta pandemia nos lleva a una nueva forma de entender los vinos y su manera de comercializarlos. Ya sea desde las mismas bodegas o desde las plataformas on line de vinotecas es necesario comunicarse mucho más fluidamente con el consumidor. Este contexto nos llevó a valorizar mucho más las redes sociales y a entender que con un clic el mundo se entera de que sacaste un vino nuevo. Teníamos las herramientas guardadas en un cajón y no las estábamos usando. La pandemia y sus restricciones nos hizo dar cuenta que no es necesaria toda la cadena de comercialización”.
Clara Roby, enóloga de bodega Los Toneles, pone el acento en la necesidad de seguir en contacto con el consumidor y con ese objetivo dice que “estamos haciendo catas virtuales por zoom, vivos en instagram y videos para incentivarlo a seguir tomando vino, actividades que antes no hacíamos demasiado seguido. Por otro lado, la bodega cuenta con una tienda virtual que en estos tiempos es fundamental y desarrollamos la logística para llegar con los envíos a todo el país”.
Francisco Pino, director comercial región Patagonia de la bodega Humberto Canale, afirma que “las ventas cayeron un 60%. Nos afecta mucho la situación de la gastronomía, hotelería y eventos, donde somos muy fuertes. Estamos muy bien en hipermercados y cadenas de supermercados regionales que es donde estamos vendiendo hoy. También incrementamos nuestra presencia on line, sea a través de una plataforma de ventas propia como de las catas virtuales por zoom o Instagram”.
Hay bodegas que a raíz de los efectos de la pandemia tuvieron que reinventarse como bodega Vinos de Potrero. Belén Soler, su propietaria, analiza que “nosotros no contábamos con venta on line, solo vendíamos a través de vinotecas. Ahora tuvimos que implementar la modalidad de venta on line siempre respetando a nuestros distribuidores. Se realiza a través de nuestra página, pero la venta se les asigna a los distribuidores de cada provincia o región, quienes son los que entregan y cobran los productos”.
Lucas Quiroga, enólogo y propietario de la bodega Tero Rengo, aclara que “el aislamiento y limitación de circular nos afectó más en la producción que en las salidas de vino. En la producción porque justo nos agarró en los inicios de la cosecha y nuestra bodega es ciento por ciento familiar. La vendimia es la época de reunión familiar donde todos esperamos este momento para disfrutarla. Este año no pudimos. Con respecto a las ventas, como nuestro mercado es en su mayoría regional y desde nuestro nacimiento entregábamos puerta a puerta, no paramos de recibir pedidos de vinos por el hecho de que nuestros clientes estaban todo el tiempo en sus casas e incrementaron el consumo”.
Nicolás Navio, enólogo de bodega Patritti, cree que “la gente está tomando mucho vino durante la cuarentena y se acercó más a esta bebida a través de la expansión que tuvieron las catas virtuales por Instagram y zoom, que son herramientas de comunicación que ya estaban y no las utilizábamos. Probablemente los consumidores hayan acudido a los stocks que tenían en sus casas, en sus cavas. Si este interés logramos mantenerlo cuando lleguemos a la nueva normalidad, quizá vamos a tener un repunte en el consumo. Es algo que me encantaría que pase”.
Una comunicación más directa con el consumidor a través de redes sociales y catas virtuales. El desarrollo de plataformas de venta on line tanto de parte de bodegas como de vinotecas e incluso de algunos restaurantes. La ampliación de la red de logística para tener la posibilidad de entregar puerta a puerta y la simplificación en la cadena de comercialización son algunos de los cambios más importantes que la pandemia generó en la industria del vino. Las visitas turísticas a las bodegas y las catas presenciales, hasta hace poco tan necesarias y demandadas y hoy paralizadas, deberán re formularse. Como para casi todo, habrá un antes y un después del 20M20.

Publicado en Diario "Río Negro", 14 de Mayo del 2020.