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miércoles, 8 de septiembre de 2021

EL MISTERIO DE LAS UVAS HÍBRIDAS Y UN VINO EXÓTICO LLAMADO FRAMBUÁ.

 


EL MISTERIO DE LAS UVAS HÍBRIDAS Y UN VINO EXÓTICO LLAMADO FRAMBUÁ.

Suena a libro de Harry Potter y es cierto que tiene magia. Pero si agarrás la varita mientras bailás cuarteto te podés tomar un vino con gusto a chicle. ¡Expecto Patronum!

Quien haya puesto los pies en Colonia Caroya, Córdoba, seguro se trajo dos sabores en la memoria: el de los increíbles salamines y el de un exótico vino que tiene un marcado gusto a chicle frambuesa conocido, no exento de ingenio mediterráneo, como el vino Frambuá. 

En los salamines hay pocos secretos más que cuidadas recetas ancestrales traídas por los inmigrantes del Friuli que poblaron la región. El vino Frambuá, en cambio, encierra todo un mundo en el que vale la pena poner el ojo y posar los labios.

Vino Frambuá, otra ronda

Colonia Caroya es el epicentro del cultivo de uvas en Córdoba. Desde hace poco más de una década, en la región ganan terreno las uvas viníferas, tal como sucedió hasta la década de 1930. 

En un recorrido por la zona uno se topa con viñedos prolijos como los de la bodega La Caroyense o los de Terra Camiare, que reflota de paso la tradición local de vinos con una linda bodega reciclada.

Pero también en Caroya uno se cruza con una rara uva, poco conocida para los amantes del vino, llamada Isabella. Con ella se elabora el Frambuá. Y no es una uva común, una vitis vinífera: es un híbrido, una uva que mezcla especies. Aquí empieza la parte buena de la historia.

Una plaga devastadora.

Así como Charles Darwin se embarcó en el Beagle para estudiar la fauna y flora del mundo, en el siglo XIX muchos otros naturalistas hicieron debidamente su trabajo, documentando las plantas de América, África y Asia. 

De regreso de esas peregrinaciones científicas, las colecciones de museos, universidades y viveros se llenaron de plantas exóticas. Entre ellas llegaron las vides americanas a Europa.

Hasta ese momento, se conocía solo la vitis vinífera, pero en América había otras plantas del género vitis (hay unas 60 especies). Con fines científicos fueron llevadas a Europa ejemplares de vitis riparia, v. labrusca y v. rupestris, entre otras. 

Esas plantas transportaron en sus raíces a un pequeño, casi diminuto pulgón que en las décadas siguientes acabaría con los principales viñedos de Francia: se la conocería como la crisis de la filoxera –así se llamó a este voraz insecto–, que entre 1870 y 1910 diezmó la economía del vino e incluso generó revueltas sociales.

¿Y qué tiene que ver el Frambuá con estas plagas y el apetito de los naturalistas? Paciencia, que ya llegamos.
Nacen los híbridos.

La uva Isabella es uno de los tantos híbridos entre vitis vinífera, vitis riparia, vitis labrusca vistis rupestris. Según la información disponible, Isabella es un cruzamiento naturalmente ocurrido entre labrusca vinífera en territorio americano, presumiblemente descubierto en Norteamérica por una tal Mrs. Isabella Gibbs en 1816, de quien habría tomado su nombre.

Pero así como la uva Isabella es un cruzamiento natural entre especies que no habían cohabitado hasta que la vid europea llegó a América, otras son creaciones específicas. Entre las investigaciones que buscaron terminar con la plaga, y que luego siguieron otras líneas, las uvas híbridas fueron un terreno fértil. 

De hecho, la solución resultó ser algo parecido: desde aquella crisis mundial, en suelos en que puede propagarse la filoxera hoy se usan portinjertos de vitis americanas que son naturalmente resistentes, o de híbridos de ellas que heredaron la resistencia.

Experimentos.

El asunto es que se inventaron muchas variedades de uva híbridas. En regiones no tradicionales es donde han tenido mayor predicamento. Uvas tintas como Catawba, Chambourcin o Frontenac, por ejemplo, están plantadas en los estados más meridionales de EE.UU. mientras que a las blancas Chardonel, Cayuga y Cabernet Doré se las encuentra desde Finger Lakes en Nueva York a viñedos en Michigan y Arkansas.

Algunas tuvieron y tienen vida comercial, como la Isabella que da vida al Frambuá o Vidal Blanc, que por su resistencia al frío se cultiva en Ontario, Canadá, para los famosos Ice Wines. 

A los productores tradicionales de vino no les gusta mucho porque tiene un gusto que se describe como “foxy”.

El punto es que hoy, de cara al calentamiento global y a las posibilidades de adaptación que plantea, algunos investigadores piensan que la respuesta está de nuevo en algunos de estos híbridos adaptados al calor. 

Particularmente en el Sur de Francia, en Montpellier, investigan con híbridos, incluso con manipulación genética, para lograr destrabar el futuro del vino.

Y si bien aún parece remota la posibilidad, en un rincón de Córdoba donde los italianos del Friuli dejaron su impronta en sabrosos salamines, un vino con sabor a chicle de frambuesa ofrece una clave de adaptación en esta larga historia.

por  Joaquín Hidalgo 7 septiembre, 2021.

Publicado en VINÓMANOS.

https://vinomanos.com/2021/09/vino-frambua/

domingo, 7 de marzo de 2021

Guía para descubrir la ruta del vino cordobés.

Guía para descubrir la ruta del vino cordobés.

Instrucciones para recorrer el polo vitivinícola menos conocido del país. Circuito de bodegas y restaurantes en tres regiones clásicas. 

¿Quién se ha tomado todo el vino? ¡Por algo se lo preguntaba tanto la Mona Giménez! Por las venas de los cordobeses corre tanto vino como Fernet, y desde mucho antes. La tradición vitivinícola de esta provincia comenzó en el siglo XVII, de la mano de los jesuitas, instalados en la zona de Jesús María. Allí sembraron sus vides e hicieron el vino que proveían a todos los misioneros de su orden, instalados en la Argentina.

La vitivinicultura cordobesa tuvo un nuevo impulso con la llegada, a fines del 1800, de los inmigrantes friulanos (de Friuli, Italia), fundadores de Colonia Caroya. Ellos trajeron una gran variedad de cepas e hicieron sus propios vinos, dando origen a decenas de bodegas familiares.

¿Por qué la industria no creció como en Mendoza o Salta? Porque esas provincias, por las características de sus suelos y el clima, tuvieron que salir a buscar qué cultivar. En cambio, Córdoba es una tierra muy productiva y otros cultivos más rentables tomaron la cabecera. Hoy muchos propietarios de bodegas de la provincia son productores agropecuarios que decidieron destinar algunas parcelas al cultivo de la uva y producir vino para despuntar el vicio. Como suele sucederle a todos los que entran en el rubro, lo que empieza como un hobby termina siendo una obsesión.

Muchos mendocinos expertos asesoraron a las bodegas cordobesas consiguiendo, en los últimos diez años, poner a los vinos de la provincia a la altura de los mejores del país.

El vino en Córdoba permite disfrutar de una experiencia única que combina paisajes serranos, bodegas y cavas para degustar excelentes varietales, todo esto en combinación con su historia. Hay 21 bodegas abiertas al público -a 12 de ellas se las puede visitar virtualmente en la página de Córdoba Turismo- y todas se encuentran entre 30 y 130 kilómetros de Córdoba capital. Las rutas son buenas y los paisajes únicos pero, atención, porque en esta provincia el nivel de alcohol permitido en sangre para circular es cero. La gobernación ofrece un recorrido de cinco días por las principales regiones vitivinícolas, alojamiento y transporte incluido. Estas son las principales zonas para conocer lo mejor que el vino cordobés tiene para ofrecer.

El vino en las Sierras Chicas.

En Colonia Caroya empezó todo. En la Estancia Jesús María, uno de los enclaves jesuíticos más antiguos de la Argentina, se exhiben las máquinas que se utilizaban en la época para moler las uvas y hacer el vino; y también hay registros escritos originales de todos los inmigrantes friulanos que llegaron a la zona. Ellos fundaron Colonia Caroya y la convirtieron en su nueva patria. De ellos es la receta del famoso salame que se ganó el sello de Identificación de Origen. Entre otras cepas, trajeron la uva Isabella –también llamada Frambua o Chinche- que al día de hoy sigue siendo un emblema de la vitivinicultura de la provincia.

Una de las primeras bodegas de la zona, fundada en 1929, fue Nanini y estuvo en manos de la familia homónima por cuatro generaciones. En 2015, la adquirió la familia Mizzau, hizo una importante inversión en tecnología y la re fundó con el nombre Terra Camiare (Camiare es como se llamaba a los comechingones de sur, pueblos originarios de la zona). Hoy es una de las bodegas más importantes de Córdoba, tanto por su infraestructura como por su enología, a cargo de Gaby Campana. Recientemente sus vinos recibieron excelentes puntajes en la prestigiosa guía Descorchados. Los elegidos fueron un semillón, un white blend y un malbec sin madera, criado en huevos de cemento, un procedimiento que es tendencia en la enología mundial. La bodega ofrecen visitas guiadas a sus viñedos y áreas de producción, con degustación final de sus vinos. Terra Camiare también tiene un muy buen restaurante, Los Socavones, donde las brasas son protagonistas.

También en Colonia Caroya, el bar 9 de Julio es uno de los rincones obligados. Allí se elabora el famoso salame con Identificación de Origen, con 60% de carne vacuna (una incorporación del nuevo mundo) y 40% de cerdo. Luego se deja madurar bajo tierra, en un sótano a 18º con 70% de humedad, durante 20 días. Todos los años en noviembre se festeja la Fiesta del Salame Típico, una tradición caroyense.

Las uvas de Traslasierra y San Javier.

Es una de las zonas turísticas más concurridas de la provincia por lo deslumbrante de su naturaleza y lo pintoresco de su pueblo.

Entre las bodegas de la zona, hay una que es un paraíso: Aráoz de Lamadrid. No es una metáfora: en sus cinco hectáreas de monte nativo tiene viñedos, jardines con flores silvestres y hierbas aromáticas, 30 estanques con flores acuáticas, un cactario con más de 400 especies y hasta un pavo real. Allí también está la posada, con cabañas individuales decoradas con artesanías y esculturas de artistas de la zona.

Su dueño, Goyo Aráoz de Lamadrid, lleva adelante personalmente las visitas guiadas y la pasión con que cuenta su proyecto de vida (y de vinos) es parte de la experiencia. Lo último es la degustación de vinos y fiambres de la zona, en una hermosa galería rodeada de viñedos y un enorme estanque con nenúfares y lotos.

La bodega también tiene su restaurante pero afuera de la finca, en La Población. Se trata de Peperina, hoy a cargo Alejandro “Nitu” Digiglio, un chef formado en El Bulli que, a principios de los 2000, agitó la escena gastronómica porteña con La vinería de Gualterio Bolívar.

Para alojarse se recomienda, a pocos kilómetros de San Javier, la estancia La Constancia. Data de 1897 y fue construida por María de la Plaza (sobrina de Victorino) porque las bondades del clima eran propicias para curar la tuberculosis de su esposo. Hoy sus dueños continúan con la misma filosofía y, además del hospedaje tradicional, ofrecen retiros de bienestar guiados por un auténtico monje shaolin –un salteño formado en la China- experto en medicina china, chi kung, y meditación.

Bodegas en Valle de Calamuchita.

Colinas ondulantes, pueblos con años de tradición (La Cumbrecita y Villa General Belgrano) y el imponente dique Los Molinos, convierten a esta zona en una de las más elegidas por el turismo. Es además una de las regiones vitivinícolas de la provincia donde mayores inversiones se han hecho en producción de uva y enología, por lo tanto es un destino obligado para los amantes del vino.

Hay tres bodegas para visitar: Río del Medio, Famiglia Furfaro y Vista Grande.

Río del Medio es la más pequeña, propiedad de una pareja que decidió dejar la vida empresaria e invertir en este proyecto familiar, que hoy tiene un Malbec y un Sauvignon Blanc premiados.

Vista Grande, la más moderna de todas, tanto por la construcción de la bodega y el diseño de sus etiquetas como por la experimentación con sus vinos. Tienen un naranjo interesante y un Sauvignon Blanc que es de lo mejor de la zona.

La bodega Famiglia Furfaro tiene una mayor escala de producción y una línea de vinos más extensa, también con excelentes ejemplares, como su Cabernet Franc. Sus visitas guiadas están conducidas por Hugo Furfaro, uno de los hermanos propietarios que vive en Torino, Italia, con grandes dotes de comediante. Vino y humor combinados, ¿acaso hay algo mejor?

sábado, 27 de febrero de 2021

Córdoba: una gastronomía con mucho por descubrir.


 

Córdoba: una gastronomía con mucho por descubrir.

Los Socavones – Bodega Terra Camiare. Santos Nobile (N) 505, Colonia Caroya, Córdoba. Lunes a domingos, mediodía. Viernes y sábado, noche. Precio promedio: 1500.

Algunas fuentes declaran que el primer vino americano en llenar la copa del rey nació en la provincia de Córdoba. El “lagrimilla” era producido por los jesuitas instalados en la zona de Jesús María Colonia Caroya desde el siglo XVII, y la tradición vitivinícola siguió creciendo con la llegada de los inmigrantes friulanos que llegaron en el siglo XIX. Ellos dieron origen a decenas de bodegas familiares, entre ellas la Bodega Nanini, adquirida en 2015 por la familia Mizzau, que hizo una importante inversión en tecnología, y la refundó como Terra Camiare

La bodega ofrece una visita guiada con degustación final de sus vinos (no deje de probar el exótico Indama, elaborado con uva Isabella, típica de la zona), pero lo mejor para completar la experiencia es conocer su restaurante, Los Socavones. El espacio está ambientado con mucha clase, con un brasero a la vista, que es el corazón de la carta. Pero lo primero es probar la tabla de fiambres de Colonia Caroya. El salame de la zona está certificado con Identificación de Origen, también herencia de los inmigrantes fruilanos, y es de los mejores del país. 

La carta fue creada por el chef mendocino Pablo Magliano, con amplia experiencia en gastronomía de bodegas. De la brasas salen desde las empanadas hasta las mollejas, bien crocantes y sequitas (servidas con polenta blanca y tomates asados), además de cortes como el bife de chorizo, el T-Bone, y la bondiola. Un clásico de la casa es el cabrito de Quilino (localidad cercana donde la bodega tiene parte de sus viñedos), hecho arrollado, servido con puré irlandés (con cebolla de verdeo). También hay buenos langostinos y salmón, no muy propios de la zona pero demandados público (además ayudan al maridaje con vinos blancos, un fuerte de provincia de Córdoba). De postre, deliciosa panna cotta de naranja o némesis de chocolate. 

También puede conocer los vinos y gastronomía de la bodega en Buenos Aires. El 6 de marzo se celebra la vendimia cordobesa en el restaurante Warnes, en una cena de tres pasos maridados con los mejores vinos de la bodega. 

Cocina ****
Servicio ****
Ambientación ****

Reservas al 03525 15-43-2746. 

https://noticias.perfil.com/noticias/restaurante/cordoba-mucho-por-descubrir.phtml

jueves, 12 de julio de 2018

Histórico: el crítico más influyente del mundo le dio 91 puntos a un vino cordobés. En un hecho excepcional, la bodega caroyense Terra Camiare logró importantes puntuaciones de parte del prestigioso crítico Robert Parker Jr.

Histórico: el crítico más influyente del mundo le dio 91 puntos a un vino cordobés.

En un hecho excepcional, la bodega caroyense Terra Camiare logró importantes puntuaciones de parte del prestigioso crítico Robert Parker Jr.
Por primera vez el famoso crítico estadounidense Robert Parker Jr. publicó información sobre vinos de Córdoba. Hace poco más de dos meses en Mendoza, el enólogo cordobés Gabriel Campana llevó unas muestras de los vinos que elabora para la bodega Terra Camiare para que Luis Gutiérrez, el enviado de la revista de Parker (Wine Advocate), deguste mientras probaba las muestras mendocinas.
Y en las últimas horas apareció el informe en www.robertparker.com. Luis Gutiérrez (español), es el representante de Parker en España, Argentina y Chile. Él fue quién probó y puntuó los vinos de la nueva bodega de Colonia Caroya, logrando 91, 90, 89 y 88 puntos en los vinos elaborados con uvas cordobesas, en una bodega cordobesa y por un enólogo cordobés. ¡Histórico!
La primera vez
Este es un hecho histórico para la bodega y la vitivinicultura de Córdoba, ya que es la primera vez que un vino de nuestra provincia llega a paladares de los críticos más influyentes a nivel mundial. Sin dudas, esta novedad reposiciona a Córdoba en el mapa del mundo del vino.
El enólogo Gabriel Campana, dijo: “Alegría absoluta es lo que siento. Esta noticia es una alegría para el corazón para todos los que venimos trabajando para que la vitivinicultura de Córdoba se desarrolle: inversores, técnicos, productores de uva, ingenieros.  Es el trabajo de un grupo de personas que trabajamos duramente todos los días. Y esto recién empieza. Terra Camiare va a seguir elaborando grandes vinos que representen a nuestra provincia, mostrando toda la diversidad que tenemos. Hay mucho camino por recorrer”.
Los puntajes
91 Pts. Socavones Passito Cosecha 2017 (vino blanco dulce natural, elaborado en base a uvas parcialmente deshidratadas siguiendo la antigua técnica italiana de appassimento). Aún no está en el mercado. Sale en septiembre.
90 Pts. Socavones Gran Quilino Cosecha 2016 (vino Gran Reserva- Single Vineyard de un viñedo situado en el Norte de Córdoba-Quilino. Uvas Malbec/Tannat/Cabernet Franc).
89 Pts. Socavones Blend de terroirs- Cosecha 2016-Pinot Noir/Ancellotta (vino gran reserva blend de uvas de fincas de dos zonas productivas de Córdoba: Caroya y Calamuchita); único blend de este tipo en Argentina.
88 Pts. Socavones Reserva Cabernet-Cabernet Cosecha 2016 (Blend de terroirs, uvas de distintas fincas de Córdoba- 70% Cabernet Sauvignon, 30% Cabernet Franc)
88 Pts. Socavones Reserva Chardonnay Cosecha 2016 (Blend de Terroirs, uvas de distintas fincas de la provincia de Córdoba).
En el año 2017, Wine Estusiast le había dado a Las Cañitas 89 puntos, lo mismo que Wine Decanter en el mismo año.

Por Nicolás Marchetti 

Fuente de información: http://vos.lavoz.com.ar/comer-y-beber/historico-el-critico-mas-influyente-del-mundo-le-dio-91-puntos-un-vino-cordobes

Publicado en 

Terra Camiare: abrió la bodega de Mizzau en Colonia Caroya.

Una inversión de cinco millones de dólares permitió reflotar y modernizar las instalaciones de la exbodega Nanini. “Córdoba necesitaba algo como esto”, sostuvo el empresario y emprendedor agroindustrial.
Colonia Caroya. La bodega Terra Camiare abrió al público con un encuentro inaugural del que participaron autoridades y gran parte del arco empresarial del norte cordobés.
Detrás del emprendimiento está Miguel Mizzau, mentor de la exitosa Agroempresa Argentina, quien desembolsó cinco millones de dólares para reacondicionar lo que en su momento fue la bodega Nanini, un clásico que había desaparecido de Caroya.
Hasta la inversión de Mizzau, el panorama para la vitivinicultura de la zona era desalentador porque, en menos de una década, había perdido alrededor de 50 hectáreas de viñedos en una combinación de magras cosechas, nulas ganancias y desastres climatológicos. La colonia llegó a tener, en su pico histórico, más de mil hectáreas de vides; hoy la superficie es de poco más del 10 por ciento.
La nueva bodega no pudo aprovechar casi nada del viejo edificio y fueron necesarias cuantiosas inversiones en maquinaria, barricas de acero y de madera, laboratorio, embotelladora, equipos de frío, y todo el packaging de la nueva marca. Ya tiene en stock para la venta un vino rosado, un champán, varios blends, varietales puros, como malbec y sauvignon blanc, además de la nave insignia histórica de Caroya: el vino frambua, que se elabora con la variedad Isabella.
Además de esos vinos, elaborados con uvas 100 por ciento cordobesas, están en producción experimental otros con las variedades ancelotta, cabernet franc, viognier y torrontés (la única foránea). Lo curioso de esta bodega es que lleva su tercera cosecha y ya obtuvo algunos premios, sin tener venta al público y con un mercado de distribuidores reducido.
Mizzau planteó su visión del negocio: “Córdoba necesitaba algo como esto. Vinos buenos se pueden hacer en todos lados si se trabaja con pasión y con tecnología”. En respuesta a quienes pensaban que para Mizzau esta inversión era un pasatiempo, aclaró: “Yo por hobby no hago nada. Creo que, como todo negocio, puede ser más o menos rentable, pero vamos a tratar de que sea rentable. Sabemos que nos va a llevar un par de años posicionarnos en el mercado y vamos a ir de a poco hacia ese cometido”.