Mostrando entradas con la etiqueta empresariales.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta empresariales.. Mostrar todas las entradas

martes, 29 de septiembre de 2026

Petróleo y vino: así construyó Bulgheroni su imperio en la Patagonia.


Petróleo y vino: así construyó Bulgheroni su imperio en la Patagonia.

Un almacén de campo en Santa Fe. Cerro Dragón. Vinos al fin del mundo. La historia de un apellido que reescribió la Patagonia.

Alejandro Bulgheroni, ingeniero industrial, lidera hoy uno de los grupos más diversificados del país.

Esta historia nos lleva a principios del siglo XX. Un inmigrante italiano llamado Ángel Bulgheroni desembarca en Argentina y se instala en Rufino (Santa Fe) y abre un almacén de ramos generales con "todo para el hombre de campo", desde ropa hasta herramientas. Nadie podría haber imaginado entonces que ese mostrador de pueblo sería la primera piedra de uno de los grupos empresarios más poderosos de América Latina, con fuerte anclaje en Patagonia.

Su hijo, Alejandro Ángel Bulgheroni, hereda algo más que el negocio: hereda la ambición. En 1948 funda Bridas, una compañía que nace pequeña pero que lleva en su ADN la vocación de crecer. Años después, esa semilla dará sus frutos más inesperados lejos de Santa Fé: petróleo en el sur profundo y vino en el confín del mundo.

Así llegamos al 24 de octubre de 1943, en esa misma Rufino, nace Alejandro Pedro Bulgheroni. Se forma como ingeniero industrial en la Universidad de Buenos Aires y, a los 22 años, en 1965, se suma a Bridas junto a su padre. No lo sabe todavía, pero está subiendo al primer escalón de un imperio.

En la foto se ve al matrimonio de Angel Bulgheroni y Rosa Botto, su hijo sentado en el extremo inferior izquierdo es Alejandro Angel Bulgheroni, padre de los reconocidos empresarios Alejandro y Carlos Bulgheroni, fundadores del Grupo Bridas. 

@antiguasfotografiasargentinas

De Rufino al mundo: la gran apuesta.

Bridas crece durante los años setenta hasta convertirse en una de las firmas privadas más influyentes del sector energético argentino. A su lado, el hermano menor, Carlos Bulgheroni, construye junto a él ese camino, hasta su muerte en Washington, en septiembre de 2016.

El gran salto llega en 2010: la familia vende el 50% de Bridas Corporation a la petrolera estatal china CNOOC por 3.100 millones de dólares. Es el momento en que un negocio familiar argentino se convierte en un jugador global. Dos años más tarde, la compañía suma Axion Energy Argentina y refinerías junto a activos de ExxonMobil en Paraguay, Argentina y Uruguay. En 2017, la fusión entre Bridas, BP, Pan American Energy y Axion da forma a Pan American Energy Group (PAEG), hoy conducido por Alejandro Bulgheroni junto a su sobrino Marcos.

Carlos Bulgheroni intentó en 1995 construir un gasoducto que atravesaba Afganistán. La historia fue publicada en 1997 en el Suplemento Económico de Clarín.Hay un lugar donde esta historia se vuelve subterránea, literal y metafóricamente: Cerro Dragón, en la cuenca del Golfo San Jorge, Chubut. Allí, PAE perfora, extrae y reinventa su negocio desde hace casi 70 años. Es el escenario donde el apellido Bulgheroni se volvió sinónimo de energía en la Patagonia.

En 2025 llega una noticia que reactiva la apuesta: la compañía confirma la existencia de shale gas en la formación D-129 y convierte el área en una concesión no convencional por 35 años, prorrogables por 10 más. La inversión inicial: 250 millones de dólares para un plan piloto de cinco pozos. Un año después, en mayo de 2026, PAE presenta ante el RIGI el primer proyecto de petróleo convencional de la provincia bajo ese régimen: 680 millones de dólares para 22 plantas de inyección de polímeros, 220 pozos inyectores y 650 productores, con una producción incremental estimada en 24 millones de barriles.

Otronia, al sur de Chubut, a apenas 50 kilómetros de la frontera con Santa Cruz y 150 de Comodoro Rivadavia, es la más nueva de las bodegas, centrada en alta gama.

Cuando el petróleo se vuelve vino.

Pero la historia de los Bulgheroni no se agota en el subsuelo. Con la fortaleza del negocio energético como cimiento, Alejandro decide mirar hacia otro horizonte: la tierra fértil y preside Alejandro Bulgheroni Family Vineyards, un mapa de bodegas que se despliega por Mendoza, la Patagonia, Burdeos, Barossa Valley, Toscana, Napa Valley y Garzón, en Uruguay.

En 2011, el empresario elige un campo cercano a Sarmiento, Chubut, y destina 1.300 hectáreas a un proyecto que suena casi imposible: producir vino en la estepa de Patagonia sue. Dos chacras iniciales, de 11 y 39 hectáreas, son el punto de partida de Otronia, que en 2023 obtiene su propia Indicación Geográfica del Instituto Nacional del Vino (INV) y hoy elabora los vinos más australes del planeta, sobre el paralelo 45° Sur.

Otronia forma parte de Grupo Avinea, primer productor de vino orgánico del país, y comparte holding con una participación del 50% en Bodega Vistalba. Según fuentes del sector, la inversión total del grupo en el negocio vitivinícola ya supera los 76 millones de dólares.

Bulgheroni llevó la vitivinicultura al límite: hoy sus viñedos crecen sobre el paralelo 45° Sur.

Dos historias, un mismo apellido.

Del mostrador de un almacén en Rufino a las plantas de inyección de Cerro Dragón, y de allí a las cepas más australes del mundo, la trayectoria de Alejandro Bulgheroni condensa más de siete décadas de decisiones audaces. La Patagonia, ese territorio que algunos asocian a la potal cordillerana y otros a la estepa o yacimiento, es hoy el escenario donde conviven dos negocios que parecen opuestos, pero que responden a la misma lógica familiar: mirar lejos, invertir fuerte y sostener la apuesta en el tiempo.

Más Producción del Diario La Mañana de Neuquén.

https://masp.lmneuquen.com/vitivinicultura/petroleo-y-vino-asi-construyo-bulgheroni-su-imperio-la-patagonia-n1255194

lunes, 14 de septiembre de 2026

El día que Chandon se ilusionó con hacer espumantes en Patagonia.



El día que Chandon se ilusionó con hacer espumantes en Patagonia.

En la década de 1950, Moët & Chandon exploró el Alto Valle buscando terruños ideales para espumantes. Esa iniciativa sentó bases para el Pinot Noir patagónico.

Robert-Jean de Vogüé, descendiente directo de la familia Moët & Chandon y director de la Maison en Francia.

A finales de la década de 1950, la emblemática casa francesa Moët & Chandon inició una travesía estratégica para fundar su primera filial fuera de Francia. Mientras evaluaban la icónica zona de Agrelo en Mendoza, donde finalmente establecieron su sede oficial en 1959, Robert-Jean de Vogüé (descendiente directo de la familia Moët & Chandon y director de la Maison en Francia), junto a Renaud Poirier (enólogo prestigioso y muy respetado de la región de la Champagne), investigaron la potencialidad de Argentina, recorrierron el país y extendieron sus expediciones analíticas hacia las latitudes del sur.

El objetivo primordial consistía en identificar terruños de clima frío capaces de aportar la acidez natural, la finura aromática y la elegancia que requieren las bases para vinos espumantes de categoría mundial. Las observaciones agronómicas señalaron al Alto Valle del Río Negro como un ecosistema idóneo. La marcada amplitud térmica de la región, sumada a sus noches frescas y a un ambiente seco con excelente insolación, ofreció las condiciones óptimas para el cultivo riguroso de varietales nobles de ciclo corto.


La apuesta productiva de 1969.

Tras completar los estudios de suelo y clima, la compañía materializó su visión en 1969 mediante la adquisición de aproximadamente 400 hectáreas en las inmediaciones de General Roca, Río Negro. En esa superficie, los expertos de la firma implantaron cerca de 40 hectáreas dedicadas de forma exclusiva al cultivo de Pinot Noir.

Para llevar a cabo este proyecto, la casa francesa importó clones seleccionados que implantó sobre pie franco. Esta decisión técnica constituyó uno de los primeros bloques puros, sistemáticos y de escala comercial de esta variedad fina en suelo patagónico. La iniciativa sentó un antecedente agronómico inédito para la vitivinicultura de la región, demostrando que la pampa del norte patagónico reunía atributos excepcionales para cepas de alta exigencia climática.


Desafíos australes.

A pesar de los sobresalientes resultados cualitativos obtenidos en cada cosecha, la operación patagónica enfrentó severas dificultades operativas hacia finales de la década de 1960 y comienzos de los años 70. La infraestructura de transporte entre el Alto Valle y los principales centros urbanos de procesamiento y consumo generaba costos logísticos significativos para la época.

Ante este escenario, la dirección de Chandon optó por reestructurar su esquema productivo. Decidió centralizar las operaciones de molienda, vinificación y embotellado en sus instalaciones de Luján de Cuyo, Mendoza, lo que derivó en la posterior desinversión y venta de las hectáreas patagónicas.

Un legado viviente.

El repliegue territorial de la firma gala no significó el fin de aquellos viñedos pioneros. Hacia fines de la década de 1990, la histórica Bodega Humberto Canale adquirió las tierras y sus instalaciones, bautizando la propiedad como Finca La Isabel.

Aquel bloque inicial de Pinot Noir plantado en 1969 se conserva en plena producción y destaca como el viñedo continuo de Pinot Noir más antiguo de la Patagonia. De sus filas nacen en la actualidad etiquetas emblemáticas del portafolio regional, confirmando que la visión analítica de los técnicos de Chandon a mediados del siglo XX trazó el rumbo del Pinot Noir austral.

FUENTE: Redacción +P. 

Más Producción del Diario La Mañana del Neuquén.

23 de agosto del 2026.

https://masp.lmneuquen.com/vitivinicultura/el-dia-que-chandon-se-ilusiono-hacer-espumantes-patagonia-n1250090

Notas: 

Se dice que Chandon presentó una nota para instalarse en Río Negro. Dicen que Chandon todavía está esperando repuesta.

De otros blogspot.

En Valle Medio “ la finca La Isabel, ubicada en Pomona. Finca que era propiedad de los Barzi (Canale) y que en su momento había sido propiedad de la bodega Chandón. La misma tiene casi 40 has., y poco más de 30 con viñedos plantados en la década de 1950 y 1960 por los operarios y expertos que la misma casa matriz en Francia envió para instalarse en la Argentina. Allí plantaron Cabernet Sauvignon, Pinot Noir, Merlot, Chardonnay. Pero el que se destaca es un Riesling. (Fabián Mitideri sobre Videla Dorna).

“Cuenta la historia que, en los 70 en Río Negro, Chandon iba a establecerse con 500 hectáreas, pero finalmente plantaron solamente 40 ha de viñedos en la zona del Valle Medio, (cerca de Choele Choel). Pero finalmente se decidieron por Mendoza y le vendieron todo a Humberto Canale. Matías compró 20 de esas hectáreas en la isla grande y allí cultiva Malbec, Cabernet Franc, Pinot Noir, Bastardo (el nombre común que se le da en la zona al Trosseau), Semillón, Torrontés, Ugni Blanc, Pedro Giménez y Chenin Blanc, restaurando las plantas antes injertadas a sus cepas originales” (El ángel del vino. Blog de vinos sobre Riccitelli).

La filial mendocina forma parte del prestigioso grupo LVMH, líder mundial en productos de lujo, y fue la primera casa de Chandon fuera de Francia, inaugurada en 1959 al pie de la Cordillera de los Andes.

Hoy Chandon cuenta con otras sedes en Brasil, Estados Unidos, India, Australia y China.

miércoles, 22 de julio de 2026

Bodega Familia Schroeder. Técnica, escala y Pinot Noir en el corazón del vino neuquino.

 


Bodega Familia Schroeder.

Técnica, escala y Pinot Noir en el corazón del vino neuquino.

En San Patricio del Chañar, una bodega que evoluciona sin perder eje, con foco en los Pinot y los espumantes. Fue una de las primeras que reporté en 2014; esta es mi tercera visita.

Bodega Familia Schroeder se apoya sobre la barda y construye su lógica a partir de un principio simple y potente: dejar que la gravedad haga el trabajo.

Al ingresar llama la atención el edificio, diseñado por el estudio Bóscolo / Cárdenas, que no busca destacarse por formas caprichosas sino por respuestas concretas al entorno. El techo, aerodinámico, recuerda el ala de un avión y cumple una doble función: amortiguar los vientos patagónicos y dar sombra al área de recepción. La estructura se despliega en cinco niveles sobre un desnivel de 22 metros, lo que permite que el vino se desplace naturalmente sin recurrir a bombas. Al mismo tiempo, un sistema de pasarelas internas habilita el recorrido turístico durante todo el año sin interferir con la operación.


El proyecto nace en el año 2000 y se materializa en 2004. El fundador fue Herman Heinz Teodoro Schroeder, hijo de inmigrantes alemanes pioneros en la Patagonia llegados después de la Segunda Guerra Mundial. Su historia no es lineal: tuvo su primer contacto con el vino en Humberto Canale, luego estudió medicina y más tarde desarrolló un grupo empresario que incluyó medios de comunicación como el Diario Río Negro.

Hoy la continuidad está garantizada por sus hijos Juan Carlos, Roberto, Alejandro y Luis Mario, más un equipo técnico consolidado. Nos recibió Mariano Diletti, segundo enólogo, con más de catorce años en el proyecto, donde acompaña a Leonardo Pupatto, mientras que Noelia Giampietri desde la sommellerie termina de armar el puente entre el vino y quien lo visita.





La recorrida fue directa. Hubo poco margen para distracciones: pasamos por algunos tanques, probamos muestras que dejaban entrever estilos y decisiones, y apareció un espumante experimental de Torrontés todavía sin nombre, del que hablaremos más adelante.


La bodega está pensada para funcionar, pero también para ser recorrida. Esa convivencia, que en muchos proyectos genera fricciones, acá está resuelta desde el diseño. Sobre 212 hectáreas de viñedo, con una distribución equilibrada entre Pinot Noir y Malbec y presencia de otras variedades, la producción alcanza los dos millones de botellas anuales. La mitad corresponde a espumosos, un dato que ayuda a entender el perfil de la casa.

El funcionamiento sigue una secuencia vertical que ordena todo el proceso. La uva ingresa en la parte superior, donde se realiza la recepción y molienda. La cosecha se extiende desde enero hasta fines de marzo, con posibilidad de vendimias tardías, y en las líneas de mayor calidad se incorpora selección óptica para priorizar materia prima por sobre volumen.

Más abajo aparece la instancia de prensado, donde en el caso de los espumosos se trabaja con racimo entero. Según el destino, la vendimia puede ser manual o mecánica, aunque los vinos de alta gama siguen dependiendo del corte a mano. Luego llegan los tanques de fermentación, donde cada variedad encuentra su lugar, como el Torrontés en líneas muy exitosas como el espumante Deseado, y así el vino sigue su recorrido natural descendente.

El contexto define mucho de lo que sucede en botella. El viñedo, ubicado a 350 metros sobre el nivel del mar, convive con una amplitud térmica que puede alcanzar los 20 grados en verano, con días que van de los 15 a los 35 grados. La radiación es intensa, el clima es seco y eso reduce significativamente los problemas sanitarios. El agua llega desde Planicie Banderita a través de canales inaugurados en el año 2000, y se maneja con sistemas de riego por surco y goteo. Los suelos mantienen el perfil típico de la zona, con arcilla en profundidad, arena en superficie y sectores con presencia de piedra.

El crecimiento fue parte del proceso. A las 120 hectáreas originales plantadas en 2001 se sumaron otras superficies provenientes de distintos proyectos, como Añelo, Grittini y Valle Perdido. Algunas de esas parcelas estaban abandonadas, y hoy se trabaja en su recuperación de manera progresiva, incorporando unas diez hectáreas por año desde 2024. El objetivo productivo apunta a los 2,2 millones de kilos.


En bodega, unas 600 barricas organizan el juego de estilos. La línea Familia se apoya en barricas de primer uso, mientras que Saurus Select Barrel incorpora fermentación en madera. En el resto del portfolio, la presencia de la barrica se maneja con mayor moderación, buscando distintos equilibrios.



Los espumosos ocupan un rol central. Schroeder es un jugador fuerte en este segmento dentro de la Patagonia. Trabajan con tanques horizontales de acero inoxidable, autoclaves y método Charmat, y desarrollan desde estilos dulces hasta rosé y extra brut, bajo distintas marcas como Rosa de los Vientos, Deseado o las líneas H. Schroeder.

Al mismo tiempo, hay una línea de innovación enfocada en vinos de menor graduación alcohólica. Entre los desarrollos aparece un blanco de Torrontés con algo de Moscatel que ronda los 5 grados de alcohol, con perfil frutal intenso, notas que recuerdan a ananá y cierta impronta golosa equilibrada por una acidez bien marcada. Un perfil novedoso que invita a seguirlo de cerca. Fue una de las sorpresas del viaje, aunque no tanto para mí, que siempre consideré a los espumantes método Charmat de Schroeder entre los mejores de la Argentina. También en ese estilo probamos un rosado de Pinot Noir con mayor dulzor, con esa misma lógica de moderar el alcohol sin perder expresividad.

Cabe destacar que hay un episodio que terminó de anclar el proyecto al territorio de una manera inesperada. Durante la construcción se encontraron restos fósiles de dinosaurio, lo que obligó a frenar la obra durante dos meses.


Ese hallazgo hoy forma parte de los nombres de los vinos y el restaurante, en un relato que los conecta con una dimensión mucho más profunda del lugar. Tanto en el ingreso a la bodega, como en la sala de degustación subterránea -donde degustamos la línea de Pinots de Schroeder- hay referencias a los mismos.

Pasamos por las copas, recorriendo una serie de Pinot Noir consistentes, donde se destacaron el Saurus Estate Pinot Noir Rosé, el Saurus Barrel Fermented 2023, con una elaboración que combina una breve maceración carbónica con fermentación en barrica nueva, y el Familia Schroeder 2020, que aparece en un registro más alto dentro del conjunto.


La experiencia enoturística en Schroeder es una de las más completas del alto valle: además de las visitas con el recorrido tradicional por la bodega, durante el año se desarrollan actividades pensadas para disfrutar en un entorno especial y un paisaje de belleza natural entre viñedos: picnics, safaris fotográficos, trekkings, carreras de alta tensión en bici, atardeceres musicalizados y shows se stand up, mientras que la sala Rosa de los Vientos alberga desde 2010 exposiciones de reconocidos artistas regionales.

A su vez, de miércoles a domingos y feriados, entre las 12 y las 15 hs, el restaurante Saurus ofrece una propuesta gastronómica basada en productos frescos de la Patagonia. En esta oportunidad no realicé la experiencia, ya que llegué muy temprano y aún no estaba abierto.


Schroeder logra articular escala, coherencia técnica e identidad sin que una dimensión opaque a las otras. La gravedad atraviesa todo el proceso como una herramienta concreta, la innovación aparece como parte de una evolución sostenida y el entorno se integra en cada decisión.


 *** Publicado en

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

 https://angelyvino.blogspot.com/2026/07/familia-schroeder.html

domingo, 19 de julio de 2026

Bodega Chacra en Patagonia. Mainqué, Río Negro.


Bodega Chacra en Patagonia.

Pinot Noir, biodinamia y terroir de Río Negro.

Visitamos la tierra en la cual el Pinot Noir argentino demostró estar a la altura de los mejores del mundo.

La visita a Chacra era una de esas deudas importantes, ya que en mis viajes anteriores nunca había logrado concretar el encuentro. Esta vez, finalmente, gracias a Musu y su tour La Cueva Visita Patagonia, llegué hasta allí y fui recibido por el enólogo Diego Giovanniello, encargado de la bodega, quien nos dio la bienvenida con la naturalidad de quien conoce cada rincón de ese lugar único, ya que Bodega Chacra, en el corazón del Alto Valle de Río Negro, es hoy uno de los grandes referentes del Pinot Noir argentino y de la viticultura biodinámica en la Patagonia.

Visitar Chacra también implica entender su origen -no el de sus viñedos, que son mucho más antiguos-, sino el proyecto impulsado por un heredero de la aristocracia italiana: Piero Incisa della Rocchetta. Criado y formado entre los viñedos familiares de la Toscana -su abuelo, el marqués Mario Incisa della Rocchetta, fundador de Tenuta San Guido y creador del legendario Sassicaia, del cual Piero fue además embajador de marca-, decidió expandir su propio horizonte vitivinícola y trazar un camino propio, lejos de esa historia familiar.

En 2003 fundó Bodega Chacra, en la Patagonia argentina (Río Negro), dando forma a un proyecto personal que pronto alcanzaría reconocimiento internacional. Allí elabora vinos de alta gama centrados en Pinot Noir, guiado por un enfoque orgánico y biodinámico que busca expresar con precisión la identidad del terroir.

La historia.

Reproduciré ahora la historia contada por Piero a la periodista Verónica Bonacchi en el diario Río Negro:

Un día, en Nueva York, su prima la condesa Noemí Marone Cinzano, que había llegado a la zona acompañando a su pareja, el asesor enológico Hans Vinding Diers, auditor para Marks & Spencer de las importaciones con Humberto Canale, le convidó a Piero un Pinot Noir de esa bodega. A Piero le encantó y, sobre todo, intuyó un lugar. “Era la indicación de que detrás de ese vino había grandes condiciones. Sin saber dónde estaba Mainqué, sin saber nada, busqué un avión para venir acá y tratar de entender el lugar donde estaba hecho ese vino”.

¿Costó encontrar estos viñedos?

Tuve suerte. La vida es a veces es un poco rara: encontré un señor, Oscar Ferrari (N. de la R: jefe del INTA local) que me ayudó. Empezamos a visitar todas las chacras que según el registro tenían viña vieja de Pinot. Y, además, los hijos de los inmigrantes que trabajaron la tierra se fueron a ser doctores, abogados, ingenieros y quedaron los viejitos. Pero, encontrar una viña vieja como esta, fue como encontrar un diamante de 50 quilates.

–¿Y fue un diamante?

–Parecía una piedra sin interés. pero se notaba que había un material único porque si una viña llega a vieja es que las condiciones son maravillosas, si no, se hubiera secado antes.

Era principio de los 2000 y Piero tenía claro que quería hacer un vino liviano, en una época donde estaba de moda la extracción.

El viñedo orgánico y biodinámico, la esencia de Bodega Chacra.

El viñedo más viejo de Pinot Noir del Alto Valle fue plantado en 1932 y pertenecía a la familia Pirri, que supo tener la bodega más grande de esa época en la zona. Piero en un principio lo alquiló (luego lo compró) y, como el viñedo estaba todo abandonado, hizo un vivero para recuperarlo con el mismo material original. Ese trabajo es permanente, aún hoy, al recorrer el viñedo, vemos plantas marcadas con sogas rojas que son las que se tomarán como material genético para seguirlas reproduciendo.

Un equipo interdisciplinario y mundialmente famoso asesora a Chacra: el experto chileno Pedro Parra, realizó un estudio de los perfiles de suelo, dividiendo las parcelas, el asesor catalán Josep Ramon Sainz de la Maza explica cómo regenerarlos utilizando biofertilizantes, captura y reproducción de microorganismos, té de compost, compost y controlando los procesos en el suelo mediante el método Hérody y cromatografías, mientras que el italiano Marco Simonit, experto en poda, enseña la conducción de la vid en cordón permanente.

Trabajan bajo el principio de mantener el viñedo sin la intervención del tractor evitando así aplastar y compactar el suelo. Conviven animales, huerta, colmenas y una producción propia de compost, junto a una casita biodinámica donde se elaboran y almacenan todos los preparados, incluidos los cuernos de vaca -provenientes de animales que han parido, para aportar las hormonas necesarias que transforman el estiércol-, que luego se utilizan tanto en los preparados de invierno como de verano. El único que se mantiene fuera de la casita es el 501, que requiere exposición directa al sol y contiene cuarzo para absorber la luminosidad, entendida como la energía de las estrellas.

El suelo presenta una marcada proporción de arena, por lo que se trabaja con pasturas de cobertura que ayudan a atenuar el reflejo solar y a conservar la humedad. El riego se realiza tanto por manto como por goteo, y además cuentan con un sistema de aspersión destinado a la defensa contra heladas, favorecido por la presencia de dos canales que abastecen de agua a la chacra, “el corazón de la viña, lo que le da la energía”, en palabras de Giovaniello.

Solo la chacra Lunita, la última incorporada, no contaba con canales, por lo que se construyó un reservorio; allí, además, el sistema de aspersión se está instalando por encima del viñedo, a diferencia del de la foto, que está por debajo. El viñedo Mendoza, con plantas de aproximadamente 21 años, se destina mayormente a la línea Barda. Lindera a Chacra se encuentra la histórica parcela de Malbec plantada en 1932, propiedad de Noemía (Hans Vinding-Diers). En total, poseen 43 hectáreas propias en producción y complementan con la compra de uvas a cuatro productores. Tienen Trousseau de 1932, cepa que en Río Negro se la llamaba Bastardo, con la cual han lanzado un varietal y solo se encuentra en esta región del país. Son pocas botellas, pero se está plantando más. El Syrah, por su parte, ocupa 4 hectáreas trabajadas bajo criterios orgánicos y biodinámicos, aunque sin certificación.

Otro aspecto clave es que en esta zona la napa freática se encuentra muy alta, apenas a 1,5 metros de profundidad. Dado que se trata de un agua con elevada salinidad, es fundamental evitar que las raíces alcancen ese nivel. Cada detalle cuenta en este enfoque, donde el viñedo es el eje absoluto del trabajo: “Todo el trabajo está en el viñedo, yo en la bodega no hago nada”, resume con claridad el enólogo.

La bodega.

En la Patagonia, la madurez alcohólica y la polifenólica se alcanzan de manera simultánea gracias a las largas horas de sol, un factor clave para la calidad de la uva. En la sala de fermentación de tintos se destacan los piletones amarillos de concreto, circulares, de poca profundidad y gran diámetro, diseñados para maximizar el contacto entre hollejos y mosto y así favorecer el equilibrio y la homogeneidad.

La maceración se realiza con extrema delicadeza, evitando extracciones excesivas: el sombrero se humedece manualmente con baldes, sin uso de bombas, en busca de una expresión fina y elegante. La fermentación, llevada a cabo con levaduras autóctonas en pequeñas tinas de cemento, se mantiene a temperaturas inferiores a 20 °C para preservar los aromas frutales y florales.

Finalmente, la clarificación se realiza por decantación natural, sin filtrados ni intervenciones, con el objetivo de conservar la pureza y la identidad del vino. Todo el trabajo en la bodega es manual.

Pero Chacra ya no es solo Pinot Noir: con el tiempo han ido incorporando otras variedades, entre ellas Chardonnay, para cuya elaboración convocaron al francés Jean‑Marc Roulot, referente en Meursault y pionero en apartarse de la guarda 100% en barrica. Aquí trabaja con un esquema de 50% racimo entero y 50% despalillado, fermentaciones con levaduras nativas que se prolongan entre 10 y 19 días, sin superar los 23 °C, y una crianza repartida en partes iguales entre barrica y ánforas. Su filosofía se resume en una frase que repite como mantra: “yo cosecho cuando quiero”. Viaja cada año y participa de todo el proceso, con la única excepción de la prensa.

Pasamos luego por la sala de cortes, con tanques de acero inoxidable y piletas de concreto, y por la de embotellado, un espacio clave cuando se trabaja bajo criterios biodinámicos. Al fraccionar siguiendo el calendario lunar solo es posible operar durante quince días sí y quince no, una limitación que obliga a contar con una embotelladora de capacidad muy superior a la que demandaría la escala real de producción.

El recorrido finalizó en la sala de barricas, emplazada a 4,5 metros de profundidad y con una temperatura constante de 14 °C, equipada con toneles de roble francés de grano extrafino de las tonelerías Taransaud y Damy. “La madera hace riquísimo al vino, pero tiene que ser buena madera”, afirma Giovanniello. En cuanto a la crianza, los vinos de la línea Barda utilizan la barrica nueva, mientras que los Chacra 32, 55 y los “Sin azufre” se crían en barricas de segundo, tercer y cuarto uso, sin exceder ese límite. Por su parte, los Lunita se guardan íntegramente en piletas de concreto y ánforas, en tanto que el Roka no tiene paso por madera.

La producción es de 150 a 200 mil botellas dependiendo de la añada y heladas.

Degustación en Chacra.

Luego de recorrer en detalle los viñedos y la bodega pasamos a la sala de degustación donde nos esperaban cinco botellas que representarían el portafolio de la bodega:

Barda 2025.

Criado con un esquema de 30% barrica, 15% piletas y el resto en acero inoxidable, busca un perfil fresco, directo y de trago ágil: “glu, glu”. Es un vino pensado para el servicio por copa en restaurantes de todo el mundo: la puerta de entrada a la bodega y responsable de aproximadamente la mitad de la producción. La idea es que quien lo pruebe sienta el impulso de seguir hacia los siguientes escalones, como Chacra 32 y 55. En nariz muestra un carácter especiado. Se procura embotellar todo antes de la primavera.

Chacra 55 2024.

Como su nombre lo dice, proviene de viñedos plantados en 1955, pura elegancia patagónica. Un ensamblaje de 35% piletas de concreto, 35% ánforas y 30% barricas, con un 50% de racimo entero en su elaboración. Propone un perfil claramente distinto: en boca es de textura suave, pero con carácter y profundidad.

Roka 2025.

Nace a partir de un viñedo de Malbec plantado en 1945 en la finca Lunita. Es un vino de impronta “verde”, muy natural, con un 15% de racimo entero que refuerza su perfil fresco y vivaz.

Chacra Syrah 2025.

De producción aún muy limitada, apenas un ánfora y una barrica, se presenta como un Syrah despojado, sin artificios, donde prima la pureza de la fruta y el terroir.

Mainqué Chardonnay 2025

Un Chardonnay de mayor estructura y peso, que refleja concentración y precisión, en línea con la impronta buscada para esta variedad dentro del proyecto.

Así, entre precisión, sensibilidad y una filosofía coherente de extremo a extremo, Chacra sintetiza su identidad en dos ideas que funcionan casi como un manifiesto: “La idea es que en Chacra no sientas el tanino y si lo sentís, que sea muy tenue”, porque todo apunta a la pureza del vino, y “Todo lo que gana Chacra se reinvierte”.

La bodega cuenta con un equipamiento tremendo y un equipo de trabajo interdisciplinario de primer nivel mundial, pero demuestra que el verdadero capital del proyecto está en el viñedo y en su permanente búsqueda de la perfección.


 *** Publicado en

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

miércoles, 8 de julio de 2026

Mabellini Wines. La nueva expresión del Alto Valle.

 


Mabellini Wines.

Mabellini Wines. La nueva expresión del Alto Valle.

Con viñedos en Confluencia y Mainqué, la bodega impulsa una identidad patagónica que combina historia, mezcla de cepas y una enología de alto nivel.


En nuestro recorrido por la región del Alto Valle, la familia Mabellini abrió las puertas de su bodega, en la zona de Confluencia, Neuquén, para probar sus vinos y también los de otros pequeños productores de Río Negro y Neuquén.

Carlos Mabellini y su esposa Lorena Nicolás Creide compraron una chacra en Colonia Confluencia (una zona anexa a la capital de Neuquén) ubicada 1 km del río Limay, 300 metros del río Neuquén y 1,8 km del río Negro (que nace de la confluencia de los dos primeros, de allí el nombre de la colonia). La Chacra Confluencia abarca 6 ha, de las cuales 4,5 fueron plantadas con vid en 2017, reemplazando los frutales originales que la poblaban.

La decisión de plantar vid, se sostenía en un sueño con condimentos “genéticos”. Es que los abuelos de Carlos en 1928 llegaron al valle desde su Brescia (Italia) natal y se asentaron en un pequeño pueblo llamado Cinco Esquinas (a 13 km de esta chacra, pero del lado de la provincia de Río Negro). Allí encontraron que los ingleses del ferrocarril (llegado en 1902 a la estación Limay en Cipolletti) y la Compañía de Tierras del Sud habían instalado en 1908 una estación experimental con las que estudiaban las posibilidades agrícolas de la zona.

La puesta en valor se dio no solo por el ferrocarril, sino también por las obras hidráulicas diseñadas en 1890 por el Ingeniero italiano Cesare Cipolletti (quien había sido contratado en Mendoza por Tiburcio Benegas para el mismo metier) que permitieron construir el dique Ing. Ballester y los canales de riego, que se extienden hasta más allá de Valle Azul y riegan por gravedad más de 70 mil hectáreas.


Los Mabellini plantaron frutales, pero también vides, con cuyas uvas el tío Don Giovanni hacía unos 8.000 litros anuales de un vino que llamaban el “vino alegre”. El padre de Carlos, Pedro, nació en 1931 en La Picasa y su destino no fue hacer vino, sino que fue enviado a estudiar en La Plata, para volver como escribano, profesión que su hijo Carlos también adoptó.

En ese entorno Carlos Mabellini vivió tiempos felices en su infancia y, ya mayor, el vino pasó a ser parte de su vida, convirtiéndose en uno de los más importantes coleccionistas privados del país, con una impresionante cava subterránea que roza las 15.000 botellas.

Pero ese camino de enófilos consumados no iba a ser suficiente, Carlos recuerda que siempre le decía a su padre “tenemos que hacer vino” y este le contestaba “a vos no te gusta hacerlo, te gusta tomarlo”. El desafío estaba planteado y, junto a Lorena, tomaron una decisión que cambiaría el rumbo y en pocos años los ubicaría como protagonistas en la escena del vino de la Patagonia norte: plantar viñedos, construir desde cero una bodega y hacer etiquetas que pudieran competir en nivel con aquellas encumbradas que pueblan su cava.

Así fue como, en esta Chacra Confluencia de suelos aluvionales francos arenosos con un poco de todo lo que trajo el río, hay no solo viñedos, sino también una bodega reluciente, que luce quince impecables tanques de acero inoxidable con capacidades desde 5 a 15 mil litros y 10 huevos de cemento, más una sala con un ánfora y una cuba grande de cemento. Además, cuentan con tres grandes fudres Grenier, que sirven para fermentar, porque tienen tapa extraíble.

También destaca la sala de barricas francesas (de 500 litros) de las mejores marcas: Sylvain, Taransaud, Vernoy, Damy y Mercure, que más de un bodeguero de cualquier parte del mundo envidiaría. La enóloga es Valeria López (también patagónica, de Villa Regina, con paso por Fin del Mundo, Aniello y Pirri) quien, junto con la asesoría de Daniel Pi, desde hace cuatro años viene haciendo maravillas.

La bodega tiene capacidad para bastante más que las uvas de esta chacra, así que en 2020 compraron otra en Mainqué, región donde destacan bodegas como Chacra y Noemía, que eran compradoras del Pinot Noir. Incluye una bodega de 1 millón de litros construida en 1912 y por ahora abandonada, más 20 ha plantadas en 1912 y parcialmente renovadas en 1930 y 1970. Esa chacra tiene historia, fue plantada por los Verdecchia, luego pasó a la familia Sanz y, después del 2000, al enólogo local Kamada. Mabellini trabaja con el asesoramiento agronómico del reconocido especialista mendocino Marcelo Casazza.

Allí encontraron 112 filas de cepas mezcladas, que no sabían bien qué eran, pero un estudio ampelográfico develó como Malbec, Cabernet Sauvignon, Merlot, Zinfandel, Bonarda, Petit Verdot, Trousseau, Balsamina y Criollas, todas tintas. Este año se separó el Merlot (suman 4 ha de esta cepa), que era lo que estaba más impecable, con el cual hacen un lindo Mabellini Rosé de Merlot.

Entre ambas chacras suman 25 ha de viñedo propias (no compran uva a otros productores) y vienen creciendo en producción: de las primeras 7 mil botellas de 2021 pasaron a 15 mil en 2022, 23 mil en 2023 y 75 mil en 2024, con un horizonte de 100 mil botellas.

Los vinos Mabellini.

Elaboran en dos líneas, con varietales de Malbec, Chardonnay, Merlot y Pinot Noir: una reserva con paso por barricas y la otra Gran reserva con paso por fudres o tonel.

Recorriendo la bodega probamos muestras, comenzando con un Chardonnay 2026 elaborado con uvas de Confluencia, tomado del huevo de cemento, que está excelente. Lorena me contó que cuando lo probó el crítico inglés Tim Atkin, preguntó a la enóloga cómo lo hizo y consultó si el vino estaba en la carta del Restaurante Oviedo de Buenos Aires (especializado en pescados y mariscos). Cuando le contestaron que no, mandó en el momento una foto al dueño, Don Emilio Garip, para que lo sume. Ahí se dieron cuenta que le había gustado mucho y luego se enteraron de que le otorgó 94 puntos. Bueno, a mi esta 2026 me encantó, aún antes de conocer esta historia, y no me sorprendería que los supere.

También probamos el Gran Chardonnay desde la barrica de 500 litros en que está reposando la cosecha 2026. Es la misma uva, cosechada igual, pero que termina su fermentación en barrica Taransaud y hasta agosto se sigue haciendo batonnage. Seguimos con los Pinot Noir de Mainqué, cosechas 2026 (30% racimo entero, fermentado en fudre Grenier de 6.500 lt) y 2025 ya con 12 meses en fudre; los dos Malbec de Mainqué: el 2026 en huevo concreto y el 2025 concreto + fudre.

Durante el almuerzo tomamos los vinos ya embotellados, cuyas etiquetas muestran la confluencia de los ríos Limay y Neuquén y el nacimiento del río Negro, incluyendo las dos zonas de sus chacras: Confluencia y Mainqué.

Mabellini Gran Chardonnay 2024, con 11 meses en barrica (es un clon 95 plantado en Confluencia)

Mabellini Merlot Rosé 2024, sin madera, uvas seleccionadas en dos cuadros de Mainqué, vestido en hermosa botella.

Mabellini Pinot - Pinot 2024. 12 meses en barricas de 2º y 3º uso, mitad uvas de Mainqué y mitad de Confluencia, clon 115.

Mabellini Gran Pinot Noir 2024. 100% de Mainqué, selección masal de 70 años.

Mabellini Malbec - Malbec 2024 de Mainqué y Confluencia, con 16 meses de guarda en barricas.

Mabellini Blend de blancas 2024. Compuesto por Torrontés, Maticha Blanca, Semillón, Pedro Giménez, Moscatel rosado, de esas 102 hileras mezcladas que comentamos en Mainqué.

Mabellini Cabernet Franc 2022, uvas de Confluencia.


Mabellini Malbec 2023 con y sin crianza submarina. Se trata de una prueba realizada en conjunto con la Provincia de Río Negro consistente en sumergir un numero de botellas en las aguas del mar para observar su añejamiento, proceso que modifica la evolución del vino y logra un perfil más suave y complejo.

“Trabajamos día a día para ser lo más genuinos y auténticos posibles, sin copiar a ningún otro”

Ángel Ramos, Lorena y Carlos Mabellini.

Carlos Mabellini cumplió “el sueño del pibe”, y el tío Giovanni puede descansar tranquilo sabiendo que su sobrino no solo sigue su legado, sino que está decidido a hacer los mejores vinos posibles en ese mágico terruño del Alto Valle.

Publicado en

El ángel del vino. Blog de vinos.

Vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, 

recomendaciones.

lunes, 18 de mayo de 2026

Ribera del cuarzo: bodega y vinos. Ribera del Cuarzo - Nota 4. Bodega, proceso y vinos de la Patagonia. Por El Ángel del Vino.

 

.

Ribera del Cuarzo. Nota 4.

.

Ribera del Cuarzo - Nota 4

Bodega, proceso y vinos de la Patagonia. 

By El Ángel del Vino.


Proceso y producto: cómo se hacen y cuáles son los vinos que elabora el viticultor y empresario Felipe José Menéndez en Valle Azul, Río Negro. 

Esta es la última y cuarta nota sobre Ribera del Cuarzo. Ya te conté, en la primera, el impacto inicial que me generó la visita y la geografía del lugar. En la segunda, el origen y presente, la historia de su protagonista Felipe Menéndez y un hito que puso a la bodega en un sitio preponderante. En la tercera profundizamos en los viñedos, los suelos y el manejo orgánico. Cerramos con esta última entrega, donde te muestro la bodega y te cuento, en detalle, cada uno de sus vinos. 

Este compendio de cuatro notas es, probablemente, uno de los más completos que vas a encontrar para conocer a fondo la bodega Ribera del Cuarzo, que fue elegida por el jurado como "mejor bodega pequeña" y por el público como la "bodega argentina del año" en los Premios Winexplorers 2026"


Apenas ingresar al hall de entrada de la bodega, que tiene una capacidad de 180.000 litros, llama la atención un conjunto heterogéneo de 21 tinajas de distintas formas, tamaños y tonalidades. Pero más me sorprendió que, a diferencia de las tinajas o ánforas que he visto en muchas bodegas, de origen italiano o español, en este caso son diseñadas y fabricadas en forma artesanal con la misma arcilla local, por una constructora especializada en barro. Puede decirse que aún están con ellas en proceso de prueba, y este año las llenaron con 3.000 litros de vino prensa verificando que aportan microoxigenación y notas terrosas. Estos vinos serán utilizados como componentes de un blendAdemás de las tinajas, poseen una buena cantidad de flamantes tanques de acero inoxidable, cuatro pequeñas piletas de concreto con tapas de metal y base con losa radiante (llamativas, y originales de la bodega de la época de Cinzano) y dos huevos de cemento.
.Felipe reconoce que su preferido es el Merlot. Será por lo que -seguramente- han decidido que todos sus vinos tengan un poquito de esta cepa, que se da muy bien en la zona y con la cual elaboran en la línea Ribera del Cuarzo Clásico, un aterciopelado tinto y un fresco y complejo rosado (también hay un rosado de Malbec en Araucana).

La anécdota que reafirma el lugar de Ribera del Cuarzo

A partir de 2019 decidieron, cada año, separar dos o tres de las mejores barricas para realizar un corte como vino ícono: “nuestro absoluto”. En un viaje de negocios a Shanghái, Felipe decidió llevar una botella a una cena en la que había sido invitado por Mr. Lee (empresario chino que había conocido por la actividad naviera familiar, quien ya había venido a la Argentina y conocía su bodega). En esa velada visitó su impresionante cava, llena de los vinos más caros del mundo, algunos de los cuales fueron servidos en la mesa y hasta dudó en presentar su botella (que no tenía aún etiqueta). Pero, finalmente, el Merlot patagónico fue derramado en las copas. 

De regreso a la Argentina, un día reciben aviso del banco de que había entrado una transferencia bancaria por un monto muy importante, desde China. Pensaron que podía ser un error, pero el banco les confirmó que el origen era Mr. Lee, quien tenía la cuenta por una operación anterior. Había decidido -unilateralmente- comprar todo el vino, poniéndole precio sin consultar a 1.000 USD la botella. Bonita suma que se aprovechó para comprar un tractor y maquinaria para la bodega y le otorgó a Ribera del Cuarzo un lugar entre las pocas bodegas argentinas capaces de vender “en primeur” (antes de su salida al mercado). Aceptaron venderle la mitad de la producción (300 botellas) que aún descansan en la cava de la bodega.

Los vinos de Ribera del Cuarzo

Si bien comenzaron con apenas dos vinos en la línea Araucana (el Malbec y un blend), hoy llegan a once etiquetas en las dos líneas en que dividen su portafolio: dentro de la línea Araucana, se encuentran los "Río de los Ciervos", nombre puesto en homenaje al pequeño pueblo ubicado en Tierra del Fuego donde nació Don Julio Menéndez Prendes, abuelo de Felipe.

Línea Araucana

  • Araucana Río de los Ciervos Malbec Rosé: sin paso por roble, con una crianza de ocho meses sobre lías. Frutas rojas frescas, notas florales sutiles. En boca es jugoso, con equilibrada acidez, final largo y fresco.
  • Araucana Río de los Ciervos Malbec: 95% Malbec y 5% Merlot, con crianza 70% roble francés (8 meses) y 30% en piletas de concreto. Aromas a frutos negros con sutiles notas ahumadas y mentoladas. Combina su carácter frutal con notas minerales, con un final persistente.
  • Araucana Río de los Ciervos Pinot Noir: uva proveniente de viñas plantadas hace más de 50 años en la zona de Mainqué. Envejecido durante ocho meses en barricas de roble francés (20% de primer uso). Aromas de frutilla, cereza y frambuesa, acompañados de sutiles notas florales y especiadas. Estructura elegante, taninos sedosos y buena acidez que le otorga frescura.
  • Araucana Malbec: 96% Malbec, 4% Petit Verdot, con crianza en roble francés de diversos usos durante 12 meses. Aromas de frutas rojas frescas como ciruela y frambuesa, notas herbales y silvestres, cuero, especias suaves y un fondo de vainilla y mineralidad. En boca entra amable, buena estructura y taninos pulidos.
  • Araucana Azul: blend 48% Malbec, 42% Merlot, 10% Petit Verdot que pasa 15 meses en barricas de primero a tercer uso. Aromas a frutas rojas maduras (cerezas, frambuesas), notas florales, toques especiados y sutiles aportes de roble (vainilla, chocolate).

Línea Ribera del Cuarzo

  • Ribera del Cuarzo Clásico Malbec: con uvas de ocho viñedos ubicados a la vera del Río Negro en las zonas de Mainqué, Cervantes, Valle Azul, Darwin y Luis Beltran. Blend 92% Malbec, 8% Merlot. Crianza 60% en roble francés por 8 meses y 40% en piletas de concreto. Franco y puro.
  • Ribera del Cuarzo Clásico Merlot Rosé: elegante rosado de la Patagonia, de gran intensidad aromática, frutos rojos y sutil nota a hojas de frambuesa. Boca amable, donde sobresale la frutilla y se distingue su costado floral y algo especiado, como a pimienta rosa. Vibrante y con largo final. 
  • Ribera del Cuarzo Clásico Merlot: notable intensidad aromática, frutos negros. Gran frescura en boca, con perfil frutal y especiado. Reminiscencias a grosella negra y bayas de calafate y una nota peculiar a té negro en hebras. Buena estructura, taninos presentes y sedosos.
  • Ribera del Cuarzo Pátinas Blancas Sauvignon Blanc: cofermentación de Sauvignon Blanc con un poquito de Semillón (presente en el mismo viñedo), envejecimiento de ocho meses sobre lías, sin paso por barricas. De perfil cítrico y herbal, con notas a ruda y pasto recién cortado. En boca, muy buena frescura y carácter mineral.
  • Ribera del Cuarzo Malbec Especial: del viñedo Araucana de cinco hectáreas. Crianza 70% en roble francés durante 12 meses y 30% en piletas de concreto y acero inoxidable. Ganador del premio mejor vino natural / orgánico / biodinámico en los Premios Winexplorers.
  • Ribera del Cuarzo Blend Parcela Única: de una parcela seleccionada dentro del viñedo Araucana, situada en el cuadrante suroeste. Con crianza en roble francés durante 12 meses. La joyita de la casa.
  • Elaboran además vermut de alta gama, cuyo nombre, astillero en italiano, remite a la tradición de los aperitivos italianos y conecta con la historia de la familia Menéndez vinculada al mundo naviero. Fue creado con la colaboración de la bartender Inés de los Santos, con inspiración en la Patagonia y botánicos locales, y se presenta en variedades Bianco y Rosso.

Cantieri Navali Bianco, resalta por las hierbas locales que abundan en la finca, como la jarilla y el tomillo silvestre, sumando notas a menta y cítricos. Por su parte, en el Cantieri Navali Rosso las hierbas locales aparecen acompañadas por especias frescas como el cardamomo o el anís estrellado. Es menos dulce que su etiqueta hermana y el ajenjo aparece con un protagonismo destacable.

Degustación vendimia 2026.

Desde tanques o barricas probamos varios de los vinos que se encuentran en proceso de elaboración, algunos aún en fermentación maloláctica, como los Pinot Noir (de la barda y del pie de la barda, este último con notables notas a jarilla), Merlot de la barda norte y sur, Malbec de Araucana este y Malbec Araucana oeste y el Malbec del viñedo nuevo plantado en 2022, sorprendentemente complejo para ser una primera cosecha. Me hizo recordar que Michel Rolland una vez me dijo: “la primera cosecha a veces puede ser una de las mejores de un viñedo”.

La novedad.

A modo de primicia, tuvimos la suerte de probar el que sin dudas va a convertirse pronto en otra de las perlitas de Ribera del Cuarzo: un Chardonnay elaborado con uvas de una localidad cercana (ubicada entre Choele Choel y General Conesa) llamada Fortín Castre, de Ponco, un productor al que le compraron el año pasado Pinot Noir y Sauvignon Blanc para el Patinas Blancas.

Copa en mano, la enóloga Eugenia Herrera (elegida como Enóloga Revelación en los Premios Winexplorers 2026) me contó en detalle, con un brillo de emoción en los ojos, su elaboración. “Inicialmente pensé en hacerlo en barrica, pero el viñedo, con influencia marítima (120 km de San Antonio Oeste) me llevó a una búsqueda distinta a la del nuevo mundo (por el estilo californiano). Todo me conducía a un estilo borgoña, sin maloláctica, pero le quería dar una vuelta de rosca, que podía ser con algo de barrica, pero no me convencía. Como venía trabajando un velo en el Sauvignon Blanc (utilizado para el vermut) le agregué un porcentaje. El vino terminó siendo un puente entre río, mar y dos tradiciones del viejo mundo: Chablis y Jerez". 

Es un blanco de estilo tradicional, con pureza, que busca reflejar la zona, el terruño y la materia prima de ese espacio. Austero en nariz, pero en boca presenta una hermosa mineralidad y notas a fresca manzana verde.

Si llegaste hasta acá y no leíste las tres notas anteriores sobre Ribera del Cuarzo, te dejo los links para que puedas redondear toda la información sobre esta apasionante bodega:

Nota 1: Conociendo Ribera del Cuarzo
Nota 2: El origen, su presente y un venturoso futuro
Nota 3: Los suelos y sus viñedos patagónicos







Eugenia Herrera.


::: ::: :::

Publicado en https://angelyvino.blogspot.com/

El ángel del vino. Blog de vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

https://angelyvino.blogspot.com/2026/05/ribera-del-cuarzo-bodega-y-vinos.html

::: ::: :::

Publicado en https://angelyvino.blogspot.com/

El ángel del vino. Blog de vino argentino y del mundo, tipos, regiones, historia, bodegas, recomendaciones.

Publicaciones Ángel y vino blogspot

https://angelyvino.blogspot.com/2026/04/conociendo-ribera-del-cuarzo.html 

https://angelyvino.blogspot.com/2026/04/ribera-del-cuarzo-origen-y-presente.html

https://angelyvino.blogspot.com/2026/04/los-vinedos-de-ribera-del-cuarzo.html

Nota 1 publicada en CEPAS de ARGENTINA.

https://cepasargentina.blogspot.com/2026/04/conociendo-ribera-del-cuarzo-el-angel.html

Nota 2 y 3 publicadas en CEPAS de ARGENTTINA.

https://cepasargentina.blogspot.com/2026/05/ribera-del-cuarzo-origen-y-presente.html

Fotos de Ángel y vinos blogspot

https://angelyvino.blogspot.com/

+++ Cuadro de imágenes realizado sobre fotos publicadas en Ángel y vinos de CEPAS de ARGENTINA.