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viernes, 7 de marzo de 2025

Viñedos y Bodega Epifanio S.A / Ernesto y Ricardo Epifanio S.A.


Viñedos y Bodega Epifanio S.A / Ernesto y Ricardo Epifanio S.A.

Por Federico Witkowski.
La historia vitivinícola de esta sociedad se inicia en el año 1972 cuando se conforma la razón social Los Parrales S.A., firma presidida por don Justo Epifanio.
En el año 1974 esta firma familiar adquiere la bodega propiedad de Amodeo y Di Donato emplazada en la Chacra 108, Lote 5, en circunscripción del ejido municipal de Villa Regina y a su vez se produce el cambio de denominación de la firma por el de Viñedos y Bodega Epifanio S.A. En el año 1979 esta entidad vuelve a cambiar nuevamente de denominación comercial girando bajo la razón social Ernesto y Ricardo Epifanio S.A.
La bodega fue registrada por el Instituto Nacional de Vitivinicultura bajo el Nro. N – 72049; la misma, poseía una capacidad real de vasija vinaria de 1.550.600 litros y elaboraba vinos reservas blanco y tinto fraccionados en damajuanas de 4.750 cm3 que las expendían con la marca comercial EPIFANIO.
Asimismo, han elaborado vinos finos genéricos blanco y tinto y vinos varietales envasados en botellas de 700 cm3 que distribuían con las marcas EPIFANIO, BARDINO y Señor de las Bardas. Vinos estos que han sido de muy destacada calidad, cobrando notoriedad su varietal Merlot que se adueñó de los paladares de la región.
En una Argentina que está siempre sembrada de crisis, la década de los ‘90 presentó una economía cargada de dificultades y riesgos, en la cual la actividad vitivinícola regional quedó gravemente afectada provocando el colapso financiero de varias bodegas que se vieron obligadas a clausurar definitivamente sus lagares.
De tal manera esta bodega efectúa su última molienda de uvas en el año 1995 y para 1997 su actividad es dada de baja por el Instituto Nacional de Vitivinicultura.
Es para destacar que el Ing. Agr. Ricardo Epifanio había concurrido a Francia a realizar una Especialización en Viticultura y Enología. Asimismo, cuando los ingenieros Atilio Cassino y Alcides Llorente se retiraron de la docencia universitaria, quedó a cargo del dictado de la Cátedra de Viticultura en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue.
En reconocimiento a su labor solidaria desarrollada en pro de la comunidad de General Roca el Concejo Deliberante ha sancionado una Ordenanza Municipal imponiéndole el nombre de Doctor Justo Epifanio a una calle de la ciudad.


Marbetes de damajuanas de vino de bodegas de la norpatagonia.

lunes, 3 de marzo de 2025

Bodega de Delfo José Ciccioli.

 

Bodega de Delfo José Ciccioli.
Por Federico Witkowski.

La actividad vinícola se inicia con Delfo y Pacífico Ciccioli mediante el expendio de vinos procedentes de Mendoza en la ciudad de Bahía Blanca. Estando viviendo en esta ciudad nace Delfo José (26.05.1951 – 15.11.2004), hijo de don Delfo.
Don Delfo, ya establecido en la región, adquiere una bodega localizada en una parcela rural de 3 hectáreas, correspondiente a la Chacra 339, que era propiedad del germano Albrecht Bohemer –un inmigrante de posguerra de la Segunda Guerra Mundial –, en el sector de puente Los Tilos, en los actuales límites del ejido municipal de Mainqué.
En el año 1970 Delfo José se radica en Cervantes. La sociedad comercial entre hermanos se disuelve y Delfo José con sólo 19 años se hace cargo de la bodega familiar. A los pocos años, adquiere una chacra de 12 hectáreas de superficie en la circunscripción municipal de Mainqué, la cual poseía un viñedo de 6,00 ha implantado con las variedades patrimoniales de la Patagonia y conducido en espaldera de 3 hilos.
Los mercados comenzaban a requerir mayores volúmenes de vinos y para hacer frente a las necesidades vínicas que exigía ese incremento de la demanda, decidió ampliar las instalaciones de la bodega hasta alcanzar una capacidad total de vasija vinaria de 1.000.000 de litros; por lo cual, para cubrir dicha capacidad procesaba uvas que compraba a viñateros de la zona. Bodega que quedó inscripta en el Instituto Nacional de Vitivinicultura bajo el número N 71410.
En 1976 a los 25 años de edad contrae enlace con Verónica Gass, una muchacha oriunda de los pagos costeros de Pehuencó, provincia de Buenos Aires, hija de don Juan Gass y doña Norberta Oronoz Zabaleta. Luego el hogar fue bendecido con la llegada de sus hijos: Ornella, Delfo y Juan José. Así, su familia se constituyó en un parámetro vital.
Cabe destacar que Delfo José era una persona de convicciones firmes y compactas, de gestos medidos, comunicativo, propenso a una risa fácil, generoso y afable, austero y sin egoísmo, con un elevado afán de realización, fiel a sí mismo, abnegado, carismático, justo y de una inclaudicable honestidad. Su ejemplo de vida ha sido el legado más importante que les dejó a sus descendientes.
Los vinos elaborados eran tipo de mesa tinto, blanco y rosado, los que fraccionados en damajuanas de 4.750 cm3 y botellas de 950 cm3, se expendían con la reputada marca DON DELFO y con la etiqueta LOS TILOS.
Un hecho que afectó el normal funcionamiento de la actividad comercial y los trabajos de rutina de la bodega fue el estado de salud de Delfo José, quien a los 34 años sufrió una enfermedad en los riñones con pérdida de la función renal y entró en tratamiento de diálisis. No obstante del deterioro físico que le infligía la enfermedad, su ánimo y voluntad no se limaban. Fue transplantado y sus controles los realizaba en la ciudad de Buenos Aires. Todo lo cual también incidió desfavorablemente en la borrasca económica que tuvo que enfrentar el emprendimiento.
Es para destacar que Delfo José contaba en la bodega con la inestimable colaboración de don Juan Gass, su suegro. Un verdadero todoterreno.
Después de venir de días heridos y salvados, tratando de esquivar los barquinazos económicos propios de la década de los años ’80 –producidos por el sobre-endeudamiento– que vio a la actividad vitivinícola nacional atravesar a unas de sus peores crisis históricas, esta bodega decide clausurar definitivamente sus lagares en el año 1989 y solicitar la baja de la actividad al Instituto Nacional de Vitivinicultura.
Agobiado y esquilmado por las deudas y con la finalidad de cumplir con los compromisos contraídos, es decir, atrasos salariales, obligaciones con proveedores, fiscales y endeudamiento financiero, Delfo José, a quien le había quedado en la boca el gusto amargo de la desazón, decidió desmantelar la bodega y vender todos los implementos y equipamiento existente en la misma.
Agobio tributario, crisis, endeudamiento, intereses usurarios, ahogo financiero, vencimientos y quiebras también formaron parte de la utópica tierra de promisión del utópico país de propietarios.
Agradezco a mi estimado colega Ing. Juan J. Ciccioli Gass por el aporte de los datos familiares y demás información brindada para poder desarrollar la presente reseña histórica de la bodega en cuestión.
Publicado en Marbetes de damajuanas de vino de bodegas de la norpatagonia.

martes, 14 de febrero de 2023

Bodega y Viñedos Sociedad Cooperativa Viti-vinícola Luis A. Huergo Ltda.

 

Bodega y Viñedos Sociedad Cooperativa Viti-vinícola Luis A. Huergo Ltda.

Fundada el 7 de agosto de 1931.

Fueron 41 productores vitícolas los socios fundadores de esta institución, quedando designados: don Pedro Ferrer como Presidente del Consejo Directivo, Enrique M. De Grossi (Vicepresidente), Antonio Garbín (Secretario), Calixto Martín (Tesorero), Juan T. Fernández (Prosecretario), Juan Bengoechea (Protesorero) y Vicente Pagliaccio, Luciano González, Francisco Villanueva y Emilio Cipollari (Vocales titulares).

La bodega se construyó en los solares que les fueron cedidos por la Dirección de Tierras de la Nación –los que reunían una superficie de unas 2,5 ha.–, comenzando rápidamente a erigir el primer cuerpo que quedó constituido por 26 piletas de 15.000 litros cada una, reuniendo una capacidad total de 390.000 litros. Su primer enólogo fue el Sr. Bonvicini.

  La bodega tras distintas ampliaciones que fue sufriendo a través del tiempo llegó a acumular, entre vasijas fijas y vasijas móviles (cubas de madera),  una capacidad total de vasija vinaria de 8.938.200 litros.

Entre los productos elaborados –vinos tintos, blancos, claretes y rosados– se han destacado: su popular vino de mesa El Lobo de Río Negro; asimismo, poseía una famosa línea de vinos finos que salían a la venta con la etiqueta  Viejo Lobo y su muy buen vino espumante Grand Loup.

Tras las distintas y sucesivas crisis que experimentó la actividad vitivinícola regional, esta cooperativa muele su última cosecha en el año 1993 y al año siguiente solicita su baja ante el I.N.V.

Reseña del Sr. Federico Witkowsky.

Imagen y texto publicados en 

Etiquetas Bordalesas de vino -Facebook- del Sr. Federico Witkowsky.

Gran tarea de recopilación de aquellas bodegas.

domingo, 11 de septiembre de 2022

Bodega y Viñedo de Honorio Bertoli.

Bodega y Viñedo de Honorio Bértoli.

Don Honorio poseía una propiedad rural identificada como lote 3 de la Chacra N° 138 en la circunscripción municipal de Villa Regina, en la cual implantó un viñedo de 4,50 ha.
Eran tiempos en que el cultivo de la vid y la elaboración de vino hacían posible una unidad económica rentable a partir de la pequeña propiedad.
Una vez que el viñedo entró en producción don Honorio ya tenía construida la bodega, que se hallaba integrada por 10 piletas con una capacidad total de vasija vinaria de 88.710 litros, iniciando su actividad el 8 de mayo del año 1951. Bodega que estaba identificada en el Registro de Bodegueros de la Dirección de Vinos del Ministerio de Industria y Comercio de la Nación bajo el N° 2850 A.V.
Y así, en las postrimerías del invierno, don Honorio brindó con ese primer vino, hijo del sol que hace llover su fuego sobre los racimos del desierto, mosto generoso y vivificante que le trasiega armonía y paz al alma.
Don Honorio era una persona que tenía una concepción muy “borgeana” sobre el gusto del vino, expresaba que el sabor del vino no le pertenecía a la uva ni al paladar, era cuando se amalgamaban ambos que se percibía el gusto de la sacramental bebida.
A través de los años y conforme al incremento del consumo de vino en el país, don Honorio que tenía un concepto claro de empresario vitivinícola fue adquiriendo uva a viñateros de la zona y ampliando las instalaciones de su bodega; así, en el año 1956 la bodega incorporó 15 piletas llegando a 334.231 litros y en el año 1971 la capacidad total de vasija fue incrementada a 339.015 litros. La bodega quedó registrada en el Instituto Nacional de Vitivinicultura bajo el N° N 70136.
Ha elaborado vino de mesa tipo blanco, rosado, clarete y tinto que expendía en bordelesas y en damajuanas de 5 y 10 litros con la marca comercial Bértoli.
Después de atravesar la crisis de la década de finales de los años ’70, en el año 1981 esta bodega solicita ante el Instituto Nacional de Vitivinicultura la baja definitiva de la actividad.

 

Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte

 
Federico Witkowski. 

Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte
 
Federico Witkowski

miércoles, 3 de agosto de 2022

Cooperativa de Conservas Alimenticias “CERVANTES” Ltda.

 

En Cervantes, en el año 1946 se funda la Cooperativa de Conservas Alimenticias “CERVANTES” Ltda., habiendo sido elegido Presidente del Consejo de Administración don Bernardo Riskin, acompañado entre otros por los productores: Enrique Palmieri, S. Zamboni, Domingo Palmero, Alfredo Lerman, Enrique De Grossi, Ángel Barda, H. González, José Melani y Francisco Lercari.
Visionarios inmigrantes europeos procedentes de distintas corrientes: españoles, italianos y rusos judíos, que ante la ausencia de horizontes al no tener esperanzas de mejorar sus condiciones de vida en sus países de origen, tomaron la decisión de venir a América. Argentina era perspectiva de éxito, era porvenir, era ilusión, era destino.
Gentes que poseían en su ADN comportamientos solidarios, lo que les permitió constituir uniones sólidas para luchar contra idénticos problemas y buscar una misma solución, pero básicamente lo que prevaleció ha sido la confianza entre sí de esos pioneros. Quienes a la postre fueron los verdaderos impulsores del desarrollo y crecimiento económico de la comunidad cervantina.
Un grupo de colonos para quienes la adversidad ha sido la mejor escuela de vida, transformándose en habitantes de la esperanza; así, han comprobado que nunca la noche es tan oscura como justo antes del amanecer y sin desmayar su ánimo trabajaban hasta la hora en que se incendiaba el sol atrás de las bardas.
En el año 1965 anexan a sus instalaciones la construcción de una bodega con una capacidad total de vasija vinaria de 2.137.200 litros. Bodega que quedó registrada en el Instituto Nacional de Vitivinicultura bajo el N° N 70505.
Han elaborado y fraccionado vinos de mesa tipo blanco, rosado, clarete y tinto que expendían con la única marca CURUMAY.
Desde temprano estas entidades de esfuerzo propio y ayuda mutua mostraron en la región patagónica su faz de adelanto y concepto de progreso, consolidada por la participación de un estimable número de viticultores primarios que representaron históricamente una oferta atomizada y sin capacidad negociadora. Esta importancia del sistema de productores cooperativizados se vio reflejada en el alto grado de participación –40 %– que adquirió el mismo en la producción vitivinícola regional.
Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte 
Federico Witkowski. 

Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte
 
Federico Witkowski

domingo, 31 de julio de 2022

Bodega y Viñedos “Santa Augusta” de Josué Prates.

 



BODEGA Y VIÑEDOS “SANTA AUGUSTA” DE JOSUÉ PRATES / PRATES Hnos. y Cía. S.C.A.
Don Josué Valentín Prates (1905 - 1982), oriundo de la comuna de Cordenons, provincia de Pordenone, región de Udine en el noreste de Italia, egresó de enólogo de la prestigiosa Escuela de Viticultura y de Enología de Conegliano el 24 de octubre de 1924; su espíritu inquieto, lo llevó a otear horizontes lejanos y bellezas inefables.
Arribó a la Argentina en el año 1927, con 22 años de edad y un sueño silencioso como la mariposa e impaciente como el noble halcón.
Tras haber estado en La Plata, donde junto a su hermano Juan trabajó como albañil, llegó a Carmen de Patagones para ejercer la docencia en la Escuela Agrotécnica “Carlos L. Spegazzini”; tiempo después, se trasladó a Fortín Mercedes para desempeñarse como administrador del establecimiento rural “San Adolfo” de Carlos Luro, constituido por 5 quintas que contaban con 53,00 hectáreas de viñas con su correspondiente bodega y plantaciones de durazneros, perales, membrilleros y damascos. Desde este establecimiento, a partir del año ’30 comenzó a viajar a Río Colorado para atender la bodega de Lorenzo Juliá.
En su primer viaje a Río Colorado, don Josué, quedó estupefacto y alucinado cuando al despuntar la noche lo sorprendió una patente imagen nitzscheana, le pareció que la luna estaba pariendo un sol, tan desmesurada y grávida se hallaba reposando sobre la meseta. Para don Josué toda esta inefable belleza solo podía ser descripta con una palabra única y sorprendente: Patagonia.
Radicado definitivamente en el valle del Colorado en el año 1935, contrae enlace con la maestra doña Emilia Futten y, entonces, don Josué de la uva de sus labios extrajo el vino de sus besos. Matrimonio del que nacieron tres hijos: Luciano Augusto “Nito” (24.08.1938 – 18.05.2015) Celia Angélica “Titina” (28.12.1939) y Juan Antonio “Juancho” (15.10.1945 – 23.04.2019).
Resultante de la orfebrería diaria del laburo inicia la implantación de viñedos en Colonia Juliá y Echarren y para el año 1946 adquiere en el barrio Villa Mitre una bodega propiedad de Juan Herrera, elaborando ese mismo año su primer vino; un vino da tavola, ligero y sabroso, estilo de los vinos de las llanuras costeras del Adriático. Ahora sí, sus destinos se iluminaron con un nuevo rayo de sol.
Al año siguiente, 1947, constituye junto con los productores vitícolas: Primitivo Barragán, Antonio Gentili, Domingo Criado, Isaac García, Juan Valero Herrera Buj, Albino Canullo, Francisco Grazzone y Ángel Alegre, la firma PRATES Y COMPAÑÍA S.R.L. e inician la ampliación de la bodega.
A partir de 1957 don Josué adquiere la totalidad de las cuotas sociales y constituye la razón social Bodega y Viñedos “Santa Augusta” de Josué Prates.
La bodega con una capacidad de vasija vinaria de 1.744.600 litros, elaboraba vinos común de mesa tintos, claretes, criollos y rosados. Asimismo, ha elaborado un vino blanco reserva muy untuoso, hecho con los racimos que quedaban en las cepas hasta la hora del vendimial estío, momento exacto en que las frías gotas del rocío danzaban sobre los mismos y oxidaban la piel de las bayas del Sauvignon Rio Colorado. La bodega fue inscripta en el Instituto Nacional de Vitivinicultura bajo el N° N 74111.
Los vinos eran fraccionados en bordelesas, barriles y barrilitos bajo la marca VALLE DEL COLORADO. En 1968 la firma establece un Depósito Auxiliar de vinos con una capacidad de 355.654 litros.
Envasó también vinos de mesa tinto, clarete, rosado y blanco en damajuanas de 5 y 10 litros, botellas de 950 cm3 y de 2 litros y un vino reserva clarete en botellas de 700 cm3con la marca VALLE DEL COLORADO; y vinos reserva en sus tipos blanco, rosado y tinto en botellas de 700 cm3 con la marca SANTA AUGUSTA. Es para resaltar el reserva rosado, un vino de mucha personalidad y carácter, de agradable sabor, símbolo de la elegancia. Históricamente se encuentra considerado, por su expresión aromática, entre uno de los mejores vinos rosados de la Patagonia, sino el mejor.
Asimismo, elaboraba un vino de mesa clarete –Apto para la Santa Misa– envasado en botellas de 950 cm3 con la marca SANTA AUGUSTA.
Los vinos eran comercializados en La Plata, Avellaneda, Quilmes, Bahía Blanca, Mayor Buratovich, Pedro Luro y Villalonga entre otras localidades de la provincia bonaerense.
Este prestigioso maestro de la enología patagónica sostenía que una botella de vino debía descorcharse por lo menos una hora antes de beberse, debido a que la oxigenación abre los vinos, deja que despierten los aromas.
La bodega en el año 1982 queda por decisión familiar en manos de Luciano A. “Nito” Prates, constituyéndose la firma PRATES Hnos. y Cía. S.C.A.
En esta última etapa “Nito” se dedico a elaborar mosto sulfitado y venderlo para edulcorar vinos. Uno de sus grandes compradores fue la firma Buglione – Valle Lindo S.A. de la Isla de Choele Choel.
La última elaboración de esta industria vitivinícola se registró en el año 1984 y un año más tarde la actividad de la bodega fue dada de baja por el Instituto Nacional de Vitivinicultura.
Es dable resaltar que don Josué Prates ha tenido una destacada actuación en el aspecto social y económico en el valle del Colorado, por lo que la comunidad coloradense ha hecho un imperecedero reconocimiento a su persona imponiéndole su nombre a una de las calles de la ciudad.
Un recuerdo muy especial para “Juancho” Prates, quien me ha acompañado juntamente con el querido amigo Ing. Nelson Gambino a recorrer una gran cantidad de viñedos y bodegas de Rio Colorado y siempre recuerdo el inmenso gesto de “Juancho” cuando me quiso obsequiar el título original de enólogo de don Josué, cosa que no acepté porque era parte del patrimonio cultural tangible de la comunidad riocoloradense y lo lógico era que quedara atesorado en el museo local.
Publicado en
Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte 
Federico Witkowski. 

Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte
 
Federico Witkowski 

lunes, 4 de octubre de 2021

Bodega y Viñedos Hijos de Miguel Nonnenmacher S.C.C.

 

Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte
 

Por Federico Witkowski.
 


Bodega y Viñedos Hijos de Miguel Nonnenmacher S.C.C.
Don Miguel Nonnenmacher, nativo del Alto Rin, región de Alsacia (en alsaciano ’s Elsàss) –que hasta mediados del año 1919 perteneció a Alemania–, decide partir envuelto en torbellinos de esperanzas hacia el sur del planeta, llegando a la Argentina en el último lustro del siglo XIX.
Después de haber estado en Buenos Aires y Bahía Blanca, en el amanecer del siglo XX viaja hacia el Alto Valle de Río Negro y se instala en el Km 1181 –circunscripción de lo que hoy es Gral. Fernández Oro–, y después, con los ahorros acumulados tras trabajar a destajo todos los días de la semana, se le presentó la oportunidad de comprar tierras en bruto en el Km 1120, el que a partir del año 1927 pasa a denominarse Ing. Luis A. Huergo.
Desde Fernández Oro viaja asiduamente a Ing. Huergo para desmontar y emparejar su parcela de tierra. Así, luego de poner bajo regadío esa tierra sedienta y burbujeante, flanquea ambas orillas de las acequias con cortinas de álamos, las que rápidamente empezaron a verdear y siembra con alfalfa todos los cuadros.
El cultivo de la alfalfa fue algo muy típico en el Alto Valle del Río Negro, a medida que se ponían bajo regadío nuevas áreas las mismas se iban sembrando con alfalfa –hacían 2 ó 3 cortes por temporada para la producción de forraje y luego se la dejaba florecer y cuajar para la producción de semilla–; esto dio lugar al denominado “ciclo de la alfalfa”.
Pero don Miguel, íntimamente consustanciado con la actividad vitivinícola de su Alemania natal –esa tierra conocida por los muy aromáticos vinos Gewürztraminer y los imponentes Riesling–, decidió luego implantar su chacra con viña y para el año 1927, con la uva de su primera vendimia, inauguró la bodega de 250.000 litros de capacidad.
Entonces, ante su primer vino don Miguel pudo celebrar el triunfo de las superaciones de sí mismo y brindar con la copa desbordante de ese vino, símbolo del trabajo arduo y honesto, que saboreó en paz.
A partir de 1936, los vinos comienzan a comercializarse bajo la prestigiosa marca La Alsaciana.
Del viñedo comenzó a fluir incesante la vendimia, lo que le fue obligando a ir incrementando la capacidad de infraestructura bodeguera hasta alcanzar 1.500.000 de litros, pero regularmente elaboraban 1.200.000 litros de vino por temporada. Se producían vinos de mesa en sus tipos: tinto, clarete, rosado y blanco. La zona de comercialización abarcaba el grueso de nuestra región, Comodoro Rivadavia, Trelew, Bahía Blanca, La Pampa y La Plata.
Además, han envasado vino con la etiqueta Río Bravo para Cabaza, Pirri Siracusa & Cía. S.C.C. en botellas de 930 cc.
Don Miguel, aunque gozaba de una posición económica consolidada, no regresó nunca a su lugar de origen, quizá era por eso que de tanto en tanto envuelto en un denso aire sentimental extrañaba esos días grises y preñados de lluvia de su comarca natal. ¡Esa tierra que no había olvidado!
En 1980, tratando de capear la crisis vitivinícola regional, la firma se unió a otras bodegas de la localidad y aledaños, comercializando los vinos bajo una única marca: Huergo.
No obstante, el esfuerzo intentado fue efímero y en el año 1988 la bodega clausura definitivamente sus lagares, poniéndole fin a un ciclo vitivinícola de más de 60 años.