jueves, 3 de septiembre de 2020

FERRUCCIO Blend de Grandes Cosechas. 70º AÑOS DE BODEGA FAVRETTO.

FERRUCCIO Blend de Grandes Cosechas.

La Bodega Favretto de Villa Regina (RN) es un emprendimiento que comienza con la llegada de Ferruccio Favretto en 1927 a la ciudad y este vino conmemora los 70 años de la Bodega. Los viñedos se ubican en dos chacras de Villa Regina y General Godoy, y las primeras vides fueron implantadas en 1944 para en 1948 comenzar con la elaboración y venta de vinos.

Desde el 2010 el emprendimiento está a cargo Gustavo Favretto, quien ha ido cambiado la impronta del proyecto familiar añadiendo mas etiquetas de vinos finos a la cartera de elaboración. 

Actualmente la etiqueta con la marca OIR, de Oir al Río Negro, se encuentra mas difundida y con varietales de Pinot Noir, Cabernet Sauvignon, Merlot, Sauvignon Blanc; ademas cuenta con un Malbec de corte de diferentes añadas con marca Ferruccio Favretto.    

Para comenzar a describir este particular Blend del 70 Aniversario comienzo primero con su composición detallada:

Malbec 2010 (20%): criado 18 meses en barricas

Cabernet Sauvignon 2015 (40%): criado 12 meses en barricas

Malbec 2017 (20%): sin madera

Cabernet Sauvignon 2016 (20%): sin madera.

Bodega: Favretto

Zona: Villa Regina - Río Negro

Color: rojo rubí con matiz teja, brillante y de baja intensidad.

Aroma: frutado de fruta negra y ciruelas, con toques herbales y de vainilla ahumada; muy buena integración de su alcohol. Volumen medio de aroma.

Sabor: redondo y estructurado, con ataque seco y media acidez. En la boca presenta gran equilibrio de tendencia centro - atrás, con sus taninos domados y media sensación de astringencia al final de la cata. Su graduación alcohólica es de 13,7º; tiene cuerpo medio a bajo "elegante" y persistencia media.

Valor: $ 1800 (botella Magnum de 1500 cc) 

Calidad/Precio: Buena 

Conclusión: Redondo Blend Patagónico de Villa Regina (RN) con aromas de fruta negra y ciruelas, toques herbales y de vainilla ahumada. En la boca se comporta estructurado, con sus taninos domados y gran equilibrio. Cierra con cuerpo medio a bajo, elegante, y persistencia media.

Fuente de información e imágenes:
Fabián Mitidieri.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Comenzará producción de levadura autóctona para vinos regionales.

Comenzará producción de levadura autóctona para vinos regionales.

La producción de levaduras se va a llevar a cabo en la planta industrial de la empresa Patagonia Beverage S.R.L, instalada en un predio de Moño Azul en dicha localidad.
La producción de biomasa de levadura autóctona que será utilizada en los vinos regionales comenzaría en diciembre, "se trata de un microorganismo que tiene una influencia significativa sobre las propiedades organolépticas del vino", explicó la directora del proyecto de la Facultad de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de Villa Regina, dependiente de la Universidad Nacional del Comahue, Adriana Caballero.

En el mundo vitivinícola actual, quedó demostrado con base científica que las levaduras propias de cada lugar otorgan a los vinos de esa región características diferenciales de su terruño, "habilitándolos por ejemplo a certificaciones de calidad, denominaciones de origen, y certificaciones geográficas", explicó la directora.

La producción de levaduras se va a llevar a cabo en la planta industrial de la empresa Patagonia Beverage S.R.L, instalada en un predio de Moño Azul en Villa Regina.

Los equipos de la línea de producción se van a instalar en la planta industrial de la empresa y en la Universidad quedará todo el equipamiento adquirido para hacer el desarrollo y continuar con los estudios.

"Las levaduras autóctonas garantizan una calidad propia que se mantiene en el tiempo durante años", aclaró la académica.

En diálogo con Télam, Adriana Caballero contó que "en la universidad existe un banco de levaduras que fueron identificadas, y tras ser probadas por métodos moleculares, se determinó que son autóctonas de esta región patagónica".

Según informó, desde 1993 la institución académica trabaja en el proyecto de ecosistema de levaduras asociadas a los sistemas vitivinícolas de la Patagonia.

"Es valioso tener una buena sepa porque seguramente el microorganismo va a mejorar la calidad del vino, lo va a diferenciar y eso agrega valor", precisó la vicerectora.

La empresa, integrada por dos jóvenes, arribó a la región en 2015 con el objetivo de instalar una planta productora de jugos, y analizando el proceso junto a la Facultad, nació la idea de aprovechar el subproducto que queda de la fruta exprimida, y que es muy rico en algunos compuestos.

"A primera vista eran interesantes para fabricar levadura seca activa, que las producen multinacionales y se importa a nuestro país porque aún no hay producción de levaduras vínicas en la forma seca activa en Argentina, la mayoría de las cepas que se comercializan son de otros terruños vitivinícolas del mundo", señaló Caballero.

Mediante un estudio de tesis doctoral defendida por el doctor Bravo en junio pasado, se inició el desarrollo para la producción de biomasa con bagazo, "fueron cuatro años de arduo trabajo, y hoy estamos en condiciones de decir que se puede hacer", remarcó con entusiasmo la directora del proyecto.

"Nosotros tuvimos coraje, soy una convencida de que en el país tenemos capacidad científica y tecnológica instalada para concretar desarrollos propios, así apostamos a poner nosotros una planta productora con este residuo", explicó.

En su relato contó que en el 2015 se presentaron a convocatorias nacionales en el marco del programa Agrovalor II, con el objetivo de adquirir equipamiento para la universidad.

El proyecto ganó y fue reconsiderado más tarde, con el respaldo de las direcciones de vitivinicultura de Río Negro y Neuquén.

"Nos llegó el dinero tarde, pero fue sumado a un subsidio que conseguimos del gobierno rionegrino anterior, y antes de las elecciones Primarias Abiertas, Simultaneas y Obligatorias (PASO), y con el asesoramiento del ingeniero Fausto Vicente, pudimos comprar los cuatro equipos importantes de la línea de producción, por $3.000.000", apuntó Caballero.

Además la empresa Río Negro Fiduciaria, confirmó este último viernes un crédito a la empresa inversora que será destinado a la compra de una caldera, así fue completado la línea de producción, "es muy probable que en diciembre estemos poniendo la planta en marcha y lograr las primeras levaduras para la vendimia en el mes de marzo", señaló.

Caballero dijo que son buenas las expectativas con las empresas de la región, porque conocen de trabajos que realizaron con anterioridad para las bebidas regionales y con los que se lograron medallas de oro.

"El desafío es competir con las grandes empresas, apostar con nuestra industria a un país distinto, para empezar a ganar otros mercados", aclaró.

También, dijo que el método para la producción de la biomasa "es muy novedoso y se realizará el registro de patente", ya que permite producir cualquier tipo de levadura, y deja abierta la posibilidad para que la empresa diversifique la producción.

Finalmente explicó que entre los usos en los que se podría aplicar, están los farmacéuticos y los químicos para el combate de la contaminación ambiental.

martes, 18 de agosto de 2020

Conocé el varietal Lambrusco Grasparossa, elaborado por Pumalek.

Conocé el varietal Lambrusco Grasparossa, elaborado por Pumalek.

Esta pequeña bodega familiar, construida en 2010, nace de la necesidad de contar con un lugar propio donde elaborar este exclusivo varietal importado en 2005 de Módena, Italia, e implantado en su finca Carmina de Ugarteche.

Pumalek rememora una historia de familia, que como tantas otras, se tejen con el transcurrir de los años y de generaciones, cargada de recuerdos maravillosos y fantásticos, vivencias y nostalgias. “La uva Lambrusco y el vino que se obtiene de esta uva son parte de esta historia”, expresa su propietario, Eduardo Aregall.
El viñedo de Lambrusco Grasparossa se encuentra ubicado en Ruta nacional N° 40 intersección ruta provincial N° 16, en la esquina sur-este. La finca se llama Carmina, en honor a Carmen Micaela Lucía Pujol, madre de Eduardo. De hecho, el nombre “Pumalek” es una conjunción de los apellidos Pujol y Malek (apellido de su esposa Laura).
De este modo, y honrando la memoria de sus padres, Jorge y Carmen, esta pequeña bodega familiar se desarrolla hoy bajo la supervisión de Eduardo junto a su familia: su esposa Laura y sus hijos Franco, Gonzalo y Valentín.

Vinos con una impronta distinta,

Actualmente se está refuncionalizando una vieja casona de adobe de principios del siglo XX emplazada en el lugar, para recibir visitantes y ofrecer una alternativa gastronómica.
En la bodega se elaboran dos vinos tintos tranquilos -Fortunato y Testarudo-; el vino espumante Brut Rosado Pumalek por método charmat, y tres vinos espumantes Macanudo (Bianco di Rosse, Rose di Rosse y Rosso di Rosse) por método champennoise. Se suma a la familia el vino tinto reserva Cascarrabias, que tiene paso por madera y estamos pronto a etiquetar.
La primera gama de seis vinos fueron concebidos por el enólogo Giuseppe Franceschini, y Cascarrabias, por el enólogo Germán Calvo.

Un varietal diferente,

“El varietal Lambrusco Grasparossa otorga vinos con acidez y tanicidad marcada, dos características que hacen que el vino amalgame con las costumbres gastronómicas de la región Emilia-Romagna, rica en aromas y sabores, con bastantes similitudes con la Argentina por la inmigración italiana”, explica Aregall.
Se trata de vinos -sobre todo los espumantes Macanudo- ideales para acompañar comidas y no tanto postres, como es más habitual. Esta particularidad se la concede justamente el varietal Lambrusco Grasparossa.
Otro dato importante es que este varietal fue dado de alta en el INV como “vitis vinifira” por Bodega Pumalek. Es decir que antes de esto no existía, al menos como varietal, en Argentina. “Para obtener la inscripción en el INV recorrimos un largo camino de dos años por organismos nacionales (INASE Y CONASE)”, rememora Eduardo.

domingo, 9 de agosto de 2020

KARAS: SORPRENDETE CON LOS VINOS ARMENIOS QUE LLEGAN A LA ARGENTINA.

KARAS: SORPRENDETE CON LOS VINOS ARMENIOS QUE LLEGAN A LA ARGENTINA.

La familia Eurnekian presentó en el país los vinos de la bodega que inauguraron en 2004 en Armenia. Un proyecto que combina historia y un fuerte orgullo por su tierra. 
Si nunca probaste vinos armenios, ahora tenés la oportunidad de hacerlo en el mercado local con la llegada de Karas. 
Lo más probable es que jamás hayas escuchado hablar del legendario pasado armenio en materia de vinos. La razón de este silencio histórico a pesar de su importancia hay que buscarla en el mismo paso de los siglos.
El vino acompaña al hombre desde hace miles de años y al parecer fueron los armenios los primeros en hacerlo. Al menos eso quedó demostrado en 2007 tras el hallazgo de una bodega de 6200 años en la Cueva de Areni, en el Valle de Ararat.
Pero quizás no hacía falta este descubrimiento para saber que Armenia fue famosa durante siglos por sus vinos que, como el mismo pueblo, resistieron los embates de numerosos acontecimientos que casi logran borrar todo vestigio de su pasado vínico. Invasiones en la antigüedad, el genocidio por parte de los turcos en 1915 y los años de opresión soviética que terminaron en 1989 no solo obligaron a gran parte de este pueblo a abandonar su tierra, sino que fueron episodios que afectaron su legado cultural.
Sin embargo, en 1991, año en que Armenia recuperó su independencia, las cosas cambiaron. Con el apoyo de millones de exiliados, los armenios que aún permanecían en el país iniciaron un proceso de reconstrucción en el que la industria del vino hoy cumple un rol muy importante. 
Entre las familias armenias dispersas por el mundo, una muy vinculada con su reconstrucción y con la recuperación del patrimonio vitivinícola es la de Eduardo Eurnekian. “Desde que Armenia recuperó su independencia mi familia está muy comprometida con volver a darle vida a esa nación”, cuenta Juliana Del Águila Eurnekian, presidente en Argentina de Bodega del Fin del Mundo y de Karas, proyecto que su familia inició en 2004 en Armavir, Valle de Ararat, y cuyos vinos acaban de presentarse en el país.

El renacer de los vinos armenios.

Uno de los principales problemas con los que tuvieron que lidiar quienes se comprometieron con la recuperación del vino armenio fue la falta de experiencia y de mano de obra calificada. “Como consecuencia de los años bajo el yugo soviético, el habito de consumir vino, así como la costumbre de elaborarlo, casi desaparecen, al igual que las uvas nativas”, explica Juliana Del Águila Eurnekian. “Por eso nuestro proyecto tiene una finalidad social y se enfoca en la producción de grandes vinos con mano de obra local, para sumar empleo de calidad en la región”.
A pesar de los desafíos que supone la vitivinicultura en este país –los crudos inviernos del Cáucaso, la falta de experiencia reciente–, numerosas inversiones de familias que regresan a su tierra lograron activar más de 30 bodegas y Armenia ya cuenta con 16.700 hectáreas de viñedos. 
Un rasgo a destacar es que en el país se practica la vitivinicultura de altura, con viñedos plantados 2100 metros sobre el nivel del mar, en una latitud norte equivalente a Río Negro en la Argentina. Esto imprime una importante amplitud térmica y climas extremos, en los que el invierno puede llegar con temperaturas de hasta -30°C.
Como variedades nativas de los vinos armenios se destacan Areni, Siren, Voskehat y Kangun, mientras que muchos intentan recuperar otras casi extinguidas y hay quienes apuestan a cepas internacionales. 

Karas, los vinos del fuego.

 El origen de la vitivinicultura armenia está documentado en la Biblia. Noé fue quien plantó las primeras vides cuando llegó al Valle de Ararat, e incluso se embriagó con sus propios vinos”, explica Juliana al dar el primer sorbo de historia en la presentación de Karas, la bodega de su familia.
El nombre elegido para este proyecto es el mismo utilizado por los locales para identificar a las antiguas vasijas de arcilla halladas en la Cueva de Areni, aún utilizadas en las bodegas armenias. 
La bodega de la familia Eurnekian está ubicada en Armavir, una región entre los 900 y 1300 metros de altitud en el Valle de Ararat, famoso por la elaboración del brandy favorito de Wiston Churchill, que lleva el nombre de este volcán con dos conos.
Aquí, sobre suelos volcánicos con altos niveles de carbonato de calcio, piedra caliza, basalto y tuff (roca volcánica típica de la región), Karas cuenta con 400 hectáreas de viñedos. “En 2004 se consiguieron las tierras, que se cultivaron entre 2006 y 2007 con las cepas autóctonas Areni, Sereni, Voskehat y Kangun, junto a cepas francesas”, afirma Gabriel Rogel, enólogo mendocino radicado desde 2012 en Armavir y responsable de los vinos de la bodega.
La zona se destaca por su clima continental seco y una importante influencia del viento. Las estaciones son bien definidas con veranos muy calurosos e inviernos helados, que demandan enterrar las vides durante sus primeros años para evitar el congelamiento. 
Karas cuenta con dos líneas de vinos, la que lleva el nombre de la bodega y se compone de once diferentes etiquetas, y Tale of Two Mountains, una línea de vinos jóvenes con imagen moderna. De la línea Karas, en Argentina ya se pueden conseguir un Classic White Blend de Kagun, Chardonnay, Viognier y un Classic Red Blend de Syrah, Cot, Cabernet Franc y Tannat ya disponibles en este link.
Muy pronto llegará un blend de las cepas nativas Areni–Khndoghni Karas Reserve, un assembalge de Syrah, Petit Verdot, Montepulciano y Cabernet Franc, para ampliar la oferta de vinos armenios en Argentina. 
Publicado en Vinómanos.