martes, 13 de abril de 2021

Cumple 20 años el vino mendocino que se sirvió en la boda real de Máxima Zorreguieta. Se trata de Primus, el primer vino ícono del Valle de Uco y de Bodegas Salentein que este año está celebrando sus 20 cosechas.


En la bodega conservan aún algunas de las botellas del Pinot Noir que se sirvió en la boda de Máxima y Guillermo. - Los Andes
EN LA BODEGA CONSERVAN AÚN ALGUNAS DE LAS BOTELLAS DEL PINOT NOIR QUE SE SIRVIÓ EN LA BODA DE MÁXIMA Y GUILLERMO. - LOS ANDES.

En febrero de 2002, Máxima Zorreguieta se convertía en la primera argentina en adquirir el título de princesa al casarse con Guillermo, heredero al trono de los Países Bajos. Y en ese mismo evento, el Pinot Noir 2000 de Primus se consagraba como el único vino de nuestro país en servirse en la boda real. Hoy, la primera línea ícono del Valle de Uco y de Bodegas Salentein está celebrando sus 20 cosechas y este es uno de los momentos más recordados de su historia.

Que Primus haya sido el vino de la boda de Máxima fue todo una sorpresa. Es que en aquel momento Salentein estaba dando sus primeros pasos y el Valle de Uco aún no tenía el reconocimiento mundial que ha adquirido hoy en día, pero el ser elegidos no fue casualidad y está relacionado íntegramente con los orígenes de esta bodega de capitales neerlandeses.

“Corríamos con el caballo del comisario”, bromeó Matías Bauzá Moreno, director de marketing de Luxury Wines de la Bodega Salentein al recordar el modo en el que fueron elegidos. Todo nace de un casual contacto entre Mijndert Pon, fundador de Bodegas Salentein, y el sommelier de la casa real de los Países Bajos.

Cuando comenzaron los preparativos de la boda entre Máxima y Guillermo, en la elección de los vinos Primus contó con cierta ventaja ya que el sommelier real lo conocía. Además tenía un simbolismo especial al representar la unión de los dos pueblos por la inversión de Pon y el desarrollo en Argentina.

Así, aquel 2 de febrero de 2002 se sirvió el Pinot Noir 2000 de Primus, una línea incipiente que en ese momento llevaba solo dos cosechas en el mercado, pero que hoy celebra 20 años.

Las 20 cosechas de Primus

Como lo definen sus hacedores, Primus es un vino que representa lo mejor que puede tener Salentein. Desde un comienzo en 1999 con un Chardonnay y un Pinot Noir, a lo largo de dos décadas ha evolucionado desde los viñedos y en las técnicas enológicas, lo que les ha permitido ir incorporado otros varietales como Merlot 2002, Malbec 2003 y Cabernet Sauvignon 2012.

Así, Primus- que en latín significa primero- muestra una notable transformación en el tiempo que continúa perfeccionando su estilo e identidad de la mano del equipo enológico liderado por José “Pepe” Galante, Chief Winemaker de Salentein, junto a Jorge Cabeza y Gabriela García.

Primus se elabora con uvas provenientes de pequeñas parcelas seleccionadas de los mejores viñedos de Salentein, ubicados a distintas alturas y con diferentes perfiles de suelo en San Pablo, La Consulta y otros.

“A lo largo de estos 20 años, hemos ido aprendiendo y entendiendo aún más cómo es este maravilloso terruño. Somos conscientes de estar enmarcados en una de las zonas privilegiadas que tiene la Argentina y el mundo para producir vinos. La experiencia adquirida nos muestra un horizonte muy atractivo y prometedor”, señaló José “Pepe” Galante.

Con la mirada puesta en el futuro

Lejos de quedarse con el festejo de 20 cosechas en el Valle de Uco, desde Salentein tienen ya la vista puesta en poder completar 20 más en el futuro. Para eso, hoy llevan adelante un plan de plantación de nuevos viñedos en diferentes alturas del Valle de Uco.

Desde la llegada de Mijndert Pon, el desarrollo de viñedos en altura para producir uvas de gran calidad fue la premisa, algo que mantienen sus herederos y el equipo agronómico comandado por Diego Morales, jefe de viñedos, ha entendido a la perfección.

Así, además de diversos estudios de suelos que les han permitido conocer mejor lo que ya tienen plantado hace más de 20 años, ya han comenzado a plantar nuevas variedades en sus fincas, con el objetivo de incorporar 250 hectáreas en tres años. Cabernet Franc, Riesling, Garnacha y otras hasta que hasta ahora no trabajan serán plantadas dentro de la IG San Pablo, todas variedades que en un futuro pueden ser utilizadas para la línea Primus.

Publicado en Guarda 14 del Diario "LOS ANDES" de Mendoza, lunes 12 de abril del 2021.

https://www.losandes.com.ar/guarda14/el-vino-mendocino-que-se-sirvio-en-la-boda-real-de-maxima-zorreguieta-cumple-20-anos/

jueves, 8 de abril de 2021

¿Debe el Estado intervenir? Una mirada sobre Bodegas y Viñedos Giol y Raíces de Junín. Por Natalia Estefanía Palazzolo.

¿Debe el Estado intervenir? Una mirada sobre Bodegas y Viñedos Giol y Raíces de Junín.

Por Natalia Estefanía Palazzolo.

La autora analiza dos casos testigos de la vitivinicultura sobre la intervención estatal en el mercado vitivinícola. Qué dejaron de aprendizaje.

En 1954 el gobierno peronista en Mendoza de Carlos Evans decidió comprar el 51% de las acciones de Bodegas y Viñedos Giol, propiedad del Banco Español del Río de la Plata, convirtiéndose en accionista mayoritario. La intención era hacerse de una herramienta capaz de regular la vitivinicultura mendocina, proteger a los pequeños y medianos productores, comprándoles su uva o poniendo a su disposición la infraestructura de elaboración y comercialización y propender a su integración. Diez años después, se promulgó la ley provincial Nº 3137 que dispuso el funcionamiento de Giol como empresa estatal.

Además de estos objetivos, Giol incursionó en otras agroindustrias para colaborar en la diversificación productiva local (tales como las inversiones en fruticultura a través de “La Colina”), operó como un mecanismo para la difusión de salario indirecto, a través de la construcción de barrios y viviendas (La Colina I, II, y Canciller), obras de infraestructura y saneamiento, construcción de escuelas, programas de prevención de enfermedades y hasta contribuía con otros objetivos provinciales (por ejemplo, en el año 1983 Mendoza compra 17 Trolebuses a la URSS a cambio de vino y mosto elaborado por Giol, brindando servicio entre 1984-2009).

Su patrimonio era enorme y además alquilaba unas 40 bodegas de la provincia, ampliando su capacidad y generando un efecto económico multiplicador, dando trabajo a más de 3.500 mendocinos. En 1974 emprende una ampliación de su vasija vinaria pasando de una capacidad de 800.000 a 4.000.000 de hectolitros, controlando el 40% del mercado mendocino y constituyéndose en la bodega con mayor capacidad de vasija en el mundo, de ahí el mote de la “bodega más grande del mundo”. Se decía que nunca reguló el mercado vitivinícola. Pero otras voces sostenían lo contrario. Lo que sí está claro es que su intervención favorecía a los sectores productores y bodegas trasladistas, en detrimento de las fraccionadoras.

Giol fue privatizada en un proceso que comenzó con la gestión de Bordón y siguió con la de Gabrielli, constituyéndose en la primera del país. El creciente deterioro financiero, que financiaban los Bancos provinciales Mendoza y de Previsión Social, fue el argumento principal para decidir la venta. No obstante el endeudamiento, existía la concepción de que el mercado es más eficiente y mejor asignador de recursos que el Estado.

Para privatizarla, se dividió a la empresa en unidades funcionales que serían vendidas por separado, se reestructuró la empresa y se prescindió de más del 30% del personal a través de distintos mecanismos. No nos detendremos a analizar las especificidades. Si diremos que la unidad de fraccionamiento y comercialización fue vendida a una Federación de cooperativas Vitivinícolas (FeCoVita) de reciente constitución para esos años. Esto constituyó una rareza y llevó a que fuera catalogada como una “privatización social”.

Eliminado por completo el Estado como agente económico, el circuito vitivinícola se acopló al neoliberalismo reinante, primando la lógica mercantil como asignadora de excedentes económicos.

Se inicia así con fuerza en la década de los noventa un proceso de reconversión vitivinícola, con inversiones nacionales y extranjeras en el sector. La vitivinicultura asume un carácter exportador, primando la calidad. Esto trajo consigo la expulsión de muchos pequeños y medianos productores y bodegas. El impacto de las inversiones en nueva tecnología, sumado a la baja en el consumo, los excluyó dada la imposibilidad de financiar los cambios requeridos. Como resultado, el proceso de concentración y centralización de capitales se aceleró. De las 1200 bodegas que existían en la provincia a principios de los ´80, a comienzos 2000 quedaron 300 o 400; sólo 5 bodegas concentran el 75% del vino común y otras 5 bodegas controlan el 40% de los vinos finos; 2 grupos económicos concentran el 70% del mercado del mosto, uno de ellos enteramente internacional y el otro, mitad extranjero y mitad nacional.

Los agentes que resultaron más perjudicados fueron los pequeños viñateros que producen uva criolla, quedando en una relación de fuerzas muy debilitada. En Argentina en el año 1990 la superficie cultivada de vid era de 210.371 hectáreas y la cantidad de viñedos ascendía a 36.402. En promedio, cada viñedo tenía una superficie de 5,8 hectáreas. En el 2017 las hectáreas cultivadas aumentaron a 220.848 y la cantidad de viñedos disminuyó a 24.116. De esta manera, en promedio cada viñedo tiene una superficie de 9,2 hectáreas. Es decir, la propiedad de la tierra se concentró en menos manos, desapareciendo en su mayoría pequeños viñateros. Para tomar noción de la importancia del pequeño productor en la cadena vitivinícola debemos decir el 59,6% de los viñedos son explotaciones de 5ha o menos (9.256 productores ocupando sólo el 14,3% de la superficie cultivada), mientras que los viñedos superiores a 50 ha representan el 5% del total (825 productores ocupando el 44% de la superficie cultivada).

En este marco y mediado por pedidos de este sector, surge una bodega municipal en corazón de la Zona Este de Mendoza, la mayor productora de uvas del país. La Bodega “Raíces de Junín”, emplazada en el departamento de Junín, surge a raíz de la compra, por parte del municipio a cargo de una intendencia radical, de la Bodega “Pedro Carricondo SA”. Este proceso comenzó en 2015, entablando conversaciones con el Gobierno provincial (de distinto signo político) para lograr la recuperación de una bodega emblemática del departamento que entró en quiebra y el acreedor mayoritario era el Fondo para la Transformación y el Crecimiento (FTyC).

Se produjo una cesión del crédito y se tomó posesión de la bodega en 2017, entrando en funcionamiento en la vendimia de 2018.

Según datos de 2018 del INV, en el Este de Mendoza se cultiva el 42% de la superficie total de vid. Participa con el 52% de la producción total de uva y con el 51% de la elaboración de vinos de la provincia. Mientras que la superficie de Mendoza aumentó un 8,5% desde el año 2000, el área Este ha caído un 5,4% en el mismo período.

La cantidad de viñedos también ha disminuido, pasando de 6.939 en 2000 a 6.711 en 2018. Por su parte, Junín posee el 93% de su superficie cultivada, por vides (16.000 ha). El 90% de ellas posee menos de 20 ha; de ésas, el 80% son menores de 10 ha, representando a 1.600 productores. Asimismo, existen alrededor de 107 bodegas en el departamento, pero en funcionamiento alrededor 70, de las cuales el 90% son trasladistas.

La bodega compra uva para elaboración de vinos, mosto y también elabora para terceros, con la posibilidad de fraccionarlo. Desde el municipio manifestaron que están trabajando con productores no sólo del departamento, sino de toda la zona Este. Se resalta la intención de agregar valor a la producción local, la generación de empleos, la intervención en la regulación del precio en el mercado y mejorar la competitividad de los productores.

La presencia del Estado como agente económico es muy valorada por los productores y contratistas de la zona, ya que les permite tener una herramienta de negociación y de poder frente a los demás agentes de la cadena. Manifiestan que la bodega funciona muy bien, que pagan el mejor precio, que dan adelantos de cosecha y cobran rápido, a diferencia de lo que les sucede con otras bodegas y cooperativas.

Aun cuando no posee la capacidad de regular los precios, posee un efecto orientador, por la sola presencia estatal en la relación mercantil. No hace falta que controle mayoritariamente el volumen de compras y ventas, sino que su sola presencia genera un efecto orientador de precios.

Respondiendo a nuestra pregunta inicial, podemos decir que el Estado no necesariamente debe intervenir en el proceso económico como empresario, pero queda claro, por la historia pasada y las necesidades del presente, que los agentes más pequeños y débiles de la cadena productiva reclaman su presencia efectiva para poder hacer frente al gran poder de mercado que tienen los agentes más grandes y así poder subsistir.

Al arbitrio de las condiciones del mercado, la reconversión vitivinícola aceleró la concentración económica, dejando desprotegidos a los pequeños y medianos viñateros que comenzaron a ser expulsados de la cadena. Así, surge el reclamo que encuentra eco en el nivel municipal y vuelve a tomar protagonismo el Estado como empresario, sin tener en cuenta los signos políticos, no casualmente en la zona Este, la mayor productora de uvas del país.

*La autora es Licenciada en Ciencias Políticas.

domingo, 4 de abril de 2021

Edición 2021. Los 100 mejores vinos argentinos del ranking más prestigioso del mundo.

 Edición 2021.

Los 100 mejores vinos argentinos del ranking más prestigioso del mundo.

Son las botellas que obtuvieron los puntajes más altos entre más de 1.000 que cató Luis Gutierrez, crítico internacional del equipo de Robert Parker.

En el mundo del vino, los puntajes que otorgan los críticos internacionales son tan esperados como discutidos. ¿Hasta qué punto un catador, por más experto que sea, puede calificar una botella con un número para determinar que es mejor o peor que otra? Pese a la subjetividad que implica, este sistema ha tenido un peso sustancial en la industria vitivinícola mundial en los últimos treinta años.

El creador de esta metodología fue el estadounidense Robert Parker, pero muchos otros lo siguieron después, como su compatriota James Suckling o el británico Tim Atkin. Sin embargo, los reportes anuales del pionero en el rubro con la valoración de los vinos de cada región siguen siendo los más famosos e influyentes. "100 puntos Parker", la calificación máxima, son sinónimo de un vino de excelencia en el competitivo mercado global.

Aunque Parker ya se retiró de la actividad, el medio que creó -The Wine Advocate, que nació como una guía impresa y hoy es digital- sigue activo a través de sus colaboradores, que catan vinos de todo el mundo.


El español Luis Gutierrez, encargado de los informes de Robert Parker en Sudamérica, presentó esta semana su último reporte sobre Argentina y otorgó el puntaje perfecto a dos vinos mendocinos: el Finca Piedra Infinita Gravascal 2018 (Bodegas Zuccardi) y el PerSe La Craie (Bodega PerSe).
Si bien estas dos etiquetas sobresalieron por encabezar el ranking, más del 10 % del total de 1.084 vinos catados por Gutiérrez obtuvieron un puntaje entre 94 y 99 puntos, una marca muy alta considerando que el rango va de 50 a 100 puntos.
La siguiente es la lista de los 100 vinos con los puntajes más altos obtenidos en el informe de Argentina edición 2020-2021 de Robert Parker. Se pueden observar algunos detalles obvios como la primacía habitual de los vinos tintos (más producidos y consumidos) y de la provincia de Mendoza (que concentra la mayor producción nacional), así como la omnipresencia de algunas bodegas siempre predominantes en este segmento -alta gama-, como Zuccardi o Catena Zapata. Sin embargo, siempre hay lugar para las sorpresas.
Discutidos o no, los puntajes son, en definitiva, el resultado del gusto y la perspectiva del catador. 
Los 100 mejores vinos argentinos según el informe de RobertParker.com 

100 puntos

Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita Gravascal 2018

Per Se La Craie 2018

99 puntos

Catena Zapata White Stones Chardonnay 2019

Catena Zapata Adrianna Vineyard River Stones 2018

Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita 2018

Per Se Uní del Bonnesant 2018

Catena Zapata White Bones Chardonnay 2019

98 puntos

Catena Zapata Adrianna Vineyard Mundus Bacillus Terrae 2018

Catena Zapata Malbec Catena Zapata Nicasia Vineyard 2018

Familia Zuccardi Aluvional Gualtallary 2018

Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita Supercal 2018

Per Se Iubileus 2018

El Enemigo Gran Enemigo Gualtallary Single Vineyard 2017

Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita 2017

Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita Gravascal 2017

97 puntos

Per Se Volare de Flor III

Altos Las Hormigas Malbec Appellation Gualtallary 2018

Catena Zapata Adrianna Vineyard Fortuna Terrae 2018

Familia Zuccardi Aluvional Paraje Altamira 2018

Michelini i Mufatto La Cautiva 2018

Michelini i Mufatto Óleo 2018 Noemía de Patagonia Noemía 2018

El Enemigo Gran Enemigo Chacayes Single Vineyard 2017

Familia Zuccardi Finca Piedra Infinita Supercal 2017

96 puntos

Familia Zuccardi Finca Canal Uco 2018

El Enemigo Gran Enemigo El Cepillo Single Vineyard 2017

Catena Zapata Catena Zapata Malbec Argentino 2019

Mendel Finca Remota 2019

Altos Las Hormigas Malbec Appellation Altamira 2018

Catena Zapata Nicolás Catena Zapata 2018

Domaine Nico Le Paradis Pinot Noir 2018

Michelini i Mufatto Certezas 2018

Per Se Volare del Camino 2018

SuperUco Calcáreo Granito de Tupungato Cabernet Franc 2018

El Enemigo Gran Enemigo Agrelo Single Vineyard 2017

Familia Zuccardi Aluvional Gualtallary 2017

Matervini Piedras Viejas 2017

95 puntos

Buscado Vivo o Muerto El Cerro Gualtallary 2019

Domaine Nico La Savante Pinot Noir 2019

Matías Riccitelli Old Vines from Patagonia Semillon 2020

Buscado Vivo o Muerto La Verdad San Pablo 2019

Familia Zuccardi Concreto Malbec 2019

Familia Zuccardi Fósil San Pablo 2019

Matías Riccitelli Chardonnay Viñedos de Montaña 2019

Catena Zapata Catena Zapata Malbec Argentino 2018

Domaine Nico La Savante Pinot Noir 2018

Estancia Uspallata Malbec 2018

Familia Zuccardi Aluvional Los Chacayes 2018

Familia Zuccardi Finca Los Membrillos 2018

Lagarde Primeras Viñas Malbec Gualtallary 2018

Lui Wines Gran Reserva Malbec 2018

Matías Riccitelli Riccitelli & Father 2018

Mendel Finca Remota 2018

Michelini i Mufatto Propósitos 2018

Rutini Single Vineyard Gualtallary Malbec 2018

SuperUco Calcáreo de Granito de Tupungato 2018

Susana Balbo Nosotros Single Vineyard Nómade Malbec 2018

Zorzal Wines Eggo Tinto de Tiza 2018

El Enemigo Gran Enemigo 2017

Familia Zuccardi Aluvional Paraje Altamira 2017

Familia Zuccardi Finca Canal Uco 2017

Zorzal Wines Piantao 2016

Tapiz Las Notas de Jean Claude 2014

Weinert Tonel Unico N. 248 Malbec Finca Bizzotto 2006

94 puntos

Matías Riccitelli Old Vines from Patagonia Chenin Blanc 2020

Matías Riccitelli Vino de la Carrera Finca María Pombal 2020

Buscado Vivo o Muerto El Indio El Cepillo 2019

Buscado Vivo o Muerto El Manzano Chacayes 2020

Catena Zapata Catena Alta Malbec 2019

Familia Zuccardi Polígonos Gualtallary Malbec 2019

Familia Zuccardi Polígonos Paraje Altamira Malbec 2019

Familia Zuccardi Polígonos San Pablo Cabernet Franc 2019

Familia Zuccardi Polígonos San Pablo Malbec 2019

Matervini Blanco 2019

Mendel Malbec Luján 2019

Noemía de Patagonia J Alberto 2019

Susana Balbo BenMarco Sin Límites Chardonnay Gualtallary 2019

Susana Balbo Susana Balbo Signature Limited Edition Torrontés de Raíz Naranjo Susana Balbo

Susana Balbo Signature White Blend

TeHo Teho Corte 2019

TeHo Teho Malbec 2019

Zorzal Wines Eggo Blanc de Cal 2019

Zorzal Wines Eggo Franco 2019

Caro 2018

Domaine Nico Histoire d’A Pinot Noir 2018

Elodia Single Vineyard Los Chacayes Estate Malbec 2018

Familia Zuccardi Tito Zuccardi 2018

Fuego Blanco Flintstone Silex Red 2018

Lagarde Primeras Viñas Malbec Luján de Cuyo 2018

Lui Wines Gran Reserva Cabernet Franc 2018

Matías Riccitelli Viñedos de Montaña Cabernet Franc 2018

Mendel Unus 2018

Michelini i Mufatto Convicciones 2018

Per Se Inseparable 2018

Rutini Single Vineyard Gualtallary Cabernet Franc 2018

SuperUco Calcáreo Coluvio de Altamira 2018

SuperUco Calcáreo Río de los Chacayes 2018

Susana Balbo Brioso 2018

Trapiche Terroir Series Chardonnay Limited Edition

Finca El Tomillo Gualtallary 2018

Trapiche Terroir Series Malbec Finca Orellana 2018

Viña Los Chocos Vertebrado Cabernet Franc 2018

Hasta aquí, los primeros 100 vinos del ranking, pero hay 16 vinos más con 94 puntos:

Alta Vista Alto 2017

Alta Vista Malbec Albaneve 2017

Alta Vista Temis 2017

Colomé Altura Máxima Malbec 2017

El Esteco Chañar Punco 2017

Familia Zuccardi Aluvional Los Chacayes 2017

Mendel Finca Remota Winemaker's Blend 2017

Pulenta Estate Gran Cabernet Franc 2017

SuperUco Superuco Gualta 2017

Terrazas de Los Ándes Single Parcel El Espinillo 2017.

jueves, 1 de abril de 2021

La COVIAR presentó la Guía de Sostenibilidad Vitivinícola Argentina. Este trabajo obtuvo el reconocimiento de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y surgió en el marco de la actualización del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) al 2030, en el cual se establece la sostenibilidad como uno de los principales ejes a trabajar.

 


Con el objetivo de brindar una nueva herramienta de gestión, que apoye a todas las organizaciones en la incorporación de la sostenibilidad y la responsabilidad social, la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) firmó un acuerdo con el equipo técnico y docente de la Maestría en Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible de las Facultades de Ciencias Económicas y Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo, Mendoza) para el desarrollo de la Guía de Autoevaluación Sostenibilidad Vitivinícola Argentina. Este trabajo obtuvo el reconocimiento de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) y surgió en el marco de la actualización del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) al 2030, en el cual se establece la sostenibilidad como uno de los principales ejes a trabajar.

“Al recibir la Guía acordada en el seno de la COVIAR, me apresuro a felicitarle por que su país es el primero en comunicarnos la aplicación de los principios recogidos en la reciente Resolución OIV-VITI 641-2020”, dijo por nota el presidente de la Organización Internacional de la Viña y el Vino, Pau Roca, quien agregó: “En el caso de Argentina ha sido una organización interprofesional (COVIAR) la que ha tomado la iniciativa al servicio de sus componentes, lo cual constituye un ejemplo a seguir por el resto de los países de la OIV”.

Los cinco principios generales de sostenibilidad que promueve la OIV y que sigue la Guía de Autoevaluación de la Sostenibilidad de la Vitivinicultura Argentina son:

* Un enfoque sostenible que integra los aspectos ambientales, sociales y económicos.
* La vitivinicultura sostenible respeta el ambiente.
* La vitivinicultura sostenible es sensible a los aspectos sociales y culturales.
* La vitivinicultura sostenible pretende mantener la viabilidad económica.
* Las iniciativas sostenibles requieren de una planificación y una evaluación.

“Ante gestiones realizadas personalmente a la OIV por un pedido de colaboración que me realizó el presidente de la COVIAR, José Zuccardi, se logró ser el primer país en aplicar y elaborar la “Guía de Autoevaluación de la Sostenibilidad Vitivinícola”, indicó Martín Hinojosa, presidente el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV), ente que es el representante por Argentina ante la OIV.

“Esto se logró gracias al trabajo conjunto y articulado de profesionales interdisciplinarios de COVIAR y la Universidad Nacional de Cuyo, lo cual constituye un ejemplo para toda la industria nacional e internacional”, destacó Hinojosa.

De esta manera, con el foco puesto en la integralidad y la accesibilidad para facilitar su aplicación a todo tipo de organización vitivinícola, especialmente a las más pequeñas; y comprendiendo la importancia de este eje no solo desde su perspectiva ambiental, sino también social y económica, COVIAR encomendó a técnicos y especialistas de la Maestría en Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible de la UNCuyo la elaboración de una Guía que toma en cuenta las condiciones técnicas, éticas y culturales de las actividades vitivinícolas en el contexto argentino, con sus impactos sociales y ambientales. Y contiene una serie de indicadores para cada tipo y tamaño de organización que se vinculan con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU; y también se basó en los cinco principios generales plasmados en la “Guía de la OIV de aplicación de los principios de la vitivinicultura sostenible”, un documento internacional que funciona como estándar para aquellas organizaciones del sector que deseen promover y aplicar los principios generales de sostenibilidad.

“Este es un trabajo muy interesante porque el objetivo es instalar estos temas de sostenibilidad no sólo en lo ambiental sino también en lo social y lo económico dentro del sector vitivinícola. Hoy cualquiera de los actores puede autoevaluarse, desde un productor de uvas chico, mediano o grande a una bodega pequeña, pasando por un establecimiento que elabora vinos a granel o hace jugo concentrado de uva. El abanico es grande, porque los distintos actores de la cadena en sus distintos tamaños pueden autoevaluarse con esta Guía totalmente gratuita y de muy fácil acceso”, destacó José Alberto Zuccardi, presidente de COVIAR. Y agregó: “este es un muy buen comienzo para instalar la sostenibilidad que surgió como un eje estratégico muy fuerte en la actualización del Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) al 2030”.

La Guía también se organizó siguiendo el Protocolo de Sostenibilidad Vitivinícola Cooperativo, desarrollado por ACOVI (Asociación de Cooperativas Vitivinícolas Argentinas), incorporando algunos temas y el uso de indicadores accesibles, con tres niveles de evolución para cada uno, según los avances de cada organización, y abrió el horizonte posible de actividades que puedan aplicar esta Guía y se trabajó en una caracterización propia de la Argentina sobre el tamaño de las empresas o unidad productiva factible de aplicarla.

Principales diferencias y aportes

Respecto de otras guías, protocolos o directrices disponibles para el sector vitivinícola en Argentina, la Guía que impulsa COVIAR para la vitivinicultura argentina incluye estos puntos diferenciales:

- Indicadores relacionados con la gobernanza y gestión de la sostenibilidad en las organizaciones; con cuestiones de ética, valores e integridad y con los públicos o partes interesadas. Son de utilidad especialmente en las organizaciones grandes y, principalmente, exportadores.

- Permite y aporta accesibilidad en la autoevaluación de cualquier organización del sector vitivinícola de forma sencilla y accesible. En este sentido, se considera indispensable vincular los indicadores pertinentes a cada combinación de actividad/tamaño de forma de facilitar la autoevaluación por parte de las organizaciones y también con el objetivo de interpretar mejor su realidad y su contexto.

- Es de aplicación multisectorial, en el marco general de la vitivinicultura, pero direcciona cada tipo de actividad a un juego específico de indicadores pertinentes para la misma, incluyendo en algunos casos indicadores específicos.

El enfoque multidimensional del documento se considera más integral y adaptado a la realidad argentina que los de otros instrumentos enfocados predominantemente a la sostenibilidad ambiental.

“El mundo cambió y los modelos que hasta ahora garantizaban la sostenibilidad de nuestras actividades económicas, ya no lo hacen. […] Hoy el mundo requiere crear valor social, requiere crear valor ambiental, valor ético y también valor cultural”, señala Osvaldo Roby, director académico de las maestrías en “Gerenciamiento de Negocios Agroindustriales” y “Responsabilidad Social y Desarrollo Sostenible” de la UNCuyo en el video de la serie "Miradas Estratégicas" con aportes para el Plan Estratégico Vitivinícola 2030 y agrega: “La importancia de estos elementos es imprescindible para todas las actividades y todos los sectores; y muy especialmente para nuestra vitivinicultura, que no tendrá futuro si no toma en cuenta todos los otros modelos de creación de valor”.

Por su parte, en el desayuno anual de COVIAR realizado en marco de la Vendimia 2021, se presentó el video Horizonte Sostenible, desde el cual la industria vitivinícola reafirma su compromiso con este aspecto: “Hacia 2030 buscamos un desarrollo que permita el incremento del capital social de nuestros territorios con los actores y sectores integrados; con innovación y educación. Asimismo, en lo ambiental, buscamos procesos más eficientes en el manejo y uso de recursos como el agua y la energía, teniendo en cuenta el ciclo de vida de nuestros productos”. Y concluye: “Una producción limpia, con arraigo y competitividad es el horizonte que buscamos, parados sobre los valores del respeto por nuestra tierra, basados en un trabajo colectivo y colaborativo, con transparencia y veracidad”.

Acerca de COVIAR

La Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) es un organismo público-privado que gestiona y articula las acciones necesarias para cumplir con los objetivos del Plan Estratégico Argentina Vitivinícola 2020 (PEVI), asumiendo el desafío de transformar el sector vitivinícola y potenciar, con visión estratégica, sus fortalezas y oportunidades en el mercado global del vino, del jugo concentrado de uva, de las pasas y uvas de mesa. Promueve la organización e integración de los actores de la cadena productiva, la innovación de productos y procesos que acrecientan el valor agregado del sector, con la finalidad de ganar, mantener y consolidar mercados externos, consolidar el mercado interno argentino y lograr el desarrollo sostenido del sector. Más información en www.coviar.com.ar

Más información sobre el Plan Estratégico Vitivinícola (PEVI) al 2030 y sus ejes estratégicos a desarrollar, entrar en www.pevi2030.com.ar

Publicado en Diario "Río Negro", 31 de marzo del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/la-coviar-presento-la-guia-de-sostenibilidad-vitivinicola-argentina-1750545/