miércoles, 9 de junio de 2021

Vinos bajo el mar: la bodega argentina que sumergió sus botellas en cavas submarinas. En la costa de Río Negro, Wapisa hundió botellas de vino en el mar. Nuevos sabores y un atractivo para el buceo.

 

Inspirados en la cercanía del mar y en las historias de botellas encontradas en buques hundidos, Fincas Patagónicas decidió aventurarse y probar. Por segunda vez, hundió botellas de vino frente a las costas de Las Grutas, en Río Negro, con el objetivo de experimentar a partir de los efectos de las mareas y la temperatura del agua de mar en la bebida.

Fincas Patagónicas tiene tres bodegas. Una de ellas es Wapisa, en la localidad rionegrina de San Javier. Las otras están en Mendoza, puntualmente en Luján de Cuyo (Zolo) y en el Valle de Uco (Tapiz).

Y si bien la actividad turística con visitas a bodegas y viñedos está concentrada en la provincia de Cuyo, Wapisa se vincula a la actividad a través de esta exótica experiencia que tiene antecedentes en otras bodegas (y mares) del mundo.

Trabajo conjunto.

Es que este proyecto se concreta a partir del trabajo conjunto con la comunidad de buceo y las agencias de turismo locales, que son los encargados de hundirlas, custodiarlas y retirarlas.

 

“Sin su apoyo, esta experiencia no sería posible”, explican en la bodega y aclaran que en la zona del golfo San Matías se practica buceo y estas cavas sumergidas son un atractivo más para quienes practican este deporte. Es maríalgo único y que se espera que crezca en un futuro.

La primera vez que se animaron a hundir botellas, se decidieron por el malbec y lo hicieron en septiembre. Esta vez, eligieron vinos cabernet sauvignon y apostaron por una fecha más temprana: se adelantaron y lo hicieron en mayo.

Las primeras degustaciones entre el equipo técnico fueron un éxito.

"Después de 8 meses bajo el mar el vino expresaba una mayor complejidad en aromas y sabor, con una notable expresión frutal en comparación con los vinos testigos que envejecimos en nuestra cava. Nos encontramos con un vino delicioso y maduro, con un final mucho más largo", describieron como parte del resultado.

Viaje al fondo del mar.

Todo está en etapa experimental pero la idea es que la gente pueda degustar estos vinos imaginando ese viaje al fondo del mar. Incluso las botellas traen adheridos pequeños crustáceos que recuerdan su origen.

La bodega rionegrina tiene una capacidad de 300.000 litros en tanques de acero inoxidable y cuenta con 150 barricas de roble, 80% francesas y 20% americanas.

“La ciencia popular afirma que tres años de envejecimiento en una bodega son equivalentes a un año bajo el agua. Decidimos que esto era algo que queríamos probar, así que en 2019 lanzamos un proyecto de investigación frente a las costas de la provincia de Río Negro”, explican desde la bodega.

Junto con la Universidad Comahue de Patagonia, se analizaron los efectos de la temperatura, la luz, la presión y los movimientos del mar a diferentes profundidades y su impacto en el envejecimiento y la evolución del vino.

“El primer paso fue asegurarse de que no se produjera contaminación cruzada. Trabajamos con la agencia ambiental local para asegurarnos de que éramos respetuosos con el ecosistema submarino y protegimos el vino mediante el uso de jaulas de acero inoxidable y cierres de cera especiales para los corchos”, señalan.

De lo publicado en Diario "Clarín" Viajes, 9 de junio del 2021.

https://www.clarin.com/viajes/vinos-mar-bodega-

martes, 8 de junio de 2021

120 años de esfuerzo familiar. Adiós al viñedo: vendió su tractor para irse a vivir a Italia. Por la pérdida de rentabilidad.

 Adiós al viñedo: vendió su tractor para irse a vivir a Italia. 

Por la pérdida de rentabilidad, Alejandro Palazzo, de Mendoza, cortó sus viñas y las hizo leña. Ahora se radicará en ese país de Europa.


Alejandro Palazzo cortó los viñedos de su finca e hizo leña para vender. También se desprendió de su tractor para comprarse un pasaje para radicarse en Italia.

“Con mucha tristeza me veo obligado a hacer de mi viña, leña. Ahí van nuestros sueños, esfuerzos y alegrías de cuando podíamos cosechar, sorteando la suerte de la naturaleza, con heladas y granizos y con políticas que acompañaban al pequeño productor y que permitían vivir del suelo con nuestra gente dignamente. No me queda más que hincarme a la par de mis cepas y decirles gracias y perdón”.

Las palabras pertenecen a Alejandro Palazzo, un vitivinicultor de Santa Rosa, en la provincia de Mendoza, en un posteo en redes sociales. Con 58 años, su vida ha pasado por los viñedos. Sin embargo, porque los números “no cierran” decidió cortar las plantas para venderla como leña, dejar la actividad y radicarse en Italia.

“Nunca los pequeños y medianos productores la tuvimos fácil. Pero en 2016 un incendio en una finca vecina me quemó un espaldero de 11 hectáreas de uvas finas de las 21 que tengo y aunque traté de seguir adelante, fue imposible remontarla”, contó a LA NACION.

Según el viñatero, desde hace tiempo que los números no cierran “por más empeño que uno le ponga”.

“No soy el único que está en estas condiciones porque tras 12 meses, en donde uno arriesga entre heladas y granizos y, luego de la cosecha, debemos esperar un año para poder cobrar pesos. No todos aguantan, con la inflación que hay sumado a los insumos dolarizados, todo se torna cuesta arriba.”, explicó.

“En mi caso particular, las plantas a las que les había agarrado el fuego ya no servían y había que poner nuevas y no tenía manera de hacerlo porque un Estado ausente lo único que me dio como ayuda fueron 10 bolsas de abono orgánico”, agregó.

“Somos muchos los que la venimos luchando desde hace tiempo, donde siempre le pusimos el corazón. Me da pena y angustia tener que desarmar la viña pero estoy agotado”, sentenció.

Fue así que con pocas hectáreas activas, decidió vender la madera que cortó de sus viñedos improductivos, levantó el alambre que también vendió y, por último, liquidó su tractor para comprarse un pasaje a Italia, la tierra de sus ancestros, donde espera rehacer su vida.

Según relató, sus abuelos Pietro y Severina llegaron a Mendoza desde Piamonte en el año 1903, escapando de la hambruna europea y se pusieron a trabajar en el campo. Poco a poco, fueron entrando en la actividad y llegaron a tener una bodega pequeña que luego la continuó su padre.

“Soy descendiente de inmigrantes, mis abuelos se instalaron en la provincia con el sueño de trabajar y progresar. Yo traté de seguir adelante con el proyecto familiar pero me vi doblegado y no puedo continuar. Me cuesta dejarlo porque representa todo mi vida, pero estoy resignado”, describió.

Por último, contó que ya ha hecho contacto con su prima Bruna, a la que no conoce, para instalarse en Alfiano Natta, un pueblo piamontés de 800 habitantes de donde son sus familiares. Ya tiene pasaje para el próximo 15 de septiembre y espera que Italia le abra los brazos como la Argentina se los brindó a sus ancestros hace casi un siglo.

“Es la primera vez que voy a salir del país. La finca no la vendí, se la dejo a la familia que ha trabajado conmigo para que vivan allí y, a la vez, exploten las dos únicas hectáreas productivas que quedaron”, finalizó.

Publicado en Diario "La Nación", 7 de junio del 2021.

https://www.lanacion.com.ar/economia/campo/regionales/adios-al-vinedo-vendio-su-tractor-para-irse-a-vivir-a-italia-nid07062021/

Todo concluye al fin, nada puede escapar
Todo tiene un final, todo termina
Tengo que comprender, no es eterna la vida
De "Presente" de Vox Dei.

Pregunta: ¿Qué será de la Argentina nuestra en unos años?

lunes, 7 de junio de 2021

Camino del vino rionegrino: una escala en el Alto Valle El recorrido turístico nació en Río Negro con la idea de proponer visitas guiadas por los viñedos, ofrecer la posibilidad de degustar los más ricos vinos y conocer las chacras. En dos bodegas de Fernández Oro, muestran su espíritu.

 

El camino está flanquedo por álamos amarillos que se funden en el morado de los ciruelos y el celeste de un cielo sin sol. El auto zigzaguea por las calles, en un tiempo de pandemia difícil, en el que la belleza de las chacras entrega un respiro. Por las ventanillas sucias que dejó la lluvia días atrás se ven las viñas alineadas que se abrazan al alambre. Como el resto de las plantas perdieron sus hojas y se preparan para su siesta de invierno. Gaspar Rastrilla abre la tranquera y pide que lo sigan a la bodega en la que cada día le saca el jugo a este sur.

Es joven y está lleno de proyectos. Estudió enología en Mendoza, se recibió hace 8 años y trabajó en Mendoza, Nueva Zelanda, en Estados Unidos, hasta que decidió volver a Aonikenk, la primer bodega de su vida, la de Domingo su papá. Cuenta que se llama así porque buscó algo que represente a la zona, y un homenaje a los tehuelches le pareció justo. Por eso, Pincén es el nombre de sus vinos, en honor al gran cacique de esos primeros habitantes de estas tierras.

Cuando pensé que estudiar, ya existía el proyecto. Estaba la viña, pero no la bodega. Papá hacía algo de vino casero, pero para él. Cuando empezó con la elaboración, se inscribió como bodega. Hacemos tintos en las tres variedades que tenemos: malbec, merlot y cabernet sauvignon, las tres se dan muy bien en la zona y elaboramos varietal y un blend que tuvo muy buena reputación”, dice Gaspar.

El Alto Valle rionegrino antes estaba plagado de bodegas gigantes que fueron desapareciendo, algunas permanecen y de a poco otras vuelven a surgir. Las nuevas son más chicas, pero sus vinos más perfectos. La gente se contacta por Instagram, Facebook, y en ellas se organizan visitas. Un día entre las viñas y llevar unos buenos vinos, motivan el interés de todos los turistas.

Matías Piermarini, referente técnico del Ministerio de Turismo, explica que las bodegas del Alto Valle (ver abajo) son tradicionales y familiares. “Es algo importante para destacar del enoturismo aquí. Esa es la gran característica de los caminos del vino de Río Negro. Cada propietario es el que hace todas las labores: atienden al público, están arriba del tractor, se encargan del riego, cuidan de la helada, del granizo. Cuando los turistas llegan a estos lugares sienten como viven estos productores”, cuenta.

En Fernández Oro, Gaspar muestra los tanques de acero inoxidable, explica que el proceso de cosecha es el que más trabajo lleva, y que en esos días, el tiempo no alcanza para nada, por lo que el turismo queda en segundo plano. Pero en esta época está más tranquilo y se hacen visitas guiadas con reserva previa. Recorre las instalaciones y se mete en los salones que está construyendo para instalar una nueva cava y un salón para recibir a los turistas.

“En las bodegas de Mendoza o Neuquén, los atenderá un guía, acá los productores. Son monumentos vivos, de la historia productiva regional”.

Matías Piermarini, Ministerio de Turismo.

El producto de lo que se cosechó en el verano, está en los tanques que enmarcan todo el salón de la bodega. Luego pasará un par de años hasta llegar a la botella. “En nuestra zona la vid es muy noble. Es una zona con mucha amplitud térmica, que es importante para las uvas al vinificar”, dice y aclara que son orgánicos, aunque todavía no hicieron la certificación no usan ningún insecticida. “El viento de la Patagonia, que a algunos les parece molesto, hacen que el viñedo tenga sanidad por sí solo”, explica.

Mucho para conocer.

Cerca de Aonikenk, Osvaldo Gennari llega al bodega que lleva el apellido de su familia como bandera. Cuenta el papá llegó desde Colonia Rusa, la mamá desde Mainqué y se instalaron en esas tierras a hacer dehidratado de peras, luego de ciruelas, duraznos y manzanas.

“Hoy se estila mucho que tal vino se toma a tanta temperatura. Lo que digo siempre es que cada uno tiene que elegir y decidir cómo tomarlo. Si querés ponerle hielo, si querés ponele soda. Tomalo como quieras, pero tomalo. Un vino bueno, es ese que pasa derecho de la boca, que no cuesta tragarlo. Mi forma de catarlo es ver cuando pongo la botella en la mesa, si baja en seguida es bueno”, concluye Osvaldo.

Bodegas para visitar cuando se pueda pasear.

Bodega Agrestis.
Ofrece visita a bodega y viñedos con degustación. Almuerzos con reserva previa y Salón de eventos. Teléfonos: 0299 - 154293284 / +54 9 298 – 4641269, turismo@bodegaagrestis.com.ar, www.bodegaagrestis.com.ar. Dirección: Gobernador Castello 1539, Gral. Roca.

Establecimiento Humberto Canale.
Bodega emblema de la Patagonia. 109 años de trayectoria. Certificada en Calidad Turística Nacional. Teléfono: 2984430882, turismo@bodegahcanale.com, www.bodegahcanale.com, whatsApp 02984 54 9396, Direccción: Chacra 186, Gral. Roca

Para poder hacer una visita guiada hay que coordinar previamente para conocer días, horarios y protocolos.

Ministerio de turismo.

Bodega Museo La Falda
Conociendo la historia de la Familia Herzig se puede recrear el desarrollo vitivinícola del Alto Valle, iniciado a fines del siglo XIX por inmigrantes europeos. Actualmente cerrada. Teléfono: 0299 – 4773168, bodegamuseolafalda@gmail.com, Dirección: Maestro Espinoza 2608, Cipolletti.

Bodega Gennari
Bodega familiar fundada en la década del ‘60 en la localidad de Gral. Fernández Oro.
Teléfono: 0299 – 4996013, www.gennarisa.com.ar, ventas@gennarisa.com.ar, Dirección: Ruta Provincial 65, Km 1181, Gral. Fernández Oro.

Bodega Miras
Pequeña bodega familiar dedicada a la elaboración de vinos de jerarquía, a partir de uvas seleccionadas de añosos viñedos. Teléfono: 0299 – 4110408, turismo@bodegamiras.com.ar, www.bodegamiras.com.ar,
Instagram: Bodega Miras, Dirección: Ruta Nacional 22, Km 1208, Gral. Fernández Oro.

Bodega Aniello
Emplazada en una bodega que data de 1927 en la localidad de Mainqué. Hoy están suspendidas las visitas. Teléfono: 298 477-1120, info@bodegaaniello.com.ar / www.bodegaaniello.com.ar, Facebook: Bodega Aniello, Dirección: Chacra 341, Mainqué.

Bodega Favretto
Empresa familiar que este año 2018 cumple 70 años de antigüedad, ubicada en la ciudad de Villa Regina. Famosos por sus vinos en damajuana que se ofrecen hasta el día de hoy. Teléfono: 02984-4 61090, consultas@bodegafavretto.com, gustavocapital@hotmail.com, www.bodegafavretto.com. Dirección: Chacra 104, Lote 4, Villa Regina.

Viñedos San Sebastián
Una bodega boutique que se encuentra en el margen norte del Alto Valle de Río Negro, en la localidad de Cervantes. Cel.: +54 9 298 4406555, vsspatagonia@gmail.com, Facebook: Viñedos San Sebastian, Instagram-Twitter: @vsspatagonia, Dirección: Chacra 297, Cervantes.

Bodega y Viñedos Chacra Moschini
Luego de tres décadas dedicados a la producción frutícola, en el año 2000 comenzaron la producción de uvas vinificables. Cel.: 298-437-8910, chacramoschini@gmail.com, Facebook: Chacra Moschini, Instagram: @chacramoschini, Dirección: Chacra 433, Lote 6, Ingeniero Huergo.

Bodega Aonikenk
Bodega familiar ubicada en la localidad de Gral. Fernández Oro, de desarrollo incipiente generando vinos de carácter singular. Teléfonos: 299-4165263 // 299-4562516, bodegaaonikenk@gmail.com / domingorastrilla@gmail.com / gasparrastrilla@gmail.com, Facebook: Bodega Aonikenk, Instagram: @bodegaaonikenk, Direción: Calle Las Uvas s/n, Gral. Fernández Oro

Bodega De Bernardi
Ubicada en la subida al cerro Piltriquitrón en la ciudad de El Bolsón, sus viñedos contrastan el hermoso paisaje haciendo un lugar único. Cel: 2945 468170
m.me/bodegadebernardi, Facebook, Dirección: Acceso al Cerro Piltriquitrón s/n.

Bodega Videla Dorna
Pequeña bodega familiar que se encuentra en una isla de Luis Beltrán en el valle medio. Facebook: Bodega Videla Dorna, bodegavideladorna.com.ar, Celular: 11 4971 0324 / +54 11 4740 2947, info@bodegavideladorna.com.ar, Instagram: @bodegavideladorna, Isla La Esmeralda, Luis Beltrán, R.N.

Bodega Trina
Establecimiento recientemente inaugurado. Se encuentra ubicada en Colonia Reig, en la comarca del valle del río Colorado. Instagram: @bodegatrina, bodegatrina@gmail.com, Cel.: 2931 411915, Dirección: Calle Benini s/n Colonia Reig, Río Colorado, Provincia de Río Negro.

Enoturismo en la Región Atlántica Rionegrina y Cava Submarina.
Producto de desarrollo incipiente, que cuenta con el aeropuerto de Viedma, dos viñedos de la Bodega Fincas Patagonica S.A. del valle inferior y la cava submarina de Las Grutas, única en Sudamérica. Contacto: Claudio Barbieri: 2920523957, e-mail: barracasbuceo@gmail.com

Publicado en Diario "Río Negro", 7 de junio del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/alto-valle-una-gran-escala-de-los-caminos-del-vino-rinegrinos-1844089/

viernes, 4 de junio de 2021

La vitivinicultura es el complejo agroalimentario exportador que más empleo genera, afirman. Una hectárea de uva genera 5,6 veces más dólares que una de soja y 100 hectáreas cultivadas con vid les dan empleo a 72 personas frente a solo dos que trabajan con la oleaginosa.-.

 


La vitivinicultura es el complejo agroalimentario exportador que más valor agregado y empleo genera, y el que ofrece el efecto multiplicador más significativo, según el Observatorio Vitivinícola Argentino. De acuerdo con el trabajo, una hectárea de uva genera 5,6 veces más dólares que una de soja y 100 hectáreas cultivadas con vid les dan empleo a 72 personas frente a solo dos que trabajan con la oleaginosa.

Según datos de los Ministerios de Desarrollo Productivo y de Agricultura, y el Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) a 2020, una hectárea de viñedos genera más dólares por exportaciones y más empleo que cualquier otro producto agrícola en la Argentina.

"Se trata de un aporte clave para medir el impacto real que tiene la vitivinicultura sobre las economías regionales del país", destacaron desde el Observatorio Vitivinícola Argentino -unidad ejecutora de la Corporación Vitivinícola Argentina (Coviar) gestionada por la Bolsa de Comercio de Mendoza-.

Con relación a la generación de divisas, una hectárea cultivada con uva genera exportaciones promedio por US$ 4.800, casi el doble de lo que exporta una hectárea de maní (US$ 2.683) y 5,6 veces más de lo que la soja exporta por hectárea (US$ 857). Además, el complejo exportador de la uva (incluidas las ventas de uvas en fresco y pasas, vino fraccionado y a granel, y jugo concentrado o mosto) es un sector clave en la generación de empleos.

Por cada 100 hectáreas cultivadas y en producción, la vitivinicultura genera alrededor de 72 puestos de trabajo, diez veces más que los empleos que genera el maní (siete por cada 100 hectáreas en producción) y ampliamente superador a la cantidad de mano de obra que demandan los complejos exportadores de cebada, girasol, trigo, maíz y soja (entre una y tres personas por cada 100 hectáreas cultivadas).

"Estos datos reflejan el efecto dinamizador que tiene la vitivinicultura para las economías regionales y la potencialidad para generar divisas genuinas y crear empleos en zonas rurales", destaca Daniel Rada, director del Observatorio Vitivinícola Argentino.

Por otra parte, el complejo uva con sus productos exportables llega a 108 mercados (países) del mundo, mientras que el complejo maicero llega a sólo 66 países, el maní accede a 63 y la soja a 44 mercados. "En este contexto, es pertinente discutir el rol e impacto que tienen los derechos de exportación que hoy paga el sector; un menor costo por la eliminación de las retenciones nos ayudaría a ser mucho más fuertes en los mercados y crecer más en las exportaciones", afirmó José Alberto Zuccardi, presidente de Coviar.

Este estudio fue presentado al equipo técnico del Ministerio de Desarrollo Productivo, junto con el pedido de eliminar los derechos de exportación (retenciones) que actualmente pagan los principales productos de la vitivinicultura, sector clave de las economías regionales presente en 18 provincias argentinas.

Publicado en Diario "Río Negro", 4 de junio del 2021.

https://www.rionegro.com.ar/la-vitivinicultura-es-el-complejo-agroalimentario-exportador-que-mas-empleo-genera-afirman-1842023/