Bodega y Viñedo de Honorio Bértoli.
Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte
Afiches de bordelesas de vino de la Patagonia Norte
TRES VERSUS DEL VINO PARA DESAFIAR A TUS AMIGOS.
Nada de tintos, blancos y rosados: salinos o salobres;
ácidos o refrescantes, astringentes o texturados. Sí, así también pueden ser
los vinos. Aprendé sobre estos descriptores y canchereá en tu próximo asado.
Por Joaquín Hidalgo.
Hablar es una forma de darle entidad al mundo. Si uno dice que un vino recuerda a cerezas, cualquier bebedor del mundo tiene claro de qué estamos hablando. Hay otros conceptos y descriptores del vino, sin embargo, que resultan más esquivos, pero no por ello menos precisos.
El punto es que ofrecen un grado de detalle que a veces es complejo de explicar, más por falta de experiencia común que por la validez del concepto.
Por eso, una de las formas más simples de llegar a algunos acuerdos, es hacerlo por contraste. En el marco, claro, de cierto alcance temporal en los usos.
De modo que, si uno está entre los bebedores que gustan de explicarle a otros con algún grado de precisión, en las palabras y versus que siguen habrá buenos descriptores del vino para nombrar aquello que se siente al beber.
Entre los descriptores con estrella ascendente –al fin y al cabo, contar una experiencia es también un fenómeno cultural– se encuentran los vinos salinos. La descripción hace referencia a cierta sensación de conjunto que, al cabo de beberlos, realza la cualidad de todos los gustos exactamente como trabaja la sal en un plato. La mayoría de las veces se puede describir técnicamente como una sensación de umami –el quinto gusto, al menos para los japoneses– pero si salino ya es complejo, hablar de umami es entrar en otro estado de la materia.
Lo interesante es que salino no es salobre o salado. Y aquí es donde hay que hacer un giro por la negativa. En los últimos años, por ejemplo, la sequía que azota algunas regiones a ambos lados de la cordillera ha concentrado sales en los suelos.
No todas llegan al vino, pero algunas sí. Y entonces aparecen vinos salobres, el segundo de estos descriptores del vino: el equivalente a tener un grano de sal gruesa disuelto en la boca. Si es muy marcado, se considera defecto. Pero el hecho de que un vino sea salino, en la gama del umami, es un atributo positivo.
Muchas veces los consumidores confundimos, y con razón, esta situación. Un vino ácido refiere a aquellos donde el balance –esa entelequia que comparten la filosofía y los estudios contables con sentidos bien distintos– del vino se expresa como una situación de equilibrio: ningún gusto sobresale del resto, es decir, ni el amargo, ni el dulce, ni el ácido, ni el salado gobiernan la sensación de boca.
La moda actual de tintos y blancos apunta en esta línea y es dable encontrar vinos ácidos en el mercado, algunos muy ácidos.
La confusión con la refrescancia, otro pilar importante de los descriptores del vino, nace en otro punto. La razón por la que un paladar de un vino es refrescante es que tiene ácidos. Y esos ácidos, sean tartárico o málico, al interactuar con la saliva y las papilas generan una sensación agradable que describimos como frescura o refrescancia. ¿Entonces?
En el caso de un vino ácido lo que se rompe es el balance; en el caso de un vino refrescante ese balance sigue en equilibrio, pero la sensación de boca es jugosa, con energía y cierta vibrancia que la hace agradable.
Si ácido es el costado negativo, el positivo es la frescura. En general van de la mano, pero hay casos de vinos que son refrescantes y de balance dulce, por ejemplo.
Textura es la palabra de moda en los descriptores del vino actuales. Astringencia, en cambio, es una que está cayendo en desuso. Las dos refieren a las sensaciones táctiles del vino en la boca y, en algunos casos, están tan relacionadas que cuesta despegarlas.
La astringencia se refiere a la sensación que los taninos del vino dejan en las encías, principalmente, donde generan una cierta sequedad seguida de una sensación rugosa en el paladar. Si esa sensación es placentera, se describe como textura.
Ahora bien, hay vinos que son tersos, aterciopelados, sedosos o con textura de tiza o talco, para mencionar algunas. En todos los casos son los taninos los que operan, sólo que cambia el estado de madurez en el que fueron cosechados y la cantidad.
Astringente es cuando hay muchos y en general verdes, mientras que aterciopelados son aquellos que tienen taninos pulidos en la crianza, y con talco o tiza los que ofrecen una granulometría tan fina de esos taninos que equivalen a la sensación que deja borrar un pizarrón (de tiza, obviamente): una cierta sequedad de grano fino.
Salvo la astringencia, considerada negativa y sólo tolerada o ciertamente esperable en la juventud de un vino, el resto son sensaciones positivas.
PUBLICADO EN VINÓMANOS.
Vermuts de todo el mundo, nacionales e internacionales, se darán cita en Barcelona en una fiesta que rinde homenaje a esta bebida ancestral aunque muy presente a la hora del aperitivo entre amigos y familia.
En el 2018 los hermanos Carlo y Marco Puricelli y Juan Díaz, socio, iniciaron una nueva búsqueda en el universo alimentario. Con las exigencias de calidad, experiencia, disfrute y la incorporación siempre de ingredientes locales crearon Único Vermouth. La jarilla, tan patagónica, integra la base aromática del elixir. También hay cardo y caléndula entre otras riquezas silvestres.
En el 2021 Único Vermouth ganó la medalla de oro en la 26° edición del certamen internacional Catador World Wine Awards, en Chile, con la participación de más de 20 países. Este año, es invitado a la Feria Internacional del Vermut y el aperitivo, en España. ¡Larga vida a Único Vermouth!
PUBLICADO EN DIARIO RÍO NEGRO.
Cantidad-Precio: Ventaja. Desde el punto de vista del transporte, el bag in box es apilable, con lo que achica el costo por unidad. Pero demás, como la unidad de venta es mayor, el costo por litro baja. Si se piensa que una botella ofrece 0,75 litros, cualquier bag y box cuesta menos que la suma de las botellas. La cuenta es simple: una caja de 3 litros representa 4 botellas y, en general, en la compra final uno se ahorra en torno a una botella de vino.
Durabilidad: desventaja. El vidrio es completamente inerte. El plástico no. Es decir, que si una botella no permite la entrada de oxígeno al vino, la bolsa de plástico que contiene al vino en bag in box genera cierto grado de oxigenación. Esto es: si una botella de vino tinto evoluciona lentamente, el bag in box avanza a paso firme. Así es que cualquier guarda en botella es posible, pero es absolutamente desaconsejable en el bag in box. ¿Pero quien compra 3 litros de vino para que le dure mucho? Desde envasado, y por eso es importante leer ese dato en la caja, un bag in box no se altera durante los primeros seis meses. Luego ya empieza a mostrar desviaciones. Ahora bien, una botella abierta dura muchos menos que un bag in box.
A la heladera: ventaja. El bag in box tiene la enorme ventaja de que, puesto en un estante de la heladera, es muy cómodo para el servicio de una bebida fría. En eso, hay que anotar este otro dato: el vino envejece más lentamente a temperaturas frías. De modo que un blanco en bag in box va siempre a la heladera. El tinto no necesariamente.
Llevar de camping: ventaja. Cualquiera que se haya ido de camping y se haya olvidado el sacacorchos, o bien aquel que luego tuvo que volver con las botellas de vino vacía, sabe que un bag in box es la mejor versión posible para el aire libre. En eso, la caja, que no se rompe, que se aplasta para llevarla de vuelta o bien que no suma peso en vidrio es la panacea. La canilla que evita que se pierda o derrame vino, es una bendición cuando no se está en terreno firme.
¿Tinto es mejor que blanco?. Ahora bien, puestos a elegir un vino, los amantes del blanco deberían mirar con mayor desconfianza al bag in box respecto de la botella. Y eso por los mismos motivos que aplican a la durabilidad. En todo caso, un blanco dura menos que un tinto.
¿Las cajas tienen buenos vinos?. En el mundo de las botellas, hay vinos desde 500 pesos hasta 100 mil y más, el rango para elegir es amplísimo y para todo bolsillo. El bag in box se centra en las gamas medias, desde los 500 a los 1500 pesos medido en botellas. Ahora bien, para el quincho, para la heladera y para la cotidiana es de lo más ventajoso.
Requiere un recipiente extra: desventaja. El bag in box funciona muy bien en una repisa, en la alacena, en el quincho, en la heladera. Pero para llevar a la mesa es muy aparatoso. Requiere, en todo caso, de una jarra o botella extra para llevar el vino al mantel. Suma, claro, un eslabón más a la cadena y obliga a tener un buen recipiente: o bien una vieja botella de vino, un decanter o un pingüino, cualquiera sea el caso, el bag in box reclama otro recipiente para llegar a la mesa.
La canilla, ¿funciona?. Una vez abierto el bag in box, la canilla se presenta como el mejor adminículo de la caja: abre y cierra sin dejar que pierda ni una gota. Incluso si se aprieta un poco la caja, la canilla no pierde. Y con sólo apretar el botón funciona y suelta vino. El dato es que, en la medida en que se vacía la bolsa, pierde presión. Para terminar de servir todo el volumen a veces hay que inclinar un poco la caja. No más que eso.
PUBLICADO EN DIARIO LA MAÑANA DEL NEUQUÉN.
Domingo 4 de Septiembre del 2022.
https://www.lmneuquen.com/vinos-ventajas-y-desventajas-del-bag-in-box-n943882