viernes, 3 de febrero de 2023

Murió el fundador de Bodega Colomé y Bodega Amalaya, a los 86 años. Retrato y legado de este pionero de los vinos de altura, en Salta.

Por Joaquín HIDALGO.

Publicado en Vinómanos.

1º de Febrero del 2003.

DONALD HESS, EL VISIONARIO DEL VINO QUE TRAZÓ UN PLAN Y LO CUMPLIÓ.

Murió el fundador de Bodega Colomé y Bodega Amalaya, a los 86 años. Retrato y legado de este pionero de los vinos de altura, en Salta.

En mi primer viaje como periodista me tocó hacer un mano a mano con Donald Hess. Fue en Colomé, donde en 2004 pasaba buena parte de su tiempo e invertía su fortuna en la construcción de un sueño. 

Para mí era como llegar a un raro enclave en el Valle Calchaquí y conversar con un empresario tan megalomaníaco como extraterrestre. Me equivocaba en todo y años después pude decírselo.

A continuación transcribo el texto que publiqué entonces en la Revista del Club del Vino, que me había asignado el trabajo, donde algo de esa ironía que sentí quedó plasmada, al mismo tiempo en que, creo, pesqué una pizca de un espíritu hacedor muy singular que el mundo del vino extrañará.

Hess, millonario, suizo y hacedor de un mundo.

Mr. Donald Hess, sentado en el confortable sillón de la biblioteca de Colomé, ironiza en un inglés suave y con humor impecable, al finalizar la entrevista:

-Ahora puede escribir que soy el malo de la película, como ese otro periodista que publicó solo mentiras sobre Colomé (ver abajo).

Alto y fornido, Hess (68) ha practicado boxeo desde la adolescencia pues el ring, según explica, representa la oportunidad de medirse con otros hombres. Se puede ganar o perder, como en los negocios. Y Colomé, podría decirse, es el duodécimo round, pues siempre está a punto de retirarse. 

Tras él, más allá de la ventana por la que cruza un perfil montañoso, se extienden las 39.000 ha de valles, quebradas, montes, pastizales y más de 100 ha de viñedos (algunas de ellas con cepas prefiloxéricas) que hacen de Colomé su sueño favorito: su bodega de siglo y medio y la hostería cinco estrellas que, juntas, componen la piedra angular de una inversión cuya amortización se mide en décadas. 

Ambas equipadas con lo mejor, la bodega será construida de acuerdo a un diseño semicircular y moderno, si bien las maquinarias de última generación ya están funcionando en el viejo edificio. Con pragmatismo suizo, resume:

-Elegí Salta porque me gustan los desafíos. Podría haber comprado una finca en Mendoza y ser una más de las tantas bodegas que allí producen, e intentar diferenciarme; o bien partir de la diferencia, iniciando una bodega aquí, donde la altura es ya un diferencial enorme, sin contar el paisaje. Nosotros creemos en el potencial de los valles Calchaquíes para realizar los mejores vinos de la Argentina y por eso estamos ensayando con los cultivos más altos del mundo, a 3015 metros, en Payogasta.

Mr. Hess heredó en 1957, al morir su padre, una fábrica de cerveza y dos hoteles en Marruecos, que al cabo de los años vendió y transformó en un imperio económico que integró, en diversas etapas, el negocio del agua mineral (con la reconocida marca Valser Wasser), los jugos de fruta, la industria química, el turismo, la hotelería, los vinos en su doble vertiente de productor y comercializador (es el importador de Norton en USA), y el arte contemporáneo.

Un coleccionista accidental

Cosmopolita, Donald Hess reside seis meses en Berna y seis en Colomé, habiendo vivido durante algunos años en Estados Unidos donde, en 1979, realizó su ingreso al negocio del vino, al adquirir un viñedo en Napa Valley. 

Allí arrendó una vieja bodega y la modificó para albergar la Hess Collection, una galería de arte contemporáneo valuada en 250 millones de dólares. Un hobby, como lo describe, que comenzó con un curioso error:

-Empecé a coleccionar arte alrededor de 1966. Una galerista, que era vecina, fue quien me inició al ver mi casa gótica sin pinturas. Ella me enseñó a ver arte. Finalmente me entusiasmé y adquirí un cuadro que dijo era una cabeza de Vollard.

Cuando un amigo la vio colgada le pareció que era un Picasso, y discutimos sobre el autor, de quien yo recordaba era un francés cuyo nombre empezaba con V. Llamé a la mañana siguiente a la galerista. Dijo que era “una cabeza de Vollard, quien fuera el marchant de Picasso”. Había entendido mal: cuando ella decía la cabeza de Vollard se refería al motivo y no al artista. Sin saber había comprado un Picasso.

Hess es un hombre enérgico que devora los exquisitos platos que prepara el chef salteño Gonzalo Doxandabarat sin perder el protocolo. Organiza personalmente, por ejemplo, dónde debe sentarse cada comensal, intercalando hombres y mujeres. Animador nato, trae a colación un buen número de historias y anécdotas, que lo convierten en un esmerado anfitrión. Como esta, en la que a su vez se define:

-El trabajo, para mí, nunca fue trabajo, sino una fascinación por crear. Digamos que si un hombre de negocios puede ser un artista, yo sería ese hombre. Porque siempre he querido encarar las cosas de una óptica nueva y distinta de mis competidores. Por ejemplo, cuando renuncié a mi fortuna, mis amigos me dijeron que estaba loco; yo les expliqué que quería ser un hombre libre. Luego de dedicarle 45 años de mi vida a los negocios de la familia, probé que podía hacerlo y ahora quiero ver lo que otros pueden hacer. Tienes que dejar que los hijos se vayan; y, de igual modo, que la compañía siga su camino. Para ello hay que contratar a los mejores y confiar en ellos. Yo profesionalicé y abandoné el Grupo a finales de 2001.

Como hombre de negocios, Hess, no obstante haberse retirado, sigue de cerca todo lo que se hace en los emprendimientos del Hess Group, que en la actualidad incluyen dos bodegas más aparte de Napa y Colomé, ubicadas en Sudáfrica y Australia. Supervisa personalmente, por ejemplo, muchas decisiones, de igual manera que no deja que otro conduzca su Mitsubishi Montero mientras viaja.

Universo Colomé.

A cuatro horas por caminos tan sorprendentes como solitarios, ya sea desde Salta o Cafayate, la estancia es un universo autónomo suspendido en las serranías. Autónomo, porque salvo una parte de los insumos para la hostería, todo es producido en Colomé.

Incluso la energía eléctrica, hoy generada por medio de grupos electrógenos, que pronto serán reemplazados por una turbina hidroeléctrica cuya obra, en marcha, es lo último que queda por instalar en la estancia.

El concepto que guía el proyecto es la biodinámica (ver debajo) que en términos generales puede describirse como una agricultura sustentable a imitación de la naturaleza. De ahí que tanto Colomé como los viñedos que también posee en Payogasta, están computados en un equilibrio: desde las hectáreas necesarias para la elaboración de vinos, hasta la cantidad de ovejas para combatir la maleza y abonar el suelo.

Y la biodinámica no olvida el factor hombre, que en Colomé es crítico por sus implicancias. A imitación de los primeros establecimientos del siglo XX en el noroeste, la estancia es también un caserío que alberga unas 35 familias que, en promedio, alcanzan los seis hijos, habiendo casos de hasta 18. Todas ellas tienen al menos un familiar trabajando en Colomé, una política que fue expresamente diseñada para insertar a la estancia en la comunidad.

De modo que como en un pequeño Macondo, conviven en contraste lo real y lo mágico que maravillara a Gabriel García Márquez. A la entrada de la estancia se atraviesan dos edificios construidos para el bienestar de la comunidad: la proveeduría (sin fines de lucro) y la iglesia (para 400 personas), que es el dato curioso; al respecto, Hess cuenta:

-Creo que existe una fuerza común que nos guía, a la que no tengo problemas en llamarle Dios; pero no creo en las religiones, que son representaciones de poder de los hombres. La gente simple, creo, necesita una guía y no soy capaz de llegar a una mejor solución que la religión.

Por eso es que en un país mayoritariamente católico, en una tierra donde vivían 350 personas sin iglesia, debían tener una. Y en mi primer discurso a toda la población de Colomé, les pregunté si querían una iglesia y de pronto todas las manos se levantaron en afirmación. En dos años tendrán la iglesia, prometí.

Cuando terminé el discurso, los directores me dijeron que estaba loco, que no estábamos en el negocio de construcción de iglesias. No, respondí, pero estamos en el negocio de hacernos cargo del cuidado de nuestros trabajadores, en un lugar lejos de todo, donde no puedo conseguir otros.

Y así es, a juzgar por lo que se ve y dicen los pobladores, quienes afirman estar muy contentos desde que llegó Hess.

El hombre biodinámico.

Fabián Boumgratz es el técnico encargado de llevar adelante el diseño biodinámico de Colomé. Formado en Brasil, con 24 años asesora, además, a otros establecimientos en Misiones y Santa Fe. Delgado, acostumbrado al silencio del campo, con pausa reseña el concepto:

-La biodinámica es una disciplina que enfoca al establecimiento como un todo interrelacionado. Así, toma en cuenta las interdependencias que se generan entre el reino vegetal, animal y humano y trabaja con el equilibrio. Un establecimiento agrícola moderno, basado en la elaboración de un solo producto, no respeta los equilibrios naturales, por lo que es indispensable crearlos con agroquímicos que a su vez descompensan otras cosas.

En uno biodinámico, la idea es generar los recursos necesarios para evitar el desequilibrio y calcular la escala del emprendimiento de acuerdo a los recursos con los que contás. Por ejemplo, el número de vacas y ovejas que necesitás para generar el abono necesario y las hectáreas de alfalfa para alimentarlos, mientras que al rotar el cultivo mejorás la tierra; en fin, es un concepto basado en la interrelación.

-¿No se usan agroquímicos?

-Desde ya. En ese sentido es más que una certificación orgánica. Además hay una idea de regulación por otros medios. Las tareas agrícolas dentro de la huerta, de donde sacamos los alimentos para la estancia, están regidas por los ciclos lunares que, de acuerdo a su fase, benefician las labranzas en raíz, hojas o frutos.

Según se vio, en el invernadero conviven frutillas con ajos, de acuerdo a un concepto de alelopatía, es decir, de control de plagas por relación entre plantas; o bien, entre los animales, con los que el veterinario usa la homeopatía para evitar los agentes tóxicos.

La compra de Colomé.

Desde la publicación Ego Wines, dirigida por Miguel Brascó, circuló entre los medios y el público una versión far west de la compra de la Estancia Colomé, que incluía escopetas y cheques en blanco. Donald Hess cuenta aquí la verdadera historia:

-Con mi mujer estábamos convencidos del potencial de Salta para vinos de calidad. En Cachi, en un restaurante, me trajeron un vino que fue para mí un diamante en bruto. Por supuesto era de Colomé. Eso fue en 1997, pero ese año el río había crecido tanto que me fue imposible llegar hasta aquí para conocer la propiedad.

El año siguiente comencé las negociaciones; pero el precio era muy alto. Entonces Dávalos, antiguo propietario, me ofreció una sociedad. Negociamos por 8 meses, con abogados redactando contratos en Buenos Aires.

El día anterior a la firma fui a su casa y me presentó a su mujer y a sus hijos, y todos estaban felices. Pero al día siguiente, 20 minutos, tal vez media hora antes, no estoy exagerando, estaba listo para ir al notario a firmar, cuando me llamó por teléfono y me dijo: “No, Hess, no lo tome como algo personal, pero no puedo hacer el trato”.

Habíamos gastado 35.000 dólares en abogados. Entonces le dije a mi mujer que si no podíamos tener la mejor bodega construída, iríamos a un sitio donde no hubiera nadie más, y allí empezaríamos de cero.

Compré Payogasta y construimos la primera parte de los viñedos y los ensayos a 3015 metros. Dos días después de terminarlo, el abogado de Dávalos me llama y dice que tenía dos semanas para comprar Colomé. ¿No debería preguntarme primero si aún estoy interesado? Porque ahora lo estoy bastante menos que antes; ya he invertido en mi propio viñedo, recuerdo que le dije, por qué debería interesarme ahora.

“Porque Dávalos va a la quiebra”.

Tal vez tenga que esperar tres semanas, sugerí. “No creo que sea buena idea, porque puedo garantizar que durante el proceso de quiebra no le será posible comprar. Hay otros interesados”. Entonces le dije que conocía su posición y él la mía; y que tal vez en dos semanas él no podría pagar sus deudas. De modo que le ofrecí un trato: la compraba a mejor precio y él se cubría las espaldas durante la quiebra. Puse el número y aceptaron.

PUBLICADO EN VINÓMANOS.
Imágenes: Vinómanos.
https://vinomanos.com/2023/02/donald-hess/ecolo

domingo, 29 de enero de 2023

OIR Cabernet Franc 2021 de BODEGA FAVRETTO de Villa Regina.


OIR Cabernet Franc 2021 de 
BODEGA FAVRETTO 
de Villa Regina. 

OIR Cabernet Franc 2021.

La Bodega Favretto se encuentra en Villa Regina (Río Negro) y para esta oportunidad les acerco al Cabernet Franc de la etiqueta OIR. Como siempre la bodega y su enología se encuentran a cargo de Gustavo Favretto.

Este Cabernet Franc es cosechado la primera semana de Abril y fermentó con levaduras seleccionadas a temperaturas de 25°C con una maceración de 15 días. Finalmente el vino pasa por 12 meses de roble francés y americano.

Bodega: Favretto.
Zona: Villa Regina - Río Negro.

Color: rojo granate de brillo medio y baja intensidad.
Aroma: frutado de fruta negra, con toques vegetales y de eucalipto, muy buena integración de su alcohol. Volumen medio de aroma.
Sabor: firme y nervioso, con ataque seco y media a alta acidez. En la boca presenta buen equilibrio de tendencia centro - atrás, levemente tánico y media sensación de astringencia al final de la cata. Su graduación alcohólica es de 13,7º, con cuerpo medio, fluido, y persistencia media.

Valor: $ 2600
Mi Opinión: Buena

Conclusión: 
Firme Cabernet Franc patagónico desde Villa Regina (Río Negro) de aromas a fruta negra, con toques vegetales y de eucalipto. En la boca se comporta nervioso y con buen equilibrio. Cierra con cuerpo medio, fluido, y persistencia media.
Fuente de información e imagen:
Fabián Mitidieri.
http://fabianmitidieri.blogspot.com/

domingo, 15 de enero de 2023

Vino o cerveza: qué bebida nos hace engordar menos y cuál es más saludable.

 


Aprendiendo / Bebidas.

Vino o cerveza: qué bebida nos hace engordar menos y cuál es más saludable.

Con un contenido calórico similar, una de las dos opciones puede resultar la más conveniente para acompañar la dieta y cuidar la salud.

Seguramente debe ser una de las preguntas que más veces se han hecho los amantes de las bebidas alcohólicas, ¿Qué engorda más: el vino o la cerveza? Y la respuesta no es tan sencilla, ya que no se trata simplemente de contar calorías, sino que hay que tener otros factores en cuenta, como la cantidad que se ingiere u otros beneficios que pueden aportar a la salud.

Porque el cuidado de alimentación no solo pasa por una cuestión estética, sino por un cuidado de la salud, es que cada vez son más las personas que “cuentan” las calorías de cada alimento que consumen y saber lo que aporta cada uno de ellos es elemental para la dieta. Desde el inicio tenemos que saber que la ingesta de alcohol poco aporta al cuerpo, por lo que los expertos las llaman “calorías vacías”, aunque hay vinos que lo compensan con otros beneficios.

¿Cuántas calorías tienen la cerveza y el vino?

Si hablamos solo de números, tanto el vino como la cerveza no tienen demasiadas calorías. Por caso, 100 ml de cerveza aportan entre 40 y 50 calorías, mientras que en el caso del vino, son entre 70 y 80 calorías.

Pero compararlos así simplemente sería un error, ya que difícilmente alguien solo beba 100 ml de cerveza, algo que no sucede con el vino, con el que se acostumbra beber una copa por día (promedia los 150 ml). Así, una lata de cerveza suele tener casi 150 calorías, más 10 gramos de hidratos de carbono y 13 gramos de alcohol y por consumirla en cantidades más elevadas es la cerveza la que más nos engorda.

Ambas bebidas, siempre consumidas con moderación pueden aportar algunos beneficios al organismo. El consumo máximo diario recomendado por la Organización Mundial de la salud (OMS) marca como ingesta máxima 30 gr de alcohol en hombres y 20 gr en mujeres. Asimismo, el complemento o maridaje de cada bebida juega un papel fundamental.

¿Cuál es la bebida alcohólica más sana?

Teniendo en cuenta la graduación alcohólica, es decir los grados de alcohol que tiene la bebida por litro, y los beneficios que aporte, el vino tinto es la bebida alcohólica más saludable de todos.

Es que más allá de tener entre 3,5 y 15 grados de alcohol, por las propiedades intrínsecas de la uva y su proceso de elaboración cuenta con importantes beneficios, siempre y cuando su ingesta sea moderada.

El vino tinto contiene polifenoles, entre ellos el resveratrol, que tiene propiedades antioxidantes y cardioprotectoras. Según estudios, puede estar asociado a un aumento del colesterol “bueno” y a un menor riesgo de coagulación. Además tiene propiedades antiinflamatorias debido a su alto contenido en quercetina.

Publicado en GUARDA 14 del Diario Los Andes de Mendoza. Imágenes de la misma publicación.

Viernes 13 de enero de 2023.

https://www.guarda14.com/aprendiendo/vino-o-cerveza-que-bebida-nos-hace-engordar-menos-y-cual-es-mas-saludable-2/

domingo, 8 de enero de 2023

Los vinos de Casa Dewey, encanto con sabor a historia.

 

Con parrales de más de 100 años, el municipio de Chos Malal viene impulsando la fabricación de un vino de cortesía aprovechando la variedad y la exquisitez de las uvas de los patios de la histórica Casa Dewey.

La Casa Dewey -en el norte neuquino- es uno de esos lugares donde conviven el pasado y el presente. Como en una amalgama perfecta conviven los secretos, los misterios y los recuerdos intactos de las formas de vida de una gloriosa etapa del Chos Malal de antes. La propiedad es Patrimonio Histórico Cultural y es una de las mayores atracciones turísticas de la ciudad. Es así que desde el año 2011 funciona en sus instalaciones el Archivo Histórico Municipal y se conserva –impecable y como parado en el tiempo- el viejo Almacén de Ramos Generales Enrique Dewey.

En sus patios también se encuentra una variedad importante de frutales como cerezas, nogales, duraznos, ciruelas, además de un jardín con flores. Sin embargo el protagonismo central se lo llevan los centenarios parrales que ofrendan variedad en tipos y calidad de uvas. Al respecto, para reivindicar la historia de la casa y para fortalecer la actividad vitivinícola con el aprovechamiento de la producción de las uvas, hace un tiempo en actividad conjunta entre la Dirección General de Archivos y Museos y la subsecretaría municipal de Turismo coincidieron en darle un nuevo impulso a la elaboración de los vinos artesanales.

De esta forma también se busca validar la historia de esa casona, tal cual se manifiesta en la documentación histórica de la familia Dewey y los testimonios de los vecinos. “Todos cuentan como venían a buscar, vinos, chichas y hasta un famoso vino espumante que la familia hacía, observándose herramientas como bordelesas y recipientes, dando fe de esa producción, siendo un lugar muy visitado en temporada turística”, expresó Sandra Sobarzo; la directora de este complejo histórico.

La historia del vino en la ciudad.

La ciudad de Chos Malal dispone de la mayor cantidad de antecedentes climáticos y del cultivo, porque fue la capital de la provincia del Neuquén y porque se desarrolló, en los primeros años del siglo XX, una vitivinicultura que supo tener su renombre principalmente a nivel local y regional.


“La vid es introducida y cultivada primariamente por misioneros pertenecientes a la Congregación de los Salesianos, desde Chile en 1891, y luego por Agustín Martin en 1894, desde la Región de Cuyo. Diferentes historiadores mencionan la introducción de diversas variedades, con denominaciones desconocidas actualmente, sea por errores en el verdadero nombre o por descripciones o escrituras erróneas. Así se mencionan cepajes como: Chilena color negro, Corinto, Burdeus, Moscatel Negra, Cavernier y Moscatel Criolla entre otras”, contó Sandra Sobarzo, directora general de Museos y Archivos.

Agregó que “nosotros sabemos que la casa tiene sus secretos y sus cosas pero creo que nos apropiamos de ellos y es un complemento especial y trabajamos todos los días para que la casa Dewey sea realmente un lugar de encuentro, de investigación y de ciencia que nos permita cada vez más saber de nuestra historia”. En este sentido aseveró: “es importante que a través de un vino también se busque jerarquizar el enorme pasado cultural e histórico que tiene este templo patrimonial ubicado en la esquina de las calles Sarmiento y Belgrano”.

Las historias detrás de las centenarias uvas.

Manuel Fuentes es un chosmalense de pura cepa. Es empleado municipal y desde el año 2011 es el encargado del archivo histórico municipal. Esta unidad institucional oficialmente se creó en 1986. "Nosotros nos dedicamos a ver qué hacíamos con el archivo y el edificio porque la historia del lugar estaba olvidada y no se tenía en cuenta. No sé si era porque no había información o la información no estaba disponible para todo el mundo. Lo que nos propusimos fue hacer un archivo abierto y para recopilar información y que a la vez se pudiera informar. Se empezó ese trabajo desde muy abajo y así logramos que haya un interés por la historia local”, contó Fuentes.

“La vid es introducida y cultivada primariamente por misioneros pertenecientes a la Congregación de los Salesianos, desde Chile en 1891, y luego por Agustín Martin en 1894, desde la Región de Cuyo. Diferentes historiadores mencionan la introducción de diversas variedades, con denominaciones desconocidas actualmente, sea por errores en el verdadero nombre o por descripciones o escrituras erróneas. Así se mencionan cepajes como: Chilena color negro, Corinto, Burdeus, Moscatel Negra, Cavernier y Moscatel Criolla entre otras”, contó Sandra Sobarzo, directora general de Museos y Archivos.

Agregó que “nosotros sabemos que la casa tiene sus secretos y sus cosas pero creo que nos apropiamos de ellos y es un complemento especial y trabajamos todos los días para que la casa Dewey sea realmente un lugar de encuentro, de investigación y de ciencia que nos permita cada vez más saber de nuestra historia”. En este sentido aseveró: “es importante que a través de un vino también se busque jerarquizar el enorme pasado cultural e histórico que tiene este templo patrimonial ubicado en la esquina de las calles Sarmiento y Belgrano”.

Las historias detrás de las centenarias uvas.

Manuel Fuentes es un chosmalense de pura cepa. Es empleado municipal y desde el año 2011 es el encargado del archivo histórico municipal. Esta unidad institucional oficialmente se creó en 1986. "Nosotros nos dedicamos a ver qué hacíamos con el archivo y el edificio porque la historia del lugar estaba olvidada y no se tenía en cuenta. No sé si era porque no había información o la información no estaba disponible para todo el mundo. Lo que nos propusimos fue hacer un archivo abierto y para recopilar información y que a la vez se pudiera informar. Se empezó ese trabajo desde muy abajo y así logramos que haya un interés por la historia local”, contó Fuentes.

Agregó que “es también en el año 2011 cuando se traslada el Archivo a esta casa que era de la familia Dewey. Todo esto data de la época fundacional de Chos Malal, aparecen en el censo de 1920 y en los planos. Todo lo que es antiguo la familia lo dona a la ciudad y entre ellos están los parrales que tienen más de 100 años”.

Al respecto, añadió que “aproximadamente hay 6 o 7 variedades de uvas en todo lo que es el predio. Cuando ingresamos no teníamos adonde enviar tanta cantidad de uvas, así que se donaban a las guarderías, luego a algunos productores de vino de la localidad también se les hacía entrega para que puedan producir vino, y ese vino volvía al municipio para entregarle a autoridades como cortesía. Tal es así y para darle más formalidad a la iniciativa que desde hace un par de años se hace un convenio con los productores de vino y ellos vienen, cosechan, y después devuelven vino para ese mismo fin”.

En cuanto a las variedades existentes dijo que “tenemos uva de mesa, uva moscatel, uva blanca, uva chiquita que es para producir vino, la famosa uva teta de vaca, y otra que no es muy conocida en la zona que es una uva para postre”. Agregó: “Nosotros no plantamos nada, esto ya viene de la familia Dewey. Ellos ya tenían armados los parrones. Lo único es que el responsable del parque se encarga de agrandar los parrones con los mismos sarmientos de la vid. De acuerdo al espesor de las plantas madres se puede comprobar la antigüedad de las plantas. Este vino producido no tiene un fin comercial, siempre fue para agasajos y presentes”.

En cuanto a la mecánica del convenio, dijo que es bastante simple y específica: “según cuantas cantidades de uvas se llevan es cuantas botellas tienen que entregar. Ya vienen envasadas y luego se etiquetan en este lugar y quedan listas para ser parte del protocolo institucional”.

Por último señaló que “el vino se llama Casa Dewey, honrando justamente a esta casa que alberga tanto de nuestra historia como pueblo. Hay vino blanco y vino tinto. Todos los productores que forman parte de los convenios son de Chos Malal y de las zonas de influencia. Todos se dedican a este tipo de trabajo y tienen maquinarias acordes a la actividad. Es una cadena de trabajo que beneficia a todos”.

El encargado del parque.

Rodolfo Hualmes es un vecino que hace muchísimos años trabaja en la Casa Dewey, aun antes de que se transformara en el baluarte histórico y cultural que hoy representa la construcción y todo su amplio predio. “Los Dewey eran una muy buena familia, eran todos con perfiles muy altos en nuestra sociedad. Ellos en sus tiempos hacían vino patero, pero era solo para consumo personal. Cuando yo entré a trabajar con ellos tenía entre 17 y 18 años y ya no se dedicaban tanto a la elaboración de los vinos sino más bien que toda la uva que se cosechaba la vendían o la regalaban”, contó.

“Yo empecé a trabajar en este lugar en el año 1997 y sigo hasta el día de hoy. Primero estaba con la familia Dewey; después, cuando se hizo cargo la municipalidad del edificio, yo continué trabajando”, agregó.

Respecto a sus labores, indicó que “mi trabajo es la poda, el riego, mantener las parras. Cada tanto voy trasplantando parritas nuevas y sacando las más viejas. Hay 10 o más plantas muy antiguas, son las plantas madres. Las que primero estuvieron y están en este histórico predio”.

En cuanto a la producción anual, precisó que “mínimo salen 600 kg de uvas y eso representa unas 200 botellas. Cada una de las variedades tiene su distinto sabor, su distinto trabajo y desde ahí salen distintos gustos”.

“Particularmente a mi me parece muy bueno que hagan un vino con toda esta producción porque es algo que se elabora con uvas que también forman parte del patrimonio histórico y cultural de la ciudad”.

Y como no podía ser de otra manera, también está empapado de la vida y la obra de los primeros dueños de la casa. En este sentido, contó que “Luis Dewey llega con 13 años a trabajar en la gobernación, porque eran gente muy preparada. Sabían hablar tres idiomas (inglés, francés y castellano). La señora María era hija de Luis, trabajaba en el hospital en la parte administrativa. Ella envejeció, llegó a cierta edad y ya no podía caminar. En ese estado de vejez vivía sola, así que yo la cuidé un tiempo”, relató Hualmes.

Testimonio familiar.

Rayén Guerrero Dewey, tataranieta de Enrique Dewey, recuerda su paso por la casa familiar y por esos emblemáticos parrales. “La verdad que es muy poco lo que recuerdo. Yo era muy chiquita. Tendría entre 5 y 6 años cuando íbamos con mi mamá a Chos Malal a visitar la casa y por supuesto a encontrarse con parte de su historia. Mi tía María Dewey vivía ahí sola. Era la tía solterona, la que no se había casado. Era un personaje entrañable, muy querida, muy amorosa. Lo que sí me acuerdo es de haber estado muchas veces bajo ese parral maravilloso jugando y divirtiéndome. El sabor de esas uvas no lo encontré nunca más en ninguna otra uva”, contó Rayén.

Publicado en Diario La Mañana del Neuquén.

7 de enero del 2023.

Imágenes: Diario La Mañana del Neuquén.

https://www.lmneuquen.com/los-vinos-casa-dewey-encanto-sabor-historia-n983173